Caries. El mundo mágico de colores

Un reportaje de 2006 sobre el municipio de La Muela (Zaragoza)
 
Por Antonio Tausiet

(Suena la marcha militar “Los Sitios de Zaragoza”)

Leer con voz engolada:

La localidad de la Muela, situada en la provincia de Zaragoza, constituye uno de los más claros exponentes de progreso en Aragón y en España. ¡Viva España! ¡Ser español, un título, ser aragonés, un orgullo!

En los últimos quince años, este municipio ha vivido un espectacular crecimiento económico y demográfico, triplicando su población hasta superar los 3.000 habitantes, que llegan a los 10.000 si sumamos la cercana urbanización Alto de la Muela, una de las más grandes de España. Maneja un presupuesto municipal de casi 3.000 millones de las antiguas pesetas, esa moneda tan añorada, que los vientos de un supuesto progreso se llevaron para siempre. Las previsiones oficiales apuntan a medio plazo a una población de unos 100.000 habitantes. Comparemos este dato con el resto de grandes núcleos aragoneses. Zaragoza, 700.000 habitantes. Huesca, 50.000. Teruel, 38.000. Calatayud, 25.000. La Muela será en unos años la segunda localidad de Aragón, a 23 kilómetros de la primera.

P.- Con 16.000 viviendas nuevas previstas antes de 2010, La Muela pasará a ser la tercera ciudad de Aragón. ¿Acabará esto como una Marbella en pequeño?
R.- No. No tiene nada que ver con Marbella, rechazado absolutamente. Lo que pasa es que los ayuntamientos de alrededor de Zaragoza son hiperactivos y trabajan más rápido, más eficientemente, facilitan más suelo y hacen las cosas más rápido. El Ayuntamiento de Zaragoza tiene más de 1.000 km2. ¿Por qué prospera más la periferia? ¿Por qué hacen más polígonos industriales? ¿Por qué se construyen viviendas más rápidamente? Pues porque estos ayuntamientos son más eficaces que el de Zaragoza.

(Entrevista al vicepresidente del Gobierno de Aragón, José Ángel Biel, de Partido Aragonés, en Heraldo de Aragón, 9-4-2006)

No en vano, en el siglo XII este lugar se denominaba “La Muela de Garrapinillos”, es decir, el monte del término municipal de Garrapinillos, actualmente una población cercana. Por lo tanto, se trataba de una aldea vinculada al señorío de Zaragoza. Pronto será una simpática caries en la dentadura de Aragón.

La curiosa denominación del lugar le viene dada por su orografía. Una muela es un cerro escarpado en lo alto y con cima plana. ¿Por asimilación de la pieza dental o por semejanza con la rueda de los molinos de comulgar?

Sea como fuere, el impulso inicial le vino dado a La Muela en 1986, precisamente con la instalación de los primeros aerogeneradores que se pudieron vislumbrar en nuestra piel de toro, dignos sucesores de los arraigados molinos quijotescos, símbolo de nuestra patria desde que hace cuatro siglos Cervantes inmortalizara el carácter español.

El término municipal es hoy una fructífera zona de aprovechamiento de la energía eólica, con más de 500 torres con sus aspas girando incansables, que proporcionan 250 millones de pesetas anuales. Qué importa si todo este caudal de dinero fresco proviene principalmente de las ayudas europeas a las energías renovables. Cuando las subvenciones dejen de llegar y los molinos se oxiden, será un lugar inigualable para rodar películas de terror, que hacen unas taquillas impresionantes.

Además, siempre quedará el oleoducto Rota-Zaragoza. El petróleo que llega al sur de la península desde lejanas tierras, recorre cientos de kilómetros hasta llegar a La Muela. Se trata del tronco primario de la extensa red de oleoductos que atraviesa España. Fue construido por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos al objeto de abastecer las bases aéreas de Torrejón y Zaragoza. Hoy este oleoducto es una instalación militar española gestionada por una empresa privada. Al llegar a La Muela, se bifurca: al este, hacia Cataluña; al oeste, hacia Navarra. Muy cerca de la bifurcación, en la carretera de Monzalbarba, se levanta una instalación de almacenamiento con 400.000 m3 de combustible.

¿De qué estábamos hablando? Ah, sí, de los molinos. Pero eso fue sólo el principio. Los muelanos, dignamente capitaneados durante veinte años por el equipo municipal que presidió María Victoria Pinilla, del Partido Aragonés, impulsaron el polígono industrial Centrovía, que es la envidia de los países vecinos. Con sus cuatro millones de metros cuadrados, está listo para dar trabajo digno a más de diez mil personas. Además, alberga un centro de formación gestionado por la Fundación San Valero, una encomiable obra social de la Iglesia Católica que mueve miles de millones de los actuales euros.

Sin perder su fisonomía rural y sus arraigadas costumbres populares, este pueblo “de alto nivel cultural, de unas peculiaridades de gran valor y de un folclore muy variado”, ha sabido ser un referente de lo que hoy se denomina desarrollo sostenible, y que no es más que la pacífica convivencia familiar que durante cuatro décadas se pudo disfrutar en la nación, respetando parques y jardines, calles y plazas, monumentos conmemorativos y ornatos de cualquier especie. Muy lejos de lo que insinúan los agitadores profesionales, cuando dejan caer que los modos de vida del lugar se están perdiendo a marchas agigantadas, confundiendo una vez más gigantes con molinos y churras con merinas.

El parque temático del capitalismo

La principal preocupación del ayuntamiento en pleno es lograr que los pingües beneficios alcanzados por estos proyectos de futuro y muchos otros, se distribuyan con equidad entre los vecinos de La Muela. Los problemas que acucian al resto del territorio patrio, como el paro o el peligro inminente de desintegración territorial impulsado por quienes odian la idea de España y la prosperidad que siempre ha entrañado, no tienen cabida en la vida cotidiana de la localidad. El índice de desempleo es cero, y como sobran puestos de trabajo, son ofrecidos generosamente a los habitantes de toda la comarca, llamada de Valdejalón, e incluso a los ciudadanos de la Zaragoza capital.

Entre los planes puestos en marcha por el equipo municipal, además de la construcción de la nueva casa consistorial, con su reloj astronómico de figurillas móviles recreando unos lozanos danzantes, cabe destacar otros catorce proyectos, como la escuela infantil, el comedor escolar, las aulas de formación para adultos, la biblioteca, el aula de formación permanente en nuevas tecnologías, la escuela de música, la residencia para personas mayores, el centro médico, el centro social y cultural, la ciudad deportiva, el pabellón multiusos, el auditorio con capacidad para seis veces la población de todo el pueblo, la plaza de toros de la Virgen del Carmen, donde Espartaco sacrificó en una gloriosa tarde a seis toros, seis, y un centro de negocios, que no podía faltar como punta de lanza de toda esta actividad febril, que coloca a La Muela en los puestos de salida de la carrera hacia un futuro que todos anhelamos: el del reparto equitativo de los presupuestos públicos.

A este respecto, el ayuntamiento subvenciona los libros de texto, el transporte escolar y los estudios universitarios, promueve actividades para ancianos, mujeres, niños y jóvenes, difunde el folclore y edita publicaciones de temática local. También paga cada año una revisión médica para todos los habitantes en una clínica privada de Zaragoza. Casi consiguieron que actuase Frank Sinatra en una de sus últimas giras, y han contratado a figuras de la talla de Julio Iglesias y Joaquín Sabina.

También se realizan viajes turísticos a lo largo y ancho del universo mundo, en los que los empadronados sólo pagan el cincuenta por ciento. En 2002 se visitó la República Dominicana, firmando un acuerdo de hermanamiento con Santo Domingo. En 2003, fueron a México; en 2004, a Brasil. En noviembre de 2005, a Punta Cana, de nuevo en la República Dominicana, aunque la alcaldesa tenía previsto hacer un safari por Kenya. Otros lugares visitados han sido Finlandia o Canadá. También la Polinesia. Todo se andará, porque los pioneros caminan con los pies en la tierra y la ilusión anclada en el alma. Nada les frena en sus expediciones, porque saben que la razón les ampara y el destino de la humanidad depende de sus actos.

La comunicación con la cercana Zaragoza está asegurada, mediante un servicio municipal de autocares, que ostentan la denominación de “La Muela Expresso”. El hecho de que Zaragoza no cuente con servicio de trenes de cercanías, pese a la pretensión de convertirse en la tercera capital de España, ha sido felizmente subsanado con estos autobuses de nombre tan ferroviario.

En el municipio se han construido, hasta ahora, dos museos. El museo del aceite, sobre la tradición olivarera de La Muela, un lugar donde se produce uno de los mejores aceites del mundo, y el museo del viento, acerca del aprovechamiento de este recurso inagotable. Y como no hay dos sin tres, un tercer museo, el de la ciencia y la naturaleza, está a punto de ser inaugurado. Y como no hay tres sin cuatro, está proyectado el museo de los pozos de agua, una construcción típica del lugar.

Y como no hay cuatro sin cinco, también está en proyecto construir un museo arqueológico, que servirá de referente para todo Aragón, aprovechando el hallazgo en el término municipal del yacimiento ibérico del Cabezo de la Cruz, con 2.500 años de antigüedad. Un veinte por ciento de su superficie se ha tenido que rendir a la inevitable evolución de las costumbres, sucumbiendo bajo la imponente estructura de la autovía que lleva a Valencia, que es la tierra de las flores, de la luz y del amor, y seguramente también proyecta hacer tres museos temáticos sobre estos temas de acuciante actualidad.

Con la construcción de otra autovía, la que une Zaragoza con Madrid, el tramo de carretera más próximo a La Muela quedó desierto. Pero eso será por poco tiempo: ya está redactado el proyecto de transformarlo en un monumental paseo peatonal, para disfrute de propios y extraños. Pronto se verán allí también un instituto de enseñanzas medias, un parque eólico de titularidad municipal, un campo de golf, y nueve mil nuevas viviendas.

Esta gran promoción inmobiliaria ha sido auspiciada directamente por el Ayuntamiento, que ha modificado el Plan General de Ordenación Urbana para convertir, según la que fue su alcaldesa, a casi todos los muelanos en millonarios. Los que no se han enriquecido alquilando sus terrenos para la instalación de molinos, lo han hecho vendiendo sus parcelas para los constructores. Algunos, de las dos maneras. Porque la riqueza del alma es necesaria, atesorando bienes espirituales; pero la riqueza que provoca el comercio de los bienes inmuebles reparte alegría allá donde siembra su caudal.

P.- Qué le parece como presidente del PAR que la ex alcaldesa de La Muela, María Victoria Pinilla, diga: "Si todos los concejales nos abstuviéramos de tener un solar, el plan general no saldría adelante".
R.- Es una manera de explicarse. Pinilla ha hecho mucho por La Muela. Es uno de los ayuntamientos que más potencia está teniendo. Hay que situar la frase en el sentido en que la dice, con toda su buenísima intención. No hay ninguna contraindicación.

(Entrevista al vicepresidente del Gobierno de Aragón, José Ángel Biel, de Partido Aragonés, en Heraldo de Aragón, 9-4-2006)

El rico patrimonio paisajístico, vegetal y natural de los alrededores de La Muela está desapareciendo paulatinamente para dar paso a los bellos edificios que conformarán las urbanizaciones que hacen felices a los habitantes de la comarca. Los cereales y los olivos dan paso a las redes de alcantarillado y a los postes de electricidad. Hay quien todavía piensa que la paz que se respiraba hace unos años en La Muela era mejor que el ritmo frenético que ha traído consigo la lluvia de millones.

Pero eso es porque siempre hay alguien que no está contento. ¿Hay algo mejor que enriquecerse sin esfuerzo alguno?

Un rumor muy extendido dice que los muelanos no pagan tasas ni impuestos municipales. Es rotundamente falso. Lo que sucede es que no se percatan de ello, porque estos movimientos en su cuenta corriente no tienen ninguna relevancia. Los críticos del Mágico Mundo de Colores de La Muela hablan de la especulación urbanística sin freno, una tendencia que dicen implantada en todo el entorno municipal de Zaragoza. También se comenta que es un caso de “población sanguijuela” que se desarrolla en detrimento de poblaciones con carencias, una metáfora de Occidente con respecto al resto del mundo. Pero no son más que las voces discordantes que siempre tienen que amargar la fiesta. Incluso llegan a afirmar que todo esto se basa en una rotunda mentira. El hecho de que se hable de crecimiento y no de desplazamiento de población les parece un pecado grave. Afirman que los habitantes de los miles de pisos nuevos serán en su mayoría personas que abandonarán la capital, dejando barrios enteros vacíos, para vivir con más comodidad. No se dan cuenta de que el ayuntamiento ya tendrá previsto un nuevo bando en el que subvencionará a las familias con más de ocho hijos. No alcanzan a comprender que un proyecto de la envergadura de La Muela y su entorno es lo que necesita España para aumentar su tasa de natalidad, lejos de las oleadas de inmigrantes que horadan subterráneamente la identidad forjada desde la Reconquista.

El ejemplo más cercano de municipio opulento y feliz lo tenemos en Marbella. Esta localidad de la Costa del Sol ha visto cómo su población aumentaba en riqueza y popularidad gracias a iniciativas de alcaldes con personalidad propia. Personas que construyen la historia ladrillo a ladrillo, sin importarles las críticas de quienes les miran desde lejos con envidia. Así, la última idea del consistorio es la creación de un zoológico, con un presupuesto inicial de 900.000 euros, conseguidos mediante la permuta de 2.260 metros cuadrados con capacidad para otras 11 Viviendas de Protección Oficial. “Pondremos hasta leones si se puede”, comentó la ex alcaldesa.

P.- La Muela se adelanta a Zaragoza y se plantea crear un tranvía que comunique el pueblo con el polígono industrial entre otros proyectos ¿está dentro de un nuevo modelo urbanístico?
R.- No, vamos sobre la marcha. De una comida para construir un museo salió la idea del tranvía.

(Entrevista a la ex alcaldesa de La Muela, de Partido Aragonés, en El Periódico de Aragón, 5-3-2006)

A mediados del siglo XIX hubo una epidemia de cólera en España. Esta enfermedad mortal infectocontagiosa llegó a la provincia de Zaragoza el 1 de octubre de 1854. El primero de los casos se dio en el municipio de La Muela. Tras invadir 283 pueblos -la práctica totalidad del territorio provincial-, llegó a la capital, Zaragoza. Durante más de un año, se contagiaron 38.533 personas. Murieron 11.241.

Es el momento de rebelarse contra la Historia. La Muela proporcionará 100.000 habitantes más a Aragón, que buena falta le hace. Todos sonrientes, todos felices. Esa es la España que queremos.

(Suena el Himno de España)

Antonio Tausiet

Agradecimientos

Luis Miguel Ortego
Patricia Esteban
Laura Ciancaglini
José María Ballestín

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