Artículos

La moda del positivismo


En la actualidad y debido a la crisis hay personas que comentan, en grupos de amigos o en familia las siguientes afirmaciones: “la cosa no va bien” “cada día está peor” “no se dónde vamos a parar” “no le veo salida” etc.

Hay una corriente pseudo psicológica que tiende a criticar duramente a estas personas, argumentando que son individuos negativos, afirmando que chupan energía, que atraen la mala suerte, se les dice también que dan dolor de cabeza y otras cosas parecidas.

Creen, los positivistas, que en la vida, se ha de ser positivo, ver la vida de color de rosa y a pesar de que todo se desplome alrededor de uno se ha de ver el lado positivo del desastre. La idea es que con el positivismo se atrae buena energía, buena vibración y que todo va a salir a pedir de boca. Y que en definitiva se atrae la buena suerte.

Es como si fuera obligatorio ser feliz y debamos pasear por todo el mundo una careta sonriente y amable. “Si tu padre se muere bromea, si tu mujer te deja sonríe, si pierdes el trabajo alégrate”.

Las personas tenemos derecho a quejarnos, a lamentarnos, a decir lo que nos plazca sin faltar al respeto a nadie. A llorar, sentir, lamentar, gritar.

No voy a entrar si es mejor lo uno (positivismo) o lo otro (lamentos). Lo lo único que quiero comentar es que tanto los unos como los otros tienen el mismo derecho a expresar sus sentimientos.

A mi parecer ni los primeros riegan buena suerte, ni los segundos atraen desgracia, y a todos se les debe escuchar.

Marcos de la Osa.





El Tarot

Mezclas con atención las cartas y piensas en el problema que te inquieta. Despliegas las cartas sobre la mesa y ahí tienes la raíz del problema, su estado actual, que actúa en contra, que influye a favor y la posible solución al problema planteado, en la forma de consejo sobre lo debes hacer y lo que debes evitar.

Esto, resumidamente, es el Tarot.

El Tarot requiere preguntas lo más concretas posibles, efectuadas de manera directa. Nunca has que poner en antecedentes al tarotista sobre la problemática que te haya llevado a consultar el Tarot. Si lo haces corres el peligro de condicionar la lectura, por lo que ella puede ser inexacta y no proporcionarte el consejo correcto.

El Tarot no es echar la fortuna, tema que desplegaré en un próximo artículo.

Muchas gracias.


Marcos de la Osa. 


Nada esta escrito, todo está por decir

Los tarotistas no creemos o, no deberíamos creer, en el determinismo ni en el fatalismo. Veamos de que se trata estas corrientes.

Determinismo: La creencia de que cada evento tiene una causa y que todo en el universo es absolutamente dependiente y gobernado por leyes causales. Puesto que los deterministas creen que todos los eventos, incluyendo las acciones humanas, están predeterminadas, el determinismo es típicamente clasificado como incompatible con el libre albedrío. 



Fatalismo: La creencia de que “lo que será, será,” puesto que todos los eventos pasados, presentes, y futuros, ya han sido predeterminados por Dios u otra fuerza todopoderosa. En religión, esta perspectiva puede ser llamada predestinación; y sostiene que ya sea que nuestras almas vayan al cielo o al infierno, ya está determinado antes de que naciéramos, independientemente de nuestras elecciones. 



Los tarotistas creemos, o deberíamos tomar en serio el libre albedrío, la capacidad del ser humano para dirigir, crear y recrear su propia vida a pesar de todas las circunstancias, condicionantes, presiones e influencias por muchas que estas sean.

Es cierto que dichas influencias son poderosas. Las circunstancias y los condicionantes junto con el inconsciente... son como hilos invisibles, los cuales nos manejan como a marionetas, creyendo que nuestros actos son de voluntad pura cuando en realidad son fruto de los mil condicionantes que nos dominan y aprisionan.

Con todo, el tarotista cree que el hombre, a pesar de todo lo que le condiciona, es en última instancia, amo y señor de su vida.

Veamos que es el libre albedrío.

Libre albedrío: La teoría de que los seres humanos tienen la libertad de elegir o auto-determinación; esto es, ante una situación, una persona pudo haber hecho algo diferente a lo que hizo.

Significa la facultad de obrar por reflexión y elección, independiente de otros factores, como por ejemplo la inclinación natural.

La expresión libre albedrío se identifica con la libertad de elección y se la pude definir como: el ... " poder que en virtud del cual el hombre puede elegir entre acciones contrarias sin ser determinado por ninguna necesidad."

Por una parte, San Agustín expone su fundamentación distinguiendo el libre albedrío, de la libertad propiamente dicha. Para él, el libre albedrío es " la facultad de la razón y de la voluntad por medio de la cual es elegido el bien, mediante el auxilio de la gracia ( de Dios), y el mal, por la ausencia de ella."

Existen argumentaciones de tipo moral, de conciencia, social, metafísico, psicológico... los cuales dotan al ser humano de libertad de acción que le responsabiliza de sus actos ante los demás.

Si un tarotista al leer las cartas dar por sentado, por seguro, por fijo, por inmutable, por firme un acontecimiento está traduciendo el mensaje de los naipes desde el determinismo o fatalismo. Todo lo contrario a lo que debería ser una correcta y sana lectura de tarot. Esta debería valorar la situación consultada (ver la raíz del problema), y en todo caso aconsejar las mejores opciones disponibles para que el consultante salga airoso de su problema (libre albedrío). El tarot no obliga ni fuerza a nada, tan sólo muestra una vía o posible solución al problema planteado. En última instancia es el mismo consultante quien decide tomar un camino u otro, (libre albedrío).

El libro de la vida de un ser no está escrito de antemano, sino que este se ve completando a base de las decisiones y acontecimientos que tienen lugar a partir de la voluntad del mismo.

No caigamos (ni tarotistas ni colsultantes), en la trampa del fatalismo. Este a sido utilizado como mordaza y argumento para conformar al menos favorecido, al débil, al pobre, al enfermo...

Históricamente, el fatalismo ha desempeñado un papel reaccionario. Por una parte, el considerar el destino como un «plan» de la vida del hombre establecido desde arriba incitaba a la pasividad, a subordinarse servilmente a las circunstancias o al poder. Por otra parte, la seguridad en la omnipotencia de la voluntad suprema que conducía a los «elegidos del destino» a la victoria inevitable y al dominio favorecía el fanatismo religioso, político y social.


Caminante, son tus huellas

el camino y nada más;

Caminante, no hay camino,

se hace camino al andar.

Al andar se hace el camino,

y al volver la vista atrás

se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.

Caminante no hay camino

sino estelas en la mar.

(Antonio Machado)


Marcos de la Osa



¿Alguien puede imaginar una situación como la siguiente?


Un abogado recibe un cliente y éste después de tomar asiento le dice al abogado que le hable del derecho y de la abogacía en general.

El abogado, perplejo, le pedirá amablemente que le comunique el porqué de su visita, qué le preocupa, qué le trae al bufete, etc.


Esto pasa muchísimas veces en las consultas de tarot. Llega un consultante y éste le pide al tarotista que le haga una tirada de cartas “en general”.

El tarotista, perplejo, le comunica al cliente que el tarot precisa de preguntas concisas, directas y concretas (lo mismo que el abogado).

Cuando al tarot se le pregunta “en general” éste, como mofándose, responde impreciso, inconcreto y en abstracto causando estupor, confusión y extrañeza en el consultante.

Muchas veces pasa (no siempre), que el cliente quiere como poner a prueba al tarotista y lo que consigue con ello es el perder el tiempo, hacérselo perder al tarotista y tirar el dinero.

Por todo ello, un servidor, no hago tiradas “en general”.

Tampoco hago tiradas, por motivos éticos, sobre salud (mejor acudir al médico), ni sobre terceras personas (¿mi vecina se a divorciar? ¿mi jefe tiene una amante? etc).

Marcos de la Osa.

Comments