Carlos Gardel


Cuando Carlos Gardel cantò en el Tortoni

 

 

Desde que conocí ese fascinante subsuelo del Café Tortoni, también identificado como La Bodega, me atrapó la atmósfera de su ámbito, tanto al recorrerlo como al recordar­lo.

Eso y un cierto protagonismo que allí me daba su escenario —poemas mediante— me llevaron a curiosear en su historia y a encon­trarme con nombres que eran parte de mis devociones. Así supe de las memorables reuniones de La Peña, que fundó y dirigió Quinquela Mar­tín, frecuentada por Alfonsina Storni. Baldomero Fernández Moreno, Baúl González Tuñón y Carlos de la Púa, entre tantos otros renombrados y prestigiosos que por allí pasaron. Y en lo concerniente al tango, el dato del debut —en ese sótano— de la orquesta de Juan de Dios Filíberto y de las actuaciones de Carlos Gardel, curiosas presencias, teniendo en cuenta el "ambiente" literario y cul­tural del lugar.

Esos datos, los duendes que allí revolotean desde el pasado, la fanta­sía de imaginar aquello, más un presente vivo y renovador de fervores, me inspiraron los versos que luego con música de Eladia Blázquez fue­ron el tango Viejo Tortoni.

Pero la circunstancia de la pre­sencia de Gardel y su canto sonando en La Bodega siguieron despertándome interrogantes y estimulando mi imaginación, desde aquellos ver­sos del tango: "Se me hace que escu­cho la voz de Carlitos / desde esta Bodega, que vuelve a vivir". ¿Cómo y cuándo habrá sido? La diligencia y el espíritu atento de Roberto Fanego, uno de los dueños del Café e im­pulsor de su recuperado esplendor, me posibilitaron acceder a intere­santes y reveladores datos. En foto­copias de tres recortes de diarios del 27 de junio de 1927 aparecen sendas crónicas de una fiesta artística reali­zada en homenaje al dramaturgo Luigi Pirandello en La Peña, "en su local de la Avenida de Mayo", que no era otro que el sótano del Tortoni, En todas las crónicas se destaca la pre­sencia de Pirandello y se detalla la actuación de diferentes "números artísticos" de diversa índole.

Luigi Pirandello

Veamos cómo registraron esas crónicas la actuación de Gardel. Dice "La Prensa" de ese día: "Finalmente, el señor Carlos Gardel, acompañado por los guitarristas Barbieri y Ricardo, in­terpretó varias canciones pampea­nas y porteñas". A su vez, consigna "La Nación": "El estilista Carlos Gardel, acompañado por los guita­rristas Barbieri y Ricardo, interpre­tó varios aires típicos pampeanos y porteños. Otro periódico, del que la fotocopia impide identificar el nom­bre, registra: "Finalizaron el progra­ma Carlos Gardel y los guitarristas Barbieri y Ricardo, quienes inter­pretaron canciones populares porteñas y pampeanas".

Llama la atención que en ninguna de las crónicas se menciona la pala­bra tango, al que se le denomina "aire" o "canción" porteña. ¿Habrá sido por la condición de acontecimiento artístíco-cultural del acto y los pre­juicios de los cronistas? Lo cierto es que años después, en otra publica­ción situada en la década del 50, identificada como Revista porteña Suplemento de Selección de ídolos, en una nota titulada "Lo que nunca se dijo de Gardel", sin firma, se lee el siguiente párrafo, referido a esa no­che:: "Quienes fueron testigos de ella narran que solo durante un momen­to Luigi Pirandello animó su expre­sión. Fue mientras Gardel cantó Mi noche triste, Rosas de otoño y Senda florida..." Más adelante agrega: "También fue en los bajos del Torto­ni donde se homenajeó a J. Benavente...() … Esa noche (Gardel) canta, como número final. Mano a mano...

Con estos testimonios a la vista me sigue pasando, como siempre, lo que escribí en el tango: "Se me hace que escucho la voz de Carlitos / des­de esta Bodega que vuelve a vivir".

Héctor Negro (Clarín. Buenos Aires , Jueves 9 de Octubre de 1993)