Cèlebre Cafè de Parìs

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Henri Guérad (1846-1897)  Café Tortoni – Boulevard des italiens, acuarela (Museo carnavales-París)

Muy cerca del antiguo Cafè està el Teatro de la Opera de Paris

Lo visitamos?

Corrían las postrimerías del siglo XVIII en Pa­rís, cuando un tal Velloni inauguró un café, "Le Napolitan", en el "boul" des Italiens y Taitbout a pocos metros de la ópera, famoso por los cafés y los sorbetes... pero los negocios le fueron adver­sos y se suicidó. En 1798 recogió el legado su pri­mo Giusseppe Tortoni quien con gran sentido de lo comercial impuso definitivamente el helado en la Ciudad Luz. Este napolitano, vendedor ambu­lante de helados, hizo famoso este café donde po­pularizó la "cassata", los "pezziduri", unas tor­tas napolitanas de helado moldeado, y un tipo de helado denominado "queso" posiblemente por su forma o aspecto. También se podía encontrar lo que hoy llamamos "leche merengada", cuya re­ceta proponía que se batan claras a nieve, que se le agreguen cucharadas de azúcar, en forma de lluvia, y que se siga batiendo hasta obtener un merengue espeso. Por otro lado, se hierve un li­tro de leche con una rama de canela, y luego se incorpora la mezcla al merengue. Se coloca en va­sos, se la deja reposar y se procede a enfriarla, pero sin endurecer, se sirve en los mismos vasos esparciendo en la superficie canela en polvo.

La fama de los helados del Tortoni trascendió hasta las páginas de un libro de Fernando Baptista "Madame Lynch, mujer de mundo y de gue­rra" que en uno de sus de sus pasajes decía: "... En las noches más calientes, antes de retirarse a sus aposentos, iban los dos al Café Tortoni, en el Boulevard des Italiens, de frecuentadores al­tamente seleccionados, a tomar los sabrosos he­lados que allí fabricaban...”.

Todas las celebridades de París visitaron el Tor­toni en el siglo XIX. Talleyrands, era el primero al que le gustaba observar a los jugadores de billar, y también a Víctor Hugo era corriente encontrarlo en el Café.

 Manet, quién por ese momento estaba de moda, llevaba la vida brillante de un bohemio "dandy". Iba casi todos los dias a las Tullerías desde las dos hasta las  cuatro para hacer sus estudios al aire li bre, cerca de los niños que jugaban y de las nodrizas que se recostaban en los ban­cos.

“Chez Tortoni” de Edouard Manet (1832-1883) (fragmento)

Baudelaire era su compañero habitual. Almorzaban en el café Tortoni antes de ir a las Tullerías y volvían al Café entre las cinco y las seis a recibir los elo­gios por sus estudios, que pasaban de ma­no en mano. Una de las tantas obras de Manet, "Chez Tortoni", que se encontraba en exposición en el museo Isabelle Stuart Gardner, en Boston, fue robada de dicho lugar en 1990, junto con otras obras de famosos pintores tales como Rembrandt y Vermeer de Delf.

Luis XVIII quiso comprar el Café Tor­toni para regalárselo a un "Limonadier" llamado Paulmier quien había participa­do en el arresto del asesino del Duque de Berry, pero este negocio finalmente no pudo concretarse. El Duque de Berry era hijo de Charles X y sobrino de Luis XVI y Luis XVIII. Nació en Versalles en 1778 y fue asesinado en París en 1820 de una puñalada a la salida de la ópera. El asesino, Lowvel, fue guillotinado ese mismo año. 

Boulevard des Italiens y Rue Taitbout – París (2000)

 

Del Cuaderno del Café Tortoni Nº 2 Octubre 2000 Pag. 1y2