Característica de Eficacia del Entrenador

El entrenador, concebido como el máximo responsable del grupo deportivo y director del mismo durante el proceso de entrenamiento y competición, debe poseer una determinada formación que le permita desempeñar sus funciones de manera óptima.

Los objetivos planteados para la formación de los entrenadores, y los programas formativos desarrollados para ello, inciden actualmente en la formación académica (bases teóricas fundamentales), técnica (dominio de destrezas o competencias docentes que posibiliten la óptima intervención del entrenador) y reflexiva (conocimiento práctico, ligado a la acción, que busca la conexión teoría y ptráctica, y es elaborado de forma personal) del entrenador, tratando de formar entrenadores que sepan lo que deben hacer, que sepan hacerlo, y que reflexionen críticamente sobre el proceso desarrollado, contribuyendo a la mejora del mismo.

Relacionado con los objetivos indicados, el modelo de análisis didáctico de las sesiones de entrenamiento (Del Villar, 1993, 1996), diferencias en el entrenador deportivo el análisis de su conducta docente y de su pensamiento docente. Como indicamos en trabajos anteriores (Del Villar, Moreno, Ramos y Sanz, 2002), la consideración de la conducta docente del entrenador nos aproxima al modelo técnico de formación de profesores, basado en el paradigma proceso-producto, y cuya finalidad fundamental radica en identificar las destrezas docentes más eficaces para tratar de desarrollarlas en los entrenadores a través de los diferentes centros de formación.

El análisis del pensamiento del entrenador nos sitúa en el modelo cognitivo-reflexivo diferenciado en la formación del profesorado de educación física, basado en el paradigma intepretativo o de los procesos mediadores de pensamiento y accion del profesor y los alumnos, indicados por Carreiro da Costa (1999), García Ruso (1997), Piéron (1999), o Romero (2000). Este paradigma concede una importancia fundamental a los procesos mentales existentes entre el estímulo emitido por el profesor/entrenador y la respuesta del alumnos/deportista o los resultados del aprendizaje (Levie y Dickie, 1973). Desde esta perspectiva, el análisis del pensamiento del entrenador pretende hacer consciente al entrenador de su actuación docente, incidiendo fundamentalmente en el estudio del conocimiento práctico del entrenador.

 

  1. El entrenador deportivo como ser social.

Diferentes modelos de entrenador

 

Dentro del conjunto general de investigaciones realizadas en el ámbito deportivo, los estudios sobre formación de entrenadores constituyen aún una pequeña proporción, siendo menos frecuentes los trabajos enfocados de forma concreta al análisis de los modelos de entrenador deportivo.

En los estudios sobre los modelos de entrenador, el enfoque seguido ha sido diverso, dependiendo del criterio/s clasificador/es seleccionado/s para el desarrollo del mismo. Una de las clasificaciones más conocidas y difundida con relación a los modelos de entrenador es la que diferencia entre entrenadores:

-          Autoritarios.

-          Democráticos.

-          Permisivos.

Independientemente de la denominación asignada a estas tipologías de entrenador, se trata de una clasificación proveniente del ámbito docente, en la que Lewin, Lippitt y White, citados por Beltrán, Moraleda, Alcañiz, Calleja y Santiuste (1987), atendiendo al tipo de liderazgo fomentando por el profesor, diferencian entre: lider autoritario; líder democrático; y líder laissez-faire.

Por su parte, Zeigle y Bowe (1983), utilizando como criterio de clasificación los estilos de liderazgo del entrenador, diferencian un total de cinco modelos de entrenador en los que se incluyen además de los tres modelos indicados anteriormente, designados como: dictador, demócrata y “el que deja hacer”; el modelo organizador, caracterizado por la importancia concedida a la planificación, organización y respeto a las normas establecidas; y el modelo profesional, interesado principalmente por las buena gestión y dirección, actuando de acuerdo con las circunstancias.

Autores como Tausch (1977); Chelladurai y Haggerty (1978); Tutko y Richards (1984); Cebeira (1989); Martens, Christina, Harvey y Sharkey (1996)2, utilizando diferentes criterios de clasificación, establecen tipologías de entrenador coincidentes en gran medida con las indicadas anteriormente. 

Mostramos, a continuación, los criterios de clasificacion empleados por los autores mencionados:

-          Tausch (1977): dirección, conducción, control y trato emocional del entrenador.

-          Chelladurai y Haggerty (1978):3 estilos de decisión del entrenador.

-          Tutko y Richards (1984): personalidad del entrenador.

-          Cebeira (1989): estilos de dirección de grupo.

-          Martens et al. (1989): estilo de entrenamiento.

-          Ibáñez (1996): actitud en el entrenamiento.

En la tabla 1 recogemos las denominaciones asignadas por los citados autores a las diferentes tipologías de entrenador establecidas. La agrupación realizada responde a la asignación de características coincidentes entre si, tal y como expondremos a continuación.

 

                  

TAUSCH

(1977)

CHELLADURAI y

HAGGERTY

(1978)

TUTKO y

RICHARDS (1984)

IBAÑEZ (1996)

CEBEIRA (1989)

MARTENS

ET AL. (1989)

Modelo autocrático

Entrenador autocrático

Entrenador autoritario

Estilo autoritario o directivo

Entrenador autoritario

Modelo integrador social

Entrenador participativo

Entrenador democrático

Estilo socio-integrativo o democrático

Entrenador cooperativo

Modelo de “dejar hacer”

Entrenador delegativo

Entrenador permisivo

Estilo no directivo o “dejar hacer”

Entrenador sumiso

Tabla 1: Denominación asignada por diferentes autores a modelos de entrenador coincidentes en sus características generales.

 

Según indica Lorenzo (1997), los aspectos relativos a la personalidad del entrenador, empleados para el establecimiento de estos modelos de entrenador, influyen o pueden influir en:

-          La filosofía del deporte, mostrando sus efectos en la conducta deportiva de los atletas.

-          Los deportistas, principalmente en los más jóvenes, menos maduros y con personalidad menos estructurada.

Indicamos seguidamente las principales características de los tres modelos establecidos, refiriéndonos igualmente a la influencia que la personalidad de cada tipo de entrenador puede tener en sus deportistas.

El entrenador autocrático, autoritario o directivo, se caracteriza por ser una persona exigente, centrada en el resultado, con relaciones poco afectivas y distantes. Este tipo de entrenador toma todas las decisiones. Suele conseguir un equipo disciplinado, organizado, duro y agresivo, pero en el que los jugadores están tensos, presionados, temen al entrenador, afectando principalmente a los más sensibles. Suele haber problemas cuando los resultados no son los esperados.

El entrenador integrador y social, participativo, democrático, socio-integrativo, cooperativo, permite la toma de decisiones de forma conjunta entre él y sus atletas. Es flexible y se preocupa por sus deportistas, los cuales suelen sentirse bien en el equipo, relajados y manifestando buena cohesión de grupo. Se trata de una persona amigable, sociable, que insita respeto, pero al que puede no irle bien con jugadores holagazanes o insegura que precisen de un entrenador más autoritario.

El entrenador con modelo de “dejar hacer”, delegativo, permisivo, no directivo, sumiso, es opuesto a las características indicadas para el entrenador autoritario.

 

Elude o delega la toma de decisiones, llegando en ocasiones incluso a justificar su actuación por falta de formación o interés. Conciben la competición de forma relajada, pasiva y algo distante. Es improvisador pero calmado y sereno. Los jugadores suelen tener la sensación de independencia del entrenador, considerándolo como poco interesado por el deporte, descuidado y sin entusiasmo, aunque debido a la poca presión recibida por él, suelen ser receptivos a sus instrucciones. Normalmente no suelen conseguir éxito competitivo, ya que los jugadores no están acostumbrados a manejar la presión competitiva, no se ha llevado a cabo con ellos un proceso adecuado y controlado.

Siguiendo a Lorenzo (1997), podemos indicar que estos tres estilos de entrenador no corresponden con personalidades puras, pudiendo encontrarse mezclados rasgos pertenecientes a varias categorías. El autor, no considera adecuado que el entrenador actúe siempre de la misma manera, independientemente del jugador de que se trate y de la situación, con relación a la justicia deben tener todos los deportistas las mismas posibilidades y recibir un trato igualitario, pero desde el ámbito psicológico es conveniente conocer adecuadamente a los jugadores y actuar con ellos de un modo u otro en función de sus características y siempre adecuado el comportamiento a la situación.

De esta forma, Lorenzo (1997) establece la siguiente relación entre tipos de entrenador y características de los jugadores.

-          Entrenador autoritario: para deportistas desordenados o inseguros, ya que el entrenador les aporta la dirección que ellos no poseen.

-          Entrenador democrático: para deportistas sensibles y creativos, a los cuales el entrenador presta el apoyo necesario.

-          Entrenador permisivo: para deportistas con mucha experiencia, ya que les permite poner en práctica los que ellos saben.

Considerando los aspectos mencionados y teniendo en cuenta la necesidad de adecuar nuestra actuación a las características del jugador, a la situación, y a los objetivos pretendidos, si tuviéramos que decantarnos de forma prioritario por uno de los modelos de entrenador establecidos en las clasificaciones anteriores, elegiríamos a un entrenador democrático, ya que como indica García (1987), los entrenadores democráticos posibilitan la intervención del jugador en la toma de decisiones, y que conceden importancia a la información a transmitir a sus deportistas (información frecuente sobre cómo mejorar, feedback positivo por aciertos y esfuerzos, etc), favorecen el desarrollo de las percepciones de competencia y autodeterminación de los deportistas, contribuyendo al incremento de su motivación intrínseca.

Igualmente, los estudios desarrollados por Hutsal (1982), y Liukkonen, Salminen y Telama (1989), muestran el predominio de una actitud más democrática en el entrenamiento, por parte de los entrenadores con más experiencia, siendo los entrenadores con menor experiencia, menos democráticos.

Utilizando como criterio de clasificación las conductas destacadas del entrenador, Chelladurai y Saleh (1980), desarrollaron una clasificación sobre modelos de entrenador, que fue elaborada de forma conjunta con la creación de la Leadership Scale for Sports (LSS), Escala de Liderazgo en el Deporte, en la cual se diferencian cinco dimensiones de comportamiento del líder/entrenador, que dan lugar a la diferenciación de cinco modelos de entrenador:

-          Conducta de entrenamiento e instrucción. Entrenador Instructor: conducta del entrenador dirigida a mejorar la ejecución de los atletas, por medio de, la insistencia y facilitación de entrenamiento enérgico y duro, instruyéndoles en las destrezas, técnicas y tácticas del deporte; clarificando las relaciones entre los componentes del equipo y estructurando y coordinando las actividades de los mismos.

-          Conducta democrática. Entrenador democrático: conducta del entrenador que concede gran participación a los atletas en las decisiones concernientes a las metas del grupo, los métodos prácticos y las tácticas y estrategias de juego.

-          Conducta autocrática. Entrenador autoritario: conducta del entrenador que incluye independencia en la toma de decisiones y subraya su autoridad personal.

-          Conducta de apoyo social. Entrenador “amigo”: conducta del entrenador caracterizado por una preocupación individual por los atletas, por su bienestar, por un ambiente positivo para el grupo y por relaciones calidad para con los componentes del mismo.

 

M. Perla Moreno Arroyo

 

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