Presentación


Discurso de Carolina Vásquez Araya dictado para presentar a la exposición el jueves 18 de enero, 2007

Foto: Edwin Castro/Prensa Libre

Presentación

El león no es como lo pintan

 

Si fuera insecto, sería un coleóptero. Su caparazón tendría algunos reflejos tornasolados, muy tenues y discretos.  Total ausencia de agresividad, como casi todos los de su especie: ésa sería su principal característica, así como una curiosidad insaciable por conocer su territorio, especialmente los escondrijos bajo tierra, aquellos inaccesibles a los seres comunes como nosotros.

 

Frank Zappa definió la cultura underground así: La cultura oficial sale a tu encuentro, pero al underground tienes que ir tú.  León es el ejemplar underground por excelencia, con la salvedad de que lleva su rica y misteriosa vida bajo una engañosa y aparente transparencia y normalidad.  Pero es importante subrayar que él no es transparente en lo absoluto.

 

Su mundo se despliega hacia el interior, como una visión inversa del cosmos hacia el cual miramos todos los demás. Encuentra más riqueza entre sus extraños insectos y sus aún más raras colecciones, inalcanzables a la curiosidad de quienes hemos insistido en asomar nuestra nariz en su también vedado reducto.

 

Su pasión por los juegos electrónicos parece contradecir su talento poético, aunque explica su calidad de híbrido entre culturas, producto del salto generacional entre los intelectuales de antes y los hijos de la tecnología de punta, capaz de jugar con cualquier concepto como si hubiera nacido con él.

 

A León es preciso conocerlo durante muchos años para darse cuenta de que nunca se le termina de conocer, quizás por su aire aparentemente accesible que esconde un mundo de contradicciones. Alérgico a los sistemas estructurados –a menos que sean relojes o juguetes electrónicos- ha desarrollado inmunidad contra el orden establecido. Sin embargo, es consistentemente apegado a una forma de disciplina estética muy evidente en su arte y en su manera de expresarlo.

 

Por ser hijo de dos importantes personajes de la cultura nacional, el gran poeta León Aguilera y la no menos importante María del Mar, no tendría excusa para no tener vocación de escritor.  Y lo es, pero también es coleccionista de rarezas tales como juguetes corporativos o personajes fantásticos. Guarda y explora con una devoción casi enfermiza toda clase de bichos, de esos que a cualquiera de nosotros sólo nos provocaría ponerles el zapato encima y dedica largas horas a investigar la historia del cómic. 

 

En fin, todo esto es para decir que después de 25 años de conocerlo, todavía no soy capaz de definir un perfil coherente de León Aguilera Radford.  Por eso, mejor los dejo con la definición que hace de sí mismo: 

“Soy Periodista, programador, fotógrafo, editor de tecnología, automovilismo y cultura. Lector voraz. Observador de la cultura popular. Jugador de RPG y FPS. Irredento headbanger y fan de las heroínas de cómic. Coleccionista de piedras preciosas, monedas romanas y tarjetas de arte fantástico. RR+AC. Enamorado de las felinas, las diosas encarnadas, de ciertos arácnidos, las diosas de la muerte y de las artes marciales.”

Carolina Vásquez Araya, enero de 2007