Los mas de trescientos años de historia colonial hispanica en Honduras, dejaron su huella en las numerosas construcciones religiosas, civiles y militares.

Mas de un centenar de iglesias con ricas improntas y en su interior rica imaginera, platera y pintura que habla por si sola de la importante explotacion minera que viviala antigua Provincia de Honduras.

Comayagua, Yuscaran, Tegucigalpa, Omoa, Trujillo y Gracias son algunos de los mejores ejemplos de este patrimonio.

La historia colonial de Honduras comienza en Trujillo en el año 1502, en su cuarto y último viaje al Nuevo Mundo, Colon se convierte en el primer europeo en tocar tierra Americana.


Un sacerdote que formaba parte de su tripulación, celebra la primera Misa en el Nuevo Mundo, en Punta Caxinas. 


Esparcidas en el paisaje montañoso de las zonas altas de Honduras, se encuentran docenas de ciudades coloniales y aldeas pobladas por la colorida y tradicional cultura Lenca.

En las plazas centrales de estas humildes aldeas se encuentran iglesias Españolas, algunas yacen desde hace medio milenio hasta los primeros años de la conquista.

Es un paisaje pintoresco de montañas cubiertas con pinos, hierba y pequeñas parcelas de maiz, frijoles y otros granos. Los Lencas forman el grupo indigena mas numeroso de Honduras, cubriendo la zona oeste y suroeste del pais.

Aunque algunas palabras y nombres de lugares en el lenguaje Lenca han desaparecido muchas tradiciones Lencas continuan prevaleciendo.

Siendo una de las ciudades coloniales mejor preservadas de Honduras la ciudad de Gracias, capital del departamento occidental de Lempira.

La ciudad de La Esperanza es la ciudad más alta de Honduras y capital del departamento Lenca de Intibucá,
Aparte del carisma de la arquitectura colonial, cabe mencionar el poblado de Santa Bárbara debido a su arquitectura colonial y por ser el lugar a donde se producen las más bellas artesanías de la región.

Tegucigalpa, la capital de nuestra nación, es una ciudad colonial que alberga la Iglesia de San Miguel Arcángel, el Teatro Manuel Bonilla y el Museo Nacional Villa Roy los cuales se encuentran a distancias relativamente cortas.

Ojojona es una aldea con muchos atractivos y sumamente pacifica siendo una ciudad minera en el pasado, es la más pintoresca y mejor preservada de las ciudades coloniales.



Ciudad de Omoa, Cortés



Omoa, es una pequeña ciudad que está ubicada en el departamento de Cortés, es una de las ciudades que todavía conserva un poco de su estructura colonial.

Su economía esta basada en la ganadería aunque tiene cultivos de arroz y frutas tropicales de muy buena calidad, en Omoa puedes conocer La Fortaleza de San Fernando de Omoa que fué construida entre los años 1751 y 1775 por órdenes del General Vázquez Prego, ésta fortaleza constituye su principal atractivo arquitectónico, esta ubicada aproximadamente a 13 kilómetros de Puerto Cortés y este último es el puerto comercial más importante de Honduras y centroamérica.

La diminuta Omoa tiene sus cimientos en una región ricamente poblada por bosque tropical y en las faldas de una gigantesca sierra; la Sierra de Omoa. Aunque a veces lenta, comparada con otras ciudades, Omoa tiene un sitial en los anales de la historia como un importante puerto del periodo español; esta ciudad fue el puerto más importante de Centroamérica durante la colonial. Gracias a su ubicación equidistante de puntos geográficos trascendentales para los movimientos geopolíticos del gran imperio, un gran fuerte fue construido en Omoa. 


Se le conoce como la Fortaleza de San Fernando de Omoa o simplemente como El Castillo. 
La construcción de esta fortaleza fue necesaria porque los ataques piratas al área, desde donde salían los tesoros hacia la madre patria, hacían necesario la protección que solo sus cañones y gruesas paredes podían proveer. Para cuando se concluyó la ejecución del diseño, la época de los asaltos piratas era cosa de un pasado remoto. La edificación española más importante del litoral atlántico hondureño cayó en un letargo de la mano con la ciudad que le vio nacer.

El Castillo pasó a ser un presidio durante muchos años para luego ser abandonado nuevamente. Años más tarde, el Instituto Hondureño de Antropología e Historia emprendió una intensa labor por restaurar este patrimonio nacional. Hoy por hoy, la Fortaleza de San Fernando de Omoa es el atractivo turístico más llamativo de la ciudad junto a su pequeño museo.

Omoa es uno de los puntos turísticos predilectos de visitantes nacionales durante sus fines de semana y feriados. Muchos se acercan a la zona para probar algún platillo salido del mar o pasar el día en las playas de comunidades cercanas como Masca. Aunque en principio no parezca de este modo, Omoa tiene más atractivos de los que pareciera. Por ejemplo, el Eco parque Infantil San Ignacio es una reserva privada de bosque que también tiene un zoológico con 65 especies animales, algunas no nativas, y varias piscinas para pasar el día deslizándose por sus toboganes.


Entre otros de sus atractivos esta Rawakala ecotour, un proyecto eco turístico en una reserva privada donde es posible hacer caminatas por entre la montaña, nadar en una cascada con agua cristalina y volar con ayuda de poleas y ganchos del canopy por entre las montañas de la Sierra de Omoa. No hay que olvidar que después de todo Omoa queda junto al mar, por lo que las playas de Masca son su mejor opción para disfrutar del Atlántico. No cabe duda que esta apacible ciudad es un buen sitio donde perder el stress durante el fin de semana.

Gracias, Lempira


La ciudad colonial de Gracias se encuentra en el departamento de Lempira, en el occidente de Honduras. Es una de las ciudades más antiguas del país, ya que fue fundada por vez primera en 1536. Esto ocurrió en Opoa, un sitio relativamente cercano a la actual ubicación de Gracias. De ese primer momento, lo único que queda en pie es un pequeño muro de adobe de la iglesia que se erigió.

Por varias razones, el asentamiento original fue levantado al año siguiente por mandato de don Francisco de Montejo. Tras sofocarse la rebelión del cacique Lempira, la ciudad volvió a moverse para quedar asentada finalmente en su actual ubicación. Esta fue su tercera fundación y la realizó don Juan de Montejo el 14 de enero de 1539. Gracias se consolidó rápidamente debido a los abundantes recursos naturales que poseía la zona. Para el año 1544, se estableció en la ciudad la Audiencia de los Confines, la máxima autoridad administrativa española en los territorios que comprendían desde el sur de México hasta Nicaragua.



Con este nuevo estatus, Gracias comenzó a recibir la llegada de numerosos comerciantes y autoridades eclesiásticas que transformaron su arquitectura y estructura socioeconómica. Desafortunadamente, la bonanza duró pocos años ya que la Audiencia fue trasladada a Antigua Guatemala.

Gracias es ahora una de esas ciudades dormidas que parecen despertar de un largo y profundo letargo. Oculta a los ojos de los turistas y los empresarios, la ciudad se mantuvo discretamente aparte de las rutas turísticas, Su comercio, básicamente local, apenas traspasaba las fronteras con el cercano país de El Salvador. Sin embargo, en los últimos treinta años la zona comenzó a recibir gran apoyo de organismos internacionales. GTZ, Visión Mundial, Médicos sin Fronteras, Cáritas y Cooperación Española son parte de esos organismos que lucharon para levantar la educación y las condiciones de vida en la región. Y pareciera que, finalmente, la semilla logró germinar.


En la actualidad, Gracias es una ciudad que comienza a abrirse al mundo y desea mostrar todos sus tesoros naturales y culturales. Ubicada en las faldas del Parque Nacional Celaque, cuenta con un gigantesco potencial para el turismo científico y el ecoturismo. Con sus cuatro magníficas iglesias, casas, calles y haciendas coloniales, posee una riqueza arquitectónica incomparable. Más importante aún es el invaluable espíritu lenca que pervive en la ciudad y sus montañas. Bastión de la cultura de esta etnia, Gracias es una ventana para conocer a los descendientes del pueblo indígena más importante que encontraron los españoles al momento de su llegada.


Actualmente se construyen nuevos hoteles donde trata de fusionarse lo moderno con ese aire colonial tan marcado que la ciudad posee. Tours a las iglesias, al Parque Nacional Celaque y a las comunidades lencas ya son una realidad y mucha gente llega a la zona en busca de esa tradición que la ciudad mantiene.

Gracias es la ciudad más importante del departamento de Lempira y la llave para visitar las extraordinarias iglesias coloniales de los cercanos pueblos de La Campa, San Manuel de Colohete y Belén Gualcho. Quizá las iglesias coloniales más bellas de Honduras.


Comments