Ministerio Radial Juvenil

**SOMOS REDIMIDOS** 


¡¡¡Por una Juventud diferente!!!

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Al analizar la situación del Pueblo Cristiano en Venezuela,  no puedo dejar de sentir una  profunda tristeza, debido a la actitud asumida por algunos dirigentes de la Iglesia, cuya conducta no ha estado a la altura del llamado que dicen haber recibido de Dios.  

Por esta razón, comenzaré fijando su atención sobre dos cosas de absoluta relevancia:

 

PRIMERO: Que hemos comenzado a vivir el tiempo de gran apostasía anunciado en la Sagrada Escritura.

 

SEGUNDO: Que debemos responder ante ello con la verdad, exponiendo la mentira a la Luz.

 

Citemos algunos pasajes de la Biblia y apliquemos dichas verdades a la conducta de algunos ministros cristianos en la actualidad.

 

En Segunda de Pedro, capítulo dos, versículo uno en adelante, se habla perfectamente claro sobre la conducta de algunos falsos Ministros del Señor, cuyo objetivo es la extorsión del Pueblo Cristiano, impulsados por un espíritu de avaricia y manipulación. En dicho capítulo se lee textualmente lo siguiente:

 

“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente HEREJÍAS destructoras, y aún negarán al Señor que los RESCATÓ, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina, y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el Camino de la VERDAD será blasfemado y por AVARICIA, harán MERCADERÍA de vosotros con palabras FINGIDAS…”

 

En este pasaje de la Escritura, se nos advierte sobre ciertos personajes que se levantarán dentro de la Iglesia para engañar, manipular y sacar provecho económico del Pueblo cristiano. De manera que, en primera instancia me dedicaré a mostrar que dichas personas no son agentes externos, sino internos (Es decir, no son personas ajenas a la Iglesia, sino miembros de ella).

 

Cuando el Apóstol dice que negarán al Señor que los rescató, está dejando perfectamente claro que serán personas salvadas, rescatadas por Jesús, las cuales dejarán el Camino recto para lanzarse por lucro en el error. Por causa de ellos el Camino glorioso del Evangelio será blasfemado (II Pedro 2: 15-16 /  Judas 11-12).

 

El Apóstol Pablo es aún más contundente y claro cuando dice: “…y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar tras sí a los creyentes” (Hchs. 20: 30)

 

Tanto la expresión de Pedro en cuanto a que estos “negarán al Señor” y la declaración de Pablo refiriéndose a que “hablarán cosas perversas” no significa que saldrán públicamente a negar la existencia de Dios o a hablar perversidades contra su doctrina, porque de esta manera no podrían engañar, ni arrastrar tras sí al Pueblo Cristiano, como efectivamente dice Pablo que sucederá. Las advertencias de los Apóstoles, están dirigidas a nosotros para que nos cuidemos de hombres que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella    (II Timoteo 3: 5), hombres que llamándose Ministros de Jesucristo, MIENTEN, distorsionando la Verdad, aun conociendo lo que está escrito.

 

SEÑORES: No puede llamarse Ministro del Señor a quien promueve y exalta la mentira “...porque NINGUNA mentira procede de la Verdad” Lea bien, <<Ninguna>>. Cuando alguien miente, niega al Señor, porque Él es la Verdad (I Juan 2:21 /   Juan 14:6). Esto puede significarle la no entrada al Reino de Dios, porque escrito está: “Si le negáremos, Él también nos negará” 

(II Timoteo 2: 12). Jesucristo dijo: “…a  cualquiera  que  me  niegue  delante  de los  hombres  yo  también  le  negaré  delante  de  mi  Padre  que  está  en  los  cielos". (Mateo 10:33)

 

¡CUIDADO! “Hay quienes profesan conocer a Dios pero con sus hechos lo niegan”  (Tito 1: 16). Este fue el más grave problema en la Iglesia de Corinto: Tenían todos los dones del Espíritu, pero No conocían a Dios (I Corintios 15: 33-34). Sobre este hecho debo decir que no fueron, ni serán ellos los únicos. Nuestro Señor Jesucristo aseguró: “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre y en tu nombre echamos fuera demonios e hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí, hacedores de maldad” (Mateo 7: 22-23).

 

Así pues, no te jactes del Ministerio y los dones que posees; no es esto lo que determina tu conocimiento, santidad e integridad para con Dios. Porque si tu conducta y tus obras no son diferentes, siendo de mayor calidad que las hechas por los inconversos; no entrarás en el reino de Dios (Mateo 5: 20).

 

Recuerda: No todo el que me dice Señor, Señor, entrará…(dijo Jesús), sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los Cielos” (Mateo 7: 21).

 

Hacer la Voluntad de Dios, es vivir en Santidad, practicando la Verdad. De ella procedemos y en ella fuimos concebidos. Esto es lo que dice las Escrituras: “…vestíos del nuevo hombre creado según Dios, en la Justicia y Santidad de la Verdad” (Efesios 4.24). Si no hay verdad en ti, tampoco hay Justicia y Santidad, porque la Justicia y la Santidad proceden de la Verdad (ya lo dije). Jesucristo es la Verdad, de Él proceden todas las cosas y en Él subsisten (Coloseses 1:1617 /  Juan 1: 9-10). La Santidad no se recibe declarando una palabra de Fe o pegando cuatro gritos sobre una tarima. Esta se obtiene y se distingue por el fruto que produce la verdad en nosotros (Romanos 6:22). De manera que no es un acontecimiento indeterminado o fortuito. Es un estilo de vida que siendo cultivado nos hace diferentes a las personas del mundo, porque no somos del mundo  (Juan 17:14-17 / II Corintios 7: 1).

 

Cuando actuamos como los de afuera: mintiendo, simulando o involucrándonos en actos fraudulentos o dudosos, ofendemos a Dios y perdemos el respeto de quienes nos aman y admiran. La verdad de Cristo, hermano, no ha sido SI y NO a la vez, por el contrario, ha sido SÍ en Él y en Él Amén por medio de nosotros para la Gloria de Dios (II Corintios 1: 17-20). Vivamos pues, dando fruto bajo la regla de la Justicia y la Santidad de la Verdad que es Cristo Jesús. Esta es la voluntad de Dios (Efesios 4: 22-25 / Zacarías 8:16-17 / Colosenses 3: 9-10 / Levítico 19:11 / I Pedro 1: 15). Solo viviendo de esta manera, se nos garantiza generosa y amplia entrada en el Reino de Dios (II Pedro 1: 11). Porque está escrito: “No habitará en mi casa el que hace fraude y habla mentiras. Este no se afirmará delante de mis ojos” dice Jehová el Señor

(Salmos 101: 7).

 

 

DE LA SIMULACIÓN Y EL FRAUDE

 

A continuación, daré algunos ejemplos de lo que está sucediendo y del por qué escribo estas líneas:

 

Tengo en mis manos el certificado de Estudios Teológicos de un hermano nuevo creyente, a quien en solo una semana y por cierta cantidad de dinero, se le otorgó el título de Técnico Medio en Estudios Teológicos. La leyenda dice: “Reconózcase y téngase en toda la República Bolivariana de Venezuela al mencionado, como Técnico Medio en Teología con la Bendición del Dios Trino. En fe de lo cual firmamos el presente certificado el 17-07-2005 en Ciudad Bolívar.”

 

Ahora bien, comenzaré diciendo que es una absoluta y bochornosa mentira pretender graduar de Técnico Medio en Teología a una persona en tan solo tres días o una semana, más aun si ésta no ha cursado sus estudios básicos. Eso es como pretender graduarse de Bachiller sin haber cursado su Educación Primaria.

 

Por otro lado debo decir que la Institución puede estar legalmente registrada, NO es eso lo que está en discusión; lo que se cuestiona es el OTORGAR o RECIBIR un  Título Teológico sin haber estudiado. Esto pueden hacerlo las mafias del mundo que no conocen a Dios, pero jamás un cristiano nacido de nuevo, nutrido con Palabra de Verdad (II Corintios 6: 7). Sin embargo, debo admitir que un cristiano sin conocimiento profundo de la Escritura o sin compromiso de practicar la Verdad puede ser manipulado e incluso destruido por el engaño (Oseas 4: 6 / Juan 5: 39). No obstante, tengo evidencias de creyentes que al ser confrontados por la Palabra reconocen y se apartan. Es por ello que me dirijo más que todo a quienes han alcanzado madurez y sabiduría.

(I Corintios 2: 6-7).

 

“Porque el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso (de la Palabra) tienen los sentidos ejercitados en el DISCERNIMIENTO del bien y del mal” (Hebreos 5:14). El que tiene conocimiento tiene mayor responsabilidad ante Dios, porque al que se le da más, más se le demandará (Lucas 12: 47-48).

 

Ten presente que el Pueblo que Dios sacó de Egipto, todos estuvieron bajo la nube, todos pasaron el mar rojo, todos fueron bautizados, todos comieron el maná que descendió del cielo y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de la Roca Espiritual que los seguía, y la Roca era Cristo, pero de la mayoría de ellos (incluyendo Príncipes y Jefes de Tribus), no se agradó Dios y quedaron postrados en el desierto. Dice el Apóstol que éstas cosas sucedieron como ejemplo y están escritas para amonestarnos a nosotros los que hemos alcanzado este tiempo final, para que no hagamos lo que ellos hicieron (I Corintios 10: 1-11).

 

De manera que eres inexcusable quienquiera que seas tú que conociendo la Verdad pecas voluntariamente. ¡Serás responsable ante Dios! (Hebreos 10:26-27). Además debo decirle que usted no es TÉCNICO MEDIO, ni LICENCIADO, ni DOCTOR, sino ha estudiado para ello. La simulación, la mentira y sobre todo el NO reconocer nuestros errores, son pecados expuestos clara e  inobjetablemente en las Sagradas Escrituras. Pablo reprendió a Pedro por ello en Antioquia diciendo: “Si tú siendo judío, vives como los gentiles… ¿Por qué obligas a los gentiles a judaizar?” ¡Y ahora yo te digo!: Si tú siendo cristiano actúas como los mundanos ¿Cómo predicas a la gente que se arrepientan y vivan como cristianos? Pablo aseguró que Pedro aun siendo Apóstol no andaba rectamente conforme a la Verdad del Evangelio, y añadió: “Si las cosas que destruí las mismas vuelvo a edificar trasgresor me hago” (Gálatas 2: 11-21).

 

De manera que si tenías malas mañas en el mundo ¿Seguirás practicándolas dentro de la Iglesia? Si eres un Ministro, ¿Cómo puedes prestarte a esta falsa? ¿Qué clase de Evangelio predicas en tu Iglesia? Pablo hace una clara alusión en el verso 13, a la simulación de Pedro, con la cual arrastró tras sí a los hermanos judíos, incluyendo a BERNABÉ. Finalmente concluyó que la maniobra de Pedro era un acto condenable, fuera de la ética y los principios cristianos (Vs.11). Lo grandioso fue que Pedro al ser confrontado reconoció inmediatamente su error y lo corrigió, como efectivamente se reseña en el libro de los Hechos, Capítulo 15, Versos 7 al 11. 

 

La interrogante es: ¿Qué actitud asumirá usted ante el desenfreno seudo-religioso que actualmente se introduce a la Iglesia? ¿Lo enfrentarás o participarás de él?

 

Si estás libre, no te sientas aludido, pero si no reflexiona y determina de cara al Señor lo que harás.

 

Pero, volviendo al tema del certificado, el mismo dice además, que fue otorgado en Ciudad Bolívar el 17 de julio de 2005. Pero la verdad es que fue otorgado a mediados de 2007 en la Ciudad de Calabozo Estado Guárico. Lo insólito es que se asegura que dichas mentiras están certificadas por Dios, bajo su bendición. De manera que no solo mienten, sino que afirman tener la aprobación de Dios para hacerlo.

 

La Iglesia hermano, es columna y baluarte de la verdad, NO un redil de gente hipócrita y mentirosa (I Timoteo 3: 15). La mentira no procede de Dios sino del diablo, él es mentiroso y padre de mentira, esto fue lo que enseñó Jesús (Juan 8: 44).

 

No existen las mentiras piadosas o pequeñas; en la Biblia las mentiras no tienen tamaño. Dios las aborrece y nos ha dicho que alcemos bandera por la Verdad (Salmos 60: 4).

 

Ahora bien, no es éste el único caso de mentiras en la esfera cristiana, lea el Nuevo Testamento y verá que muchos cristianos fueron manipulados por este mal espíritu y fueron reprendidos por Dios, tal fue el caso de ANANÍAS Y SAFIRA quienes cambiaron la verdad por la mentira. El problema de ellos no fue haber tomado de lo que les pertenecía  -Pedro lo dijo-, su problema fue mentirle al Apóstol, ¡NO habéis mentido a los hombres sino a Dios!”, les dijo (Hechos 5: 4).

 

Con relación a los Títulos de Teología, sería bueno dejar claro que los mismos se vienen otorgando en casi toda Venezuela, involucrando incluso a personas de los asentamientos campesinos más remotos del país, siempre y cuando cancelen lo que se les requiere.

 

En la segunda Epístola Universal de Apóstol Pedro, se asegura que estos falsos maestros introducirían encubiertamente, herejías destructoras y que por avaricia harían mercadería del pueblo de Dios con palabras fingidas (es decir, con mentiras).

 

En este sentido, debo decir que promover la mentira sustituyendo con ella la verdad, haciéndola ver como benigna para (entre comillas) ayudar a los hermanos, es sencillamente una herejía que muchos están aceptando como una benevolencia del Señor. Es mi deber decirte que esa pequeña mentira puede destruirte a ti y a quienes sigan tu ejemplo (I Timoteo 4:16 / Apoc. 21:8). Por tanto: “No os jactéis, ni mintáis contra la verdad” (Santiago 3:14). Porque nada podemos contra ella, sino por ella (II Corintios 13:8).

 

Te hago esta advertencia porque ya fui convencido años atrás para comprar un título de comunicador, el cual destruí cuando el Señor habló a mi vida, haciéndome ver con claridad, el error en que me encontraba. Ahora debo decir como el Apóstol: ¡No fui rebelde a quien me amonestaba de parte del Señor!” (Hechos 26: 19 / Salmos 141: 5 / Hebreos 12: 9-10).

 

De manera que no estoy sugiriendo que somos infalibles o que no cometemos errores, porque mentiría (1 Juan 1: 8 / Eclesiastés 7: 20). Lo que digo es, que si alguien es de Dios la Palabra de Dios oye, se vuelve y es perdonado (1 Juan 1: 9) “Mis ovejas oyen mi voz”, dijo Jesús, independientemente del ministerio, grado, título, cargo o rango eclesiástico que posean. Los hombres de Dios debemos estar dispuestos a rectificar cuando fallamos, porque es de humanos errar, mas de los sabios rectificar, es allí, donde radica la verdadera grandeza del hombre y la mujer de Dios.

 

 

DE LA MANIPULACIÓN Y LA AVARICIA

 

 

Actualmente andan muchos manipulando al pueblo por avaricia, tomando púlpitos, tribunas radiales y de televisión, para profetizar mentiras y sacar provecho de las personas. A estos el Señor ha confrontado con su Palabra y no han querido arrepentirse, tal como lo hicieron algunos líderes de la Iglesia de Tiatira en Asia Menor (Apocalipsis 2: 20-23). Ya Pablo lo había advertido cuando dijo que para este tiempo vendrían hombres “…privados de la VERDAD, que  tomarían la piedad como fuente de ganancia, apártate de los tales.”, afirmó (1 Timoteo 6: 5) “Estos, (como ya lo cité al comienzo) tendrán apariencia de piedad (dijo Pablo), pero negarán la eficacia de ella, a estos evita”  (II Timoteo 3: 5). Son obreros fraudulentos que se disfrazan como Ministros de Jesucristo, predicando por ganancias deshonestas e intereses particulares (II Corintios 11: 13-15 / Tito  1:10-11 / Filipenses 1: 15-17). Es nuestro deber ponerlos a prueba (Apocalipsis 2:2).

 

Aquellos que se jactan de ser bendecidos porque arrebatan prendas de oro y vehículos a la gente, no para la obra sino para mantener su status económico, cuyas profecías no se cumplen, sencillamente se han extraviado de la Verdad, buscando lo suyo propio y no lo que es de Cristo, tal como lo hicieron BALAAM, SEMAÍAS, ACÁN, GIEZI y EL APÓSTOL JUDAS, entre otros; tipos de la Iglesia Laodicea (Filipenses 2:21 / Apocalipsis 3: 14-22).

 

Por otro lado, en medio de esta dramática confusión y pérdida de valores, muchos ministros están repitiendo el mismo error que cometieron los ministros cristianos de la antigüedad, en el año 320 D.C. aproximadamente, cuando fueron llamados por el Emperador Constantino para asumir cargos políticos de relevancia en el Imperio romano. Esto corrompió a la Iglesia desde ese momento hasta la revolución protestante de Martín Lutero, en el año 1517.

 

Actualmente algunos asumiendo esta postura siguen dicho patrón, dándole mayor relevancia a reuniones políticas donde pueden asegurar algún beneficio económico que a los eventos cristianos. Algunos no lo hacen por necesidad o para ayudar a otros, sino para recibir halagos y ser vistos al lado del político de turno. Por este estado somnoliento de tibies espiritual, vemos a algunos enseñando sobre ciertas maldiciones generacionales, las cuales fueron quebrantadas por Cristo en la cruz hace más de 2000 años.

 

Según el griego EXALEIPHO: Dichas maldiciones fueron anuladas, lavadas, arrancadas o borradas por la Sangre de Cristo (Colosenses 2: 13-15 / Hebreos  9:13-14 /10:12-14 /12: 22-24).

 

Sin embargo, muchos rayando en la ignorancia, practican rituales al estilo de los antiguos sacerdotes paganos de Babilonia, escribiendo y luego quemando dichas maldiciones y pecados en hogueras, siendo que solo la Sangre de Jesucristo tiene Poder para limpiar nuestros pecados (I Pedro 2: 18-19 Vs.23 / I Juan 1:7 / Apocalipsis 1:5-6). Este ritual formó parte de las ceremonias de algunas tribus aborígenes de América, y ahora es practicado por los que anhelan introducir al cristianismo, rituales que nada tienen que ver con la Doctrina de Cristo.

 

Mientras esto sucede, mucho pueblo de Dios marcha de la mano con los idólatras, viviendo algunos de la simulación, violando la propiedad privada y derechos reservados, apropiándose de bienes que no les han sido otorgados por sus legítimos dueños. Otros tratan de revivir actualmente la antiquísima filosofía calvinista de los salvos siempre salvos, mientras algunos ministros se exponen públicamente honrando a entidades demoníacas, argumentando que esto es cultura.

 

¿Qué pasa hermano? Tú que enseñas a otros ¿No te enseñas a ti mismo?

 

Tú que predicas que no se debe hurtar ¿Hurtas manipulando a la gente y dando mal uso a las ofrendas de Dios? (1 Samuel 2: 29 / 1 Corintios 4: 1-2).

 

Tú que dices que no se ha de adulterar ¿Lo haces, adulterando la Palabra, cambiando la Verdad por la mentira?  (II Corintios 4: 1-2 / 2: 17).

 

Tú que abominas de los ídolos ¿Cometes sacrilegio, convalidando con tu presencia ceremonias en honor a ellos? (I Corintios 8: 10-12 / 10: 20-21).

 

Tú que te jactas de la Palabra ¿Con infracción de la Palabra deshonras a Dios? Porque escrito está, el nombre del Señor es blasfemado entre los no creyentes por causa de vosotros (Isaías 52:5 / Romanos 2: 21-24).

 

La Luz hermanos, NO tiene comunión con las tinieblas, ni la Verdad con la mentira. Cristo NO la tiene con belial, ni el creyente con el incrédulo (II Corintios  6: 14-18). “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado” (II Timoteo 2: 4). ¿O acaso no sabéis que la amistad con el mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4: 4). Los escándalos que se oyen, y muchas de las cosas que hoy se predican no provienen del Santo Evangelio de Cristo, sino del mundo… Y el mundo pasa y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”  (I Juan 2:17).

 

Por tanto, NO te amoldes, ni te acomodes a un sistema que va en contra de la moral, la santidad, la pureza, la buena conducta, la Verdad y la Justicia. Todos estos atributos elementales de la doctrina de Cristo (Filipenses 4: 8). ¡Déjalos pues, que se conviertan a ti, pero tú no te conviertas a ellos! (Jeremías 15:19). Aprende a entresacar lo precioso de lo vil y acomodar lo espiritual a lo espiritual, “…porque no hemos recibido el espíritu del mundo (para que andemos todavía en tinieblas) sino el Espíritu de Dios, para que sepamos lo que nos ha concedido”  (I Corintios 2: 12-13). “Él os guiará a toda Verdad” dijo Jesús (Juan 16:13).

 

Es cierto que: “En otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois Luz en el Señor; andad como Hijos de Luz; porque el fruto del Espíritu es en toda Bondad, Justicia y Verdad (Efesios 5: 8-9).

 

En este sentido debo añadir, que cualquier sistema de gobierno que niegue o vulnere las verdades de la Palabra de Dios choca contra el Señor y quien choca contra el Señor, está en mi contra y en contra de todos los hombres y mujeres de Dios que hay en esta nación, porque somos su cuerpo aquí en la tierra (Colosenses 1: 18 / Hechos 9: 5).

 

Con sorpresa he comprobado que algunos Evangelistas solo predican después de ciertos acuerdos económicos con el Pastor que los invita; si lo que le ofrecen no llena sus expectativas, entonces NO predican. Otros dirigentes o guías de la iglesia se enojan si el Predicador no le pone precio al mensaje ¡INCREÍBLE! ¡SÍ! Pero cierto. Me ha sucedido a mí. Por supuesto, este dinero no sale de sus bolsillos, sino del pueblo. Por eso dicen al Evangelista: ¡Ponga el precio!, ¡Diga cuánto cobra!, ¡No importa cuanto, solo diga el precio!

 

SEÑORES: Jamás he dicho que el dinero no sea necesario para la predicación del Evangelio; Jesucristo lo necesitó e incluso llevaba consigo una bolsa y un tesorero. Desde la antigüedad se ha llamado al Pueblo de Dios a dar para su obra. El detalle es que debe hacerlo voluntariamente; no manipulado, presionado o bajo amenazas de no recibir la bendición del Señor, como si ésta se comprase con dinero (I Corintios 16: 2 / 2 Corintios 9:7). “Cada uno dé como PROPUSO en su corazón… Según haya PROSPERADO…” No como se le ocurra a alguien por allí. A estos los he oído atacar con descalificaciones e improperios a quienes no dan de acuerdo a sus expectativas, vaticinando lo peor para ellos. Con razón dijo Miqueas: “Profetizan Paz a quienes les dan de comer, pero declaran la guerra a quienes No les dan” (Miqueas 3: 5-11).

 

Con relación a ellos, dice el Señor:

 

“Fueron hallados en mi Pueblo impíos que acechaban para cazar a la gente… Con la mentira se hicieron ricos, se engordaron y se pusieron lustrosos, sus obras sobrepasaron los hechos del malo y sin embargo, con todo eso, se hicieron prósperos ¿No castigaré esto?, cosa espantosa y fea es hecha en la tierra: Los profetas profetizaron mentiras y los Sacerdotes dirigen por mano de ellos… desde el más chico… hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia… por tanto, el profeta como el Sacerdote son engañadores… Su camino será como resbaladero en oscuridad, serán empujados y caerán

(Jeremías 5: 26-31 / 6: 13-15 /  23:11-12).

 

 

Señores Ministro del altar de Dios, Dirigentes del rebaño, es cierto que el pueblo debe dar para la obra del Señor, sin embargo la obra no la constituimos usted y yo solamente, la misma es conformada por los Ancianos, viudas, huérfanos y enfermos de la Iglesia que nos necesitan. No puedo tomar las ofrendas del pueblo para enriquecerme, mientras la obra padece necesidad. No es mi dinero, es la ofrenda que el pueblo da para Dios y debo ministrarla con transparencia, equilibrio y responsabilidad. El que predica el Evangelio que viva del Evangelio, significa vivir dignamente, no tomar las ofrendas para la ostentación y la extravagancia, tal como lo hizo el Ángel de la Iglesia Laodicea (Apocalipsis 3:17) y los Sacerdotes hijos de ELÍ: OFNÍ Y FINEES 

 (I Samuel 2: 29).

 

En cuanto a los Pastores dice:

 

“Vosotros que apacentáis a mi pueblo: Dispersáis mis ovejas, las espantasteis y no las habéis cuidado…¡Ay de vosotros Pastores inútiles, que se apacientan a sí mismos! ¿No estáis aquí para apacentar mi rebaño? Coméis la grosura y os vestís de lana; a la engordada degolláis, más no apacentáis mis ovejas… Yo castigaré la maldad de vuestras manos dice Jehová.

(Jeremías 23: 2 / Ezequiel 34: 2-3 / Isaías 56: 11 / Zacarías 11: 4-17).

 

Significa hermano, que tu deber es defender las ovejas de las fieras que actualmente las devoran y engañan asegurándoles que si dan lo que tienen recibirán cien veces más en un plazo determinado, cosa que es solo posible si se encuentra dentro del propósito de Dios para esa persona; por esto, al no suceder, mina y frustra al creyente; mientras dichos líderes en lugar de ayudarles, como lo ordena la Biblia y como efectivamente lo hacía la Iglesia Primitiva (Hechos 6:1-3), les arrebatan lo poco que tienen, diciéndoles que la causa de sus necesidades radica en que no se han despojado totalmente de lo que poseen. No obstante la Biblia enseña que si algún hermano se encuentra en una situación económica difícil, no debemos quitarle lo que le queda, sino darle lo que necesita (Santiago 2: 15-16 / Deut. 15: 7-11)

 

En lo que a mí respecta, diré al Pueblo Cristiano de Venezuela lo que ya he dicho a los Ministros amigos y miembros del Ministerio: ¡No pondré precio al Mensaje de Dios! Su mensaje NO tiene precio. No tomaré el Evangelio como fuente de ganancia. La Predicación NO es mi empresa, NO es mi negocio (es decir) NO soy dueño de ella, es la empresa del Señor y debe concebirse como el más grande regalo de Dios a la humanidad. De hecho Jesucristo reconoció la predicación del Evangelio como el negocio de su Padre (Lucas 2:49). NO puedo ponerle precio, ni manejarlo a mi antojo. Como administrador de los bienes materiales de la Iglesia debo ser hallado fiel. NO codicioso de ganancia deshonesta (I Corintios 4: 2 / I Timoteo 3: 3). Fui llamado a predicar el Evangelio por Gracia y ¡Ay de mí si no lo anunciare! (I Corintios 9: 16 / Mateo 10: 8). Soy un Ministro de Dios y Él sabe de qué tengo necesidad antes que yo se lo diga (Mateo 6: 8). Oraré en secreto y Él me recompensará en público (Mateo 6. 6). Me esforzaré para hacer su voluntad y las demás cosas vendrán por añadidura, estaré conforme con lo que reciba de Él, porque con Él, NO me hará falta nada.

 

Ahora bien, debo dejar claro que no pretendo presumir de especial o exclusivo, todos los nacidos de nuevo lo somos… Verdad digo en Cristo, no miento (Efesios 5: 27).

 

Sin embargo, alguien podría decirme que el obrero es digno de su salario (I Timoteo 5: 18 / Lucas 10:7). Pues SÍ, es DIGNO… NO tiene necesidad de manipular o armar escándalos públicos para sacar dinero a la gente. Somos OBREROS, Soldados de Jesucristo, No oligarcas, o burgueses del Evangelio, obligados a mantener nuestra forma de vida con el chantaje. El llamado al Ministerio nos garantiza lo que es Justo, lo digno, lo necesario, lo honesto, NO es un cheque en blanco para hacer lo que querramos. En el Evangelio no podemos cobrar y darnos el vuelto, abusando de la fe de las personas. Estemos contentos con lo que Él nos da, dicen Las Escrituras, “porque los que quieren enriquecerse caen en tentación, en lazo y en muchas codicias necias y dañosas que hunden a los hombres en destrucción y perdición (I Timoteo 6: 9).

 

La vida del cristiano no depende de los bienes que posee sino de su Santidad (Lucas 12:15 / Hebreos 13: 5 / 1 Timoteo 6: 7-9 / Filipenses 4: 11-13 / Lucas 3: 14).

 

OJO: Lea las citas y verá que ni el Señor ni Pablo hablan en ellas del conformismo de los ociosos y flojos que pululan por doquier, mas bien resaltan la necesidad de reconocer la voluntad de Dios y someternos a ella. Entonces Él nos dará lo que nos haga falta, muchas veces aun sin pedirlo, tal como lo hizo con SALOMÓN, ABRAHAM, JOSÍAS, EZEQUÍAS, JOSÉ, JOSUÉ Y JEFTÉ, entre otros, (I Reyes 3: 11-13 / Efesios 3: 20 / Josué 1: 7-8). Quienes estando en eminencia, no abusaron de su posición para enriquecerse ilícitamente. REPITO: No estoy sugiriendo que debemos vivir vidas ociosas y sin esforzarnos para lograr nuestros objetivos, solo digo que debemos hacerlo con honestidad, manteniendo nuestra integridad ante Dios, pues es Él “…quien nos dará todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o esperamos…(Efesios 3:20).

 

De manera que, si Dios te ha de enriquecer lo hará sin que tengas que intervenir manipulando a la gente. Porque ninguno de nosotros podrá por mucho que se afane añadir a su estatura un codo (Mateo 6:27). No obstante, si Dios ha determinado prosperarte lo hará sin comprometer tu honestidad y el bolsillo de los pobres y necesitados (Génesis 45: 4-8). Lea la Biblia y verá que a los pobres no se les quita, se les da (Romanos 15: 26). Aunque ellos a su vez, deben aprender a dar voluntariamente de lo poco que poseen para las necesidades de los Santos. No para engordar el bolsillo de unos pocos (II Corintios 8: 1-4).

 

Cuando el cristiano de escasos recursos económicos da voluntariamente si ser presionado, manipulado o porque le pinten un panorama de grandes necesidades, recibirá recompensa, como efectivamente sucedió en la Iglesia de Macedonia.  Fue el Señor quien dijo: “Mas bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20: 35). Esto lo debemos enseñar en nuestras Iglesias, pues, cuando el creyente aprende a dar voluntariamente proponiendo en su corazón lo que dará para Dios; trayendo sus ofrendas especiales, misioneras, primicias y donativos; será bendecido “Porque Dios no es injusto para olvidar tu obra y el trabajo de Amor que se haya mostrado hacia su nombre…” (Hebreos 6: 10). Con esto quiero decir que todos estamos obligados a dar para la obra del Señor, pero voluntariamente y de acuerdo a nuestras posibilidades “Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será acepta, según lo que uno tiene, no según lo que no tiene” (II Corintios 8:12-15 / Esdras 2: 68-70 / Amos 4: 5).

 

El Apóstol Pablo se cuidó del abuso, el escándalo y la manipulación (II Corintios  8:19-21 / Hechos 20: 33), pues sabía perfectamente que si alguien trabaja para Dios, recibirá de Él lo que merece; NI MÁS, NI MENOS (I Samuel 2: 30 / Salmo 91: 14).

 

El hecho de que alguien obtenga dinero extra usando el Evangelio para ello, no significa que ha recibido la aprobación del Señor.

 

El dinero en sí mismo, no es sinónimo de Santidad y prosperidad espiritual (Apocalipsis 3: 17-18). EL FRUTO SÍ LO ES (Mateo 7: 16 / Gálatas 5: 22-23).

 

Pablo reconocía que vivía como pobre más enriqueciendo a muchos (II Corintios 6: 9-10). Mientras el sabio Salomón asegura que algunos pretenden ser ricos y no tienen nada y hay quienes pretenden ser pobres y tienen muchas riquezas (Proverbios 13: 7 / Apocalipsis 2: 9). La riqueza económica es un don de Dios que no todos poseemos (Eclesiastés 5: 19). Ésta cuando es fruto de la legalidad y la rectitud, se convierte en un poder para hacer el bien y honrar a Dios.  Una cosa es que Dios nos bendiga con dinero mediante nuestro esfuerzo, trabajo y dedicación en su obra, y otra que nosotros lo obtengamos mediante la mentira, la manipulación o el fraude. Son dos cosas diferentes.

 

 

DE LA CONDUCTA Y ÉTICA MINISTERIAL

 

 

Finalmente debo decir que, algunos con uno y hasta dos divorcios sobre el cuello (sin que sus esposas hayan cometido fornicación) son el ejemplo de las nuevas generaciones cristianas. Los mismos estando en pleno proceso de divorcio, con sus hijos en la calle, siguen ministrando al Pueblo, aunque el Señor dijo que esto no puede ser posible: “…y Yo os digo (aseguró) que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación Y SE CASA CON OTRA ADULTERA, y el que se casa con la repudiada también adultera” (Mateo 19: 9 / 5: 31-32)

 

VEA ESTO: Todo aquel que por debilidad, tentación o codicia adultera, pero lo reconoce, pide perdón y se aparta recibe el perdón de Dios (1 Juan 1: 9 / Proverbios 28: 13). Pero, si una persona comete adulterio y no se aparta, sino que por el contrario deja a su esposa sin que ésta le haya sido infiel y abandona a sus hijos para casarse con otra, según la Escritura es un adúltero, peor que un incrédulo y ha negado la fe (I Timoteo 5: 8 / Romanos 7: 2-3 / I Corintios 7: 39).

 

Si un Ministro NO es capaz de salvar su matrimonio y cuidar a sus hijos, dándoles un buen ejemplo ¿Cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios? (1Timoteo 3: 1-7 /  Tito 1: 9).

 

Ahora bien, muchos de los que viven situaciones como las antes mencionadas en esta carta, ya han sido abordados personalmente por otros Ministros amigos; sin embargo, algunos justifican sus acciones y se irritan increíblemente, a ellos recuerdo, que NO hay otro Evangelio sino el de la Verdad, así lo aseguró el Apóstol Pablo cuando dijo: “Si aun nosotros o un ángel del cielo, os anuncia otro evangelio diferente al que os hemos anunciado, sea anatema.” (Gálatas 1: 8).

 

Que nadie tenga en poco el Ministerio que tienes, pero tú, sé ejemplo de los creyentes, en palabra, conducta, amor, fe y pureza.” (1 Timoteo 4: 12). No se te olvide que el Ministro del Señor es conocido por lo que vive, no por lo que dice ser “…Por sus frutos los conoceréis.” dijo Jesús (Mateo 7: 15-16). De manera que “No os escribo como si ignoraseis LA VERDAD, sino porque la conocéis” (I Juan 2: 21). “…Todo el que es de la verdad, oye mi voz” dijo el Señor (Juan 18: 37).

 

En cuanto a los divorcios y recasamientos, sin una causa justificada, debo decir que no pretendo contender con alguno que atraviese por una situación de este tipo (sus razones tendrán para ello). Mi intención es dar una voz de alerta a quienes aún no se han divorciado pero están pensando hacerlo; a ellos digo: ¡NO LO HAGAN!

 

¿Busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres NO sería Siervo de Jesucristo.” (Gálatas 1: 10).

 

“Así que al proponer esto ¿usé quizás de ligereza? ¿O lo que digo… lo pienso según la carne…?” ¡Les aseguro que NO! Por el contrario, solo digo “…que os comportéis como es digno del Evangelio de Cristo…” (II Corintios 1: 17). ¿No es acaso esto lo que ordenan las Escrituras? (Filipenses 1: 27).

“¿He de hacerme vuestro enemigo por deciros la verdad?” (Gálatas 4: 16). ¡Espero que NO! Y más bien confío que como dijo el Señor: “Si alguno (de verdad) quiere hacer la voluntad de Dios, conocerá si esta es Palabra de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta” (Juan 7:17).

 

De manera, que “si usted se cree profeta o espiritual, reconozca que lo que escribo es Palabra del Señor, mas el que ignora, ignore” (1 Corintios 14: 37-38).

 

 

 

QUE DIOS NOS AYUDE A TODOS… AMÉN.

 

Omar Díaz.

 

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