¿Por Qué Estudiar Filosofía?


¿Por Qué Estudiar 

        Filosofía?


        ¿Tienes dudas para decidirte por qué carrera universitaria tirar?, ¿Te estás planteando matricularte en filosofía?, ¿Ya has empezado y comienzas a tener dudas?... 


        En principio, la carrera de filosofía,  puede no ser de las  más atrayentes. Por motivos varios, entre ellos una mala publicidad, y pocas salidas laborales en un mundo tan pragmático y productivo como el nuestro, su reputación no está en su punto más álgido. Denostada por las ciencias hasta que necesitan de sus servicios, e incomprendida por el resto de saberes, artísticos o técnicos, no obstante siempre encuentra mártires del conocimiento que lo hacen. 

    Si estás pensando en estudiarla, aquí te damos información real y objetiva para que sepas de qué se habla cuando se menciona la carrera de filosofía, y te presentamos las ventajas e inconvenientes que tendrías que tener en cuenta para decidir:

    En primer lugar, has de saber que poco o nada tiene que ver lo que aquí se estudia con lo que hasta ahora has visto en el instituto. La filosofía de la Secundaria, inclusive la del bachillerato, no es más que una introducción muy superficial que encima está condicionada a la realización de los proyectos curriculares y los objetivos de etapa. Esto es, no es si no su fase más simple, en la que sirve a la formación integral de los alumnos, y no tanto al desarrollo de unos conocimiento y reflexiones de altos vuelos. Una vez bajo los patios de las facultades donde ser desarrolla la Sophia, esta despliega sus extraños ropajes, y aparece en su verdadera dimensión humilde y esplendida.  

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<<..De la filosofía a la impiedad hay tanta diferencia como de la religión al fanatismo...>>   Diderot

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        Las Facultades de Filosofía son lugares muy peculiares. Ni pienses que todo es ausentismo y mala vida, ni creas que todo son  debates constantes sobre la actualidad intelectual en busca de la creación y la lucha social. En ellas encontrarás lo más ridículo y lo más pulido, los peores estudiantes y las mejores cabezas, los adoradores de la cafetería frente a los de la Biblioteca. Cinco años para pasarlos solazádamente y obtener un título no demasiado difícil o para conseguir una agudeza de pensamiento, capacidad de crítica y erudición fuera de las posibilidades de otro estudio. 

    Esta dicotomía es especialmente palmaria en los primeros cursos, pero a medida que se avanza a cada cursos van desapareciendo casi todos aquellos que no tienen verdadero interés o voluntad, y van quedando los que sienten realmente "amor por la Sabiduría". Existe un avismo entre el tipo de estudiante que empieza, y el licenciado que sale; y no sólo porque muchos lo dejen, sino porque los que terminan van cambiando al sumergirse en el conocimiento auténticamente.


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<<..La filosofía es completamente inútil e infructífera, y por esta misma razón es la más sublime de todas las empresas, la que más atención merece y la más digna de nuestro celo...>>   Chamfort

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     Las salidas laborales no son directas. Por cuanto la filosofía es activa pero no pramática: ya lo dijo Aristóteles hace siglos, la grandeza de la Ciencia Primera es su no utilidad. Es conocimiento, y conocimiento para la vida, pero no para la producción. Sus salidas más habituales son educativas, en sus diversas facetas. Aunque ahora empiezan las sociedades y los mercados a demandar la filosofía otro tipo de servicios, en forma de consultorios y apoyos existenciales, y recursos humanos. Y no es menos cierto, que las posibilidad una vez dentro de los trabajos aumentan mucho, pues no se requieren filósofos de primeras, pero sus ventajas día a día son tantas que acaban siendo reconocidas, valoradas y recompensadas. Como todo en la vida. Mas, en cualquier caso, si tienes claro que quieres estudiar para trabajar únicamente, este no es un buen sitio. Es por amor, por egoísmo e interés personal pero no por beneficio mercantil. Debería tener más salidas, incluso puestos en los grandes proyectos, pero mientras todo siga igual creemos que debemos decirte la verdad. Máxime sabiendo, además, que para aprender filosofía no sólo es válido hacerlo en la facultad.

    Si la estudias, estudia la carrera por realización personal, no te engañes, y tampoco te dejes influir por la simpatía o desapego con el profesor de turno que te dio clases.Un error común de metonimía lleva a asimilar la parte por el todo, el profesor con la materia pero no es hay donde debes mirar. No es un saber cabalístico ni oscurantista, ni alucinado y absurdo ni la contemplación del mundo de la fantasía. Debes mirar en ti, para saber cuanto hambre de conocimientos personales y reales tienes, y, sobre todo, cuánta profundidad quieres alcanzar en ellos.

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<<...La matrícula de honor en estos estudios puede llamarse locura(-genial). Pero el aprobado se llama, sencillamente, estupidez...>>  E. D´Ors

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    Estudiar Filosofía es necesário para todas aquellas personas que sientan inquietudes por la vida,  personas inconformistas que no encuentran en las respuestas sencillas que nos damos unos comúnmente una satisfacción completa, personas que son como piedras arrojadas al agua y son arrastradas al fondo de sus pensamientos hasta llegara lo más profundo, donde al fin encuentran reposo.

    El saber, el conocimiento del mundo no está vedado a nadie, un saber que no se limite a una disciplina particular sino que pretenda una respuesta conjunta que pretenda dar sentido a las preguntas que todos nos formulamos cuando estamos a sólas y las sombras de la incertidumbre se ciernen alrededor, un saber que es una llama que ilumina la oscuridad cuando la angustia del "No sé que hacer" nos paraliza, y nos sentimos frágiles como cuerpos de cristal, abandonados de todos, sin ayuda, entonces ese saber es un escudo, un fuego reconfortante, la independencia.

    Y cuando menos, cómo dijo un sabio Cirenaico, para que cuando vayamos al teatro o a la montaña, no seamos piedra sobre piedra. 


     Para concluir, una petite apología que redunda en lo mismo:


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<<... Somos los hombres huecos

somos los hombres rellenos

apoyados unos en otros

con la cabeza llena de paja. ¡Ay!

Nuestras voces son resecas cuando

susurramos al oido,

son calladas y sin sentido,

como el viento al mover la hierba seca

o como patas de rata sobre cristal

en nuestro sótano hueco.

Figura sin forma, sombra sin color,

fuerza paralizada, gesto sin movimiento...>>


J. E. Pérez Sánchez


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