Rincón de la lectura

Más que ágil, la Justicia debería ser más humana y flexible

publicado a la‎(s)‎ 24 dic. 2014 2:10 por Virginia Domingo

“En 2009 Segismundo Arribas, incapaz de controlar su drogodependencia sustrajo objetos de una obra por valor de 476 euros y fue acusado también de cometer un delito de resistencia a la autoridad y lesiones. Esto le puede llevar a la cárcel tres años”

Siempre se habla de la necesidad de que la Justicia sea ágil, para dar una mejor satisfacción al ciudadano que se ha visto afectado por el delito, sin embargo, creo que la Justicia, al menos la penal, lo que debería ser es más humana y adaptada a cada caso y sus circunstancias.

Es decir, no niego que la respuesta al delito debiera ser rápida, eso sin duda, es importante, pero aun siendo rápida, podría ser injusta y no dar respuesta adecuada a los intereses de la víctima, infractor y comunidad. Aunque Segismundo el protagonista de la noticia, hubiera recibido la sentencia en el 2009 en lugar de cinco años después, el castigo tras la sentencia hubiera sido también insatisfactorio porque no se habría acudido al por qué del delito, no se le hubiera dado la oportunidad de hacer lo correcto y su posible entrada en prisión, no hubiera supuesto una mejor reinserción, sino que muy probablemente, la sociedad  lo hubiéramos “perdido” para siempre. No obstante, este sentido de resultado no eficaz ni sanador,  no lo hubiéramos percibido tanto, hubiera sido un infractor más, etiquetado y condenado, sin una “teórica posibilidad de rehabilitación” De ahí, que una respuesta ágil y rápida pueda ser ajustada a derecho, a las normas escritas por el estado, pero puede resultar injusto de acuerdo a la moral, ética y justicia en sentido amplio de la palabra.

La Justicia penal debe llevar en el momento apropiado, pero cuando se dé, debería ser adecuada a cada caso, cada parte y sus circunstancias. Han pasado cinco años y el señor  de la noticia, está totalmente rehabilitado, ha tomado la oportunidad de hacer lo correcto, reconectando con la comunidad y devolviendo algo bueno por lo malo que hizo. En este caso, se puede ver cómo ha reparado parte del posible daño a la sociedad, colaborando con varias asociaciones para prevenir las adicciones. Continuar leyendo: http://cj-worldnews.com/spain/index.php/es/item/2794-mas-que-agil-la-justicia-deberia-ser-mas-humana-y-flexible

La ciencia y la Justicia Restaurativa ¿dos herramientas para la reinserción?

publicado a la‎(s)‎ 24 dic. 2014 2:07 por Virginia Domingo

El psicólogo Javier Urra sugiere a los “pederastas o violadores en serie el suicidio como salida ética”.

Ciertamente, tras leer esto me surgen muchas inquietudes y preguntas sin resolver. ¿De verdad lo ha dicho o solo era para salir en los medios? ¿Y si lo dice en serio, como puede ser psicólogo?

Realmente que una persona que se dedica a tratar de ayudar en la recuperación y transformación de las personas se dé por vencida, es algo terrible

Claramente existen infractores con una personalidad  de muy difícil pronóstico, sin embargo, nadie dijo que las cosas fueran fáciles. Ojalá viviéramos en un mundo ideal, en los que los “buenos ganan”, los “malos tienen su merecido” pero además después de ser castigados se arrepienten, salen de prisión y no vuelven a delinquir. No obstante esto, generalmente no siempre es así, sino todo lo contrario.

Soy optimista y pienso que el ser humano es bueno por naturaleza, aunque también reconozco que vivimos en un mundo imperfecto, los seres humanos no actuamos de forma racional, generalmente nuestras acciones son mezcla de emociones, intuición y lógica. El aspecto emocional es esencial y no se puede olvidar, esto es lo que nos lleva a encontrarnos con situaciones “imperfectas” al menos teóricamente.

Continuar leyendo: http://cj-worldnews.com/spain/index.php/es/item/2784-la-ciencia-y-la-justicia-restaurativa-dos-herramientas-para-la-reinsercion

¿Sentencias “ejemplarizantes” o sentencias realmente más justas?

publicado a la‎(s)‎ 24 dic. 2014 2:05 por Virginia Domingo

Tras las últimas entradas en prisión de  “famosos” y políticos, el otro día el Ministro de Interior dio a entender que esto se había producido por el clima y la situación actual que vive España y que quizá,  en otras circunstancias muchos de ellos no hubieran ingresado en la cárcel y no se hubieran producido estas sentencias,  que algunos llaman “ejemplarizantes”.

Estoy confusa acerca del concepto ejemplarizante,  por más que he buscado su definición, lo único que he encontrado sobre su significado es que se trata de aquello que “ejemplariza”, digo yo, que entonces se están refiriendo a sentencias que dan ejemplo.

Llegados a este punto, mi confusión es mayor puesto que estaba, digo estaba porque ya no lo tengo claro, convencida que las sentencias tenían el propósito de disuadir  al infractor para que no reiterase su conducta, y de paso darle ejemplo,  no solo a él sino al resto de los ciudadanos,  de lo que no sé puede hacer y de cuáles son las consecuencias, si al final se hace.

Tampoco creo que sea la palabra correcta ejemplarizante,  pero aun y con todo, si la queremos utilizar, no creo que ejemplarizante impida decir que la sentencia es justa. He comentado en varias ocasiones que no considero que la Justicia deba ser igual para todos,  por supuesto, que no. Y en esto me avalan los clásicos, como Ulpiano, el cual definía la Justicia como la constante y perpetúa voluntad de dar a cada uno lo suyo. Esta definición es además de acertada,  acorde con los postulados de la Justicia Restaurativa pues parte de la idea de que cada persona debe recibir una respuesta de la Justicia adecuada a sus circunstancias personales y a las características del caso.

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La Justicia Restaurativa ofrece respuestas más justas ante el delito y sus consecuencias

publicado a la‎(s)‎ 8 nov. 2013 9:24 por Virginia Domingo   [ actualizado el 8 nov. 2013 9:24 ]

El conductor que conducía el coche en el que murieron dos jóvenes, dio positivo en el control de alcoholemia. Uno de los fallecidos, era precisamente el hermano del conductor.”

Solemos tener tendencia a uniformizar y establecer mecanismos, casi matemáticos por los cuales el infractor es un ser “sin escrúpulos”, que ha delinquido con conciencia y voluntad y la víctima es un ser indefenso cuya vida (si es un delito con resultado de muerte) no ha sido valorada por el delincuente. Esto nos ayuda a hacer frente al delito de una forma racional y así poder hacer más fácil la respuesta a por qué el crimen y el necesario castigo al infractor.

Y también es lo que hace la Justicia penal tradicional, uniformiza y trata todos los casos por igual, sin tener en cuenta las circunstancias personales de las partes y el por qué y cómo se produjo el delito. Parte de la dimensión estrictamente pública del crimen; se ha violado una norma establecida por el estado y esto hace que se inicie el proceso judicial penal para castigar al infractor que ha infringido esta norma. Trata así, de manera igual todos los casos y según lo establecido de forma tasada en las leyes.

Sin embargo, la realidad  supera lo establecido en normas y leyes, detrás del delito hay personas, seres humanos que por determinadas circunstancias pueden llegar a convertirse en víctimas, infractores o ambas cosas a la vez. El delito no es solo una acción u omisión descrita en los códigos como contrarias a las leyes, el crimen afecta a las personas, a las relaciones entre los miembros de la comunidad  y resquebraja los lazos sociales del grupo.

El ejemplo con el que he empezado es un caso claro, y triste de cómo el delito tiene una dimensión humana que no se puede obviar. Es un caso real que ha convertido a un chico en víctima y verdugo y ha puesto a su familia entre el dolor de llorar la muerte de un hijo y saber que su otro hijo, fue el causante de esta muerte. No se trata de un delito doloso pero si de una imprudencia que le ha llevado a ser el causante de dos muertes, por conducir ebrio y tener el fatídico accidente.

Desde el punto de vista estrictamente legal, y a tenor de la justicia tradicional, hay unas víctimas (los fallecidos) y un infractor (el hermano de uno de ellos)  Pero desgraciadamente la realidad no es tan sencilla, lo que hay son muchas víctimas: los fallecidos, la familia de ambos, y en especial la familia del chico fallecido y que también lo es del conductor , causante del trágico resultado. Pero es que también y aunque cueste verlo a priori, este chico que conducía también es una víctima puesto que ha perdido a su hermano y a esta pérdida se une el dolor de saberse el causante de ello.

Continuar leyendo: http://cj-worldnews.com/spain/index.php/es/blogs/la-otra-justicia/item/2665-la-justicia-restaurativa-ofrece-respuestas-más-justas-ante-el-delito-y-sus-consecuencias#.Un0dxiqDPIU

El estatuto de la víctima: una norma con enfoque restaurativo

publicado a la‎(s)‎ 8 nov. 2013 9:20 por Virginia Domingo   [ actualizado el 8 nov. 2013 9:20 ]

El pasado viernes, el  gobierno aprobó el Estatuto de la víctima del delito, para reforzar sus derechos y garantías procesales. Esta norma hace de España el primer país en incorporar a su derecho interno, la directiva 2012/29/UE del Parlamento europeo y del Consejo de 25 de octubre de 2012 por la que se establecen normas mínimas sobre derechos, apoyo y protección de las víctimas de delitos y por la que se sustituyó (aunque algunos, aún hoy no se han enterado) la decisión marco 2001/220/ JAI del Consejo.

La importancia de esta norma puede enfocarse desde un punto de vista estrictamente victimológico o también desde una perspectiva mixta restaurativa-victimológica.

Partiendo de la premisa de que la Justicia Restaurativa surge desde el momento en que alguien sufre un daño ya sea material y/o moral, y con ello surge la obligación de repararlo, este estatuto de la víctima del delito, cumple  de forma muy interesante (con sus lógicos “peros”) con lo que los que nos dedicamos a la Justicia Restaurativa, llevábamos años reclamando.

¿Por qué? Para contestar a esta pregunta debo empezar por recordar que esta Justicia Reparadora es una filosofía, un concepto mucho más amplio que la herramienta con la que la suelen confundirla: la mediación penal. Y es que la Justicia Restaurativa no es un proceso específico, sino un conjunto de valores y principios rectores, un marco para identificar y abordar los daños y las obligaciones. Es algo más amplio que los diferentes modelos de encuentros. Por eso y para no comenzar la casa por el tejado, lo más acertado sería construir una justicia penal con un enfoque restaurativo, es decir acercar la justicia tradicional a la Justicia Restaurativa y no a la inversa, como muchos “teóricos expertos” quieren hacer, llenando los procesos restaurativos de rígidos protocolos y plazos. Este es el matiz, una justicia penal restaurativa, y aunque a los oídos de algunos pueda resultar incompatible, no lo es, siempre y cuando tengamos claro las diferencias básicas entre mediación, mediación penal y otras herramientas y la propia Justicia Restaurativa.

Dicho esto, en un marco de valores restaurativos como es la Justicia Reparadora, los encuentros serían una parte esencial, que se debe completar con una atención individualizada a las necesidades materiales y morales de las víctimas y al infractor, proporcionándolos una oportunidad de hacer las cosas bien, reparando de esta forma el daño que causaron y ayudar así a su vuelta a la sociedad. Continuar leyendo:

http://cj-worldnews.com/spain/index.php/es/blogs/la-otra-justicia/item/2659-el-estatuto-de-la-víctima-una-norma-con-enfoque-restaurativo#.Un0dEiqDPIU

Buscando más allá de la Doctrina Parot

publicado a la‎(s)‎ 8 nov. 2013 9:18 por Virginia Domingo   [ actualizado el 8 nov. 2013 9:18 ]

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos dio a conocer el día 21 de octubre su sentencia sobre la Doctrina Parot y confirma su condena a España por aplicarla a la terrorista Dolores del Rio. Tengo claro que muy probablemente no debería estar escribiendo sobre este tema, no solo por ser muy complicado, al haber mucha sensibilidad acumulada durante años sino porque deberíamos dejar de dar publicidad y normalizar esta sentencia, para no hacer más daño a las víctimas. Y es que siempre es complicado conjugar el respeto a los derechos de las víctimas, máxime cuando se trata de delitos muy graves, con lo que se considera ajustado a derecho. El origen de todo es un código penal de 1973, que estuvo vigente increíblemente hasta el año 1995. Este código establecía una día de redención por cada dos de trabajo, por eso delincuentes como terroristas condenados a cientos de años de prisión, podían salir de la cárcel, sin haber cumplido no más de veinte años porque se descontaban estos beneficios, de la pena máxima de prisión que por aquel entonces estaba en los treinta años. El Tribunal Supremo en su sentencia 197/2006 estableció que la redención de penas por beneficios penitenciarios no debía descontarse de estos treinta años sino de cada una de las condenas impuestas que se van cumpliendo sucesivamente. Ante de entrar en la doctrina Parot, hay algo que me sorprende e indigna ¿por qué no se cambió el código penal de 1973 antes? Siendo la época más sanguinaria de la banda terrorista, debería haber sido lógico que alguien se diera cuenta que estos beneficios penitenciarios iban a suponer una condena muy liviana con respeto a la gravedad y reiteración de sus delitos. La respuesta es para mí sencilla, y es que con respecto al endurecimiento de penas vivimos el día a día y no pensamos en el futuro. Me explico, en el momento de las sentencias nadie se planteó que llegaría el momento en que estos presos peligrosos saldrían de prisión, la estela de al menos casi veinte años, estaba lejos, muy lejos en el futuro.

Eliminando “etiquetas y roles vitalicios”

publicado a la‎(s)‎ 8 nov. 2013 9:16 por Virginia Domingo   [ actualizado el 8 nov. 2013 9:16 ]

Vivimos en un mundo lleno de estereotipos y esto nos lleva estigmatizar a las personas que nos rodean. Se puede palpar simplemente, escuchando a algunos medios de comunicación. Ya desde que nacemos luchamos contra estereotipos como la necesidad de estar delgados para no sufrir el estigma de “gordito”, de ser como el resto para no ser llamado “rarito”, o por ejemplo de hacer o decir lo que se supone que todo el mundo quiere escuchar para no ser tachado de “loco”. Pero pocas veces nos paramos a pensar cómo pueden sentirse los que se salen de la norma general y los hacemos no ser considerados teóricamente “perfectos”…por supuesto, que esto lleva a muchos, al aislamiento. Ni que decir tiene que estos estereotipos que estigmatizan, son la causa de muchas formas de violencia como el bullying, que si a un adulto afecta, a un joven con su personalidad en formación puede marcarlo de por vida. Por eso, la educación en valores restaurativos y la utilización de prácticas restaurativas para evitar la escalada de la violencia, prevenir conductas delictivas y el aislamiento de los jóvenes es algo muy beneficioso para facilitar una sociedad futura no que no estigmatice y sea más pacífica.

Sin embargo, esto se puede frustrar porque el mundo ya de por sí etiqueta, y lo hace para unos y otros, y como ejemplo la justicia penal, en esta, se imponen roles de por vida, tanto para víctimas como para infractores.

El otro día, una ex alto Cargo del anterior gobierno presentó un libro  en el que en se habla de la situación de los presos en España, algo por otro lado importante para evitar ciertas ideas preconcebidas que conducen a todo lo que estoy hablando, sin embargo, su discurso centrado en los “pobres presos”, pudo resultar indignante para muchas víctimas ¿Esto que supone? Pues que muchas víctimas al oír palabras como las de esta señora, han podido volver a verse etiquetadas como tal, lo que sin duda puede incidir más en su aislamiento y sentimiento de ser incomprendidas. Aunque pueda parecer raro, el estigma también surge en las que sufren el delito, generalmente en las que son víctimas de delitos más graves, sin embargo, el crimen no siempre impacta igual en todas las víctimas. Continuar leyendo:

http://cj-worldnews.com/spain/index.php/es/blogs/la-otra-justicia/item/2653-eliminando-etiquetas-y-roles-vitalicios#.UnzwRCqDPIU

Por una Justicia Restaurativa centrada en las personas afectadas por el delito

publicado a la‎(s)‎ 8 nov. 2013 6:07 por Virginia Domingo   [ actualizado el 8 nov. 2013 6:07 ]

Cuando el otro día vi en un periódico, este titular: “una justicia restaurativa para presos de ETA”, me di cuenta que estamos promoviendo una visión de la Justicia Restaurativa, (que una vez más y al igual que la justicia tradicional), centrada en el infractor, olvidándonos de nuevo de las víctimas. Por supuesto, que la Justicia Restaurativa ayuda a las personas en general (víctima, infractor y comunidad) a restablecer los lazos quebrados tras el delito, sin embargo, olvidarse de que la víctima es el objetivo central de la Justicia Restaurativa es tanto como olvidar que surgió para hacer frente a las necesidades de las víctimas, en contraposición con la justicia tradicional que da papel protagonista exclusivamente al infractor y al Estado.

Para sostener esta idea, me gustaría retrotraerme a los orígenes de esta justicia, cuando todavía ni siquiera tenía nombre esta forma de ver la justicia. Robert Eglash, en 1958 elaboró el concepto de restitución creativa, esta era una técnica de rehabilitación por la cual se ayuda al infractor bajo supervisión apropiada a encontrar alguna manera de compensar a las personas que han dañado. Ya se planteaba la reparación o compensación como un objetivo fundamental de la Justicia Penal. Muchos podrían decir que lo elaboró como una teoría de reinserción pero el objetivo era el mismo que el de la Justicia Restaurativa, propiciar la reparación o compensación del daño a la víctima

Ya posteriormente en el 1977, este mismo autor distinguió tres tipos de justicia penal: retributiva, distributiva y reparadora. Las dos primeras se centran en el hecho delictivo y niega la participación de la víctima, la tercera se centra en la reparación de los efectos nocivos del delito e involucra a todas las partes afectadas.

Una vez más, el objetivo es reparar el daño que causa el delito, si bien es cierto que esta reparación es a la víctima directa del crimen, pero también intenta mitigar el dolor que el delito causa también a otros afectados indirectamente: la sociedad e incluso el propio infractor (que es estigmatizado y privado de libertad y además esto le aleja de sus allegados y entorno). Continuar leyendo:

http://cj-worldnews.com/spain/index.php/es/blogs/la-otra-justicia/item/2650-por-una-justicia-restaurativa-centrada-en-las-personas-afectadas-por-el-delito#.UnzvtyqDPIU

Más allá de la prisión permanente revisable

publicado a la‎(s)‎ 8 nov. 2013 6:05 por Virginia Domingo   [ actualizado el 8 nov. 2013 6:05 ]

"El código penal introduce la prisión permanente revisable en asesinatos de especial gravedad. Se aplicará en casos de terrorismo y otros crímenes graves. La condena será de 25 a 35 años, si pasado ese plazo el reo no se ha rehabilitado el juez podrá prolongar su estancia en prisión”

La reforma del código penal trae como todas las reformas sus cosas buenas, y otras no tanto, este es el caso de la prisión permanente revisable, parece que solo nos hemos quedado con esto,  a pesar de existir otras novedades interesantes en relación a la libertad condicional, suspensión y sustitución de las penas y cómo cancelar los antecedentes penales, medidas todas ellas que facilitaran la reconexión del infractor con  la sociedad, algo realmente complicado, ya que el estigma de haber estado presos frena en muchos casos, la reinserción e impide la vuelta a la teórica normalidad de los infractores. 

Muchas veces he oído hablar, incluso a los propios trabajadores de instituciones penitenciarias que los delincuentes rara vez se reinsertan. Esto es ver la realidad desde un prisma demasiado traslúcido, ya que muchas veces el delincuente sale de prisión con el firme propósito de no volver a delinquir, sin embargo, vuelve  a su realidad: posible entorno marginal, otras veces se ve imposibilitado de encontrar trabajo, de reconectar con su familia y al final ve la delincuencia como su único camino posible. Por eso, es necesario que nosotros creamos que es posible la reinserción, para que ésta tenga sus efectos y es urgente medidas y recursos, durante no solo la estancia en prisión sino también una vez que abandonan la cárcel para que la reintegración del infractor sea real, efectiva y satisfactoria. No estamos siendo honestos porque les decimos que el sistema les ofrece una segunda oportunidad , que si quieren cambiar está a su alcance y sin embargo, nos olvidamos de decirles que frecuentemente van a sufrir el estigma de haber estado en la cárcel, y que esto les va a hacer cuesta arriba, la posibilidad de recuperar una vida medianamente normal,  así como su relación con la familia y su entorno.

Continuar leyendo: http://cj-worldnews.com/spain/index.php/es/blogs/la-otra-justicia/item/2641-más-allá-de-la-prisión-permanente-revisable#.Unzu0iqDPIU

Buscando un final feliz: víctimas recuperadas e infractores reinsertados

publicado a la‎(s)‎ 8 nov. 2013 6:01 por Virginia Domingo   [ actualizado el 8 nov. 2013 6:01 ]

Estuvo a punto de morir a martillazos a manos de su expareja. El agresor de Melanie sale de la cárcel. Solo ha cumplido seis años de los dieciséis y va a disfrutar de su segundo permiso. Esta madre de cuatro hijos pide que se refuerce la seguridad” Esta noticia una vez más, muestra como la Justicia tradicional no satisface las necesidades de las víctimas, unas víctimas que ponen todas sus esperanzas en el juicio y en la condena pero al final se quedan con un “sabor agridulce”. Esto me hace recordar que me gustan los “finales felices”, sí, lo reconozco, me gustan las películas y los libros en los que los “buenos” tienen su recompensa y los “malos” reciben su castigo. Este sentimiento es muy humano y nos hace sentir seguros y tranquilos. Esto, sin duda, es la justicia retributiva y aparentemente nos hace felices, y nos hace incluso equiparar justicia, a castigo. Sin embargo, a la gente buena, como la mujer de la noticia, le pasan cosas malas, sufren y en ocasiones se convierten en víctimas. Y además, por mucho que intentemos castigar al culpable para satisfacer esta necesidad retributiva, que es casi una obsesión, una vez más la víctima queda relegada y olvidada y vuelve una y otra vez a recordar que fue víctima y que sigue sintiéndose una víctima y no solo del delincuente sino del sistema, en general. Me explico, el juicio deja un sabor amargo a la víctima, y es que con esta obsesión del sistema de justicia penal porque se cumpla la ley, porque el delincuente reciba su castigo y si es ejemplar, mejor, no nos damos cuenta de qué necesita, qué quiere o qué desea realmente la víctima. Es más todos, los implicados en el proceso penal parecen creer que saben lo que la persona que ha sufrido un delito quiere y qué es lo mejor para ella, y por supuesto esto pasa por un gran castigo al delincuente que en el caso, del que estoy hablando, intentó matar a su mujer. Sin embargo, se olvidan de explicar a la víctima, las normas legales existentes, que respetan ciertos derechos para los presos y que entre otras cosas por ejemplo, les concede permisos penitenciarios. Continuar leyendo:

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