SOBRE LAS RAZAS PELIGROSAS

    Como las características de los textos reales no son tan rígidas como las que nos indican los libros de texto, es fácil encontrar textos híbridos que presentan rasgos de varios de ellos.
    Veamos aquí un ejemplo. Se trata del texto periodístico
5031 perros peligrosos en Euskadi que presenta rasgos del texto informativo y declaraciones de implicados que son muy subjetivas.
          
 
 
 General

5.031 perros 'peligrosos' en Euskadi
Las razas de presa siguen bajo la polémica a pesar de que los expertos defienden que «un buen adiestramiento elimina el riesgo»

13.06.10 - 03:00 -
AITOR ALONSO | VITORIA
    El pit bull mestizo que el pasado lunes el pasado lunes acabó con la vida del pequeño Néstor, un niño de 3 años, en Tenerife había sido sacado de la perrera hacía menos de un mes, carecía de licencia y del seguro obligatorio y no parecía estar en un ambiente adecuado. Atacó y lanzó una dentellada mortal al menor mientras estaba en brazos de su madre. El 15 de mayo hubo otro suceso similar en Pontevedra y a principios de mes dos rottwailers que se escaparon de una vivienda en Alicante hirieron a una niña de 6 años, que tuvo que recibir 50 puntos de sutura en la cabeza. Tres casos concatenados han sido suficientes para poner en el disparadero de nuevo a las ocho razas de animales -y en particular a los pit bull, una denominación genérica que engloba a varias de ellas- que la ley española considera «potencialmente peligrosas». En Euskadi hay 5.031 perros de este tipo censados por el Gobierno vasco, medio millar más que hace una década. Hay 843 en Álava, 1.326 en Guipúzcoa y 2.862 en Vizcaya, de acuerdo a la base de datos del Registro de Identificación de Animales de Compañía (Regia), que depende del Departamento vasco de Medio Ambiente. No se recuerdan aquí ataques mortales en los últimos años. Y en el resto de España, sólo uno entre 2005 y 2009.
Pero un único caso de muerte -y más dos seguidos como ha ocurrido en el último mes- estigmatizan de forma inevitable a las razas y a sus dueños. Para muchos, con razón, porque consideran una irresponsabilidad poseer un perro de estas imponentes características -aspecto fiero, fauces como cepos, musculatura y fuerza descomunal- cerca de cualquier persona y más aún de un niño. Lo dijo esta semana el Foro de la Familia, y es una opinión que a pie de calle muchos suscriben.
    Para otros, en cambio, se criminaliza a los animales de forma alarmista. Sus defensores y poseedores admiten que se producen comportamientos «irresponsables» por parte de algunos dueños, pero les duele la generalización. Las razas de presa, sostienen, son nobles y no dan problemas si se educan bien y «se deja claro quién manda», como resume el veterinario bilbaíno Ion Ander Sustatxa. El colectivo suele garantizar que conoce en las consultas más mordeduras de cocker que de pit bull. Pero a «nadie se le ocurre pensar que un cocker, con sus orejotas caídas y su aspecto de buenazo cuando es cachorro, puede acabar dando una dentellada al niño de la casa», apunta Martín Martín, de la asociación ApaSOS, una de las más activas en Euskadi en la gestión y fomento de las adopciones de perros y gatos. La imagen de «jóvenes macarras» que quieren un perro imponente para «chulearse» tampoco ayuda mucho, reconoce Martín.
    La proliferación de casos obligó a regular la cuestión en 1999 y 2002 en España. La ley tiró por el camino de enmedio y, sin entrar a valorar la relación que se puede acabar entablando entre el dueño y el animal -para muchos, la clave que determina si la mascota acabará siendo agresiva o una fiel compañía-, determinó ocho razas de perros «potencialmente peligrosas». Tres son variaciones del 'bull' y también están el rottwailer, el dogo argentino, el fila brasileiro y los japoneses tosa inu y akita inu. La ley, adaptada por Euskadi en 2004 con la misma relación de razas -en otras comunidades se incluye el doberman- obliga a pasar un examen al animal, por un lado, y al dueño, por otro, para poder conseguir la licencia obligatoria, que siempre ha de llevar encima quien pasea al can.

Test «que pasa cualquiera»
    El primero lo hace un veterinario, que certifica la situación sanitaria del perro. El segundo se ejecuta a través de un test psicotécnico «muy fácil de pasar», dicen los dueños, algunos de los cuales se agrupan en asociaciones como Iadcro, siglas en inglés de la Asociación Internacional de Defensa Canina y sus Dueños Responsables. «Te preguntan cosas como si te sientes perseguido o si tienes intención de dar de comer al perro. Cosas absurdas. No vale para nada, sólo para cobrarte el dinero», apunta Iñaki Goya, delegado de la organización en Euskadi.
    El vitoriano Iñaki Martínez de Guereñu, poseedor de un pit bull, certifica que «cualquiera pasa esa prueba. Incluso quienes pudieran querer el perro por malicia, la pasarían sin problemas». La Ley obliga a los poseedores a contratar un seguro (entre 70 y 90 euros al año, aproximadamente), impide su posesión a personas con antecedentes penales y pone las condiciones para el paseo: siempre con correa corta y con bozal, aunque este último punto es de cumplimiento un tanto laxo, a juicio de lo que se ve en calles y parques de Euskadi.
    El veterinario Sustatxa, que ha sido vicepresidente del Colegio vizcaíno, suscribe que a su juicio el control debería enfatizar la relación entre dueño y animal, en especial la capacidad del primero para determinar «quién manda». «Es algo que todos los perros tienen que tener claro, pero en estos casos, mucho más», apunta.
    «La educación lo hace todo», subraya Martín. «De cachorros, todos los perros son buenos. Pero sólo correctamente educado puede un pit bull convivir en casa con una familia».

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Patxo Landa,
Sep 23, 2011, 3:49 AM