¿Qué contiene la Biblia? por Flaviano Amatulli


CAPITULO VIII




¿Qué contiene la Biblia?




El no saber distinguir entre un contenido y otro de la Biblia, es fuente de muchos errores. Muchos dicen: “Está escrito en la Biblia”, y con esto quieren indicar que es cierto, es voluntad de Dios, hay que cumplirlo.


“Jesús se bautizó en el río a los treinta años”. Consecuencia: también nosotros tenemos que bautizarnos en el río a los treinta años. ¿Y si uno muere a los 25 años? ¿Y si otro recibe el anuncio a los 40 años? ¿Y si en algún lugar no hay río?


Además, ¿por qué aplicar este principio solamente al bautismo de Jesús en el río y no a toda la vida de Jesús? ¿Porqué, después del bautismo, no ayunar 40 días y 40 noches, como Jesús? ¿Por qué no morir todos, como Jesús, en la cruz a los 33 años? ¿Por qué no llevar todos el mismo vestido de Cristo?


Esto corresponde a una manera mágica de ver la Biblia y la vida de Jesús, como si todo en la Biblia tuviera el mismo valor. Para poder superar esta dificultad, es necesario examinar el distinto tipo de contenido bíblico, dejando a un lado la idea equivocada de que todo lo que se encuentra en la Biblia tiene el mismo valor y por lo tanto hay que cumplirlo.





Creencias


Antes que nada, la Biblia contiene muchas creencias. Y no hay que extrañarse, como si los que intervinieron en la formación de la Biblia fueran hombres excepcionales, caídos del cielo. No. Dios se sirvió de gente común, con la misma mentalidad de los demás.

Lo mismo sucede ahora con los catequistas, los sacerdotes y cualquier persona que predica la Palabra de Dios. Aparte de dar mensajes de parte de Dios, cada uno puede tener ciertas creencias muy comunes en el pueblo. No todo lo que dicen es enseñanza que viene de Dios.


Hay distintos tipos de creencias. Aquí distinguimos sólo algunas.


1.- En campo “científico”


Los autores sagrados usaron un lenguaje popular para expresar los fenómenos naturales, como ahora se hace en caulquier periódico o libro no científico. En realidad, también ahora se habla de puesta del sol, aunque mucha gente sabe que el sol está siempre en el mismo lugar, y es la tierra la que se mueve.


La finalidad de la Biblia no es la de presentar una enseñanza en campo científico. Por lo tanto, cuando parece usar un lenguaje científico (compuertas del cielo: Gén 8,2; bases de la tierra: Job 38,6; depósitos de nieve: Job 38,22; estanques del cielo: Job 38, 37; etc.), lo hace según las concepciones científicas de la época.


Si se hubiera escrito ahora la Biblia, tendría otras expresiones para señalar los mismo fenómenos, de acuerdo a la manera de hablar de la gente de hoy.


En Jos 10, 13 se dice que “se detuvo el sol hasta que el pueblo hubo tomado desquite de sus enemigos”. Es una manera popular, no científica de hablar. O, mejor dicho, se trata de una manera de hablar de acuerdo a los conocimientos científicos de la época.

¿Qué quiere decir? Que Dios ayudó a su pueblo, para que ganara a los enemigos. ¿Cómo? A la gente de aquel tiempo pareció que el día se había hecho más largo. Para nosotros existen otras explicaciones. Basta con que Dios haya dado más fuerza y valor a los soldados, de manera que en un día lucharan como si se hubiera tratado de dos días, venciendo así a los enemigos.


2.- En campo de las antiguas leyendas


Todos los pueblos antiguos tenían sus leyendas, historias de hombres que realizaron empresas excepcionales. Los escritores sagrados estaban al tanto de estas leyendas y al relatar un resumen de la historia de la humanidad primitiva, las consignan para presentar un cuadro completo del patrimonio cultural relativo a la antigüedad. Esto no quiere decir que, al encontrarse en la Biblia, adquieran carácter de verdad. La verdad está en que es cierto que existían estas creencias ocn relación al pasado.


Para entender esto, podemos examinar Gén 6, 14. Se habla de gigantes y de los hijos de Dios que enamoran a las hijas de los hombres, y se casan con ellas, dando origen a los héroes de la antigüedad. Pues bien, muchas leyendas antiguas hablan de matrimonios de dioses con mujeres, dando origen a los semidioses, seres dotados de fuerzas y capacidades excepcionales. La Biblia refleja estas creencias y nada más, sin dar un carácter de verdacidad a su contenido.



3.- En campo religioso-filosófico


También en este campo, la Biblia no sólo presenta enseñanzas, sino también creencias. Es sabido, por ejemplo, que muchos pueblos antiguos hablaban de los infiernos como lugares subterráneos destinados a las almas. La Biblia presenta esta creencia y no por eso le confiere un carácter de veracidad.


En Ef 4, 9 encontramos: “¿Qué quiere decir, sino que antes había bajado a las regiones inferiores de la tierra?” En 1 Pe 3, 19-20, encontramos que Jesús al morir, fue a predicar a los espíritus encarcelados de los que no habían creído al tiempo de Noé. Lo que quiere enseñar es que con la muerte de Cristo llega la salvación también a los que habían muerto antes que él. Lo de regiones inferiores, encarcelamiento, etc., son imágenes tomadas de las ideas religioso-filosóficas de la época.


Lo mismo con relación a la vida que está en la sangre. Muchos pueblos antiguos pensaban así (Gen 9, 5). Los mismos indígenas de México ofrecían la sangre humana al Sol, pensaban que así lo alimentaban, permitiéndole seguir con su misión de ser el pirmer artífice de la vida en la tierra.


Puesto que los israelitas tenían esta creencia, evidentemente tenían que seguir la orden de no tomar ningún tipo de sangre, puesto que la vida le pertenece a Dios y sólo se le puede ofrecer en sacrificio (Lev 17, 10-12).


Una vez que se aclara que la vida está en todo el cuerpo y que es algo propio que no puede pasar a otro, ya no vale esta orden. Se trata de una creencia popular que da origen a una orden, y no de una enseñanza. Por lo tanto, una vez que poco a poco el pueblo se acerca a la verdad, la orden ya no tiene valor y se quita. A este respecto se podrían citar todos los pasajes bíblicos donde se dice que se puede comer todo.


En la Biblia se habla también de Alma-Espiritu y Cuerpo, como elementos constitutivos del ser humano. No se trata de enseñanza, sino de ideas filosóficas de la época. La enseñanza que viene de la Biblia es que el hombre cuenta con un elemento material, que se destruye con la muerte, y un elemento espiritual que permanece vivo, también despuúes de la muerte (Lc 23, 43).



4.- En campo social y familiar


Aparte de muchas enseñanzas, que poco a poco se van abriendo paso a lo largo de la historia de Israel y especialmente en el Nuevo Testamento, la Biblia contiene muchas creencias en lo que se refiere a las relaciones en campo social y familiar.


Por ejemplo, la Biblia presenta claramente una mentalidad machista, que es un reflejo de la mentalidad general de la época y no una enseñanza específica que viene de Dios. El confundir estas dos cosas, engendra errores. A este respecto, sería importante leer Ecclo 25, 22-35; 36, 23-26.


Costumbres


Las costumbres surgen de un acuerdo general sobre una cierta manera de actuar en la sociedad. Suponen una cierta mentalidad y son verdaderas leyes. Cambiando de mentalidad, cambian las costumbres.


La mentalidad general del pueblo, al tiempo del A. T. Y del N. T., era antifeminista. Como lo es todavía ahora en gran escala. Por eso no hay que extrañarse que la Biblia presenta ciertas costumbres en esta línea. Siendo costumbres, no tienen valor perpetuo. Cambiando la mentalidad general del pueblo, cambian también las costumbres.


En 1 Cor 14, 34-35 y 1 Tim 2, 11-14, encontramos la costumbre judía según la cual en los servicios litúrgicos las mujeres tenían que estar presentes sólo para escuchar, mientras que en su casa conservaban toda la autoridad para instruir religiosamente a sus hijos. (Pro 1, 8; 6, 20; 31, 1).


Teniendo en cuenta la mentalidad general del pueblo y el hecho que muchos cristianos venían del judaísmo, San Pablo recalcó la costumbre judía, para evitar problemas. Evidentemente, que todo esto no quiere decir que esta nomra tiene que observarse para siempre. Hay que ver la situación ambiental, es decir, cómo el pueblo reacciona frente a una mujer que toma la palabra en una asamblea litúrgica. Lo que hoy está prohibido, mañana puede estar permitido y hasta puede ser obligatorio.


En la misma Biblia vemos cómo se habla de mujeres que profetizan (1 Cor 11,5). En Rom 16, 1 vemos cómo San Pablo recomienda a Febe “ministro (diaconisa) de la Iglesia de Cencrea”.



A este respecto es importante recordar lo que dice San Pablo en Gál. 3, 28: “Ya no hay ni judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre, ni mujer, puesto que todos constituyen una sola cosa en Cristo”.


Dios toma al hombre como es, con su mentalidad y costumbres y lo transforma poco a poco. Así, al contacto con la Palabra de Dios, la sociedad cambia.


Lo que hemos dicho sobre este punto, se puede aplicar a muchísimos aspectos de la vida de aquel tiempo, reflejada en la Biblia: La manera de expresarse al cariño mediante el beso (Lc 22, 47-28), la manera de vestir, de sepultar a los difuntos (Mat 27, 60; Mc 16, 1-2); de sembrar, comer, etc. Por el hecho que Jesús comía de una determinada manera, nadie está obligado a comer como él; lo mismo por lo que se refiere al vestigo y a tantas otras cosas.


En 1 Cor 11, 2-16 se insiste en que las mujeres cuando oren o profeticen lleven el velo sobre la cabeza. Se trata de una costumbre muy generalizada, que San Pablo ve muy bien, probablemente para evitar ciertos desórdenes (cfr. 1 Tim 2, 9-10). Pasando el tiempo, evidentemente esta costumbre puede cambiar. El confundir una costumbre con una enseñanza, puede originar o engendrar muchos errores. Y es lo que está sucediendo en muchos casos.




Opiniones Personales


La Biblia no es un catecismo, sino más bien una historia de amor entre Dios y su pueblo. Por eso no tenemos que extrañarnos por el hecho que haya de todo: enseñanzas, creencias, costumbres, opiniones personales. La Biblia presenta un grande drama, el drama de la humanidad con actores vivos, completamente normales y libres. No hay que pensar que los personajes bíblicos sean títeres, manejados por Dios, de modo que todo lo que digan o hagan es enseñanza y modelo de vida para nosotros.


Se necesita estudio, reflexión y sabiduría para poder distinguir el valor de los distintos contenidos bíblicos. No basta decir: “Está en la Biblia”. Hay que ver de qué se trata: Si es una enseñanza, una costumbre, una creencia o una idea personal de tal o cual autor.


Tomemos el caso de la carne ofrecida a los ídolos. Algunos pensaban que estaba manchada y por lo tanto no se podía comer (Hech 15, 20). San Pablo pensaba lo contrario, puesto que los ídolos no existen y por lo tanto no pueden manchar la carne (1 Cor 8, 7).


Algunos pensaban que la circuncisión era necesaria para salvarse; otros que no (Hech 15, 1-2).


San Pablo pensaba que en aquel tiempo ya el Evangelio había sido difundido por todo el mundo (Rom 10, 18). Es que no sabía que había gente en Asia, Australia, América y Africa entera, no sólo en la parte de África del Norte que se conocía.


¿Es que contienen mentiras la Biblia? No; se trata de opiniones personales. Algunos se dejaban bautizar por los muertos, pensando que les pudiera valer para su salvación (1 Cor 15, 29). San Pablo presenta esta opinión sin decir que es correcta. Le sirve sólo para subrayar su convicción en la resurrección de los muertos. Los mormones la han tomado como enseñanza y se dejan bautizar por los muertos.

Disposiciones Disciplinarias


La Iglesia es una sociedad, y como en cada sociedad, hay una autoridad. Esta tiene que guiar, orientar, buscar la paz, el acuerdo, la armonía entre sus miembros, puesto que pueden surgir distintas opiniones sobre aspectos doctrinales y prácticos.


La decisión tomada por los Apóstoles y los presbíteros en el Concilio de Jerusalén es un ejemplo de disposición disciplinaria. Todos están de acuerdo en que es la “Gracia del Señor Jesús que salva”. (Hec 15, 11). Y por lo tanto “no hay que poner sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros fuimos capaces de soportar” (Hech 15, 10).


Sin embargo, pertenecen a la Iglesia de Cristo muchos cristianos de origen judío con una mentalidad mágica con relación a la Ley de Moisés. Hay ciertas cosas que no pueden soportar en absoluto. Además, los judíos están presentes en muchos lugares (Hech 15, 21). Para no cerrar la puerta a posibles conversiones y para favorecer la convivencia entre cristianos de origen judío y cristianos de origen pagano, se llega a un acuerdo, emitiendo una “disposición disciplinaria”.


Cada uno puede quedarse con sus ideas personales (crf. 1 Cor 8, 7: los ídolos no existen y por lo tanto la carne no puede ser manchada por ser ofrecida a los ídolos). Sin embargo, en atención a los de conciencia débil (1 Cor 8, 7; Rom 14, 1), hay que evitar el escándalo (Rom 14, 13-15). Por eso, parece bien al Espíritu Santo y a los apóstoles imponer ciertas normas necesarias para favorecer la armonía y evitar la ruptura entre los dos grupos de cristianos (Hech 15, 28-29).


Hacemos notar que el hecho que interviene el Espíritu Santo, no confiere carácter de norma absoluta a la disposición de los apóstoles. Cristo envió al Espíritu Santo a los apóstoles para que los ayudara en toda su actividad. Por lo tanto, su acción se desarrolla no sólo cuando los apóstoles emanan órdenes que valen para siempre, sino también cuando dan ciertas orientaciones que sirven para el bien de la comunidad cristiana en ciertas circunstancias.


Otra observación: La disposición disciplinaria tiene destinatarios bien definidos, que son los de Antioquía, Siria y Cilicia, donde había surgido el problema. No se trata de una norma para siempre y para todos.


Aquí lo que se trata es que existía el peligro de caer en la idolatría. Las mismas relaciones sexuales prohibidas se refieren a la prostitución sagrada; los animales sin sangrar se refieren a animales inmolados a los ídolos, mediante el sofocamiento en agua.


Órdenes


La Biblia contiene también órdenes explícitas: Haz esto, no hagas esto. Distingue entre órdenes personales y órdenes generales, es decir que valen para todos. A nosotros nos interesa este segundo tipo de órdenes.


Las órdenes generales son provisionales y para siempre, sea en el Antiguo que en el Nuevo Testamento.


ANTIGUO TESTAMENTO


1.- Órdenes Provisionales


Valen hasta la llegada de Cristo.


Por ejemplo la ley del diezmo, la primicia y la ofrenda, para sostener a los sacerdotes y levitas, termina con la consigna de Cristo de “coman lo que ofrezca la gente” (Lc 10, 7; Mat 10, 10).


Las leyes referentes a los sacrificios se acaban con el sacrificio de Cristo (Heb 10, 5-10).


La ley del divorcio (Dt 24, 1) se acaba con la restauración de la ley primitiva sobre la indisolubilidad del matrimonio (Mc 10, 2-9).


2.- Órdenes para siempre


“No tengas otros dioses fuera de mí” (Ex 20, 3); “Respeta a tu padre y a tu madre” (Ex 20, 12); etc.


NUEVO TESTAMENTO


1.- Órdenes provisionales


“No vayan a tierras extranjeras” (Mt 10, 5).


2.- Órdenes para siempre


“Vayan por todo el mundo” (Mc 16, 15).


Observaciones:


1.- No importa si hablando del diezmo (Núm 18, 23), las primicias (Núm 18, 11-19), los sacrificios (Lev. 3, 17; 6, 11; 7, 36; etc.) y tantos otros temas. La Biblia presenta ciertas normas como “Ley eterna”. Es una manera de expresarse, para decir que hay que obedecer. En realidad, vemos cómo con la venida de Cristo se acabó el Antiguo Testamento con sus leyes y preceptos (Hb 10, 9; Ef 2, 15).


2.- La expresión “Yavé dijo a Moisés” (Lev 1, 1; 4, 1; 6, 1; 17, 8; etc.) es un recurso literario, una manera de hablar, para expresar una disposición legal, y para reconocer que toda la Ley fue una explicitación de lo que Moisés había establecido inicialmente y para indicar que el pueblo de Israel es el pueblo de Dios, un pueblo santo, consagrado a Yavé (Ex 19, 5-6), cuya vida y organización depende totalmente de Dios. En realidad, se necesitaron muchos siglos de vivencia religiosa y reflexión a partir del núcleo fundamental de doctrina y leyes dejado por Moisés, y la experiencia religiosa de los pueblos vecinos, para llegar a la actual estructura de lo que se indica por “Ley de Moisés”.


El mismo profeta Jeremías lo hizo notar: “Cuando yo saqué a sus padres de Egipto, no les hablé ni les ordené nada referente a sacrificios y holocaustos” (Jer 7, 22). Fue el mismo pueblo, que poco a poco y según las circunstancias, se fue dando una legislación siempre más adecuada, atribuyéndola a Moisés, y viendo en ella la voluntad de Dios.


Consejos


La Biblia contiene un mínimo de exigencias necesarias para salvarse. Pero al mismo tiempo presenta al creyente toda una visión nueva con relación a Dios, a sí mismo y el mundo, con miras a formar el “hombre nuevo”, el testigo de Cristo, su colaborador en la obra de la redención.


Por eso, aparte de contener ciertas normas fundamentales y obligatorias para todos presenta muchos consejos, que pueden ayudar para escalar las cumbres de la santidad, imitando a Dios (Mt 5, 48).


Hay distintos tipos de consejos:


1.- Para todos.


Por ejemplo, las bienaventuranzas (Mat 5, 3-12) y la ley del amor, llevada hasta el extremo de dar la vida por el hermano(1 Jn 3, 16). El que tenga más saliva que trague más pinole. Nadie puede decir: “He cumplido todo; no me queda nada por hacer”. La Biblia presenta un ideal, que nunca se puede acabar de realizar.



2.- Para algunos


Para poder alcanzar la perfección, Dios presenta a algunos un plan de completo desprendimiento de los bienes materiales (Mt 19, 21). A otros Dios los invita a guardar completa castidad, como medio para realizar una entrega total al Reino de Dios (Mt 19, 12; 1 Cor 7, 6).


3.- Para ciertas circunstancias


Los libros sapienciales son una fuenta riquísima de consejos, que pueden ser útiles para muchas circunstancias de la vida. Hay consejos para cuando viene la tentación de acudir a una prostituta (Prov 5, 1-23); consejos para cuando surge la pereza (Prov 6, 6-11), etc.


También el Nuevo Testamento está lleno de consejos para resolver ciertos problemas a la luz de la nueva enseñanza traída por Cristo (St 1, 2-15; 1 Tim 2, 9-10).


Enseñanzas


Pero lo que más importa en la Biblia, es descubrir el “secreto de Dios”, el plan de salvación establecido por el Padre desde toda la eternidad, puesto en ejecución mediante Cristo, muerto en la cruz, y garantizado en nosotros por el Espíritu Santo (Ef 1, 4-14), que se nos dio como sello de autenticidad divina.


El Antiguo Testamento representa una pequeña luz que se prende y va aumentando siempre más hacia la plenitud que se encuentra solamente en el Nuevo Testamento. Por lo tanto, para que se pueda entender cada enseñanza contenida en el A. T., hay que ver qué se dice en el Nuevo Testamento. Jesús es el nuevo Moisés que establece la Nueva Alianza y da origen al Nuevo Pueblo de Dios. Las verdades contenidas en el Antiguo Testamento son verdades incompletas que necesitan esclarecerse a la luz del Nuevo Testamento. Para nosotros, Cristo es nuestra “ley suprema” (Col 2, 6) y no Moisés; Cristo es “el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6), el mismo Hijo de Dios, que presenta la plenitud de la revelación (Heb 1, 1).


Tomemos un ejemplo.


En Ex 3, 14-15; encontramos que Yavé es el nombre de Dios. ¿Qué quiere decir “Yavé” ? Quiere decir “el que hace existir”.


El Nuevo Testamento presenta a Dios como Amor. “Dios es Amor”, dice San Juan (1 Jn 4, 8). Mientras el A. T. Recalca la obra de la creación, el N. T. Recalca la obra de la redención. Por lo tanto, para tener una idea más clara y real de Dios, no hay que quedarse con el A. T., sino que hay que pasar al N. T. Aquí se verá también cómo ya no se habla de Yavé, sino del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo (Mt 28, 19), que son un solo Dios.


A p é n d i c e :


Lo que no dice la Biblia...


En la Biblia encontramos la respuesta solamente a esta pregunta: “¿Cuál es el plan de Dios sobre nosotros? ¿Qué tenemos que hacer para salvarnos?” Es inútil buscar la respuesta a otras preguntas. La Biblia no es un recetario de respuetas a las preguntas que se pueden presentar al hombre de cada tiempo.



  • ¿Qué pasa con los niños que mueren sin bautismo?”


La Biblia dice sólo que todos los que están bautizados, están injertados en Cristo y por eso se salvan. Con relación a los niños que mueren sin bautismo, y a los adultos que mueren sin bautismo y sin haber llegado al uso de la razón, la Biblia no dice nada.

Sabemos que Dios quiere la salvación de todos los hombres (1 Tim 2, 4), y por lo tanto también para ellos habrá una posibilidad de salvación.


  • ¿Habrá seres inteligentes en otros planetas?”


La Biblia no dice nada al respecto. Presenta solamente el plan de salvación para nosotros. Si existen seres inteligentes en otros planetas, Dios tendrá también para ellos un plan de salvación.





Por una gentileza de la obra:

Diálogo con los Protestantes”.


Flaviano Amatulli Valente

Director del Instituto de

Teología para Seglares

Acayucan, Ver.

1o. de diciembre de 1983.


Págs. 69-83.


Ċ
Ernesto Casas,
16 may. 2010 23:38
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