El Oficio de la Santa Misa
Color Verde


FUENTE: Varias

Dìa martes de la XXIII Semana
Ciclo C, Año Par


 


Feria de la XXIII semana del Tiempo Ordinario



¨ Textos eucológicos: Aleluya, sin Gloria ni Credo / Misa: I-XXXIV Domingo del Tiempo Ordinario / Prefacio común I-IX.

¨ Liturgia de la Palabra: Leccionario II: Años pares (II) / Primera lec- tura: 1 Cor 6, 1-11 / Salmo responsorial: Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b / Aclamación antes del Evangelio: Cfr. Jn 15, 16 / Evangelio: Lc 6, 12-19.


Liturgia de las Horas:

¨    Tomo IV.

¨ Oficio de lectura: Lecturas y oración conclusiva: Martes XXIII del tiempo ordinario, primera lectura: Año II / Los demás elementos: Martes III del Salterio.

¨   Laudes y Vísperas: Todos los elementos: Martes III del Salterio.

¨ Hora intermedia: Himno: Ordinario de la Liturgia de las Horas / Los demás elementos: Martes III del Salterio.


¨    Completas: Martes.

 






ELEGIDOS PARA HACER EL TRABAJO DE DIOS 
(Año II. 1 Cor 6:1-11; Lc 6: 12-19)


Introducción

Primera Lectura.  San Pablo les dice a los corintios: Si hay dificultades y discordias en la comunidad, éstas deben resolverse en la misma comunidad, mejor que llevándolas ante un tribunal civil. ¿Acaso no deben ser las comunidades cristianas  “un solo corazón y una sola alma”?
Evangelio. Como en otras ocasiones muy importantes en su vida, Jesús ora antes de elegir a los doce apóstoles de entre sus discípulos. Éste es ciertamente un momento muy importante. Él los entrenará y correrá el riesgo de encomendar a gente débil y falible su propio trabajo y  misión. Él sabe que no siempre harán lo mejor que puedan, ya que pasarán por momentos de temor, desaliento, cobardía y componendas.  Aun así, se fía suficientemente de ellos y les ayudará a llevar su trabajo a buen término, cuando Dios quiera. --- En esta eucaristía  expresamos nuestra confianza en la Iglesia de Jesucristo.

Oración Colecta
Tu Hijo Jesucristo podría construir
fundamentos firmes para tu Iglesia
contando con gente débil y falible.
Solamente el podría hacerlo; nosotros no osaríamos.
Te pedimos, con tu Hijo,
que nuestra fe en tu Iglesia y en sus líderes
permanezca siempre inquebrantable.
Mientras luchan y muchas veces buscan a tientas,
que el Espíritu  Santo los colme
con su sabiduría y su ardor.
Y llévanos a todos adelante en esperanza y alegría.
Te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones

Por el papa, para que acierte a dirigir a la Iglesia con fe, sabiduría y misericordia, roguemos al Señor.

Por nuestros obispos, unidos al papa, para que sepan ver y atender con solicitud a las grandes necesidades de la Iglesia en nuestros días, roguemos al  Señor.

Por aquellos que tienen miedo de responder generosamente al llamado de Dios para seguir a Cristo y entregar su vida, como sacerdotes o consagrados,  al servicio  del pueblo de Dios, para que cambien de actitud y sean generosos al mismo llamado del Señor, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
En el nombre de Jesús, tu Hijo,
tus ministros sagrados y tu  pueblo fiel
te ofrecen en esta eucaristía
el memorial de su muerte y resurrección.
Te pedimos que, aunque somos pecadores,
nos convirtamos en tu pueblo santo,
para que podamos dar testimonio de tu nombre
y ser para todos un signo creíble de que tu Hijo vive,
y de que tú eres nuestro Dios,
Padre poderoso y misericordioso
ahora y por los siglos de los siglos.

Oración después de la Comunión
Oh Dios y Padre santo:
Tú has querido hoy
que tu Hijo nos dirigiera su palabra de vida
a nosotros, su pueblo caminante,
y que nos diera su alimento de fortaleza.
Renueva a tu Iglesia en sus líderes y en sus miembros,
para que atinemos a vivir como creemos,
y para que alcemos en nuestro mundo
una voz profética que proclame con credibilidad
la urgencia de justicia, verdad y unidad en la tierra.
Y que de esta forma el mundo crea en tu Hijo,
Jesucristo nuestro Señor.

Bendición
Hermanos: Jesús confía su propia misión a manos humanas, débiles y falibles.  Decimos que Jesús “confía”, por que él se fía suficientemente de sus apóstoles y de nosotros, sus discípulos. Con la ayuda y la fuerza del Espíritu Santo podemos ciertamente hacer la difícil y hermosa tarea que Dios nos asigna.
Para ello, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre nosotros y nos acompañe siempre.