DECIMA CUARTA ESTACION:

JESÚS ES SEPULTADO


V/  TE ALABAMOS, OH CRISTO, Y TE BENDECIMOS

R/  PORQUE POR TU SANTA CRUZ, PASION Y

      MUERTE REDIMISTES AL MUNDO

 

V/  ALABADA SEA LA PASION Y MUERTE DE

      NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

R/  Y LOS DOLORES DE SU SANTISIMA MADRE



LECTURA BIBLICA: Mt 27, 57-60

27

57 Al atardecer, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que se había hecho también discípulo de Jesús. 58Se presentó a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato dio orden de que se le entregase. 59José tomó el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia 60y lo puso en su sepulcro nuevo que había hecho excavar en la roca; luego, hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y su fue.

V/ Palabra de Dios

R/ Te alabamos, Señor

COMENTARIO A LA LECTURA BIBLICA

Jesús descansa en el sepulcro, y su pueblo fiel guarda silencio y pesar por el ser querido que se ha ido. Antes de reconocerlo Glorificado en la resurrección, estaba entre sus seguidores solo el recuerdo de un gran personaje que había hecho el bien a muchísimas personas. Prevalecía entre ellos la congoja y por supuesto, el ánimo de seguir el ejemplo de Aquel que tanta dicha había deparado a los demás.

El sepulcro es un silencio absoluto, un desierto en todo el sentido de la palabra, un divorciarse totalmente del mundo. Debemos aprender cada uno de nosotros a entrar en un sepulcro y descansar de tanta violencia, de tanto sexo desenfrenado, de tanta droga y desavenencia familiar.

Que desde el silencio de nuestro propio sepulcro sepamos escuchar la Palabra de Dios que continuamente nos habla al corazón, y nos llama al amor y a la solidaridad entre los hombres.

BREVE SILENCIO

OREMOS

Te rogamos, Señor, fortaleza para permanecer alejados de las cosas del mundo y para anhelar cada vez más las cosas del cielo. Sepúltanos, Oh Dios, en tu Gracia y Misericordia. Aléjame de todo lo irreal y llévame a lo verdadero que solo se observa en el cumplimiento de tu Palabra. Amén.

Rezo del Padre Nuestro

Rezo del Ave María

Rezo del Gloria

 

V/ Peque, Señor, peque

R/ Ten piedad y misericordia de mí

 

CANTO PENITENCIAL

PERDONA A TU PUEBLO, SEÑOR

 

PERDONA A TU PUEBLO, SEÑOR

PERDONA A TU PUEBLO

PERDONALE, SEÑOR

 



No estés eternamente enojado,

No estés eternamente enojado:

Perdónale, Señor

 

Por tus profundas llagas crueles,

Por tus salivas y por tus hieles:

Perdónale, Señor

 

Por tus heridas de pies y manos,

Por los azotes tan inhumanos:

Perdónales, Señor

 

Por los tres clavos que te clavaron,

Y las espinas que te punzaron:

Perdónales, Señor

 

Por las tres horas de agonía,

En que por madre diste a María:

Perdónales, Señor

 

Por la abertura de tu costado,

No estés eternamente enojado:

Perdónales, Señor

 


PERDON, OH DIOS MIO

 

PERDÓN, OH DIOS MIO,

PERDON E INDULGENCIA,

PERDON Y CLEMENCIA,

PERDON Y PIEDAD 

(El coro se repite 2 veces)

 

Pequé, ya mi alma su culpa confiesa:

Mil veces me pesa de tanta maldad.

 

Mil veces me pesa de haberte obstinado,

Tu pecho rasgado, Oh Suma Bondad.

 

Yo fui quien del duro madero inclemente

Te puso pendiente con vil impiedad.

 

Por mí en el tormento tu sangre vertiste,

Y prenda me diste de amor y humildad.

 

Y yo, en recompensa, pecado a pecado,

La copa he llenado de iniquidad.

 

Mas ya arrepentido, te busco lloroso,

¡Oh Padre Amoroso! 

¡Oh Dios de Bondad!

 

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