Donde hay un aromo

Volver a la página de: SERGIO MARTIN MONTENEGRO

          … hay custiones que no voy a entender nunca negro, pero qué saco con hacerme mala sangre ahora si al final igual nos pescaron… por ser ‘emasiao confiaos negro… yo te’ecía, córrete pa’cá, pero vo dale con asomar la caeza… yo te’ecía negro que’stos milicos no son na’e ciegos y vo  dale con mostrarte, si por último vo sabiaí en la que andaán…, ¡Sabís negro?, por lo menos tengo la conformidá que al Pancho no lo agarraron…

         ¡puta qué habiloso el Pancho pa’rajar hueón!, este compadre se las sae por libro…, taá tranquilito con las manos en los bolsillos cuando aparecieron, vo sabís que al Pancho no le gustaá andar con niúna hueá en los bolsillos, pero cuando sintió los pasos y las carreras me miró negro y me’ijo: “cualquier huevá pa’salvarse flaco”, y se largó en medio’e lo hijos ‘e puta haciéndose el borracho…, lo pararon negro y le trajinaron hasta la esparda huevón, y el Pancho má curao y má curao, y cuando lo rocharon que quería ’ar güelta la ’ianda le aforraron su chuleta y lo ’ejaron ir.

         Si no es por vo negro que asomaste la caeza no nos pillan, pero ¿cómo te’ ía a’ ejar solo hueón, con el chilliíto que pegaste?... arrastrándome como culebra me acerqué a tu lado pa’ hacerte esaparecer, pero jue muy tarde negro…, los hueones te habían dao en el cogote y teniaí má sangre que perro’esgollao hueón, ahí me pescaron a mi negro, taá tratando’e leantarte la caeza pa’pararte la sangre hueón…

         Y ‘e una sola patá me tiraron como a die metros…, en el suelo negro, cuatro o cinco hueones, me empezaron a’ar con las culatas y los bototos negros, no te voy a’ecir que no me’olió negro, pero ¿sabís?, sentí la primera no má, ‘espués parece que mi carne e’ aflojó y los hueones dale que dale y yo no sentía niúna hueá        ni rabia ¿sabís?

¡ay, cresta!

          ‘espués los cabrones me pescaron en vilo y me tiraron como saco’e papas a una camioneta, y ahí negro me siguieron dando… pero no te voy a’ecir que’staá cagao’e la risa negro, no            pero no sentía niúna hueá… ¿sabís?, pensaá en vo y me acordaá ‘e la Chaela hueón

¡puta negro que paletiá tu compañera hueón!, güena maire, güena pa’hacer los causeos… no te ofendaí negro toy seguro que ni llora, ha’tar má contenta que un diantre por tu valentía negro

siempre la Chaela ‘ecía con hartazo orgullo que vo erai rajao pa’efender lo derechos’e lo compañeros hueón

          un, do, tré

         pero ¿qué poíamos hacer negro?, taámos má solos que la virgencita ‘el sancristóbal  hueón             lo compadres fueron puro hocico no má, a la hora ‘e los quiubos niúno, nuño…, tanto que chillaron que teníamos que organizarnos hueón, tanto que ‘ijieron que toítos junto íbamos a parar como juera a los golpistas hueón, y na negro, nos pescaron má empelotao hueón

¿sabís?, seremos harto hueones pa’ muchas hueás pero nos culparon negro, ahorita lo compadres quién sae qué hueá ‘irán, pero quién pagó el pato juimos nosotros, tengo que ‘ecirtelo negro, yo sé que vo le daaí güelta y güelta a la cuestión…, que no estamos preparo…, que ello eran má…, que los yanquis taán  al agüaite…, que la correlación ‘e juerzas y qué sé yo qui’otra huevá

¡ellos tenían la manija negro!        (Si hubieran tenío lo cocos) ¡puta que se por la cresta!

¿te acordaí  der día que mataron al Oscar?, no había niúno y nosotros  má cagao ‘e susto que no habiendo tuímos que consolar a la viúa, achacándola que la resaca venía y que el Oscar ía a tener su monumento por haerse enfrentao a los dos pacos que andaán ‘efendiendo lo intereses ‘e los hueones ricos y ello má pobre que una rata, negro… y vo te paraste frente al sapo y le ‘ijiste en el caracho que no juera chueco, que nosotros lo necesitamos, que se pasara pal lao ‘e nosotros

y el sapo te gargajeó y vo le ‘ijiste: “escupe má si querí, pero te voy a ‘ecir que no me importa si te pasaí pal lao ‘e nosotros”, y el hueón se cagó negro ¿te acordaí?  Y te ijo too siútico: “retírense antes que lo arreste”, ¡qué te ía a arrestar hueón! Si el pelota le andaá guiñando el ojo a la cabra mayor tuya hueón, y se jue negro y vo te limpiaste la cara tranquilo y toítos te miramos asombrado por la agalla que teniaí

         y cómo te ía a ‘ejar solo negro cuando te ‘ieron en el cogote, tenía que sacrificarme por vo negro y no toy na’e arrepentío ¿sabís?

         Cuando me llearon, puta que tengo sed negro,

cuando me llearon yo pensaá que vo ‘taí a mi lao, pero no negro, jui solito y a las patá me ‘ejaron, no vi niúna hueá porque me pusieron un trapo en la caeza pero sentí ‘espués que me tiraron como bulto en unas bardosas má helá que muerto, negro… y parece que dormí un güen rato no podía leantar ni los brazos ni las piernas cuando me despabilé       taá too como dormío negro, fíjate que ‘espués quién sae cuánto rato pasaría, abrí la lámparas y me’í cuenta que taá má quebrado que tallarín pa’cazuela pero no sentía na    y de la mesmitas gambas los hueones me tiraron pa’meterme pa’entro ‘e una pieza re oscura y ahí negro, agárrate como podaí, empezaron a’arme con too, ni hablaán lo hijos ‘e puta, pero dale y dale hasta que uno, too serio, se me allegó y me’ijo en la oreja: “sabís cabrito, te vamos a pegar una columpiá”, y me amarraron unas hueás en las patas y la caeza primero (¿a qui’hora)

         yo no me había dao cuenta negro cuando los hueones me habían empelotado, porque ‘espués, sin que sintiera na, me pusieron una custión en los cocos y ahí negro, me aforraron el primer güascazo ¿sabís?, salté hasta el techo con la electricidá

y la cueíta que túe porque jue una ve no má. Parece que me ió como un ataque     ¿sabís?

        Taá harto debilucho, no le había echao na a la guata como do días.

        Como que ni respiraá hueón pero ¿sabís? Era como si yo estuíra mirando toa la hueá ‘e arriba, ‘e la galera ¿cachaí?, y no sentía na, ahí los hueones me miraán y hablaán entre ellos: “puta, parece que el cabro se nos jué”, ‘ijo uno, y otro: “anda Jaramillo a ‘uscar al doctor”, y ahí pasaría un güen rato y yo negro empecé a pensar en too (‘éjale la cocacola  a tu hermano chica), tanta sed…    poía llover por la crestanme acordaá ‘e la vieja cuando lagrimeaá porque no tenía niún cobre pa’echarle na a la olla y el taita vaga que vaga ‘uscando traajo y na, ¿sabís por qué no le daán traajo?, porque el taita  tenía una pierna media pifiá y renguea un poco él nos contaá que cuando cabro había traajaó en una mina y que un día uno ‘e ‘sos carro ‘e carbón llenito hasta el diablo se le había venío encima y que jue a parar al hospital y como la empresa ‘ijo que a los traajadores sin contrata no tenían niún derecho a reclamar por el seguro, lo mandaron a la común y que ahí lo habían atendío peor que a un perro.

         Y que ni yeso le pusieron porque ‘ijieron que costaá mucha plata, y que le habían amarrao una tabla no má, y que él soportaá el dolor porque le daán la comía pero que nunca queó en güenas condiciones.

        Yo pienso negro que el taita tiene que’haer sufrío tantazo yo no sé si esa enfermedá esiste pero la vieja siempre ‘ecía: “tu paire ‘e murió ‘e pena, ‘e pena al ver que naiden lo tomaá en cuenta”

¡pobre taita!       ¡tan hombrazo y tan sufríoo que era!

Claro que te voy a ‘ecir una cosa negro: lo pobres nunca nos damos cuenta que nacimos pa’sufrir no má, pa’ser lo cagao ‘e siempre. Cuando tu andaí medio ‘esalentao al tiro lo hueones te ‘icen: “puta, amigo, tenga esperanza”

        ¿qué hueá será eso?, ‘icen que tu tení que tener alguna cuestión pa’tener esperanza, si no tení na, la esperanza ‘e una palabrita no má que usan lo jutres pa’emborracharte la perdí pa’que no les revolvaí el gallinero ahí tení al Oscar que ‘ecía:  “yo no creo en l’esperanza pero me aferro a ella como si esistiera por mieó a quedarme sin na”, y mira vo negro, lo cagaron má qui a palo ‘e gallinero, y naiden sae áonde lo tiraron

        (vieja no arreglí la cañería, ‘eja que corra el agua no más…) a la viúa le ‘ijieron que ya estaá tapao ‘ajo tierra en un hoyo re grande y que no poían entregarle al Oscar porque ya olía tantazo y un día negro, la viúa ‘ejando las patas en la calle ‘escubrió un ni que medio montón ‘e tierra y empezó a pura uña a escarbar un paco la pilló y le ‘ijo que se juera y la viúa toa empeciná que’l Oscar taba ahí porque ella había sentío el olor de’l Oscar y se jué pa’la casa negro a uscar una matita ‘e aromo pa’que naiden tuíra que llenarse el hocico que’l Oscar olía a podriío y ‘espués la viúa ‘ecía que áonde taba el Oscar ella había plataoo un aromo que tiraá má perjume que no habiendo, y que toas las maires y toas la viúas ‘ebían hacer lo mesmo pa’ recordar a lo finao, ella ‘ecía negro, que si eran tantazos lo’esaparecío too el paí iba oler al aromo y yo  pensaba negro que cuando la gente sapiara el aromo y cachara el olorcito toítos iban a ‘tar seguros que ‘ajo la tierra había un compañero sepultao y que ‘espués cuando too nosotros jueramos finao too el mundo ‘iría:     ¡tan ahí… áonde hay un aromo!  ¿cachaí?

 

             Sería como tener ‘e güelta a too lo compañeros vivitos

 ‘ando juerzas      pa’que lo otros le echaran pa’elante pa’terminar con tantaza injusticia

yo pensaba toíto eso negro cuando los hueones me ejaron tranquilo  me acordaá también ‘e don Jecho (puta Pancho  niúna naranjita te’echaste en lo bolsillos).

           Vo sabí que yo no le pegaá mucho a esa cuestión, pero me ió por pensar en Dio, cágate…

           Oye negro, ¿escuchaí el medio ni que ruiíto arría?

          Parece que por fin los hueones nos van a ‘ejar tranquilos …

          Güeno, te ecía negro que me acordaá ‘e Dio, fíjate que una ve, cagao di’hambre jui a ver a un cura, taá ‘eseperao huéon y resultó que el cura era má paletito que un diantre, le ‘ije que hacía como cuatro día  que no le echaá na al buche, por si me tiraá algo ¿cachaí?, pero no negro, ¿sabís que hizo negro?, me agarró ‘e lo hombros y ‘e puso a llorar negro     yo lo miraá y no entendía na y ‘espués me fui yo tamién ‘e velorio y lloramos lo do a moco tendío, y ‘espués me ‘ijo:  “mira hermano, si querí te doy mis zapatos y los podís vender”, ¿te imaginaí?, le ‘ije que no, que ‘uscaría por otro lado, y el cura me ‘ijo too serio: “ mira flaco, si no conseguí na por las güenas, búscala por otro lado”, ¿cachaí hueón?, yo le ‘ije que no, que mi maire ‘e moriría ‘e vergüenza, entonces el cura me ‘ijo: “flaco, aquí hay que hacer una sola custión, hay que unirse pa’ dar güelta esta mierda, ya no hay agüante, si no entienden por las güenas van a tener que entender por las malas”.

           (Jaime cómprale la fanta a los chiquillos) aunque sea agua no má  yo… le ‘ije negro que si él era tan amigazo ‘e Dio, le piera que nos pegara una ayuaíta, que una ve había escuchaó a otro paire cuando era mocoso que ‘ecía que’l Señor ía a venir ‘e  güelta pa’ salvarnos a too, que si él poía peir eso, y el cura me miró ¿sabís? Y me abrazaá llorando  y yole pregunté ‘e güelta   y, cágate hueón, ¿sabís lo que el cura me ‘ijo?:  “flaco, no, mejor que no venga”  yo taba ‘esconcertao hueón, y volví a preguntarle, y él me ‘ijo: “flaco, no va a venir… porque si viene, esta ve lo van a matar lo pobres porque El ayúa a lo ricos no má” ¡creta me mié!

             Y ahí jué áonde empecé a entender muchas hueas y me puse a traajar como condenao, yo ‘ecía que’sta hueá teníamos que arreglarla nosotros no má, y me metí al comité y conocí a tantaza gente que taba ‘ispuesta a echarle pa’elante y,  puta que sentía juerza negro, ‘epués vinieron lo milicos y nos cagaron too lo avanzao, si tuímos a punto negro, pero nos faltaron lo cocos pa’mandar a la cresta a los pitucos que se la pasaán en la reuniones no má mientras nosotros pelaámos el ajo organizando a los traajadores hueón, ¿pa’qué negro?, ¿pa’qué?, pa’que ‘espués el mayoneso, el má hocicón ‘e too, rajara cuea y nos ‘ejara má empelotao que ‘aca ‘e carnicería hueón.

         Ay, mi esparda hueón ,      puta qué se… Yo pensaá en too eso negro cuando los hueones me sapiaban y ‘ecía, estas hueás hay que ‘ecirlas porque una ve que pase too el hueeó lo compadres le van ‘uscar las cinco pata al gato pa’justificar la cobardía negro, ¿cómo creí vo que lo hijos ‘el Oscar van a saer toa la verdá?, no va’er naiden que les cuente la firme, que le’iga que lo que queríamos cambiar era toa la hueá porque no funcionaá negro, pero lo compadre eran medias tintas no má, nosotros sáemos qui era otra la custión por la que luchamos. Pero ¿cómo van a saer lo hijos ‘el Oscar si no ‘ecimos esta hueá?, ¿cómo van a cachar que con libertá y too, medio paí ‘e moría di’hambre y que vivía en la pobreza negro?, ¿ello se’an a acordar acaso que en el invierno cuando ‘e salía el río nos mojaá las payasas y que teníamos que ‘ormir tirao en el barro arría ‘e un nailon hueón?, ¿ello ‘an a saer que teníamos que ir re tupiíto al cementerio a ‘ejar a lo cabros chicos que’e morían di’hambre?,  ¿quién se a’acordar negro del llanto de una mujer ‘e la población cuando lloraá porque no tenía na y veía cómo le barraquiaán lo chiquillos piendo pan?, pero no negro, ello creen que’l llanto ‘e pobre ‘e como agua sucia no má, que no vale na.  Yo pensaá en too eso negro y puta que me costaá entender, pero era lo correcto… no te ía a ‘ejar solo cuando sentí tu chilliíto cómo me habría gustao haber tenio otras manos negro, yo miraá pa’todos laos negro y na y me daá una rabia ‘tar tan solo,    ¡qué poía hacer pa’pararte la sangre!  Na.  Y ahí jué áonde aparecieron lo milicos ‘ándome como a pelota ‘e jurgol y ‘espués haciéndome saltar como tony ‘e circo, too ‘esencajao  too miserable

           (¿Por qué  ‘te chupaste toda la cocacola hermanita, vo no  sabiaí acaso que ía a tener se)

¡qué chucha ‘e pue hacer?

          Y ahí pensaá negro.

          Parece que el dotor ‘ijo que no me tocaran má y lo hueones se fueron y yo segía mirando ‘e arría y como que toa la vía ‘e me aparecía ‘e repente, el tiempo que jui a la escuela, fondeao negro pa’que lo cabros no me cacharan que andaá con los zapatos ‘el taita que me queaán má grande que maldá ‘e milico y too rotos, porque fíjate negro que el taita me ‘ejaá usar su zapatos cuando a él ya no le servían,  pa’que te voy a ‘ecir una cosa por otra negro, pero taita taba en lo justo, si salía a ‘uscar pega era lo correcto que anduíra con zapatos, yo entendía esa hueá y ni hacía ni problemas, pero así y too negro, puta que le costaá encontrar pega al taita, por la pata ¿sabís?

‘ecían que no era juerte, y no negro, el taita tenía má agalla que vo, pero tanta huevá al final lo quebraron negro       y como mi maire ‘ice, se nos jue ‘e pena negro.

         ¿Te acordaí de la veces cuando taámos organizando la’efensa ‘e la población te conté que andaá medio cargao a la ternura con la Marilú, la hija ‘el compañero González?, güeno, ‘ejame contarte que la veía ahí negro mirándome toa estrañá pero no ‘ecía na, y yo pensaá, puta si salgo de’esta le voy a ‘ecir a la Marilú que no amarremos pa’tener hartos cabros y ponerlos a traajar pa’ver si algún día poemos dar güelta esta hueá negro… hasta cuándo vamo a tener que aguantar tanta ‘esesperación, tanto sufrimiento    

      pensá en los jutres que se ‘an ‘e puro hocico no má, toíto con palabras pero na negro, en la hora  ‘e lo quiubos ‘ejaron a lo compañeros má solos que gallo con achaque y juimos nosotros lo que pagamos el pato negro, lo que reciímos la picana, lo apaleo y ‘espués ¿pa’qué?,  pa’ver que cuando te tan ‘ando La patá, cuando te tan enchufando la electricidá te poní a pensar, ¿qué es la via hueón? 

          Y vi la caras ‘e lo’otros y cachaí que ya la muerte no abisma a naiden hueón.  (‘ejenme, me ‘an a matar hijos’e puta) (en qué andaí hueón, dí) (no me maten cresta) (dotor me tan cagando lo hueones) cuando era cabro negro, puta que le tenía mieo a la muerte, pero ‘espués pensaá que la vía era harto mezquina y que tamién tenía que tener su orgullo, ¿no pensaí vo?, y si ha sío tan miserable con tantos, una manera ‘e bajarle el moño era a gritos llamar a la muerte pa’ que le quite una mascá ‘e vía, pa’ que pierda argo de’ella, y eso deé dolerle como un carajo, pa’que aprienda negro que’ella no es na como un paire pobre que dá lo poco que tiene igualito a too lo que quiere negro…, lo milicos tan toaía arría ¿no sentí el ruiíto  que hacen lo camiones?

          Pero al final qué chucha importa la vía negro, si en caá minuto que pasa el pobre muere do veces.

         Yo no te poía ‘ecir si la muerte  ‘e media chueca pa’sus hueás tamién, pero ‘e me ocurre como que tiene do caras, hace ‘iferencia con uno y otros, cuando vo soy tan patipelao como yo.

Te hizo sufrir un poquito no más, pero con otros ‘e ‘emora aunque tengaí la voluntá.

          Porque sabís que too quebrao no vaí a ser muy güeno pa’ seguir luchando contra hueones que te cagaron a vo y a lo’tros compañeros, y má encima en este hoyo tan lleno ‘e muertos       lo único que pensaí negro es que tení que tar contento porque taí con un compañero que querí, porque te voy a ‘ecir que pa’ mi, que aprendí tantazo ‘e vo ‘e un orgullo tar tirao a tu lao y soy capá  ‘e cualquier hueá por vo negro, no me importa que no me hablí, me taí mirando con tus ojos negros y yo sé que me entendí, no me importa que no te movaí, yo tampoco puedo hueón, pero piensa que’l Pancho ta juera, que’l compadre ‘e harto habiloso y …

¿y qué a ‘ecir mi vieja? Ella me ‘ecia que no juera débil  y que le echara pa’elante no má, “lo que le pasó                       al Jaime, que murió ‘e pena, no te pueé pasar a vo”,  me ‘ecía  “tení que luchar por vo y por too lo ‘e tu pobreza”

 la vieja ‘ebe andar re ‘esesperá ‘uscándome negro, pobre vieja, uno nunca sae estas hueás negro, ¿quién ía a pensar que ‘espués ‘e tre días nos íamos a encontrar en este hoyo negro?

         Sin siquiera un poquito ‘e agua

         No le hagaí caso a naiden, vo no tení ningún olor negro, mi vieja nos va a traer un tronquito de aromo, no te preocupí, el Pancho anda suelto ¿sabís?

No te hagaí problemas hueón el Pancho se las sabe por libro       curao como cúa hizo hueones a lo milicos negro.

        No te preocuí, mi vieja nos va a encontrar ¿conocí a los otros compañeros?, yo no pueo ver muy bién porque estos gallos me ‘ieron firme en la cara y parece que tengo too los ojos hinchao y veo  má nublado que lechuza veraneando hueón

‘ebemos haber como uno veinte ¿qué pensaí vo?

        Y naiden ‘ice na

        Negro habla, di cualquier hueá…, ¿sentí la bullita ‘e lo milicos? ¡Noooo!

        Quéate callaíto no má, ahí vienen… (¡cresta se asoman!)

         ¡Noooooo!  ‘ijieron que tamos too fiambres          ¡vieja ‘iles que no…!

        El ruido de los camiones-tolva no dejaron escuchar más que sus propios rugidos, cuando dieron comienzo a la tarea para la cual habían sido traídos: tapar otra fosa.