Comentarios sobre la Obra de Sergio Martin


COMENTARIOS DE: Enrique Gajardo Velásquez, Eduardo Aroche y Arkel Arrúa

     Desde un comienzo, cuando uno se inicia en el oficio de la escritura, aparecen voces y personas que dan testimonio del trabajo del autor. Acá, en forma muy breve quisiera transmitir a mis lectores algunas opiniones, citando en esos casos a las personas que las emitieron.

                   

Enrique Gajardo Velásquez: Él formó parte de la generación de personalidades que dieron forma y consistencia al movimiento de renovación teatral, impulsado por las Universidades chilenas a partir de 1940. Se inició en la vida teatral desde niño, cumpliendo sus primeros trabajos profesionales a los diez años de edad. Estudió Historia y Geografía en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Paralelamente estudió Periodismo y se especializó en diversas disciplinas que tienen atingencia con la Expresión Humana y la Comunicación. Fue uno de los promotores de las Escuelas Universitarias de Teatro, junto a otras talentosas figuras de nuestra escena. Se especializó en Actuación y Dirección Teatral; luego Técnicas Vocales de Producción y Emisión de la voz. Fue creador de diversas instituciones teatrales, audiovisuales y culturales tanto en Santiago de Chile como en provincias (desde Arica a Tierra del Fuego). Como Ensayista y Dramaturgo editó decenas de obras que fueron traducidas a más de trece idiomas. Hace poco más de 50 años fundó en Chillán el Instituto de Extensión Cultural y diversos grupos teatrales de aquella región. Después de cumplir importantes labores internacionales con trascendencia en Latinoamérica, Europa, Medio Oriente, Estados Unidos y Canadá, residió en Chillán desde 1970 hasta la fecha de su muerte, ocurrida el 9 de julio de 1999. Fue profesor Académico y Director de Teatro de la Universidad de Chile, Sede Ñuble, hasta 1979.  En 1972 le fue conferido el Premio Municipal de Arte.

     Siendo un estudiante de Secundaria conocí a Enrique Gajardo cuando fui miembro del Instituto de Extensión Cultural de Chillán. Siempre tuvo una cordialidad inmensa conmigo y los compañeros, entre los cuales puedo citar, sin tratar de nombrarlos a todos, a Ciro Vargas, Nelson y Pedro Villagra,  Elena Acuña excelentes actores y directores chilenos. Enrique Gajardo Velásquez fue para mí un Maestro en todo sentido, y su opinión sobre mis libros es alta y cariñosamente estampada en estos escritos: (Carta fechada el 12 de septiembre de 1990).

Sobre Historias e historietas: Este primer libro me gustó bastante, me entretuvo. Revela la buena cepa de un narrador de primera, con mucho del gracejo y picardía tan típica de nuestros buenos narradores de siempre. La crítica social implícita con valentía los hace doblemente valiosos ya que logran un objetivo claro: nadie puede equivocarse en la posición política del autor y de su valor que deslinda los límites mezquinos del nacionalismo puertas adentro. La expedición del lenguaje hace pensar que tu experiencia periodística a que se alude en la portada, te ha sido muy útil.

Sobre Tiempo Ajeno:  Me parece mucho más maduro que el anterior. Está enriquecido por nuevas y profundas vivencias que dan los años, el exilio, la angustia existencial del “cada día”, la lucha, las contradicciones, las añoranzas, ilusiones y desilusiones. Creo sinceramente que “Tiempo Ajeno” puede parangonarse con la obra de muchos escritores chilenos y latinoamericanos de hoy. ¡Te felicito!

Sobre Cuentos:  Tú último libro “Cuentos”, me produjo una curiosa sensación:  como si en él hubieras incluido cuentos de “antes” y de “después”.

   El primer grupo: “Cuentos insólitos” recuerda mucho “Historias e historietas”. Hay algo en el estilo, manejo del lenguaje, que hace menos fluida  la narración. Se acentúa  “lo grotesco”, la pincelada tosca, y se pierde la gracia prístina de los primeros relatos de “Historias e historietas”.

   Los  “Cuentos de Espanto” ganan en un cien por ciento a los anteriores. El dramatismo y la solidaridad de “El Relegado”, con fuerza y verdad. También condición. Lo sugerido y no todo dicho… “Donde hay un Aromo” es un relato estremecedor activo que me hizo revivir lo visto, oído y sufrido hasta el agotamiento estos últimos 17 años. Podría perfectamente teatralizarse en un monólogo de fuerte claro-oscuro… Yo he hecho experiencias con obras de Radrigán y otras cositas mías, que no tienen mayor posibilidad de movimiento, en el ensayo-monólogo.

   La denuncia valiente y exacta de “La hinchada tiene la palabra”, “Médico Especialista” y esa desgarradora “La Negrita”, te valen méritos especiales.

   El cuento final sirve como un anti clímax y devuelve al lector al momento de ahora.

   Pese a los años de permanencia en el extranjero no has perdido lo esencial, Sergio Martin. Tu humanidad y tu condición de hijo de esta tierra. Por eso creo que esa autenticidad tan difícil de mantener la has defendido con vigor, hasta de lo más entrañable que te haya dado el extranjero.

   No deja de ser notoriamente doloroso la pérdida de lo propio que revela el lenguaje y la actitud de los hijos, de los jóvenes, nacidos y criados lejos del terruño. ¿Qué valor emocional puede tener para ellos tantas cosas que a nosotros nos tocan en llaga viva, o nos encandilan o nos permiten soñar, evocar, renacer cada día o morir cada segundo en lo que amamos?

   Estos últimos años, cuando ya han podido regresar muchos de los que estaban en el exilio, ha sido palpable ver el desarraigo y el ningún interés por parte de la generación nueva, crecida o educada en el extranjero. Aquí nada los amarra ni les interesa… Les cambiaron el modo de ver, de sentir, de pensar, todo, todo… Una escala de valores que nada tiene que ver con Chile, ni la Patria Grande, ni Tercer Mundo, ni solidaridad con el miserable, ni espíritu de equipo para luchar tras grandes ideales.

  

Eduardo Aroche:  Nació en Montevideo, Uruguay y llegó a Australia con los primeros suspiros de la inmigración uruguaya y desde ahí se dedicó a algo que ya lo había aprendido en Montevideo: el Teatro. Fue fundador de “Casa de Teatro” en Sydney, siendo esta Institución la más famosa de cuánto grupo teatral se ha levantado en Australia. Por sus integrantes ha sido muy reconocida por la comunidad de habla hispana y aún sigue entregando cultura y, sobre todo, el bello arte del teatro. Organizó, con la ayuda de otros, el Primer Festival de Teatro Aficionado en Australia. Eduardo Aroche ha colaborado también en instituciones de ayuda al emigrante latino y un gran “comentarista” sobre temas de teatro, cultura y, muy especial, sobre literatura.

Comentarios sobre Historias e historietas aparecido en el periódico “The Spanish Herald de Sydney” el  25 de agosto de 1983.

“En Historias e historietas veremos y viviremos momentos que todos los emigrantes hemos pasado a través de nuestra primera experiencia como “New Australians”.

   Sin negar, que algunos cuentos nos dejan un sabor amargo y nos resistimos a aceptarlo por aquello de que “no hay por qué ser tan negativo”, muchas de sus historias nos han pasado, o las hemos escuchado en boca de algunos compañeros de trabajo.

   Pienso que es un libro que todos los hispánicos en Australia deberían hojear, a poco que lo hagan sentirán la curiosidad por seguirlo leyendo, después quizás digamos que el autor “exageró un poco la cosa”… o yo tenía un amigo que le pasó algo parecido.

   Sinceramente nos sorprendió el estilo literario de Sergio Martin, logra interesar al lector en el comienzo de cada cuento, dándole el desenlace final en las ultimas líneas, receta eficaz pero difícil de manejar, en el arte del género cuentístico.

   Como decía en otras ocasiones, que he comentado acerca de libros escritos por gente de nuestra comunidad, todo lo que realicemos a través de periódicos, artesanía, inquietudes artísticas y literatura, como en este caso, está formando la historia del exilio ibero americano, fenómeno que no se ha registrado antes, no sólo hacia este país, sino a los lugares más insólitos de la tierra.

   Comentario sobre “Tiempo Ajeno”, publicado en el semanario “The Spanish Herald” el 20 de diciembre de 1985:  El desarraigo, la tierra natal añorada y ese andar, casi diríamos desesperado por mantener nuestra identidad se juntan en el esfuerzo cotidiano de Andrés Santibañez (protagonista principal de esta novela), que lucha con la realidad de todos los días en la fábrica, como todos los que hemos tenido que abandonar nuestra tierra.

   El tiempo se desliza inexorable para nuestro protagonista, en medio del quehacer comunitario, su familia, sus amistades, su mundo añorado, lleno de recuerdos, allá en su Chile natal.

   La figura de este protagonista es tan importante, que su gigantesca dimensión absorbe a los demás personajes secundarios, sin dejarnos entrever el porqué de sus comportamientos en esta sociedad australiana en que vivimos.

   Quizás sea así, o es así: nuestras reflexiones, no nos permiten explotar el comportamiento de las personas que nos rodean, de la manera que nos justificamos a nosotros mismos.

   De esta manera y a través de Andrés Santibañez en primera persona, la novela se va desarrollando en forma por demás amena, llena de anécdotas, algunas graciosas, que le dan a esta lectura ese “toque sencillo” que hace que la novela sea agradable, pero además de eso, posee ese magnetismo de estarse asombrando a un diario íntimo, que en su desarrollo, nos va llevando página tras página a un final incierto, que no esperamos.

   De una de sus páginas extraemos una de sus reflexiones, que nos hace pensar profundamente: “Siempre vivimos prestados, como pasajeros en tránsito, como que no éramos nosotros mismos, en espera de un amanecer, pero nadie nos dijo y puede decirnos si realmente existirá ese amanecer. He vivido personalmente como un sonámbulo, siento que perdí objetividad, pareciera que este tiempo no hubiese sido propiamente mío, como que hubiese sido tiempo ajeno”.

   Pienso sinceramente que es una hermosa novela, y lo que es más: algo tan nuestro, de nuestro paso de emigrante por estas tierras y creado por alguien que vive y sufre con nosotros como es Sergio Martin, quien se merece el apoyo de todos los que esta comunidad aman la buena lectura.

Comentarios sobre “Cuentos”, también publicados en el semanario “The Spanish Herald” el 7 de junio de 1988:

   La dificultad del escritor es, según Borges, poder lograr “no la sencillez, que no es nada, sino la modesta y secreta complejidad”.

   Decir “algo” sobre los cuentos de Sergio Martin, es decir sobre los argumentos de los mismos es caer en un error  (la impertinencia), de adelantarse al placer del lector. Baste saber que sus ficciones (sus historias), versan  desde la cotidianidad, sobre temas de la vida, la injusticia, la ignorancia… y lo que fue.

   Quizás este libro que entrega Sergio Martin, en nuestro medio (la comunidad hispanohablante),  sea a manera de despedida, es indudable que para poder seguir proyectándose y seguir encontrándose como escritor, el insiste en este medio donde “todo se entrevera como en un cambalache” puede llegar a pasar como en aquella vieja historia (… y ha pasado aquí, en muchas disciplinas), que se decía que en un lejano país, existió un búho que a fuerza de meditar y quemarse las pestañas, estudiando, pensando, traduciendo, haciendo periodismo, críticas, llegando a saberlo todo en cualquier género de los conocimientos humanos, en forma tan notoria que los entusiastas dirigentes de los medios y las cosas, pronto lo declararon uno de los siete sabios de la comunidad (digo del país),  sin que hasta la fecha se haya podido averiguar quienes eran los otros seis (¿).

   Pero volviendo a Sergio Martin, algunos (críticos), hablan de influencias, yo preferiría hablar de afinidades anímicas..

   Desde esta columna, nuestro más sincero deseo de ese encuentro tan anhelado con el mundo del lenguaje escrito, la literatura, que requiere una minuciosa labor de orfebrería que se abre, expendiéndose desde el plano del lenguaje hacia el infinito cosmos de la creación. Literatura inabarcable como el universo, como él en dinámica constante… en transformación perpetua.

 

                                         Arkel Arrúa, es un importante miembro de la comunidad latinoamericana en Australia. Viene de Uruguay y ha sido un aporte genial al desarrollo intelectual de la comunidad hispana. Ha participado y creado “murgas” uruguayas, folklore, teatro y ha terminado, después de múltiples acciones periodísticas, como dueño del periódico semanal “El Español en Australia” siendo el periódico más antiguo y prestigiado de la comunidad española. Arkel Arrúa también ha comentado en su periódico y en otros, actividades culturales. Acá dejamos sus comentarios en el periódico “El Español en Australia”.

   Sobre “Historias e historietas” (21 de junio de 1983): Hace algunos días ha salido a circulación en Sydney un libro en español titulado “Historias e historietas”. El autor del mismo es Sergio Martin, de reconocida trayectoria en nuestro medio por su participación en actividades periodísticas y artísticas que lo han acreditado en la comunidad de habla hispana.

   Este primer libro que Martin acaba de concluir, intenta resumir anecdóticamente, con historias cortas y amenas, esta primera década de emigración (exilio económico, según el autor) latinoamericana.

   Se vale el autor de cuentos cortos para descubrir una enorme gama de valores perdidos y adquiridos en este período de adaptación al medio, en el cual ha sido constante la búsqueda permanente e infructuosa de una identidad, junto a la integración, que tampoco ha sido muy afortunada.

   Partiendo de esta base, Martin relata con humor mordaz, escenas reales que en algunos casos resulta trágica para los que han tenido que vivirla en carne propia, viendo reflejado en el cuento un pedazo de su vida y de esta historia tan peculiar que día a día nuestra comunidad está escribiendo en forma simultánea con su cotidiano vivir.

   Sin dejar de ser entretenido, el libro es además un documento, un testimonio de nuestra época, de nuestra gente, con sus problemas y sus tristezas, con sus desencantos y frustraciones. Plantea todas esas interrogantes que después de una década nos seguimos planteando muchos y que otros, por comodidad o conformismo, han dejado de lado para sumergirse en la modorra del “confort” y “standard” de vida que este país ofrece.

   Si bien los planteos son reales, el libro nos muestra una arista de pesimismo que no logra dar soluciones ni percibir ningún rayo de sol en el día gris de esta sociedad que compartimos. Encontramos también en la obra algunas expresiones idiomáticas poco frecuentes, que si bien no restan objetividad al contenido de la misma, pueden atentar contra el valor literario que ésta debiera alcanzar, precisamente por su valentía de enfoque y honestidad de concepción.

   La reconocida amplia personalidad que siempre ha caracterizado a Sergio Martin, no logra apagar el fuego del estigma localista que aún nos sigue separando. Esto se pone de manifiesto cuando con rápidas pinceladas describe a algún sudamericano que no es de su propia nacionalidad: lo hace encasillándolo en una clasificación que no responde a los valores personales, sino a la barrera que las fronteras suponen y que aún en la distancia se siguen imponiendo.

   Como la entrega del autor es honesta y leal, razón por la cual debe ser leída, analizada y a la larga compartida por el público, debe ser honesto y leal nuestro comentario; por eso señalamos los puntos débiles que pueden ser superados, para que las próximas obras de este latinoamericano alcancen todo el suceso que se merecen.

   Sobre “Tiempo Ajeno” (20 de julio de 1986): Hace muy poco tiempo apareció editado el segundo libro de Sergio Martin titulado “Tiempo Ajeno”. El mismo es una novela y está presentado en forma muy prolija y con un buen diseño de portada.

   En lo que se refiere al argumento de la obra, podríamos decir que no es tan original y le podemos encontrar similitud con muchos otros libros que quizás hayamos leído antes, pero si ponemos atención al entorno de situaciones que rodean al protagonista notaremos ya desde el comienzo que se trata de algo distinto pues todos los personajes están ubicados en un medio ambiente ajeno al de sus orígenes, razón por la que actúan de una forma que por momentos nos parece imposible pero que quienes conocemos la comunidad de habla hispana en este país sabemos que es real.

   También se reflejan en algunos pasajes, los complejos y escapismos de algunos grupos de la comunidad que suponemos que al verse reflejados en esta obra, podrán con inteligencia y buen criterio, cambiar un poco su actitud que en algunas oportunidades y tal como lo describe Martin en su libro, resulta ridícula.

   Este enfoque real, honesto y valiente que hace el autor sobre las formas de vida –privada o en grupo-, que rodean al protagonista, es el que despertará la atención del lector y llamará a la discusión, porque habrá quien no quiera reconocer los defectos propios ni las virtudes ajenas, lo que dará origen a la controversia que mencionamos en el título. (El controversial “Tiempo Ajeno”).

   “Tiempo Ajeno” es una obra que debe leerse y analizarse –en grupo si es posible-, porque allí se descubrirán todos los valores que ella posee y que quizás con una lectura rápida no se logren descubrir.

   Esta segunda entrega de Sergio Martin ha mostrado que el autor ha tratado de superarse y sigue utilizando su medio ambiente y el de la sociedad que le rodea como fuente inagotable de recursos para sus obras, lo que realmente aplaudimos porque de esta forma quedarán impresos pasajes y momentos muy valiosos de nuestra estancia en este país.

 

 

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