Recetas especiales de jabón

 

 GEL DE DUCHA

Ingre dientes:

4 litros de agua,  medio litro de aceite, 100 gramos de sosa cáustica, una cucharadita de sal, aceites aromáticos al gusto y una garrafa de 5 litros.

Elaboración:

Se mezcla todo en la garrafa y lo movemos como si fuera una maraca gigante. Una vez bien mezclado todo, lo dejamos reposar hasta la mañana siguiente y lo movemos otra vez y otra vez por la tarde. Así durante 10-12 días que será cuando ya este hecho el gel.

NOTA: La garrafa debe estar en un sitio sin cambios de temperatura y debe estar quitado el tapón

 

JABÓN DE ALOE VERA

 Ingredientes:

 

1 litro de aceite de oliva crudo.

1 litro de leche entera.

200 gramos de sosa cáustica.

200 gramos de hojas de aloe vera.

 

Elaboración:

Mezclar la sosa con la leche y reservar.

Batir el aceite con el aloe hasta formar una emulsión.

Unir las dos mezclas anteriores y remover hasta que saponifique.

 

JABÓN HECHO CON CENIZA

(Dedicado a los ecologistas pertinaces)

 

El jabón es muy útil en la agricultura para matar insectos y otras plagas que asechan a las plantas. El jabón daña el exoesqueleto de los insectos y los mata al no permitirles respirar. Esta es una solución que elimina las plagas y no tiene efectos a largo plazo. El jabón de potasa, al ser un jabón de características mucho más suaves que el jabón duro o sódico, nos permite hacer el tratamiento sin dañar significativamente a la planta. También es más adecuado para nuestra piel.

El jabón de potasa suele hacerse con KOH. El hidróxido de potasio es poco ecológico, pues se produce utilizando grandes cantidades de electricidad provenientes del petróleo. Una solución práctica y ecológica es usar ceniza blanca de madera quemada para obtener la potasa.

Se necesitan los siguientes elementos:

 

- un cubo de plástico.

- un recipiente metálico, pero no de aluminio.

- ceniza blanca de 3 o 4 kilos de madera.

- limón.

- una estufa o fogón.

- paleta para mezclar.

- una patata.

- aceite vegetal (de su elección).

- papel indicador de pH.

 

Elaboración:

Se queman de 3 a 4 kg de madera de manera suficientemente intensa para dejar la mayor cantidad de ceniza blanca posible. A continuación se coloca toda la ceniza en el cubo de plástico y se añade más o menos un litro de agua. Se mezclan las cenizas con el agua por unos 10 minutos y después se deja reposar 1 o 2 días.

Ahora la prueba es colocar la  patata en la solución. Si la patata flota hasta la mitad, entonces la solución está lista para ser utilizada. Si la patata no flota, entonces se debe añadir más cenizas y esperar 1 o 2 días más y volverlo a intentar. Este es un método rudimentario para estimar la concentración adecuada de carbonato de potasio en esta solución, ya que cuando la solución se vuelve concentrada hay un cambio significativo en la densidad del medio.

A continuación se filtra la solución y se añade al aceite (1litro de solución puede alcanzar para unos 0.5-1 litros de aceite, pero esto ya depende del aceite). Lentamente agitamos y observamos como el aceite adquiere una contextura cremosa. Podemos añadir la solución de 20 ml en 20ml hasta que se alcanza esta textura. Una vez hecho esto, paramos la adición. Si se nos va la mano con un poco de solución, no es problema, luego veremos como se arregla.

Una vez hemos terminado la adición ponemos toda la mezcla en el recipiente metálico y calentamos en la estufa o fogón y dejamos hervir la mezcla con agitación hasta que se vuelva mucho más espesa Paramos cuando adquiera una contextura como de jabón.

 

Con el papel indicador vemos el pH del jabón, debe ser de alrededor de 10-12 si hay exceso de solución original. Si es así añadimos jugo de limón, lentamente y mezclando, con cuidado pues se añade mucho estropeamos el jabón, hasta que el pH sea de alrededor de 8-9.

 

Ahora el jabón se coloca en un recipiente y se guarda para su uso como insecticida o hasta para manos. El jabón se produjo con elementos 100% ecológicos y puede contribuir a que la experiencia sea 100% orgánica.

 

La lejía o detergente de ceniza se hace fácilmente utilizando los restos de leña quemada. Mientras más quemada mejor y mientras más dura sea la madera más fuerte se consigue la lejía. La ceniza debe ser solo de leña.
Previamente se pasa por un tamiz hecho con tela de mosquitero para separar los trozos de carbón. Otra forma sería dejar que la ceniza se hunda y pasar un colador por el agua una vez preparada la lejía.

 
Procedimiento:
- Recoge la ceniza y ponla con agua caliente en una botella con una proporción de 3 a 4 partes de agua por una de ceniza.
- Tápala y deja que repose durante unas 24 horas o más.
- Decanta el líquido filtrándolo con un paño y observa como ha quedado. El líquido es resbaladizo al tacto, lo que indica su poder detergente. La lejía de ceniza necesita ser diluida con agua caliente para su uso, es decir que debes usarla combinada con agua caliente, lo que aumenta su poder desengrasante, similar a cualquier detergente líquido.

Una lejía o detergente líquido  más fuerte puede ser preparado con una proporción de 1 de agua y  2  de ceniza. Vuelcas la ceniza en un recipiente con agua en ebullición  y después dejas reposar más de 24 horas antes de decantar y filtrar la solución.

Ésta lejía es más concentrada que la que preparaste primeramente por lo que debes tener cuidado que no te salpique los ojos.

El agua de lejía se embotella para guardarla, evitando confusiones al reutilizar botellas usadas (producto tóxico si alguien lo bebe por error).

Debe dejarse la botella bien marcada con el nombre de lo que contiene.

Usos del detergente de ceniza:

Lava ropa blanca y todos los utensilios que deban de estar higiénicos. Excelente para la limpieza de verduras frescas, legumbres, raíces etc. Tanto para quitar restos de productos químicos como para la limpieza de insectos así como las bacterias dañinas.

Puede ser utilizado para toda la limpieza de la casa. La cocina, la vajilla, etc.

 

JABÓN A FUEGO LENTO
 

Receta textual de la abuela Lola de Jódar (Jaén) que tuvo fábrica en los tiempos de la guerra.

 

En un caldero, se ponen tres litros de aceite y tres de agua. Aparte, en un litro de agua se “deshace” medio kilo de sosa cáustica. De ese líquido se le echa un buen “chorreón”, como de un cuarto de litro, al caldero y se mueve y se pone a cocer a “oro lento”. El resto de la sosa se va poniendo poco a poco.

El contenido se va poniendo como una masa espesa que se va desprendiendo del cacharro. Es el momento de ponerle un poco de “pez y griega”. Cuando se ha desprendido de las paredes es el momento de sacar el jabón, la capa de arriba. La lejía se queda en el fondo.

La “pez y griega” es una piedra que se machaca y queda un polvo blanco que se echa al jabón antes de dejarlo cuajar, y sirve para que dé espuma. Para 5 litros de aceite un cuarto de kilo de pez.

 

Nota: “Pez y griega” o “pez griega” es un residuo llamado colofonia que se obtiene de la resina del pino. Es un derivado de la trementina. Se usa en farmacia como antiséptico.

 

 

 DETERGENTE EN POLVO

 
En un recipiente grande de plástico se echan los siguientes productos por este orden, mientras se mueve: 1 kilo de sosa cáustica, 1 litro y medio de agua, medio kilo de perborato, medio kilo de detergente, un litro de lejía color, 2 litros de aceite, 1 bote de suavizante pequeño concentrado.

Se sigue removiendo hasta que se haga una mezcla homogénea, se deja reposar, se remueve a la media hora más o menos. Luego se expande y se deja que se evapore el agua. Obtendremos unos 15 kg de detergente en polvo.

 

 
JABÓN DE CASTILLA 

El jabón de Castilla (o en inglés Castile Soap) tiene su origen en el Reino de Castilla, una región del país que hoy conocemos como España. El nombre Castilla (o en inglés, Castile) significa tierra o región de castillos, en referencia a los castillos construidos en la zona para consolidar la reconquista Cristiana a los Moros. Contrariamente a los métodos de producción de jabón de los países nórdicos, en los que se usaba grasa o sebo animal como principal ingrediente, en la zona de Castilla existía abundancia de cultivos y prensado de aceite de Oliva y muy pronto se descubrió que este importante ingrediente producía un jabón de una calidad muy superior.

El jabón de Castilla se convirtió en un producto deseado, no solo por sus beneficios para la piel, sino también porque pronto el mundo de la medicina descubrió sus valores y así los Boticarios lo conocieron bajo el nombre de sapo hispaniensis o sapo castilliensis . El jabón de Castilla también fue la primera elección de muchas de las familias reales de toda Europa.

Hasta aquí hemos hablado de su historia, pero ¿de qué manera difiere el jabón de Castilla actual del antiguo y qué beneficios posee respecto de los jabones convencionales? En realidad, respecto a los ingredientes básicos, nada ha cambiado. Un jabón de Castilla genuino aún contiene 100% de aceite de Oliva exclusivamente, aunque muchos crean que un jabón se puede catalogar como de Castilla si contiene más de 50% de aceite de oliva. Sin embargo, no es del agrado de todas las personas que solo se use aceite de Oliva en el jabón. El motivo de esto es porque produce baja espuma y resulta algo viscoso, lo cual rectificamos con facilidad añadiendo a la fórmula una poca cantidad de aceite de Coco. Además, como los primeros jabones de Castilla se producían sin color o fragancia, la humanidad ha desarrollado métodos para extraer y destilar aceites esenciales de los materiales de plantas y frutas. Los mismos pueden añadirse en diluciones efectivas para brindarle fragancias al jabón de manera natural y al mismo tiempo proporcionarle más cualidades valiosas y terapéuticas que benefician la piel y ayudan a los componentes naturales del aceite de Oliva.

Uno de los componentes más importantes del aceite de Oliva es el ácido oleico en un porcentaje de aproximadamente 60%-80%. Esto significa que el aceite de oliva es un regenerador y humectante natural de la piel, extrayendo humedad del aire y manteniendo la piel suave y flexible. El jabón resultante que produce el aceite de Oliva al saponificarse es muy suave y delicado. El aceite de Oliva también contiene Escualeno que tiene la capacidad de ayudar a la piel a retener la humedad al mismo tiempo que nutre y suministra protección para todo tipo de pieles, especialmente las secas y sensibles. Es no-graso y no-comedogénico, lo que significa que de ninguna manera restringe u obstruye los poros. También se ha probado que acelera el proceso de cicatrización, según se piensa debido al contenido de Vitamina E. El Escualeno de oliva ayuda a la capacidad que posee la piel para regenerarse y nutrirse naturalmente. Su estructura es similar a la composición del Escualeno de la propia piel y por este motivo es altamente penetrante.

Por consiguiente, si el aceite de Oliva es tan bueno para la piel y produce un muy buen jabón, ¿por qué no se producen todos los jabones de esta manera, incluidos los hechos a mano? La respuesta es simple, el aceite de Oliva es un producto muy costoso y para los productores de jabón que viven en países sin cultivo de oliva les resulta muy caro importarla e incorporarla a sus recetas en un alto porcentaje. Nos sentimos muy afortunados y honrados de poder producir nuestros jabones hechos a mano con la mejor calidad del aceite de la Oliva que crece en toda la región de Andalucía. Con gran orgullo colocamos el sello del símbolo de Oliva en nuestros jabones, indicando de esta manera que es un Jabón de Castilla genuino.

 

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