Regla de Vida

Art. 3.  Sensibles a las instancias de la Iglesia, profundizamos en el conocimiento de María, Madre de Dios y de los hombres, y en su misión en el misterio de la salvación.  Viendo en ella el “fruto más excelso de la redención”, secundamos con nuestras energías las exigencias liberadoras de los individuos y de la sociedad.  Conscientes de la división de los cristianos, nos esforzamos para que la Hija de Sión llegue a ser para todos un signo de unidad.  A los hombres inseguros, les proponemos como ejemplo de la confianza de los hijos de Dios a la Mujer humilde que ha puesto su esperanza en el Señor.