COLUMNA DE OPINIÓN

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POBREZA EN COLOMBIA PARA EL 2009: 46%

Por: Sergio Chica Vélez

Magister en Administración Pública

Profesor ESAP Colombia 

 

25.08.09

Bajo las premisas del actual modelo de Estado, donde el rol del Estado en la sociedad no es universal y su función depende del tipo de población en la que recae su intervención, establecer un índice de pobreza es crucial, pues el Estado se concentra hoy en la atención de los más pobres (estratos o deciles 1 y 2 Sisben) – No de los pobres -, como un principio económico (antes que ético) y como una forma de generar capital humano que dinamice positivamente la movilidad social de estos estratos, especialmente en salud y educación básica.

Los subsidios a la demanda están ligados con la focalización del gasto en los pobres, entendiendo por pobre, al individuo/hogar con sus necesidades básicas insatisfechas (NBI). Para Colombia se considera pobre a aquel integrante de un núcleo hogar compuesto por cuatro personas que como mínimo compartan los alimentos y que tengan ingresos inferiores entre $1.100.000 y $1.200.000 pesos mensuales, el cual es el valor que se estima cuesta la canasta de bienes y servicios básica (450 bienes y servicios) para que un ser humano viva en condiciones mínimas de dignidad en Colombia al 2009 (Fuente DANE). Miserable, indigente, más pobre o pobre extremo (o como los quieran llamar) será el individuo que este integrado a un núcleo hogar compuesto en promedio por cuatro personas que no tiene ingresos suficientes para comprar una canasta básica de alimentos, la cual se estima entre $400.000 Pesos y $ 450.000 pesos mensuales para cuatro personas al 2009 (Fuente DANE).

La buena noticia según el DANE es que la pobreza bajo a un 46% al 2008 respecto al 48% del 2007 o el 54% del 2002, (año en que inicia la primera administración Uribe)  y la indigencia bajo del 20% al 18% para el mismo periodo (2002 – 2008). Pero si se revisan las cifras del DANE, en cuento a indigencia, se encuentra que para el 2005 se registra un 16% apoteósico respecto al 20% del 2002, que fue anunciado con bombos y platillos. Por tanto se puede concluir desde las cifras oficiales que la indigencia se incremento en un 2% en la segunda administración Uribe.

Otra buena noticia es que el DNP abandono sus publicitadas cifras de 45% de pobreza y 12% de pobreza extrema del 2006, donde anunciaba que la pobreza había caído 11% y la pobreza extrema 10% respecto al 2002, pues según esta entidad la primera administración Uribe recibió un 56% de la población sumida en la pobreza y un 22% en la pobreza extrema. Hoy por fin las cifras del DANE y el DNP concuerdan en un 46% y 18% en cuanto a pobreza y pobreza extrema. Lo cual indica que el DNP abandona parcialmente su cuestionada actitud de hacer mera propaganda gubernamental con el manejo de las cifras o lo más importante, lo acepta sin aun decirlo.      

Reflexión final

Todas estas cifras oficiales, en cuanto a la determinación de la línea de pobreza plantea un criterio que divide la sociedad en dos, “los que están por encima o por debajo de la línea de pobreza”. Bajo esta visión de la sociedad, no hay una división por clases, definida por la relación colectiva respecto a la producción, sino una división social por estratos, relacionada con la capacidad individual (o familiar / hogar) de consumo.       

 

También se encuentra una población por debajo de la línea de pobreza, que a pesar de ser pobre no es reconocida por los instrumentos del Estado (Sisben) como tal, es por tanto excluida de los subsidios a la demanda a pesar de no contar con las condiciones para satisfacer sus necesidades básicas (Salud, educación, alimentación, etc.), bajo las dinámicas del mercado. Estas personas que a pesar de pertenecer al estrato tres, son asalariados precarizados y/o desempleados que presentan una fuerte tendencia a una movilidad social negativa.  Si bien, encontramos que parte del estrato 3 y el estrato 4 es una población que tiene sus necesidades básicas satisfechas (No es pobre), las lógicas del mercado, como lo son: los sistemas crediticios para vivienda y educación; y la flexibilización laboral (contratos, salarios, jornadas, despidos, etc.), entre otras, hace que estos estratos presenten también una tendencia a una movilidad social negativa.

Finalmente, la gran minoría de la población en los estratos 5 al 10, al concentrar una buena proporción de los recursos, el Estado asume una política de estimulo a la inversión, mediante subsidios a la producción y tributarios, condición que favorece en forma positiva su movilidad y a la postre su statu quo. Las cifras de concentración de la riqueza así lo demuestran al poseer Colombia un índice de Gini de 0,59 que para 2008 presenta el mismo resultado que en el 2002. Esto es, en Colombia las posibilidades en cuanto a  oportunidades económicas se concentra en el 41% de la población y excluye al 59%, de lo cual se infiere que las posibilidades de  avance económico y movilidad social positiva estan muy limitadas en nuestro país.