Con nuestras palabras

Miro tus ojos.
Tropiezo con la vida
que llevas dentro




Estimado Santiago, tu haiku me ha inspirado el siguiente relato:

    Cuando llegué de clase, mi madre me dijo que había llamado la abuela, que estaba en su casa y que quería que fuera a visitarla. Yo me negué a ir porque tenia que hacer muchos deberes, pero al final fui a verla. 

    Mi tía abrió la puerta y me indicó donde estaba mi abuela, me dirigí a la habitación y allí estaba. Le miré a los ojos y en ellos se reflejaba lo duro que lo había tenido que pasar durante toda su vida

    Gracias a ella soy más fuerte y voy aprendiendo cada día más. Me dio un beso y me agradeció que hubiera venido, y después nos fuimos toda la familia a merendar.  

    Cada vez que lo pienso recuerdo todo y por eso digo: muchas gracias abuela por enseñarme a ser más fuerte y por convertirme en la persona que soy.

Te quiero mucho, abuela
  Juan Carlos