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Cronologia

Esta   Hermandad  es   deudora  de  la   que  en   el   Siglo  XVIII   se  instituyera  con  el  título  de Pajes  de  la  Santa  Mujer  Verónica  de  la  parroquia  de  Santa  María,  siendo   una  de  las  que originalmente  dependiera del Tronco y Archicofradía  de  la Hermandad de N. P. Jesús Nazareno, junto  a  las de Pajes de Jesús Nazareno,  de Ntra. Sra.  de la SoledadPajes de San Juan Apóstol y Evangelista, Pajes de la Gloriosa  Reina  Santa  Elena  y  Armados  de  N. P.  Jesús Nazareno.  Su fundación  tuvo lugar  tras la Guerra de  Sucesión española, siendo confirmadas sus Constituciones en 1720 por el Arzobispado de Toledo Don Francisco Valero y Losa, y tras permiso pertinente por la Hermandad  matriz en acuerdos  27 de febrero de 1719 y 18 de febrero de 1720[1]. La razón por la  que se  fundó  fue  el hecho  que saliendo  la  Verónica  “con la impresión de los tres rostros”, el Viernes  Santo  por  la  mañana,  la  Hermandad  principal  de  Jesús Nazareno  tenía  que buscar y contratar  a  gente del  pueblo,  los cuales  no guardaban  la  uniformidad y usos requeridos para el debido lucimiento de la procesión. La comisión para hacer todas las diligencias oportunas en busca de  la  aprobación del  Consejo  del  Arzobispo  de Toledo, recayó  en  Don Juan Antonio Pozuelo y Espinosa,  regidor  hijodalgo  de  la  Villa  y  Diputado  antiguo  de  la  Hermandad  de  N.  P. Jesús Nazareno,  al  que  la  Verónica  quedará firmemente ligada pues siempre que reposaba su Bendita imagen  en   la  iglesia  de  Santo  Domingo,  lo  hacía en  la  Capilla  de  la  Virgen  de  Guadalupe de  México,  de  la  que  era  patrón  este  noble  ocañense [2].  A partir de este momento, todos los Viernes Santo por la mañana, habría de asistir a la procesión de Jesús Nazareno, con sus “hachas de  cera  amarillas  encendidas,  los rostros  descubiertos y en los pechos insignias con el retrato de dicha   Santa   Mujer   Verónica…”  [3],   para  contemplar   como  su   Titular  enjugaba  el  rostro desfallecido  de Jesucristo  en  su  Segunda  caída de la Plazuela del Duque.  La túnica primigenia, como todas las que conformaban el Tronco de Jesús Nazareno, era de color morado,  con  la  única diferencia de portar cada cofrade en su torso el “retrato” de su Santo titular, en este caso la efigie de Santa Verónica.

La  denominación  de  Pajes  y  sus  primigenias  constituciones  y  costumbres,  no variarían  hasta principios del siglo XX,  habiendo  que esperar hasta el año 1925 para encontrárnosla intitulada tal y como hoy  la  conocemos:  Hermandad de la Santa Mujer Verónica.  El  23 de marzo de 1925 una treintena de vecinos de Ocaña –número de hermanos que no podría exceder la nueva Hermandad- presentan su petición a la Hermandad de N. P. Jesús Nazareno para constituir una Cofradía con el título de  la  Santa Mujer Verónica dependiente de la principal del Tronco, para lo que necesitaban que sus nuevas Ordenanzas fueran aprobadas por ésta. Las nuevas constituciones comparadas con las  primigenias  del  XVIII,  no  muestran  síntomas  importantes  de  variaciones  en sus formas y tradiciones,  a  excepción  del artículo dedicado a la uniformidad de la Cofradía, ya que éste será el momento en el que los hermanos “verónicos” modifiquen  su vestidura morada dieciochesca por su “túnica blanca,  capirote también blanco con mantos morados,  alpargata  y  media blanca, guante blanco, cordones morados,  pendientes de la cintura;  rostro cubierto y en la careta o antifaz que es una  prolongación  del  capirote,  hasta  la  cintura,  y a la altura  del  pecho, llevará estampados o bordados  los  tres  rostros  de  Jesús  =  La túnica  será  en  forma  de  sotana,  censada en su parte anterior con botones morados...”

 Con  el  permiso de la Hermandad  de Jesús Nazareno los hermanos de la Verónica procesionarán el Viernes Santo con velas de cera, excepto los mayordomos que portarían un cetro con el emblema de  la  Hermandad  -en la parte superior-  igual  al que  llevaban en las túnicas, permaneciendo en Santo  Domingo  hasta  verificar  la  ceremonia  acostumbrada  de  la Plaza del Duque. La Guerra Civil española  trastocaría  el  devenir  cotidiano de  la  Hermandad, la cual tardaría unos años en volver  a  procesionar  por las  calles de la Villa.  Será el 19 de enero de 1943,  cuando un grupo de fervientes  cofrades  tutelados  por  una  Comisión  organizadora  de  la Hermandad compuesta por D. Marcial Camacho Bermejo,   D. Santiago Yunta Navarro y  D. Antonio García Ferrero,  en   el domicilio del primero y bajo la presidencia del Cura párroco D. Anastasio Fernández, constituyen nuevamente   la   Cofradía.   El   tesón  y   fuerza  que  imprimirán  en  sus  gestiones  hace  que  la Hermandad, en pocos meses, cuente con sus atributos más relevantes “…Imagen, vestido,  pendón, cetro para los mayordomos, paño con las tres caras y paño para el clarín…” ardua tarea si tenemos presente la penuria económica de esos años. Desde ese año “re fundador” la tradición y afición de esta  Hermandad  por  los  fuegos  de artificio,  pólvora y cohetes…  quedarán  patentes en la Villa atronando  jubilosamente  su  Fiesta  Mayor de Miércoles Santo.  A  partir  del restablecimiento de la  Hermandad,  vuelven  a  celebrarse  todos  los usos,  prácticas  y costumbres  que anteriormente tenía, con la única irregularidad de poder portar capa morada de satén o tela, dado que a pesar  de los esfuerzos  que  llevan  a  la  Hermandad  a  buscarlo  en  Madrid  y  Barcelona,  esta  gestión  se demoraría en el tiempo por la imposibilidad de encontrar  quien  lo  fabricase,  procesionando  sus cofrades    varios    años    sin    ellas.    Cambio    sustancial    será    la    decisión   que   todos   los hermanos conformasen las filas procesionales provistos de cetros, de los que cada cual sería dueño y responsable. Esta decisión sustituidora de la cera, ocasionaba la imposibilidad de alumbrar en la procesión de miércoles Santo, por lo que tras un proyecto de viabilidad para incorporar luces a los cetros, acuerdan agregar un ingenioso sistema aplicado al cetro con el que conseguirían el mismo efecto luminoso [6]Otro de los rasgos fundamentales de la Hermandad es su afición por la música, constando siempre desde el principio de su Libro  de  Actas  post  contienda,  la  preocupación  por conseguir  una  Banda  de  Música  que  acompañara  el  traslado  procesional de Miércoles Santo. Afinidad y devoción que llevará a la Hermandad a constituir como tradición un Concierto público en  el  Teatro  de  la  Villa, el  día de su Fiesta Mayor y al término del traslado de la Verónica a los Dominicos.

Hoy,  la  Hermandad  de la Santa Mujer Verónica goza de una inmejorable salud, estando sus filas nutridas  por  innumerables devotos  que  aúnan  sus  esfuerzos  al  amparo  general  del  conocido como   “Espíritu   Verónico”.   Los   actos  fundamentales  de  la  Cofradía  versan  en  torno  a  la celebración  de  su  Fiesta  Mayor,  el Miércoles  Santo, con Función Mayor y procesión vespertina para  trasladar  a  su  Santa Titular  hasta  la iglesia de los Padres Dominicos donde aguardará su encuentro  con Jesús Nazareno, en la procesión de Viernes Santo.

Por: Julio Jimenez y Gómez Chamorro (CSIC)