Octubre (Abril no es un mes)
 

 

Abril no es un mes, mejor dicho, no es solamente un mes, es mi nombre. Pero este mes ha sido el nombre más pronunciado en todo el instituto, porque el otro día dije en clase que me masturbaba. No fue así porque sí, de repente o sin venir a cuento. Fue la de Biología quien sacó el tema: le gustaban esas cosas y el año anterior también fue profesora mía y ya las hablábamos. A pesar de las quejas de los compañeros –nadie de ciencias nos había hecho nunca leer ningún libro–, ella siempre nos obligaba a elegir uno, y les temas solían ser la sexualidad, la educación afectiva, la manera de ser de los chicos y de las chicas, etc.

 

—No sois distintos –decía–, os educan de manera diferente en función de lo que tenéis entre las piernas. En realidad, los genitales vienen de las mismas células madre: el clítoris equivale al pene; los ovarios, a los testículos; el útero, a la próstata; el escroto, a la vulva, y así todo lo demás. Las hormonas hacen su trabajo y convierten los tejidos en una cosa o en otra, pero la familia y la sociedad rematan el trabajo: os colocan un nombre, una ropa, unas pendientes, unos juguetes..., os animan a adquirir unos valores y unas actitudes determinadas y os reprimen otros comportamientos.

 

Mientras muchos de mis compañeros bostezaban, a mí me gustaba oírla hablar, y probablemente fue por eso que, cuando ella lanzó el anzuelo, yo me lo tragué. Un par de chicas de la clase, y algunos chicos, se quedaron boquiabiertos:

 

—¡Qué fuerte! ¿Has oído lo que ha dicho? –cuchicheó una compañera a la que tenía al lado. Y añadió, sin que pudiera oír la respuesta de la otra:

 

– Yo no lo he hecho nunca. Tú tampoco, ¿verdad?

 

En aquel momento, una aguja pequeña se me clavó sin hacerme daño. Una semana después, en el patio, se me acercaron dos chicas del otro cuarto y me preguntaron si era verdad que me masturbaba; un sudor frío me subió por el espinazo y, entonces, la aguja se convirtió en cuchillo.

 

Rosa Sanchis (Abril no és un mes, ed. Tàndem, de momento en catalàn)