La píldora del día siguiente
 

La píldora del día siguiente se puede comprar en las farmacias desde hoy, lunes 28 de septiembre, sin receta médica y por casi 19 euros. A mayores y a menores de edat. 

A pesar de las presiones de algunos colegios farmacéuticos para imponer protocolos que limiten la venta de la pastilla, el medicamento es de libre dispensación. El Ministerio de Sanidad ha elaborat diversos folletos informativos que el farmacéutico/a dará a quien compre el medicamento (en la nota de prensa del gabinete gubernamental pone que se dará a las usuarias. Yo me pregunto: ¿No lo venderán a los usuarios, en el caso que sean los chicos los que vayan a comprarla?

La mayor parte de países europeos (Francia, Gran Bretaña, Holanda, Bélgica, Grecia, Portugal, Suecia, Suiza, etc.) ya dispensan la poscoital.

Como siempre, voces moralistas se han levantado en contra. Pero no será en este blog donde se dé cobertura a sus ideas. Simplemente queremos recordar, y criticar, el adultismo que lleva a pensar que las usuarias de la poscoital son sobretodo adolescentes, y que éstas son unas frescas que todos los meses pasarán por la farmacia a comprarse la pastilla. Simplemente decir que este anticonceptivo no es usado sólo por adolescentes, sino también por jóvenes y por mujeres más mayores. ¡Y que ellos, los chicos, también son parte y problema! 

Continúa pendiente, y no me canso de repetirlo, una educación sexual que desplace del centro de la diana el coito y desmonte la jerarquización de las prácticas sexuales; y falta también un trabajo que responsabilice a los chicos y les quite a las chicas la etiqueta de frescas (por irresponsables, y por sexuales, -¡imperdonable que les guste el sexo!) y las ayude a negociar el uso del preservativo con sus parejas. En muchos casos, el preservativo no se utiliza, y ellas no lo imponen, por miedo a hacerles enfadar, por miedo a perderles, o por cumplir el mandamiento de género según el cual las mujeres deben estar para sus parejas, también en la sexualidad.

Muchas voces se levantan también en contra de la dispensación de un medicamento sin receta (o lo que es el mismo: sin la intervención de un médico o médica). Pero a mí me parece muy bien. Ya va siendo hora de que las personas nos hagamos cargo de nuestra salud, y empecemos a ver el uso de los anticonceptivos como una manera de cuidarnos y de cuidar de las parejas, ocasionales o permanentes. No conozco otra manera de responsabilizarse de la propia vida que practicando la responsabilidad, y no dejándola en manos de una moral que intenta impregnar las practicas médicas y establecer qué es bueno o qué es malo para las personas.