JESUCRISTO ----DE PABLO VI---



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        David,  dio las gracias a Abigail que había parado su mano 

preparada para tomarse venganza propia,  y dio gracias a Dios.

 

También, yo doy gracias a Dios que nos ha entregado a su Hijo, inocente por los cinco costados y, con su Justicia, la de Cristo, nos ha lavado los pecados y perdonado todos nuestros crímenes, considerándonos hijos, pues lo somos, para heredar con Él Vida Eterna,… y  por medio de su elegida María Santísima, Cristo tomó carne y siendo Dios, se hizo uno de los nuestros.

 

        Muriendo en la Cruz, nos regeneró a una nueva vida por medio de la Santa Madre  Iglesia, que por el bautismo nos ha engendrado de nuevo y nos ha dado a luz para que, muertos al pecado, vivamos ya para Dios.

 

        Esta es nuestra máxima dignidad, de la que todo hombre es portador 

y que le es inherente para ser respetada, amada y disfrutada.

 

Por ello, también, damos testimonio sincero de la Verdad que es dar testimonio de Cristo.





Como lo hizo de forma tan bella Pablo VI cuando dijo:

 

 Homilía pronunciada en Manila 29 noviembre 1970

 

¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! Para esto me ha enviado el mismo Cristo. 

Yo soy apóstol y testigo. Cuanto más lejana está la meta, cuanto más difícil es el mandato, con tanta mayor vehemencia nos apremia el amor. 

Debo predicar su nombre: Jesucristo es el Mesías, el Hijo de Dios vivo; él es quien nos ha revelado al Dios invisible, él es el primogénito de toda criatura, y todo se mantiene en él. Él es también el maestro y redentor de los hombres; él nació, murió y resucitó por nosotros.

 

Él es el centro de la historia y del universo; él nos conoce y nos ama, compañero y amigo de nuestra vida, hombre de dolor y de esperanza; él, ciertamente, vendrá de nuevo y será finalmente nuestro juez y también, como esperamos, nuestra plenitud de vida y nuestra felicidad.


Yo nunca me cansaría de hablar de él; él es la luz, la verdad, más aún, el camino, y la verdad, y la vida; él es el pan y la fuente de agua viva, que satisface nuestra hambre y nuestra sed; él es nuestro pastor, nuestro guía, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano.

Improperios>>>

 Él, como nosotros y más que nosotros, fue pequeño, pobre, humillado, sujeto al trabajo, oprimido, paciente.


 Por nosotros habló, obró milagros, instituyó el nuevo reino en el que los pobres son bienaventurados, en el que la paz es el principio de la convivencia, en el que los limpios de corazón y los que lloran son ensalzados y consolados, en el que los que tienen hambre de justicia son saciados, en el que los pecadores pueden alcanzar el perdón, en el que todos son hermanos.

 

Éste es Jesucristo, de quien ya habéis oído hablar, al cual muchos de vosotros ya pertenecéis, por vuestra condición de cristianos.


 A vosotros, pues, cristianos, os repito su nombre, a todos lo anuncio: Cristo Jesús es el principio y el fin, el alfa y la omega, el rey del nuevo mundo, la arcana y suprema razón de la historia humana y de nuestro destino; él es el mediador, a manera de puente, entre la tierra y el cielo; él es el Hijo del hombre por antonomasia, porque es el Hijo de Dios, eterno, infinito, y el Hijo de María, bendita entre todas las mujeres, su madre según la carne; nuestra madre por la comunión con el Espíritu del cuerpo místico.


¡Jesucristo! Recordadlo: él es el objeto perenne de nuestra predicación; nuestro anhelo es que su nombre resuene hasta los confines de la tierra y por los siglos de los siglos.



Respondemos 

 

R/. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio. 

De su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.



V/. Todo fue creado por él y para él, él es anterior a todo,

 y todo se mantiene en él.

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