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Vivimos en una sociedad moderna en la que aceptamos la cultura como una variable de los procesos de desarrollo y donde la creatividad cultural es la fuente de la diversidad cultural y del progreso humano.

El desarrollo puede ser un asunto vertical y completo cuando incluye negociaciones culturales y sociales: los grupos humanos son sus sujetos, son los actores del desarrollo que plasman su futuro en alternativas creativas complejas…

La cultura recorre la ruta de las declinaciones posibles hacia el desarrollo local y la economía, el medio ambiente y el turismo, la educación y la comunicación, la integración social y la cooperación internacional.

Transitando este circuito, nuestro  equipo busca soluciones para situar el espacio cultural en la equidistancia justa entre el mercado y la esfera pública, entre la disciplina y la creatividad, entre lo individual y lo colectivo.