Una introducción a la evolución histórica de los barrios de la Milagrosa y Estrella en Albacete.

 

La ciudad de Albacete es una ciudad claramente compacta, con un modelo de crecimiento históricamente basado en una figura de semicírculo. La vía férrea Madrid-Valencia supuso una clara barrera al crecimiento en su zona norte, que históricamente se ha mantenido. A partir de los primeros núcleos urbanos, el crecimiento de la ciudad ha seguido los ejes inter-urbanos, confiriendo a la ciudad el carácter radial que hoy posee.
 

          Este crecimiento histórico, sufrió un cambio radical en el siglo pasado, iniciado en la posguerra española. El crecimiento, que todas las ciudades españolas vivieron, fue en el caso de la ciudad de Albacete, multiplicado.

 

          La ciudad realiza un Plan de Ordenación en 1947[1], bajo la supervisión del Director General de Urbanismo, que define una gran vía semicircular inter-urbana. Esta es la conocida hoy en día como circunvalación. El citado Plan, preveía el crecimiento de la ciudad intramuros de la circunvalación. Sin embargo, la enorme carestía económica de la época, hace inviable el realizar estas obras de urbanización por parte de las diversas Administraciones actuantes.

 

          De este modo, el esquema originario de ciudad compacta anillada por un viario semicircular, se desvirtúa. Por parte de la Administración Local de la época, se asalta toda disciplina urbanística, otorgando dentro de la ciudad toda facilidad posible a los constructores privados. Nos encontramos de este modo con un núcleo urbano hiper-densificado, donde se dan casos de edificios que en los años 50 y 60 fueron construidos con alturas hasta tres veces superiores a la permitida por el planeamiento. Esta es, sin embargo, la ciudad burguesa.

 

          Surge asimismo, otra ciudad espontánea. Es la ciudad de los inmigrantes atraídos de las zonas rurales a la ciudad en busca de una oportunidad. Esta gente, ejecuta su ciudad sobre las vías radiales interurbanas, más allá de la circunvalación. Esto da lugar a los primeros barrios marginales, (La Estrella, San Pedro, etc), que no pueden ser atajados por la Administración debido a la endeble economía de los años 50. Es la época de la autarquía. Solo a partir de los años 60, el estado paternalista tratará de solucionar el problema con la ejecución de polígonos de viviendas como el de Mortero Pertursa, o las 500 viviendas[2].

 

Fotografía aérea del barrio de la Estrella en 1947.

Se encuentra separado del resto de la ciudad por la barrera impuesta por las vías férreas.

 

          Esta es la situación de partida de estos terrenos en los años 50. Nos encontramos en primer lugar con el barrio de la Estrella, asentamiento marginal, separado de la ciudad por las vías del tren. Su razón de existir se basa en la existencia de una pequeña loma, con gran cantidad de cavernas, que sirvieron desde tiempos inmemoriales como alojamiento a las personas más humildes, y antes como lugar de ahorcamiento de presos, de ahí su tradicional nombre “el Cerrico de la Horca”.

         

          La barrera física que creaba la ciudad con la presencia de las vías del tren, hizo que fuera ocupado casi en exclusiva por población gitana. La tipología edilica es la de viviendas de autoconstrucción, de planta baja, que en algún caso tiene planta superior. Las viviendas son normalmente de tapial o ladrillo. Hay que señalar que este barrio se encuentra en un buen estado, siendo sus problemas únicamente la deficiente conexión de su trama con el resto de la ciudad, así como la espontaneidad del asentamiento, que ha creado un tejido inconexo. Se trata de un barrio que ha mantenido su carácter con el paso del tiempo.

 

  LOS AÑOS 60 Y 70. EL URBANISMO DESARROLLISTA.

 

          En los años 60, la ciudad realiza una enorme transformación, con el traslado unos centenares de metros de la antigua estación del tren de su posición inicial en el actual parque lineal a su ubicación actual, al final de la avenida de la Estación.

 

          Este traslado genera que una gran bolsa de terrenos, antiguas vías férreas, quede a disposición de la ciudad, y es así que se genera el actual Parque Lineal y las viviendas ubicadas en el Polígono de San Antón, a través de un Plan Parcial de Ordenación de 1961 redactado por el arquitecto Carlos Belmonte González. Se trata de viviendas de clase media–alta, nivel que va descendiendo conforme nos alejamos de la misma, con tipología de bloque abierto, y gran cantidad de espacios libres.

 

          Las antiguas vías del tren fueron sustituidas por el actual Parque Lineal. Hoy en día este parque es uno de los puntos fuertes de la ciudad, que ha de ser conectado con el bulevar de la circunvalación, para crear un anillo verde en toda la ciudad. Este ha de ser una de las premisas de partida del presente Plan Parcial.

 

          Situado al sur de las vías férreas, la RENFE crea un bloque de viviendas para sus trabajadores, situado en terreno rústico, y totalmente desconectado del resto de la ciudad. Junto al bloque de viviendas de la RENFE, nos encontramos con el mayor problema de la ciudad: el barrio de la Milagrosa.

 

          Este barrio tiene su más temprano origen en los años 60, con la creación por parte de la RENFE, de un bloque de viviendas para sus trabajadores en terrenos propios, junto a las vías del tren. Este bloque, se sitúa separado de la ciudad, sin ningún equipamiento ni conexión con la misma, como es muy común en estos años. Gran cantidad de ejemplos los podemos encontrar en varias las ciudades de España, como es v.gr. el bloque de “Illa perduda” (Isla perdida), en Valencia, que fue levantado para realojar a los afectados por la inundación de 1957 en esta ciudad. Era llamado comúnmente isla perdida por los habitantes de la ciudad de Valencia, por su especial ubicación, perdido en medio de la huerta de Valencia.

 

          Posteriormente, en los años 70, las autoridades tardo-franquistas decidieron la ejecución de un polígono de 600 viviendas (Barrio de la Milagrosa), junto a este bloque de viviendas. Lo que en un principio trató de ser una solución a un problema de la ciudad, la falta de vivienda para gente de muy bajo nivel adquisitivo, acabó convirtiéndose en un foco de problemas constante en la ciudad.

 

          La morfología del polígono, cerrado en sí mismo, así como su posición, desconectado del resto de la ciudad, han hecho que se convierta en un auténtico ghetto. Otros polígonos de viviendas de esta ciudad, como Mortero Pertursa o las 500 viviendas, no han corrido esta suerte, al ser ejecutados con un mayor conocimiento por parte de los técnicos correspondientes.

 

          La presencia de ciertos individuos con comportamientos marginales dentro de un elemento cerrado y desconectado de la ciudad, ha creado en todo el conjunto de sus moradores una imagen que no siempre se corresponde con la realidad. Al igual que el bloque de viviendas de la M-30 de Madrid, de Sáez de Oiza, la creación de elementos cerrados sobre si mismo, para realojo de familias humildes, produce el efecto de segregación y marginalidad con el resto de la ciudad.

 

          El Urbanismo ha de buscar siempre la conexión entre las distintas partes de la ciudad, la integración entre sus habitantes y la comunicación, no solo física, sino también psicológica. La posibilidad contraria, la desconexión de los distintos elementos de la ciudad según sus clases sociales, trae consigo el miedo y la inseguridad en las clases altas, y la falta de oportunidades y la frustración en las clases bajas.

 

LOS AÑOS 80. EL URBANISMO DEL BIENESTAR.

 

          Con la llegada y la estabilización de la democracia en los años 80, el Urbanismo entra en otra fase. Por parte de las Autoridades se asumen los problemas de los distintos barrios de la ciudad y se trata de dar soluciones a los mismos.

 

          Los ciudadanos empiezan a demandar por si mismos soluciones a sus problemas; barrios como los de Vallecas en Madrid o Hospitalet en Barcelona, dejan de ser vistos como ciudades dormitorios, demandando por parte de los vecinos equipamientos, conexiones con la ciudad, etc. Encontramos así Planes Generales como el de Madrid de 1986, realizados al calor de esta idea, que centran sus esfuerzos en el re-equipamiento de barrios y unidades residenciales (con sus aciertos y sus fallos). El problema ya no es el proporcionar vivienda a la gente, sino una cierta calidad de vida.

 

          Esto también se aprecia en la ciudad de Albacete: por parte del Ayuntamiento, se comienzan a construir equipamientos en todos los barrios periféricos, para así elevar el nivel de vida de los ciudadanos más desfavorecidos. Como muestra la siguiente imagen, al barrio de la Estrella se le ha añadido el barrio de la Milagrosa, creando una zona de marginación en la ciudad. Su propio diseño es culpable en buena parte de su destino.

 

          En el entorno del barrio de la Estrella y de la Milagrosa, se han ejecutado una buena cantidad de equipamientos en los últimos años, pasando de tener una iglesia, a contar ya con dos colegios, una zona deportiva con piscina cubierta, un centro asistencial, y una futura casa de cultura. La presencia de estos equipamientos así como la de un Centro Comercial (Eroski), ha conseguido aliviar la separación física y psicológica entre los habitantes de La Milagrosa y el resto de la ciudad, aunque no ha conseguido acabar con ella.

 

  LOS AÑOS 90. EL URBANISMO CAPITALISTA.

 

          De esta época, aunque no por su desarrollo, sí por su concepción e ideario, son tanto el API-1 como las UE-50 y UE-51, que limitan con nuestro Sector en el Oeste y Suroeste.

 

          De esta época llega a España una escuela de pensamiento económico neo-liberal, iniciada en época de Tatcher y Reagan, que asume que el actor principal de la ciudad es el mercado, frente a la escuela social-demócrata europea, para la que el Estado había de asegurar el bienestar de sus ciudadanos. De este modo, aparecen en España, y acompasadas por el efecto de la célebre STC 61/1997, de 20 de marzo, legislaciones urbanísticas autonómicas como la LRAU o la LOTAU, que deja la gestión del Urbanismo en manos del mercado, que es quien ha de crearla y transformarla según sus necesidades. El Ayuntamiento tan solo intervendrá ya como un mero elemento sancionador de la actividad urbanística privada, siendo ésta la que decida que Unidades o Sectores han de ser desarrollados y cuales no, así como su forma, diseño final, etc.

 

          El Urbanismo es entendido así como una función económica, lo cual no deja de ser en gran parte verdad (“...l’urbaniser est valoriser, faire d’argent ...” “... urbanizar es valorizar, ganar dinero...” Le Corbusier), aunque a veces se olviden su componente social.

 

EL SIGLO XXI. EL URBANISMO POR VENIR.

 

          La Prospectiva, tratar de anticipar el futuro, es posiblemente la ciencia más incierta que exista. Sin embargo, para el urbanismo es una de las muletas en que ha de apoyarse.

 

          Al diseñar urbanismo, se han de prever no solo las necesidades existentes, sino también las necesidades futuras, puesto que estamos creando nuevas áreas. Únicamente nuestra experiencia como proyectistas puede darnos indicaciones de lo que será el futuro. Los teóricos actuales de la sociología y el urbanismo (Club de Roma[3], Manuel Castells[4], Mathis Wackernagel[5], etc.) definen el futuro como una época de globalización, donde la relación de las ciudades con su hinterland[6] tendrá un peso muchísimo menor al que tendrán con otros nudos productivos o de negocios. La aparición de un nuevo sector productivo, traerá consigo la polarización de la economía, con el consiguiente aumento de diferencias económicas y sociales. En pocas palabras, los ricos serán más ricos, y los pobres, serán más pobres. La aplicación directa de estos hechos a la construcción de las ciudades será la continuación del modelo de ciudad norteamericana, con la segregación espacial entre distintas clases sociales, el incremento de la motorización privada y la creación de nuevos centros urbanos basados en las nuevas tecnologías y economías, como, por ejemplo, lo que serán los terrenos anexos a la estación del AVE en Albacete.

 

          La otra rama del urbanismo y la planificación actuales, “la ecológica”, avisa que el planeta ya ha superado su capacidad de carga (ya consumimos más recursos renovables que los que el planeta puede generar). La única posibilidad que nos queda es la del URBANISMO SOSTENIBLE, pautas que se indican a continuación y que nos comprometemos a seguir en la proyectación de este Sector:

 

Imagen de los terrenos del Sector 10. Zona periférica de la ciudad.

 

          ¿Cuáles son las pautas de este nuevo urbanismo sostenible? Tomaremos para ello como referencia el trabajo del investigador Fernando Gaja i Diaz, que en su libro “Revolución Informacional, Crisis y Sostenibilidad”, expone algunos de los principios de lo que debiera ser un urbanismo sostenible:

 

1.  FINITUD. Se ha de asumir que tanto los recursos naturales como el suelo son recursos finitos, y no despilfarrarlos.

2.  URBANISMO CONTINUO. Frente al modelo de ciudad dispersa (norteamericano), se ha de recuperar el modelo de ciudad continua, agregada.

3.  DEPENDENCIA E INTERCONEXION FUNCIONAL. Se han de evitar las decisiones sectoriales que enfocan los problemas únicamente desde una óptica determinada.

4.  MULTIFUNCIONALIDAD. El modelo de zonning urbanístico ha de ser dejado atrás para buscar la superposición de usos en una misma zona.

5.  PRECAUCIÓN. Una decisión no se ha de paliar luego con medidas correctoras, si no considerando de inicio todas las implicaciones que conlleva.

6.  CERCANÍA. El transporte urbano ha de ser enfocado de otro modo. En lugar de acercar las personas a los lugares, se han de acercar los lugares a las personas. (es mejor una red de centros de salud que un macro hospital).

7.  AUSTERIDAD. Se han de evitar los Grandes Proyectos Urbanos sin objetivos claros ni definidos (Ej: forum de Barcelona).

8.  DENSIDAD. Los poblamientos dispersos son un despilfarro de medios y dinero.




[1] Véase: MAGAN PERALES, J.Mª. El desarrollo urbanístico de la ciudad de Albacete. Ed. Instituto de Estudios Albacetenses de la Excma. Diputación de Albacete. Albacete, 1997.

[2] Véase GARCÍA MARTÍNEZ, C. La periferia de la ciudad de Albacete. Ed. Instituto de Estudios Albacetense de la Excma. Diputación de Albacete – CSIC Confederación Española de Centros de Estudios Locales. Albacete, 1990.

[3] Club de Roma. Asociación de científicos, sociólogos, ecólogos, encabezados por Dennis Meadows, que desde 1968 estudian la evolución medio ambiental del planeta. El informe Meadows, publicado en 1972, también llamado “Los Límites del Crecimiento”, advertía del colapso global a que se encamina el planeta. Sus advertencias tienen hoy en día el refrendo de la ONU.

[4] Manuel Castells (Barcelona 1942 -). Profesor de Planeamiento Urbanístico en la Univ de Berkeley, California. Autor entre otros libros de “La Era de la información”, “Local y Global”, etc. Afirma que el mundo ha dejado atrás la era industrial producto de la rev. industrial y empieza la era de la información, donde el proceso de la información está creando un cuarto sector productivo.

[5] Mathis Wackernagel, investigador suizo, catedrático de Ecología de la Universidad de Veracruz, México. Junto con William Rees es autor del concepto de Huella Ecológica. Este concepto se basa en calcular la superficie necesaria para el desarrollo de nuestras actividades, de lo que se deduce que hemos ya superado la capacidad de carga del planeta, encaminándonos hacia el colapso. “Nuestra Huella Ecológica. Reduciendo el impacto sobre el Planeta”. Ed. LOM. 2001.

[6] Hinterland. Término alemán que designa el espacio alrededor de la ciudad que era económicamente dependiente o íntimamente relacionado con la ciudad.

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