Discurso del Alumno, Ceremonia de Titulación 2006, Universidad Tecnológica de Chile


Por Rodolfo Venegas C.

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Autoridades, estimados Docentes de la Universidad, Colegas, Titulados, Señoras y Señores, Amigas y Amigos.

 

Se me ha encomendado dar el discurso del alumno en esta ceremonia, tal responsabilidad me ha honrado enormemente y la abordaré desde un punto de vista personal. Espero que a la vez represente a todos los presentes, en especial a los ya ex – alumnos, titulados de esta casa de estudios.

 

Cuando tenía 15 años decidí estudiar Ingeniería Civil en Sonido y Acústica motivado principalmente por mi gusto por la música, matemáticas y física. En esos años yo tenía un grupo musical, lo cual fue trascendental en mi decisión: Algún día quería grabar en un estudio de grabación profesional los temas que componíamos como banda. Creo que la gran mayoría de los alumnos que estudian Ingeniería Civil en Sonido y Acústica, Ingeniería en Sonido y Tecnología en Sonido, al entrar a la carrera, poseen el mismo deseo.

 

A los 17 años tuve que decidir dónde estudiar, la oferta era la Universidad Tecnológica Vicente Pérez Rosales y la Universidad Austral de Chile, decidí ingresar al VIPRO en el año 2000. El primer año fue un año de grandes descubrimientos y un cambio de vida bastante radical, todo el mundo me había dicho que Cálculo era imposible, por ello pasé muchos sábados en casa estudiando para el temido Cálculo, situación que de sólo pensarla cuando estaba en el colegio me parecía absurda, ¿Cómo el sábado iba estudiar en vez de salir a divertirme?. Valió la pena y perdí el miedo al Cálculo conforme avanzaba el año, las pruebas y recibía buenas calificaciones. En ese año la Universidad estaba en proceso de examinación como parte de los requisitos para adquirir la autonomía. Como alumnos, lo único que sabíamos es que a final de año tomarían exámenes personas externas ¿A qué curso y qué años? No teníamos idea, sólo supimos las últimas semanas. A los de primer año no nos tocó dar exámenes, es decir habíamos pasado los ramos ya que en ese tiempo sólo con un 4.0 bastaba, situación que el año 2001 cambió. Había que aspirar a eximirse y no sólo preocuparse de lograr un 4.0, lo cual fue un importante salto cualitativo desde el punto de vista motivacional y académico. Debíamos estudiar más allá de lo que nos presentaban nuestros profesores, debíamos INVESTIGAR. Durante esos dos primeros años y en general durante la carrera, pude cultivar no sólo una grata relación alumno-profesor con los docentes de la Universidad, sino que también como personas, hecho que caracteriza a nuestra Institución. Me encontré con profesores integrales como mis profesores de música, muchas veces estuve un martes cualquiera aprendiendo de ellos en lugares bastante diferentes a nuestras aulas, pero igual de enriquecedores y aptos para el aprendizaje. ¿Cómo qué lugares? por ejemplo Don Pepe, qué sería de los alumnos de nuestra casa de estudios si no existiese Don Pepe? Creo que todas las generaciones de nuestra Universidad reconocen y reconocerán el gran valor místico de Don Pepe.

 

En el año 2002 ya la Universidad había obtenido su plena Autonomía, dicho año debíamos enfrentar el famoso Calculo III, ahí empecé a entender que la rigurosa formación matemática no sólo era necesaria sino que imprescindible, la particular forma de hacer clases del profesor Rojas permitía que nosotros construyéramos el conocimiento, él decía: bueno esto es así y mostraba el camino para que nosotros descubriéramos ese maravilloso mundo que hay detrás de la Serie y de la Transformada de Fourier. En paralelo tuve el ramo de Acústica I con el profesor Floody, la expresión generalizada dentro del curso era ¡Al fin ramos de Carrera!. En ese curso aprendimos las bases de la Ciencia Acústica, λ por f igual c, y que la matemática no era una herramienta, como muchos dicen, sin mucho conocimiento, sino que era un lenguaje que debíamos aprender a leer, escribir y hablar. ¡Y qué razón tenía!. En esos tiempos me enfrasqué en interesantes discusiones con mis compañeros sobre la importancia de las matemáticas y de la formación en ciencias básicas para un ingeniero, muchos decían que en el trabajo diario no sirven y claro, si se aspira a un trabajo en el cual no haya que desarrollar productos, no haya que modelar ni analizar datos, es obvio que no sirven, si se desea aportar conocimiento, soluciones innovadoras y valor agregado resultan ser esenciales. Por otra parte, sólo con ellas se puede entender cómo está escrito el conocimiento contemporáneo y así aplicarlo, como buen ingeniero que se precie de tal, a solucionar los problemas que se presentan.

 

Ese mismo año realicé mi primera ayudantía, fue de Álgebra I, poco a poco comencé a valorar aun más la labor de un docente y como influir de forma positiva en la formación de un alumno, creí, y lo sigo haciendo, que la investigación y que el alumno viera mas allá de los contenidos del curso era una buena forma para motivarlos y a la vez esto permitía que pensaran en que era posible abordar problemas complejos, mi retribución fue seguir aprendiendo, el cálido saludo de ellos en los patios y sinceras invitaciones a sus grupos cuando estábamos celebrando los aniversarios de nuestra Universidad en el Parque Intercomunal de la Reina. En resumen, siguiendo la escuela de mis profesores, me hice de nuevos amigos, no sólo debemos estudiar en la Universidad.

 

Ya en el año 2003, la gran mayoría de los ramos eran ramos de carrera. De ciencias básicas sólo nos quedaba el ramo métodos matemáticos en ingeniería, sin duda el ramo de ciencias básicas más importante de todos, es bastante sencillo entender su importancia: muchos de los problemas de ingeniería no poseen una solución analítica, entonces para obtener una solución aproximada es necesario el uso de métodos numéricos, como los que se estudiaban en profundidad en dicho ramo. Siempre creí que había un lema subyacente a ese ramo, pero Don Victor nunca lo dijo, ¿Cuál era ese lema? “Este es el problema, resuélvalo como quiera o como pueda”, en paralelo estaba el ramo de Acústica II, dictado por el profesor Floody, afortunadamente hubo una excelente interacción entre ellos y nos dieron un trabajo en el cual debíamos “tirar toda la carne a la parrilla”, todos estuvimos bastantes días y noches solucionándolo, como recuerdo me quedará que fue uno de los trabajos más interesantes que realicé durante la carrera, dichas iniciativas son altamente deseable que se sigan produciendo.

 

Ese mismo año tuve el ramo Acústica de Locales con el profesor Delannoy, de dicho curso aprendí a flexibilizar mi radical postura sobre las matemáticas, como camino para abordar los problemas de ingeniería, nos hizo ver que muchas veces el sentido común, el menos común de los sentidos en sus palabras, puede ser una potente metodología para enfrentar un problema de ingeniería. Ahí empezamos a converger con mis compañeros y crecimos bastante desde el punto de vista profesional.

 

En quinto año ya habíamos recorrido gran parte del camino, nos habíamos formado un gran espíritu crítico como curso que nos llevó algunas veces a tener problemas con algunos docentes, sin embargo dichos problemas fueron solucionados de buena forma y con altura de miras. En el ramo estudio de grabación II cumplí uno de mis deseos al entrar a la carrera, es decir grabé un tema de mi banda. Seguí realizando ayudantías y Don Hugo se aburrió de pasarme plumones porque se me perdían constantemente. Al final de ese año, luego de saber las notas finales de un curso, ya éramos Licenciados.

 

En el verano del año 2005 fui a realizar mi práctica laboral a los laboratorios de Acústica de INMETRO en Brasil, la Universidad me apoyó, tanto económica como espiritualmente, no fue fácil ir sólo a un país extranjero, pero con el tiempo me acostumbré de buena forma. Estando allá tuve la oportunidad de trabajar en investigación, me dí cuenta que la formación que había recibido me permitía desenvolverme perfectamente en lo que se me solicitaba. No sólo yo pude hacerlo en Brasil, sino que la gran mayoría de mis compañeros no tuvo ningún problema en sus prácticas, es más, muchos aun están trabajando en las empresas en que las realizaron.

 

En esa época la gente del laboratorio de Brasil estaba trabajando en la organización del importante congreso mundial INTERNOISE RIO 2005, dentro de esas actividades, un día literalmente me retaron, ¿Cuál fue el motivo? Me dijeron que no era posible que de Chile, teniendo un gran nivel educacional y de conocimiento en el ámbito acústico, sólo habían enviado 3 trabajos de investigación. Mi respuesta fue que acá nos cuesta creernos el cuento, que se realizan trabajos de investigación de muy buen nivel pero no se publican ya que se tiende a pensar que no estarán al nivel de un congreso mundial o una revista científica. Ante eso Paulo Massarani me dijo, pero cuál es el problema, si envías un trabajo a lo más te dicen que NO. Y tenía toda la razón. ¡Debemos atrevernos a mostrar lo que sabemos!

 

A la vuelta de Brasil me tocó afrontar el último año, había mejoras y problemas, como en todos lados, pero el espíritu seguía siendo el mismo. Ese año ya muchos estaban trabajando y yo me encontraba desarrollando un proyecto de investigación FONDEI junto a compañeros y profesores. Con otro compañero trabajaba en un proyecto FIDED, ambos proyectos financiados por la Institución, estábamos desarrollando conocimiento, qué mejor forma de retribuir lo recibido.  A mediados de año necesitaba financiamiento para viajar a Río de Janeiro a presentar los trabajos de investigación que había desarrollado durante mi práctica. Me acerqué a conversar con la vicerrectora académica de ese tiempo , luego de las respectivas gestiones se me comunicó que el financiamiento había sido aprobado, viajé a Rio y presenté los trabajos recibiendo excelentes comentarios de personalidades mundiales como por ejemplo el profesor Barry Gibs de la Universidad de Liverpool. A la vuelta del viaje,  la Universidad estaba un poco agitada, se había comunicado que nuestra Universidad Pérez Rosales ahora se encontraba bajo el alero de la Corporación INACAP, hubo paros, asambleas y sobre todo muy poca información al principio, muchas dudas como alumnos nos invadieron. En ese momento la pregunta que resumía todo fue ¿Qué pasará con nosotros? Estábamos a punto de titularnos, muchos de los que están aquí ya habían egresado. ¿De qué Universidad saldremos? Dichas dudas fueron aclaradas en gran medida en un oportuno comunicado firmado por nuestra ex - rectora Karin Riedemann y el actual Rector de la Universidad Tecnológica de Chile José Pedro Undurraga.

 

Luego de ese episodio vino nuestro egreso, en el verano, seguí trabajando en mi tesis, en Internet ví que la próxima convención de AES sería en Paris en Mayo del 2006, de forma inmediata pensé, el trabajo que estoy realizando para mi tesis es un buen trabajo, lo voy a enviar, total a lo más me dicen que NO y si me aceptan el trabajo después vería como me iba a conseguir el financiamiento. Me aceptaron el trabajo y debía conseguirme tal financiamiento.

 

Al querer solicitarlo me di cuenta que no sólo había cambiado  el nombre de nuestra Universidad, ahora se llamaba Universidad Tecnológica de Chile, sino que también la estructura y los conductos regulares. Acudí a nuestra actual Vice-Rectora de sede, la Señora Karin, a quien agradezco por todo el apoyo que me ha brindado. No pasó mucho tiempo y recibí la grata noticia de que el financiamiento de mi viaje estaba aprobado, fui a la Corporación y tuve el honor de conocer al Rector don José Pedro Undurraga, a la vicerrectora académica señora Paulina Dittborn y al vicerrector nacional de sedes don Jorge Narbona, les hablé del trabajo que iba a presentar en la convención de la Audio Engineering Society AES y pude intercambiar opiniones e ideas, me dí cuenta de que nuestra universidad irá por buen camino. Ya en la convención en Paris sentí un profundo orgullo cuando el chairman de la sesión me presentó y nombró mi afiliación: Departamento de Acústica de la Universidad Tecnológica de Chile. Nuestra casa de estudios estaba presentando trabajos de investigación en la misma sesión que presentan personas de la Universidad Tecnológica de Helsinski, de Southampton y de la NASA, por nombrar algunas instituciones. Al volver de la convención seguí escribiendo la tesis, la defendí y ahora estoy aquí al igual que ustedes en la ceremonia de titulación.

 

Nada de lo que anteriormente he relatado hubiese sido posible sin el irrestricto apoyo de mis padres, Myriam y Hugo, de mi hermano Ignacio y de mi polola Yasna, les agradezco en esta ocasión todo lo que me han dado.

 

Veo a futuro que si la Universidad Tecnológica de Chile sigue apoyando iniciativas de los alumnos, da facilidades a los docentes, invierte en el desarrollo de proyectos de investigación –como ha sido en mi caso- y, poco a poco, genere una cultura científica que permita con el tiempo necesario desarrollar aplicaciones y productos basados en la investigación que se realiza en sus aulas, sin duda que se convertirá en una Universidad muy importante, no sólo a nivel nacional sino que a nivel internacional, espero seguir, de alguna forma, siendo parte de ese crecimiento y fortalecimiento.

 

Como ex-alumnos de la Universidad Tecnológica de Chile nos queda afrontar con responsabilidad nuestros desafíos y dejar muy bien puesto el nombre de nuestra Universidad, ya sea prosiguiendo estudios de post-grado en el extranjero, en las empresas que formen o en las cuales trabajen.

 

Muchas gracias a todos por su atención.