Antiguos Documentos de la Masonería

–Manuscritos antes  de 1717–


Mario Morales Charris

A raíz de la gran discusión que se ha venido dando desde finales del siglo XVIII sobre la aplicación o no de los «Landmarks» Masónicos, donde hoy existe una gran cantidad de listados de esas Mojoneras, nos dimos la tarea de investigar y compilar los mismos documentos que le sirvieron de base al pastor James Anderson para publicar su famosa «Constitución de Anderson» en 1723.

 

La razón que nos llevó a compilar los documentos, publicados en nuestro libro y ahora en esta página virtual, es porque nunca hemos estado de acuerdo con los conocidos «Landmarks», ya que muchos de ellos son discriminatorios, y por tanto cayeron en obsolescencia en este mundo postmoderno. En consecuencia queríamos compartir con nuestros HH.·., HHnas.·. y público en general la existencia de estos antiguos documentos para demostrar como prueba reina muchas cosas que se inventaron algunos HH.·. en sus listados de «Landmarks».

 

En esta publicación, gustosamente presentamos una recopilación de lo que se ha considerado como los manuscritos más antiguos de la Masonería que se han hallado hasta el presente, donde se mencionan ritos y símbolos seguramente como ayuda–memoria a esas mismas ceremonias y en donde también se recogen los orígenes históricos y míticos de la Masonería, que permanecen así desde los documentos de la época medieval y que se remiten en primera instancia al Génesis bíblico, es decir a una cosmogonía reflejo de la arquetípica de la Biblia. Por este motivo, la hemos intitulado: «ANTIGUOS DOCUMENTOS DE LA MASONERÍA» –Manuscritos antes de 1717–.

 

Además de lo anteriormente planteado, el propósito de esta edición es que nuestra Fraternidad conozca el pensamiento de la Masonería Operativa –que por lo general se transmitía de manera oral– propio del momento histórico en que se vivía. Por ello, nos limitamos sólo en presentar el contenido de los manuscritos encontrados antes de 1717. Pues, como sabemos la «Masonería Moderna» o «Especulativa» aparece a partir de esta fecha.

 

La tradición oral es muy importante en la Masonería, hasta el punto que todos los documentos escritos, y sobre todo los rituales, impresos o manuscritos, tan sólo pueden ser considerados como «ayuda-memoria». Sin embargo, la evolución del mundo en que la Orden Masónica está obligada a vivir ha llegado a tal extremo que las facultades de memorización de la generalidad de los Masones han ido poco a poco declinando, haciéndose necesario recurrir a esos «ayuda-memoria».

 

Los más antiguos de estos documentos han sido llamados los Old Charges, encontrados la mayoría de ellos en Inglaterra. Casi todos desaparecieron en el incendio de la Logia «San Pablo» –hoy Logia Antigua Nº 2– de Londres. No obstante, algunos autores como Ricardo de la Cierva en su obra «El Triple Secreto de la Masonería» nos hace ver que fue el pastor protestante Juan Teofilo Désaguliers, quien por su cuenta y riesgo, tuvo la fementida ocurrencia de quemar casi todos los documentos de la Masonería antigua u Operativa en 1719, sin dignarse dar una explicación. Nadie ha aclarado esta absurda y antihistórica cremación, aunque algunos apuntan debido, talvez, a que Désaguliers, como buen Masón especulativo, profesaba el deísmo y deseaba borrar en lo posible las huellas confesionales católicas de la Masonería antigua. A pesar de esto, lograron salvarse dos importantes manuscritos antiguos de la Masonería Operativa: el Manuscrito Regius y el Manuscrito Cooke.

 

Es interesante recordarles a los HH\ y HHnas\ que Désaguliers, cuya familia se afincó en Inglaterra para huir de las persecuciones de la Corona francesa contra los hugonotes, es uno de los principales fundadores de la Masonería Especulativa, seguramente más importante que el propio pastor Anderson y formó parte del equipo redactor de «Las Constituciones de Anderson».

 

El desaparecido erudito profesor, Douglas Knoop sostenía que, a partir del análisis de estos textos, pueden detectarse algunas trazas de la organización de los constructores (Masones) en Inglaterra en el siglo XIV lo cual nos lleva muy cerca de los comienzos estimados de la llamada Masonería Operativa, es decir, los Masones efectivamente dedicados a la construcción.

 

Los textos usualmente se encuentran divididos en tres partes: primero, una plegaria o invocación; segundo, la llamada Historia tradicional de la Masonería y del Oficio de la Construcción y finalmente la tercera parte consta de los «Deberes» (Cargos o Encargos) del Masón que debían ser leídos obligatoriamente al recientemente iniciado.

 

En los textos se desprende un carácter claramente religioso, reminiscencia medieval cuando el mundo del trabajo se encontraba organizado en gremios y cofradías imbuidos de espíritu cristiano.

 

 

 

 

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