R o d i n


 

Auguste Rodin fue, sin lugar a dudas, el mejor escultor de su época. De origen modesto, suspendió tres veces el examen de ingreso en la Escuela de Bellas Artes de París, pese a sus dotes extraordinarias como dibujante. Tuvo que trabajar como decorador. Tras un viaje a Italia en 1875 en que descubrió la obra escultórica renacentista de Miguel Angel, realizó su escultura "La edad de bronce" que le hizo muy popular. Iniciado en Masonería a los 25 años e edad (1865, Logia "L'ecole du Liberté", Gran Oriente de Francia), muy pronto se sintió motivado a plasmar sus conocimientos masónicos en una obra escultórica mayor "Los Tres Tiempos", inspirada en las tres edades del masón en su paso por los grados de Aprendiz, Compañero y Maestro.

 

Pese a la hostilidad y las críticas de los medios oficiales que le acusaban de haber vaciado cuerpos humanos reales, y que hasta llegaron a destrozar sus obras, pudo imponer su estilo simbólico y obtener el reconocimiento de un vasto público. Cultivador de la paciencia, realizó muchas otras obras escultóricas en bronce y yeso en donde sintetizó retratos del cuerpo humano en actitudes de gran penetración psicológica.

 

Rodin renovó el lenguaje escultórico de su época ejerciendo una enorme influencia en los escultores posteriores y en toda la creación artística del S. XX . La obra de François Auguste René Rodin marcó, a la par del Impresionismo en pintura, el nacimiento de la escultura moderna. Una de sus características más destacadas y polémicas, para la época, era la ostentosa eliminación que hacía de algunas partes del cuerpo para hacerlas más expresivas o inacabadas. Es lo que Rodin denominaba "la Obra Inconclusa" y que encontró su máxima expresión en la escultura de inspiración iniciática "El Aprendiz" donde magistralmente logró sintetizar el sentido de la Iniciación masónica al poner un individuo que con mazo y un cincel se esculpe a sí mismo.

 

Hacia el año 1890, el escultor ya había concluido una de sus obras máximas: El Beso, que corresponde al momento en que Rodin trabaja junto con Camille Claudell. Esta experiencia de una relación en la que el goce de la unión física se unía a una camaradería de tipo espiritual, posiblemente contribuyó a un cambio en su concepción del amor que es evidente en las obras del período. Del amor culpable manifiesto en otros escultores donde las parejas se unen en la maldición del pecado compartido, Rodin pasó a una representación visual del amor en la que una fuerza interna une en audaces enlaces y abrazos a seres que así manifiestan la expansión de su energía vital, de la felicidad compartida. Esta desmitificación y la representación del amor como parte del comportamiento de todo ser humano provocó una fuerte reacción en sus contemporáneos que juzgaron como crudamente realista e impúdica a El Beso (escena aceptada y gozada siempre que se diera un contexto mítico o literario). En este sentido, Rodin había logrado operar una especie de democratización de la sensualidad erótica.

 

Masón activo durante toda su vida, esculpió un sinnúmero de obras de carácter iniciático, legando a la Humanidad un mensaje de paz y fraternidad a través de su obra. No obstante, fue más allá al sugerir a través de su arte, que la clave de la felicidad y el progreso residía exclusivamente en la voluntad del Ser Humano, síntesis magistralmente lograda en su escultura "La Piedra Bruta" desde la cual surge una cabeza humana en actitud serena que se eleva lentamente desde la tosca piedra para lograr que el resto de su identidad sea revelada.