ROBERTO PUENTES QUENGUAN


PICOS DE LUNA

 

ROBERTO PUENTES

 

QUENGUAN

 

Roberto Puentes Quenguan Nace en Bogotá . Licenciado en Física y Matemáticas. Toma talleres en la Casa de Poesía Silva en donde publican sus primeros poemas en una Antología en 1989, luego publica su libro de poemas "Las sombras de las huellas" en 1991, en 1995 publica "Los suburbios del sueño" y en 2006 publica "La Arena de los días". Ha trabajado en el sector educativo y privado como profesor y  lideró el programa de fomento de la lectura y la escritura en los colegios de Bogotá desde la Secretaría de Educación del distrito y, actualmente asesora los colegios desde la dirección del sector privado en la SED. 
 

EN TORNO  A LA ARENA

DE  LOS DÍAS

DE ROBERTO PUENTES Q.

 

La poesía erótica exige de por sí un sútil tratamiento de los materiales que la informan. No en pocas ocasiones se ha visto sucumbir a grandes poetas frente a esta delicada arista del sentir, el hacer y el decir humano.

Quizás tan sólo la llamada poesía amorosa o la poesía"social", podrían competir en riesgo con aquella. El hecho de que todas ellas rocen casi de manera consustancial dilemas humanos que van desde lo ético hasta lo filosófico, desde la crítica de prácticas religiosas y culturales pasando por las posiciones políticas y los intereses "de clase", hace especialmente complicada su dicción.

El poeta que se adentra por la poesía erótica es, de suyo, un ser temerario - y en no pocas ocasiones inocente o, si se quiere, candoroso-.
En cualquier caso, una vez tomado el riesgo, el poeta debe hacer uso de un lenguaje en extremo perspicaz, en el que la lucidez no dé al traste con la emoción, en el que nada anuncie verdades inamovibles, para que el hombre y la mujer puedan encontrarse tal y como
siempre han sido, como son y como podrían llegar a ser, es decir,
para que no traicionen su condición libertaria, sus legítimas ansias de plenitud. Una tal apuesta exigirá un lenguaje hasta cierto punto cifrado, un ámbito de imágenes y sugerencias.
El velo y la desnudez repentina.
Una coyunda indisoluble entre el autor y su lector, un galanteo persistente en el que, como es de rigor, no han de faltar la inteligencia,la sensibilidad y la sensualidad.

Roberto Puentes, en La arena de los días,ha tomado el riesgo del poema erótico. Y es que, salvo contadas excepciones, todos los textos de este libro se mueven explícitamente por los rumbos de la sensualidad, el erotismo y el amor con arriesgada persistencia en cada verso, apoyado en la imagen, buscando esa cifra cabal.

 

Desde tal perspectiva puede verse el poema titulado "Caravana", en el que se pueden leer versos tan contundentes y firmes frente al tema amoroso como los que siguen:

 

Hay una caravana de voces que se acerca

atravesando dunas y aguaceros

inundando umbrales y avenidas

Se acerca en medio de huracanes

de soles sedientos tapizando el alba

y ancla su vuelo entre mi pecho

Todo lo ciega y modifica

todo lo toca

y suple todo

para poner su espuma y su estatura

y su perfume de astros y venenos:

 

su nombre

doble en fiebres y dolores...

 

Pero es el latido erótico que caracteriza y signa esta Arena de los días, lo que circunda todo el libro y gravita con arriesgada persistencia en cada verso, apoyado en la imagen, buscando esa cifra cabal a veces tan esquiva:

 

Haz la madrugada con las yemas

deslízate en las sedas

entre las sombras de acietes y de fuegos

sonámbula y sedienta

busca en las flores

Haz el barco de niebla

atravesando el alba

con tu ciego índice

sobre mi espalda

lentamente

 

Cabe anotar, por último, que esa pulsión sensual que caracteriza todo el libro desborda en su lenguaje el ámbito del amor sensual entre dos seres, abrazando incluso aquellos pocos textos en los que la mirada del autor se remite a otras instancias del discurrir humano, la niñez con sus pesadillas y sus mieles, por ejemplo:

 ...niños zambullidos en el frío

en la indócil tiniebla de cuchillos

los de párpados de sedas

que adelantan su desvelo

y deambulan oscuros por las calles

los que aprenden ateridos las vocales

de la resignación y la vigilia

los niños soltados de los dedos del sueño´´´

...Dónde los planetas del único país

y el vasto desayuno

dónde la bondad de los párpados de brisas

la plaza universal del corazón sin fondo

Regresen

niños

ya no vayan  a la escuela

ya no salgan

ya no busquen el tesoro de otros ciegos

ya no crean más en las zalemas del futuro

vuelvan a las plazas y terrazas de la leche

donde danzan los ríos del tiempo

y las horas son lunas y balones

vuelvan

donde las telas calientes les aguardan...


Que se dé ahora esa coyunda entre el autor y su lector...

 

POR RAFAEL DEL CASTILLO.

MENU

POEMAS DEL LIBRO LA ARENA DE LOS DÍAS

 

MI BLOG

www.laarenadelosdias.blogspot.com

 

CONTACTO

RPUENTES@SEDBOGOTA.EDU.CO

POLITOS1207@GMAIL.COM

 

 POETAS DEL MUNDO.* Roberto Puentes Quenguan.*

 

RED MUNDIAL DE ESCRITORES EN ESPAÑOL: REMES* Roberto Puentes Quenguan

  OTRAS PUBLICACIONES

 

 LIBROS PUBLICADOS

 

LISTA DE LIBROS

 ANTOLOGÍA TALLER DE POESÍA

 LAS SOMBRAS DE LAS HUELLAS

 

 

LOS SUBURBIOS DEL SUEÑO

 

 

LA ARENA DE LOS DÍAS

 

 

OTROS POEMAS 

 

POEMAS A VIVA VOZ

 MEDUSAS

RETORNO

CUANDO DUERMES

REGRESEN NIÑOS

PARAJES

DEJAME LLEVARTE LA MANO

 

 GALERIA DE FOTOS

       

DIMINUTA

La callle

Lenta va pasando

Giran hojas muertas

entre los antejardines

Toda la noche

Volando por la acera

Mariposas ciegas

Enredadas en la mente

El viento va quitándote

Las prendas

Y tus pasos te hacen diminuta

Algo desbocado

Te espera

Entre la espesura

de los párpados

De tu boca saqueada

Hace tan poco

Duermes 

Con mis dedos marcados en tu cuerpo

Cuánto sudas

 Mujer

Todas las noches

Te murmuras

Sigilosamente


CIUDAD BLANCA

Todo fue tocado por la 

rosa blanca

El alba perfumó los tejados y las bocas

Todo pasto fue blanco unificado

Todo separador

Toda avenida

Todos los urapanes temblaban de blancos ululeos

Todo túnel debajo de los puentes fue un gran

iceberg

La desnuda ciudad crucificada

 Abandonada a su descomunal destino

De bárbaro granizo

Temblaba

Y de rodillas te suplicada

Para no sufrir más

los blancos aguaceros

infinitos

Que cruzarás los álamos y calles

Con tus cabellos de medusa viva

Y tu sed incendiada

Que dibujaras palabras de espiga

Para mi desvelo

Y repitieras las pieles conjugadas

Pero ya ves

todo fue en vano

Laberinto ciego

Anarquía

Selvas de aguas y de hielos

Por tu culpa

Por tu enorme culpa

Mañana vendrás

Dije en voz baja

La ciudad

Tiritando

Rezaba de rodillas


LENGUAJES
Lee el espejo,
apréndete,
mídete la piel
yema tras yema.

Luego la palabra.
Que las sílabas que te recorren
las noches en vigilias
o en los alares del sueño,
encuentren tu garganta día a día;
navégalas, pésalas,
siente tu olor salino
entre su geografía;
ámalas,
púdrelas;
que tu saliva se seque
lentamentamente en sus aceras;
moldéales el talle
y píntales de incienso
el sexo y el costado
donde los pájaros
emergen numerosos.

Después
lee el espejo,
mídete la piel,
apréndete.