Feldenkrais para instrumentistas: afinando el instrumento que toca el instrumento

Roberto Liaskowsky
 
 
Afinando el instrumento ( el cuerpo),  que toca el instrumento ( musical). 

 

Es notorio como la enseñanza y ejecución de la música, descuida al instrumento primario, donde las diversas tensiones, rigideces y hábitos corporales, no solo pueden traer dificultades y molestias/lesiones físicas, sino que influyen y condicionan el proceso tanto de aprendizaje como de ejecución / interpretación.

 

Las técnicas transmiten “qué” hacer, y no el “cómo” hacerlo. Y cada alumno/ejecutante tiene una particularidad única en ese proceso.

 

Mucho de las respuestas vienen  a partir de estimular y favorecer el  “aprender a aprender” que es la base del Método Feldenkrais.

El comenzar a observar donde tensamos, qué movemos, qué rigidizamos, etc, y cómo encontrar opciones más eficientes y saludables, permite descubrir profundas “obviedades” que limitan el proceso aprendizaje y crecimiento.

 

Cuánta tensión tenemos en el abdomen?  Qué pasa en la cintura escapular al mover los dedos? Qué pasa con la descarga de peso en el piso?  Influye el eje del cuerpo? Cuál es la fuerza en los ojos y el gesto? Cómo es en la embocadura? Qué pasa en la tensión del cuello, y cómo repercute en la soltura de la garganta? Qué pasa si hay rigidez lumbar con el diafragma y la funcionalidad del aire?

 

La obviedad suele ser que hay un exceso de atención en la música, y una carencia de atención en “sí mismo”. Las notas suelen estar en un primer plano, y el cuerpo rezagado. 

 

La práctica del método consiste en pequeños movimientos, exploratorios, a través de los cuales se va refinando el “awareness” o capacidad de darse cuenta de sentir/percibir las opciones más plásticas y eficientes, más disponibles y saludables.

Así como se refina el sentido musical con la audio - percepción, se refina el sentido corporal –perceptivo. Y al concientizar las diferencias, se empiezan a incorporar en la ejecución musical.

 

Un ejercicio clásico se divide en 4 pasos.

 

1.- Sin instrumento. Hacer movimientos, o trabajar con ejercicios específicos para sentir “cómo” se mueve una zona, cuánto, con cuánto esfuerzo, cómo se relaciona con el resto del cuerpo, etc.

 

2.- Con instrumento ( sin sonido, sólo en posición de tocar). Observar qué ocurre con la zona trabajada, manteniendo la percepción y comodidad lograda.

 

3.- Tocar, pero priorizando el registro corporal antes que el registro sonoro. Simplemente cambiar el foco de la atención, como si en vez de escuchar focalizadamente el bajo de una melodía, mudamos el foco a la batería.

 

4.- Como en la música, buscamos escuchar todo, con el instrumento del cuerpo incluído.

 

Roberto Liaskowsky / Kinesiólogo / Feldenkrais practitioner

 

 
 
 
 
 

 

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