Aprender a ¨darse cuenta ¨

 

El movimiento puede provocar dolencias. La mayoría de nosotros no somos conscientes de cómo nos movemos, ya que el proceso por el cual aprendemos a hacerlo es muy arbitrario y está sometido a un gran número de condicionantes. En ocasiones, además, para aliviar determinadas molestias de nuestro sistema locomotor, tendemos a alterar nuestros movimientos para compensarlas, originando nuevos focos de dolor cuyo origen es, por lo tanto, una cadena de movimientos poco eficientes y poco ventajosos.

 

Detrás de este patrón de comportamiento suele estar la falta de conciencia sobre el mismo: no somos capaces de darnos cuenta de cómo se originan estos hábitos de movimiento y, por lo tanto, no somos capaces de encontrar alternativas mejores, y si no nos damos cuenta de cómo nos movemos, difícilmente lo podremos cambiar.

 

Este es el punto de partida del Método Feldenkrais. Se trata de un método para aprender a moverse mejor. El dolor nos indica que algo falla y para corregirlo tenemos que elegir la mejor de las opciones de movimiento de entre las posibilidades que tenemos. El trabajo del instructor de Feldenkrais es crear las condiciones para que estas posibilidades sean mayores. No se trata, por lo tanto, de darnos indicaciones sobre lo “correcto” o “incorrecto”, sino que se buscará la manera de que cada alumno experimente sobre su propio cuerpo cuáles son los efectos de las diversas pautas que se van dando, para llegar así a sus propias conclusiones acerca de qué patrón de movimiento es más favorable para él.

 

El objetivo de este estudio personal sobre la propia dinámica es desbloquear los automatismos que rigen nuestro comportamiento. Por lo tanto, se trabaja con la reprogramación de las pautas de movimiento pero siempre como un aprendizaje “desde dentro”, desde la propia experiencia del alumno.

 

Por este motivo los expertos en el Método Feldenkrais hablan de “aprender a aprender”, ya que se trata de incorporar una nueva forma de adquirir conciencia de gestos y acciones que solemos ejecutar de manera mecanizada. En este aprendizaje se busca eliminar el componente de tensión, de apuro, de expectativa con la que nos enfrentamos al conocimiento de cualquier nueva técnica. Y, lógicamente, para poder aprender algo nuevo antes tenemos que “desaprender” el hábito menos beneficioso, de ahí que Feldenkrais trabaje en el análisis personal de cómo afrontamos cada uno el movimiento.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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