Aprender a aprender con los Quichuas de Sarayaku

Roberto Liaskowsky

 
 

“ Que te enseñes ”, me dijeron al partir a la selva.

 

Sentí que esa frase, simple y espontánea, encierra una enorme sabiduría.

Es encontrar/reencontrar esa parte de nuestro Ser que le enseña, le muestra el camino, a esa otra parte rigidizada, muy formulada, para que vuelva a permeabilizarse a aprender y cambiar.

 

Sentir, padecer en el cuerpo, que la debacle del Ser humano empezó en el instante de comenzar a faltarle el respeto a la naturaleza, de agredir la piel de la tierra, y el esqueleto de los ciclos naturales, con la soberbia ceguera  que le impidió entender que se comenzaba a faltar el respeto a sí mismo, y a autoflagelar con un látigo silencioso.

 

 

  • Un infinito agradecimiento por enseñarme a vivenciar/experimentar, con mi mente y sangre occidental, y a pesar de mi formación “ académica????” en el área médica del cuerpo y la salud, que el verdadero pulmón físico de la humanidad es la selva, y el único corazón palpitante, del cual dependemos todos, es el planeta tierra. No hay eufemismos ni metáfora poética, es física material y concreta, realidad biológica.      
  • Por enseñar a no reaccionar ni odiar, a pesar de las atrocidades y barbaries que han sufrido.
  • A confiar en su origen y naturaleza esencial, a pesar de que la historia ha tergiversado y manipulado, con perversión extrema, su cosmogonía y sabiduría ancestral.
  • Por la ejemplar disponibilidad existencial que implica pasar del gesto adusto y serio, a la carcajada más pura y espontánea.
  • A compartir una mesa en silencio, y con solo decir pangacho ( gracias), evidenciar que compartimos lo esencial y sagrado.

 

 

  • A los niños, por evidenciar que sin gestos prestados de la televisión, la identidad se conserva sola.
  • Porque aprenden con humor de lo distinto, no conocen el gesto de la burla, de la negación del semejante.
  • Enseñan a traer a la superficie, los “a priori” más obvios y fundantes de nuestra cultura. El premio/castigo, el juego sutil de dar/merecer, límites impuestos/límites enseñados por la propia naturaleza, transparencia y verdad del código gestual, etc, etc,
  • Por enseñar a intuir el exilio de la pureza, trayendo a la conciencia la presencia de las nubes interpuestas en el alma.
  • Por recordarnos que el conocimiento es del universo, que los derechos de propiedad intelectual representan un concepto extranjero para el pueblo indígena.

 

 Siento la humanidad le merece un profundo agradecimiento a Don Sabino, por sanar con el poder celestial de sus cantos, y a Doña Corina por sanar con su amor telúrico.( pueden ver más en   www.sarayaku.com )

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

  

Comments