Diana   Poblet


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Ellos

 

 

Que saben de mí todos mis amantes.
Que soslayan sobre mi piel enmudecida.
Qué murmuran revolviendo café y nubes sobre volcanes fumantes.
Qué secreto silbará el abedul recostado en mi espalda.
Qué sueño erótico sonrojó las venas del coihue sacudiéndole hasta el tronco.
Qué sol y qué luna fotografiaron mi desnudo más logrado.
Qué bosque de arrayanes me recostó aquella tarde sobre la hierba
incendiando mi túnica ocre.
Fusión inexplicable.
Qué modo perturbador ideó el bosque para siempre, poseerme.