Daniel   Grad


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CARTAS - CCCXLIV.

 

China como sus aristas o sus penas, como arquitectura del misterio. Ella vino a sembrar un arco de luz cuando parecía que habíamos olvidado lenguaje y tierra, sed y desmesura. China como sólido ancestro, como incienso que resucita al sueño. Vino de pirámides en las pupilas, con todo el tiempo renacido. Ella es tan china como esas brujas sin nombre, como círculo de fortaleza o como eje del color. China -en su nombre- no deja de evocar al Sena.