Viajes fantásticos

Revista Riu Sec, nº13. Astronomia

Cautivos en algún sitio

JOSE CANDEA ROMAN     2º A

 

   Yo, Edwin Woumgut, fui uno de los tripulantes de la nave que por primera vez dio una vuelta por los planetas del Sistema Solar. Aquella fue una experiencia muy interesante y al mismo tiempo bastante misteriosa, más adelante os explicare porqué, pero empecemos por el principio.

    La expedición partió el 23 de Enero del 2025 desde Madrid, una de las mayores potencias mundiales en lo que respecta al lanzamiento de naves al espacio. Todo era bastante normal, dentro de lo que cabía, ya que era mi primer viaje espacial.

    Seguimos la ruta prevista. Primero fuimos a Marte allí se observaba un terreno yerto y muy arenoso, nuestra misión era encontrar algún recurso que se pudiera explotar y utilizar como combustible, ya que no quedaba ninguno en la Tierra. Después de una larga e intensa búsqueda y de coger varias muestras de toda materia que encontramos que encontramos regresemos a la nave. Continuamos el viaje; nuestra próxima parada fue en Mercurio, sé que no tiene mucha lógica tener que retroceder y no seguir hacia delante cosa que conllevaría hacer la ruta más rápida, pero que decirte no lo entendí entonces y aun sigo sin entenderlo. Este planeta era bastante más caluroso que el resto, como en todos los planetas recogimos muestras y realizamos las pruebas adecuadas y marchamos a continuar con la ruta. Después de Mercurio vino Venus y sucesivamente fuimos a Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno. Esta parte del viaje fue normal pero a partir de este punto todo cambió, justo después de atravesar un cinturón de asteroides, se oyó un estruendo ensordecedor y al instante aparecimos en un planeta del cuál no teníamos conocimiento alguno. Aquel planeta era diferente a los demás había una vegetación muy rica y una fauna un poco extraña parecía la evolución de algunas especies terrestres por ejemplo vimos un león con caparazón de tortuga, un elefante con los cuernos correspondientes a un rinoceronte e infinidad de seres más. Aterricemos para investigar aquel nuevo planeta en la nave se comentaba todo tipo de hipótesis, algunos decían que era algún tipo de espejismo espacial, otros decían que estábamos en algún lugar de la selva amazónica aun sin descubrir o que aquello que pensábamos que era un planeta era simplemente un meteorito, fuera lo que fuera salimos de la nave, los nervios estaban a flor de piel. Al volver de la primera exploración los ingenieros nos comunicaron que en el estruendo se daño uno de los motores y ahora no respondía, también nos dijeron que tardarían varios días. Decidimos montar un campamento hasta que la nace estuviera en condiciones para sacarnos de allí. Los días eran tranquilos pero las noches daban mucho miedo, hacíamos guardias y si se acercaba algún animal lo matábamos y nos servia para comer el día siguiente. Por el día también recogíamos una infinidad de muestras, y en este planeta hicimos muchas fotos a todo lo que vimos, la reparación tardó un tiempo y cuando ya estuvo lista la nave salimos corriendo de aquel lugar.

   Después de pocos días estábamos a la deriva en el espacio, solo quedábamos 20 de los 60 que salimos del planeta, el hambre apretaba y lo peor es que no teníamos prácticamente ninguna posibilidad  de volver a casa ya que no sabíamos donde estábamos ni a donde íbamos. El planeta donde habíamos estado los últimos días, había desaparecido y no quedaba ni rastro de él, hubo quien pensó que todo fue un sueño pero teníamos pruebas materiales que demostraban que todo aquello fue real. Todos nos dábamos por muertos cuando de repente la radio hizo una ruidos extraños, fui corriendo hacia ella y intente coger la señal que parecía estar cerca dado que se escuchaban interferencias. Cundo conseguí comunicarme con lo que parecía ser una nave amiga me di cuenta de que no era una tripulación oficial, se trataba de piratas espaciales. La nave pirata se dirigió hacia nosotros, al parecer mis palabras entrecortadas fueron mal interpretadas. Los piratas no tuvieron compasión y casi muertos nos llevaron a los calabozos, unos calabozos muy extraños ya que habían lo que parecían ser barrotes láser. En aquel infame lugar estuvimos encerrados alrededor de dos años, la parte buena de eso fue que aunque fuera una comida horrible  teníamos algo que llevarnos a la boca. Cuando nos sentimos preparados para luchar lo hicimos.

Después de matar a los vigilantes, los cuales no ofrecieron mucha resistencia ya que eran 2 contra 20, robamos una nave de la plataforma de despegue. Cuando salimos de allí otras 2 naves nos siguieron, hubo una larga persecución pero al final les pudimos dejar atrás al atravesar de nuevo un cinturón de asteroides; siempre me he preguntado si seria el mismo de la otra vez, la verdad aún no lo sé, pero nos sirvió para llegar a casa. Y así fue mi primera experiencia en el espacio.     

 

 


BRUSLI

CRISTIAN ZAFON CELADES

 

El otro día estaba cansado de trabajar y fui a la administración de lotería para comprar dos boletos. Dos días después mire si me habían tocado y no tuve suerte. Al día siguiente volvió a comprar y la suerte me acompañó, me tocaron mil millones de euros. Así que le dije a mí mejor amigo que nos trasladábamos a Brusli. Brusli es un planeta muy rico, de edificios grandes y con el suelo de arena negra. También tiene mar, donde hay un puerto con muchos barcos. En Brusli podemos encontrar un aro a su alrededor, como Saturno y de colores como el arco iris. En Brusli llueve y nieva mucho. Siempre es de día. El planeta visto desde un satélite es cúbico. Tiene atmósfera. Sus habitantes dicen que se vive muy bien.

Cuando llegamos a Brusli vimos que los habitantes eran verdes, con seis patas, en la frente tenían un ojo y en la cabeza dos antenas. Ellos tenían dos bocas, eran bastante inteligentes y les gustaba conocer gente nueva, no eran tímidos. Estos habitantes no envejecían.

Al rato de estar en Brusli fuimos a comprarnos un piso una vez comprado nos instalamos y fuimos a comprar un barco y un velero de 50 metros de eslora.

Dos días después nos fuimos a pescar y pescamos un pez de 20 kilos. Por la noche nos fuimos de fiesta a una discoteca y allí encontramos a dos chicas guapísimas, llamadas Paulina y Pepa. Les dijimos si querían salir al día siguiente con nosotros, a tomar unas copas y a comer. Ellas nos dijeron que sí. Y desde aquel día empezamos a salir juntos.

Dos meses después le pedí a Paulina que se casara conmigo, ella aceptó y nos casamos. Nuestra luna de miel fue en mi país de nacimiento. Visitamos a mi familia y fuimos a esquiar a las pistas de Baqueria Beret y nueve meses después tuvimos dos niños y una niña. Ellos eran verdes como mi mujer, menos un niño que salió moreno como yo. Tenían siete patas dos antenas, un ojo en la frente y dos bocas. Uno de mis hijos nació con un alto coeficiente intelectual. Los niños se llamaban Juan y Cristian y la niña Paulina como su madre.

Cuando volvimos a visitar a mi familia para que los conociera nadie podía creer lo que estaba viendo.

¡ Eran tan diferente a ellos ¡