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El formato. Si bien, esto tiene de alguna forma una estructura parecida a la de una revista, no es una revista literaria, ni religiosa, ni política, es más, lo de revista está por verse, aquí se reúne un grupo de gente a escribir por escribir, a dibujar por dibujar, a opinar por opinar, así nada más, de pasada.

La idea. Surgió un día, de pronto, y se llamó el descensor porque acababa de escribir un cuento al que le puse el mismo nombre, y pensé en un proyecto de escritura en donde no se intentara educar, difundir, evangelizar, intelectualizar, politizar, ni otras cosas por el estilo, sino un espacio dedicado únicamente a publicar cosas en las que el lector encuentre ideas claras, precisas, de las que no se leen entre líneas sino de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo, como nos enseñaron a leer cuando eramos pequeños.

El contenido. En este sitio puede no haber noticias ni historia porque son susceptibles de transformarse según el punto de vista de quien las dice o escribe, porque siempre prevalece la versión de los vencedores; ni contenidos de filiación partidista ni religiosa porque tenemos diferentes formas de pensar y preferencias en lo que a estos temas se refiere. Podremos opinar sobre noticias pero nunca intentar ser un medio informativo, podremos hablar sobre sucesos históricos pero nunca intentar escribir ni reescribir la historia, sobre asuntos políticos o religiosas podríamos hablar pero sin afán de adoctrinamiento. Este es un espacio en donde se pretende que puedan cohabitar vencedores y vencidos, que cada cual crea lo que quiera y se forme su propio criterio.

El tipo de contenidos. El formato de la columna lo define cada autor, es decir, es libre de enviar opinión, relato, anécdota, cuento, poesía, historieta, fotografía, lo que se le antoje, siempre y cuando sea original o cuente con autorización del autor para publicarlo.

Los colaboradores. Hay dos niveles de participación, uno de gente que mantiene una sección de forma permanente y otro de personas que sólo envían participaciones dentro de una convocatoria específica porque le interesa hablar exclusivamente sobre el tema en cuestión.

La temática. Los temas pueden ser propuestos por aquellos que participen con secciones fijas, uno a la vez, ya sea en orden o porque alguien solicita el siguiente turno, quien proponga el tema se encargará de escribir la sección editorial de ese número.

La selección de contenidos. Se hace entre los colaboradores permanentes, para que no sea el criterio de uno sólo el que se imponga, aunque habrá ocasiones en que, a petición de él mismo, quien propuso el tema podrá hacer la selección.

Jesús Humberto Olague Alcalá
Zacatecas, México

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