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LITERATURA

Qué te cuesta ser feliz (Lucia 4ºB ESO)

Encuentro de PCPI con el escritor Ricardo Gómez, autor de "ojo de nube"

"ojo de nube", Ricardo Gómez



RELATO

Hola soy María Pérez de 3ºA, os envío un texto que escribí para la clase de lengua.

Lo he modificado un poco (otra vez), y al final no he cambiado la última frase porque quería que fuera esa precisamente. De hecho se me ocurrió la idea para el relato escuchando una canción en la que dice "... for the girl with the broken smile...", así que supongo que ese es el título más indicado.

 

   Anunció su llegada con un sonoro portazo. Dejó las llaves sobre la mesa y se dirigió rápidamente a su habitación mientras oía cómo las suelas de sus zapatillas chirriaban a causa de la lluvia. Antes de cerrar la puerta oyó a su madre decir algo, seguramente le preguntaba cómo le había ido en el instituto, pero no estaba de humor para contestar; además prefería no preocuparla. Tiró la mochila al suelo y se quitó rápidamente el empapado abrigo. Ni siquiera le importó que el agua pudiera estropear el parqué, no le importaba nada. Aunque a su madre sí y seguramente se habría enfadado mucho si lo supiera. Lo único que le preocupaba es que ella viera su aspecto y empezara a hacerle un millón de preguntas.

   Fue al baño y se miró en el espejo. Estaba tan horrible como ella suponía. Tenía todo el rimmel y el lápiz de ojos corridos, lo que le daba el aspecto de niña endemoniada salida de una película de terror. Eso le hizo gracia. Se lavó la cara con agua fría y se pasó un algodón con desmaquillante por los ojos. Le habría gustado hacer algo con su pelo, intentó peinarse, pero le fue imposible, así que acabó haciéndose un moño que disimulara el manojo de enredos que era su melena.

   Ahora no estaba tan mal. Se notaba que había estado llorando y mucho. Tenía los ojos rojos e hinchados, y eso era algo difícil de disimular. Pensó que quizá su madre no lo notara, si se tapaba las ojeras con un poco de maquillaje y salía de su habitación con una buena excusa para su brusca llegada. Pero sobretodo si salía con una sonrisa. Esa sonrisa que se veía obligada a fingir todas las mañanas.        

  Esa sonrisa que ocultaba que por dentro estaba destrozada.






RELATO

TARDE DE LLUVIA

El otro día estaba paseando y de repente empezó a llover a mares; fui corriendo hasta resguardarme en algún portal o tienda… Allí conocí a una persona, era una mujer alta, con grande joyas y ropa muy cara. Yo me preguntaba qué podía hacer ahí una señora así. ¿Había quedado con alguien y le pilló la lluvia o solo estaba dando una vuelta como yo? Aunque si solo estaba dando una vuelta, qué hacía con todas esas joyas. Como veía que aquello iba a ir para rato decidí hablarle.

-¡Hola!- le dije.

Pero no me contestaba. Le volví a preguntar:

¿Qué tal?

Pero seguía sin contestarme y decidí callarme. Como no podía más.

Le dije: -Señora, ¿Por qué  no me  habla?

Ella contesto:

-¡Ah, niñita! No te había visto.

Cuando me dijo eso me enfadé mucho:

-¿No me ha visto? ¿En serio? Estoy delante de usted y ¿no me ha visto?- le dije.

-Lo siento, cariño, es que estaba pensando en mis cosas- me contestó.

-¿Y eso?- Le pregunté.

-Pues porque vienen mis nietos y si no estoy allí, no les podré abrir- me contestó.

Nos tiramos un buen rato hablando, incluso terminó la lluvia y seguimos charlando; me contó su vida, que si tenía tres hijos, uno de ellos le había dejado de hablar porque había hecho una cosa… Mucho de lo que me contó se me olvidó; bueno, no le hice mucho caso, la verdad, pero me contó que tenía un perro que estaba muy mal pues le habían operado cinco veces de cadera, estaba ciego de un ojo y encima tenía un tumor. Me contó que se lo había encontrado en la calle y lo había cuidado un montón, pero le quitaron el perro porque pensaban que no iba a poder ocuparse de él, ya que tenía un montón de problemas. Sin embargo un día decidió ir a una perrera a adoptar a un perro, y allí se topó con el que se había encontrado en la calle. Rosa, la mujer, lo adoptó sin ninguna duda, ya que el tiempo que lo tuvo lo había querido mucho. Al final, cuando nos dimos cuenta de que había parado de llover, decidimos irnos cada una por nuestro lado.

                                                                                                             María López Pérez  3A