CAMINO SANTIAGO (I)

Por Angel y Marta Torralba

Acertada y real es la estrofa del gran poeta Antonio Machado, "... se hace camino al andar" especialmente cuando nos referimos al Camino por excelencia, como es El Camino de Santiago.  Cuando uno toma la decisión de realizarlo y  obtiene su Credencial en alguna Asociación de Amigos del Camino, el que se llamará desde entonces peregrino, siente que participa en una realidad que viene, según los historiadores, nada menos que del siglo XI. Consulta de libros, Internet, todo lo que se refiera al Camino es válido para documentarse y elegir entre las dos rutas existentes: la aragonesa que comienza en el Puerto de Somport en Huesca y la navarra  desde Roncesvalles.  Ambas se unen en Puente la Reina, localidad a 24 kms desde Pamplona, siguiendo ya un solo itinerario.

En esta serie de artículos trataremos de llevar ese apasionante mundo al que no lo ha recorrido aún, y  recordárselo al que ya lo vivió. Nuestra opción fue clara, este año de Roncesvalles a Logroño en seis etapas, con aproximadamente 165 kms totales y en otros tres años más, si Dios quiere, llegar a Santiago de Compostela.

Así, casi en un abrir y cerrar de ojos, te encuentras en Roncesvalles, recibiendo la bendición durante la vespertina misa del peregrino y durmiendo en el antiguo Hospital de Caminantes, donde a las 6 de la mañana despiertan cantando el Aleluya. Ya es realidad el sueño, un paisaje maravilloso se abre ante tus ojos y hace evocar a los millones de peregrinos que lo habrán contemplado a lo largo de los siglos; pero la reflexión es momentánea, porque el Camino espera y debes comenzarlo.

Hasta Zubiri, final de la 1ª etapa, la ruta transcurre entre bosques de hayas, abedules, robles y pinos característicos del norte navarro. Atrás van quedando pueblos con nombres típicamente vascos

y arquitectura popular de la zona.

 

En la etapa siguiente, también entre bosques y siguiendo el río Arga se llega a Pamplona, primera ciudad del Camino, donde es inevitable la visita a edificios históricos y al recorrido de los famosos  encierros. En el itinerario, vas comprobando que la señalización es clara, y que fuentes estratégicamente dispuestas van aliviando la sed del caminante.

 

 

Desde Pamplona la etapa se hace dura por el ascenso al Alto del Perdón, con un importante parque eólico. Atraviesa Uterga, de la que se dice:" De Pamplona a Puente, en Uterga la mejor fuente"; Obanos, de ambiente medieval y leyenda peregrina, llegando a Puente la Reina, confluencia de las 2 rutas y con un impresionante puente románico.

 

 

 

Con las primeras luces, de nuevo ajustas el equipo y con frugal desayuno continuas el Camino. Etapa de subidas y bajadas continuas que llevan a Mañeru, Cirauqui y Villatuerta, donde puedes refrescarte en la piscina municipal, y de allí a Estella, ciudad monumental con el Palacio de los Reyes de Navarra y la iglesia y claustro de S. Pedro la Rúa entre otros.En este punto ya estás habituado al ambiente de los albergues y a la agradable charla con otros peregrinos a la caída de la tarde. El paisaje se ha ido convirtiendo en mesetario y cerealista, haciendo añorar los bosques del pirineo navarro.

A la salida de Estella encuentras lo inesperado: una fuente de vino con la que unas bodegas obsequian al peregrino. Se continua bordeando la falda del Montejurra, lugar sagrado del carlismo, pudiendo comprobar que es una etapa de grandes distancias entre pueblos. Cruzamos Azqueta y Villamayor de Monjardin para llegar a Los Arcos, donde su párroco bendice a los caminantes entregándoles, a cada uno en su idioma, una Oración del Peregrino.

 

 Y ya alcanzas la que para nosotros fue penúltima etapa, al pernoctar en Viana, último pueblo navarro. La presencia de viñedos es abrumadora y se percibe el cambio territorial, pues entras en La Rioja y su capital Logroño, tras atravesar el río Ebro por el Puente de Hierro. Un recorrido por sus calles y visita a puntos de interés jacobeo completan la interesante jornada.

 

Tras pasar la noche en su confortable albergue, iniciamos el regreso a Madrid acompañados de tantos recuerdos vividos mientras hacíamos Camino, camino que se hace al andar. ¡Hasta el año que viene!.  

 

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