Eros

"En la tarde que muere en los cristales.
a solas -semiluz- mis pensamientos
medito en los espejos siderales,
camino en el tic tac, los pasos lentos."
 
Destancan en la estrofa unos interesantes recursos poéticos. Aunque no se puede hablar en rigor de métaforas (ningúno de los términos está usado en sentido figurado, con una posible excepcíón en el tercer verso), ganan la atención por poseer, de la metáfora, el mismo agradable efecto:
 
"La tarde que muere en los cristales." Aplicación de una expresión (la tarde que muere) a un lugar (los cristales) al que no pertenece propiamente, con el logro de sugerir un concepto dúplice. Ella mira a través de la ventana y se entera de que la tarde va cayendo.
 
"A solas mis pensamientos."  Los pensamientos no están a solas. Ella se encuentra sola y pensativa.
 
"Caminando en el tic tac, los pasos lentos." Anda vagando de una parte a otra de la casa; mientras tanto el reloj,  testigo del tiempo que pasa, lo hace de fondo con su leve y compasado ruido. Se observe: no camina oyendo el tic tac, camina en el tic tac.
 
El cielo se ha convertido en un gran cristal en el brillan estrellas, pero la frase "medito en los espejos siderales" merece más una consideración. Si bien se mir, son dos las ideas que encierra: ella dirige la vista al cielo, y le parece que éste refleje sus pensamientos.
 
 Análisis de Mario de Vero.
 
 
Impertinente Eros (publicación del poema)
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