Entrevista "El Violín debajo de la cama"

 

Entrevista realizada por Amalia Bulnes a Inés María Guzmán para Ocnos Comunicación, con motivo de la presentación de "El Violín debajo de la cama" en el C.A.L. dentro el Ciclo Letras Capitales
(Málaga 22 de Febrero del 2012).

 

- ¿Poeta o poetisa?

 

-Desde niña, en la casa de mis padres, siempre se dijo “poeta” indistintamente para el hombre o la mujer, por eso siempre me ha gustado la palabra y me ha dado respeto, pero si me llaman poetisa no me siento menos respetada por eso, también es hermosa la palabra.

 

 

- De su poesía se han dicho muchas cosas, que es cálida, pulcra y perfeccionista, pero ¿cómo la definiría usted?

 

-Definir la poesía propia es como definirse a si misma. Es parte de lo más hondo de mi ser, tengo que perfeccionar lo que expreso al exterior .No pretendo más que disfrutar con la propia lectura de mis versos. Tengo que ser la primera juez severa, sin dejar de expresar lo que llevo dentro.Claro, que depende del tipo de poema y del libro en que esté trabajando. Cojo un tono y ese tono me lleva hasta el final, y cada libro sufre un cambio sutil que no descubro hasta a medida que avanzo.

 

-¿Podría decirse que la musicalidad es uno de los rasgos más característicos de su estilo poético?

 

- Sí, es uno de ellos, tiene que sonarme bien al oído como una música, sin estridencias.

Si hay un verso que se me descuelga, rectifico.

 

- ¿Está la poesía “demodé”? ¿En qué momento cree que se encuentra?

 

-No, no creo que esté “demodé”, digamos que son círculos que van y vienen. Éste es un momento importante para la Poesía y la Literatura en general. Hay cambios, que con tal de innovar, caen en el feísmo. En todo caso me encanta estar “demodé” es una palabra muy poética.

 

 

- ¿Cree que las nuevas tecnologías son enemigas de la poesía o, por el contrario, pueden convertirse en aliadas para contribuir a su difusión?

 

-Las tecnologías son aliadas, qué duda cabe, sólo tienes que acostumbrarte a los cambios. Empecé escribiendo a  lápiz, en cuadernos de doble raya, de ahí pasé al boli en blogs grandes siempre, pero un día me sorprendí escribiendo directamente al ordenador y descubriendo mundos insondables. Las nuevas generaciones lo tienen más fácil, pero quizás, había un toque romántico que ya apenas existe. Por ejemplo, soy partidaria, claro está del papel, del libro en la mano.

 

 

- ¿Cree que existe una poesía escrita por mujeres? ¿Y una poesía escrita para mujeres?

 

 

-No, qué horror, ni lo uno ni lo otro. La poesía, como los ángeles, no tiene sexo. Yo les digo a los niños que la poesía es sólo poesía, ni de niños ni de mujeres ni de hombres. Todo tiene un inicio, y al que comienza, en este caso el niño, hay que hacérselo fácil. En cuanto a las mujeres, a alguna, quizás nos guste algo más específico, pero no es aplicable al género. Cada una y cada uno tiene sus preferencias y gustos, al margen de todo. Si es verdad, que a veces gustan más unos temas que otros, como una película, o cualquier otra cosa.

 

 

- Háblenos de su último trabajo, “El violín debajo de la cama”.

 

 

-Éste es un libro muy trabajado, muy sentido, muy verdadero y muy cuidado. Está escrito a golpe de recuerdos, de vivencias y nostalgias.

Todo es verdad, sin fantasías, sólo con la veladura del pasado que lo envuelve, un pasado cercano, que golpea la sien. La pérdida de un amigo, el dolor de su ausencia, hacen la necesidad de hablarle, de entablar una conversación con mis versos, para así hacerlo vivir a través de ellos. Está escrito con el tono en que hablábamos, quizás de poeta a poeta.

 
 
 

- ¿Es el público infantil, al que están dirigidos muchos de sus poemas, más exigente que el adulto?

 

-De alguna forma sí. Exigente desde el punto de vista de lograr su atención y su interés. Pero cuando lo logras es un público agradecido, entusiasta y maravilloso.

 

- Aunque muchas veces escriba para los más pequeños, ¿tiene la oportunidad de compartir sus poemas con ellos?

 

- Claro…siempre lo hice. Antes de publicar un libro dirigido a ellos procuro tantear con los niños que están en mi entorno. Me aseguro de que les llega, lo entienden y les gusta.

Ahora, con el Circuito Infantil y Juvenil del Centro Andaluz de las Letras, tengo más oportunidades de acercar mi poesía a un público que no cambio por ningún otro.

 

 

- En este sentido, ¿cómo, como valora el programa “Letras capitales”? ¿Qué le aporta su participación en este ciclo?

 

- Letras capitales suena a importante. La vida son escalones hacía arriba y hacía abajo, son etapas, subes, te estacionas. Ser parte de una selección de autores que aparecen en este ciclo hace que te refuerce las ganas de seguir en la brecha. También es una responsabilidad.

 
 
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