Ponencia James MacKenna marzo 2005

Comienza así, la ponencia de McKenna en el symposium de La Liga de la Leche, Paris marzo 2005:


Voy a exponer unos hechos que muestran por qué el contacto intenso y prolongado, el sueño compartido (o co-lecho) durante la noche y la lactancia, son tan importantes para la salud materna e infantil. Voy a explicar por qué la lactancia y el sueño compartido durante la noche constituyen un viejo mecanismo de adaptación, que sigue siendo perfectamente eficaz, que regula la fisiología de la madre y de la criatura de manera beneficiosa. La re-emergencia de la lactancia (la nueva moda en las sociedades occidentales) nos permite recordar que la lactancia y el sueño compartido madre-bebé son comportamientos que han evolucionado conjuntamente en tanto que componentes que constituyen un mismo micro-entorno beneficioso, protector, favorable al desarrollo, que palía la inmadurez del bebé (el volumen cerebral en el nacimiento es sólo el 25% del adulto), al tiempo que le protege de los riesgos de un medio externo potencialmente peligroso. Utilizo la noción de ‘entorno adaptado evolutivamente’ (según Bowlby), en el cual el sistema nervioso central en pleno desarrollo de la criatura recién nacida y del bebé encuentran al mismo tiempo su significado y su contexto, para mostrar que la ciencia se ha equivocado al pretender que los bebés humanos podían ser más independientes fisiológicamente de sus madres de lo que en realidad son, habiendo hecho con frecuencia, erróneamente, una definición científica de lo que deseábamos que fuesen los bebés en lugar de lo que en realidad son.

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Casilda Rodrigañez,
21 abr. 2009 8:27
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