RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL


TRIBUNAL SUPERIOR DE BUCARAMANGA

 

<< REGRESAR

REGRESAR A: RELATORIA DE LA SALA CIVIL

REGRESAR A: RELATORIA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE BUCARAMANGA

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Abuso del derecho. El empleo abusivo de vías de derecho sólo puede ser fuente de indemnización cuando se demuestre la temeridad o mala fe, el daño sufrido y la relación de causalidad entre éste y aquellas. 1997 enero 16. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

Como se ha visto de todo lo anterior, no existe una norma general para poder determinar si se está en presencia  o no de un abuso del derecho y corresponde al fallador determinarlo en cada caso, teniendo en cuenta los lineamientos  generales que se han trazado jurisprudencialmente.  No obstante, se  puede colegir que existen dos extremos dentro de los cuales se pueden ubicar las conductas reprochadas y que van desde el intención del titular del derecho hasta la falta de un interés serio y legítimo en el  ejercicio de ese derecho que causó un daño.

 

Nuestra Corte Suprema de Justicia  ha fundamentado el abuso del derecho sobre los principios de la responsabilidad civil extracontractual o aquiliana con apoyo en el artículo 2341 del Código Civil.  De  manera que el empleo abusivo de vías de derecho sólo puede ser fuente de indemnización cuando se demuestre la temeridad o mala fe, el daño sufrido y la relación de causalidad entre éste y aquellas.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Abuso del derecho. El empleo abusivo de vías de derecho sólo puede ser fuente de indemnización cuando se demuestre la temeridad o mala fe, el daño sufrido y la relación de causalidad entre éste y aquéllos. 1997 octubre 27. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

Con todo, la jurisprudencia nacional, bajo la consideración de que los derechos han de ejercerse conforme a la función social que les compete y sin que puedan atentar contra la justicia que debe presidir las relaciones sociales, tiene precisado que “es abusivo todo acto que, por sus móviles y por su fin, es opuesto a la destinación, a la función del derecho en ejercicio”, de tal manera que, como “cada derecho tiene su espíritu, su objeto y su finalidad, quien quiera que pretenda desviarlo de su misión social, comete una culpa, delictual o cuasidelictual, un abuso del derecho, susceptible de comprometer con este motivo su responsabilidad”, cual lo dijo la Corte en sentencia de 21 de febrero de 1938 (G.J. t. XLVI, pág.60), reiterada posteriormente. Ello significa, entonces, que para que pueda incurrirse en abuso del derecho, se hace indispensable que aquél de quien éste se predica incurra en culpa, es decir, en una conducta en la que no habría incurrido otra persona de recto proceder puesta en su misma circunstancia, ya que por acción deliberada y a propósito, ya por negligencia o imprudencia en el actuar (Sentencia de Casación, octubre 31 de 1995  Expediente 4701. Magistrado ponente Dr. Pedro Lafont Pianetta).

 

La Corte Suprema de Justicia ha fundamentado el abuso del derecho sobre los principios de la responsabilidad civil extracontractual con apoyo en el artículo 2341 del Código Civil. De manera que el empleo abusivo de vías de derecho sólo puede ser fuente de indemnización cuando se demuestre la temeridad o mala fe, el daño sufrido y la relación de causalidad entre éste y aquellas.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas. El ejercicio de una actividad peligrosa permite la deducción de una presunción legal de responsabilidad. 1995 septiembre 28. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

...nos encontramos ante el ejercicio de una actividad peligrosa, la cual permite la deducción de una presunción legal de responsabilidad según lo expresa el artículo 2356 del Código Civil; y al establecer los siguientes hechos configurativos de la misma, observamos que se exige:

1. Un autor o sujeto activo que es quien causa el daño;

2. La culpa o dolo del mismo;

3. El daño o perjuicio ocasionado al sujeto pasivo;

4. La relación de causalidad entre el daño y la culpa del sujeto que la causó.

 

En manera alguna emerge causal exonerativa de responsabilidad, y como bien lo interpretó el juez del conocimiento, debían haberse dado tres requisitos, a saber:

 

1. Tratarse antes que nada del hecho de que una persona por cuyo obrar no fuese el presunto agente responsable reflejo, vale decir, que dicho obrar fuese completamente externo a la esfera jurídica de este último;

 

2. Que el hecho fuente del perjuicio no hubiese podido ser previsto o evitado por el demandado;

 

3. Que el hecho del tercero tuvo que ser causa exclusiva del daño. ”.

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas. Responde quien desempeñó la actividad peligrosa. 1994 abril 8. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

En diversos fallos procedentes de la Sala, se ha puntualizado:

 

"..Nadie podría discutir que al dueño de la actividad peligrosa (más que de la cosa) se le presume guardián; y por lo mismo, es de los primeros llamados a responder en caso de presentarse el eventus damni.

 

".. A entender de la Sala debe empezarse por distinguir (si es posible hacerlo) entre el dueño de una cosa en sí misma considerada y el dueño de la actividad peligrosa que con ella se ejerza, pues que no basta lo primero para las posibilidades que toman estribo en el art. 2356 de nuestro Código Civil.  ”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas. En la conducción de automotores, por ser una actividad peligrosa, el elemento culpa se presume. 1996 febrero 22. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

...En otras ocasiones, para proteger a la víctima, la ley establece presunciones para el elemento culpa, que invierten la carga de la prueba. Luego la culpa es elemento integrante de la responsabilidad civil, por regla general en el derecho colombiano y, por excepción, en algunas oportunidades ella se presume.

 

La Corte Suprema ha enseñado sobre el particular:

 

"La conducción de automotores es ejercicio de actividad peligrosa, por lo mismo la culpa del actor se presume, lo cual significa que al demandante víctima del daño no se le exige demostrar la culpa del sujeto activo, es decir, sólo le basta para el éxito de sus pretensiones comprobar quién fué el autor del daño y el nexo causal entre éste y el titular de la actividad peligrosa, así como el perjuicio sufrido (art. 2356 C.C.)." (Sent. de febrero 25 de 1987).”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas. Tratándose de actividades peligrosas, al demandante no le compete demostrar la culpa del demandado, sólo le es indispensable demostrar el hecho, el daño y el nexo causal. 1995 febrero 8. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Pero ocurre que en ciertos casos -como el que se juzga- ambas partes ejercían actividades peligrosas en el momento del insuceso, pues tanto la víctima como los demandados, a quienes se atribuye el acto ilícito dañoso, conducían sus automotores, colisionando en el cruce de la calle 11 con carrera 22 de esta ciudad.

 

La Corte Suprema, ha enseñado sobre el particular:

 

"La conducción de automotores es ejercicio de actividad peligrosa por lo mismo la culpa del autor se presume, lo cual significa, que al demandante víctima del daño no se le exige demostrar la culpa del sujeto activo, es decir, sólo le basta para el éxito de sus pretensiones comprobar quién fue el autor del daño y el nexo causal entre éste y el titular de la actividad peligrosa, así como el perjuicio sufrido (art. 2356 C.C.).”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas. En esta clase de responsabilidad y según el art. 2356 C.C. no es por las cosas peligrosas en sí mismas, que se sanciona a los particulares, sino por una conducta de acción o de omisión respecto a éstas, que al  causar un  daño, obligan al victimario, a indemnizar a la víctima, con el fin de restaurar un equilibrio roto. 1997 noviembre 10. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

4.- Tradicionalmente ha sostenido esta Sala que la responsabilidad civil extracontractual anclada en el art. 2356 del C. C. depende, más de una ACTIVIDAD que de la propiedad o la tenencia de bienes peligrosos, aunque estas dos últimas cosas, suponen un deber de guardianía donde también se sanciona a la inactividad como factor determinante de la responsabilidad.

 

En una palabra, se entiende que bajo la égida de la norma en cita, no es por las cosas peligrosas en sí mismas, que se sanciona a los particulares, sino por una conducta de acción o de omisión respecto a éstas que han causado un daño, obligan al victimario a indemnizar a la víctima, como forma de restaurar un equilibrio roto.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD  CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas . Entratándose de actividades peligrosas, se obliga a quien la ejerce a responder por los daños que con ella cause, salvo que pruebe causa exculpatoria, como culpa exclusiva de la víctima. 1993 diciembre 6. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

En estos supuestos, ha de averiguar el fallador cuál de los hechos o culpas alegados fue el decisivo en el hecho, lo que comporta precisar igualmente cuál de los actos imprudentes produjo que el otro, que no hubiese tenido consecuencias por sí solo, causara, complementado por él, el accidente.

 

Como lo tiene dicho la Corte, "el sistema legal concede al juez amplios poderes para valorar, en concreto y a la luz de las probanzas, el hecho y las circunstancias del daño, no sólo en la tarea de deducir hasta dónde fue evitable, sino también en cuanto respecta saber en qué medida la propia culpa de quien sufrió el perjuicio puede atenuar y aun suprimir la responsabilidad" (G.L.XCVI, pág. 166)", (C.S.J., Cas., Sent, oct. 1/92.M.P Eduardo García Sarmiento).

 

El infortunado accidente en el que RAFAEL DIAZ perdió la vida, tuvo como causa eficiente y exclusiva, la conducta imprudente del occiso, quien abordó la calzada de tránsito de los vehículos en el momento mismo en que el automotor conducido por BARRENECHE VELÁSQUEZ pasaba, omitiendo toda precaución. Si el conductor no accionó la bocina ni los frenos, fue sencillamente que el accionar de RAFAEL fue tan intempestivo que sólo fue posible un leve e inútil giro; ello está explicado por el punto de impacto, señalado en el acervo probatorio, en la parte posterior del guardafangos derecho delantero.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas. Respecto del desarrollo de una actividad peligrosa, está llamado a responder por los daños que por ella se causen, quien tenía la guardianía de tal actividad. 1993 marzo 23. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

En fallo del 31 de mayo de 199O esta Corporación razonaba sobre similar evento al de ahora, de la manera que enseguida - a guisa de mayor motivación- se transcribe:

"...  Cuanto hace al demandado..........., es bien claro que la actividad peligrosa la ejerce cuándo tiene de "su propiedad" un vehículo automotor; y no lo sabe guardiar de manera que cualquier advenedizo lo tome y cause perjuicios a terceros. El guardián de un artefacto peligroso (como lo es un automotor) debe ser celoso en extremo y no  "soltarle" el artefacto al primer desconocido.....que al frente de su casa alguna vez le preste ese servicio. Puede ser que ese ignoto.....le haga tal servicio, pero constituye inconcebible conducta de imprudencia, dejarle las llaves de encendido o, no tomar las precauciones para que el auto no sea "movido" sin su consentimiento.

 

"Para la Sala en fin, lo apuntado constituye ejercicio de una actividad peligrosa, pues no solo "conduciendo" se puede llegar a esa concepción. También lo hace el que omisivamente deja que otros se aprovechen de su lenidad o de su "largueza", sea o no propietario del coche, pues que para los efectos del art. 2356 del C. C. no se necesita strito sensu ser el dueño del automotor, sino de la actividad; y esto último se consagra cuando ese alguien es tenedor (o poseedor), o "comprador" en el caso del art. 952 del C. de Comercio. Quien detenta  la guardianía puede no tildarse exactamente de dueño... pero es quién detenta el poder de hecho y la autonomía de la "cosa vendida"..., siendo entonces el "vendedor" alguien ajeno a los hechos y a la responsabilidad... y no citable al estrado por los riesgos asumidos por el comprador con pacto de reserva de dominio!”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas. Cuando el accidente que ocasiona un daño es generado por el despliegue de dos actividades peligrosas, quien pretenda exonerarse de responsabilidad deberá enervar la presunción de culpa que sobre él recae. 1994 marzo 18. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Sobre el particular la Sala Civil de la H. Corte Suprema de Justicia en providencia del 25 de febrero de 1987, en el recurso de casación interpuesto contra la sentencia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales, en el proceso ordinario de LISANDRO SÁNCHEZ SUÁREZ contra DARÍO MAYA BOTERO expresó:

 

La plena prueba de los cuatro ingredientes anotados, salvo la presunción de culpa para algunos eventos como ocurre en el daño causado en ejercicio de actividades peligrosas, llevará irremediablemente a condenar al sujeto activo a indemnizar al que sufrió el daño.

 

La conducción de automotores es ejercicio de actividades peligrosas, por lo mismo la culpa del autor se presume, lo cual significa, que al demandante víctima del daño no se le exige demostrar la culpa del sujeto activo, es decir, sólo le basta para el éxito de sus pretensiones comprobar quién fue el autor del daño y el nexo causal entre éste y el titular de la actividad peligrosa, así como el perjuicio sufrido (art. 2356 C.C.).

 

"Como  ambos automotores se hallaban transitando, ambas partes están bajo la presunción de culpa que determina el ejercicio de actividades peligrosas frente al daño causado. Siendo esto así, se hallan demandante y demandado en idénticas condiciones, es decir, ambas fueron causa por culpa del daño sufrido mientras no se demuestre otra cosa. Dicho de otra manera, se vuelve a la situación inicial o sea, que quien pretende indemnización debe demostrar los cuatro elementos dichos, incluyendo el subjetivo o culpa".

(Gaceta Judicial tomo CLXXXVIII, 1987, páginas 45 a 52).”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas simultáneas. Si la actividad peligrosa era realizada por ambas partes, se destruye la presunción de culpa. 1992 diciembre 11. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Como ambos automotores se hallaban transitando, ambas partes están bajo la presunción de culpa que determina el ejercicio de actividades peligrosas, frente al daño causado. Siendo ésto así, se hallan demandante y demandado en idénticas condiciones, es decir, ambas fueron causa por culpa del daño sufrido, mientras no se demuestre otra cosa. Dicho de otra manera, se vuelve a la situación inicial o sea, que quien pretende indemnización debe demostrar los cuatro elementos dichos, incluyendo el subjetivo o culpa. Es más, puede graduarse la culpa con que haya dado lugar el accidente, caso en el cual, si la proporción culposa fue la misma, se daría la compensación frente a la indemnización, o la reducción para uno si su grado de culpa fue menor, tal como prevé el artículo 2357 del C.C." (Sentencia de febrero 25 de 1987).”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas simultáneas. Si las actividades peligrosas se realizan por las dos partes, y una es considerada de más peligrosidad, es aplicable la presunción de culpa sobre quien ejerce la de mayor peligrosidad. 1992 diciembre 18. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

4.- Insistente ha sido la jurisprudencia nacional al decir que "el artículo 2341 del Código Civil autoriza  la indemnización cuando la víctima prueba la culpa o el dolo del autor del daño; el 2356 le releva de esta obligación arrojando la prueba de la irresponsabilidad sobre la persona que ejercita actividades reputadas peligrosas. La culpabilidad se presume en aquellos casos en que el daño proviene de un hecho que la razón natural permite atribuír a culpa o dolo de otro, o de aquellos hechos que por su propia naturaleza o por las circunstancias en que se realizaron sean susceptibles de imputarse a culpa de terceros. La doctrina de la Corte es la de que, "la presunción de culpa que se encuentra consagrada en el artículo 2356, opera en favor de la víctima pasiva del daño ocasionado por el manejo de cosas caracterizadas por su peligrosidad, la cual releva de la existencia de la prueba de la culpa, en el acaecimiento del accidente, a la víctima, quien demostrando el daño y la relación de causalidad entre éste y el perjuicio vierte sobre el autor de aquel la obligación de acreditar una causa eximente de la culpa si aspira a relevarse de toda responsabilidad. Entendido de la manera expuesta el artículo 2356, se tiene que al autor de un hecho no le basta alegar que no tuvo culpa ni puede con esta alegación ponerse a esperar que el damnificado se la compruebe, sino que para excepcionar eficamente ha de destruír la referida presunción demostrando uno al menos de estos tres factores: caso fortuito, fuerza mayor, intervención de elemento extraño" (XLVI, 216-XLI,381-LXIV,745).

 

5.- No obstante de lo hasta aquí afirmado, la presunción que se viene comentando carece de eficacia en la hipótesis de que el daño surja de la colisión de actividades igualmente peligrosas, pues bien es sabido que cuando dos presunciones de grado similar se enfrentan, tienden a neutralizarse, debiéndose, en consecuencia, ir en pos del artículo 2341 del Código Civil para esclarecer el grado de culpabilidad de cada oponente para así calibrar su propia responsabilidad.Si las presunciones ostentan un mismo grado, esto es, que la culpa de cada una de las partes se miren como equivalentes, operaría la compensación de peligrosidad en la actividad así desarrollada, sin que la presunción de culpabilidad de que trata el artículo 2356 ibídem, rija para una sóla de las partes, sino que presúmese en ambas la culpa. "Hay, como dice la Corte, una presunción de culpalbilidad solidaria en ellos", como ocurriría por ejemplo, en la colisión de dos vehículos automotores en movimiento, pues existe un enfrentamiento de la peligrosidad de las dos actividades de igual fuerza desarrolladas por el hombre. Pero ello no sucederá de la misma manera cuando el choque se presenta entre fuerzas desiguales, cuando es obstensiblemente mayor la peligrosidad de la de uno de ellos, razón por la cual de todas  maneras deberá aplicarse la presunción de responsabilidad, excepto cuando aparezca probado que el daño alegado provino de la culpa de quien ejercitaba la fuerza considerada como menor.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas simultáneas. Entratándose de accidentes de tránsito, no sólo se requiere demostrar la culpa del demandado, sino también la inocencia del demandante en los hechos ocurridos. 1995 febrero 6. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

En una palabra, al actor de esta historia le competía probar no sólo la culpa del conductor del bus sino, su propia "inocencia" (o actividad prudente) en la producción de los acontecimientos, pues sólo así se podría pasar a evaluarse en casos como el actual...., el elemento axial del nexo de causalidad entre el daño y el hecho culposo que lo origina, con aptitud para un resarcimiento total.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas simultáneas. Cuando las partes han manejado actividades peligrosas, se considera que cada uno responde por la culpa en que incurrió. 1995 mayo 15. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

1O.- Conviene también que se precise que el ad quem está en un todo de acuerdo con las ideas del fallador de la primera vara, en cuanto que apuntó en igualdad de condiciones de las partes al desarrollar juntas una actividad peligrosa (en medio de las cuales se produjeron los daños en ciernes), resulta de imperio dejar de lado a la presunción de la norma del art. 2356 del C. Civil, (la que entonces sería aplicable a ambas posiciones del proceso, en inconcebible duplicidad enervante o neutralizadora), para pasar mejor a "establecer" cuál de las dos conductas fue la que ocasionó el daño con "culpa imputable". Tal fue lo que en cada instancia ha ocurrido, descatándose que la segunda no ha servido más que para confirmar las deducciones lógicas, precisas y atinadas de la primera!

 

Si al lado de la precedente apreciación se anota la circunstancia de que no puede obrar la más mínima "compensación" de culpas en favor del actual demandado, al no haberse demostrado por el Sr. Castro Ardila culpa en el flanco de la parte actora ( pues ni siquiera el inverosímil reversazo "de ímpetu" pudo aceptarse), se comprende bien la medida en que a la postre, vanos han resultado al final ser los doctos ataques  del apelante contra el pronunciamiento que ha venido entreteniendo a la Sala..

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas simultáneas. Cuando ambas partes ejercen actividades peligrosas en el momento del insuceso, se les atribuye conjuntamente la responsabilidad en el acto ilícito dañoso en la proporción en que hayan contribuído a su ocurrencia. 1995 octubre 26. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

De tiempo atrás la jurisprudencia patria tiene enseñado que en la normativa que regula la responsabilidad extracontractual en nuestro ordenamiento civil, se distinguen tres especies de ella, a saber: la que se deriva del hecho propio (disciplinada principalmente por los arts. 2341 a 2345), la responsabilidad por el hecho ajeno (a la cual se refieren los arts. 2346 a 2349 y 2352) y la que surge del hecho dañoso de las cosas animadas o inanimadas (cuya preceptiva se halla en los arts. 235O y ss. -salvo el 2352-).

 

Si alguien causa daño o agravio a una persona o a su patrimonio debe repararlo; es principio que campea en nuestro ordenamiento civil. Tal principio está, sin embargo, montado sobre la regla general de la conducta culposa, de tal suerte que son cuatro los elementos que concurren a estructurar la responsabilidad civil; un hecho dañoso, el daño, el nexo de causalidad entre éste aquél y la culpa.

 

Uno de los eventos en que la culpa se presume, deducido de lo dispuesto por el art. 2356, es el de las actividades peligrosas. El riesgo que implica su ejercicio hace justificable que el Derecho tome una actitud de protección para la víctima, quien tiene suficiente con demostrar el hecho dañoso, el daño y el nexo causal entre aquél y éste, quedando exonerada de probar la culpa.

 

La Corte Suprema ha enseñado sobre el particular:

 

"La conducción de automotores es ejercicio de actividad peligrosa por lo mismo la culpa del autor se presume, lo cual significa, que al demandante víctima del daño no se le exige demostrar la culpa del sujeto activo, es decir, sólo le basta para el éxito de sus pretensiones comprobar quien fue el autor del daño y el nexo causal entre éste y el titular de la actividad peligrosa, así como el perjuicio sufrido (art. 2356 C.C.).

 

Como ambos automotores se hallaban transitando, ambas partes están bajo la presunción de culpa que determina el ejercicio de actividades peligrosas, frente al daño causado. Siendo esto así, se hallan demandante y demandado en idénticas condiciones, es decir, ambas fueron causa por culpa del daño sufrido, mientras no se demuestre otra cosa.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas simultáneas. En el surgimiento de perjuicios derivados de dos actividades peligrosas, el demandante deberá probar la culpa del demandado. 1996 febrero 26. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

5.6.  Como en la hipótesis que ahora ha menester de resolverse, no sería aplicable la preceptiva del art. 2356 del C. Civil, ya que ambas partes desempeñaban; en el momento de la ocurrencia del hecho, actividades peligrosas, es bien sabido que la jurisprudencia ha optado, para dilucidar la responsabilidad que haya sido demandada en esas circunstancias, por el camino de exigir la prueba de la culpa del demandado..., ante el reclamo de su  oponente conductor. Cuanto hace a este puntal definitorio, el Tribunal se halla en un todo de acuerdo con la opinión del Juzgado de origen, y a ella se remite, en aras de brevedad.

"4.6. Teniéndose por cierto para este Colegio, que hubo culpa en la conducción de los 2 automotores, coincidiendo en ello con el funcionario de primera mano que "dedujo" esa explicación en su informe-concepto del 26 de octubre de 1991; y, recordando que en eventos como el presente, no es de recibo la aplicación directa del art. 2356, pues que ambas partes en conflicto desarrollaban (al tiempo) actividades peligrosas, habrá lugar a que el negocio sea analizado bajo la óptica de los arts. 2341 y 2357 del C. Civil, a fin de otorgarle una salida acorde con la justicia y la ley.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Actividades peligrosas simultáneas. Quien pretenda la indemnización de un daño, ocasionado en el ejercicio  de la misma actividad peligrosa, debe demostrar la culpa. 1996 julio 29. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

El juez del conocimiento ha interpretado bien, que la presunción de la culpa desaparece cuando ambas partes ejercen al momento del suceso la misma actividad por lo cual, al demandante compete la demostración de la culpa con la que actuó el conductor del bus de transporte urbano en la producción de los daños que hoy reclama y tal como lo determina el art. 177 del C. de P.C.

 

En efecto, al realizarse por los autores directos una actividad peligrosa de la cual emerge un daño, obvio es que ha de evacuarse el onus probandi en la forma como lo determina el art. 177 del C. de P.C. con el propósito de demostrar la culpabilidad de la persona a quien se le endilga la correspondiente autoría.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Carga de la prueba. La víctima es quien debe probar el hecho dañoso y los daños causados. 1992 julio 27. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

4.- Luego de buscar infructuosamente el recaudo de pruebas, tanto en el período normal que la ley dispone para esta clase de procesos como en uno adicional otorgado con base en el artículo 18O del C. de P.C., la funcionaria de primer grado dictó sentencia absolutoria al considerar que los hechos alegados en la demanda no estaban probados, pues lo único que aparece en el expediente son unos documentos que, por carecer de autenticidad, son son prueba del hecho dañoso, el daño y el nexo causal entre uno y otro.

 

Ciertamente la desidia de la parte demandante ha sido tan manifiesta a lo largo del proceso, en lo atinente a la práctica de pruebas, que desdeñó el período propio del proceso y luego también el oficioso decretado por el juzgado; no podía esperar otro resultado.

 

5. -El demandante apeló de tal proveído y alega que los mentados documentos son públicos y no fueron tachados de falsos: las diligencias administrativas; el avalúo practicado por un "funcionario público"; la fotocopia del recibo de caja por el cual el demandado García (uno de los demandados, necesariamente) pagó la multa impuesta, etc.

 

A la víctima sólo le competía probar el hecho dañoso y los daños cuyo resarcimiento solicita; y a su juicio así se hizo.

 

6.- En realidad en el proceso sólo aparece la prueba documental anexa con la demanda, más los reconocimientos recaudados oficiosamente en el curso de la segunda instancia. El Tribunal consideró, a pesar de la situación avizorada, que la búsqueda de la verdad es un deber del juez y optó por el decreto oficioso de pruebas que tuvo unos resultados apenas parciales.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Carga de la prueba. La carga de la prueba del daño le corresponde a la parte que lo alega. 1992 noviembre 27. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Causa grima observar que, al lado de las cotizaciones de que se habla... las que no determinan con exactitud ni el daño ni el monto de ello: sufridos por el actor, la parte demandante no aprovechó tampoco la oportunidad creada por el auto del 17 de septiembre de 1992 para traer a la causa (acaso?) las facturas y demás pruebas tanto de los repuestos que quizá hubo de comprar desde el 25 de marzo de 1989 a la fecha (para restaurar su automóvil), como de la mano de obra empleada por mecánicos y técnicos en estas materias, dejando a su flanco y carga probatoria..., en la más flagrante desprotección de convicción hacia la justicia.

 

V).- Con asidero en la falencia que se anota..., la cual no se puede subsanar con pruebas de oficio..., toda vez que la Corporación ignora en verdad "el detalle de los daños"; y, en cuál o cuáles establecimientos de reparación de automotores se haya finalmente arreglado el vehículo en mención (si es que así lo fué), habrá necesidad de confirmar la sentencia del a-quo.

 

VII).- Sea como fuere, a la hora de decidir hay que concluir en que no se probó la determinación del daño... y esa ausencia, en las actuales leyes procedimentales del país, conlleva-lisa absolución del demandado. Actores non probante, reus absolvitur!”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Carga de la prueba. La demandante tiene que entrar a demostrar los perjuicios morales y materiales causados en el siniestro. 1997 julio 10. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

13.-  Sea pues que se concluye en que la aridez probatoria que encontró el Sr. Juez de la primera instancia, sigue campante, respecto de los perjuicios materiales, pues el deponente con el que se creía que se podía salvar el escollo de evidencia, no ha servido para demostrar que Federico en verdad destinaba sus sueldos (o un determinado porcentaje) para aliviar las cargas económicas de su querida madre, la cual entre otras cosas, tenía a la sazón la pensión de su esposo y la ayuda de otros 5 vástagos... si es que acaso, tal era la costumbre de esta familia.

 

Así las cosas, con la versión del señor Quintero únicamente se acreditó que el  joven Federico se ganaba (con aquel) el salario mínimo legal vigente a la época, y que tenía para con su madre los más estrechos vínculos afectivos, pero no, que los había del tipo económico de “ayuda”, plena y certeramente demostrada!

 

A virtud de lo expuesto y como en derecho no es viable montar sentencias condenatorias sobre conjeturas o suposiciones, se impone –por fuerza de la deficiencia probatoria- la confirmación de la sentencia recurrida, sin costas en la segunda instancia.....”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Caso fortuito. a. Un hecho exterior al demandado

b. Hecho imprevisto e imprevisible, y

c. Que no sea posible de evitar. 1995 septiembre 4. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Para que aflore la responsabilidad de una persona (natural o jurídica), ha entendido la jurisprudencia nacional, que es menester, la existencia de un daño, una culpa y la relación de causalidad entre aquellos dos extremos a saber: actuación culposa del agente y padecimiento físico o personal de la víctima o en alguno de sus bienes patrimoniales.

 

De la misma forma el art. 235O ejusdem, determina que el daño derivado de negligencia o malicia de una persona, genera la obligación de repararlo, esto es, que toda actividad que implique riesgo está sujeta a la consiguiente indemnización.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Caso fortuito. El deteriodo de una vía no es un factor imprevisible ni irresistible para alegar fuerza mayor o caso fortuito y liberarse de culpa. 1996 abril 24. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

Aduce también el demandado la excepción de FUERZA MAYOR O CASO FORTUITO en la producción del accidente. Para que se presenten estos fenómenos, es menester que concurran los elementos de imprevisibilidad e irresistibilidad en sus efectos y que, además, la fuerza mayor no sea imputable a culpa del demandado.

 

El hecho de que la vía estuviera deteriorada no constituye un factor imprevisible ni irresistible, pues entre un sacudón por fuerte que sea, o la necesidad de adelantar en ese momento, si el conductor se percata de que por el otro carril se desplaza un vehículo, lo prudente es esperar que el otro prosiga su camino y no insistir en continuar exponiéndose a que ocurra el accidente con las consecuencias fatales ya vistas.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Compensación de culpas. Cuando hay culpa tanto de la víctima (imprudencia) como del victimario en la ocurrencia del hecho dañino, responden proporcionalmente  al grado de contribución al daño. 1989 marzo 4. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Pero para que se extructure cualquiera de estas especies de responsabilidad, requiérese de la concurrencia de los siguientes elementos axiológicos: culpa, daño y relación de causalidad, elementos que deben ser demostrados por la víctima o sujeto pasivo del daño que ha demandado el resarcimiento de los perjuicios, salvo que el daño se le haya ocasionado por el manejo de cosas caracterizadas por su peligrosidad, en aquél primer elemento, o sea la culpa, se presume en favor de la víctima, quien demostrando el daño, y la relación de causalidad entre éste y el perjuicio, vierte sobre el autor de aquella la obligación de una causa eximente de estos factores, si aspira a liberarse de toda responsabilidad, como la fuerza mayor, el caso fortuito o la intervención de un elemento extraño imputable a aquél y que haya originado el accidente, y en el caso de que la víctima o victimario operen cosas caracterizadas por su peligrosidad, al producirse el accidente generador del daño, se ha dicho por la Doctrina y la Jurisprudencia, que la apreciación del daño está sujeta a reducción, si el que lo ha sufrido se expone a él imprudentemente, en aplicación del Art. 2357 ibídem.

 

Ahora, también lo tiene aceptado la doctrina y la jurisprudencia que las actividades peligrosas, de las cuales hace parte la conducción de energía eléctrica, se enmarcan dentro de la preceptiva legal del Art. 2356 del C. Civil, por lo cual la presunción de culpa recae, en principio, en quien ocasionó el hecho, con lo cual a la víctima se exonera de demostrar la culpa del autor del daño, porque de no ser así, se imposibilitaría, dadas las circunstancias bajo las cuales ocurrió el hecho, a la víctima en demostrar el elemento de culpa.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Compensación de culpas. Como ambos automotores se hallaban transitando, ambas partes están bajo la presunción de culpa que determina el artículo 2356 del Código Civil.  1992 agosto 21. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

 

Ha enseñado la Corte:

"Las peticiones en el caso sub lite tienen su fundamento en el perjuicio que se dice sufrió L.S., ocasionado por el accidente de tránsito a que se ha hecho alusión y cuando los automotores de demandante y demandado transitaban por el cruce de la carrera 23 o Avenida Santander con la calle 36 de la ciudad de Manizales.

 

Como ambos automotores se hallaban transitando, ambas partes están bajo la presunción de culpa que determina el ejercicio de actividades peligrosas, frente al daño causado. Siendo esto así, se hallan demandante y demandado en idénticas condiciones, es decir, ambas fueron causa por culpa del daño sufrido, mientras no se demuestre otra cosa. Dicho de otra manera, se vuelve a la situación inicial o sea, que quien pretende indemnización debe demostrar los cuatro elementos dichos, incluyendo el objetivo o culpa. Es más, puede graduarse la culpa con que hayan dado lugar al accidente, caso en el cual, si la proporción culposa fue la misma, se daría la compensación frente a la indemnización o  la reducción para uno si su grado de culpa fue menor, tal como lo prevé el artículo 2357 del C. C." (Sentencia de febrero 15 de 1987). ”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Compensación de culpas. De presentarse una colisión de autos por el despliegue de actividades peligrosas ha de mirarse si se presenta o no, la compensación de culpas para la tasación de la indemnización, sin que ello signifique necesariamente que la acción constituye un hecho punible. 1993 febrero 4. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

Atendiendo al tenor literal del artículo 2356 del Código Civil "por regla general todo daño que pueda imputarse a malicia o negligencia de otra persona, debe ser reparado por esta...". Tal como lo aceptan tanto la doctrina como la jurisprudencia nacionales, la disposición transcrita involucra los daños que encuentran su genesis en todas aquellas actividades que se conocen bajo el mote de "peligrosas", es decir aquellas que para su ejercicio requieren del empleo de cosas o energías, toda vez que grandes son los riesgos o peligro que implica su desarrollo.

 

La Doctrina patria ha visto en la disposición que se comenta, una presunción de culpa por lo que al damnificado le corresponde como verdadero "Onus", probar los hechos que costituyen la actividad peligrosa al igual que el daño, transfiriéndose al titular de la cosa con la cual se cometió el hecho dañino, la carga de demostrar que el percance se suscitó por dolo o culpa de la víctima, por la intervención de un elemento extraño, por fuerza mayor o caso fortuito. La culpa de la víctima, por regla general carece de virtualidad para exonerar de responsabilidad al llamado a responder, aunque sí conduce a su limitación o reducción, todo con fundamento en el artículo 2357 del Estatuto Civil.

 

La presunción de culpa en cabeza de quien adelanta la actividad peligrosa pierde su fuerza, neutralizándose por completo, cuando el percance emerge de la colisión de dos actividades igualmente peligrosas, evento en el cual deberá acudirse a la norma contenida en el artículo 2341 del Código Civil a fin de calibrar el grado de culpabilidad de cada oponente para así esclarecer su propia responsabilidad, pudiendo ocurrir una verdadera compensación de peligrosidad en la actividad desarrollada, lo que suele acontecer cuando la culpa de cada una de las partes se miran como equivalentes.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Compensación de culpas. Acaecido un hecho dañoso por la concurrencia del despliegue de actividades peligrosas, opera la compensación de culpas para efectos de sopesar los perjuicios, ateniéndose a lo probado y al arbitrium Judicis. 1993 octubre 15. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

Brota de lo dicho, como verdad inconcusa, que los dos conductores con su reprochable conducta coadyuvaron a la producción del daño alegado y probado, lo que no fue más que la desafortunada conjunción de varios aconteceres ligados de tal manera entre sí, que la ausencia de alguno de ellos habría bastado, a no dudarlo, para enervar la causa que lo produjo.

 

Tanto GÓMEZ ACEVEDO como LIZARAZO FALLA aceptaron voluntariamente el riesgo que implicaba abalanzarse sobre la vía sin respetar la prelación, virar en sentido prohibido; conducir en estado de alicoramiento y, peor aún, por encima del límite permitido en cuanto a velocidad se refiere, todo lo cual los llevó a exponerse al peligro en forma por demás imprudente.

 

La culpa de cada una de las partes carece ciertamente de virtualidad para exonerar al otro de responsabilidad civil, pues ella no fue la causa exclusiva del daño, no absorvió íntegramente la imprudencia y el descuido del otro, todo lo cual, como ya se dijo, fue trascendente en la producción del perjuicio.

 

La concausalidad aquí estructurada conlleva, a la luz del artículo 2357 del C.C., a una reducción; ahora bien, como no es fácil determinar la proporción y regular la partición de la responsabilidad en los casos del daño causado por concurrencia de culpas, la doctrina y la jurisprudencia nacionales han dejado la graduación cuantitativa de la indemnización al arbitrium judicis. El Tribunal, con fundamento en dicha facultad discrecional que sobre el punto le defiere tácitamente el legislador, y considerando que la culpa del conductor del vehículo GP 33O3 fué más grave que la que se le imputó y dedujo al demandante por lo que en puridad de verdad puede estimarse como menos  trascendente o determinante en la producción del perjuicio cuya indemnización mutuamente solicitan las partes, considera que lo equitativo es que el daño ocasionado al vehículo IP 2223 deba ser indemnizado en un 6O%, correspondiéndole el porcentaje restante pagarlo a la demandante principal por las razones anotadas.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Compensación de culpas. Cuando el daño se produce en ejercicio de dos actividades consideradas como peligrosas, para que opere la reducción del art. 2357 del C.C. la víctima debe haber contribuido a causar el daño. 1996 mayo 27. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

La disposición es justa en la medida en que, si la víctima debe probar la culpa del directamente responsable, lo lógico es que solo la culpa del lesionado permita una exoneración parcial. Si el hecho de la víctima es causa exclusiva, poco importa que sea culposo o no, y poco importa que nos estemos refiriendo a la responsabilidad directa con culpa probada; pero, tratándose de la responsabilidad con culpa probada y del hecho parcial de la víctima, este deberá ser culposo para que se dé la exoneración parcial.

 

La reducción de culpas de que habla el art. 2357 del C. C. supone necesariamente, que haya existido culpa de parte y parte; si la culpa de la víctima es causa exclusiva del daño, no cabe hablar de reducción, porque lo que se presenta es una exoneración total, pues el hecho es equiparable a la causa extraña; si, por el contrario, la víctima no ha cometido culpa, ni total ni parcial, el demandado deberá responder por la totalidad del daño; solamente cuando han concurrido la culpa presunta o probada del demandado, con la culpa del demandante, podrá existir la reducción parcial".

 

Nosotros pensamos que cuando el daño se produce con participación causal de las actividades peligrosas de la víctima y del demandado, se aplica perfectamente la reducción referida en el art. 2357 del Código; en este caso, existe culpa probada de las partes, y no tendremos por qué remitirnos al juego de las presunciones. Si la culpa consiste en ejercer una actividad peligrosa, y esa peligrosidad del demandante  y demandado contribuyeron a generar el daño, tanto la víctima como el responsable deberán contribuir a la reparación; pero debe entenderse que, para que exista reducción, es preciso que la peligrosidad de la actividad de la víctima haya contribuido a causar el daño; si colisionan una motocicleta y un carro-tanque de gasolina que explota, no podremos decir que existe la reducción por el simple hecho de que hubo colisión de dos cosas que se consideran como peligrosas. Aunque los  dos objetos colisionaron, solo la actividad del carro-tanque causó el daño; por el contrario, si la motocicleta golpea al carro-tanque que se halla estacionado, y éste no explota sino que sufre golpes en las latas, es claro que el daño fue causado únicamente por la peligrosidad de la motocicleta, y sólo el guardián de ésta  deberá responder; ahora bien, si los dos vehículos están en marcha y chocan violentamente, los daños sufridos por uno y otro deberán estar sometidos a la teoría que acabamos de exponer, ya que el daño ha sido generado por la peligrosidad de las dos actividades, y, en consecuencia, los dos han cometido falta.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Competencia. Las autoridades de tránsito o quienes los remplacen no tienen competencia para conocer de los perjuicios morales que se deriven de un accidente de tránsito, tan solo y de manera excluyente, con los daños materiales. 1994 octubre 27. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

La Ley 23 del 21 de marzo de 1991, concebida por el legislador para crear mecanismos de descongestión de los Despachos Judiciales, determinó, en sus artículos 18, 19 y 2O, modificar los artículos 236, 251 y 252 del Código Nacional de Tránsito Terrestre, otorgándoles de esta manera a los Secretarios, Inspectores Municipales y Distritales de Tránsito, y en su defecto a los Alcaldes Municipales e Inspectores de Policía, competencia para conocer de las faltas ocurridas dentro del territorio de su jurisdicción, en única instancia, por infracciones sancionadas con multas hasta de 15 salarios mínimos, y, en primera, por infracciones sancionables con multas superiores, "...o con suspensión, o cancelación de la licencia para conducir, lo mismo que las resoluciones en que se condene al pago de perjuicios...".

 

Cuando el resultado de los hechos de que conocen las mencionadas autoridades de tránsito y/o policía, sea el de daños ocasionados a vehículos, inmuebles, muebles o animales, en la resolución que imponga la sanción correspondiente, el responsable será condenado, en concreto, al pago de perjuicios, los que serán liquidados de acuerdo al procedimiento contenido en los incisos 1 y 2 del artículo 5O, hoy artículo 56 del C. de P. P. concluye el artículo 2O de la referida Ley 23/91, estableciendo que la resolución que imponga el pago de perjuicios podrá ser acusada ante los Tribunales de lo Contencioso Administrativo, en única instancia, después de agotada la vía gubernativa.

 

Significa lo anterior, en criterio de la Sala, que esa competencia así establecida y atribuida a las autoridades de tránsito, es privativa y no a prevención, de suerte que, en adelante, serán aquellas o en su defecto las autoridades que hagan sus veces, como por ejemplo los alcaldes municipales o los inspectores de policía, quienes emitirán las resoluciones respectivas que contendrán, no sólo la sanción por la infracción de una norma determinada del C. Nal. de Tránsito, como fuente u origen del presunto daño ocasionado ya sea a un vehículo, bien mueble o  inmueble o animal, sino que también contendrá la condena al pago de esos perjuicios, debidamente liquidados.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Competencia de autoridades de tránsito. No es requisito de ley la espera del pronunciamiento de la autoridad de tránsito sobre la responsabilidad del autor directo, para iniciar un ordinario contra terceros civilmente responsables. 1994 febrero 7. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

6.- Empero, sin necesidad de grandes esfuerzos, ve también con meridiana claridad esta Sala, que la citada disposición; si bien es cierto que le atribuye a las autoridades de tránsito el conocimiento y decisión de la falta contravencional (al igual que la facultad de condenar al pago de los perjuicios que por estas aristas se diere lugar) frente al responsable directo de los hechos, ó dicho de otra manera, en relación a quien tenía a su mando la dirección material del artefacto vehícular ocasionante del perjuicio; no lo es menos que la mencionada norma no exige previamente la definición de la responsabilidad del conductor, para que con base en la resolución que sobre ello se profiera, se pueda iniciar proceso ordinario contra el propietario y/o la empresa a la cual está afiliado el carro vinculado al suceso. A tal horizonte previo de definiciones no arribó el legislador!

 

Para abundamiento en razones, baste que la Sala se haga la siguiente pregunta: ¿acaso, debe proferirse sentencia en el proceso ordinario que se siga a los terceros responsables (en esta clase de asuntos), en mismo e idéntico sentido de la resolución administrativa que se emita para el autor directo? Puede ser que la Justicia de Policía absuelva y que la ordinaria condene? Para resolver el interrogante, piénsese no más que en un momento dado puede acaecer un accidente, que se produce por negligencia en el mantenimiento del vehículo, haciéndose con esta conducta posiblemente responsable de los daños al propietario del mismo, o a la Empresa transportadora... o al mecánico de turno, sin que por ello se le pueda endilgar alguna responsabilidad al conductor de dicha máquina, el cual entonces puede ser absuelto. Los fallos no serían idénticos, pero nunca contradictorios, sino que la justicia -en cada campo particular -coloca cada cosa en su lugar, para aplicar la ley!”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Concurrencia de culpas. Incide directamente en la graduación cuantitativa de la indemnización, así lo señala el art. 2357 C.C., en ningún momento exime o libera del pago de la obligación de indemnizar. 1989 marzo 18. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

Precisamente la Corte, en el punto, expresó en sentencia de 9 de febrero de 1976, lo siguiente:

 

"Pero como el daño no siempre tiene su origen en la culpa exclusiva de la víctima, o en descuido único del demandado, sino que en muchas ocasiones tiene su manantial en la concurrencia de culpas de uno y otro, en negligencia tanto de la víctima como del autor del perjuicio, entonces, en este último evento, en virtud de la concausa, el demandado no puede ser obligado, sin quebranto de la equidad, a resarcir íntegramente el daño sufrido por la víctima. Si la acción o la omisión culposa de ésta fue motivo concurrente del perjuicio que sufre necesariamente resulta ser lesionado, al menos parcialmente, su propio victimario. Y sí él ha contribuido a la producción del perjuicio cuya indemnización demanda, es indiscutible  que en la parte del daño que se produjo por su propio obrar o por su particular omisión, no debe responder quien sólo coadyuvó a su producción, quien realmente no es su autor único, sino solamente su copartícipe.

 

"Tal es el fundamento racional y lógico del artículo 2357 del Código Civil que expresa: "la apreciación del daño está sujeta a reducción, si el que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente.

 

Es el daño uno de los elementos axiológicos de la responsabilidad en el campo civil el que para que pueda ser reparado económicamente debe haber plena certeza sobre su causación; los perjuicios hipotéticos y eventuales, como bien se sabe, no son objeto de indemnización por faltar la plena convicción de que real y efectivamente fueron causados.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Concurrencia de presunciones de culpa. En el ejercicio de dos actividades peligrosas quien pretenda indemnización debe demostrar los cuatro elementos. 1996 abril 10. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Como ambos automotores se hallaban transitando, ambas partes están bajo la presunción de culpa que determina el ejercicio de actividades peligrosas, frente al daño causado. Siendo ésto así, se hallan demandante y demandado en idénticas condiciones, es decir, ambas fueron causa por culpa del daño sufrido, mientras no se demuestre otra cosa. Dicho de otra manera, se vuelve a la situación inicial o sea, que quien pretende indemnización debe demostrar los cuatro elementos dichos, incluyendo el subjetivo o culpa. Es más, puede graduarse la culpa con que hayan dado lugar al accidente, caso en el cual, si la proporción culposa fue la misma, se daría la compensación frente a la indemnización, o tal como lo prevé el artículo 2357 del C.C." (CSJ, Sentencia de febrero 25 de 1987).”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Concurrencia de responsabilidades. La condena se sostiene conque se pruebe bien la responsabilidad indirecta del patrono o la responsabilidad directa del dueño de la cosa. 1991 julio 5. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Pero olvida el ilustre apoderado que no sólo es la responsabilidad indirecta del patrono fundamento de la demanda, sino también la responsabilidad directa del dueño de la cosa (guardián jurídico) invocada con claridad tanto en el petitum como en los hechos que le sirven de sostén. Bien se sabe que la condena se sostiene sea que se pruebe una u otra responsabilidad. De tal suerte que, aún en el evento de considerarse probado que el conductor de la camioneta de placas OS-O888 estaba conduciendo embriagado y en labores impropias de su cargo, quedaría sin desvirtuar la responsabilidad de la empresa como guardiana jurídica del bien, pues es claro que si el automotor a las dos y media de la mañana de aquel día se hubiese hallado a buen recaudo en los garajes de la demandada, el suceso dañoso no se habría presentado.”.

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Concurrencia de responsabilidades. Si se demanda al guardián jurídico de una cosa no es necesario que se le pruebe que era también el patrono del conductor. 1992 septiembre 8. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

La demanda que dió lugar al pleito presente no es ciertamente un dechado de técnica. En efecto, al leer las pretensiones de la demanda pareciera entenderse que se demanda a Oliverio de Jesús, dado que el accidente fue ocasionado por su conductor, lo cual inmediatamente transporta al juez hacia el segundo grupo de normas reguladoras de la responsabilidad extracontractual; sin embargo, en capítulo especial, el demandante clarifica qué tipo de responsabilidad es la que achaca a su contricante, resultando ser la del dueño de las cosas inanimadas con que se causa daño, en el ejercicio de actividades peligrosas.

 

La responsabilidad que se deduce al demandado es, claramente, la del dueño o guardián jurídico del vehículo con el cual se causó el daño. Pierde lamentablemente su tiempo el demandado pidiendo que le prueben su condición de patrono, pues tal tipo de responsabilidad no le ha sido reclamada.

 

"...El no ser guardián jurídico de la cosa determina que el demandado no estaría legitimado en causa por pasiva. En cambio, la fuerza mayor, el caso fortuito, la culpa exclusiva ... exonera ... aún a aquél legitimado como parte pasiva en la relación obligacional objeto del proceso. Otra cosa es que en el caso presente tal defensa no tiene vocación de prosperidad, pues la prueba arrimada al efecto es en extremo deleznable. Basta leer el art. 28O del c. de p. c., norma que guía la apreciación de documentos en tales condiciones, para llenarse de dudas en lo que hace a la época de celebración del pretendido arrendamiento. ”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Congruencia del fallo. Cuando se pretende que se declare la responsabilidad civil contractual pero es extracontractual, ésta no se podrá declarar so pena de incurrir en incongruencia de la sentencia. 1995 junio 14. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Pero, este tipo de responsabilidad civil tiene una causa u origen distinto al invocado en la demanda esto es, nació de un contrato en la forma así convenida no sólo por los celebrantes sino también por los propietarios de los terrenos enajenados, pues éstos, también aceptaron la forma de pago a cargo de un tercero, es decir por la parte demandada

 

Y nada se opone a esta sui generis forma de contratación pues en el evento del no pago, o incumplimiento de la obligación de pagar el precio de la venta, entonces los vendedores que deben ser contratantes cumplidos pueden también acudir al ejercicio de la acción de la resolución del contrato (artículo 1546 C.C.).

 

La responsabilidad entonces es de carácter contractual y no extracontractual y por esta última vía no se puede acceder a las súplicas de la demanda porque se estaría desconociendo el principio de la congruencia de la sentencia si llegare a condenarse a la parte demandada por causa distinta a la invocada en la demanda (Inciso 1o. del artículo 3O5 del C.P.C.); dicho en otras palabras, éste no es el escenario procesal adecuado para esta especie de responsabilidad…”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Cosa juzgada penal. Si quien tenía interés para exigir la indemnización de perjuicios se constituyó en parte civil dentro del proceso penal, no podrá a la vez iniciar un proceso civil independiente. 1994 mayo 31. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

La parte demandante, motu proprio, trajo a los autos copia de la sentencia de apelación emitida por el Juzgado Primero Superior de Bogotá el 8 de febrero de 1991, donde, luego de revocar la del 3O de noviembre de 199O, José Reinaldo Soto Ramírez fue condenado por el delito de lesiones personales en hechos donde José Francisco Ramírez Ríos aparece como víctima, acaecidos el 29 de mayo de 199O, que son los mismos que dieron lugar a este pleito civil.

 

Aquél recurso de alzada fue interpuesto por la parte civil, según pregona la providencia misma, ya que la de primer grado fue totalmente absolutoria. El ad quem condenó al convicto, amén de las sanciones de orden penal, a pagar el equivalente a 2O gramos oro por concepto de perjuicios materiales más 3O gramos oro por perjuicios morales.

 

Bien es sabido que, en eventos como el que hoy ocupa la atención de la Sala, cuando el perjudicado con el hecho ilícito, ante la opción de ejercer la acción civil dentro del proceso penal o ejercerla dentro del proceso civil pertinente, escoge la primera de ellas, está renunciando a ejercer la segunda; por tanto, no es de recibo que, el perjudicado so pretexto de que no se encuentra satisfecho con la indemnización obtenida dentro del proceso penal, demande los mismos perjuicios y a la misma parte en un proceso civil ordinario.

 

De tal suerte que obró conforme a derecho la falladora de primer grado, al decir que en el caso materia de estudio, se configura la excepción de cosa juzgada, al tenor de lo dispuesto por el art. 332 del C.P.C., pues se estructuran a cabalidad y de modo convergente los requisitos exigidos para su predicabilidad.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Culpa. Si un beodo que conduce externamente bien, sufre daño injusto por un tercero, en el que no ha participado su culpa (la del  embriago), tiene pleno derecho a ser resarcido, sin siquiera sostenerse posibilidad de concurrencia de culpas. 1991 mayo 24. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

El "informe" del cróquis del accidente y la versión del funcionario público que levantó esa prueba, son apenas "conclusión de hombre" que, no pueden relevar al juez competente en la evaluación de este tipo de circunstancia, amén de que el propio alférez firmante del documento se encargó de aclarar que lo que él motejó de impericia se contraía a su personal concepción sobre la imposibilidad de "evitar un resultado", desde el punto de vista de la producción del mismo; y, no de anómala conducción.

 

La Corporación apunta que, no se carece de pericia o de habilidad por haberse "sufrido" un accidente sino, por conducir con culpa o negligencia; y a este particular nada arrojó  el expediente distinto a que ABELLO LÓPEZ tenía licencia de categoría 2 (fl. 9 vto.) para manejar el tipo de automotor en que se transportaba y, que lo hacía de acuerdo  al art. 13O del entonces vigente Decreto 1344/7O.

 

La situación es tan dispar que, teniéndose prueba enorme de la culpa de los demandados al ejercer una actividad peligrosa y no preveer desperfectos mecánicos que en ella a diario ocurren (lo que a su vez determinó que el camión de esta historia quedara en la noche en condiciones de inminente y potencial peligro grave), nada en el expediente hace ver que el chofer de la motocicleta violara la más mínima disposición del tránsito de personas y de automotores.

 

Así las cosas, la tal impericia es mera presunción infundada de alguien: no colocado en sitio, hora y condiciones de maniobra; mientras la culpa de los demandados, es una verdad de a puño! Ni siquiera es dable hablar de concurrencia de culpas, pues prueba alguna coloca a ABELLO LÓPEZ en tal actividad calificada, ni su conducción contribuyó -lo diría alguna prueba!- a la producción del hecho inmediato dañoso.

 

Ya lo había señalado esta Sala por sentencia del 22 de mayo/89: (Proc. Rdo: #26 Enero/89).

 

"........Es que si el camión XK 2728 debía hacer el "pare" de la calle 22 con carrera 27 y no lo hizo, su sóla conducta fue la causante del insuceso, pues no se vé de qué otra hipotética manera el otro automotor pudo concurrir con su conducta a la producción de tales hechos. Si don XX... hubiera cumplido exclusivamente con su deber, el beodo conductor del Renault-4 hubiese pasado en limpio y de largo en su camino por la carrera 27 de la ciudad llevando su vía libre, sin haberse dado las consecuencias dañinas que hoy se lamentan.

 

Esta misma Sala de la Corporación en reciente caso (Sentencia 3O de noviembre de 1988. Proc. Rdo. #535 Spbre/88) en que se quiso proponer la falla mecánica como causal de exculpación, sentó -con asidero en la doctrina y jurisprudencia patrias- lo siguiente:

 

"......Se tiene por averiguado y ello se aplica al caso bajo cuerda, que la indesconocible falla mecánica no es caso fortuito ni fuerza mayor, pues que éste es evento "perfectamente previsible". Se trata nada más que de un vicio interno que, una buena revisión mecánica periódica de un vehículo estaría en capacidad de descubrir y sanear antes de que se presente un accidente. Brillan por su ausencia -como ya antes se dijo- las pruebas que ameriten la conducta prudente y diligente del chofer-dueño en la revisión permanente de su automotor, tendiente a preveer un insuceso de la naturaleza del que en autos se trata. De ser ello así, la mencionada ruptura de las mangueras de los frenos sí sería un real caso fortuito, pues por más que se previó.... se diría que tal cuestión se dió en el terreno de la realidad, como algo fuera de lo común y corriente! Pero no fué así! Hay que recordar que la fuerza mayor o el caso fortuito deben ser, además de imprevisibles e irresistibles, no imputables a culpa del deudor!

 

"Dice Tamayo Jramillo citando a la H. Corte Suprema de Justicia:

 

"VICIO PROVENIENTE DE LA ACTIVIDAD PELIGROSA MISMA (FALLA MECANICA).  Cuando existía únicamente la responsabilidad directa con culpa probada y no se pensaba en la responsabilidad por actividades peligrosas, del art. 2356, el vicio oculto del animal, del vehículo o de la máquina con la cual se había causado el daño, constituían una fuerza mayor, a menos que se probara que el demandado había tolerado, de manera negligente, tal desperfecto; pero, al ser establecida por la jurisprudencia la responsabilidad por actividades peligrosas, la culpabilidad se radicó en el simple hecho de poner en peligro a las demás personas, mediante la utilización de objetos que aumentaban la posibilidad de dañar. Si se admite que el guardián de la actividad peligrosa es responsable aunque ésta no tenga ningún vicio oculto, con mucha mayor razón su culpabilidad se va a ver comprometida al poner en actividad una cosa que, además de ser peligrosa, tiene un vicio interno. Siempre que su falta consista en ejecutar una actividad peligrosa, no hay por qué buscar los defectos ocultos que esta tenga.

 

"En síntesis, podemos decir que el vicio interno de la actividad peligrosa o de los instrumentos con que se cumple una obligación contractual de resultado, no pueden ser invocados como fuerza mayor; en cambio, si la demanda se estructura sobre la responsabilidad directa con culpa probada (Art. 2341 del C.C.) o sobre las obligaciones contractuales de medio, ese vicio interno de la cosa sí tiene poder liberatorio; de ahí, que la absolución penal por caso fortuito o fuerza mayor proveniente de falla mecánica del vehículo constituya cosa juzgada con respecto a la responsabilidad directa del art. 2341 del C.C., pero no en lo relativo a la responsabilidad por actividades peligrosas de que habla el art. 2356 del C.C.

(De la Responsabilidad Civil, Edt. Temis. Tomo I Segunda Edición, pág. 345 --Las subrayas no son del texto). 

  

Como todo perjuicio debe ser integralmente reparado; y, como el petitum de la demanda no excluyó el correctivo al envilecimiento monetario, el ad quem habrá de compensar el desfase económico (que como hecho notorio se dá entre la fecha en que se causó el perjuicio y el día del efectivo pago del tópico del lucro cesante: consolidado y futuro) disponiendo que los valores que se han venido delimitando, tengan el reajuste que se menciona.

 

No se podía redargüir que la sentencia de primera instancia no introdujo tal inquietud, y que en ello algo tiene en el proceso ganado la parte demandada, máxime al no haber apelado adhesivamente por esta arista la parte demandante. NO! Es que la indexación; en opinión de la Sala, hace parte intrínseca del perjuicio en sí mismo, y a éste particular..., aunque el juez de la primera instancia no lo hubiera expresado, era dable entender o ver subsumido en su sentencia este factor, cuando se pronunció: en forma genérica, el punto 3 del fallo puesto en tela de juicio. Allí se condenó a indemnizar unos perjuicios causados..., y los daños han de pagarse actualizados; es decir, para cuando verdaderamente se cubran y no, para cuando ocurren..., pues que por indubitable se tiene que en interregno se ocasionaría entonces otro daño: el del envilecimiento monetario que, no lo tienen porqué soportar las víctimas; y, que sería un desbalance enriquecedor injusto para el reticente a indemnizar. La parte resolutiva incluirá por consiguiente un parágrafo que auxilie a las partes en el modus operandi de lo insinuado!”.

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Culpa. Actividad financiera. Responde aquella persona que por su conducta dolosa o en algunos casos negligente ocasione perjuicios a terceros al menoscabar sus derechos, sea que se presente o no el enriquecimiento de los agentes del  evento dañoso. 1989 diciembre 18. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

...Su culpa, a través de sus agentes, es evidente, y sus yerros manifiestos, más reprochables aún si se piensa que los asociados esperan de los bancos un manejo cuidadoso de estos papeles y un comportamiento impoluto en operaciones financieras de este tipo. Tal vez el banco no se enriqueció, es cierto, con su proceder. Pero sí abrió la puerta para que otro lo hiciera: Luis Alfredo Luna, quien aprovechando los descuidos del banco, acabó menoscabando el patrimonio del demandante y lucrándose con el acto, pues canceló así un crédito frente a la entidad de intermediación financiera.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Culpa de la víctima. En material civil se tiene que si el hecho dañoso (causa eficiente) lo produjo la propia víctima no hay lugar a condenar al resarcimiento de perjuicios al demandado. 1989 noviembre 1. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Es excepcional la norma porque escapa en su estructura a la tradicional figura de la cosa juzgada que consagra el C. de P. C., ya que la sola decisión de la jurisdicción penal, en el sentido establecido, da lugar a su reconocimiento.

 

Ciertamente, si buscamos en la norma 55 del C. de P. P. la locución "hecho  exclusivo de la víctima", no la vamos a encontrar con esa exactitud verbal. Pero la Sala se pregunta: ¿Si el daño ocurrió por culpa exclusiva de la víctima, acaso no significa ese aserto de la justicia penal, que el hecho no es imputable al sindicado?. En el derecho procesal moderno están llamadas a recoger las fórmulas sacramentales. ¿Como no otorgar idénticos efectos jurídicos a una situación clara, sólo porque la providencia no dijo de esta u otra manera?. Si la juez que ordenó la cesación de procedimiento, concluyó que "la víctima estaba procurando su muerte esa noche", cómo imputar el hecho al demandado?.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Daños morales subjetivos. Pretenden en alguna manera compensar el sufrimiento padecido por la víctima, para el resarcimiento de la conturbación moral de ésta. Su cuantificación debe hacerse con referencia al patrón peso colombiano. 1995 noviembre 7. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Para que dicha responsabilidad civil extracontractual y la consiguiente obligación de pago nazca a la vida jurídica, es indispensable que concurran los elementos que la jurisprudencia nacional ha definido y según los cuales, su coexistencia da lugar al reconocimiento por parte de las autoridades judiciales, a saber:

1o.) Un autor o sujeto activo, que es quien causa el daño

2o.) La culpa o dolo del mismo. Elemento este que diferencia la responsabilidad subjetiva de la objetiva, por cuanto y respecto de esta última no se precisa analizar si el sujeto agente obra con o sin culpa.

3o.) El daño o perjuicio ocasionado al sujeto pasivo.

4o.) Por último, la relación de causalidad entre el daño y la culpa del sujeto que lo causó.

 

Se debe hacer claridad al señor juez cognoscente como al apelante que en Colombia se ha aceptado la clasificación del daño o perjuicio moral el cual se ha dividido en; daño moral objetivado y el subjetivo.

 

Es así que por daño moral subjetivo o pretium doloris queda comprendido aquél que exclusivamente lesiona aspectos sentimentales, afectivos, dolores internos que lógicamente no son fáciles de describir o de definir. Son aspectos muy íntimos, vinculados a la parte sentimental y emocional de la persona los que determinan la existencia de tal daño moral subjetivo.

 

Por otra parte el daño moral objetivo admite causación, cuantificación, ya que este aspecto interno del perjudicado puede alcanzar la órbita de la productividad originando un perjuicio indemnizable.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Directa y por el hecho de las cosas. El daño causado por imprudencia, impericia o negligencia, debe ser reparado tanto por la persona responsable de este actuar, como por la persona que es guardián del bien. 1996 marzo 21. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

... en la aplicación del artículo 2356 del Código Civil, el hecho de servirse de una cosa inanimada al punto de convertirse en fuente de potenciales peligros para terceros, requiérese en cada caso establecer a quién le son atribuibles las consecuencias de acciones de esa naturaleza, cuestión esta para cuya respuesta, siguiendo las definiciones adelantadas, ha de tenerse presente que sin duda la responsabilidad en estudio recae en el guardián material de la actividad causante del daño, es decir la persona física o moral que, al momento del percance, tuviere sobre el instrumento generador del daño un poder efectivo e independiente de dirección, gobierno o control, sea  o no el dueño, y siempre que en virtud de alguna circunstancia de hecho no se encontrare imposibilitado para ejercer ese poder, de donde se desprende, que en términos de principios y para llevar a la práctica el régimen de que se viene hablando, tiene esa condición:”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Elementos. Si se causa daño a otra persona se debe reparar. 1996 mayo 22. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Si alguien causa daño o agravio a otra persona o a su patrimonio debe repararlo. Tal principio está cimentado sobre la regla general de la conducta culposa, de tal suerte que son cuatro los elementos que concurren a estructurar la responsabilidad civil: un hecho dañoso, el daño, el nexo de causalidad entre éste y aquél, y la culpa.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Elementos. Para que se declare que el demandado es responsable de un hecho, la víctima tiene que probar el daño, la culpa y la relación de causalidad entre los hechos y la actividad que hizo el demandado. 1997 junio 24. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

10.- En orden a resolver, sea dable reconocer que el caso se arquetipa dentro de la llamada responsabilidad civil extracontractual de que tratan los arts. 2341 y ss. del C. Civil, donde  se tiene por sabido que para que se produzcan declaraciones de responsabilidad en contra de algún demandado, ha menester que la víctima pruebe el daño, la culpa y la relación de causalidad entre los hechos y la actividad anómala que se le imputa a quien ocasiona las averías.

 

11.- Sin ir muy lejos y, a pesar de los profundos esfuerzos que en materia probatoria realizó el señor juez de la primera instancia, para la Sala el concepto del “daño específico” causado al demandante, jamás se probó con la “certeza” y la “determinación” que se requieren, en orden a producir una sentencia condenatoria, contra la parte demandada.     ”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Elementos. Presunción de culpa. El elemento de la culpa se presume cuando quien ocasiona el daño, lo hace a través de una actividad  peligrosa. 1997 FEBRERO 17. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Si  alguien causa daño o agravio a una persona o a su patrimonio debe repararlo; es principio que campea en nuestro odenamiento civil.  Tal principio está, sin embargo, montado sobre  la regla general de la conducta culposa, de tal suerte que son cuatro los elementos que concurren a estructurar la responsabilidad civil: un hecho dañoso, el daño, el nexo de causalidad entre este y aquél  y la culpa.

 

Los tres primeros elementos son de convergencia indispensable a la estructuración del fenómeno; el cuarto tambíen lo es pero,  por regla general, ya que, en virtud de normas excepcionales podríamos encontrar que se excluye, como ocurre en la llamada  responsabilidad objetiva.  En otras ocasiones, para proteger a la víctima, la ley establece presunciones para el elemento culpa, que invierten la carga de la prueba. Luego la culpa  es elemento integrante de la responsabilidad civil, por regla general en el derecho colombiano y, por excepción, en algunas oportunidades ella se presume.

 

Uno de los eventos en que la culpa se presume, deducido de lo dispuesto por el art.  2356, es el de las actividades peligrosas.  El riesgo que implica su ejercicio hace justificable que el Derecho tome una actitud  de protección para la víctima, quien tiene suficiente con demostrar el hecho dañoso, el daño y  el nexo causal entre aquel y éste, quedando exonerada de probar la culpa.

 

La Corte Suprema ha enseñado sobre el  particular:

 

“La conducción de automotores es ejercicio de actividad peligrosa; por lo mismo la culpa del autor se presume, lo cual significa, que al demandante víctima del daño no se le exige demostrar la culpa del sujeto activo, es decir, sólo le basta para el  éxito de sus pretensiones comprobar quién  fue el autor del daño y el nexo causal entre éste y el titular de la actividad peligrosa, así como el perjuicio sufrido (art. 2356 C.C.) (Sentencia de febrero 25   de 1987).”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Especies. Existen dos especies de responsabilidad muy bien diferenciadas: extracontractual y contractual; y no es posible su ejercicio conjunto, como una acción híbrida. 1989 agosto 31. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

4.- De otro lado, la jurisprudencia de la Corte, de tiempo atrás, tiene establecido como fuente de la responsabilidad civil, cuatro clases de actos genéricos: "a) El ilegal, que es intrínsicamente incorrecto puesto que viola un mandato o una prohibición de derecho....; b) El abusivo. No es ilícito por el hecho de su ejercicio sino por la circunstancia del fin para el cual se realizó. El ejercicio abusivo de un derecho...deriva una sanción por el daño causado siempre que aparezca netamente caracterizado por una culpa... c) El negativo. Consiste en la inejecución de ciertas obligaciones positivas impuestas en favor del público o determinadas personas o bien en la omisión de un acto o en la falta de una intervención o de una iniciativa, cuando se les considera como deberes jurídicos positivos; d) El riesgo excesivo: este se encamina a que responda del daño que traiga tras de sí su acto el que lo haya ejecutado con la necesaria previsión  y prudencia y sin posibilidad alguna de prever el resultado dañoso..  ”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Extra petita. No habría un fallo extrapetita en el reconocimiento de la indexación de rubros propios de la responsabilidad civil extracontractual. 1992 octubre 1. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Es bien sabido que esta Sala de Justicia..., ha tenido siempre en cuenta que el derecho y la equidad no pueden ser ajenos a esa tremenda verdad; y que para remediar esos efectos ha contado desde antaño con una invaluable herramienta que la coloca en un todo de acuerdo con las posiciones de la Honorable Corte Suprema de Justicia que, en casación del 1O de agosto de 1988 (en contraposición a resolución de dos días posteriores), ha creído que:

 

"...La Corte , en todos los eventos que ha hecho próspera la corrección monetaria, ha partido de la noción de que la desvalorización de la moneda nacional de Colombia, desde hace varios años, constituye hecho notorio y público, que como tal exime de cualquier pruebra sobre el particular. La afirmación, pues, cae en el campo de los hechos, en sí mismos considerados, que se exteriorizan abiertamente, sin necesidad de entrar a buscar su demostración, bajo el entendido de que la simple pérdida del poder adquisitivo del peso colombiano encierra un daño de fácil y ostensible advertencia por el juzgador.

 

Por eso se ha dicho que no ofrece a nadie hesitación alguna que en las crisis económicas que viven los países, especialmente los subdesarrollados como Colombia, uno de los problemas que los azota es el de la inestabilidad monetaria y pérdida del poder adquisitivo de su signo y peso. Por ello no puede ignorar o desentenderse el Juzgador de reconocer la revaluación del crédito cuando el solvens no cumple oportunamente con la obligación a su cargo, sobre el supuesto de que no hay prueba que demuestre el descenso del poder de compra del peso, porque, se reitera, se trata de un hecho coruscante, generalizado, que lo vive y lo siente el país y no de un simple rumor, o de situaciones inciertas o equívocas. 

  

Entonces, en los términos precisos en que viene montado el cargo no se le puede enrostrar yerro fáctico al sentenciador de segundo grado por haber dado por establecido, de manera general, el ajuste monetario ante la circunstancia de la notoriedad y conocimiento público del fenómeno de la pérdida del poder adquisitivo de la moneda, particularmente apoyado en la consideración de que los valores reconocidos fueron o deben ser pagados por el demandante, es decir, que supuso unos desembolsos de dinero por parte de este que son a los que aspira se les restituya con corrección monetaria. Vale decir, los prejuicios se desprenden de la pérdida misma de la mercancia y de las sumas  de dinero que tuvo que pagar..." Sentencia de agosto 1O de 1988, Magistrado ponente Dr. Jose Alejandro Bonivento Fernández. Jurisprudencia y Doctrina 1988. Subraya la Sala.

 

En el orden de ideas que se trae, el reconocimiento del "daño" llamado "indexación", no fué si no una..., más que oportuna "intervención judicial" para desentrañar y concretar lo obvio o lo notorio en el mundo económico actual, de tal manera que tampoco puede aceptarse este otro clamor del apelante.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Fuerza mayor. Deben ser los hechos imprevisibles e irresistibles además de no ser imputables a culpa del deudor; ya que si obedecen a vicios internos se evidencia el poder deliberatorio y no procede alegar las situaciones arriba identificadas. Lo que puede ser caso fortuito para la justicia penal puede no serlo para lo civil. 1995 septiembre 4. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Señala el art. 8 de la ley 81 de 1993 (modificadora del Código de Procedimiento Penal; y en especial, del art. 57 de ese mismo ordenamiento):

 

EFECTOS DE LA COSA JUZGADA PENAL ABSOLUTORIA.

La acción civil no podrá iniciarse ni proseguirse cuando se haya declarado, por providencia en firme, que el hecho causante del perjuicio no se realizó o que el sindicado no lo cometió o que obró en estricto cumplimiento de un deber legal o en legítima defensa".

 

Pues bien! Descendiendo al caso puesto en tela de juicio; y leído el texto de la sentencia en la que tanto se viene arraigando; con inusitado ahínco, el defensor de los demandados, se observa con claridad meridiana que el fallo argüido, en nada afecta "legalmente" para la evaluación de la presente acción civil, pues que la justicia penal no desconoció la realidad del doble homicidio, ni declaró que HERIBERTO MÉNDEZ BARAJAS no lo(s) hubiera "cometido", ni señaló nunca que en esa condición el señor MÉNDEZ BARAJAS se hubiese presentado "en cumplimiento de un deber legal o en legítima defensa".

 

Para resolver el interrogante, la Sala echa mano de las doctas opiniones del tratadista JAVIER TAMAYO JARAMILLO; haciéndolas suyas, por cuyo conducto se saca en limpio que lo que puede ser caso fortuito para la justicia penal; y acaso aún para la civil al amparo del art. 2341 del C. Civil, no lo es para esta última bajo el cono de sombra del art. 2356 ibidem, no pudiéndose dudar además un ápice respecto a que el caso sub examine, se comprende bajo la última directriz en cita, especialmente si se considera al transporte público de pasajeros; y a la actividad de conducir vehículos, como prototipo (subsumidos) en los eventos del área legal en referencia.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Fuerza mayor o caso fortuito. Quien alegue como excepción la fuerza mayor o el caso fortuito debe demostrar:

1. La irresistibilidad e imprevisibilidad del hecho

2.La ajenidad jurídica y física del hecho. 1991 septiembre 19. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

La definición señalada que es un desarrollo de la presentada por el legislador, ostenta como elementos esenciales del caso fortuito o de fuerza mayor, los siguientes:

a.) Que el acontecimiento sea extraño a la actividad peligrosa, y por tanto que provenga de fuera, de un hecho de la naturaleza, "y no del interior de la explotación"; los ejemplos que presenta el legislador son indicativos de este elemento: el naufragio, el terremoto, etc. "En cambio, el estallido de una locomotra, un incendio, el deslizamiento del terreno sobre el cual se halla instalada la explotación, afirma Valencia Zea, son acontecimientos que tienen origen en el interior de la empresa y, por tanto, no constituyen fuerza mayor. La razón de ser de esta exigencia es la de que de ordinario sólo reúnen las dos calidades de irresistible e imprevisible los acontecimientos que vienen de fuera; en cambio los hechos que tienen su origen en la explotación o actividad son imputables a la misma existencia de la explotación. "Sobre este particular, continúa diciendo el autor que se viene citando, es uniforme la doctrina del derecho comparado en el sentido de exigir que el acontecimiento constitutivo de fuerza mayor provenga de fuera y no del interior de la explotación". (Op. Cit., pág. 297).

 

b.) Otro elemento esencial es el de la imprevisibilidad e irresistibilidad, características que mira el hecho de no poderse prever por lo repentino y que se trate de "hechos superiores a las fuerzas del hombre". Todos aquellos acontecimientos que suelen ser ordinarios y frecuentes son susceptibles de previsibilidad y por tanto dejan  ser irresistibles. A contrario sensu, el hombre no está obligado a prever lo excepcional o extraordinario.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Guardianía de la actividad. Hecho de las cosas. La responsabilidad del propietario de un bien inanimado se deriva no del derecho de propiedad, sino del ejercicio de una actividad considerada peligrosa. 1997 septiembre 2. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

La responsabilidad civil surge entre dos sujetos, cuando uno de ellos le ha causado daño al otro de manera que, como consecuencia de ese daño, se deriva la obligación de repararlo. Esta necesidad jurídica de reparar el daño puede tener como causa el incumplimiento de obligaciones previamente adquiridas, caso en el cual se denomina responsabilidad contractual. En otras ocasiones la obligación de indemnizar resulta cuando entre las partes no ha existido vínculo obligacional, presentándose en este evento la responsabilidad civil extracontractual.

 

Esta última forma de responsabilidad puede surgir bien sea del hecho propio, en cuyo caso se halla regulada por el artículo 2341 del Código Civil; cuando tiene como causal las cosas animadas, cuyo fundamento legal son los artículos 2353 y 2354 ibídem, o con cosas inanimadas en cuyo caso debe acudirse a los artículos 2350, 2351, 2355 y 2356 ejusdem; pero también cuando la persona debe responder no por el hecho propio, sino por el realizado por otra persona que está bajo su dependencia y control como es el caso de su asalariado, del hijo de familia, del pupilo o alumno, la que se denomina responsabilidad por el hecho ajeno, contemplada en los artículos 2346, 2347, 2348, 2349 y 2352 igualmente de la codificación sustantiva civil.

 

En el derecho colombiano el fundamento de la responsabilidad previsto en el artículo 2356 lo constituye el carácter peligroso de la actividad, no por el hecho de la cosa misma sino de la actividad que ella realiza. El responsable por el hecho de las cosas inanimadas es su guardián. En consecuencia, la responsabilidad del propietario se deriva no del derecho de propiedad, sino del  ejercicio de una actividad considerada peligrosa, por lo que es necesario indagar, en cada caso concreto, quién es el responsable de la  actividad peligrosa, y aunque contra el propietario de la cosa u objeto con que  se ejecuta la actividad peligrosa pesa la presunción de guardián, si se demuestra que él no tenía el poder de dirección y control de aquella con que causó el daño, no es entonces responsable.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Guardianía de la actividad. Sobre el propietario de la actividad peligrosa pesa la presunción de guardián, pero esta presunción puede ser desvirtuada demostrando no tener la dirección y control de la actividad que generó el daño. 1997 noviembre 26. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

La jurisprudencia nacional, en forma reiterada, ha dicho que el artículo 2356 comprende los daños que tienen su origen en actividades peligrosas y  que éstas son especialmente aquéllas en las que se emplean máquinas y toda suerte de energías. La calificación de “responsabilidad por actividad peligrosa” cabe tanto en la directa, como en la indirecta y en la responsabilidad por el hecho de las cosas y tiene la virtud de introducir una presunción de culpa en contra del agente dañoso y a favor de la víctima.

 

La jurisprudencia colombiana ha dicho en varios fallos que en los daños causados por actividades peligrosas existe una presunción de culpa llamada también, por algunos, presunción de peligrosidad.

 

Por lo general, la víctima de un accidente vincula como demandado a quien figura como propietario de la actividad peligrosa o de la cosa por medio de la cual se ejerce dicha actividad. Ello es explicable si se tiene en cuenta que normalmente la propiedad implica la facultad de usar y disponer de la cosa, noción inherente al derecho de dominio; sin embargo, es necesario repetir que la responsabilidad civil extracontractual aparece fundamentada más en situaciones de hecho que en situaciones jurídicas abstractas; de  allí que podamos decir que “en la situación normal es el propietario quien tiene el poder de comando en cuanto a la cosa”. Esto nos permite afirmar que la víctima puede demandar, en principio, al propietario de la actividad peligrosa o de la cosa por medio de la cual se ejerce ella, con el fin de obtener la indemnización.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Guardianía de la cosa. Se presume legalmente que el propietario de una cosa tiene sobre ella la custodia, posesión material y cuidado y por tanto debe responder por los daños que ésta ocasione. 1994  julio 1. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Ha precisado esta misma Sala de la Corporación:

 

"...Nadie podría discutir que al dueño de la actividad peligrosa (más que de la cosa) se le presume guardián ; y por lo mismo, es de los primeros llamados a responder en caso de presentarse el eventus damni. Al propietario se le presume responsable, sí; pero ello no significa que por esa simple circunstancia, siempre se le debe condenar! No. Ocurre que el propietario bien puede demostrar que no tiene la custodia, posesión material, dirección o el cuidado de la cosa y/o que tal ha sido transferida a otros, siendo entonces ostensible que en esa hipótesis, es a esos otros a quienes les incumbe responder y no a quién: no ha ejercido la actividad peligrosa, ni tiene de forma alguna, manera de obrar en pro o en contra. A entender de la Sala debe empezarse por distinguir (si es posible hacerlo) entre el dueño de una cosa en sí misma considerada y el dueño de la actividad peligrosa que con ella se ejerza, pues que no basta lo primero para las posibilidades que toman estribo en el art. 2356 de nuestro Código Civil.

 

"Dice Tamayo Jaramillo en su conocida obra "de la responsabilidad civil Extracontractual", en aparte que la Sala acepta en integridad;

 

"........EL PROPIETARIO DE LA ACTIVIDAD PELIGROSA SE PRESUME GUARDIÁN. Por lo general, la víctima de un accidente vincula como demandado a quien figura como propietario de la actividad peligrosa o de la cosa por medio de la cual se ejerce dicha actividad. Ello es explicable si se tiene en cuenta  que normalmente la propiedad implica la facultad de usar y disponer de la cosa, noción inherente al derecho de dominio; sin embargo, es necesario repetir que la responsabilidad civil aquiliana aparece fundamentada más en situaciones de hecho que en situaciones jurídicas abstractas; de allí que podamos decir, con la jurisprudencia y la doctrina, que "en la situación normal es el propietario quien tiene el poder de comando en cuanto a la cosa", o como dice STARCK, "es, pues, legítimo presumir que la guarda pertenece en principio al propietario ".

 

"Esto nos permite afirmar que la víctima puede demandar en principio al propietario de la actividad peligrosa o de la cosa por medio de la cual se ejerce ella, con el fin de obtener la indemnización; no obstante, el propietario que se presuma responsable de la actividad puede demostrar que ha transferido la "custodia" de la cosa o de la actividad, y así el responsable será quien tenga en realidad el poder intelectual de uso, dirección y control. Pero el propietario es quien tiene la carga de demostrar que la custodia de la actividad estaba en cabeza de otra persona, que no tiene que ser identificada por el demandado, a condición de que pruebe con certeza el hecho.

 

"En algunos casos, el ordenamiento jurídico prevé que la calidad de propietario se demuestre por medio de ciertas formalidades, por ejemplo, en los inmuebles la calidad de propietario se demuestra por medio del certificado de registro; en materia de automotores, por medio de la certificación  proveniente de la del tránsito donde esté inscrito el vehículo, el demandante puede probar  la calidad de propietario con base en estos documentos; sin embargo, esta prueba no es elemento necesario para ligitimarse en causa en un proceso en responsabilidad civil por actividades peligrosas, ya que la víctima debe demostrar que el demandado tiene de hecho el poder de dirección y control de la actividad de la cual se presume en el propietario. Si la víctima prueba que el demandado es el propietario, este deberá desvirtuar la presunción; pero si el demandante no la aporta, deberá demostrar que el demandado tenía la custodia de la actividad, aunque no allegue la prueba de la propiedad. Este principio parece chocar con las nociones generales de ciertas pruebas de tipo sustancial. Realmente cuando las consecuencias jurídicas se derivan de la calidad de propietario, esta prueba es necesaria para la legitimación  en causa; pero tratándose de una responsabilidad por actividades peligrosas, la víctima no tiene por qué legitimarse demostrando la calidad de propietario que tenga el demandado. Imaginémonos el caso del ladrón de un automóvil que atropella a un peatón después de haber cometido el hurto del automotor; si la víctima demanda al propietario, él se oxonera demostrando que el vehículo fue robado; en ese caso, la víctima podrá demandar al ladrón por actividad peligrosa, pero tendrá que probar que el ladrón tenía la custodia del automotor al momento del daño, puesto que su calidad de propietario no existe. Todos estos principios se ven a diario en innumerables casos en que las personas trasfieren la posesión y el goce de ciertos bienes, a pesar de permanecer jurídicamente con el dominio de ellos. En consecuencia, basta afirmar en la demanda la condición de responsable o guardián del demandado; después se probará en el proceso esa calidad" (Subraya la Sala).”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Guardianía de la cosa. Si el objeto causante del daño es ajeno, no es posible atribuir responsabilidad a quien se demanda,  a menos que se demuestre que ésta ejerce guardianía  jurídica sobre el bien sin ser el dueño, ya sea por ser el guardián de la actividad o porque lo explota,  o porque según un contrato específico ha asumido su cuidado. 1997 noviembre 4. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

El problema que en este evento se plantea no es susceptible de  resolverse por la vía de la presunción como pretenden los apelantes y lo expusieron ab initio del pleito. La presunción de hombre, averiguada en buena hora por la jurisprudencia colombiana a partir del art. 2356 del C.C., en el sentido de que la culpa se presume cuando de actividades peligrosas se trata, dispensa a la víctima de probar este elemento subjetivo pero no de evidenciar otro de los pilares de esta especie de responsabilidad (por el hecho de las cosas) y es el de la guardianía jurídica.

 

De  manera que si el objeto causante del daño es ajeno, no es posible atribuir responsabilidad a la demandada, a menos que se demuestre que ésta ejerce guardianía jurídica sobre el bien sin ser dueño, bien porque ha asumido su cuidado en razón de un contrato, como el beneficiario de un leasing o el dueño de un parqueadero, etc.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Guardianía del dueño. Prueba en contrario. El responsable por el hecho de las cosas inanimadas es su guardián, es decir quien tiene el poder de mando, dirección y control independientes. No es cierto que la condición de propietario implique necesaria e ineludiblemente la de guardián, pero sí la hace presumir como simple atributo del dominio, mientras no se  pruebe lo  contrario. 1997 agosto 27. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Así  la Corte Suprema de Justicia en sentencia de mayo 18 de 1972  parece acoger la teoría francesa de la culpa en la guarda, y acepta que contra el propietario de la actividad peligrosa pesa la presunción de guardián. Admite, igualmente, que esta presunción puede ser desvirtuada demostrando no tener la dirección y control de la actividad que generó el daño. El fallo citado expresa:

“El responsable por el hecho de las cosas inanimadas es su guardián, o sea quien tiene sobre ellas el poder de mando, dirección y control independientes. Y no es cierto que el carácter de propietario implique necesaria e ineludiblemente el de guardián, pero si lo hace presumir como simple atributo del dominio, mientras no se pruebe lo contrario.

“De manera que si a determinada persona se le prueba  ser dueña o empresaria del objeto con el cual se ocasionó el perjuicio en desarrollo de una actividad peligrosa, tal persona queda cobijada por la presunción de ser guardián de dicho objeto –que desde luego admite prueba en contrario -, pues aun cuando la guarda no es inherente al dominio, sí hace presumirla en quien tiene el carácter de propietario. O sea, la responsabilidad del dueño, por el hecho de las cosas inanimadas, proviene de la calidad que de guardián de ellas presúmese tener.

“Y  la presunción de ser guardián puede desvanecerla el propietario si demuestra que transfirió a otra persona la tenencia de la cosa en virtud de un título jurídico, como el de arrendamiento, el de comodato, etc.,  o que fue despojado inculpablemente de la misma, como en el caso de haberle sido robada o hurtada.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Guardianía jurídica. El hecho de ser propietario de la cosa conque se ocasionó el perjuicio lo hace presumir como guardián de la cosa, mientras no se pruebe lo contrario. 1996 septiembre 2. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

........Es preciso por tanto indagar en cada caso concreto quién es el responsable de la actividad peligrosa. El responsable por el hecho de las cosas inanimadas es su guardián, o sea quien tiene poder de mando sobre él, dirección y control independientes. Y no es cierto que el carácter de propietario implique necesaria e ineludiblemente el de guardián, pero sí lo hace presumir como simple atributo del dominio, mientras no se prueba lo contrario. De manera que si a determinada persona se le prueba ser dueña o empresaria del objeto  con el cual se ocasionó el perjuicio en desarrollo de una actividad peligrosa, tal persona queda cobijada por la presunción de ser guardián de dicho objeto que desde luego admite prueba en contrario pues aun cuando la guarda no es inherente al dominio, sí hace presumirla en quien tiene el carácter de propietario. O sea que la responsabilidad del dueño por el hecho de las cosas inanimadas proviene de la calidad que de guardián de ellas presúmese tener. Y la presunción de ser guardián puede desvanecerla el propietario si demuestra que transfirió a otra persona la tenencia de la cosa en virtud de un título jurídico, como el de arrendamiento, el de comodato, etc., o que fue despojado inculpablemente de la misma, como en el caso de haberle sido robada o hurtada.”. (CSJ, mayo 18 de 1972).

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Guardianía jurídica. Para declarar la responsabilidad en un siniestro se tiene que demostrar “quién es el responsable de la actividad peligrosa” y a la vez el propietario del vehículo, si no tiene el poder de dirección y control del vehículo que causó el daño, probar que él ya no es el propietario para que sea declarado como no responsable del siniestro. 1997 julio 7. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

Por regla general todo daño que pueda imputarse a malicia o negligencia de otra persona, debe ser reparado por ésta. 

 

Son especialmente obligados a esta reparación:

 

El que dispara imprudentemente un arma de fuego.

 

El que remueve las losas de una acequía o cañería, o las descubre en calle o camino, sin las precauciones necesarias para que no caigan los que por allí transiten de día o de noche.

 

El que obligado a la construcción o reparación de un acueducto o fuente, que atraviesa un camino, lo tiene en estado de causar daño a los que transitan por el camino”.

 

 

En el derecho colombiano el fundamento de la responsabilidad previsto en el artículo 2356 lo constituye el carácter peligroso de la actividad, no por el hecho de la cosa misma sino de la actividad que ella realiza. El responsable  por el hecho de las cosas inanimadas es su guardián. En consecuencia, la responsabilidad del propietario se deriva no del derecho de propiedad, sino del ejercicio de una actividad considerada peligrosa. De manera que es necesario indagar, en cada caso concreto, quién es el responsable de la actividad peligrosa. Aunque contra el propietario de la actividad peligrosa pesa la presunción de guardián, si se  demuestra que él no tenía el poder de dirección y control de la cosa que causó el daño, no es responsable.

 

Así,  el propietario puede demostrar que ha transferido la custodia de la cosa, y entonces será responsable quien tenga en realidad el poder intelectual de uso, dirección y control de ella.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Guardianía presunta del dueño. La culpa se  presume en el propietario del vehículo, ya que su deber es ejercer una guardianía directa a efecto de prevenir la causación de hechos dañosos contra terceros, en su vida o bienes. Al demandado en un proceso de esta índole le corresponde demostrar una causal eximente de  dicha responsabilidad, como  la fuerza mayor, caso fortuito, o la culpa exclusiva de la víctima o de un tercero. 1997 julio 31. Magistrado Ponente: JORGE E PRADILLA ARDILA.

 

Luego, al demandante le compete demostrar la ocurrencia del daño y el nexo de causalidad; y al  demandado una causal eximente de dicha responsabilidad, como la fuerza mayor, el caso fortuito, o la culpa exclusiva de la víctima o de un tercero; lo que no ocurrió en el presente suceso por cuanto plena e idóneamente se demostró que el 23 de julio de 1990 el demandado LUÍS JESÚS GARCÍA FLÓREZ dejó el mando del automotor ya mencionado, a GUSTAVO FORERO, persona inexperta pues no pudo controlarlo y causó el  lamentable accidente en el que perdió el actor el 60%  de su capacidad laboral debido a la amputación del miembro inferior derecho a la altura del tercio medio al muslo, como lo certificó el Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses (folio 11 cuaderno No. 3. Pruebas de oficio).”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Indirecta y por el hecho de las cosas. Según lo tiene establecido el artículo 2347 del C.C., existe presunción de culpa por razón de los actos perjudiciales que ocasione una persona que dependa de otra, pero para ello es necesario que el causante del daño obre, como subordinado de aquél a quien se exige la reparación del daño, a tal punto que si esa relación de subordinación no aparece determinada, no puede aceptarse la presunción de culpa. 1993 marzo 5. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

En el sistema civil patrio, a diferencia de lo que ocurre en otras latitudes, en cuanto al punto que se comenta, se parte, no de la peligrosidad que en sí misma encierra la cosa sino de la peligrosidad que crea a su alrededor la actividad que con ella se presta. Es ésta y no otra la razón por la que todo daño que pueda imputarse a malicia o negligencia de otra persona, debe ser reparado por ésta. Tal como lo ejemplifica el Código Civil a través del precitado artículo 2356, hay lugar a pensar que se trata de una responsabilidad especial a cargo de quienes causan un daño en el ejercicio de determinadas actividades que se caracterizan precisamente por su peligrosidad las que, para la hora de ahora, y frente al progreso que en todos los campos afecta a la humanidad, no podrían ser tan sólo las contempladas por la vía de ejemplo en la norma citada, sino que ha de abarcar todas las actividades y todos los progresos pues, como lo sostiene el profesor PEREZ VIVES  "... sería incomprensible que si quien remueve las lozas de una acequia y causa un daño al hacerlo, está obligado a repararlo, no lo esté quien conduciendo un automóvil, mata o hiere a otro...". (Teoría General de las obligaciones, Edit. temis, 1968, pág. 171).

 

"Según lo tiene establecido el artículo 2347 del C.C., existe presunción de culpa por razón de los actos perjudiciales que ocasione una persona que dependa de otra, pero para ello es necesario que el causante del daño obre, como subordinado, de aquél a quien se exige la reparación del daño, a tal punto que si esa relación de subordinación no aparece determinada, no puede aceptarse la presunción de culpa.

 

"En el caso que estudia la Sala, y tal como están concebidas las pretensiones de la demanda, en donde se pide la declaración de responsabilidad  indirecta de XX por los daños de toda índole ocasionados con el accidente automotor, se infiere que esa responsabilidad surgiría de la calidad de propietario que éste tiene del vehículo causante del hecho dañino, y de la consecuente dependencia laboral entre propietario y conductor, la que sin embargo no se mostró.

 

"Surgiría, sin embargo, en cabeza del propietario la presunción de responsabilidad derivada de la calidad de guardián de la cosa, a que alude el artículo 2356 ob. cit., pero como la misma admite prueba en contrario, resulta indispensable que esa condición se debata en el curso del proceso para llegar a su verdadera dimensión, lo cual aquí no ocurrió.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Indexación. Para indexar sumas de dinero debe aplicarse la fórmula matemática que contemple la variación acumulada del índice de precios al consumidor. 1996 junio 27. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

En lo que concierne al otro punto de la apelación según el cual la fórmula usada por el juez para actualizar el daño causado a la dentadura de la demandante y la no aceptación del recurrente, por considerar que las fórmulas de los peritos constituyen una tradición jurisprudencial, se le recuerda al apelante que tanto la jurisprudencia como la doctrina son criterios auxiliares y no obligan al juez, quien sólo está sometido al imperio de la ley (art. 23O de la C.N.); por ello y por el sistema de la sana crítica en la apreciación de las pruebas (Art. 187 del C. de P.), le era permitido al a quo prescindir de esa fórmula y utilizar la que a su juicio era más correcta; la prueba pericial es, en el conjunto de probanzas que militan en un proceso nada más que otro medio de prueba del que se dispone para llegar a una convicción; así que, como ocurre con otros medios de prueba también éste es susceptible de critica, de modo que bien es posible al juez apartarse de lo expuesto en una prueba técnica, en modo alguno constituye un dictamen pericial una camisa de fuerza o un pilar inamovible. Este Tribunal también es partidario de utilizar la fórmula del índice de precios al consumidor para indexar una suma de dinero porque, antes de acudir a la jurisprudencia, se debe agotar todo el ordenamiento jurídico en aras de una solución reglada al problema jurídico que se presente y es la misma ley procesal civil, en su art. 4, la que ordena llenar los vacíos con las normas que regulen casos análogos, razón por la que se acude al código contencioso administrativo en este aspecto; claro está que, realizando una interpretación sistemáltica (técnica de inferencia a partir de las distintas normas) con el C.P.C., en la cual la institución jurídica (index) es entrelazada con los conceptos (condena en concreto, actualización de la condena, ajustes de valor) de las normas jurídicas 3O7, 334, 335, 491 del C. P.C. y 178 del C.C.A.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Legitimación. Cuando son varias las personas afectadas por el hecho dañoso ya sea directo o indirecto, cada una puede, independientemente, intentar su acción indemnizatoria. 1996 febrero 23. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Desde luego que frente a un mismo suceso perjudicial bien puede llegarse a concluir la existencia de una pluralidad de víctimas, cuando varias personas resultan siendo afectadas por el hecho dañoso directa e indirectamente (circunstancias que se determinarán en cada caso concreto); así como el daño puede contraerse a una sola persona, también puede expandirse sobre muchas, de tal suerte que cada una de ellas sufrirá un perjuicio individualmente considerado y que, a su vez, la legitimará para intentar su acción indemnizatoria independientemente de las demás. Tal fenómeno puede presentarse, como en este caso, aún si el bien afectado con el daño es, aparentemente uno solo, pues no sólo el dueño resulta eventualmente perjudicado sino también el arrendatario, el usufructuario, el acreedor hipotecario, etc. Y todos esos daños están llamados a ser resarcidos por el causante de los mismos, pues son independientes. He ahí el por qué el despropósito de la excepción de transacción que propusiera ab initio la parte demandada, con apoyo en que ya se había indemnizado a la dueña del inmueble.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Legitimación. En tratándose de responsabilidad civil extracontractual está legitimada por activa toda persona que de alguna manera recibía beneficio de la víctima. 1993 mayo 30. Magistrado Ponente: JORGE ENRIQUE PRADILLA ARDILA.

 

De la responsabilidad

 

"Por consiguiente la responsabilidad en esencia, como lo afirma el tratadista GILBERTO MARTÍNEZ RAVE, es la obligación de asumir todas las consecuencias patromoniales o económicas que nacen de un acto, conducta o hecho, que ocasione un daño a otro. (De la Responsabilidad Civil Extracontractual en Colombia, Señal Editora, 1983).

 

"En el sub examine, todo apunta a señalar a la XXX como el ente jurídico civilmente responsable y de manera directa de los hechos que originaron el deceso violento a temprana edad de la trabajadora XX, mientras se desempeñaba como promotora de productos cosméticos en el establecimiento de supermercado, abierto al público; y ocasionada por un dependiente directo de la entidad con el arma de dotación para el celador, según se demostró con el cúmulo de testimonios vertidos en el proceso y a quienes les consta que en esa fecha y lugar sucedieron los lamentables hechos con el resultado fatal.

 

"Para que nazca la responsabilidad entonces a voces del artículo 2341 del Código Civil es indispensable que exista el dolo, de una parte, o la culpa (cualquiera de ellas "latu sensu") y el daño, por manera que entre el acto y el resultado exista un nexo causal y con estos elementos la obligación de indemnizar el perjuicio, nace, per se a la vida jurídica con todas las consecuencias que ella supone. De igual manera, la Sala no encuentra probado otro hecho exculpativo que pueda enervar total o parcialmente la responsabilidad imputada.

 

"La  legitimación y la valoración del daño moral

 

"En estos casos se precisa entonces del principio de la equidad y sobre este lindero ha de transitar la decisión del Tribunal consultando las circunstancias del hecho, la responsabilidad del llamado en garantía y el número de las personas reclamantes, la condición de la persona ofendida y el daño.

 

"En lo que respecta a la legitimación, y para lo que concierne al presente caso, importa dejar establecido que doctrina y jurisprudencia coinciden en que de aquella están investidos los parientes cercanos (padres, hijos y hermanos) de la víctima fallecida. Esta legitimación dimana de la urdimbre de las relaciones que se entretejen con ocasión de los vínculos propios de la familia (consanguinidad, afinidad o adopción) y no sólo de una de ellas en particular. Mirar el problema desde el punto de vista limitado de cualquiera de tales relaciones (deberes entre padres e hijos, alimentos, herencia, etc.), es dar de la cuestión una visión incompleta porque lo que a simple vista es perceptible es que el desaparecimiento de uno de los miembros de la familia representa una lesión para los otros en su propia integridad, o sea, que es algo que hiere directamente la personalidad de cada uno de ellos. La pérdida es, entonces, total y no limitada o circunscrita a un aspecto cualquiera, por más importante que éste sea.

 

"En relación con la prueba, se ha de anotar que es, quizás, el tema en el que mayor confusión se advierte, como que suele entreverarse con la legitimación cuando se mira respecto de los parientes cercanos de la víctima desaparecida, para decir que ellos, por el hecho de ser tales, están exonerados de demostrarlos.

 

"Sin embargo, para salirle al paso a un eventual desbordamiento o distorsión que en el punto pueda aflorar, conviene añadir que esas reglas o máximas de la experiencia -como todo lo que tiene que ver con la conducta humana -no son de carácter absoluto. De ahí que sería necio negar que hay casos en los que el cariño o el amor no existe entre los miembros de una familia; o no surge con la misma intensidad que en otra, o con respecto a alguno o algunos de los integrantes del núcleo. Mas cuando esto suceda, la prueba que tienda a establecerlo, o, por lo menos, a cuestionar las bases factuales sobre las que el sentimiento al que se alude suele desarrollarse- y, por consiguiente , a desvirtuar la inferencia que de otra manera llevaría a cabo el Juez, no sería difícil, y si de hecho se incorpora al proceso, el juez, en su discreta soberanía, la evaluará y decidirá si en el caso particular sigue teniendo cabida la presunción, o si, por el contrario, ésta ha quedado desvanecida.

 

" Entonces, considera la Sala, la indemnización está instituida para servir de compensación que alivie, en parte, el dolor profundo causado por el fallecimiento de una persona muy próxima en vínculos de sangre y con quien se han mantenido afectivas relaciones de trato y convivencia familiar. Como se expresó arriba, sólo debe producir satisfacciones, mas no conducir a una exacción dineraria que sobrepase los límites de la equidad y que de paso, constituya una carga económica excesiva la cual a su turno afecte por su cuantía el interés patrimonial de quien debe soportar la condena. En este caso, a la entidad jurídica que debe responder inicialmente por el fallecimiento de una persona, dentro de sus instalaciones y a causa de hechos imputables a uno de sus empleados, merece tasación pecuniaria que consulte la naturaleza de los hechos, la situación del mismo obligado, y de quienes han de recibirla por su condición económica y social etc.

 

"No se opta por el patrón oro puro de que trata el artículo 1O6 del código penal y que reclama la parte demandante porque la Cooperativa demandada, como persona jurídica que es no puede ser sujeto activo o agente del punible; y su responsabilidad por ser directa al no haber seleccionado a una persona idónea o experta en el manejo de armas, la hace acreedora al pago de los perjuicios, civiles pero en sentir de la Corporación tasados según el arbitrium judicis en pesos colombianos, y no en gramos de oro puro porque no fue la autora del hecho delictuoso; y dicho arbitrio judicial que no es caprichoso, no tiene límite de cuantía referida al peso colombiano.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Legitimación. En la  culpa aquiliana podrán demandar las víctimas directas e indirectas que sufren el daño. 1993 agosto 2. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO  RUGELES.

 

Precisamente la Corte, en sentencia del 8 de abril de 198O, tratando el tema de la "culpa aquiliana" y refiriéndose a las víctimas directas e indirectas de ésta, expresó :  "...también surge la pluralidad de víctimas cuando se presenta lo que la doctrina y la jurisprudencia han dado en llamar los daños 'de rebote' o ' de contragolpe', esto es, los irrogados a todas aquellas que sin haber sido lesionados en su persona física, sufren también el perjuicio a consecuencia del accidente que otra sufriera, por verse aquellas privadas  de los beneficios económicos que ésta última les proporcionaba".  ”.

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Legitimación activa. El poseedor material del automotor, al tiempo de sucederse el hecho, también está legitimado por activa para demandar la satisfacción económica por el daño causado a su vehículo.  1991 mayo 27. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

6.- No hay duda de que el demandante se apoya en la preceptiva de los art. 2341 y 2356 y aledaños del Código Civil, para demandar satisfacción económica por daños sufridos en un automotor que POSEÍA MATERIALMENTE al tiempo de sucederse el hecho dañino.

 

Se tiene así que aún en el supuesto de que el demandante Sr. PINTO no hubiera probado ser el propietario del automotor IN-5823 para el día y la hora de los hechos, el art. 2342 del C. Civil bien que le habilitaba para solicitar la satisfacción anhelada respecto de responsables de una evidente acción dañina. Ha de conducirse por tanto: para despejar equívocos, en la poca importancia que tiene entonces para el caso la insinuada posibilidad de "falta de legitimación en la causa por activa", pues que no sólo el dueño es titular del tipo de acción puesta en movimiento!

 

II.- El deber de guardianía de las cosas con las cuales se ejerce una actividad peligrosa... como indiscutiblemente lo es el transporte público de pasajeros por taxi; y, la conducción de vehículos automotores, hacen que se tenga por bien dirigida la demanda -en forma solidaria- contra los dueños del carro de placas XK-8138: en calidad de coproductores del daño. Ninguna prueba milita en los autos además, que los muestre como exentos del deber de cuidado de las cosas peligrosas de que son (o eran in illo tempore), propietarios!.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Legitimación pasiva. En un accidente de tránsito de un automotor de servicio público el responsable de los hechos es tanto el propietario del vehículo como la empresa a la cual se  encontraba afiliado. 1992 agosto 21. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

....entiende la Sala que la responsabilidad por el hecho ocasionado por un automotor de servicio público que transita por carreteras interdepartamentales, compete tanto al propietario como a la empresa a la cual se encuentra afiliado, siendo del resorte del demandante escoger a cualquiera de ellos.

 

Ahora bien para que nazca la obligación indemnizatoria a la vida jurídica, es preciso que se reúnan los elementos que la integran, esto es: a. El hecho; b. El daño; c. El nexo causal.

 

Sin mayor esfuerzo se advierte que cada uno de los aspectos enunciados han quedado previstos en el sub lite, pues el hecho tuvo ocurrencia en circunstancias de tiempo, lugar y modo determinados en autos: el daño se generó con la temprana desaparición del señor José Antonio Rueda Tobón y el nexo causal fue palmariamente acreditado, ya que en el accidente del 1o. de mayo de 1982  se presentó el deceso del señor Rueda Tobón, quien viajaba como pasajero del bus de línea de la empresa Copetrán Ltda., cuando éste se estrelló contra un vehículo de transporte de combustible. Por lo tanto los elementos esenciales del artículo 2341, como se dijo, son palpables.”.

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Legitimación pasiva. No está legitimado por pasiva en proceso ordinario de responsabilidad extracontractual quien para el tiempo del insuceso no tenía la guardianía de la cosa. 1994 febrero 15. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

La demandada PATRICIA PATIÑO PINZÓN, aunque aparece ante las autoridades de tránsito como dueña, no lo es; así lo demostró en el plenario y, en consecuencia, al carecer de tal calidad no tiene la guardianía jurídica de la cosa que causó el daño y no estaría legitimada en causa por pasiva, tal y como en primera instancia se concluyó; en relación con esta demandada procedía la absolución y bien obró el juzgado.

 

En lo que atañe con GILBERTO PARRA RAMÍREZ, quien compró el automotor a Patricia, tampoco tenía la guardianía del mismo, pues se pudo verificar que para el momento en que ocurrió el accidente ya era dueño del carro GUILLERMO SUÁREZ PRADA (denunciado en el pleito).

 

Con la sola estimación de que los demandados no estaban legitimados en causa por pasiva era suficiente para que la absolución fuese insoslayable. De ninguna manera es necesario entrar a estudiar las causales de exoneración del causante del daño en la responsabilidad civil extracontractual, puesto que si la pretensión no tiene asidero, sobra toda otra consideración.    ”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Legitimación. Quien alegue la calidad de propietario sobre la cosa que sufrió el daño, debe probarla. 1996 julio 11. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

El art. 177 del C. de P.C. preceptúa: "Carga de la prueba. Incumbe a las partes probar el supuesto de hecho de las normas que consagran el efecto jurídico que ellas persiguen. Los hechos notorios y las afirmaciones o negaciones indefinidas no requieren prueba".

 

Si el demandante alega su calidad de propietario de las reses fallecidas, a él le corresponde acreditar tal hecho. No le basta al demandante con anunciarlo, debe probarlo también. Por ello no comparte la Sala la apreciación del a quo en el sentido de que es a la demandada a quien le corresponde probar que el demandante no ostenta tal calidad. Tampoco está de acuerdo la Sala en la invocación del artículo 2342 del C.C. respecto de la inicial reclamación, pues si al Dr. ALEJANDRO ARANGO se le considera como la persona que tiene la cosa con la obligación de responder por ella, debe observarse que, de acuerdo con la norma citada, tal reclamación sólo puede ser hecha en ausencia del dueño y obviamente se debe invocar y acreditar la calidad de dueño del tercero ausente.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Legitimación. Responsabilidad de las personas jurídicas. Están legitimnados en la causa para reclamar perjuicios aquellas personas que sin haber sido lesionadas en su persona física, sufren también un perjuicio. La culpa personal de un agente en ejercicio de sus funciones o con ocasión de ellas, compromete inmediata y directamente a la persona jurídica. 1996 marzo 11. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

4o. Visto entonces, en materia de culpa aquiliana, que el acto ilícito puede causar perjuicios "por contragolpe", no sólo se encuentra legitimado para reclamar la correspondiente indemnización, basada en su propio perjuicio, la víctima inmediata o directa que los ha sufrido como el lesionado, sino también por tener interés o suficiente titularidad, pueden reclamar indemnización mediata o indirecta como ocurre con todas aquellas personas que de rebote o por contragolpe se ven privadas de ciertos derechos o ayudas económicas, o sufren daño moral. Es lo que acontece cuando el padre es el lesionado e incapacitado, y en tal hecho, se priva a su esposa e hijos de adecuada asistencia o protección alimentaria o el mismo hecho les produce un daño moral.

 

En este evento, en que el hecho ilícito no sólo afecta al físicamente ofendido, sino a otras personas que viven a expensas de éste, se tiene que cada una, dentro de la órbita de su propio daño, pueden reclamar su reparación, pues incuestionablemente todos son víctimas del hecho ilícito. Por tal virtud, la esposa o los hijos del marido o padre accidentado pueden reclamar los propios perjuicios -materiales y morales- que el hecho ilícito les haya causado y, el padre lesionado los propios de él. Empero por la independencia de uno y otros, éste no puede reclamar para sí los propios de aquéllas o viceversa".

 

a) En primer lugar, que la culpa personal de un agente dado, funcionario directivo o subalterno auxiliar, compromete de manera inmediata y directa a la persona jurídica cuyos intereses sirve, desde luego en cuanto de la conducta por el primero observada puede aseverarse que hace parte del servicio orgánico de la segunda. En consecuencia, cuando el individuo -persona natural- incurre en un ilícito culposo, actuando en ejercicio de sus funciones o con ocasión de ellas, queriendo así por el ente colectivo, no se trata de una falta del encargado que por reflejo obliga a su patrón, sino de una auténtica culpa propia imputable como tal a la persona jurídica, noción ésta que campea en el panorma nacional. (G.J. tomo CXXXII, pág. 214) (...).

 

b) Secuela forzosa de la regla anterior es que las obligaciones de proceder diligente en la escogencia y en el control de personas naturales "... bajo su cuidado...", esenciales en la responsabilidad indirecta por el hecho ajeno que instituyen los artículos 2347 y 2349 del Código Civil, en línea de principio no sirven para explicar la imposición de prestaciones resarcitorias extracontractuales a cargo de los entes morales; esa responsabilidad indirecta que dichos preceptos regulan "... supone dualidad de culpas conforme a la concepción clásica que funda la responsabilidad del comitente en las culpas in eligendo e in vigilando, o sea la concurrencia de la imputable al comisionado o dependiente como autor del eventus dammi con la in eligendo  o in vigilando que se atribuye al patrono; en tanto que la culpa en que puede incurrir la persona moral es inseparable de la individual del agente, porque aquélla obra por medio de sus dependencias o empleados, de modo que los actos de éstos son sus propios actos, la responsabilidad en que pueden incurrir es, por lo tanto, la que a toda persona con capacidad de obrar corresponde por sus propias acciones...." G.J. tomo XCIX, pág. 653, reiterada en casación civil de 28 de octubre de 1975), de donde se sigue que cuando se demanda a una persona jurídica en acción indemnizatoria de daños causados por el hecho culposo de sus agentes cometido en ejercicio de sus funciones o con ocasión de éstas, no se convoca a dicha entidad bajo el concepto de "... tercero responsable..." sino a ella misma como inmediato responsable del resarcimiento debido, de suerte que en ese específico evento lo conducente es hacer actuar en el caso litigado, para darle a la controversia la solución que la ley ordena, la normatividad contenida en el artículo 2341 del Código Civil y no la prevista en los artículos 2347 y 2349 del mismo estatuto.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Legitimación activa de legitimarios. Para promover con éxito la acción encaminada a la reparación del daño patrimonial experimentado con motivo del fallecimiento del deudor de tales alimentos se debe probar que el perjuicio es cierto, que quienes demandan carecen de lo necesario para su subsistencia, que el fallecido necesariamente iba a ayudar al demandante y que a su vez éste iba a necesitar su ayuda. 1991 mayo 14. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Es, pues, el perjuicio causado a las personas que recibían ayuda o beneficio económico del que ha muerto, o que con su deceso hayan sufrido cualquier perjuicio (por ejemplo, los gastos de entierro, la pérdida del dinero invertido por los padres en los estudios universitarios, ya concluídos, del muerto), el que puede ser causa de indemnización.

"Esta misma idea ha sido expresada en otras palabras por la Corte: "Para los efectos indemnizatorios del perjuicio material no es propiamente la duración de la vida lo que vale, sino su capacidad productiva en relación con el apoyo cierto y concreto que dejó de tener el demandante al extinguirse esa vida dentro de las peculiaridades propias de cada caso".

 

"Por su parte, los hermanos Mazeaud, después de afirmar que el perjuicio debe ser cierto, es decir, que el juez tenga la certidumbre de  que el demandante se habría encontrado en una situación mejor si el demandado no hubiera ejecutado el acto que se le imputa, y luego de aclarar que poco importa que el daño de que se queja la víctima sea ya realizado o deba solamente producirse en el porvenir, si ese daño futuro tiene los mismos caracteres de certidumbre, agregan: "muy delicada es la cuestión de saber si el perjuicio material causado a una persona por la muerte o incapacidad para el trabajo que sufre otra, es cierto o, por el contrario, es hipotético".

"Ante todo -continúan-, puede suceder que el demandante sea acreedor alimentario (tenga derecho a pedir alimentos) del difunto o del incapacitado. El carácter de certidumbre del daño en ese caso es indudable. Si la persona no hubiera muerto o el herido no se hubiera incapacitado, aquélla o éste habrían subvenido a las necesidades del demandante. Este último habría podido, en efecto, constreñirlos en caso de necesidad. Perdiendo esas acreencias a los alimentos, pierde, pues, un beneficio cierto, experimenta un daño cuya existencia no es discutible. Pero se necesita ser acreedor de alimentos, para promover con buen éxito la acción encaminada a la reparación del daño patrimonial experimentado con motivo del fallecimiento del deudor de tales alimentos".

 

"En relación con lo anterior, se ha preguntado la Corte: "Bastará el carácter abstracto de acreedor alimentario para poder alegar la existencia de un perjuicio material por la muerte de aquél a quien se señala como obligado a prestar los alimentos?" Y ha contestado: "La Sala cree que no: los ascendientes legítimos figuran, evidentemente, entre personas a quienes se deben alimentos. Pero no por el simple hecho de ser ascendiente se puede ejercitar la acción adecuada para obtener aquéllos. Precisa demonstrar que quien los demanda carece de lo necesario para la subsistencia. Estima la Sala que si por el presunto damnificado no se da la demostración de que sobre la víctima pesaba la obligación de suministrarle alimentos. se carece de base para afirmar que a aquél se le ha privado de un beneficio cierto.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Litisconsorcio facultativo. Los demandados constituyen un litisconsorcio facultativo y se tendrán como litigantes separados para efectos de la perención. 1994 julio 15. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

En efecto, la parte actora concitó al proceso a ALEJANDRO MARTÍNEZ OREJARENA y a CIRO A. CASTRO GÓMEZ, habiéndose logrado la notificación del auto admisorio tan sólo a ALEJANDRO MARTÍNEZ, a  tiempo que frente al otro convocado no ha habido actuación alguna por parte del actor para lograr su efectiva comparecencia a los autos. Significa lo anterior, que la relación procesal hállase integrada en forma parcial frente a uno de los litisconsortes facultativos demandados. Ya se dijo y ahora se repite, como el artículo 5O del Código de Procedimiento Civil dispuso que, tratándose de tal litisconsorcio, las relaciones con la contra-parte se establecen como por si se tratara de litigantes separados, por lo que los actos de cada uno de ellos no aprovechará a los otros sin que por ello se afecte la unidad del proceso.

 

"Hay pues buen pie para que el fenómeno de la perención opere de manera PERSONAL E INDEPENDIENTE en el caso del litisconsorcio facultativo, aún en el evento de que el PROCESO no haya dado comienzo con el lleno o cabal integración de todo el contradictorio anunciado, y, por lo mismo, debe dejarse de lado esta precisión ante la claridad de lo acotado". (Las anteriores consideraciones fueron extractadas del proveído calendado el 8 de mayo de 1986 con Ponencia del Dr. CALDERÓN RANGEL).”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Lucro cesante de personas improductivas. No genera  lucro cesante la muerte de un menor, por cuanto tal daño es meramente hipotético o eventual. 1993 septiembre 8. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

La inexistencia de perjuicios materiales en el fallecimiento de menores es punto que, desde mucho tiempo atrás, no se discute en la jurisprudencia y en la doctrina. El Dr. Javier Tamayo Jaramillo dice: por ejemplo:

 

"El daño es cierto cuando a los ojos del juez aparece con evidencia que la acción lesiva del agente ha producido o producirá una disminución patrimonial o moral en el demandante.

 

En cambio, el perjuicio es hipotético, y en consecuencia mo hay lugar a reparación, cuando la víctima solo tenía una posibilidad remota de obtener un beneficio, en caso de que no se hubiera producido la acción dañina. Sólo, pues, cuando la demanda no está basada en una simple hipótesis o expectativa, la víctima tendrá derecho a reparación.

 

"Como puede verse, la diferencia entre el perjuicio virtual y el meramente hipotético solo es de grado, y todo se reduce al mayor o menor número de probalidades que tenga de producirse, siendo el juez el encargado de decidir si es lo uno o lo otro. Sin embargo este debe cuidarse de interpretar bien estos dos conceptos, pues de lo contrario, todo perjuicio podría caer bajo la denominación de daño eventual, por el solo hecho de que no hay una certeza absoluta de realización. En ese sentido, la orientación jurisprudencial de la Corte Suprema y del Consejo de Estado es importante, pues ante circunstancias de hechos semejantes, pueden darse fallos contradictorios. Repetimos: si el discurrir normal de los acontecimientos le indica al juzgador que, de no haberse producido el hecho lesivo la víctima estuviera en mejores condiciones que aquéllas en que lo dejó la acción dañina, el perjuicio deberá tenerse como virtual, y el hecho de algún margen de duda no es motivo para negar al demandante, una indemnización".

 

"No es lo mismo el reclamo hecho por los padres o hermanos de un niño que fallece, que el efectuado por un estudiante universitario que a causa de una lesión queda completamente incapacitado para trabajar.En el primer caso, todo mundo está de acuerdo en que se trata de un daño meramente hipotético o eventual; en el segundo, la jurisprudencia y la doctrina universales, salvo algunos casos de sentencia colombianas, acepta que el daño, aunque con pequeño margen aleatorio, es cierto, dada su virtualidad". (De la responsabilidad Civil, T. II, Bogotá, Temis, 1986, pág. 13-17).”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Medidas cautelares. Las medidas cautelares no están previstas para toda clase de litigios. 1989 mayo 10. Magistrado Ponente: JORGE E.PRADILLA ARDILA.

 

Ciertamente, el legislador con gran acierto estimó que frente a determinadas pretensiones y para lograr la efectividad de los derechos de la parte actora o del demandado en reconvención, las medidas cautelares de embargo y secuestro, e inscripción de demanda podían cumplir con ese propósito.

 

La inscripción de la demanda sólo está reservada para los procesos Ordinarios de que trata el numeral 1o. del Art. 69O del C. de P. Civil, litigios que se someten al conocimiento de los Jueces y en donde se debaten intereses en torno al derecho de dominio u otro derecho real principal, o sobre una universalidad de bienes; a contrario sensu, no está permitido para aquellas controversias tendientes a resolver aspectos de carácter netamente personal...”.

 

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Perjuicios. La carga de la prueba del quantum de los perjuicios materiales corresponde a la parte que los solicita. 1992 febrero 17. Magistrado Ponente: JORGE E.PRADILLA ARDILA.

 

De conformidad con lo preceptuado por el artículo 2341 del Código Civil el que ha ocasionado un daño es obligado a la indemnización del perjuicio.

 

Para poder exigir la correspondiente indemnización el propio legislaldor ha dotado legitimación no sólo al propietario sino también al poseedor, usufructuario, habitador  o usuario de la cosa sobre la que recayó el daño; sobre quien pesa además la carga de la prueba de la culpa, el daño y la relación de causalidad existente entre estos dos elementos. Probados estos elementos configurativos de la responsabilidad civil extracontractual  tiene derecho a ser indemnizados por los perjuicios que se le han ocasionado. ”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Perjuicios. Quien solicita los perjuicios debe probar la existencia del daño y su valor. 1992 abril 24. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

La existencia de perjuicios con ocasión de un hecho dañoso no se presume, por regla generaal, salvo en muy excepcionales circunstancias en las que el legislador lo hace; pero el favorecido con la presunción debe probar el monto, a efecto de obtener una condena concreta, salvo en los casos en que las partes mismas tasan los perjuicios, en materia contractual. Pero en la responsbilidad extracontractual, la víctima debe probar la existencia y naturaleza de los daños, así como su valor.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Perjuicios morales. La tasación de los perjuicios morales subjetivados, causados por actividades  peligrosas, penden exclusivamente del arbitrium judicis. 1993 marzo 30. Magistrado Ponente: JORGE ENRIQUE PRADILLA ARDILA.

 

Sobre este punto la Sala se permite citar un extracto de la sentencia del veintiocho (28) de febrero de mil novecientos noventa (199O) de la Sala de Casación Civil de la Honorable Corte Suprema de Justicia, publicada en Derecho Colombiano #34O, tomo 61, abril de 199O, pág. 3O4 a 317.

 

"En relación con este último punto, viene al caso recordar que quizá por lo que su apreciación es económicamente inasible, se ha juzgado que el camino más adecuado para establecer el quantum que en dinero se ha de señalar a la  indemnización del daño moral, es el del prudente arbitrium judicial de este modo lo ha aceptado la jurisprudencia de la Corte, habida cuenta de que ningún otro método podrá cumplir de una mejor manera una tarea que, por desempeñarse en el absoluto campo de la subjetividad, no deja de presentar ciertos visos de evanescencia.

 

Admitido que el arbitrium judicis es el camino visible para determinar el monto de la reparación que por el daño material subjetivo corresponda, queda el problema de estimación máxima de manera que el criterio equitativo que el Juez debe inspirar en tan delicado punto no genere arbitrariedad, y se entronice la incertidumbre en una materia en la que es indispensable que se reuna toda la claridad y transparencia posible.

 

Acerca de tal aspecto y en vista de la ausencia de un explícito mandato legal al respecto, la Corte, con apoyo en la misión unificadora de la jurisprudencia que por ley le corresponde, viene, de tiempo en tiempo y desde algunos años, señalando unos topes máximos de dinero dentro de los cuales es, a juicio de aquella, admisible que el Juez ejerza su prudencia arbitrium al estimar el monto de la compensación por el perjudicado moral.”.

 

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Perjuicios morales. Los perjuicios morales subjetivados reclamados por los parientes cercanos están sujetos a prueba, o pueden residir en una presunción judicial. 1996 julio 28. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

En relación con la prueba, se ha de anotar que es quizá el punto en el que mayor confusión se advierte, como suele entreverarse con la legitimación cuando se mira respecto de los parientes cercanos de la víctima desaparecida, para decir que ellos, por el hecho de ser tales, están exonerados de demostrarlos. Hay allí un gran equívoco que justamente, proviene del significado o alcance que se le debe dar al término presunción. Ya un poco atrás se anotó que, conforme viene planteado el cargo, este vocablo se toma como un eximente de prueba, es decir, como si estuviera en frente de una presunción juris tantum.

 

"Sin embargo, no es tal la manera como la cuestión debe ser contemplada ya que allí no existe una presunción establecida por la ley. Es cierto que en determinadas hipótesis, por demás excepcionales, la ley presume o permite que se presuma la existencia de perjuicios. Mas no es tal cosa lo que sucede en el supuesto de los perjuicios morales subjetivos.

 

"Entonces, cuando la jurisprudencia de la Corte, en el tema sobredicho, ha hablado de presunción, ha querido decir que ésta es judicial o de nombre. O sea, que la prueba dimana del razonamiento o inferencia  no son desconocidas. ocultas o arbitrarias. Por el contrario, se trata de una deducción cuya fuerza demostrativa entronca con clarísimas reglas o máximas de experiencia de carácter antropológico y sociológico, reglas que permiten dar por sentado el efecto que los seres humanos cualquiera sea su razón y condición social, experimentan por sus padres, hijos, hermanos o cónyuges.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Perjuicios morales. Los perjuicios morales subjetivos se presumen en cabeza de los parientes más cercanos, pero se deben probar. El reconocimiento del daño material en la responsabilidad civil, debe provenir de un perjuicio cierto.

La ruptura de la barra de la dirección por ser una deficiencia interna, previsible, no exonera de responsabilidad. 1996 diciembre 6. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

En relación  con la prueba, se ha de anotar que es quizá el punto  en el que mayor confusión se advierte, como que suele entreverarse con la legitimación cuando se mira respecto de los parientes cercanos de la víctima desaparecida, para decir que ellos, por el hecho de ser tales, están exonerados de demostrarlos. Hay allí un gran equívoco que justamente, proviene del significado o alcance que se le debe dar al término presunción. Ya un  poco atrás se anotó, que conforme viene planteado el cargo, este vocablo se toma como un eximente de prueba, es decir, como si estuviera en frente de una presunción juris tantum.

 

"Sin embargo, no es tal manera como la cuestión debe ser contemplada ya que allí no existe una presunción establecida por la ley. Es cierto que en determinadas hipótesis, por demás excepcionales, la ley presume -o permite que se presuma. la existencia de perjuicios. Mas no es tal cosa lo que sucede en el supuesto de los perjuicios morales subjetivos.

 

"Entonces, cuando la jurisprudencia de la Corte, en el tema sobredicho, ha hablado de presunción, ha querido decir que ésta es judicial o de nombre. O sea, que la prueba dimana del razonamiento o inferencia no son desconocidas, ocultas o arbitrarias. Por el contrario, se trata de una deducción cuya fuerza demostrativa entronca con clarísimas reglas o máximas de experiencia de carácter antropológico y sociológico, reglas que permiten dar por sentado el efecto que los seres humanos cualquiera sea su razón y condición social, experimentan por sus padres, hijos, hermanos o cónyuge.

 

Por regla general la indemnización de perjuicios comprende el daño emergente y el lucro cesante a no ser que, en forma expresa, la ley la limite aquel. Siguiendo los términos del art. 1614 del Código, se entiende por daño emergente el perjuicio o la pérdida que proviene de no haberse cumplido imperfectamente, o de haberse retardado su cumplimiento; y por lucro cesante, la ganancia o provecho que deja de reportarse a consecuenciaa de no haberse cumplido la obligación, o cumplido imperfectamente, o retardado su cumplimiento".

 

"Ciertamente es el perjuicio uno de los elementos configurativos de la responsabilidad civil sobrfe el que, para que pueda ser reparado económicamente, debe existir certeza, por cuanto los perjuicios hipotéticos y eventuales no se pueden se objeto de indemnización por no existir convicción plena de que real y efectivamente fueran causados".

 

"Es asunto everiguado que el perjuicio por regla general, no puede presumirse, por lo que le corresponde demostrar a quien lo reclama, el daño al igual que su cuentía, sin que la condena por dicho concepto pueda convertirse en fuente de enriquecimiento".

 

"Sin embargo, en hechos originados con vehículos automotores o de transporte se da algunos casos que por su frecuencia bien vale la pena comentar: a) Estallido de un neumático. Generalmente resulta del mal estado del vehículo, del mal estado de las llantas, de la velocidad excesiva, de un viraje o maniobra inadecuados. Pocas veces podría ser el resultado de una causa ajena o externa al vehículo o al conductor. Por eso generalmente no es exonerativo de responsabilidad. Solo en el excepcional caso que se demostrara que sucedió por un hecho externo y no imputable al conductor podría aceptarse como exonerativo. b) Ruptura de una pieza, frenos, "cachos", barra de dirección, amortiguadores, resortes, cardán, caja de velocidades, etc. Como se trata de deficiencias internas del vehículo, previsibles normalmente, se les ha desconocido valor liberatorio pues no se da el requisito de la "externidad" haciéndolos previsibles y por tanto no se dan ni fuerza mayor ni caso fortuito.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Perjuicios morales. La condena por perjuicios  morales no admite la analogía con normas penales, pues esta hace parte de la facultad del juez. 1997 abril 11. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Podría decirse que el texto de la norma penal es aplicable para el responsable de los delitos que esa legislación  consagra..cuando en su comisión se produce algún daño para los particulares víctimas, de tal manera que si el hecho no asume tales condiciones.., dicho ordenamiento queda al margen de ser invocado en estos pleitos por la vía del art.8 de la Ley 153 de 1887, pues strictu-sensu, no es un caso “semejante” o “análogo civil”..!..

 

En reiterada jurisprudencia la  H. Corte Suprema de Justicia (una de cuyas últimas precisiones en seguida se reproduce parcialmente), ha puntualizado:

 

“... Para la satisfacción del daño moral, no proveniente de infracción de la ley penal o de casos expresamente considerados en el Código de Comercio o en otras leyes, reafirma su tesis que para regular el monto de cualquier perjuicio moral subjetivo, los jueces civiles no están ligados por lo que dispone en sus arts. 106 y 107;   el monto que ese daño moral por ser inconmensurable, no puede ser materia de regulación pericial, sino del arbitrium iudicis; que aunque el daño moral subjetivo no puede ser totalmente reparado, si pueden darsen algunas  satisfacciones equivalentes...”.

 

“Considera  igualmente la Corte, en la sentencia aludida, que el quantum de los perjuicios debe ser estimado por el  Juez, ante la imposibilidad de avaluarlos pericialmente, “es el Juez, pues, se dice, a quien corresponde en el caso regular el llamado precio del dolor.  Y  aunque es claro que por las mismas razones antes expuestas, los jueces no están situados en mejor posición que los peritos para fijar ese monto, por lo cual su decisión podría ser también, en cierto modo, arbitraria, es evidente que la altura de la misión, que se les ha confiado, la cual busca certeramente  disponer a cada uno su derecho, ius sumun ciuque tribuere,  augura y propicia que el pronunciamiento sobre este punto sea clara realización de la justicia al lograr un humano equilibrio entre la equidad  y el derecho, como lo ha pregonado Gorphe”.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Personas improductivas. Cuando se da la muerte de un menor no hay lugar a perjuicios materiales por concepto de lucro cesante ya que respecto del futuro sólo se tienen expectativas. 1994 abril 21. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

De manera que los herederos del pasajero fallecido tienen dos eventuales derechos que reclaman al transportador: a) Los perjuicios de tipo contractual, derivados del incumplimiento del contrato para el pasajero y que se les transmiten por herencia; y b) Los perjuicios propios, derivados de la muerte del pasajero. Estos dos derechos no son excluyentes; pueden concurrir y demandarse, por tanto, simultáneamente, según se desprende de lo dispuesto por el art. 1OO6 del C. de Co. Sólo que, capricho del legislador, no pueden impetrarse en el mismo proceso.

 

"La razón por la cual se ha negado jurisprudencialmente la indemnización por perjuicios materiales en casos como el que hoy nos ocupa, radica en la ausencia de CERTIDUMBRE DEL DAÑO, no porque la víctima no estuviera obteniendo ingresos al momento de su fallecimiento, sino porque no existe la seguridad de que en un futuro los demandantes se beneficien de los ingresos de la víctima.

 

"En materia de perjuicios morales subjetivos, al igual que en toda clase de perjuicios, es indispensable distinguir entre la legitimación para solicitar su indemnización, la prueba de los mismos, y la cuantificación del  resarcimiento.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Personas jurídicas. Las personas morales incurren en responsabilidad directa -por el hecho propio. 1989 abril 14. Magistrado Ponente: JORGE E.PRADILLA ARDILA.

 

Sobre el tema de la prescripción de la responsabilidad de las personas jurídicas, el tratadista JAVIER TAMAYO JARAMILLO, ha expresado: "Tradicionalmente se había considerdo que la responsabilidad civil extracontractual de las personas jurídicas se regía por las normas que regulan la responsabilidad civil indirecta".

 

"La Doctrina y la Jurisprudencia Contemporáneas han considerado que las personas jurídicas no incurren en la responsabilidad civil por el hecho ajeno, sino en la responsabilidad civil directa. Esta tesis es favorable a la víctima, puesto que la prescripción que reglamenta esta última acción es de 2O años, lo que permite al perjudicado escapar a la prescripción trienal; en consecuencia, la acción contra las persosnas jurídicas prescribe en 2O años". (De la Responsbilidad Civil, Editorial Temis Librería, Bogotá- Colombia, 1983, Pág. 441).”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Personas jurídicas. Los perjuicios causados por un agente de una persona jurídica en el ejercicio de sus funciones hace directamente responsable a la persona jurídica. 1996 febrero 15. Magistrado Ponente: JORGE E.PRADILLA ARDILA.

 

1. Por ser esa la doctrina sobre la cual descansa sin duda alguna el artículo 2341 del C.C.; se tiene por verdad sabida que quien por sí o a través de sus agentes causa a otro daño originado en hecho o culpa suya, está obligado a resarcirlo, lo que equivale a decir que quien reclame a su vez indemnización por igual concepto, tendrá que demostrar en principio, el perjuicio padecido, el hecho internacional o culposo atribuible al demandado y la existencia de un nexo adecuado de causalidad entre ambos factores todo ello bajo el bien entendido que, como lo ha pregonado la jurisprudencia nacional, desde el pasado siglo, aquel debe de reparar también obliga a las personas jurídicas pues ellas, según lo viene reiterando la Corte a partir de renombrados fallos proferidos sobre el tema en junio de 1962 cjr. G.J. Ts. XCIX, págs.88 y 655, CVI pág. 13O y CXLII pág. 173 entre muchas otras), son directamente responsables por el comportamiento de sus agentes ocurrido desde luego en ejercicio de las funciones propias del cargo o con ocasión de estas e independiente de que se trate de personal directivo o apenas subalterno, principio este de significativa importancia que suele compendiarse en la siguiente fórmula, por cierto evocada con insistencia por el recurrente en varios apartes de su demanda de casación: ".... La culpa personal de un agente dado compromete de manera inmediata a la persona jurídica, porque la culpa de sus agentes, cualesquiera que estos sean, es su propia culpa....". jurisprudencia y Doctrina 1991, pág. 622).”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Por el hecho de las cosas. El simple descuido también genera responsabilidad del guardián jurídico y material de la cosa. 1995 diciembre 1. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

La antigua Sala de Negocios Generales de la Honorable Corte Suprema de Justicia, al referirse al tema de las omisiones que acarrean responsabilidad por culpa (en aparte de sentencia que rememora Ortega Torres al comentar el art. 2341) ya había dicho:

 

"No solamente la comisión de hechos positivos hace incurrir en culpa, sino que el simple descuido, la negligencia la producen, de acuerdo con el C.C. En el derecho moderno, como enseña JOSSERAND, se abre un campo cada día más amplio a la doctrina de que no solo por los hechos activos -como cuando derribamos a un peatón o difanamos al prójimo- se compromete nuestra responsabilidad, sino también por abstención, por la inercia. A la falta positiva viene a oponerse y agregarse la falta negativa, que consiste en abstenerse, de un acto, de una intervención, de una iniciativa que se estiman obligatorio. Podemos pecar por abstención, tanto como por acción; por inactividad, como por agitación" (Sent., S. de N.G., 12 de abril de 1946,LX,576;cas. 12 de mayo de 1952, LXXII,1O1).

 

4.6. Sea pues que desde el punto de análisis de la aplicabilidad del art. 2356 del C. Civil; y coadyuvando en el terreno vislumbrado por el a-quo de la responsabilidad por los hechos de las cosas inaminadas,..

 

Probabilidad y posibilidad son entonces conceptos que sí influyen para éstas determinaciones, siendo el segundo de tales motes el que debe emplearse para calificar la pretensión por lucro cesante" que en autos se alcanzó a delimitar en la primera instancia;..”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Por el hecho de una cosa, en actividades peligrosas. La responsabilidad del propietario se deriva no del derecho de propiedad sino del ejercicio de una actividad peligrosa, es así como la víctima debe probar que determinada actividad le causo el daño y que es responsable de ella. 1997 junio 24. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

En el derecho colombiano el fundamento de la responsabilidad previsto en el artículo 2356 lo constituye el carácter peligroso de la actividad,  no por el hecho de la cosa misma sino de la actividad que ella realiza.  El responsable por el hecho de las cosas inanimadas es su guardián, por lo que la responsabilidad del propietario se deriva no del derecho de propiedad, sino del ejercicio de una actividad considerada peligrosa.  De  manera que es necesario indagar en cada caso concreto, quién  es el responsable de la actividad peligrosa aunque  contra el propietario de la actividad peligrosa pesa  la presunción de guardián, si se demuestra que él no tenía el poder de dirección y control de la cosa que causó el daño, no es responsable.

 

En nuestro derecho, la víctima debe probar que determinada actividad le causó el daño y que el demandado era el responsable de ella.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD  CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Prescripción. El término de prescripción en tratándose de responsabilidad extracontractual directa es de 2O años, y estará ligitimado por activa quien pruebe haber sufrido un perjuicio con la actividad peligrosa desplegada. 1993 agosto 12. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ

.

 

En lo que hace relación al fenómeno prescriptivo es ya evidente, a estas alturas de lo discurrido, que los demandados se equivocaron en la apreciación del fenómeno y, por ende, en la invocación de la norma que creen les protege. El art. 2358, inciso  segundo, como atrás se señaló, es disposición aplicable a la responsabilidad por el hecho ajeno que no es la que en este caso se les deduce, pues Berlinas de Fonce es responsable por el hecho propio, en tanto que Cobos Carrillo lo es por el hecho de la cosa inanimada de que es dueño. El derecho, entonces no ha perecido por prescripción pues para que tal cosa ocurriera era menester que trascurriesen veinte años y la conclusión es predicable frente a ambos demandados.

 

 

Antes de precisar si hay lugar a condena y en qué monto, es preciso estudiar el problema de la falta de legitimación por activa que planteó la ilustre falladora de primer grado.

El problema de ausencia de legitimación en el inicial demandante González Flórez y, por ende, en su sucesor procesal, lo hace descansar en que no se demostró que, para el día del accidente -25 de junio de 1985-, este demandante tenía la posesión o era el propietario del bien o tenía sobre él algún otro derecho. Pero los documentos cuya apreciación como pruebas se ordenó en segunda instancia (certificado de las autoridades de tránsito), la planilla aportada por los peritos (en la cual aparece Mario como dueño) y los testimonios de Benito Estupiñan Chaparro (quien cuenta que con Mario contrataba el transporte de madera desde Saravena) y Lidy Gutiérrez de Villamizar y sus parientes (quienes cuentan que fue Mario quien acudió al sitio del accidente), son evidencias que conducen a la convicción de que Mario no sólo era poseedor sino tmbién dueño del automotor. Ello le daba clara legitimación por activa.

 

En lo que atañe al daño sufrido por el demandante Mario González Flórez, los peritos lo avaluaron en la suma de $ 1.25O.OOO.oo que será la reconocida.

 

En lo que tiene que ver con el lucro cesante, los peritos determinaron un producido neto, para 1985 de $ 2OO.OOO.oo mensuales, lo  cual significa un guarismo diario de $ 6.666,66.

 

1). Como entre la fecha del accidente (junio 25) y el día de la venta (agosto 9) transcurrieron 45 días, el lucro cesante sólo asciende a $ 225.OOO.oo

Pero como en la demanda se señala que tal lucro cesante ascendía a $ 5.OOO.oo diarios, a ese guarismo se reduce la prestación, pues el fallo no puede ir más allá de lo pedido.

 

2). Las sumas anteriores no pueden ir aparejadas de la correspondiente corrección menetaria ya que el art. 3O5 del C. de P. C. sería transgredido al darle a la parte demandante más allá de lo pedido. Si se observa la redacción de la pretensión se encontrará que el demandante fijó sus anhelos en unos términos muy rígidos, al punto que la propia ley nos impide hacer un reconocimiento mayor, como es lo usual.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Presunción de culpa. La presunción de culpa en la causación del daño del empresario o explotador de energía eléctrica, admite prueba encontrario. 1996 julio 19. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

....le basta al actor demostrar que el perjuicio se causó por motivo de la generación, transformación y distribución de energía eléctrica para que el responsable de estos quehaceres - en el concepto de autor, dueño, empresario o explotador -quede bajo el peso de la ameritada presunción legal, presunción de cuyo efecto indemnizatorio no puede liberarse del todo sino en tanto pruebe el concurso de una causa extraña que podrá consistir en la fuerza mayor, en un caso fortuito o en la intervención de un elemento no imputable al demandado y a que haya determinado la consumación del accidente, esto por cuanto aportando la prueba de uno cualquiera de estos eventos, lo que en últimas acontece es que el demandado acredita que el daño producido tuvo origen en un factor distinto a la actividad riesgosa por él desplegada, o sea que nunca ha sido responsable y en su contra, erróneamente vino a invocarse una presunción de culpabilidad que carece de base...".”.

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Presunción de culpa

. En el ejercicio de dos actividades peligrosas cuando la víctima no ha cometido culpa, ni total ni parcial, el demandado deberá responder. La falta del demandado adsorbe la actividad peligrosa. 1996 mayo 29. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

Sobre este punto enseña el Dr. JAVIER TAMAYO JARAMILLO en su obra de la RESPONSABILIDAD CIVIL en la página 25O. "La disposición es justa en la medida en que, si la víctima debe probar la culpa del directamente responsable, lo lógico es que solo la culpa del lesionado permita una exoneración parcial. Si el hecho de la víctima es causa exclusiva, poco importa que sea culposo o no, y poco importa que nos estemos refiriendo a la responsabilidad directa con culpa probada; pero, tratándose de la responsabilidad con culpa probada y del hecho parcial de la víctima, éste deberá ser culposo para que se de la exoneración parcial. La reducción de culpas de que habla el 2357 del C.C. supone necesariamente, que haya existido culpa de parte y parte; si la culpa de la víctima es exclusiva del daño, no debe hablar de reducción, porque lo que se presenta es una exoneración total, pues el hecho es equiparable a la causa extraña; si, por el contrario, la víctima no ha cometido culpa, ni total ni parcial, el demandado deberá responder por la totalidad del daño; solamente cuando han concurrido la culpa presunta o probada del demandado, con la culpa del demandante, podrá existir la reducción parcial."

 

".......en el caso que nos ocupa, se halla demostrado que el demandado conducía el vehículo con el cual se causó el accidente y en tal calidad ha sido demandado. Aunado a lo anterior conviene aclarar que dado que el demandante ejercía también una actividad peligrosa,  el conducir motos lo es, al haber infringido el demandado una norma de tránsito como es la de no respetar la prelación de la vía, esta falta absorbe la actividad peligrosa y en consecuencia debe responder sin tener en consideración el artículo 2356 del C.C.”.

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Presunción de culpa. "La presunción de culpa en el agente que ejecuta actividades peligrosas es legal por cuanto se desvirtúa con una prueba idónea y oportuna al caso. 1994 enero 28. Magistrado Ponente: JORGE E.PRADILLA ARDILA.

 

El Código Civil Colombiano, define en su art. 2356 la regla general o presunción de culpa en el agente que ejecuta actividades peligrosas y la necesidad de la reparación subsiguiente del daño causado por el mismo.

 

La generación de energía eléctrica comporta riesgos que se incrementa cuando se conduce alta tensión  por cables o líneas físicas instalaas cercanas a lugares habitados o residenciales cuyos moradores pueen resultar afectados por las irradiaciones, arcos, descargas o líneas vivias a tierra y que entren en contacto con personas o cosas lolcalizadas en el radio de su influencia.

 

La parte demandada ha debido demostrar en forma expresa, mediante los medios probatorios idóneos y oportunos esta circunstancia para poder desvirtuar la presunción de responsabilidad que recae sobre su actividad. No puede aceptarse que los simples argumentos y las declaraciones de sus pripios empleados o vinculados económicos, tengan suficiente capacidad como para deducir indubitablemente que la proximidad evidente de las líneas de alta tensión no estuvieran en condiciones de ser las causantes próximas del fallecimiento del señor Jaimes Osorio.

 

No se acreditó en el proceso que las construcción del inmueble de la calle 53 #16-O4B. Oasis del municipio de Floridablanca, hubiera sido posterior al tendido de las redes eléctricas, o que contravinieran las normas de Planeación Municipal sobre parametros mínimos de fachada.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Presunción de culpa  valoración probatoria. Cuando en un accidente de tránsito la propia víctima es la conductora del vehículo, no hay lugar a declarar responsabilidad civil extracontractual al dueño  del vehículo. 1997 julio 7. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Respecto de la responsabilidad del demandado en el siniestro, encuentra la Sala, como en su momento le ocurrió al juez de primer grado, una enorme dificultad para dilucidar la verdad de lo ocurrido aquel día, pues carecemos de versiones de testigos presenciales y la persona muerta en el accidente no quedó en el vehículo.

 

Si bien es cierto que el demandado lo fue en su doble condición de conductor del  vehículo y de dueño del mismo, y que la presunción de culpa pesa él por tratarse del ejercicio de una actividad peligrosa, todo ello se derrumba ante el hecho de que la propia víctima iba conduciendo el vehículo. Pues sucede que hay muchos indicios que apuntan hacia allí.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Presunción de culpas . La presunción de culpabilidad opera en contra de los dos litigantes, si ambos ejercían una actividad peligrosa. 1992 julio 6. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

El causanate de un daño debe repararlo, es postulado que constituye un principio general de derecho que nuestro legislador recoge en numerosa normativa nuestra. Al caso que ocupa la atención de la Sala interesa la que atañe con la responsabilidad civil extracontractual directa o por el hecho pripio, también conocida en la doctrina como responsabilidad aquiliana.

 

Por regla general, la víctima debe demostrar el hecho dañoso, el daño producido, el nexo de causalidad entre aquél y éste y la culpa de quien provocó el suceso. Pero, con fundamento en el bien conocido art. 2356 del C. Civil, de tiempo atrás tiene averiguado la jurisprudencia colombiana que cuando el actor del daño ejercía una actividad peligorsa, el último de los elementos nombrados -la culpa- se presume.

 

La conducción de vehículos automotores es una actvidad de suyo peligrosa, pues bien se sabe que el grado de riesgo que ello envuelve es muy alto. En un momento dado, las fuerzas desatadas por la máquina suelen ser incontrolables por el accionar humano, de tal suerte que las consecuencias resultan impredecibles, en no pocas ocasiones desastrozas tanto para los bienes como para las personas. Sin embargo, en el evento bajo juicio, tanto demandante como demandado se hallaban desarrollando la misma actividad riesgosa, con lo cual la presunción de culpabilidad operaría en contra de los dos litigantes, compensándose (art. 2353, C. Civil), por lo cual el demandante habría de demostrar que el accidente ocurrió en realidad por culpa del otro, con lo cual de paso desvirtuaría la presusnción que obra en su contra. En una palabra, es preciso al actor en tales casos probar la culpa de su oponente. ”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Presupuestos. En esta clase de procesos el demandante debe demostrar los elementos que estructuran la responsabilidad civil extracontractual, para que así salga avante. 1995 mayo11. Magistrado Ponente: JORGE E.PRADILLA ARDILA.

 

Esta especie de responsabilidad está estructurada sobre un verdadero trípode constituido por el dolo o culpa del directo y personalmente llamado jurídicamente a responder por los perjuicios económicos; un daño o perjuicio sufrido o padecido por la víctima que se convierte por ende en acreedor de la indemnización; y, finalmente, una relación de causalidad entre aquéllos y éste.

 

Estos tres presupuestos axiológicos de esta especie de responsabilidad extracontractual o aquiliana deben ser debidamente acreditados en el proceso por el actor a quien le corresponde la carga del onus probandi a tenor de los preceptuado por el artículo 177 del estatuto procesal civil.

 

Según el Artículo 2341 del C.C., no se exige una determinada culpa para que surja la obligación legal de indemnizar el perjuicio ocasionado a la víctima o a sus causahabientes; es suficiente entonces probar en el proceso una culpa sin calificación de ninguna especie, una culpa cualquiera.

 

En este asunto que ocupa la atención de la Sala, se puede desprender del análisis del acervo probatorio que la parte demandada procedió a difundir internamente entre sus afiliados su posición crítica en torno a la gestión cumplida por el médico OSPINA DIAZ, impulsada por la publicación y explicaciones que éste dio con ocasión de su desvinculación laboral.

 

Este derecho que tiene la parte demandada fue debidamente utilizado? Estuvo dentro de los límites permitidos por la ley, en miras de informar a sus miembros afiliados el porqué de su determinación de desvincularlo? O que al contrario, la parte demandada injustificadamente, o culposamente se excedió en el ejercicio de ese derecho de información?

 

En el desarrollo de este derecho debe siempre tomarse en cuenta que la información siempre ha de estar ceñida a la verdad de lo ocurrido sin excederse en los comentarios, o dedicarse a exponer hechos que no son ciertos, porque con ello se lesionaría la dignid, la fama o el buen nombre de las personas, que por formar parte de su patrimonio moral puede este en un momento determinado resultar seriamente lesionado y por ende ser además susceptible de generar una indemnización con el propósito de restablecer a la persona afectada, trátese natural o jurídica,a fuer de los perjuicios de carácter material que podrían también derivarse de ese actuar culposo, cuando la información es amañada o inverosímil; habida cuenta que hoy y siempre ha existido el principio general de derecho de que quien causa un daño está obligado a su plena reparación a través de una condena de carácter pecuniario, que en últimas se constituye en el colofón cuando las partes directamente comprometidas en el litigio no logran superarlo extraprocesalmente.

 

Porque el eventual abuso del derecho a la información en nada se separa de los lineamientos principales de la culpa aquliana; luego es al demandante, como sujeto procesal portador de la carga probatoria, a quien le corresponde acreditar la existencia de ese abuso con la calidad de culposo, el daño que haga moral o materialmente padecido y la relación de causalidad entre éste y la culpa alegada; porque el abuso del ejercicio de un derecho para que se constituya en materia de la fuente de responsabilidad civil extracontractual y de lugar a la indemnización de perjuicios solo procede en la medida en que se demuestre que existen los tres elementos básicos o constitutivos de dicha fuente, a saber: culpa, daño y relación entre estas dos.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Presupuestos sustanciales. El demandante debe probar el daño, la culpa y el nexo causal, para estructurar la responsabilidad del demandado. 1992 diciembre 10. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

....en estos negocios a la parte actora le compete probar -para salir avante en sus pretensiones- el DAÑO, la culpa y la relación de causalidad entre una y otra cosas, valga  que se insista en la ausencia de la prueba CONTUNDENTE del daño y de la citada relación de causalidad,...”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Pretensiones. Es necesario solicitar específicamente los daños morales para que estos sean tenidos en cuenta por el Juez. 1992 marzo 31. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Posición propia (indexación del lucro cesante pasado mediante valor de reposición o reemplazo).

 

"CONCEPTO. Según se ha dicho en múltiples oportunidades, la víctima tiene derecho a ser plenamente indemnizada, es decir, a que se le deje en las mismas condiciones que tenía antes de ocurrir el daño.

 

"Para lograr este objetivo, en tratándose de lucro cesante por lesiones personales, es obvio que el mejor método consiste en tomar como punto de referencia el sallario que al momento de proferir sentencia estén devengando las personas que ocupen una posición similar a la que tenía la víctima cuando ocurrió el hecho lesivo. Al efecto basta averiguar en la misma empresa, o en empresas similares, cuál es el salario actual de ese tipo de empleados.

 

"Si se trata de una persona que perdió su capacidad loboral pero lno estaba devengando ingresos al momento de ocurrir el daño,  puede averiguarse cuánto gana actualmente en el medio lloclal una persona de las mismas calidades profesionales del lesionado. En última instancia se podrá tomar el salario mínimo legal vigente en ese mismo lugar.

 

Pero puede suceder que la víctima sufra una incapacidad permanente (total o parcial), y entonces el período de duración del lucro cesante comprenderá todo el tiempo de supervivencia probable del lesionado, sobre todo cuanto, a causa de la lesión, la víctima pierde toda posibilidad de adquirir derecho a jubilación remunerada, por lo cual sus últimos años no le repartarían ingreso laboral alguno. ”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Pretensiones. El demandante debe precisar sus pretensiones y el juez atenerse a lo pedido. 1992 diciembre 10. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

El demandante debe precisar sus pretensiones; y el juez debe atenerse a lo pedido, dada la indiscutible filosofía dispositiva que informa al procedimiento civil. Pero, si el demandante formuló una pretensión de "más de un millón de pesos" no la limitó a esa suma en particular. Y si al estimar los perjuicios sufridos, en la relación de hechos, se indicó una suma de dinero, obviamente ella estaba referida a esa época, la de la elaboración de la demanda. Ciertamente la demanda no fue redactada con mucha fortuna, pero de ahí a que ella lleve a la justicia a cercenar el derecho que al actor pueda corresponder, hay un trecho considerable.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Prueba de perjuicios. La sentencia no es una prueba de la cuantificación de los perjuicios, la evidencia de estos debe ser transferida de un proceso a otro, para concederle al demandante el pleno derecho de defensa y para que existan suficientes probanzas en torno al guarismo en que se concreten los perjuicios sufridos por el demandante. 1991 julio 5. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

La defensa entonces, tal y como fue planteada resulta insuficiente ya que no quedó totalmente claro que el conductor no estuviese en labores de su empresa patrona, pero aunque así fuese, nada se evidencia en torno a que otra persona distinta de la Electrificadora ejerciera por entonces la guardianía jurídica del vehículo. Esa guardianía de la cosa competía a la demandada, puesto que como se ha visto a lo largo del proceso, ella posee el bien, amén de que figura ante las autoridades de tránsito como dueña, sin que en el diálogo probatorio haya desvirtuado tal calidad. Y si encima ese bien se utiliza en actividades peligrosas, como es lo que ocurre con los vehículos, no vemos como en este caso concreto pueda la demandada eludir su responsabilidad si el hecho dañoso se halla probado así como el daño y el nexo de causalidad entre uno y otro, con las piezas probatorias traídas del proceso penal. Así que no puede prosperar el reclamo de la demanda, sólo que la motivación del juzgado fue equivocada en parte ya que la responsabilidad directa de la persona moral por el hecho de su agente no fue invocada en la demanda pues el actor enfila sus peticiones con fundamento en la responsabilidad del patrono y la del dueño de las cosas. Pero ello no varía en modo alguno el resultado.

 

En tales circunstancias tiene razón el juez cuando escribió en su sentencia que el proceso carecía de probanzas en torno al guarismo en que se concretan los perjuicios sufridos por el demandante. Frente a Miguel Alberto Naranjo Cediel los probó en aquél proceso y por ello se produjo esa condena; pero no hizo otro tanto respecto de la Electrificadora ni aún con la oportunidad adicional que se le brindó por éste Tribunal. Se sabe por ejemplo, cuánto duró su incapacidad pero no cuánto ganaba. Qué lesiones sufrió, pero no el valor del tratamiento. Ahora, como la sentencia no puede ser en abstracto pues ya la norma procesal no permite este tipo de pronunciamientos, la decisión ha de ser absolutoria en ese particular renglón, previa modificación de la sentencia de primer grado en ese ordinal.”.

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Prueba de los perjuicios. El daño material debe estar probado para que se obtenga la condena en perjuicios. 1992 febrero 26. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Es pues, el perjuicio causado a las personas que recibían ayuda o beneficio económico del que ha muerto, o que son su deceso hayan sufrido cualquier perjuicio (por ejemplo, los gastos de entierro, la pérdida del dinero invertido por los padres en los estudios universitarios, ya concluídos, del muerto), el que puede ser causa de indemnización.

 

Esta misma idea ha sido expresada en otras palabras por la Corte: "Para los efectos indemnizatorios del perjuicio material no es propiamente la duración de la vida lo que vale, sino su capacidad productiva en relación con el apoyo cierto y concreto que dejó de tener el demandante al extinguirse esa vida dentro de las peculiaridades propias de cada caso".

 

Por su parte, los hermanos Mazeaud, despúes de afirmar que el perjuicio debe ser cierto, es decir, que el Juez tenga la certidumbre de que el demandante se habría encontrado en una situación mejor si el demandado no hubiera ejecutado el acto que se le limputa, y luego de aclarar que poco importa que el daño de que se queja la víctima sea ya realizado o deba soslamente producirse en el porvenir, si ese daño futuro tiene los mismos caracteres de certidumbre, agregan: "muy delicada es la cuestión de saber si el perjuicio material causado a una persona por la muerte o incapacidad para el trabajo que sufre  otra, es cierto o, por el contrario, es hipotético".

 

Ante todo -continúan-, puede suceder que el demandante sea acreedor alimentario (tenga derecho a pedir alimentos) del difunto o el incapacitado. El carácter de certidumbre del daño en ese caso es indudable. Si la persona no hubiera muerto o el herido no se hubiera incapacitado, aquélla o éste habrían subvenido  a las necesidades del demandante. Este último habría podido, en efecto, constreñirlos en caso de necesidad. Perdiendo esas acreencias a los alimentos, pierde , pues, un beneficio cierto, experimenta un daño cuya existencia no es discutible. Pero se necesita ser acreedor de alimentos, para promover con buen éxito la acción encaminada a la reparación del daño patrimonial experimentado con motivo del fallecimiento del deudor de tales alimentos".

 

En relación con lo anterior, se ha preguntado la Corte: "Bastará el carácter abstracto de acreedor alimentario para poder alegar la existencia de un perjuicio material por la muerte de aeuel a quien se señala como obligado a prestar los alimentos?" Y ha contestado: "La Sala cree que no: los ascendientes legítimos figuran, evidentemente, entre personas a quienes se deben alimentos. Pero no por el simple hecho de ser ascendiente se puede ejercitar la acción adecuada para obtener aquéllos. Precisa demostrar que quien los demanda carece de lo necesario para la subsistencia. Estima la Sala que si por el presunto damnificado no se da la demostración de que sobre la víctima pesaba la obligación de suministrarle alimentos se carece de base para afirmar que a quél se le ha privado de un beneficio cierto".”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Prueba de perjuicios. Los perjuicios a que haya luga, deberán demostrarse íntegramente; so pena de absolver al responsable, puesto que no se puede condenar en abstracto. 1994 febrero 18. Magistrado Ponente: JORGE E.PRADILLA ARDILA.

 

Y en relación con el daño emergente tan solo obran en el proceso los documentos de que tratan los folios 5 y 14 sobre pagos hechos por la demandante en cuantía de seis mil pesos ($6.OOO.oo), en contra de lo expuesto por el A quo, cantidad única de dinero que en realidad de verdad fue la demostrada por dicho rubro y la cual reconocerá la Sala en la proporción que más adelante se fijará de manera global, excluyendo como es obvio la suma señalada caprichosmente en la sentencia de $2.OOO.OOO= porque el perjuicio material que se causa bajo la modalidad del daño emergente debe ser cierto, lo que se debe acreditar en el proceso, sin que tenga cabida la novedosa y justiciera tesis del A quo producto de su propia iniciativa, la que pugna con todo el rigor probatorio que debe existir en estos aspectos; porque el daño emergente no se puede presumir y por ende habrá siempre de contar con su correspondiente soporte probatorio de conformidad con lo expuesto por el inciso 1o. del art. 177 del C. de P.C.

 

Respecto del lucro cesante el A quo únicamente tuvo en cuenta el consolidado más no el futuro, por esta circunstancia la Sala no puede adentrarse a analizarlo por cuanto existe la cortapisa legal de que trata el art. 357 del C. de P.C., habida cuenta de la ausencia de recurso por parte de la demandante.

 

Sobre el lucro consolidado se sigue la orientación dada por la Corporación en la sentencia del 16 de mayo de 199O al asimilar la actividad laboral de la demandante, al de una ama de casa para aseverar que su ingreso salarial es el equivalente al de un salario mínimo mensual, el cual debe ser el vigente para la época de esta providencia por expresa imposición del inciso 2o. del artículo 3O7 del C. de P.C.

 

Si tenemos en cuenta que el accidente ocurrió el 18 de septiembre de 1984, hasta el día de hoy han transcurrido 223 meses, durante los cuales dejó de percibir el 35% del salario mínimo, el que indexado a la fecha de esta providencia corresponde a $3.9O3.585,oo=.

 

En efecto, según dictamen pericial rendido en esta instancia a solicitud de la Corporación, el Jefe de Medicina Laboral del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en un experticio claro completo y bien fundamentado conceptuó que la incapacidad laboral funcional actual  es de 35%; luego la demandante  tiene derecho a dicho reconocimiento sobre la base del salario mensual actual que se constituye en el factor ideal para el efecto.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Prueba de perjuicios. Se debe aportar las pruebas de los perjuicios causados, para que en la sentencia se pueda condenar al pago de los mismos. 1995 febrero 14. Magistrado Ponente: JORGE A.CASTILLO RUGELES.

 

En efecto, la última norma que se viene de citar determina que, "... por regla general, todo daño que pueda imputarse a malicia o negligencia de otra persona, debe ser reparado por esta..." Es por lo anterior que, tanto doctrinantes como jurisperitos nacionales convienen en que, en la norma que se viene de transcribir, quedan involucradas las actividades conocidas como peligrosas, es decir, aquellas que para su ejercicio requieren del empleo de cosas o energías. Son, pues, muchas las actividades que con tales criterios, pueden calificárseles como peligrosas, entre la que se cuenta obviamente la conducción de vehículos automotores, radicando su peligrosidad precisamente en los grandes riesgos que implica su desarrollo.

 

"...Sin embargo, no es menos cierto  que la absolución impartida en la sentencia respecto del pago de suma alguna por perjuicios, estuvo bien ajustada a la realidad procesal, toda vez que, a pesar de los esfuerzos realizados por la Juez a-quo, no se probó en la primera instancia su monto, en la forma regulada por la ley.”.

 

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Prueba del daño. Quien  solicite una indemnización, debe probar el daño sufrido y su cuantía. 1991 septiembre 10. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

.......Es, pues, el perjuicio causado a las personas que recibían ayuda o beneficio económico del que ha muerto, o que con su deceso hayan sufrido cualquier perjuicio (por ejemplo, los gastos de entierro, la pérdida del dinero invertido por los padres en los estudios universitarios, ya concluídos, del muerto), el que puede ser causa de indemnización.

 

"Esta misma idea ha sido expresada en otras palabras por la Corte: "Para los efectos indemnizatorios del perjuicio material no es propiamente la duración de la vida lo que vale, sino su capacidad productiva en relación con el apoyo cierto y concreto que dejó de tener el demandante al extinguirse esa vida dentro de las peculiaridades propias de cada caso". ”.

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Pruebas oficiosas . Debe el juez seguir los lineamientos del artículo 180 del C.P.C. y averiguar la verdad de los hechos investigados. 1992 octubre 1. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

La averiguación de la verdadde los hechos alegados por las partes es par el juez un deber. Por ello tiene dicho la jurisprudencia de nuestra honorable Corte Suprema , en numerosas ocasiones, que el art. 18O del C. de P.C. no plantea una simple facultad o una potestad arbitraria del juez, sino una facultad -deber, con el objeto de salvaguardiar el derecho sustancial y evitar que los pleitos sean ganados por los litigantes y más astutos o más hábiles, es desmedro de aquéllos que sin tener esos dones sí son titulares de un derecho.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Pruebas. La carga de la prueba corresponde  a la parte que la aporta. 1997 abril 15. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

No  son de recibo los argumentos planteados por el apoderado de la actora tendientes a obtener la aceptación   de la  prueba obtenida en la Inspección de Tránsito puesto que como se deja de ver de la norma transcrita, no es necesario el que la parte contraria hubiere tachado las pruebas para restarles valor probatorio, puesto que es al juez a quien corresponde otorgárselo de acuerdo con lo que sobre ese aspecto se haya previsto en el ordenamiento procesal. La sentencia  debe estar edificada sobre pruebas regular y oportunamente aportadas al proceso, según lo tiene previsto el artículo 174 del Código de Procedimiento Civil.  Se indica que su aportación debe ser en forma oportuna, pues con ello se garantiza  a la parte contraria el derecho de contradicción, uno de los principios fundamentales que rigen el ordenamiento procesal y garantizan el derecho de defensa.

 

Tal principio de contradicción de la prueba significa que la parte contra quien se opone debe gozar de oportunidad procesal para conocerla y discutirla, incluyendo el derecho de comprobar.  Este principio rechaza la prueba secreta, es decir,  la practicada a espaldas de una de las partes y  es de tal entidad,  que en estas circunstancias tal prueba carece de valor probatorio.

 

De manera  que los testimonios aportados al proceso y  que fueron recepcionados por la  Inspección de Tránsito no pueden ser admitidos como prueba ya que no se ratificaron dentro de las oportunidades procesales previstas en alguna de las dos instancias, tal como lo ordena el artículo 229 del Código de Procedimiento Civil.

 

Respecto de las demás probanzas, el Juzgado de conocimiento recepcionó los testimonios de JORGE BERNARDO SILVA,.........”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Salario mínimo. Para determinar los perjuicios materiales, si no se logra establecer cuanto devenga la víctima mensualmente, se tendrá como tal el salario mínimo. 1996 diciembre 4. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Sin embargo, si existe certeza de la ocupación del demandado y de que al momento del accidente se encontraba laborando. Así las cosas, es claro que el demandante, para la época en que sucedieron los hechos materia de éste proceso, recibía algún ingreso y al no poder determinarse, resulta equitativo, lógico y jurídico aplicar la presunción del art. 148 del C.S.T., la cual establece que si se logra demostrar que la persona laboraba pero no es posible determinar el valor de la contraprestación directa, se presumirá que devengaba el salario mínimo legal vigente; sobre el particular ésta Corporación se pronunció en sentencia de julio 9 de l996,así:

 

"Aún así, éste Despacho, en la búsqueda de la decisión más ecuánime posible, no podría ignorar disposiciones legales en el campo laboral, que no resultan contrarias a los presupuestos de la legislación civil, lo cual ha sido confirmado por múltiples jurisprudencias nacionales que han investigado el punto.

 

De tal manera que es factible la aplicación analógica del Artículo 144 del Código Sustantivo del Trabajo en el que se estipula: "Cuando no se haya pactado expresamente salario, se debe el que ordinariamente se paga por la misma labor y, a falta de éste, el que se fijará tomando en cuenta la cantidad y calidad del trabajo, la aptitud del trabajador y las condiciones usuales de la región"; pero, si ninguno de estos datos se obtiene, pero se sabe que la persona trabajaba, debe presumirse que, al momento, ganaba el salario mínimo, al tenor de lo dispuesto en el art. 148 del C.S. del T.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Seguros previsionales. Aunque la víctima haya recibido asistencia médica, o el pago del lucro cesante por incapacidad (por concepto de seguro social); puede el perjudicado reclamar la indemnización por el daño causado. Es decir pueden acumularse las dos prestaciones. 1994 abril 29. Magistrado Ponente: JORGE E.PRADILLA ARDILA.

 

Sinembargo, el legislador crea en algunas oportunidades una subrogación especial a favor del asegurador o de la seguridad social, de forma tal que, cuando la víctima recibe la prestación,

por ese solo hecho el asegurador o la seguridad social retoman sus derechos frente al responsable, hasta el monto de lo pagado a la víctima.

 

"Acumulación en Seguridad Social.

12. PRINCIPIO GENERAL. Cuando la víctima de un hecho ilícito ha recibido asistencia médica y hospitalaria, o el pago total o parcial del lucro cesante por incapacidad, según las normas de la seguridad social, se plantea entonces el mismo problema de saber si en tales circunstancias el perjudicado puede también reclamar al responsable la reparación de su daño.

 

Acá, la solución es la misma que se da cuando se trata de seguros particulares o privados. En efecto, el seguro social, al dar asistencia médica a la víctima o al pagar su incapacidad laboral no está extinguiendo la obligación del causante del perjuicio sino la propia, y, en consecuencia, el daño no ha sido indemnizado, según lo dicho anteriormente (supra, núm.126).

 

Así las cosas, mientras no haya una norma específica similar al art. 1O96 del C. de Co. que subrogue al seguro social o a la entidad que haga sus veces (Cajas de Previsión, etc.) en los derechos de víctima frente al responsable, el perjudicado podrá perfectamente, acumular las dos prestaciones, pues , como ya dijimos, estas tienen causas jurídicas diferentes. Por lo tanto, será necesario en cada caso concreto investigar cuál entidad del orden estatal o privado es la que presta el auxilio al trabajador, y determinar si las reglamentaciones respectivas autorizan o no la subrogación especial. Es lógico que las disposiciones  legales administrativas del seguro social solo se refieran a sus afiliados. Estas deben entonces contar también con una norma específica que le sirva de soporte en la subrogación de los derechos del asegurado. No existiendo dicha norma, se repite, la acumulación de prestaciones a favor de la víctima es lícita" (op. cit. páginas 2O4 a 2O5).

 

Como se dijo, al no existir prohibición en ese sentido la posibilidad de obtener ventajas económicas de la compañía aseguradora y de la entidad social a la cual debía encontrarse adscrita la empresa municipal en la que labora la víctima si era viable; no podía reducirse el quantum por este aspecto, máxime cuando el proceso se halla huérfano de prueba sobre la disposición legal administrativa de alcance no nacional y sin poder constatarse qué entidad social atendió el pago así presumido a través de confesión ficta.     ”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Sentencia penal. La exoneración desde el punto de vista penal del demandado, no desvirtua la presunción que pesa desde el punto de vista civil. 1996 julio 30. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

...La justicia penal encontró una duda razonable en lo investigado, de la cual infiere que Celestino Mantilla, tal vez por evitar males mayores a su vehículo y a sí mismo, maniobro el vehículo fuera de la calzada (para evitar chocar con una tractomula) y al tratar de regresar a la calzada (para evitar su volcamiento) chocó con el camión que transportaba piña. Muy bien; eso quiere decir que no hubo delito; pero como si hubo unos daños derivados de ese hecho, alguien debe repararlos y en modo alguno la sentencia penal vincula a las víctimas cuyo derecho a una indemnización no fue tema de la sentencia.

 

Muy distinto hubiese sido si el conductor hubiere sido favorecido por una providencia de las que sañala el art. 57 del código de procedimiento penal; pero no es el caso. Se trata aquí de un hecho dañoso no delictuoso, que generó unos daños y en el cual el causante se presume, desde el punto de vista civil, culpable. En consecuencia, no anduvo descaminado el juez de primer grado al resolver el asunto como lo hizo.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Sentencia penal. La condena penal en abstracto por perjuicios emanados de la parte civil en un proceso de este tipo pueden ser tasados por medio del proceso  ordinario 1997 abril 17. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

4.-  Ese pensamiento del a-quo (fol. 169 cuad.  #1)  que llevó a sostener la idea de que contra RAUL PINZON CASAS ya existía –inane- cosa juzgada, contrasta   con el pensamiento de la rectora de la jurisprudencia, quien al desatar el 2 de diciembre de 1993 caso bien concordante con el de ahora, precisó –y en ello esta Corporación acoge tan preciso y contundente argumento- que los derechos- del talante indiscutible como el de NAVARRO PATERNINA frente al Sr. PINZON CASAS- no se pierden (o perdían), por el no uso del art. 3º8 del C. de P.C...,  especialmente en estadios en que era ya un “deber” de la justicia; y no de las partes,  la concreción de los perjuicios que ahora se echan de menos.

 

Dijo la Honorable  Corte Suprema de Justicia en la referida oportunidad:

 

“Si tanto el juzgador de primera instancia como el Tribunal en los procesos ejecutivos acumulados ya referidos,  omitieron imponer al banco entonces demandante la condena preceptiva en perjuicios a favor de la sociedad allí demandada como lo ordena para la época el artículo 510, numeral 4   del Código de Procedimiento Civil y si en contra de esa omisión del juzgador, no reclamó entonces la parte demandada, de ahí no puede deducirse que le quedó vedado a ésta acudir a la rama judicial del Estado para que esta en proceso ordinario impusiese tal condena. Ello sería contrario a derecho,, entre otras razones, porque la preclusión de la  oportunidad para pedir adición del fallo de primer grado o para apelarlo ante el Superior, no puede entenderse como una sanción civil de  tal magnitud, que reduzca al escaso término legal de la ejecutoria de esa providencia judicial (tres días), el amplio término que para ejercitar la acción ordinaria consagra el artículo 2536 del Código Civil, que como se sabe es de 20 años,  sanción que resultaría impuesta sin ley que la determine”.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Sentencia penal  condena en gramos oro. A quien no hizo parte en el proceso penal en ninguna condición, no puede extendérsele la condena por pago de perjuicios materiales y morales. Las condenas en materia civil siempre se expresan en dinero, y no en patrón oro. 1996 julio 9. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Es indiscutible que esta condena no puede extenderse a quien no hizo parte en el proceso como tercero civilmente responsable, ni en ninguna otra condición, y sobre quien no se declaró responsabilidad alguna por no estar bajo litigio ni en consideración su posición frente a los hechos objeto del proceso penal. De asumirse posición contraria, se estaría desvirtuando plenamente la figura creada por el Legislador, haciéndola innecesaria, y se violaría el derecho de defensa del tercero.

 

"La verdad es que la jurisprudencia civil nunca ha utilizado en sus condenas el patrón oro de que hablan los arts. 1O7 y 1O8 del C.P., por considerar que esas normas son de aplicación exclusiva en las sentencias penales y jamás en las civileds donde opera con todo su rigor el principio de la carga de la prueba. En lo penal, si no hay prueba del monto de los perjuicios, el juez debe usar el patrón oro indicado. En lo civil, jamás puede procederse así pues la falta de prueba conduce a la absolución. Por tal razón, las condenas civiles se expresan en dinero, así se trate de perjuicios morales, rubro en el cual la suma se fija "arbitriun judicis".”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Servicio militar obligatorio. En la Ley 1o. de 1945 (Servicio Militar Obligatorio) no se señala el fenómeno de "exclusividad" del Estado por el pago de los perjuicios ocasionados por la muerte de los incorporados a tal actividad de modo que no hay nada de particular en que la víctima busque entre los varios victimarios (si es que los hubo), el responsable solidario que más le convenga. Arts. 2341 y 2356 C.C..- 2344 C.C. 1991 mayo 14. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Algo más: por la incidencia o simple presencia inofensiva de un contrato (inter-institucional) : como el que ya precedentemente se detalló en esta sentencia, no se puede colegir inculpabilidad o irresponsabilidad para el tercero (respecto del contrato) ocasionante "directo" de un daño y en relación a quien: en la prestación de un servicio (Militar), puede recibir (él o sus deudos) perjuicios no ocasionados por el riesgo propio del llamado servicio militar.

 

La Sala estima que, parte de la "contratación" de que aquí se habla, es el art. 2341 del C. Civil (que es norma general para averiguar la imputabilidad del daño civil) el se impone para derivar responsabilidad a todo aquel que ha inferido daño a otro, al punto de que para divertimentos como el del art. 2344 (y si es que acaso el Sr. Juez de la primera instancia consideraba que el contratante-nación también era responsable ante los deudos, del perjuicio ocurrido o que se alega) la responsabilidad "elegida", no deja de tener operancia.

 

Raciocinar que por la presencia intermediante inane de un contrato, se crea un campo de inamovilidad, de intermezo, de inanición o de "impunidad civil"... para un causante directo de hechos dañinos, es tanto como omitir dar aplicación a la responsabilidad civil extracontractual del C. Civil, con asidero en intervención: no excluyente o tangencial (suprareferida de un convenio) que, nada le quita ni le pone al principio o deber de responder por injusta actividad generadora de evidentísimo daño. A tanto alcance no llega la ley en materia de exculpación, ni ello puede corresponder al concepto exonerativo civil del "echo de un tercero"!

 

Ha dicho nuestro más alto Tribunal de Justicia en casación del 21 de mayo de 1983 que, siendo varios -en hipótesis de responsabilidad civil extracontractual- los legitimados en causa pasiva, la víctima ejerce una verdadera opción para demandar a quien juzgue más conveniente, sin que importe -agrega el Tribunal- que en ese propósito de resarcimiento: al citar a algunos, tenga (el perjudicado) vía contractual y, que respecto a otros pueda hacer valer la conocida responsabilidad civil extracontractual. Lo uno no excluye lo otro y antes bien, los 2 flancos se conjugan (sin ser acumulalbles) dentro de la opción de que se acaba de hablar, pues que esta puede ser -a entender de la Sala- homogénea o heterogénea   ”.

 

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Subrogación en seguros. El asegurador que pague una indemnización y se subrogue en los derechos del asegurado, podrá exigir al causante del siniestro además del monto pagado al asegurado la correspondiente indemnización con corrección monetaria. 1996 febrero 29. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

Respecto al punto materia de decisión, la Sala Civil con ponencia del señor Magistrado Dr. Bohórquez Orduz, en sentencia del 5 de julio de 1994, sostuvo lo suguiente:

 

"La teleología de la norma (art. 1O96 del C. de Co.) no cabe duda es la de proteger a la víctima. El legislador, en efecto, con esa expresión, quiso dejar en claro que si el daño es superior a la indeminización pagada por el asegurador, como la víctima tiene derecho al reconocimiento total, conserva la titularidad para cobrar el resto, en tanto el asegurador sólo se subroga en la parte pagada.

 

"Así, si los perjuicios valen cien pesos y el asegurador cubre el 7O%, se subroga en setenta pesos, mientras que la víctima puede cobrar el treinta por ciento restante. Obsérvese que la víctima podrá cobrar esos treinta pesos junto con corrección monetaria pero jamás podrá reclamar la corrección monetaria de los setenta pesos que le pagó el asegurador, pues la víctima no sufrió ese perjuicio en particular fue el asegurador pues él desembolsó el dinero y a partir de ese hecho sufre las consecuencias del envilicimiento de la moneda. Se trata, entonces, de un perjuicio propio y no de un derecho que le haya sido subrogado. En consecuencia tiene derecho a reclamarlo.

 

A juicio de la Sala, la única manera de aplicar el artículo 1O96 del C. Co., en una forma literal, sería, como acertadamente lo propone en su salvamento de voto el Doctor JAVIER TAMAYO JARAMILLO, en jurisprudencia de la Sala Civil de la Honorable Corte Suprema de Justicia, de octubre 13 de 1995: "..Sí el tercero responsable del siniestro le pagase al asegurador el mismo día en que éste paga el seguro al segurado". O en nuestra consideración, si el sistema monetario que nos rige observara un poder adquisitivo constante, al menos, durante el lapso comprendido entre el pago de la indemnización al asegurado, y el día en que el tercero responsable del siniestro le hiciera efectivo al asegurador dicha suma. En las dos hipótesis anteriores no estaría legitimado el asegurador para pretender la actualización de la suma pagada al asegurado, pues el perjuicio que genera la devaluación no se habría materializado y, por tanto, si en tales circunstancias se le reconociera, estaría éste enriqueciéndose ilícitamente a costas del tercero causante del daño.”.

 

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Subrogación en el seguro. No se puede predicar una subrogación en lo que concierne al pago de un siniestro por parte de la aseguradora cuando este pago se ha realizado una vez vencida la póliza de seguros, a no ser que se haya estipulado la prórroga automática de la misma. 1995 junio 14. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

1.- A fe que todo lo expuesto lleva a la conclusión de que de acuerdo a la fuerza imperativa del nuevo art. 1O68 (que vino a avalar en el contrato de autos una terminación automática que no era de ley), la modalidad de FINANCIACION del precio del seguro que a ojos vista se pactó a través del pagaré del folio 59 del cuaderno No. 1 de este expediente (donde es ostensible que no hubo un simple y puro pago de la prima!), amén de la meridiana mora del tomador en cubrir sus cuotas No. 7 y 8 deñ título valor en tamiz, llevan a la consideración de que al producirse el 9 de febrero de 1991 el siniestro de marras, el beneficiario no estaba TECNICAMENTE amparado por la póliza que en este informativo se esgrime, ni se podía considerar la supervivencia del contrato por los pagos del 19 de marzo y el 18 de abril inmediatamente subsiguiente.

 

2.- Consecuencia de cuanto se acaba de puntualizar señala entonces que la subrogación legal; que se alega como motivo o causa para poder dirigir esta acción contra el victimario por la aseguradora (que pagó unos siniestros que no ha debido pagar!), no se ha presentado.”.

 

 

 

 

 

 

 

RESPONSABILIDAD CIVIL EXTRACONTRACTUAL

 

Testimonio. Por su eficacia, el testimonio también es prueba básica para llevar al Juez al convencimiento de lo sucedido. 1996 julio 30. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

Como factores de eficacia probatoria del testimonio se han averiguado los siguientes: la conducencia del medio, la capacidad mental en el momento de la percepción de los hechos, que el testigo no presente fallas o deficiencias en el órgano utilizado en la percepción, capacidad memorativa normal, que no existan circunstancias subjetivas u objetivas que puedan haber alterado la fidelidad de sus percepciones o de su memoria, ausencia de interés familiar o personal del testigo en el litigio, que no  aparezca imposible o improbable la ocurrencia del hecho en esas condiciones de tiempo, modo y lugar, que lo dicho en su  narración no sea contradictorio entre sí, que haya claridad y seguridad en sus conclusiones, que no haya contradicciones  graves con los testimonios de otras personas, entre otros.”.