REIVINDICACION


TRIBUNAL SUPERIOR DE BUCARAMANGA

 

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REGRESAR A: RELATORIA DE LA SALA CIVIL

REGRESAR A: RELATORIA DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE BUCARAMANGA

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Bien reivindicable. Es indispensable señalar con precisión (identificar plenamente) los linderos del bien objeto reivindicable, pues de lo contrario estamos frente a la ausencia de un requisito procesal (demanda en forma) que impide fallar el fondo del asunto. 1989 noviembre 8. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

“Esa falla fue evidente y el juzgador a quo la avisoró, pero le dio una concepción diferente, que no la mejor, puesto que contradijo notoriamente su enunciado motivante de reconocer el derecho de dominio y propiedad a la demandante, para finalizar su decisión en sentido adverso a dicha apreciación; cuando lo obvio, lo jurídico, era la declaratoria de inhibición para fallar el fondo de la  questiom in decidendum, por carencia de requisitos procesales esto  es de DEMANDA EN FORMA.”.

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Bienes sucesorales. Al venderse los bienes que estén en cabeza del cónyuge sobreviviente estos bienes pueden reivindicarse para la sucesión, pues se vende cosa ajena. 1992 agosto 18. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

“....para la Sala no existe duda alguna que nos encontramos frente a la situación prevista dentro de la hipótesis del artículo 1871 del Código Civil, que es del siguiente tenor literal: "La venta de cosa ajena vale, sin perjuicio de los derechos del dueño de la cosa vendida, mientras no se extingan por el llapso del tiempo".

 

A pesar de haberse hecho constar en la escritura pública últimamente citada, que los inmuebles materia de la enajenación a Abimael de Jesús Piedrahita Mejía fueron adquiridos antes de matrimonio, lo cierto es que la realidad procesal demuestra lo contrario, es decir, que eran bienes sociales y que en virtud de lo previsto por el artículo 1o. de la Ley 28 de 1932, durante la vigencia de la sociedad conyugal, que se formó ope legis por el hecho mismo del matrimonio, la señora Diana Isabel Bettín de Puentes podía disponer libremente de ellos, pero una vez fallecido su esposo ya no porque entraron a formar parte del acervo de la misma sociedad conyugal disuelta e ilíquida y de la sucesión de Juan Puentes (numeral 5o. del artículo 1781, en concordancia con el artículo 152 y 1821 del Código Civil), formándose así una comunidad cuyos partícipes en ese entonces lo eran la cónyuge supérstite y los demás herederos. Y, por ende la enajenación que ella hizo a Abimael de Jesús Piedrahita Mejía lo fue de cosa ajena.

 

Y, en el caso presente resultan probados los hechos de la demanda y por ende deben triunfar la súplica reivindicatoria contenida en la misma, por cuanto las demandadas, si bien es cierto que en la contestación de la demanda confesaron ser poseedoras materiales derivadas por el hecho de la enajenación que de los bienes les hizo Abimael de Jesús Piedrahita Mejía, según la escritura pública número 1764 del 13 de diciembre de 1982 de la Notaría Primera (1a.) de Barrancabermeja y que obra a folios 12 y 13 del cuaderno número 1, el contrato de compraventa no es oponible a los demandantes porque en la venta de cosa ajena no se pueden transferir derechos que no se tienen y a su turno el adquirente tampoco puede enajenar válidamente lo que recibió, según las voces del artículo 752 del Código Civil.

 

Respecto de la pretensión tercera, considera la Sala que en realidad de verdad son poseedoras de mala fe por estos aspectos: si bien es cierto que no se pudo acreditar los supuestos de hecho configurativos de la simulación absoluta del contrato de compraventa que celebraron con Abimael de Jesús Piedrahita, no lo es menos que existen serios indicios de que obstentan la calidad de poseedoras de mala fe, como lo son:

 

a). Conocían, desde luego, a sus padres; b). Sabían qué bienes tenía cada uno; c) Que esos inmuebles fueron adquiridos durante la existencia de la sociedad conyugal de sus padres. d). Debían conocer porqué en el proceso de sucesión intestada de su padre, y que se tramitó en el Juzgado Segundo (2o.) Civil Municipal de Barrancabermeja, no se incluyeron los inmuebles que figuraban en cabeza de su progenitora, que obviamente pertenecían a la sociedad conyugal disuelta e ilíquida; e). La forma como llegaron los bienes a las demandadas, esto es, la  adquisición de ambos predios en igual proporción; f) El breve lapso transcurrido entre la compra que de los predios hizo Abimael de Jesús Piedrahita Mejía y la venta que se hizo a las demandadas (escasos 1 mes y 18 días); g). El precio de adquisición fijado en ambos contratos de compraventa.”.

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Confrontación de títulos. En el enfrentamiento de títulos  tendrá validez aquel que se encuentre primero en el tiempo. 1992 diciembre 9. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

La pretensión reivindicatoria, por regla general y con fundamento en el art. 946 del C.C., según tiene averiguado de vieja data la jurisprudencia, exige cuatro elementos axiológicos sin los cuales el demandante fracasará en sus anhelos. Tales son: a) derecho de dominio en el reivindicante: b) posesión en el demandado; c) singularidad en la cosa objeto de la reivindicación; y d) identidad entre el bien poseído por el reo y aquél sobre el cual recae el derecho de dominio del actor y referido en la pretensión.

 

El conflicto de títulos se resuelve en favor del demandante, por ser el más antiguo: en efecto su adjudicación data de 1964, en tanto que la del demandado ostenta fecha de 1969...

 

En el enfrentamiento de títulos sale avante aquél que tenga una vigencia mayor, pues es indudable que el título nuevo no ha podido ser legítimo en la medida en que el anterior no ha sido invalidado ni aniquilado por medio legal alguno. Se cumple así el viejo adagio romano según el cual "el primero en el tiempo es primero en el derecho.”.

 

 

 

 

 

 

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Contrato. Cuando una persona posea en virtud de un contrato, es decir, no contra la voluntad del dueño que contrató sino con su total consentimiento, la pretensión reivindicatoria queda de suyo excluida. 1995 septiembre 29. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Veamos el pensamiento de la rectora de la jurisprudencia cuando por Casación del 12 de marzo de 1981 y con ponencia del H. Magistrado Ricardo Uribe Holguín, señaló:

 

"...Cuando quiera que alguien posea en virtud de un contrato, es decir no contra la voluntad del dueño que contrató, sino con su pleno consentimiento, la pretensión reivindicatoria queda de suyo excluida, pues sólo puede tener lugar en los casos en que el propietario de la cosa reivindicada ha sido privado de la posesión sin su aquiescencia. La acción de dominio es por su naturaleza una pretensión extracontractual, que repugna en las hipótesis en que los interesados han convenido en que uno de ellos autoriza al otro para poseer en virtud de un determinado contrato celebrado entre el uno y el otro.

 

Nada importa que esta posesión date de fecha anterior al contrato. El acuerdo de voluntades la transforma en contractual y la somete enteramente a las estipulaciones de las partes, que son ley para para ellas. Y si el contrato no prevé la restitución de la cosa en fuerza de algunas de sus cláusulas, la acción de dominio sólo podrá tener lugar después que se aniquile el contrato y precisamente como consecuencia de este aniquilamiento, que transforma nuevamente la posesión en extracontractual, puesto que el convenio ha desaparecido de la vida jurídica.

 

Sea pues que como la pretensión reivindicatoria presente no pertenece al mundo extracontractual, sino que pisa el terreno de los actos administrativos ya cumplidos y perfectos; creadores de una situación personal con el demandado (de derecho adquirido), tienen que ser denegadas las súplicas de la parte actora.”.

 

 



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Cosa singular. Debe individualizarse la cosa a reivindicar para que opere la acción de dominio. 1992 abril 3. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Amerita entonces la acción reivindicatoria que prevé el art. 946 del C.C. la integración de algunos elementos axiológicos que le son comunes y bajo los cuales subyase.

 

a-) Derecho de dominio en el reivindicante, esto es, la propiedad de la cual es titular.

 

b-) Posesión material del bien o cosa en el demandado, esto es, que el objeto de la reivindicación se halle bajo actos posesorios externos de parte del demanddo.

 

c-) Cosa singular o cuota de la misma, es el bien determinable o parte del mismo, pero que pueda identificársele suficientemente.

 

d-) Identidad del bien respecto de los títulos exhibidos por el actor y que deben hallarse contenidos en la demanda.

 

De otra parte es ostensible el yerro en que se incurrió en la demanda, al dejar de individualizarse la cosa reivindicable puesto que se dieron los linderos generales que otrora identificaban el bien, como si éste siguiera siendo un solo globo y, por tanto, no pudiéndose identificar plenamente cuál era el terreno específicamente a reivindicar. (ver cuadro comparativo de títulos anexos)

 

Ciertamente, del estudio que ha elaborado la Sala para formarse su criterio respecto de la existencia de una confusión de alinderamientos, de la misma orientación de los puntos cardinales en que se ha venido aduciendo se localizan tanto el globo primigenio como los dos predios segregados, con relación al croquis levantado por el Instituto Agustín Codazzi, se revela que no hubo una suficiente delimitación y una ordenada integración de las cuotas o punto de referencia EN CADA UNO DE LOS TITULOS ESCRITURARIOS pues los mismos linderos no pueden ser los que a cada predio corresponden, ya que ello afecta precisamente su individualidad.

 

En tal virtud, falla un requisito esencial de la acción reivindicatoria, como lo previó el juzgado de la instancia, y las pretensiones de la parte actora quedan sin piso jurídico, dando paso a que se confirme el fallo apelado. ”.

 

 

 

 

 

 

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De cuota. El propietario de una cuota parte de un bien debe reivindicar su cuota de acuerdo con el artículo 949 del C.C. y no siguiendo los lineamientos del art. 1325 del C.C. 1997 enero 31. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

La comunidad es una especie de cuasi –contrato contemplado  en los artículos 2322 y siguientes del Código Civil según el cual una cosa universal o singular pertenece a dos o más personas sin que ninguna de ellas  haya contratado sociedad, o celebrado otra convención relativa a la misma cosa.  De manera que  para que exista comunidad es indispensable que los comuneros estén unidos por un mismo derecho.

 

Además de lo anterior, no se halla acreditado que la comunidad existente se haya extinguido por alguno de los medios contemplados en el artículo 2340 del Código Civil, es decir,  por la reunión de las cuotas de todos los comuneros en una sola persona, por  la destrucción de la cosa común o por la división del haber común.   Estando  entonces acreditada la vigencia de la comunidad, ha debido el demandante invocar  el artículo 949 del C.C. pues que el Sr. LUIS RINCÓN PORRAS  no era titular de la totalidad del predio sino de una cuota indivisa.  Así el artículo citado preceptúa:  “Se puede reivindicar una cuota determinada proindiviso de una cosa singular”.  Al referirse a esta norma la Corte Suprema de Justicia en sentencia del 3O de abril de 1963, expuso :

 

“Por imperativo conceptual, la prosperidad de la acción de dominio supone en el actor la condición de propietario de lo que reivindica, calidad que debe, por lo tanto, demostrar frente al demandado, quien como  poseedor,  está mientras tanto protegido por la presunción de ser dueño de la cosa que posee ( artículo 762, Código  Civil ).  Es, pues, indispensable que el título de dominio invocado  por el actor incorpore a su esfera la integridad de lo que reivindica, de donde resulta : que si lo reivindicado es cosa singular, el título debe abarcar la totalidad  de la misma cosa; que si apenas se trata de una cuota pro indiviso en cosa singular, el título ha de comprender la plenitud de la misma cuota; y que si la cosa singular reivindicable está en comunidad, la acción ha de intentarse, no a favor de uno o más de los condóminos aislada  o autonómicamente considerados, sino en pro del conjunto de los mismos o, como se dice de ordinario, para la comunidad. (C.S.J. sent. 30 de abril de 1963 G.J. t. CII, pág. 22).”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Derecho de dominio. La acción de dominio exige título registrado. 1989 septiembre 28. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

“Tal como se observa, también por el flanco de la evaluación de los títulos, la parte demandada pierde con creces la acción de dominio, pues el que se le presenta a su favor en el informativo carece de registro y no sirve entonces para probar derecho real alguno. En el orden de ideas expuesto, bien poco importa que se hayan o no declarado otras nulidades de titulaciones precedentes. La realidad es que los demandados tienen un título cuyo registro inmobiliario está cancelado, y basta!”.

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Dominio. Se requiere que el actor tenga en su cabeza el derecho real o propiedad del inmueble, pues si sólo es titular de derechos sucesorales aún sin liquidar en legal forma, no está legitimado en la causa para interponer la acción reivindicatoria para sí. 1989 julio 27. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

8.- No habiéndose radicado el derecho real de dominio o propiedad del inmueble que se reivindica, en cabeza del actor, quien es titular de derechos sucesorales aún sin liquidar en legal forma, adviértese que ciertamente no se halla legitimado en la causa para interponer la acción de reintegro por lo menos para su propio patrimonio. La circunstancia anotada, ciertamente trascendente en la cuestión litigada, la advirtió y la puso de relieve la parte demandada al invocar como excepción de mérito la que denominó "carencia de legitimación para obrar por el demandante" la que, a la luz de lo analizado, debe tenerse como probada, máxime si tampoco se dan los elementos fácticos de que trata el art. 951 del Código Civil para conformar la llamada acción publiciana.”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Dominio. Para que prospere, el demandante debe acreditar que su título de propietario es anterior a la posesión que obstenta el demandado. 1995 enero 31. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Sobre el particular expuso la H. Corte Suprema de Justicia:

 

"En el juicio reivindicatorio seguido entre particulares, el derecho de dominio sobre bienes raíces se demuestra, en principio, con la sola copia, debidamente registrada, de la correspondiente escritura pública en que conste la respectiva adquisición. Como en esas controversias es relativa siempre la prueba del dominio, aquel mero título le basta al reivindicante para triunfar, si es anterior a la posesión del demandado y ésta no es bastante para consumar la usucapión que pueda invocar como poseedor.

 

Por tanto, no es necesario siempre que el reivindicante esté en el imperioso deber probatorio de aportar también la copia, debidamente registrada, del respectivo título de su antecesor, y así sucesivamente hasta obligarlo a la prueba de una cadena infinita, lo que determinaría exigirle la probatio diabólica. Ni está obligado tampoco en estas controversias a presentar el certificado del Registrador de I.I.P.P. sobre la suficiencia de sus títulos, pues, como lo tiene repetido la Corte, esa certificación sólo es indispensable en los precisos casos en que expresamente la ley lo requiere tal es lo estatuido en el artículo 635 del Código Judicial que por ser norma excepcional, es de restringida aplicación.

 

"...Si el solo título de adquisición presentado por el demandante es plena prueba de un mejor derecho que el del adversario en el inmueble objeto de la litis, es superfluo el estudio de los títulos de sus antecesores, pues estando con el primero demostrado el mejor derecho, estos últimos, en ese evento, no pueden ni mejorar ni restar valor a la prueba primitiva". (C.S.J., Sent. 2 diciembre 197O. G.J., t. CXXXVI, pág. 119).

 

Así las cosas, es obvio que el demandante no acreditó debidamente que su título derivado fuera anterior a la posesión que adujo tenía la demandada; y lo que se advierte de la lectura del proceso, es que la señora Isabel Suárez Arenas, poseía con anterioridad a la adquisición del demandante del citado bien.”.

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Dominio. El dominio se acredita mediante la presentación de los títulos anteriores a la posesión del demandado. 1992 abril 6. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

....para que estos títulos pudiesen prevalecer sobre la posesión del demandado, preciso era o que tuvieran fecha anterior ... o que hubiese exhibido el título de propiedad de su antecesora, o que hubiese demostrado una posesión que ella o sus antecesores hubieran tenido con anterioridad a la de OJEDA. La posesión de este último, como se vió, tiene una antelación de casi once años a la fecha del registro de la hujuela de que dá cuenta la demanda. Ahora, los doumentos traídos al expediente por la parte demandante no obstante hallaren revestidos de todas las formalidades legales,, no se erigen, por sí sólos, en pruebal plena del dominio de la cosa adjudicada que contrarrestre la posesión del demandado pues, desde luego, al heredero no se le transmiten mas derechos que los que tenía el acusante en la cosa heredada. "La sucesión, como dice la Corte, es uno de los modos mediante los cuales se transmite el dominio; pero es verdad jurídica de elemental sencillez que el sucesor no puede adquirir, por ese título, sino lo que su causante tenía, por que el mismo carácter del título traslaticio que hace que el sucesor olcupe respecto de la cosa el lugar que tenía su causante, impone la conclusión de que la simple adjudicación no confiere al adjudicatario el derecho de dominio sobre la cosa adjudicada, sino en cuanto en el causante redicaba tal derecho" (Cas. 7-XI-19O8, G.J.,T. XIX. No.94O y941, p.17).”.

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Dominio. El propietario del inmueble a reivindicar debe probar la existencia del derecho de dominio sobre el bien objeto de la acción. 1992 octubre 9. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Como lo tiene averiguado nuestra jurisprudencia de la Honorable Corte Suprema de Justicia, para el buen suceso de la acción reivindicatoria de que trata el artículo 946 del Código Civil, la parte demandante, debe plenamente acreditar en el proceso:

1.- Que es el titular del derecho real de dominio.

2.- Que el demandado es poseedor del predio o de la parte a reivindicar.

3.- Que existe identidad entre el bien o la parte de él poseída con el que expresa los  títulos aducidos por el actor y expresados en la demanda (Sala de Casación Civil, sentencias de Agosto 28 de 1963, Diciembre 3 de 1983 y abril 28 de 1977).

 

En el caso que ocupa la atención de la Sala en realidad de verdad no se puede establecer con suficiente certeza, que la franja de terreno ocupada por la parte demandada sea de propiedad del actor, por formar parte del predio cuya propiedad acredita a través de la escritura pública No. 2188 del 19 de julio de 1974, de la Notaría Tercera (3a.) de Bucaramanga, porque allí tan solo se enuncian los linderos de un predio sin hacer mención alguna a su extensión, tan solo se informa que el inmueble es un saldo de otro.”.

 

 

 

 

 

 

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Dominio. Legitimación activa. Al pedir la reivindicación de un predio se tiene legitimación en la causa por activa si se demuesta ser el titular del derecho de dominio. 1992 agosto 28. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Y, dicha condición es requisito sine cua non para la prosperidad de la acción reivindicatoria y se demuestra idóneamente con la escritura pública contentiva del título, y el certificado expedido por la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos, en el que debe necesariamente constar su inscripción, según lo precisó la Sala Civil de la Honorable Corte Suprema de Justicia  en sentencia del 3O de marzo de 1987, publicada en la Gaceta Judicial tomo CLXXXVIII, número 2427 primer semestre de 1987, páginas 112 a 122; todo ello en consideración a lo dispuesto por los artículos 756 del Código Civil, en concordancia con el artículo 2o. del Decreto 125O de 197O.

 

"...Debía entonces prosperar la excepción de falta de legitimación en la causa por vía activa, como en efecto la acogió el A-quo, cuya sentencia es de fondo y no de aquellas consideradas como inhibitorias, porque la legitimación en la causa es una condición de procedibilidad de la acción y no un presupuesto procesal. Por ello, su ausencia no puede conducir a una sentencia inhibitoria como lo sostiene la parte recurrente, si no a una de fondo y denegatoria de las súplicas del actor. ”.

 

 

 

 

 

 

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Elementos. Quien pretenda reivindicar debe acreditar la titularidad de sus derechos, y los elementos que dicha acción exige. 1989 julio 4. Magistrado Ponente: LIBARDO GARCÍA ROMERO.

 

Quien ejercite la acción real de dominio debe acreditar plenamente la titularidad de sus derechos si ello no sucede, el poseedor no puede ser obligado a la restitución. Ni puede serlo cuando la posesión tiene vigencia en el tiempo anterior al título que se opere", dice la Corte y es precisamente lo que sucede en el presente caso.

 

Si bien es verdad carece de alguna relievancia, es conveniente decir que la Sala encuentra  inaceptable que algunos de los que ahora vendieron al actor, lo hubieran  prometido en venta también a los demandados y de resultar que fueran los prometientes vendedores los actores de este proceso, tampoco habría campo a la restitución porque entonces la posesión sería de naturaleza contractual y necesario sería primero desligar ese vínculo jurídico -la promesa de venta- para luego si procurar la restitución, tal como lo ha venido sosteniendo la Corte Suprema de Justicia. Mientras exista vínculo contractual entre actor y opositor, la acción de dominio no puede abrirse camino de prosperidad.”.

 

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Elementos. 1. Cosa reivindicable; 2. Título de dominio en el reivindicante; 3. Existencia de un actual poseedor del bien reivindicable; 4. Identidad del bien reivindicable.  1989 diciembre 5. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

“Luego la Sala encuentra que los requisitos de la pretensión de este proceso se llenan a cabalidad y es pertinente decidir el asunto contrariando el criterio del juzgado a quo quien estimó que la parte actora no había demostrado su derecho a reivindicar, olvidando que los demandados no acreditaron título alguno anterior o de mejor derecho al de los aspirantes en reivindicación y que éstos no tenían la calidad de poseedores, con anterioridad al fallecimiento de su propietario y poseedor verdadero.”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Elementos. Es necesario, para su prosperidad, que se prueben los elementos  de la acción de dominio. 1993 junio 25. Magistrado Ponente: JORGE ENRIQUE PRADILLA ARDILA.

 

Luego para que la acción de dominio tenga horizonte, precisa la reunión de por lo menos cuatro elementos que le son inmanentes a su naturaleza:

 

a) Derecho de dominio en el accionante, esto es, a tenor del art. 669 del Código Civil. La propiedad, como derecho real y principal sobre la cosa corporal que pretende.

 

b) Posesión del bien o aprehensión material que del mismo detenta el demandado, lo cual debe ser ostensible por los actos externos que implica dicha noción.

 

c) Cuota singular o parte del bien poseído, esto es, que el demandado, posea en todo o en parte el bien.

 

d) Identidad entre la descripción que de la cosa o bien aparezca en los títulos exhibidos por el actor y los que identifican físicamente el pretenso, así como los señalados en la correspondiente demanda.

 

Para el caso in comento, tales requisitos obran plenamente y no se cuestiona la falencia de alguno de ellos por lo cual, es lícito decidir de fondo, tal como lo efectuó el Juez a quo.”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Identidad del bien. La pretensión reivindicatoria exige total identidad entre el bien poseido y aquél sobre el cual recae el derecho de dominio. 1992 octubre 1. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

La pretensión reivindicatoria, por regla general y con fundamento en el artículo 946 del C.C., según tiene averiguado de vieja data la jurisprudencia, exige cuatro elementos axiológicos sin los cuales el demandante fracasará en sus anhelos. Tales son: a)Derecho de dominio en el reivindicante; b) Posesión en el demandando; c) Singularidad en la cosa objeto de la reivindicación; y d) identidad entre el poseído por el reo y aquél sobre el que recae el derecho de dominio del actor, al cual se refiere la pretensión.

 

Y en relación con la falta de identidad entre lo poseído y lo pretendido (el requisito hace más bien alusión a identidad entre lo poseído y el objeto del derecho de dominio), resulta manifiesto que no es más que otro lapsus calami, esta vez en la demanda, del cual quiere sacar partido el demandado: Cuando el libelo inicial el actor identificó el lote de terreno a reivindicar, señaló equivocadamente los linderos pues los giró un puesto en sentido contrario al de las manecillas del reloj y por ello el lindero oriental aparece en el norte (la bodega tabacalera, con la carrera 24 al medio), el meridional en el oriente (el río Girón), el occidental en el sur (una caseta en la zona del río) y el septentrional en el occidente (la calle 27). Pero, teniendo en cuenta, porque salta a la vista, que se trata de un simple error mecanográfico, la identidad entre lo poseído y lo pretendido es clara.”.

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Indexación sobre mejoras. El poseedor que obtenga el reconocimiento del pago de mejoras tiene derecho a la indexación. 1992 octubre 26. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

La acción reivindicatoria o de dominio, tiene por objeto la recuperación de la posesión de los bienes que en cabeza del demandante, le hayan sido sustraidos por un tercero que actualmente detenta la posesión material de ellos y que, por consiguiente, debe acreditar un mejor título que el del primero.

 

Luego, es indispensable que subsistan:

 

a.- El dominio de parte del demandante.

b.- La posesión material del bien en el demandado.

c.- Identidad del bien a reivindicar respecto de los títulos de propiedad exhibidos

d.- Cosa o cuota de reivindicar

 

Sin embargo, no debe perderse de vista que esta sola circunstancia  indiciaria, la vida marital, no hace emerger la sociedad patrimonial de hecho y cada uno de los partícipes de la relación marital tiene el dominio, uso y goce independientes de sus propios bienes, sin que se afecten por la existencia de aquel vínculo efectivo de personas.

 

"....en cuanto a la tasación de las mejoras, porque debe reconocérsele al demandado el reintegro de las sumas que invirtió en ello, pero a valores actuales, puesto que lo contrario conduciría inexorablemente a contradecir un principio general del derecho, cual es que no puede darse el enriquecimiento ilícito con el correlativo empobrecimiento sin causa, el cual se subsume además, en el derecho a que abonen las mejoras efectuadas por el poseedor, por lo que valgan al tiempo de la restitución o del precio adicional que haya valorizado al inmueble objeto de las obras introducidas, como lo prevé el art. 966 del C.C.”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Improcedencia. No procede cuando la posesión del demandado ha surgido como producto de acuerdo entre las partes. 1995 octubre 17. Magistrado Ponente: JORGE CASTILLO RUGELES.

 

“En efecto, en una de las tantas ocasiones en que la Corte se ha pronunciado sobre el tema, en la del 12 de marzo de 1981, con ponencia del Honorable Magistrado Ricardo Uribe Holguín, se expresó:

 

"...Cuando quiera que alguien posea en virtud de un contrato, es decir, no contra la voluntad del dueño que contrató, sino con su pleno consentimiento, la pretensión reivindicatoria queda de suyo excluída, pues sólo puede tener lugar en los casos en que el propietario de la cosa reivindicada ha sido privado de la posesión sin su aquiescencia. La acción de dominio es por su naturaleza una pretensión extracontractual, que repugna en las hipótesis en que los interesados han convenido en que uno de ellos autoriza al otro para poseer en virtud de un determinado contrato celebrado entre el uno y el otro.”.

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Improcedencia. Es improcedente la acción referida cuando el poseedor ostenta esta calidad en virtud de una relación jurídica que tenía planteada con el demandante, (acuerdo, acto administrativo). 1995 octubre 24. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

 “De conformidad con lo previsto en el art. 954 del C.C. la pretensión reivindicatoria se halla consagrada en beneficio del propietario de una cosa singular de la cual ha sido desposeído, a efecto de que el poseedor sea condenado a restituirla, de tal suerte que con apoyo en la norma citada para que este tipo de pretensión salga avante es necesario que se reúnan los siguientes elementos axiológicos; los cuales pueden ser citados como presupuestos de la viabilidad de sentencia estimatoria frente a la reivindicación invocada por quien se dice dueño. Esos elementos son: la singularidad de la cosa que se pretende reivindicar; la titularidad del derecho de dominio en cabeza del demandante; la posesión en cabeza del demandado y, por último, la identidad entre aquel bien que pretende el demandante y el que posee el reo, así como la identidad entre este bien y aquél al cual se refieren los títulos esgrimidos para probar el elemento anterior.

 

Sobre el particular hizo la Corte Suprema de Justicia, en sentencia que a continuación citaremos, se acomoda a las circunstancias aquí encontradas en relación con el conflicto que es hoy ocupación de la Sala. Dijo así la Corte:

 

"....Cuando quiera que alguien posea en virtud de un contrato, es decir, no contra la voluntad del dueño que contrató, sino con su pleno consentimiento, la pretensión reivindicatoria queda de suyo excluida, pues sólo puede tener lugar en los casos en que el propietario de la cosa reivindicada ha sido privado de la posesión sin su aquiescencia. La acción de dominio es por su naturaleza una pretensión extracontractual, que repugna en las hipótesis en que los interesados han convenido en que uno de ellos autoriza al otro para poseer en virtud de un determinado contrato celebrado entre el uno y el otro.”.

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Justo título. La existencia de un justo título y de un poseedor material del bien configura los extremos de la acción reivindicatoria. 1997 abril 3. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

12.-  En el orden de ideas que se trae, se cae estruendosamente el piso jurídico en que el Juzgado de la primera instancia radicó su negativa a las pretensiones del actor, esto es, que la posesión  “alegada” por  ALBA MARIA GARCIA TUNDENO hubiese sido “más antigua” que  la titulación del demandante, pues que en  summun de verdad, era de imperio que se le tuviere  en cuenta al señor SERRANO BUITRAGO no sólo los títulos ab initio asomados, sino aquellos que por “simple legalidad” le corresponden.  Así las cosas  la presunción en que se afincó el señor Juez.. (del art. 762 del C. C.!)  al confrontar las nuevas pruebas, queda más que desvirtuada, de tal manera que al  estar cumplidos los demás requisitos axiales de la acción de dominio... tal como  la sentencia de primera instancia lo relievaba..hasta la mitad del folio 6 de esa pieza procesal, no quedaría otro camino distinto al de revocar ese fallo, para dar paso a las aspiraciones del petente.”.

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Legitimación. Para que prospere la acción reivindicatoria el demandante debe probar la existencia de su derecho real mediante la escritura pública debidamente registrada. 1997 junio 24. Magistrado Ponente: MARIANELL GONZÁLEZ CASTILLO.

 

“La acción reivindicatoria se halla contemplada en el artículo 946 del Código Civil en los siguientes términos:

 

“Art.  946.- La reivindicación o acción de dominio es la que tiene el dueño de una cosa singular, de que no está en posesión, para que el poseedor de ella sea condenado a restituírla”.

 

Tal  como se ha afirmado doctrinaria y jurisprudencialmente, para que prospere esta acción es necesario acreditar los siguientes presupuestos: a) el derecho de dominio en cabeza del actor, b) posesión del bien materia del reivindicatorio por el demandado; c) identidad del bien poseido con aquel del cual es propietario el demandante; y d) que se trate de cosa singular o cuota proindiviso en cosa singular.

 

En relación con el primero de los presupuestos, materia del debate, debe tenerse en cuenta que corresponde al demandante probar la existencia de su derecho real, mediante la escritura pública debidamente registrada. No es propio de esta clase de procesos pedir al juzgador que se le declare dueño de la cosa, como lo ha solicitado la demandante, sino que basta probar que lo es, pues su único objetivo es la restitución de la cosa objeto de la litis.”.

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Legitimación pasiva. El demandado que no ha restituído el predio recibido a título de mera tenencia, no está legitimado por pasiva, pues no detenta la posesión material del bien. 1991 mayo 14. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

2.- Como se pone de relieve en el veredicto impugnado, varios son los elementos axiológicos de la acción de dominio los que hállanse referidos a que recaiga sobre cosa singular reivindicable o cuota determinada de cosa singular; a la completa identidad entre la cosa que se busca reivindicar y el bien poseído por el demandado; a que el demandante sea el dueño de la cosa y, en fin, a que el demandado detente la posesión material del bien.

 

7.- En cuanto a la configuración de los restantes elementos axiológicos de la acción real de dominio, percatose la Sala que aunque no hay duda en cuanto a la identidad del bien que se pretende reivindicar y aquél a que hace referencia el demandado, como tampoco sobre la titularidad del mismo, no aparece probado que el llamado a responder lo detente con ánimo de señor y dueño. A este respecto necesario es recordar que la trabazón jurídica procesal debe establecerse entre el propietario no poseedor del bien contra su poseedor no propietario. "El ejercicio de la acción de que aquí se trata conlleva, como dice la Corte, el cargo de ser el reo el poseedor; no puede concebirse la acción de dominio sin ese cargo..." (Cas. 27-IV-1955, G.J. T. No. LXXX, pág.8O).

 

8.- La posesión a que se refiere la acción reivindicatoria no puede ser cualquiera sino la que trata el artículo 762 del Código Civil, esto es, la tenencia de una cosa determinada con ánimo de señor y dueño por lo que dicha relación se constituye en la más ostensible demostración de dominio a punto tal de que el mismo artículo 762 in fine, abriga la presunción de que el poseedor se reputa dueño, mientras otra persona no justifique serlo.

 

Entonces, de diversas maneras aparece demostrado que en la fementida posesión del demandado no se reúnen a cabalidad los elementos externos constitutivos de la misma, pues, e inevitable es repetirlo, la voluntad o animus del aquí llamado poseedor no se endereza hacia su fin  prístino, el que no es otro que el señorío físico sobre la cosa. Ahora bien, del hecho escueto de que el demandado no haya restituido el predio recibido a título de mera tenencia, "no puede lógica ni jurídicamente deducirse que él desde entonces se da por dueño, ya que la negativa a restituir no es acto posesorio..." (Sent. 27-III-1952. G.J. T. No. LXXXI, pág.5O1).”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Poseedor de mala fe. Los poseedores de mala fe no tienen derecho al pago de mejoras útiles, ni al derecho de retención por éstas. 1997 abril 10. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

De conformidad con lo preceptuado por el artículo 739 del C. de P.C. en su inciso 1º., cuando una persona planta,  siembra o construye en suelo ajeno sin conocimiento del dueño, éste tiene derecho a hacer suyo el edificio, plantación o sementera “mediante las indemnizaciones prescritas a favor  de los poseedores de buena o mala fe en el título de la reivindicación o de obligar a quien edificó o plantó a pagarle el justo precio del terreno con los intereses legales, por todo el tiempo que lo haya tenido en su poder, y al que sembró a pagarle la renta y a indemnizarle los perjuicios”.

Precisamente el Libro 2, Título 12, Capítulo IV, artículos 961 a 971 del Código Civil regula el tema de las prestaciones mutuas que el juez debe imponer a las partes como consecuencia de la prosperidad de la acción reivindicatoria a que se refiere el artículo 946 ibídem.

La indemnización a que alude la norma primeramente citada está supeditada a la buena o mala fe con que hubiese obrado el poseedor vencido.

La buena o mala fe se constituye en un factor primordial que el  juez debe sopesar acorde con las pruebas recaudadas en el proceso, con el propósito de reconocer la clase de mejoras e imponer el derecho crediticio a cargo del propietario vencedor, para evitar así un enriquecimiento indebido o sin justa causa.

Así, no juega papel alguno la conducta asumida por el poseedor (buena o mala fe) en torno de las mejoras necesarias pues se impone un principio de equidad.  Ambos, de  buena o mala fe, tienen derecho a que se les reconozcan.

Cosa diferente sucede en relación con las mejoras útiles. Acá, se presenta un tratamiento jurídico diferente acorde con lo preceptuado por el artículo 966 ibídem. En efecto, el poseedor considerado de buena fe tiene derecho al pago de las mejoras útiles efectuadas antes de la  notificación del auto admisorio de la demanda; no así respecto de las verificadas con posterioridad a dicho acto procesal.

El de mala fe no tiene ese amparo legal, debiendo, en consecuencia, tener que proceder en la forma indicada por el inciso final del artículo en mención.”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Posesión. El demandado debe ser el poseedor, es decir, quien detente la cosa con ánimo de señor y dueño, y no mero tenedor, por lo que en este último evento estaríamos frente a la falta de legitimación en la causa". 1989 enero 24. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

Dedúcese de los mismos términos de la demanda, que el actor promueve la acción conocida como  reivindicatoria o de dominio, la que por definición es aquella que tiene el titular del derecho real de dominio o propiedad de una cosa singular, de que no está en posesión, para que el poseedor de ella sea condenado a restituirla.

 

Así, pues, los extremos de la relación jurídico procesal se establecen entre el propietario no poseedor del bien y su poseedor no propietario. Es por esto por lo que la jurisprudencia nacional ha venido pregonando en forma insistente que al demandado en un proceso reivindicatorio, siempre se le señala, implícitamente, como poseedor del bien que se busca reivindicar, habida cuenta que la acción de dominio la envuelve inexorablemente. O, como dice la Corte Suprema de Justicia, "el ejercicio de la acción reivindicatoria encierra necesariamente la afirmación de que el demandado es poseedor de la cosa en la cual radica el derecho del actor.

 

La circunstancia anotada, ciertamente trascendente en la cuestión litigada, la advierte y la pone de relieve la parte demandada quién, aceptando y reconociendo derecho superior ajeno en cabeza del municipio comodante, se proclama como simple tenedor del bien que se busca reivindicar. Y no hay duda que así lo es pues no obstante el tenor literal del inciso segundo del art. 22OO del Estatuto Civil, el comodato no transfiere, como no puede transferir, la posesión. El Departamento demandado no es poseedor del fundo objeto de este litigio, considerándose como simple tenedor, lo que no ofrece duda alguna cuando reconoce al Municipio de Puerto Wilches como su propietario y poseedor, aceptando un derecho superior ajeno.

 

...Ahora bien, hay legitimación en la causa por pasiva cuando existe identidad entre la persona del demandado y aquella contra la cual la ley concede el derecho, dándose la legitimación activa cuando se prueba la identidad entre el demandante y la persona a quién la norma jurídica sustancial le concede el derecho.

 

Como lo ha venido afirmando insistentemente la jurisprudencia nacional, la legitimación en la causa, lo mismo que la tutela de la acción por una norma sustancial y el interés para obrar, son elementos que no inciden en la formación del proceso sino que su presencia dentro de él sirve para que el actor promueva la acción y pueda obtener un pronunciamiento favorable.”.

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Posesión. "Para que prospere se requiere que lo que se persigue reivindicar esté en manos de un poseedor, y no de un tenedor. 1995 mayo 19. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

6). Sea de rigor; en primer lugar y para despejar el entrabamiento aquí dado, que la Corporación le halle la razón al juzgador de primer grado, cuanto hace a la ausencia de prueba de la POSESIÓN MATERIAL (de lo por reivindicar) en cabeza de la parte demandada, pues no hay elemento de convicción alguno que señale ANIMUS DOMINI;

 

A ojos vista se observa que; para luego de la fecha en cita, no hay derecho...; y muchísimo menos en el campo del contratante incumplidor, de tal forma que no se puede aspirar a que los efectos del contrato vayan más allá...; quizá al tiempo "pactado" de 2O años, para reclamar por esa vía indemnizaciones que entonces, carecerían de causa. Es ostensible -se insiste- la ausencia de derecho; y, estuvo afortunada la sentencia de la primera vara que, tales "confines" denegó! ”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Posesión. La acción reivindicatoria señala al demandado como poseedor de la cosa. 1992 febrero 6. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

1.) Dedúcese de los mismos términos de la demanda, que la sociedad demandante ejercita la acción conocida como reivindicatoria o de dominio la que por ley es aquella que tiene el títular de derecho real de dominio o propiedad de una cosa singular, de que no está en posesión para que el poseedor de ella sea condenado a restituirla.

 

Constituye lo afirmado casi que el tenor literal del artículo 946 del C.C., disposición esta que le sirve de fundamento tanto a la doctrina como a la jurisprudencia patrias para especificar los elementos axiológicos de la acción que se comenta, así: que exista plena identidad entre la cosa que se pretende reividindicar y el bien poseido por el demandado; que el demandante sea dueño de la cosa y que el demandado detente la posesión material del bien.

 

2.) Así las cosas, los extremos de la relación jurídica procesal se establecen entre el propietario no poseedor del bien y su poseedor no propietario. Es por esto por lo que la doctrina nancional ha venido pregonando en forma insistente, que al demandado en un proceso reivindicatorio siempre se le señala, ya implícita ya explícitamente, como poseedor del bien que se busca reivindicar, habida consideración que la acción de dominio lo envuelve inexorablemente. O, como lo dice la Corte Suprema de Justicia, "El ejercicio de la acción reivindicatoria encierra necesariamente la afirmación de que el demandado es poseedor de la cosa en lo cual radica el derecho del actor. Basta, por tanto, que aparezca inequívocamante en la demanda que la acción que se ejerce es reivindicación y no otra, para que se comprenda en ella dicha afirmación.”.

 

 

 


 

 

REIVINDICACIÓN

 

Posesión . La realización de contratos de arrendamiento por parte de quien permanece en un inmueble, obteniendo las ganancias para sí, constituye un acto posesorio necesario para configurar la acción reivindicatoria. El folio de matrícula inmobiliaria del inmueble a reivindicar no es prueba de la propiedad del mismo. 1992 febrero 17. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Ha entendido la doctrina que la tenencia de los bienes puede darse a nombre propio o ajeno; si se tiene a nombre propio y se ejerce además señorío sobre ellos se entiende que se es poseedor pues se tiene el corpus, como sucede en el caso analizado. Nótese cómo la  demandada no rinde cuentas de su alegada tenencia a nombre de sus descendientes legítimos o no, pero quienes tienen derechos reales deferidos en un proceso de sucesión debidamente tramitado y registrado.

 

No demostró la demandada que sea mera tenencia, que los dineros de los arrendamientos hayan ido a parar a manos de los propietarios, quienes no residen en ese lugar, ni los disfrutan a sus anchas como poseedores pues otra persona lo ha venido haciendo.

 

No obstante lo anterior, se ha determinado que para el buen suceso de la reivindicación, es indispensable que se encuentre  en el proceso acreditada la calidad de propietario del bien en el demandante, según lo preceptuado por el artículo 946 del Código Civil, en concordancia con el artículo 177 del estatuto procesal civil, y que entratándose de bienes inmuebles sólo se puede establecer con la escritura pública debidamente registrada en la que conste que el actor es el dueño, según lo consagran los artículos 12 del decreto 96O y 2 del decreto 125O de 197O; y así lo ha entendido la doctrina de la Sala Civil de la H. Corte Suprema de Justicia, plasmada en la sentencia proferida el 3O de marzo de 1987 publicada en la Gaceta Judicial tomo CLXXXVIII, No. 2427 del año de 1987 páginas 112 a 122..

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Posesión del demandado. Prospera esta acción frente a quien se declara poseedor de mala fe; basta que se ejercite contra el actual poseedor (no mero tenedor). 1989 septiembre 28. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

“De acuerdo con el texto de estas normas legales, por regla general sólo el actual poseedor de la cosa puede ser sujeto pasivo de la demanda reivindicatoria; excepcionalmente ésta podrá dirigirse contra el que fue poseedor y dejó de serlo, pero jamás contra quien es mero tenedor de la cosa cuya restitución así se busca".

 

La coposesión material por los concubinos (para el caso desde 1978) es todo un embeleco o espejismo, hijo de la "ambigüedad" que la vida común de los amantes crea frente al compañero o compañera que, hace vida marital con el dueño o la dueña de un bien.

 

Al vivir, procrear y aparentar los concubinos ser familia bajo un mismo techo, no se configura ipso facto para "ambos" posesión material, ni tal se dá por un hecho violento de despojo:..”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Prescripción adquisitiva. Quien pretende alegar la prescripción adquisitiva de dominio, cuando su posesión es anterior al derecho que esgrime el reivindicante, deberá invocarla como acción en la demanda de reconvención, y no como excepción. 1993 noviembre 9. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Fortalece la anterior conclusión la siguiente cita jurisprudencial de la misma Corporación Judicial, que por su enorme importancia y claridad solar sirve de guía para dirimir este litigio.

 

"I. En el juicio reivindicatorio seguido entre particulares, el derecho de dominio sobre bienes raices se demuestra, en principio, con la sola copia, debidamente registrada, de la correspondiente escritura pública en que conste la respectiva adquisición. Como en estas controversias es relativa siempre la prueba del dominio, aquel mero título le basta al reivindicante  para triunfar, si es anterior a la posesión del demandando y ésta no es bastante para consumar la usucapión que pueda invocar como poseedor.

 

Al reivindicante, para triunfar, le basta con probar un mejor título que el del adversario. Además, sólo está obligado a la aducción del título de su antecesor o antecesores, cuando el demandado aporta título anterior o posesión iniciada con antelación a la fecha de su título de adquisición pues de otra manera sería vencido.

 

En el caso que ocupa la atención de la Sala se enfrenta el título del actor, y el de sus antecesores a la posesión sin título idóneo de la demandada, pero por más de 2O años, según lo afirma.

 

Estima la Sala que no existió solución de continuidad jurídica para efectos de demostrar que en realidad de verdad es mejor el título del actor que data del 28 de diciembre de 1962; porque por medio de la escritura pública No. 341 del 21 de mayo de 1991 se protocolizó el proceso sucesoral de LEONARDO ACEVEDO SERRANO en el que se les adjudicó el bien a las que a su turno fueron tradentes o enajenantes en favor del demandante; porque respecto de la demandada, si bien es cierto que adujo haber ejercido la posesión desde el año de 1971 según se pudo constatar con el conjunto de testimonios de personas citadas a petición suya, luego del fallecimiento de su esposo RODOLFO PERTUZ, dicha posesión es posterior a los títulos exhibidos por el actor.

 

Luego se desvanece la presunción legal que amparaba a la demandada porque el actor justificó tener mejor derecho en el tiempo; sin que la anunciada excepción de prescripción adquisitiva tenga cabida en este proceso debido a su abierta improcedencia como tal, pues para su buen suceso se ha previsto la demanda de reconvención. (Sentencia del 4 de octubre de 1982, Sala de Casación Civil, Corte Suprema de Justicia, G.J.T. CLXV. Año de 1982, página 219 a 232)

No se acepta entonces el planteamiento esbozado por el apoderado judicial de la parte recurrente.”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Prescripción extintiva. El fundamento racional de la prescripción extintiva es análogo al de la prescripción adquisitiva de modo que una acción debe tenerse como extinguida cuando ella no se ha ejercitado durante el tiempo que la ley ha señalado para su ejercicio. 1995 enero 13. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

8.- In fine, ha de precisarse que lo que importa es....; que no se hubiera "ejercido" la acción reivindicatoria durante 2O años; y ello, en el evento sub examine,  se evidencia  con creces como hecho (negativo), si en cuenta se tiene que la actora gozó, casi por (3O) treinta años, de esa posiblidad... y no la utilizó. Puede decirse que en los iniciales tiempos... lo había podido hacer por medio del artículo 1325 del Código Civil; y que luego, tenía a su haber abiertamente la vía del artículo 946 de la misma obra, sin que importara para nada la fecha de su anotación en el Registro Inmobiliario, de la ciudad, de propietaria. Sin embargo, nada de todo ello ocurrió durante la larga etapa temporal que se viene analizando.

 

Es que al fin y al cabo, ella; o sus inmediatos causantes -vendedores de derechos hereditarios (a quienes les había adquirido sus cuotas para sumar en su cabeza la totalidad de las acciones), bien que también pudieron obrar; y, no lo hicieron, estando a su disposición el mentado artículo 1325 del C.C.”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Presupuestos. 1 Cosa singular reivindicable o cuota determinada de cosa singular

2 Derecho de dominio en el demandante

3 Posesión material en el demandado

4 Identidad entre la cosa que se pretende y la poseída. 1989 febrero 23. Magistrado Ponente: LIBARDO GARCÍA ROMERO.

 

De su estudio, se ha ocupado nuestro máximo Tribunal de Justicia de manera exhaustiva, concluyendo que para su reconocimiento judicial y con apoyo en el conjunto de disposiciones que regulan la acción reivindicatoria (arts. 946, 947, 948, 95O y 952 del C.C.), que son cuatro elementos los que la definen, los cuales para su éxito deben probarse en el proceso; éstos son:

 

            a.- Cosa singular reivindicable o cuota determinada de cosa singular.

            b.- Derecho de dominio en el demandante

            c.- Posesión material en el demandado

            d.- Identidad entre la cosa que se pretende y la poseída.-

 

"... si la posesión del demandado es uno de los elementos esenciales de la acción reivindicatoria, para la prosperidad de ésta es necesario, por tanto, que la persona contra la cual el dueño de un bien dirige su demanda restitutoria sea quien lo detenta con el ánimo de señor o dueño.

 

"Para que pueda darse por establecida procesalmente la posesión deben quedar justificados los dos elementos esenciales de ella: el corpus, o sea un presupuesto material u objetivo: el animus, que es un elemento intencional o subjetivo".-TRIBUNALES SUPERIORES DE COLOMBIA JURISPRUDENCIA CIVIL Y COMERCIAL -AÑO  DE 1986- EDITORA JURIDICA DE COLOMBIA.-

 

No sobra reiterar que en la acción reivindicatoria, fuera de acreditar naturalmente los demás elementos axiológicos estructurales de la acción, es requisito sine qua non que el opositor sea un verdadero poseedor, pues si ostenta cualesquiera otra calidad, ineludiblemente la acción tiene que fracasar y de ahí que el art. 952 del C. Civil exija que la acción de dominio sea dirigida contra  el actual poseedor.-”.

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Presupuestos . Para que el propietario recupere la posesión deben concurrir factores como:

1o Derecho de dominio en quien reivindica

2o Posesión por parte del demandado

3o Singularidad de la cosa reivindicable

4o Identidad entre la cosa que se pretende y la poseida

La calidad de propietario sólo se acredita con la escritura pública registrada. 1991 marzo 19. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Entiende la jurisprudencia que la acción reivindicatoria señalada por el art. 946 del Código Civil Colombiano, tiende a que el propietario recupere la posesión del bien del cual ha sido desposeído; y para que ella surja se amerita que concurran como elementos de la misma, los siguientes factores:

 

1- El Derecho de Dominio en quien reivindica.

2- La Posesión, sobre la cosa objeto de la reivindicación, por parte del demandado.

3- Singularidad de la cosa reivindicable, o cuota determinada de cosa singular.

4- Identidad entre la cosa que se pretende y la poseída.

 

La calidad de propietario no puede acreditarse de manera testimonial pues así lo determina el art. 232 del C. de P.C., sino con la correspondiente Escritura Pública debidamente registrada según lo disponen los artículos 12 del Decreto 96O, y 2o. 43 del Decreto 125O de 197O.”.

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Presupuestos. Hay necesidad de probar la calidad de propietario de lo "por reivindicar";  además debe existir identidad entre la cosa que se pretende y la poseída por el demandado. 1989 enero 12. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Vale la pena precisar que, ante lo inane de la primera parte de la petición inicial del escrito introductorio (pues que en este tipo de pleitos la declaración en referencia, ni va ni viene, ante la absoluta necesidad que en estos negocios se tiene, de probar la calidad de propietario de "lo por reivindicar"),..

 

Con descarte total de la escrituración de "identificación" del 12 de septiembre/85 de la Notaría Segunda de Barrancabermeja (por obviar  razones de no resultar oponible a terceros un acto unilateral de voluntad, pues que éstos no participan en él, ni dan su asentimiento) hay que concluir en que de verdad el gestor sí tiene prueba plena y completa de ser el dueño del terreno en ciernes, a tiempo que la parte demandada carece por completo de tal título y únicamente mantiene el de su lícita adquisición de mejoras allí puestas.

 

1O) Se tiene entonces que un dueño antaño  de un todo, reivindica una parte que no ha transferido a nadie; y que se le opone un simple poseedor material que únicamente esgrime prueba de ser el dueño de mejoras: en el tal lote "restante", plantadas.”.

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Presupuestos . La reivindicaión opera siempre que se acredite plenamente el derecho real de dominio en cabeza del demandante. 1992 junio 12. Magistrado Ponente: JORGE A. CASTILLO RUGELES.

 

2.- Como se destaca en la decisión impugnada, cuatro son los elementos esenciales de la acción de dominio, a saber: que recaiga sobre cosa singular reivindicable o cuota determinada de cosa singular; que exista plena identidad entre la cosa que se busca reivindicar y el bien poseido por el demandado; que el demandante sea el dueño de la cosa; y, en fin, que el demandado detente la posesión material del bien.

 

Todo lo anterior complementado con el folio de matrícula inmobiliaria 3OO-OlO4.39O (Fl. 2O. Cdno. 1), demuestra a cabalidad el derecho real de dominio o propiedad del inmueble cuya reivindicación se trata, en cabeza de la entidad demandante, toda vez que, como bien se sabe, la propiedad sobre un inmueble tan sólo se demuestra con la escritura pública contentiva del título y con el certificado expedido por Oficina de Registro sobre su inscripción allí. Estos dos documentos constituyen, a no dudarlo, una simbiosis inseparable para los fines aquí perseguidos, a punto tal que la sola escritura o el mero certificado del registro no es suficiente puesto que, insístese, uno u otro sin complementación carece de todo poder demostrativo de dominio. En efecto, "el sólo título sirve para probar el negocio o el acto y no la transferencia de la propiedad y el certificado del Registrador acredita la inscripción del título correspondiente, pero no éste, que únicamente se puede hacer mediante su aducción en legal forma..." (Cas. 3O-III-1987 G.   ”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICATORIO

 

Pretensiones. Quien establece una acción reivindicatoria, no está obligado a pedir que se le declare dueño de la cosa que reivindica; basta probar que lo es; el carácter de propietario es más materia de un hecho que de una petición. 1997 septiembre 5. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Se tiene averiguado por la doctrina y la jurisprudencia patrias que, para el buen suceso de la acción reivindicatoria a que se refiere el artículo 946 del C.C.  debido a su carácter real y a su naturaleza extracontractual, el actor debe demostrar en el proceso oportunamente y de manera eficaz, los cuatro elementos que la estructuran a saber: a) derecho de dominio en el demandante; b) posesión material en el demandado;  c) que se trate de cosa singular reivindicable u cuota determinada de cosa singular, y, d) que exista identidad entre la cosa que se pretende por el actor y la poseída por el demandado.

 

Nuestro ordenamiento jurídico dota de esta herramienta legal al propietario pleno de una cosa singular; pero también pueden hacer uso de ella el nudo propietario, el propietario fiduciario, el copropietario en la cuota determinada que le corresponde, el poseedor regular en acción pauliana; en consideración a lo preceptuado por los artículos  946, 950 y 951 del C.C.  Desde luego que otros derechos reales a los del dominio y de herencia se pueden reivindicar, así lo determina el artículo 948 ejusdem.

 

Cuando se invoca la condición de propietario pleno de una cosa singular determinada, según lo expuesto, debe demostrarse dicha condición que entre otras cosas se traduce en la debida legitimación en la causa por vía activa de la cual debe estar investido el actor para que se pueda proferir una sentencia de mérito favorable a sus pretensiones, si logra también demostrar los restantes presupuestos axiológicos de la acción real que emana del derecho de dominio (arts. 665, 669 y 946 del C.C.).”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Promesa de venta. Quien ocupa materialmente un bien, en virtud de un contrato como el de promesa de venta, se reputa  como mero tenedor del mismo. 1993 octubre 22. Magistrado Ponente: JORGE E. PRADILLA ARDILA.

 

Ahora bien, la posesión de la cosa la debe ejercer el demandado de manera arbitraria, de modo que cuando existe un contrato, este debe respetarse por ser ley entre las partes celebrantes según el artículo 16O2 del Código Civil. Mas sin embargo, en el caso de la presencia de una promesa de contrato de compraventa, que regula el artículo 89 de la ley 153 de 1887 que modificó el artículo 1611 del Código Civil, el prometiente comprador no asume la condición de poseedor porque implícitamente está reconociendo que, en la gran mayoría de las veces, el prometiente vendedor es el dueño de la cosa, o en que éste le existe un mejor derecho, desvaneciéndose así la presución IURIS TANTUM que ampara a aquél y de que trata el inciso 2o. del artículo 762 del Código Civil.

 

Es decir que el prometiente comprador es un simple tenedor porque está ineludiblemente admitiendo dominio ajeno; excepto que en el mismo contrato y como cláusula accidental se hubiera hecho constar la entrega anticipada de la posesión material, como lo admitió de manera expresa la Sala Civil de la H. Corte Suprema de Justicia en sentencia del 24 de junio de 198O según el siguiente aparte:

 

"Cuando el prometiente comprador de un inmueble lo recibe por virtud del cumplimiento anticipado de la obligaión de entrega que corresponde al contrato prometido, toma conciencia de que el dominio de la cosa no le corresponde aún; que de éste derecho no se ha desprendido todavía el prometiente vendedor, a quien por tanto el detentador considera dueño, a tal punto que lo requiere para que le trasmita la propiedad ofrecida. Para que la entrega de un bien prometido en venta pueda originar posesión material, sería indispensable entonces que en la promesa se estipulara clara y expresamente que el prometiente vendedor le entrega al futuro comprador en posesión material la cosa sobre la cual versa el contrato de promesa, pues solo así se manifestaría el desprendimiento del ánimo del señor o dueño en el prometiente vendedor, y la volunad de adquirirlo por parte del futuro comprador "(GJT CLXVI. No. 24O7 años de 198O y 1981, páginas 45 a 53)".

 

La pretendida promesa no lo fue en los términos diseñados por el legislador, pero aún cuando es ineficaz si se constituye en un supuesto probatorio de la condición de tenedor del demandado PEDRO VELÁSQUEZ FLÓREZ más no de una compañera que en realidad de verdad no fue más que eso, es decir, que aparte de convivir con él, también es una simple tenedora del inmueble y sabido es que la acción reivindicatoria debe incoarse frente quien ostente la condición de poseedor y no de tenedor, como lo fue el demandado VELÁSQUEZ FLÓREZ, según lo pactado en la irregular promesa.”.

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Prueba de la posesión. Es insuficiente la declaración de parte para tener por cierto el hecho de que se catalogue así misma como tenedora, debe apreciarse el material probatorio para determinar dicha circunstancia. 1995 septiembre 8. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

“Algo más! Si en estos asuntos la prueba del elemento "animus" de que trata el art. 762 del C. Civil, se dejara en manos exclusivas de las exposiciones de los demandantes, a fe que todos los procesos sobre reivindicación estarían perdidos de antemano por sus proponentes, pues sería suficiente -como en lo penal- como en una buena declaración de parte (...allá indagatoria), que no pudiera ser examinada internamente con los demás pruebas del plenario, para tenerse que fallan en pro de quien se autoendilgue de tenedor, son la más mínima prueba de esa tenencia.

 

Al revés! Los hechos son los que determinan una posesión, de tal suerte que quien quiere pasar de tenedor no puede con su sola atestación pasar por tal, ante graves imputaciones probatorias que (como es el caso presente y los testigos asomados)..., lo colocan como clásico poseedor.”.

 

 

 

 

  

 

 

 

REIVINDICACIÓN.

 

Relación contractual. La pretensión reivindicatoria está consagrada en beneficio del propietario de una cosa singular de la que ha sido desposeído a efecto de que el poseedor sea condenado a restituirla; pero esta pretensión reivindicatoria excluye los casos en que la posesión del demandado sea de naturaleza contractual; y mientras subsista dicho contrato constituye ley para las partes (art. 1602 C.C.) y como tal tiene que ser respetado por ellas. 1997 octubre 2. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

De conformidad con lo previsto en el artículo 954 del C.C. la pretensión reivindicatoria se halla consagrada en beneficio del propietario de una cosa singular de la cual ha sido desposeido, a efecto de que el poseedor sea condenado a restituirla de tal suerte que, con apoyo en la norma citada, para que este tipo de pretensión salga avante es necesario que  se reúnan  los siguientes elementos axiológicos, los cuales pueden ser citados como presupuestos de viabilidad de sentencia estimatoria frente a la reivindicación invocada por quien se dice dueño. Esos elementos son: la singularidad de la cosa que se pretende reivindicar; la titularidad del derecho de dominio en cabeza del demandante; la posesión en cabeza del demandado y, por último, la identidad entre aquel bien que pretende el demandante y el que posee el reo, así como la identidad entre este bien y aquél al cual se refieren los títulos esgrimidos para probar el elemento anterior.

 

2. Ahora bien: la pretensión reivindicatoria excluye de suyo los casos en que la posesión del demandado sea de naturaleza contractual, es decir, se rija por  un contrato celebrado entre el dueño y el actual poseedor. En tales casos, mientras el contrato subsiste constituye ley para las partes (artículo 1602 del Código Civil) y como tal tiene que ser respetado por ellas. Entonces, la restitución de la cosa poseída, cuya posesión legitima el acuerdo de voluntades, no puede demandarse sino con apoyo en alguna cláusula que la prevea, mientras el pacto esté vigente.  La pretensión reivindicatoria sólo puede tener cabida si se le deduce como consecuencia de la declaración de simulación, de nulidad o de resolución o terminación del contrato, es decir, previa la supresión del obstáculo que impide su ejercicio. ”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Saneamiento de la venta de cosa ajena. Art. 1875 C.C."el dominio se radica en el comprador ipso iure con el solo hecho de que el vendedor de cosa ajena adquiera el dominio con posterioridad" 1991 mayo 23. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

El hecho de que la última anotación que aparece en la historia registral sea la de la sentencia mencionada (con la indicación "auto"), no quiere decir que el demandante sea el dueño, pues aunque cuando vendió a Virginia Carvajal Rueda carecía de legitimación negocial (no era titular del interés objeto de disposición) la posterior adquisición del bien mediante adjudicación en el sucesorio, sanea la ineficacia por inoponibilidad que existía en el negocio jurídico celebrado entre Marco Aurelio y Virgina y se surten los efectos previstos en el art. 1875 del C.C. según el cual el dominio se radica en el comprador, ipso jure, con el solo hecho de que el vendedor de cosa ajena adquiera el dominio con posterioridad.

 

Como con la tradición se transfiere el dominio (art. 74O C.C.) y en materia civil, tratándose de inmuebles ésta se perfecciona por la inscripción del título en la oficina de registro inmobiliario, (art. 756, ibídem) no cabe duda del acierto con que obró la juzgadora de primera instancia: el actor en efecto no es dueño. Basta esa conclusión para que se derrumben las peticiones del actor, comoquiera que los presupuestos de éxito de la pretensión reivindicatoria deben confluir en su totalidad. Si el demandante alegó condición de dueño debe probarla y aquí ha ocurrido todo lo contrario: ha quedado claro que no lo es y en consecuencia falta el cimiento toral de su demanda. En consecuencia la sentencia tiene vocación de ser mantenida. ”.

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Tenencia . Una vez se ha acreditado la posesión por parte del demandado y éste alega la tenencia, debe probarla o se verá obligado a retornar el bien a su propietario junto con sus frutos. 1992 junio 30. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Es que al no tener sino una simple posesión material el demandado; sin estar amparado por título alguno, es valedera la decisión que lo obliga a la restitución del inmueble a la actora, la que sí tiene título debidamente legalizado que la acredita como propietaria del bien..., obviamente con el derecho a recoger para sí los frutos civiles que, desde cuando se tiene noticia que el demandado lo disfruta, han debido corresponder al dueño; y no, al injusto poseedor. No debe olvidarse que cuando se invoca el simple apoderamiento de la cosa como antecedente único de la posesión, ese simple hecho basta para adqurirla, puesto que, como reza el art. 687 del Código Civil, "se deja de poseer una cosa desde que otro se apodera de ella, con ánimo de hacerla suya".”.

 

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Tenencia y posesión . El poseedor por promesa que no cumple los requisitos del art. 89 de la ley 153 de 1887 se convierte en tenedor con derecho al pago de las edificaciones realizadas por él. 1992 octubre 6. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

Pero, bajo la premisa de que no valen objetividades (apreciadas por terceros) para deducir un "animus", cuando de entrada los demandantes tácitamente reconocieron el dominio de DELGADO... poniendo de presente su VERDADERO ANIMUS, ha de llegarse a la convicción de que lo que para el común de las gentes tiene la apariencia de posesión...  para las partes.... es, ha sido y será, una mera tenencia, en la medida en que los demandados de la reconvención -se repite-, nunca han pedido para sí declaración de dominio o..., han renegado de lo que de acuerdo a títulos ostentan el señor DELGADO y  la señora CHAPARRO.

 

"Ante esta "visión" de lo deprecado, no duda la Corporación de que los demandantes en verdad han adquirido "un derecho personal" para que se les paguen sus edificaciones y mejoras, sólo que esa posibilidad no la tienen por "vía de acción" sino, como consecuencia de la "acción de recobro" que acaso propongan en su contra los dueños del inmueble.. el día en que así actúen. Mientras tanto..., ellos gozan de una prerrogativa de ley...; su derecho de retención, siempre a la espera de una idónea actividad demandatoria de quien quiera recuperar lo suyo... sin reivindicaciones, pero... por la puerta del art. 739 inc. 2 del C.C., la que obliga a que se dé el primer paso por el dueño, a fin de que se cristalice en el mejorista su derecho al pago del "crédito" invertido... con posibilidades se repite, de retener la cosa.

 

Ante la ausencia en este negocio de la acción de recobro... idóneamente ejercitada por los dueños del terreno, no surge para el edificador una independiente acción para hacerse pagar lo edificado..., aunque nadie le pueda desconocer ese derecho en dándose lo primero. Por ello se asegura; por nuestro más alto Tribunal de Justicia ordinaria desde la casación del 17 de marzo de 1951, que...

 

"....El inc. 2 del art. 739 no dice que por el hecho de edificar o plantar en tierra ajena, el dueño queda obligado al pago de la mejora, sino que para recobrar este su tierra, tendrá que pagar el valor de lo edificado, plantado o sembrado" (Cas., 17 marzo de 1951, LXIX 361)

 

Conforme a la exposición que se trae, la acción independiente del edificador para obligar al dominus del lote a pagarle el edificio mientras el bien se halle en poder del mejorista y el dueño no lo querelle en exacta y equilibrada acción de recobro (que no reivindicatoria), no existe! Con pie en esta directriz, se tendrá que desechar entonces... por completo, la pretensión subsidiaria de la demanda principal.  ”.

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Título de dominio. Basta la carencia de uno solo de sus elementos para que no prospere dicha pretensión; es así como el título en que apoya su derecho el actor debe ser claro, preciso y acorde a las exigencias de la ley pues un título injusto nada puede ante la limpia posesión del demandado. 1989 diciembre 14. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

 “7) Cabe la reivindicación de cuota parte a favor de "propietario aparente"?.

 

Evidentemente que no. Si el dominio (que es lo que debe probar en primerísimo lugar un reivindicante) requiere de un modo: para el caso la tradición; y, para que valga esta última, es necesario un título traslaticio de dominio...

 

No es necesario figurar o haber aparecido en un lapso "por error", como propietario en algún registro para pretender reivindicar; es menester, serlo en legal e impoluta forma!”.

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Venta de cosa ajena. Son cuatro los elementos axiólogicos que se deben probar, en el proceso ordinario cuya pretensión es la reivindicación del bien; y  a esta probanza ha de ceñirse el actor. La venta de cosa ajena es inoponible al dueño. 1993 mayo 12. Magistrado Ponente: ANTONIO BOHÓRQUEZ ORDUZ.

 

La pretención reivindicatoria, por regla general y con fundamento en el art. 946 del C. C., según tiene averiguado de vieja data la jurisprudencia, exige cuatro elementos axiológicos sin los cuales el demandante fracasará en sus anhelos. Tales son: a) Derecho de dominio en el reivindicante; b) posesión en el demandado; c) singularidad en la cosa objeto de la reivindicación; y d) identidad entre el bien poseído por el reo y aquél sobre el cual recae el derecho de dominio del actor, referido en la pretensión.

 

"De ningún modo puede pensarse en despachar al demandante diciéndole, como pretende la defensa, que es él quien debe reclamar al Instituto ya que en Colombia la venta de cosa ajena es válida. Olvida el ilustre abogado que tal especie de negocio es válido pero inoponible al dueño, como claramente lo establece el artículo 1871 del C.C. y aqui no ha habido venta y ni siquiera promesa.”.

 

 

 

 

 

 

 

REIVINDICACIÓN

 

Venta por cabida. No puede haber reivindicación de inmueble "por cabida" sobre todo cuando alguna desmembración por venta colindante al demandado, lo fue como cuerpo cierto. 1991 julio 23. Magistrado Ponente: AVELINO CALDERÓN RANGEL.

 

6. La Sala en miras a desatar el conflicto, entiende también que lo propuesto es la reivindicación de un "metraje preciso" cuanto hace a su número o cantidad, pero no en lo atinente a su arcifinia ubicación; "metraje" del que está en posesión (por velada invasión) ahora la actual parte demandada (y antes sus antecesores); pero que -se repite-, no se fija, no se precisa o no ubica con exactitud geográfica!

 

7. Pues bien, La falla que se viene puntualizando (del libelo iniciático) se traduce... ni más ni menos, que en ausencia del presupuesto procesal de la demanda en forma!

 

En efecto, al hablar el Código Civil en los arts. 947 y s.s. de las cosas que pueden reivindicarse, en modo alguno enlista la "recuperación por cabida" de un número o área que acaso se pueda calcular. Todo este pensamiento del legislador arranca del art. 946 ibídem que se refiere a "cosa singular", mientras que es indiscutible que el presente asunto no se localiza en la normatividad del art. 949 de la misma codificación.

 

Cosa singular -según la cita que Ortega Torres trae del profesor Miguel Arteaga- es una cosa "determinada". Es bien conocido el siguiente aparte jurisprudencial de sentencia de casación del 26 de agosto de 1954 que, para despejar toda dubitación en el tema sub examen, puntualizó:

 

"Cuando lo que se reivindica es tan solo una porción de un globo más grande de tierra, a que se refieren los títulos  de la parte demandante, es necesario señalar de manera precisa en la demanda cuáles son los linderos de la porción reivindicada, porque para la determinación del objeto de la acción no basta con especificar los generales del terreno del cual forma parte la porción reivindicada" (Sent., 26 agosto 1954, LXXVIII,37O).

 

Baste al particular reproducir el siguiente aparte de nuestro más alto Tribunal de Justicia, con la advertencia de que la Corporación toma el punto como falta de un presupuesto procesal... porque en la labor de los jueces al instante de fallar se centra en primerísimo lugar en el estudio de los primeros con subordinación de los elementos axiales que le darían a un demandante la posibilidad de obtener sentencia favorable.

 

Veamos:

 

 

"El interés y la legitimación en la causa no constituyen presupuestos procesales; son condiciones de la acción, que miran a obtener sentencia favorable a las pretensiones del demandante.

 

"Tiene sentado la jurisprudencia -hase dicho- que el juez, para proceder a definir un litigio, debe previamente comprobar que están reunidos los requisitos indispensables para la constitución regular de la relación jurídico procesal, que son: competencia en el juez del conocimiento, o sea la facultad para resolver en concreto la litis; capacidad de demandante y demandado para ser parte, que sólo la tienen los sujetos de derecho; capacidad de ellos mismos para comparecer en juicio, o capacidad procesal; y demanda idónea, es decir que sea pefecta en su forma.

 

"La ausencia de uno siquiera de estos presupuestos procesales, impide al fallador dictar sentencia de mérito, pues son condiciones previas indispensables para que el juez pueda proveer en el fondo del negocio.

 

"Pero estos cuatro presupuestos no pueden ser confundidos con los llamados elementos definidores o constitutivos de la acción, porque aquéllos se refieren a la formación regular de la relación jurídico-procesal, en tanto que los segundos sirven para identificar cuál acción se ejercita; estos elementos son tres: los sujetos, tanto activo como pasivo, de la relación jurídico-sustancial discutida; el título de la pretensión invocada, o hechos de donde se deriva, que constituyen la causa petendi; y el petitum.

 

"Del mismo modo, no pueden confundirse los presupuestos procesales ni los elementos constitutivos de la acción con las condiciones  de ésta, que se encaminan, no ya a identificarla, sino a obtener su prosperidad, es decir, el logro de  sentencia favorable a las pretensiones del demandante. La Corte (G.J. CXV,2.26O, 136) ha dicho: Estos requisitos de mérito son llamados condiciones de la acción, porque respaldan y determinan su acogida y éxito. Estas condiciones consisten en la tutela de la acción, por una norma y sustancial, en la legitimación en causa y en el interés para obrar. Se cumple la primera de estas condiciones cuando el hecho o hechos que le sirven de fundamento a la acción (causa petendi) y la pretensión que constituye su objeto (petitum) coinciden con el hecho o hechos previstos por la ley sustancial y con el efecto jurídico que ésta atribuye a los mismos hechos. Apareciendo esta concordancia, resulta la acción tutelada por la ley y satisfecha  una de las condiciones de su prosperidad. La legitimación en causa es en el demandante la cualidad de titular del derecho subjetivo que invoca y en el demandado la calidad de obligado a ejecutar la obligación correlativa. Y el interés para obrar o interés procesal, no es el interés que se deriva del derecho invocado (interés sustancial), sino el interés que surge de la necesidad de obtener el cumplimiento de la obligación correlativa, o de disipar la incertidumbre sobre la existencia de ese derecho, o de sustituir una situación jurídica por otra.

 

"Fluye de lo anterior que la legitimación en causa, que antiguamente se llamó personería sustantiva, no es un presupuesto procesal, sino una de las condiciones de la acción. (CXXXVI,14. Casación Civil, 24 de julio de 1975, Mag. Pon., Dr. Aurelio Camacho Rueda).”.