Valores culturales de la región

 El conocimiento y comprensión de las manifestaciones culturales regionales y locales es la vía más acertada para generar la defensa de nuestro patrimonio, como una manifestación específica y peculiar de la cultura nacional y universalcultural dieron lugar a lo que hoy se conoce como el folclor y tradiciones llaneras; los constantes desplazamientos geográficos de individuos hacia la región desde la época de la conquista hasta el día de hoy, permitieron el surgimiento de una amalgama de costumbres que, junto a las tradiciones de indígenas autóctonos, conforman la característica raza llanera.

 

En Venezuela el folklore lo vemos como “comunicación o transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, hecha de padres a hijos al correr los tiempos y sucederse las generaciones y conservadas en un pueblo”. De acuerdo con esta definición, nuestras tradiciones comienzan desde el momento en que ocurrió la llegada de Colón a nuestras tierras, se encuentran con los primeros pobladores, la raza autóctona, después traen a la raza negra de África y comienzan las mezclas étnicas. Por esta razón encontramos en muchas de las tradiciones y costumbres venezolanas esta amalgama extraordinaria, lo indígena, lo español y lo africano.

 Todos esos llanos y riberas (pájaros, crepúsculos, cabalgatas, ganaderías, soles y lunas, leyendas...) son un solo compacto territorial que cultivaron y florearon una maravillosa perla:  la música criolla de los llanos colombo-venezolanos.  Esa primera música andaluz, vieja nota española que prendió en nuestras tierras (“La música llanera y joropo tienen raíces en Colombia en el siglo diecinueve”)*, cogió cuerpo y vuelo propio en la inspiración vernácula.  Música que desde entonces ha estado allí, en un principio apartada por razones geográficas de las capitales y centro urbanos culturales más concurridos  de los países, pero ahora presente no sólo en el conglomerado de los países sino a escala interancional, deleitando el alma musical cuando el corazón se enorgullece de los valores y producción propia.