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Rosarios ,coronillas y novenas

                                           ROSARIOS,CORONILLAS y NOVENAS




Jesús nos recomendó hacer oración cuando nos dijo: "Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá" (Mateo 7,7). Aquí les dejamos varios Rosarios, Coronas


El Poder del Santo Rosario

La Santísima Virgen, que tiene unos 120 títulos o quizás más, en Fátima eligió este: "Yo soy la Señora del Rosario"
San Francisco de Sales decía que el método más grande de oración es: rezar el Rosario.
Santo Tomás de Aquino predicó en Roma, durante 40 días corridos, sólo sobre el Ave María.
San Juan María Vianney, patrono de los párrocos, siempre tenía el rosario en la mano.
El Papa Adriano VI decía que "el Rosario es el látigo para el demonio".
"El Rosario es un tesoro de gracias" (Papa Pablo V).
El Beato y estigmatizado Padre Pío decía: "El Rosario es EL ARMA".
El Papa León XIII escribió 9 encíclicas sobre el Rosario.
El Papa Juan XXIII habló, como Sumo Pontífice, en 38 ocasiones acerca de Nuestra Señora y el Rosario. Él rezaba diariamente el Rosario completo, los 15 misterios.
San Louis Marie Grignion de Montfort escribió : "El Rosario es el arma más poderosa para tocar el Corazón de Jesús, Nuestro Redentor, quien ama a Su Madre."
El día tiene 1440 minutos. ¿Le darías el 1% de eso a Dios? El Rosario completo, los 15 misterios de gozo, de dolor y de gloria meditados representan sólo 1 hora y media de nuestro tiempo, y rezados con el corazón la eternidad.





La iglesia católica considera el Rosario la síntesis de todo el Evangelio. El Rosario consiste en una serie de oraciones contadas con un hilo de cuentas. Las cuentas o bolitas, están arregladas en grupos de diez cuentas pequeñas separadas por una cuenta grande. Hay cinco juegos de diez. El Padre Nuestro se dice en la cuenta grande. En cada una de las diez cuentas pequeñas, los católicos rezan el Ave María (Catecismo Católico ·2676 y 2677).

La Iglesia Católica ofrece una indulgencia parcial, la remisión de la pena temporal por el pecado, a los católicos que rezan el Rosario. Ellos también pueden ganar una indulgencia plenaria, una remisión completa de toda la pena temporal acumulada hasta la fecha (Catecismo católico ·1471, 1479, 1498).


"...el arma que constituye mayor influencia sobre el mal, es el rezo del Santo Rosario. Con este rezo, se ahonda en la vida espiritual, el espíritu crece en amor a Dios y lo aleja así, del pecado. Disipa las sombras del espíritu y hace que éste permanezca fiel a Dios. Agradad hijo míos, al Señor, orando, ya que de esta manera, se rechazan las tentaciones del maligno. Por siempre sea glorificado el Señor. Hazlo conocer a tus hermanos". 19/11/88

"Pido a tus hermanos que oren mucho; a ellos la oración los limpia, los desintoxica y los estimula en el amor a Dios. Hija, todavía debe ser más alto el número de fieles que oren, que se abran al Señor, que encuentren en el Santo Rosario, el complemento básico para un diálogo con el Señor. Cada misterio del Santo Rosario da lugar para una reflexión, una meditación y también para una petición a Dios. Yo les digo a mis hijos: Haced realidad este pedido mío. Gloria al Altísimo". 31/1/86

¡Qué valor tiene para el Señor la oración, no lo imagináis hijos míos, por eso os pido tanta oración!. Rezad el Santo Rosario meditado, os aseguro que vuestras oraciones se elevarán, como un verdadero canto de amor al Señor. Gloria al Señor. 13/6/85

En Fátima (Portugal) :
"Recen el Rosario todos días... Recen, recen mucho y ofrezcan sacrificios por los pecadores... Yo soy Nuestra Señora del Rosario. Solo yo seré capaz de ayudarlos....Finalmente mi Inmaculado Corazón triunfará."

En Medjugorje (Bosnia-Herzegovina):

"iQueridos hijos! Hoy, como nunca antes, Yo los invito a la oración. Su oración debe ser una oración por la paz. Satanás es fuerte y desea no solamente destruir la vida humana, sino también la naturaleza y el planeta que ustedes habitan. Por eso, queridos hijos, oren, para que por medio de la oración ustedes sean protegidos con la bendición de la paz de Dios. Dios me envió a ustedes para que Yo los ayude. Si lo desean, tomen el Rosario. El Rosario por sí solo puede hacer milagros en el mundo y en sus vidas. Yo los bendigo y me quedaré con ustedes tanto tiempo como sea la Voluntad de Dios. Gracias porque ustedes no van a traicionar mi presencia aquí. Yo les doy gracias también porque su respuesta es la de servir a Dios y a la paz. Gracias por haber respondido a mi llamado!" 25/1/91

"Queridos hijos! También hoy, los invito a la oración. Hijitos, la oración hace milagros. Cuando ustedes estén cansados y enfermos y no saben cuál es el sentido de vuestra vida, tomad el rosario y orad, hasta que la oración llegue a ser para vosotros, un alegre encuentro con vuestro Salvador. Yo estoy con ustedes e intercedo y oro por vosotros, hijitos. Gracias por haber respondido a mi llamado!"


y Para ti hermano rezar el Rosario es una manera excelente para vencer tu soledad, aprovechar tu tiempo y pedir a Jesús y a la Santísima Virgen, fuerzas y valor para llevar tus sufrimientos. Pero sobretodo, meditando la vida de Jesús y de María, es como puedes comprender el valor del dolor para la redención humana.

LOS SANTOS Y LAS NOVENAS

En el mundo católico los Santos suelen ser objeto de devoción de muchísimas personas que recurren a ellos para solucionar problemas inmediatos: la felicidad de un hogar, la salud de un familiar, un inconveniente económico, aprobar un examen o ayudarnos a conseguir la gracia y la paz de Dios.

La fe eleva al hombre de su banalidad y caducidad de lo cotidiano a la belleza de lo divino. Al rezar a los Santos, rezamos a Jesús, porque los santos interceden por nosotros precisamente porque están en Jesús y Jesús es el único que tiene todo el poder. Por ello la veneración a los Santos que hemos elegido como amigos y hermanos nuestros tiene como finalidad que nos acompañen, nos protejan y nos conduzcan al buen fin y a la meta.

Las Novenas son una devoción a los Santos de oración privada o pública durante nueve días. Puede hacerse en días consecutivos o durante nueve días escogidos de la semana o del mes. Muchas de las Novenas tienen una larga tradición en la religiosidad popular que, a través del tiempo, ha escogido las devociones que, con su intercesión, más hacen abrir el corazón a Dios y conectar con Él.

Para que sea eficaz la realización de una Novena es necesario que se haga con fe, humildad, confianza y perseverancia. Muchos de los Santos, a los que hoy se les dedican Novenas buscando su intercesión, rezaban Novenas con gran devoción, siendo numerosos los milagros logrados.

AQUI PONEMOS A TU DISPOSICION VARIOS ROSARIOS Y CORONILLAS NOVENAS, SI SABES ALGUNA QUE NO TENGAMOS AGREGALA


Novena a la Virgen del Carmen
Oraciones para cada día.


Novena a la Virgen del Carmen




Por la señal, etc.

ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Dios mío y Señor mío, postrado delante de vuestra Majestad Soberana, con todo mi ser, con toda mi alma y todo mi corazón te adoro, confieso, bendigo, alabo y glorifico. A ti te reconozco por mi Dios y mi Señor; en Ti creo, en Ti espero y en Ti confío. Me has de perdonar mis culpas y dar tu gracia y perseverancia en ella, y la gloria que tienes ofrecida a los que perseveran en tu amor. A Ti te amo sobre todas las cosas. A Ti confieso mi suma ingratitud y todas mis culpas y pecados, de todo lo cual me arrepiento y te pido me concedas benignamente el perdón. Pésame, Dios mío, de haberos ofendido, por ser Vos quien sois. Propongo firmemente, ayudado con vuestra divina gracia, nunca más pecar, apartarme de las ocasiones de ofenderos, confesarme, satisfacer por mis culpas y procurar en todo serviros y agradaros. Perdóname, Señor, para que con alma limpia y pura alabe a la santísima Virgen, Madre vuestra y Señora mía, y alcance por su poderosa intercesión la gracia especial que en este Novena pido, si ha de ser para mayor honra y gloria vuestra, y provecho de mi alma. Amén.


ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta Novena, si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo: (rezar tres avemarías)


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Virgen santísima del Carmen; yo deseo que todos sin excepción se cobijen bajo la sombra protectora de tu santo Escapulario, que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta tu querida Insignia. ¡Oh hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante tu sagrada imagen, y concédenos benigna tu amorosa protección. Te recomiendo las necesidades de nuestro Santísimo Padre, el Papa, y las de la Iglesia Católica, nuestra Madre, así como las de mi nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos, cómo ofenden a tu divino Hijo y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Así sea.


DÍA PRIMERO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.
ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que fuiste figurada en aquella nubecilla que el gran Profeta de Dios, Elías, vio levantarse del Mar, y con su lluvia fecundó copiosamente la tierra, significando la purísima fecundidad con que diste al mundo a tu querido Hijo Jesús, para remedio universal de nuestras almas: te ruego, Señora, me alcances de su majestad copiosas lluvias de auxilios, para que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes y buenas obras, a fin de que sirviéndole con perfección en esta, vida, merezca gozarle en la eterna. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.
Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA SEGUNDO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.
ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que por tu singular amor a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar trato y dulces coloquios, alumbrándolos con las luces de tu enseñanza y ejemplo de que dichosamente gozaron. Te ruego, Señora, me asistas con especial protección, alcanzándome de tu bendito Hijo Jesús luz para conocer su infinita bondad y amarle con toda mi alma; para conocer mis culpas y llorarlas para saber como debo comportarme a fin de servirle con toda perfección; y para que mi trato y conversación sean siempre para su mayor honra y gloria y edificación de mis prójimos. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.
Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA TERCERO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.
ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que te dignaste admitir con singular amor el obsequio filial de los Carmelitas, que entre todos los mortales fueron los primeros que en tu honor edificaron un templo en el Monte Carmelo, donde concurrían fervorosos a darte culto y alabanza. Te ruego, Señora, me alcances sea mi alma templo vivo de la Majestad de Dios, adornado de todas las virtudes, donde El habite siempre amado, adorado y alabado por mi, sin que jamás le ocupen los afectos desordenados de lo temporal y terreno. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.
Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA CUARTO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.
ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para mostrar tu especialísimo amor a los Carmelitas les honraste con el dulce nombre de hijos y hermanos tuyos, alentando con tan singular favor su confianza, para buscar en ti, como en amorosa Madre, el remedio, el consuelo y el amparo en todas sus necesidades y aflicciones, moviéndoles a la imitación de tus excelsas virtudes. Te ruego, Señora, me mires, como amorosa Madre y me alcances la gracia de imitarte, de modo que dignamente pueda yo ser llamado también hijo tuyo, y que mi nombre sea inscrito en el libro de la predestinación de los hijos de Dios y hermanos de mi Señor Jesucristo. Así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.
Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA QUINTO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.
ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para defender a los Carmelitas, tus hijos, cuando se intentaba extinguir la sagrada Religión del Carmen, mostrando siempre el amor y singular predilección con que los amparas, mandaste al Sumo Pontífice, Honorio III, los recibiese benignamente y confirmase su instituto, dándole por señal de que esta era tu voluntad y la de tu divino Hijo, la repentina muerte de dos que especialmente la contradecían. Te ruego, Señora, me defiendas de todos mis enemigos de alma y cuerpo, para que con quietud y paz viva siempre en el santo servicio de Dios y tuyo. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.
Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


SEXTO DÍA

Comenzar con el acto de contrición y la oración.
ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que para señalar a los Carmelitas por especiales hijos tuyos, los enriqueciste con la singular prenda del santo escapulario, vinculando en él tantas gracias y favores para con los que devotamente lo visten y cumpliendo con sus obligaciones, procuran vivir de manera que imitando tus virtudes, muestran que son tus hijos. Te ruego, Señora, me alcances la gracia de vivir siempre como verdadero cristiano y cofrade amante del santo escapulario, a fin de que merezca lograr los frutos de esta hermosa devoción. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.
Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA SÉPTIMO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.
ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que en tu santo Escapulario diste a los que devotamente lo visten, un firmísimo escudo para defenderse de todos los peligros de este mundo y de las asechanzas del demonio, acreditando esta verdad con tantos y tan singulares milagros. Te ruego, Señora, que seas mi defensa poderosa en esta vida mortal, para que en todas las tribulaciones y peligros encuentre la seguridad, y en las tentaciones salga con victoria, logrando siempre tu especial asistencia para conseguirlo. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.
Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA OCTAVO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.
ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que ejerces tu especial protección en la hora de la muerte para con los que devotamente visten tu santo escapulario, a fin de que logren por medio de la verdadera penitencia salir de esta vida en gracia de Dios y librarse de las penas del infierno. Te ruego, Señora, me asistas, ampares y consueles en la hora de mi muerte, y me alcances verdadera penitencia, perfecta contrición de todos mis pecados, encendido amor de Dios y ardiente deseo de verle y gozarle, para que mi alma no se pierda ni condene, sino que vaya segura a la felicidad eterna de la gloria. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.
Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.


DÍA NOVENO

Comenzar con el acto de contrición y la oración.
ORACIÓN. ¡Oh! Virgen del Carmen, María Santísima, que extendiendo tu amor hacia los Carmelitas, aún después de la muerte, como piadosísima Madre de los que visten tu santo escapulario consuelas sus almas, cuando están en el Purgatorio, y con tus ruegos consigues salgan cuanto antes de aquellas penas, para ir a gozar de Dios, nuestro Señor, en la gloria. Te ruego, Señora, me alcances de su divina Majestad cumpla yo con las obligaciones de cristiano y la devoción del santo escapulario, de modo que logre este singularísimo favor. Así, Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te Salve, Reina y Madre de misericordia, etc.
Pedir la gracia particular que se desee conseguir en esta Novena. Terminar con la oración final.

NOVENA A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO

PREPARACIÓN
(Se reza cada día de la novena)

Los Santos del Apocalipsis cantan fervorosamente: "Con tu Sangre has comprado para Dios gentes de toda tribu, lengua, pueblo y nación; has hecho de ellos una dinastía sacerdotal, que sirve a Dios y reina sobre la tierra" Ap. 5:9.

Nosotros ahora nos unimos a este clamor celestial, y en la comunión del Espíritu con todos los santos de la tierra, y venerando esa Sangre divina que nos rescató del poder de las tinieblas y nos trasladó al reino de la luz, rendimos culto reverente a Dios, como pueblo sacerdotal que somos. Col. 1: 13 y 20.

Cristo Jesús, Cordero de Dios, que nos has salvado con tu sangre, ¡te alabamos!,¡te bendecimos!, ¡te adoramos!,¡te damos gracias rendidas!, Y te pedimos la salvación de todos los que nos hemos lavado en tu Sangre Sagrada. Amén.



Día primero

Leo en la Palabra de Dios. "¡Dichosos los que lavan sus vestiduras en la Sangre del Cordero!" (Apocalipsis 22:14).

¿Debe espantarnos el pecado? Sí; porque es el mal de los males, que lleva consigo la separación de Dios y la condenación eterna. Dios nos ofrece su perdón, pero nosotros podemos desoír la llamada del Espíritu, que nos invita siempre a la conversión y a la perseverancia. ¿Y si yo he pecado? Podría anidar en mi alma cualquier sentimiento, menos el de la desesperación. Porque tengo un Salvador que pagó por mí y me llama de nuevo a su amor. Confío en la Sangre de Cristo, que me ha limpiado de toda mancha. Señor Jesús, ¡gracias por tu bondad! No quiero pecar más en adelante. Lo que quiero es amarte cada vez más con todo mi corazón.

Padrenuestro.

Las lágrimas de mis ojos ahora son el cantar de un alma que, arrepentida, no sueña más que en amar.

Oración. OH Dios, que nos pides el amor de nuestro corazón, concédenos la gracia de vivir siempre en el amor a Jesús y obtener por su Sangre nuestra salvación eterna. Por Jesucristo nuestro Señor Amén.



Día segundo

Leo en la Palabra de Dios. "Tenemos, hermanos, una confianza jubilosa de entrar en el santuario del Cielo por virtud de la Sangre de Jesús" (Hebreos, 10:19).

Dios nos infundió en el Bautismo la esperanza, junto con la fe y el amor. Llego al Cielo por lo méritos de la Sangre de Cristo. A ellos uno mi esfuerzo, para corresponder con mis obras a lo que El hizo por mí. Mi vida, para conseguir la salvación, debe ser digna de la Sangre que me compró. Por eso, debo trabajar siempre mí salvación con "temor y temblor", como nos dice San Pablo. Miedo a Dios, no; porque El es Fiel y me salva; sino miedo a mi debilidad o malicia, porque yo puedo fallar a Dios. Pero, ¡confianza! Porque Jesús y yo juntos lo podemos todo.

Padrenuestro

Cielo azul, cielo estrellado, Cristo tus puertas abrió. ¡A ti voy, por ti suspiro, Patria de mi corazón!

Oración. OH Dios, que nos has redimido con la Sangre preciosa de tu Hijo, conserva en nosotros la acción de tu misericordia para que podamos conseguir sus frutos eternos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.



Día tercero

Leo en la Palabra de Dios. "Ellos vencieron al dragón por la fuerza de la Sangre del Cordero y en virtud del testimonio que dieron, pues despreciaron sus vidas hasta morir por él" (Apocalipsis 12: 9-1 l).

¿Qué significa mi vida cristiana? Es lucha: contra el dolor, que podría desesperarme; contra el cansancio, que podría rendirme en el camino; contra los que atentan mi fe y mi virtud, que exigen mi testimonio; contra mi contra el pecado, que podría hacerme perder a Dios... Pero tengo en mis manos la fuerza del mismo Cristo. El luchó contra Satanás y el pecado hasta la sangre, y con su Sangre nos da la victoria a nosotros. ¿Puedo yo acobardarme y ceder ante el enemigo, si cuento con la fuerza de la gracia de Cristo?...

Padrenuestro

La vida es de los valientes, de los que saben luchar. Con Cristo, que va delante, ¿Me puedo yo acobardar?...

Oración. OH Dios, que en la Sangre de Jesús, derramada valiente y generosamente en la cruz, nos das la fuerza contra todos los enemigos. Haz que por ella me mantenga yo siempre fiel a ti. Por Jesucristo nuestro Señor.



Día cuarto

Leo en la Palabra de Dios. -El Espíritu Santo os ha constituido vigilantes, para que apacientes la Iglesia de Dios, que él se adquirió con su propia Sangre" (Hechos 20:28).

Lo que dice San Pablo a los pastores de la Iglesia vale para todos nosotros, porque todos somos Iglesia por la cual Cristo derramó su Sangre. ¿Puedo desentenderme yo de la Iglesia? ¿Puedo aceptar los ataques de que es objeto? ¿Puedo ver despreciada su verdad? ¿Puedo tolerar la desobediencia a sus Pastores? ¿Puedo mirar sin horror a los que abandonan con peligro grave su salvación? ¿Puedo dejar de trabajar en una u otra obra de apostolado, tal como lo exigen mi Bautismo y Confirmación? Si no trabajo por la Iglesia, estoy traicionando a la Sangre con que Cristo se la adquirió...

Padrenuestro

¡OH, Iglesia Santa y Católica, todo mi amor para ti! Tú sabes que sólo anhelo en tu regazo sobrevivir.

Oración. Señor Jesucristo, hazme vivir en tu Iglesia, Esposa tuya que adquiriste con tu Sangre. Que por ella trabaje, en ella viva y en ella sobreviva. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos Amén.



Día quinto

Leo en la Palabra de Dios.-¡Bebed, pues ésta es mi sangre!" (Mateo 26: 27-28). "El cáliz de la bendición que consagramos, ¿no es comunión con la Sangre de Cristo". "Cuantas veces coméis este pan y bebéis este cáliz, proclamáis la muerte del Señor hasta que él vuelva" (I Corintios 10:16; 11:26).

Padrenuestro

¿En qué hago consistir yo mi devoción a la Sangre de Cristo? En oraciones, ciertamente. Pero jamás podré buscar otro punto en que centrar esa mi devoción como la Eucaristía. Recibo la Sangre de Cristo en la Comunión. En la Comunión me comunica la Sangre divina toda su fuerza. En la Comunión me aseguro para siempre el fruto de la salvación que Cristo me ganó al derramar su Sangre por mí. ¿Comulgo todas las veces que puedo y de la mejor manera que puedo?...

Eres bebida del Cielo, eres vino embriagador. Eres amor y alegría, ¡Cáliz de la salvación!

Oración. Señor Jesucristo, hazme beber con ansia tu Sangre, Vino Nuevo del Reino, y prenda de las delicias que me embriagarán en la Patria celestial. Amén.



Día sexto

Leo en la Palabra de Dios. -Os habéis acercado a Jesús, que nos ha rociado con una sangre que habla más elocuentemente que la de Abel" (Hebreos 12: 23-24).

¿Qué pedía a gritos la sangre de Abel? ¡Venganza! "La sangre de tu hermano grita a mí desde la tierra", de Dios a Caín. Pero la Sangre de Cristo clama mucho mejor: "¡Padre, perdónalos!"... La Sangre de Jesús nos da la paz con Dios y derriba todo muro que nos divide a los hombres, porque "todo lo pacificado con la sangre de su cruz". Entonces, ¿Somos dignos de Cristo cuando anida un rencor en nuestro corazón? ¿Somos como el Jesús de la cruz, si, no perdonamos nosotros de verdad?... ¿Podemos beber la Sangre de Cristo en la Comunión, si, no rebosamos amor a todos?....

Padrenuestro

Sangre de Jesús, que gritas: ¡Perdón, oh Padre, perdón!" Di, ¿qué quieres de nosotros?... ¡Qué sea perdonador!

Oración: Señor Jesucristo, que nos mandas a perdonar generosamente hasta el peor de nuestros enemigos. Infúndeme tú mismo amor a fin de que, amando sin distinción a todos, merezca tú perdón y tú gracia. Amén.



Día séptimo

Leo en la Palabra de Dios. -Vi el cielo abierto. Y el que se llama desde siempre El Verbo de Dios, estaba cubierto con un manto lleno de sangre" (Apocalipsis 19: 12-13).

Jesucristo, el Hijo de Dios, aparece en el Cielo como un militar triunfador. Se empapó de sangre, en la suya, y ahora ostenta las propia, luchando contra el enemigo condecoraciones ganadas en una guerra a vida o muerte. Ha vencido en toda la línea. "El príncipe de este mundo ha sido echado fuera". Y llega el día en que "todos sus enemigos estarán colocados como escabel de sus pies"... ¿Me doy cuenta a qué me llama el Señor? El Cielo no es para cobardes, sino para los esforzados que, como Jesús, saben enfrentarse cada día, hasta la sangre, en la lucha contra el mal.

Padrenuestro

Por tú Espíritu, Señor, danos valor en la lucha, danos la victoria; victoria sobre la muerte danos la Gloria futura.

Oración. Señor Jesucristo, que nos dijiste que el Reino de los Cielos lo arrebatan únicamente los valientes. Dame el esfuerzo que necesito para ir contigo hasta el Calvario a fin de subir desde él al Cielo. Amén.



Día Octavo

Leo en la Palabra de Dios. "Estos son los que han lavado y blanqueado sus vestiduras en la Sangre del Cordero. Por eso están ante el trono de Dios" (Apocalipsis 7:14).

Hemos de contar con el pecado como una triste realidad de nuestra vida. Heredamos de nuestros padres Adán y Eva una naturaleza dañada, y nuestra malicia a veces, y nuestra debilidad siempre, nos llevan a ofender a Dios de muchas maneras. ¿Quién pondrá remedio a esta dolorosa condición nuestra?.

¡Gracias sean dadas a nuestro Señor Jesucristo, que con su Sangre nos ha librado de tan lastimosa condición! Dios nos pide solamente arrepentimiento, conversión, reconciliación con El mediante los Sacramentos. Y, eso sí, lucha valiente para no hacer nunca las paces con el pecado.

Padrenuestro

¡Qué divino tesoro, Jesús, me has dado en tu Sangre! ¡Límpiame de toda mancha, para ser como te agrada!...

Oración. Señor Jesucristo, amador de los pecadores, que somos todos. Derrama sobre mí la abundancia de los méritos de tú Sangre, para que, con limpieza de corazón, vea siempre a Dios en todas las cosas. Amén.



Día noveno

Leo en la Palabra de Dios. -Tenemos un Pontífice excelso, Jesús, que ha penetrado los cielos - con su propia sangre - y está siempre vivo para interceder por los que por él se llegan a Dios" (Hebreos 4:14, 19:12, 7:25).

Una última mirada a la Sangre de Cristo. ¿Qué nos ha merecido Jesús con ella? Nada menos que la Gloria de Dios, la misma con la que Dios es infinitamente dichoso, la que tiene el mismo Jesucristo glorificado a la derecha del Padre. Y ante este su Padre está repitiendo continuamente: "Quiero que donde yo estoy estén también los míos que Tú me diste". Ya que para esto se adelantó: "Voy a prepararos un lugar" Nuestro destino es el Cielo, que no es propio de almas débiles, sino de los espíritus más grandes, que no se contentan sino con Dios.

Padrenuestro

Como Esteban, entreabierto veo el Cielo, Señor. ¿Cuándo podré estar contigo? ¡Hoy lléname de tu Presencia!

Oración. Señor Jesucristo, autor, guía y consumador de la fe, que vas al frente de los que caminan hacia la Patria. Hazme seguir fielmente tus pisadas para conseguir ese Cielo que me tienes prometido y preparado. Amén.

"EN SU GRAN AMOR DIOS ME HA LIBERADO POR LA SANGRE QUE SU HIJO DERRAMÓ, Y HA PERDONADO MIS PECADOS". (Efesios 1:7)

ORACIÓN

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del Costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡OH buen Jesús, óyeme! Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de ti. Del enemigo malo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a ti, para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén, Aleluya, Amén.


SANTÍSIMO Y MILAGROSO CRISTO DE LA LLAGA DE LA ESPALDA

Se venera en la Basílica Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Villanueva de la Jara, Cuenca (España)

INTRODUCCIÓN

Preguntando una vez San Bernardo a Nuestro Señor en la oración cuál había sido el mayor dolor que sufrió en su cuerpo en su pasión, respondió el Señor: «Yo tuve una llaga en la espalda, honda, tres dedos, que se me hizo llevando la Cruz a causa de los tres huesos que en ella sobresalen. Ésta me ha sido de mayor pena y dolor que todas las otras, la cual consideran poco todos los hombres por no serles conocida, pero tú tenla en veneración, y sabes que cualquier gracia que me pidas en su virtud te la concederé. Y a todos los que por ella me honraren, les perdonaré sus pecados cotidianos, de los mortales confesados no me acordaré más y conseguirán mi gracia y misericordia.»



ORACIÓN DE LA SANTÍSIMA LLAGA DE LA ESPALDA

Jesucristo, mansísimo Cordero de Dios. Yo, pobre pecador, saludo y reverencio tu Santísima Llaga, honda tres dedos, que padeciste en la espalda llevando tu pesada Cruz, y, «que debido a los tres huesos que en ella sobresalen, te produjo mayor pena y dolor que todas las otras juntas de tu pasión.»

Te adoro, dolorido Señor mío; te reverencio, te glorifico en lo íntimo de mi corazón, y te doy gracias por aquella Santísima, muy profunda y dolorosa Llaga de tu espalda. Te suplico humildemente, por aquel duro peso de tu Cruz, que tengas misericordia de mí y me perdones todos mis pecados, tanto veniales como mortales, y me acompañes en el camino de la Cruz, por las sangrientas pisadas tuyas, a la bienaventuranza eterna; en compañía de mis familiares, por los siglos de los siglos. Amén.

Alabada sea la Santísima llaga de la espalda de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.



BREVE HISTORIA DEL CRISTO DE LA LLAGA DE LA ESPALDA

En el año 1947 se encargó a Don José María Ponsoda la creación de una figura de Cristo, que lo hizo ayudado por don Ramón Granell. El señor Ponsoda era el mejor imaginero de entonces; él restauró la imagen de la Virgen de los Desamparados de Valencia, hizo el Cristo de la Coveta de su Basílica y multitud de imágenes que incluso exportaba.

Tenía que ser de estatura 1'74 m. (es curioso que si su cabeza estuviese erguida y sus piernas estiradas tendría 1'81 m., la estatura del Señor según la Sábana Santa de Turín)

Esta imagen era conocida por «El Cristo Grande», pero no tenía un nombre propio y no había hecho ningún milagro hasta el año 1985, en el cual se le bautizó con el nombre del Santísimo Cristo de la Llaga de la Espalda, considerando la queja del Señor a San Bernardo: «La cual Llaga consideran poco todos los hombres por no serles conocida», Esto inspiró a un grupo de personas la idea de propagar su conocimiento por medio de la estampita, lo cual fue de su agrado y cumplió así la promesa hecha a San Bernardo: «Y sabes que CUALQUIER GRACIA QUE ME PIDAS EN SU VIRTUD TE LA CONCEDERÉ».

ALGUNOS FAVORES RECIBIDOS

Relato de Gloria Serrano González sobre un favor del Señor obrado a través de una estampa del Santísimo Cristo de la Llaga de la Espalda:

El día 29 de septiembre de 1985, a las 22'30 h., mi hijo, Valentín Gómez Serrano, de 23 años de edad, tuvo un accidente de moto, siendo ingresado en el Hospital Provincial de Valencia en estado de «coma profundo por traumatismo cráneo encefálico», quedando en cuidados intensivos.

El día 1 de octubre me visitó D. Manuel Rovira y me dio una estampa del Santísimo Cristo de la Llaga de la Espalda y al verla me dio un escalofrío de pies a cabeza, pues me impresionó mucho, tanto que empecé a rezarle y él, a su vez, le puso a mi hijo otra estampa debajo de la almohada.

Esa semana se puso gravísimo, tanto, que el día 4, creyendo se moría, nos quedamos con él. Sin embargo, al día siguiente, con gran sorpresa de todos. volvió un poco en sí, armándose gran revuelo en el personal de la sala que,asombrados decían: «esto sí que es un milagro», «esto es Lourdes en Valencia».

Siguió mejorando, saliendo de cuidados intensivos el día 15, día de Santa Teresa. Ha quedado muy bien, pues cosa rara, tan sólo le queda una muy ligera dificultad al hablar que va desapareciendo. Pudo volver a su trabajo y mejoró día a día.

Sirva ésta para constancia de este gran favor del Santísimo Cristo de la Llaga de la Espalda. *

Gloria Serrano

CARLOS BARCIA MARIÑO, Neurocirujano Jefe del Servicio en el Hospital General de Valencia, tengo a bien certificar:
Que el día 30 de septiembre de 1985 ingresó en cuidados intensivos de dicho Hospital VALENTÍN GÓMEZ SERRANO de 22 años de edad, afecto de un grave traumatismo craneoencefálico, de cuyo tratamiento me hice cargo.

Su estado al ingreso fue calificado de muy grave. Presentaba, en efecto, un coma con anisocoria y movimientos de decorticación en hemicuerpo izquierdo al estímulo. A las 48 horas, a pesar de la asistencia recibida, empeoró más aún, profundizando el coma y apareciendo reacciones de descerebración. La Tomografía Axial Cerebral practicada reveló la existencia de una hemorragia mesencefálica, lesión crítica ante la cual sólo se podía esperar.

Inopinadamente el día 5 de octubre se produce una reacción favorable, despertando el paciente del coma. Desde entonces el curso fue francamente favorable, desapareciendo poco a poco toda la sintomatología, incluida la parálisis del hemicuerpo izquierdo.

En la actualidad trabaja normalmente en el Hospital como Sanitario, sin que se haya resentido de nada y sin que le haya quedado, sorprendentemente, ninguna secuela.



Relato del P. Juan Lucia Ruiz, S.I., sobre este favor del Señor obrado a través de la estampa del Santísimo Cristo de la llaga de la espalda.

Mi hermano sacerdote, Rvdo. D. Rafael Lucia Ruiz, Administrador General de la Diócesis de Valencia, jubilado, a consecuencia de una caída en la que se golpeó la cabeza, hubo de ser hospitalizado en la clínica de Nuestra Señora del Consuelo el 10 de septiembre de 1985.

Operado dos veces en la cabeza y con alternativas de mejonas y empeoramiento, llegó a extrema gravedad, y el 26 de septiembre, casi en estado agónico fue llevado a la Casa de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Valencia, en la que el P. Rafael Lucia Ruiz había ejercitado su ministerio sacerdotal por casi cuarenta años.

En esas circunstancias, me ofrece don Manuel Rovira Nicolau, amigo mío desde nuestra juventud, una estampa del Santísimo Cristo de la Llaga de la Espalda que, por iniciativa propia, coloqué yo mismo debajo de la almohada de la cama en la que acostaron a mi hermano.

De momento cesaron los continuos ataques que le sobrevenían en su estado grave, temiendo un triste desenlace.

Pasadas cuarenta y ocho horas parece que se recuperaba, saliendo de su estado grave y pronunciando alguna palabra.

Aunque lentamente, en sucesivos días se fue recuperando. Conoce y habla, y pasadas un par de semanas, ya puede comulgar, todos los días, con pleno conocimiento.

Reza, acompañado, todos los días el Santo Rosario, y en su silloncito de ruedas, asiste los domingos a la Santa Misa.

Recibe algunas visitas, y da su bendición sacerdotal a los que piadosamente se la piden.

Llega a tomar los alimentos por sí mismo. Todo esto se considera como un milagro del Señor.

Así fue viviendo unos ocho meses, hasta que un infarto puso fin a su vida. Se dio perfecta cuenta de su estado; en este último trance, repitiendo constantemente las palabras del santa María: «ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte» que tuvo lugar en la tarde del 24 de julio de 1986, entregando su alma plácidamente al Señor, confortado con los Santos Sacramentos, bajo el manto de la Santísima Virgen del Pilar.

Más relatos

Una señora de Gandía estaba preocupada porque su marido no tenía trabajo y esto le afectaba psicológicamente. Le envié una etampa y me dijo, días después, que había encontrado una colocación, aunque era eventual y no definitiva.

A un joven, postulante escolapio, que se quejaba de no tener suerte en los exámenes le dije que eso le pasaba porque él quería. Le dí una estampa y le recomendé que rezase la oración todos los días y, en el de los exámenes, que le pidiera ayuda al Señor y vería cómo el Señor le ayudaba. Y fue así

Una estampa llegó a las las manos de un señor que iba a operarse a la Universidad de Navarra. Estaba gravísimo y salió, por intercesión del Stmo. Cristo de la Llaga en la Espalda, completamente restablecido de su operación.

Ésta es una de las razones del rápido crecimiento de esta devoción en el Norte de España.

Doña Pilar Arrufat, enferma del corazón durante 60 años, padeció unos pertinaces vómitos que hacían peligrar su ya gastada vida. Invoqué al Stmo. Cristo de la Llaga en la Espalda y le puse su estampa en la almohada (en ese momento Dña. Pilar estaba hospitalizada en el Hospital la Fe de Valencia) y le prometí que si Dña. Pilar curaba escribiría esto con destino a D. Manuel Rovira, que me pedía reiteradamente la relación de los favores recibidos del Stmo. Cristo, recibiendo largas, más o menos justificadas, por mi parte. Estando de nuevo Dña. Pilar en casa -a pesar de la debilidad de su corazón- cumplo lo prometido.

Anónimo.

María Auxiliadora López Forradellas fue operada de cáncer renal hace ocho años. Se encuentra bien de salud y diariamente se encomienda a dicha imagen con Fe, saliendo posteriormente bien de otra operación y, a pesar de su delicada situación, fue también personalmente el día del Domingo de Resurrección a Villanueva de la Jara para darle gracias al Cristo de la Llaga de la Espalda.

Dos hermanas A.T.S. se encomendaron al Stmo. Cristo de la Llaga de la Espalda y obtuvieron colocación las dos en dos hospitales valencianos, yendo con su familia a Villanueva de la Jara a darle gracias a dicha imagen.

Nota: Para que sea eficaz la plegaria al Stmo. Cristo de la Llaga en la Espalda, es conveniente confesar, comulgar y prometer sinceramente al Señor que, contando con su ayuda, estamos dispuestos a cumplir su voluntad. La respuesta del Señor, concediéndonos lo que le pedimos por intercesión del Stmo. Cristo de la Llaga en la Espalda -si somos sinceros con Él- no se hará esperar.




MISERICORDIA DIVINA
NOVENA DE LA MISERICORDIA COMIENZA EL VIERNES SANTO

"Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi misericordia, para que encuentren allí la fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes y las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre... Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión." Del diario de sor Faustina


ACTO DE CONSAGRACIÓN A JESÚS MISERICORDIOSO (Para todos los días)
Oh, Jesús Misericordioso, tu Bondad es infinita y los tesoros de tu gracia son inagotables; me abandono a tu Misericordia que sobrepuja a todas tus obras; me consagro enteramente a Ti para vivir bajo los rayos de tu gracia y de tu Amor que brotaron de tu Corazón traspasado en la Cruz.
Quiero dar a conocer tu Misericordia por medio de las obras de misericordia corporales y espirituales, especialmente con los pecadores, consolando y asistiendo a los pobres afligidos y enfermos.
Mas, Tú me protegerás como cosa tuya, pues todo lo temo de mi debilidad y todo lo espero de tu Misericordia.
Que toda la humanidad comprenda el abismo insondable de tu Misericordia,
a fin de que poniendo toda su esperanza en Ella, pueda ensalzarla por toda la Eternidad.
Amén

DÍA PRIMERO - Abril 2

Por todo el género humano, especialmente por los pecadores

Misericordiosísimo Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos jamás de él. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.

Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género humano y en especial hacia los pecadores, todos unidos en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Por los méritos de Su Pasión, muéstranos Tu misericordia, para que alabemos la omnipotencia de Tu misericordia, por los siglos de los siglos. Amen.

JACULATORIA: Oh, sangre y agua que brotasteis del Sagrado Corazón de Jesús como una fuente de misericordia para nosotros, yo confío en Vos.


DÍA SEGUNDO - Abril 3

Por las almas de los sacerdotes y religiosos

Misericordiosísimo Jesús, de quien procede toda bondad, multiplica Tus gracias sobre las religiosas consagradas a Tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia; y que todos aquellos que la vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el cielo.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada misericordiosa hacia el grupo elegido de Tu viña (hacia las almas de sacerdotes y religiosos); dótalos con la fortaleza de Tus bendiciones. Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están unidos, impárteles Tu poder y Tu luz, para que guíen a otros en el camino de la salvación y con una sola voz canten alabanzas a tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Terminar con la jaculatoria del primer día.


DÍA TERCERO - Abril 4

Por todas las almas devotas y fieles
Misericordiosísimo Jesús, del tesoro de Tu misericordia distribuye Tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de Tu Compasivísimo Corazón y no permitas que salgamos nunca. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso de los amores; aquel con el que Tu corazón arde tan fervorosamente por el Padre Celestial.

Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas fieles, pues que guardan el legado de Tu Hijo. Por los méritos y dolores de Su Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu tutela. Que nunca claudiquen su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe, sino que, con todos los Ángeles y Santos, glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Terminar con la jaculatoria del primer día.


DÍA CUARTO - Abril 5

Por los que no creen y todavía no conocen la Divina Misericordia.

Piadosísimo Jesús, Tú que eres Luz del género humano, recibe en la morada de Tu corazón lleno de compasión, las almas de aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los rayos de Tu gracia los iluminen para que también, unidos a nosotros, ensalcen tu maravillosa misericordia, y no los dejes salir de la morada de Tu corazón desbordante de piedad.

Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquellos que no creen en Tu Hijo, y a las de aquellos que todavía no te conocen, pero anidan en el Compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellos ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Terminar con la jaculatoria del primer día.


DÍA QUINTO - Abril 6

Por las almas de nuestros hermanos separados

Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues la luz a aquellos que Te buscan. Recibe en el seno de Tu Corazón desbordante de piedad las almas de nuestros hermanos separados. Encamínalos, con la ayuda de Tu luz, a la unidad de la Iglesia, y no los dejes marchar del cobijo de Tu Compasivo Corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a glorificar la generosidad de tu misericordia.

Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas de nuestros hermanos separados, especialmente hacia las almas de aquellos que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus gracias, manteniéndose obstinadamente en el error. También a ellos da cobijo el Corazón misericordioso de Jesús; no mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y los dolores de la Pasión que sufrió y que aceptó por su bien. Haz que glorifiquen Tu gran Misericordia por los siglos de los siglos. Amen.

Terminar con la jaculatoria del primer día.


DÍA SEXTO - Abril 7

Por las almas mansas y humildes y las de los niños pequeños

Misericordiosísimo Jesús que dijiste: "aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón", acoge en Tu Corazón desbordante de piedad a todas las almas mansas y humildes, y las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, pues se recrea en ellas muy particularmente. Son como un ramillete de florecillas que despidieran su perfume ante el trono de Dios. El mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas encuentran abrigo en Tu Piadosísimo Corazón, oh Jesús y entonan incesantemente himnos de amor y de gloria.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada llena de misericordia hacía estas almas mansas, hacia estas almas humildes y hacia los niños pequeños acurrucados en el seno del corazón desbordante de piedad de Jesús. Estas almas se asemejan más a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar Tu Trono, Señor. Padre de misericordia y bondad suma, Te suplico, por el amor que Te inspiran estas almas y el gozo que Te proporcionan: bendice a todo el género humano, para que todas las almas a la par entonen las alabanzas que a Tu misericordia se deben por los siglos de los siglos. Amén.

Terminar con la jaculatoria del primer día.


DÍA SÉPTIMO - Abril 8

Por las almas que veneran especialmente la Misericordia Divina

Misericordiosísimo Jesús, cuyo Corazón es el Amor mismo, recibe en Tu Corazón piadosísimo las almas de aquellos que de una manera especial alaban y honran la grandeza de Tu misericordia. Son poderosas con el poder de Dios mismo. En medio de las dificultades y aflicciones siguen adelante, confiadas en Tu misericordia; y unidas a Ti, oh Jesús, portan sobre sus hombros a todo el género humano; por ello no serán juzgadas con severidad, sino que Tu misericordia las acogerá cuando llegue el momento de partir de esta vida.

Padre Eterno, vuelve Tu mirada sobre las almas que alaban y honran Tu Atributo Supremo, Tu misericordia infinita, guarecidas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Estas almas viven el Evangelio con sus manos rebosantes de obras de misericordia, y su corazón, desbordante de alegría, entona cánticos de alabanza a Ti, Altísimo Señor, exaltando Tu misericordia. Te lo suplico Señor: muéstrales Tu misericordia, de acuerdo con la esperanza y confianza en Ti depositada. Que se cumpla en ellos la promesa hecha por Jesús, al expresarles que durante su vida, pero sobre todo a la hora de la muerte, aquellas almas que veneraron Su infinita misericordia, serían asistidas por El, pues ellas son su gloria. Amén.


Terminar con la jaculatoria del primer día.


DÍA OCTAVO - Abril 9

Por las almas que estén en el purgatorio

Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste ¡misericordia!, introduzco ahora en el seno de Tu Corazón desbordante de misericordia las almas del purgatorio, almas que tanto aprecias pero que, no obstante, han de pagar su culpa. Que el manantial de Sangre y Agua que brotó de Tu Corazón apague las llamas purificadoras para que, también allí, el poder de Tu misericordia, sea glorificado.

Padre eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que padecen en el purgatorio y que Jesús acoge en Su Corazón, desbordante de piedad. Te suplico, por la dolorosa Pasión que sufrió Tu Hijo, y por toda la amargura que anegó Su sacratísima alma: muéstrate misericordioso con las almas que se hallan bajo Tu justiciera mirada. No los mires de otro modo, sino sólo a través de las heridas de Jesús, Tu Hijo bien amado; porque creemos firmemente que Tu bondad y compasión son infinitas. Amén.

Terminar con la jaculatoria del primer día.


DÍA NOVENO - Abril 10

Por las almas tibias

Piadosísimo Jesús, que eres la Piedad misma. Traigo hoy al seno de Tu Compasivo Corazón a las almas enfermas de tibieza. Que el puro amor que Te inflama encienda en ellas, de nuevo, la llama de tu amor, y no vuelva el peso muerto de su indiferencia a abrumante con su carga. ¡Oh, Jesús!, todo compasión, ejerce la omnipotencia de Tu Misericordia, y atráelas a Ti, que eres llama de amor viva y haz que ardan con santo fervor, porque Tú todo lo puedes.

Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que, a pesar de todo, Jesús cobija en el seno de su Corazón lleno de piedad. Padre de Misericordia, te ruego, por los sufrimientos que Tu Hijo padeció, y por sus tres largas horas de agonía en la Cruz, que ellas también glorifiquen en el mar sin fondo de Tu misericordia, Amén.

Terminar con la jaculatoria del primer día.


ROSARIO DE LAS LÁGRIMAS

ORACION INICIAL

Con tus lágrimas, oh Madre Dolorosa, destruye el dominio de los infiernos. Con tu mansedumbre, Oh Señor Jesucristo, tú que estás desligado de cadenas, libra al mundo de los errores actuales. Oh Jesús crucificado, postrados a tus pies, te ofrecemos las lágrimas de tu Santísima Madre, que te acompañó con ardiente y compasivo Amor, en el Doloroso camino de la Cruz. Concédenos, oh Buen Maestro, que sigamos de todo corazón, las enseñanzas que por medio de sus lágrimas nos ha dado, para que cumpliendo con tu Santísima Voluntad en la tierra, nos hagamos dignos del honor de alabarte en el cielo por toda la eternidad. Amén.

Los 7 Dolores de la Santísima Virgen:







Primer Dolor: Al oír la profecía de Simeón que su Hijo iba a morir y que su corazón sería traspasado por una espada.

Meditemos: "Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padeciste con el anuncio de Simeón cuando dijo que tu corazón sería el blanco de la Pasión de tu Hijo. Haz, Madre Mía, que sienta en mi interior la Pasión de tu Hijo y tus dolores"



Modo de rezarlo:

En lugar del Padre Nuestro se dirá:

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo.



En lugar del Ave María se dirá (7 veces):

V. Oh Jesús, oye nuestras oraciones.

R. Por las lágrimas de tu Santísima Madre la Virgen María



Para concluir se dirá 3 veces (invocaciones):

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo





Segundo dolor: Por la crueldad de Herodes y la huida a Egipto

Meditemos: " Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padeciste en el destierro a Egipto, pobre y necesitada en aquel largo camino. Haz, Señora, que sea libre de las persecuciones de mis enemigos"

En lugar del Padre Nuestro se dirá:

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo.



En lugar del Ave María se dirá (7 veces):

V. Oh Jesús, oye nuestras oraciones.

R. Por las lágrimas de tu Santísima Madre la Virgen María



Para concluir se dirá 3 veces (invocaciones):

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo



Tercer Dolor: Cuando perdió a su Divino Hijo por 3 días

Meditemos: "Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padeciste con la pérdida de tu Hijo durante tres días en Jerusalén. Concédeme lágrimas de verdadero dolor para llorar culpas por las veces que he perdido a mi Dios y que lo halle para siempre"



En lugar del Padre Nuestro se dirá:

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo.



En lugar del Ave María se dirá (7 veces):

V. Oh Jesús, oye nuestras oraciones.

R. Por las lágrimas de tu Santísima Madre la Virgen María



Para concluir se dirá 3 veces (invocaciones):

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo



Cuarto dolor: Cuando vió a su Hijo amadísimo cargando la Cruz
Meditemos: " Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padeciste al ver a tu Hijo con la cruz sobre los hombros, caminando al Calvario con escarnio, baldones y caídas. Haz, Señora, que lleve con paciencia la cruz de la mortificación y de los trabajos cotidianos"



En lugar del Padre Nuestro se dirá:

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo.



En lugar del Ave María se dirá (7 veces):

V. Oh Jesús, oye nuestras oraciones.

R. Por las lágrimas de tu Santísima Madre la Virgen María



Para concluir se dirá 3 veces (invocaciones):

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo


Quinto dolor: Al ver como Crucificaban a Jesús

Meditemos: " Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padeciste al ver morir a tu Hijo clavado en la cruz entre dos ladrones. Haz, Señora, que viva crucificado con mis vicios y pasiones"



En lugar del Padre Nuestro se dirá:

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo.



En lugar del Ave María se dirá (7 veces):

V. Oh Jesús, oye nuestras oraciones.

R. Por las lágrimas de tu Santísima Madre la Virgen María



Para concluir se dirá 3 veces (invocaciones):

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo


Sexto Dolor: Al tener en sus brazos el cuerpo sin vida de su amado Hijo

Meditemos: "Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padeciste al recibir en vuestros brazos aquel santísimo cuerpo difunto y desangrado, con tantas llagas y heridas. Haz, Señora, que mi corazón viva herido de amor y muerto a todo lo profano"



En lugar del Padre Nuestro se dirá:

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo.



En lugar del Ave María se dirá (7 veces):

V. Oh Jesús, oye nuestras oraciones.

R. Por las lágrimas de tu Santísima Madre la Virgen María



Para concluir se dirá 3 veces (invocaciones):

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo


Séptimo Dolor: Por la soledad en que se quedó al sepultar a su Divino Hijo

Meditemos: "Me compadezco, Madre Dolorosa, por el dolor que padeciste en tu soledad, sepultado ya tu Hijo. Haz, Señora, que yo quede sepultado a todo lo terreno y viva sólo para Ti y sienta en mi interior la Pasión de tu Hijo y tus dolores"


En lugar del Padre Nuestro se dirá:

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo.

En lugar del Ave María se dirá (7 veces):

V. Oh Jesús, oye nuestras oraciones.

R. Por las lágrimas de tu Santísima Madre la Virgen María



Para concluir se dirá 3 veces (invocaciones):

V. Oh Jesús, mira las lágrimas de quien tanto te amó en la tierra,

R. Y que te ama aún más ardientemente en el cielo



Oración final:

¡OH María , Madre del Amor, del dolor y de la compasión, te rogamos que unas nuestras oraciones con las tuyas, para que Jesús, tu Hijo Divino a Quien invocamos, oiga nuestras súplicas, en nombre de tus lágrimas Maternales, y nos conceda la Paz que tan ardiente buscamos, para que así podamos obtener la corona de la vida eterna. Amén.



LETANIAS:

Señor ten piedad de nosotros Señor ten piedad de…

Cristo ten piedad de nosotros Cristo ten piedad de…

Señor ten piedad de nosotros Señor ten piedad de…

Jesucristo óyenos Jesucristo óyenos

Jesucristo escúchanos Jesucristo escúchanos

Padre Celestial que eres Dios, Ten piedad de nosotros

Hijo redentor del mundo que eres Dios, Ten piedad de nosotros

Espíritu Santo que eres Dios, Ten piedad de nosotros

Santísima Trinidad que eres un solo Dios, ten piedad de nosotros

Ahora se contesta: RUEGA POR NOSOTROS

Santa maría,

Santa Madre de Dios,

Santa Virgen de las Vírgenes,

Madre en el Corazón Crucificada,

Madre Dolorosa,

Madre llorosa,

Madre afligida,

Madre desamparada,

Madre desolada,

Madre de tu Hijo privada,

Madre por una espada de dolor traspasada,

Madre de penas consumida,

Madre llena de angustias,

Madre con el corazón en la Cruz clavada,

Madre tristísima,

Fuente de lágrimas,

Colina de tormentos,

Espejo de paciencia,

Peña dura de constancia,

Ancora de la esperanza,

Refugio de los desamparados,

Escudo de los oprimidos,

Vencedora de los incrédulos,

Consuelo de los miserables,

Medicina de los enfermos,

Fortaleza de los débiles,

Puerto de los que naufragan,

Calma de las tempestades,

Recurso de los afligidos,

Temor de los que ponen acechanzas,

Tesoro de los fieles,

Ojo de los Profetas,

Báculo de los Apóstoles,

Corona de los Mártires,

Juez de los Confesores,

Perla de las Vírgenes,

Consuelo de las viudas,

Alegría de todos los Santos,

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo…Perdónanos Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo....Escúchanos Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo…Ten piedad de nosotros.



Ruega por nosotros Virgen Dolorosísima para que seamos dignos de alcanzar las promesas de tu Hijo Santísimo. Amén.


Via Crucis de un Niño que no Nació
Autor: Dr. Richard Thalmaann




Su muerte está decidida.

La madre ignora todo el proceso y sus consecuencias.

El médico no puede ignorarlo.


1º Estación: Jesús es Condenado a muerte.

¡He sido condenado a muerte ya antes de nacer! El amor no me ha llamado a la vida y por eso nadie me ama.

2º Estación: Jesús carga la cruz.

Me han cargado con el estigma de "no deseado", se me considera una desgracia, una carga no querida una complicación y me rechazan. Debo desaparecer.

3º Estación: Jesús cae por primera vez.

Me han convertido en un problema, un caso, nadie me considera una persona... solo soy un "caso de embarazo no deseado" un inoportuno del cual fácilmente se pueden deshacer.

4º Estación: Jesús se encuentra con su santa madre.

Tu encuentro con María, tu madre, Señor, ha sido muy doloroso y triste, pero yo no tengo una madre como tú, que me consuele y llore por mí, estoy encerrado en el vientre de una mujer que me entregará para que me maten.

5º Estación: Simón el cirineo, ayuda a Jesús a cargar la cruz.

A ti, Señor, te han ayudado a llevar tu cruz, a mí nadie me ayuda ni se compadece de mí... A mi madre le darán anestésicos para que no sufra cuando yo me este muriendo.

6º Estación: Verónica limpia el rostro de Jesús.

¡Oh, Jesús, si a mi pudiera consolarme y ayudarme una Verónica en mi impotencia e indefensión! ¿Nadie está enterado ni entiende mi desgracia, mi tragedia personal? ¿Nadie me defiende? ¿Por qué callan las leyes? ¿Por qué callan los cristianos?

7º Estación: Jesús cae por segunda vez.

Mientras yo sea así de pequeño e indefenso, fácilmente me pueden destruir. Mi padre hace cálculos a nivel económico, cuánto le puede llegar a costar, en lo referente a crianza, educación, etc. Económicamente soy una carga, evidentemente mi muerte es más barata, menos gasto, es el argumento de más peso... el que decidió mi suerte.

8º Estación: Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.

Jesús, mucho no te han ayudado el llanto de las mujeres de Jerusalén, ellos no han podido evitar tu muerte! ¡Como a mí... de que me sirven los tan proclamados derechos y las leyes, si en vez de protegerme abren y allanan el camino a mi muerte!

9º Estación: Jesús cae por tercera vez.

¡La situación es clara, debo morir! Las planificaciones del más alto nivel mundial, las llamadas "políticas de población" así lo han decidido... justo para mí no hay espacio ni lugar en este ancho y largo mundo...

10º Estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.

Antes de crucificarte, Señor, te han despojado de tus vestiduras. Yo en cambio, todavía no tengo nada que me cubra, solo esta delicada piel de la cual me tomaran firmemente y desgarrarán.

11º Estación: Jesús es clavado en la cruz.

A ti te han clavado en la cruz, mi cuerpo será despedazado y desgarrado, concienzudamentee mis restos serán contados y controlados... no sea que incluso pueda llegar a provocar una infección.

12º Estación: Jesús Muere en la cruz.

Tú te estás muriendo y yo también. Tú eres inocente, al igual que yo. ¡Acuérdate señor de mí, cuando llegues a tu reino de la vida eterna!

13º Estación: Jesús es bajado de la cruz.

Muerto tú has sido recogido por los brazos amorosos de tu afligida madre, y así nuevamente te acunó sobre el seno que te dio la vida... Pero yo... nadie me recoge, solo soy un mal recuerdo, una carga que pesa sobre la conciencia...

14º Estación: Jesús es colocar en el sepulcro.

A ti te depositaron en el sepulcro, a mí en un recipiente de desperdicios, de basura. Mientras espero el día del juicio final, cuando con profundo dolor deberé testificar contra "mis padres", ruego con todo mi amor de hijo, como tú me enseñaste...Padre, perdónalos, como yo los he perdonado, porque no saben lo que hacen.






Rosario por los NO NACIDOS



¿CÓMO REZAR EL ROSARIO?



+ Hacer Señal de la Cruz:
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

+ Rezar las siguientes oraciones:

- Padre Celestial, durante este tiempo de crisis mundial, permite que todas las almas encuentren su paz y seguridad en Tu Divina Voluntad. Otorga a cada alma la gracia para entender que Tu Voluntad es el Amor Santo en el momento presente. Padre Benévolo, ilumina cada conciencia para que vea las formas en que no está viviendo en Tu Voluntad. Concede al mundo la gracia para cambiar y el tiempo para hacerlo. Amén.

-Divino Niño Jesús, al rezar este rosario, te pedimos que quites del corazón del mundo el deseo de cometer el pecado del aborto. Quita el velo del engaño que Satanás ha puesto en los corazones, el cual presenta a la promiscuidad como una libertad; y revela lo que en realidad es: una esclavitud al pecado. Coloca en el corazón del mundo un renovado respeto por la vida desde el momento de la concepción. Amén.

+ Recitar el Credo:
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Después de cada misterio, decir las siguientes jaculatorias:

+ Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

+ Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de Tu Misericordia.

+ ¡Jesús, protege y salva a los No Nacidos!



MEDITACIONES PRO VIDA PARA LOS MISTERIOS DEL ROSARIO

Por el Padre Frank Pavone, Sacerdotes por la Vida


Misterios Gozosos


+ La Anunciación
María sintió confusión por el saludo del Ángel, sin embargo, se regocijó por cumplir la Voluntad de Dios. Oremos para que los que estén cruzando por penas o dificultades por sus embarazos reciban la gracia de confiar en la voluntad de Dios.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ La Visitación
Juan el Bautista saltó de gozo en el vientre de su madre. Oramos para que la gente comprenda que el aborto no se trata sobre niños que "pueden" venir al mundo, sino sobre niños que ya están en el mundo, viviendo y creciendo en el vientre de sus Madres y los cuales serán asesinados.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ La Natividad
Dios Mismo nació como un niño. La grandeza de una persona no depende del tamaño, puesto que el Rey de Reyes recién nacido es un pequeño. Oremos para que la amenaza de aborto contra los no nacidos que no alcanzan tamaño adecuado sea eliminada.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ La Presentación
El Niño es presentado en el Templo porque el Niño pertenece a Dios. Los niños no le pertenecen ni a los Padres ni a un gobierno. Ellos y todos nosotros, le pertenecemos a Dios.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ El Hallazgo de Jesús en el Templo
El Niño Jesús estaba lleno de sabiduría, porque Él es Dios. Oremos para que toda la gente pueda ver la sabiduría de Sus enseñanzas sobre la dignidad de la vida, y podamos comprender que sus enseñanzas no son una opinión, sino que son verdad.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

Misterios Dolorosos

+ La Agonía en el Huerto
Oremos por las madres y padres que se encuentran en agonía por la tentación de abortar a un hijo. Que les den a ellos, la buena nueva de que existen alternativas al aborto, y que hagan uso de toda la asistencia que tienen a su disponibilidad.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ La Flagelación
Así como el Cuerpo de Cristo era desgarrado por los instrumentos de los que lo flagelaban, también los cuerpos de los niños en el vientre de sus Madres, son desgarrados por los instrumentos de los abortistas. Oremos para que los abortistas se arrepientan por asesinar a los niños.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ La Coronación de Espinas
Jesús sufrió en silencio el dolor de las espinas que penetraban su cabeza. Oremos por las Madres y Padres de los niños abortados. Hay tantos que sufren la pena, el dolor y el arrepentimiento de haber tomado esa decisión que es irrevocable. Hay tantos que sufren en silencio, porque otros les dijeron que era lo normal y que no era gran cosa.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ La Cruz a Cuestas
Jesús no fue condenado por el poder de la gente malvada. Él fue condenado por el silencio de la gente buena. El silencio siempre ayuda al opresor, nunca a la víctima. Oremos para que nosotros nunca guardemos silencio contra el aborto, sino que hablemos efectivamente para salvar a los niños de la muerte.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ La Crucifixión
Al meditar sobre la muerte de Cristo, recordemos las muchas mujeres que han muerto por causa de los supuestos "abortos seguros y legales". Pidamos perdón y misericordia por ellas. Que su muerte sea, para otras mujeres, la salvación, para que no cometan ese error trágico.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

Misterios Gloriosos

+ La Resurrección
¡Cristo ha resucitado! Por su Resurrección, Él ha destruido el poder de la muerte, y por ende el poder del aborto. El resultado de esta batalla por la Vida ya ha sido decidido: ¡La Vida es victoriosa! Oremos para que todos los que luchan por la vida puedan extender esta victoria a cada rincón de nuestra sociedad.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ La Ascensión
Al Ascender al Trono de Dios Padre, Cristo toma nuestra naturaleza humana, la cual nos fue dada en el vientre de nuestras Madres, y la lleva hacia lo más alto del cielo. Él nos demuestra que los seres humanos hemos sido creados para ser elevados al cielo y no para ser descartados al fondo de los basureros. Oremos para que el mundo entero comprenda esta verdad y rechace el aborto.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ El Descenso del Espíritu Santo
El Espíritu Santo es el Defensor: Él ruega por nuestra causa, ya que no podemos salvarnos a nosotros mismos. Oremos para que Él nos convierta en defensores de los niños que no pueden hablar o escribir, que no pueden votar ni protestar, ni tampoco orar.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ La Asunción
La Santísima Virgen María fue asunta en cuerpo y alma al cielo porque ella es la Madre de Dios. Madre e Hijo son reunidos. La Asunción nos recuerda que ellos se pertenecen el uno al otro. Oremos para que la sociedad vea que no puede amar a las mujeres mientras mata a sus hijos, y no puede salvar a los niños si no ayuda a sus madres. Oremos para que la gente sea tocada de manera muy especial por la pregunta que propone el derecho a la vida "¿Porqué no podemos amarlos a ambos?"
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ La Coronación
Santa María es la Reina del Universo. Ella es la criatura más grande, segunda solo al mismo Dios. La Iglesia defiende la dignidad de la mujer. Oremos para que la gente comprenda que ser pro vida significa ser pro mujer, y que ser pro mujer exige ser pro vida.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

Misterios LUMINOSOS


+ El Bautismo de Cristo en el Jordán
Cuando Jesús fue bautizado, la voz del Padre se escuchó decir: “Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco.” Todos hemos sido llamados a ser hijos adoptivos de Dios por medio del bautismo. Oramos para que los niños en el vientre de sus Madres sean protegidos, para que puedan nacer y ser bienvenidos a la comunidad Cristiana por medio del bautismo.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ Cristo se da a conocer en las bodas de Caná
Jesús reveló su Gloria por medio del milagro en Caná. La pareja de recién casados es bendecida no sólo con vino, sino con la fe en Cristo. Oremos para que los matrimonios sean fortalecidos, enraizados en el Señor y abiertos al don de la nueva vida.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ Cristo proclama el Reino de Dios y llama a la conversión
“Arrepiéntanse y crean en la Buena Nueva.” Oremos para que estas primeras palabras de Jesús en su ministerio público, puedan ser escuchadas por todos los que han cometido abortos. Que sepan que el Señor los llama a la conversión y que puedan experimentar un arrepentimiento de entrega a la vida.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ La Transfiguración
Cristo es transformado en el Monte, los discípulos ven su Gloria. Que los ojos de todo el mundo sean transformados y que puedan ver en cada vida humana el reflejo de la Gloria del mismo Dios.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...

+ Jesús nos entrega la Eucaristía
“Éste es mi cuerpo, entregado por ustedes.” La Eucaristía nos enseña cómo vivir y cómo amar. Oremos para que los Padres de familia, quienes sacrifican a los bebés por sus propios intereses, aprendan a hacerse a un lado para el propio bienestar de sus bebés.
Un Padrenuestro... diez Avemarías... jaculatorias...



ORACIONES PARA DESPUÉS DEL ROSARIO


Ofrecemos las siguientes oraciones por las intenciones del Santo Padre y las necesidades de la Iglesia:

Padrenuestro… Avemaría… Toda la Gloria…

Dios te Salve, María Santísima, Hija de Dios Padre, Virgen Purísima antes del parto; en tus manos encomendamos nuestra fe para que la aumentes; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de Tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te Salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen Purísima durante el parto; en tus manos encomendamos nuestra esperanza para que la alientes; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de Tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te Salve, María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen Purísima después del parto; en tus manos encomendamos nuestra caridad para que la inflames, nuestras almas para que las salves y nuestras necesidades para que las remedies; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de Tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Dios te Salve, María Santísima, Templo, Trono y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen Concebida sin la culpa del pecado original.

Dios te Salve, Reina y Madre de Misericordia, Vida, Dulzura y Esperanza nuestra. Dios te Salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Eah pues, Señora Abogada nuestra, vuelve a nosotros ésos Tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto Bendito de Tu vientre, Oh Clemente, Oh Piadosa, Oh Dulce Virgen María. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Oremos: Oh Dios, cuyo unigénito Hijo, con su Vida, Muerte y Resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna, concédenos a los que recordamos estos misterios del Santo Rosario, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen, por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Oh María, Madre de Jesús y Madre nuestra, nos dirigimos a Ti en este día, ya que fuiste Tú la que dijiste "SI" a la vida. "Concebirás y darás a luz a un Hijo", dijo el ángel. Sin importar la sorpresa y la incertidumbre que esto te causaría, Tú dijiste "SI". "Hágase en mí según tu palabra".

Santa María, oramos hoy por todas las Madres que tienen miedo de ser Madres. Oramos por todas las que se sienten amenazadas y abrumadas por sus embarazos. Intercede por ellas, para que Dios les conceda la gracia de poder decir "si" y el valor de llevar a plenitud su embarazo. Que reciban la gracia de rechazar la falsa solución del aborto. Que puedan decir como Tú, "Hágase en mi según Tu Palabra". Que puedan vivir y sentir la ayuda de todos los cristianos y sepan que la paz viene al hacer la voluntad de Dios.

Letanía en Respuesta al Aborto


Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros
Cristo, ten piedad de nosotros. Cristo, ten piedad de nosotros
Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros

Cristo, óyenos. Cristo óyenos.
Cristo, escúchanos. Cristo escúchanos.

Ahora todos responden:................................Ten piedad de nosotros
Dios Padre, Creador del mundo...
Dios Hijo, por quien todo fue creado...
Dios Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida...
Señor Jesús, Principio y Fin...
Señor Jesús, Camino, Verdad, y Vida...
Señor Jesús, Resurrección y Vida...
Señor Jesús, Palabra Eterna de Vida...
Señor Jesús, que moraste en el vientre de la Virgen María...
Señor Jesús, Tú que amas a los pobres y a los débiles...
Señor Jesús, Defensor de los indefensos...
Señor Jesús, Pan de Vida...
Por cada pecado cometido en contra de la vida...
Por el pecado del aborto...
Por el asesinato diario de los niños inocentes...
Por el derramamiento de sangre en toda nuestra nación...
Por el clamor silencioso de todos Tus hijos...
Por el asesinato de tus futuros discípulos...
Por el abuso de las mujeres por el aborto...
Por el silencio de Tu gente...
Por la indiferencia de Tu gente...
Por la cooperación de Tu gente en esta tragedia...

Ahora todos responden:.............................Señor, atiende nuestra suplica.

Por nuestras hermanas y hermanos no nacidos que son asesinados por el aborto...
Por los hermanos y hermanas no nacidos en peligro de aborto...
Por nuestros hermanos y hermanas que han sobrevivido al aborto...
Por las Madres que han tenido abortos...
Por las Madres que sufren la tentación de tener un aborto...
Por las Madres que sienten la presión de tener un aborto...
Por la Madres que han rechazado el aborto...
Por los Padres de los niños abortados...
Por las Familias de los niños abortados...
Por las Familias de los que han sido tentados por tener un aborto...
Por los abortistas...
Por los que asisten y cooperan con los abortos...
Por los doctores y las enfermeras, que puedan cultivar la vida...
Por los líderes de gobierno, que puedan defender la vida...
Por el clero, que puedan hablar a favor de la vida...
Por el movimiento pro vida...
Por todos los que hablan, escriben y trabajan por eliminar el aborto...
Por todos los que ayudan a proveer alternativas al aborto...
Por todos los que promueven la adopción...
Por los grupos pro vida nacionales y locales...
Por la unidad en el movimiento pro vida...
Por el valor y la perseverancia del trabajo pro vida...
Por los que sufren de rechazo y ridiculez por su posición a favor de la vida...
Por los que han sido detenidos por defender la vida...
Por los que han sido maltratados y lastimados por defender la vida...
Por los profesionales de leyes...
Por los jueces y las cortes...
Por los policías...
Por los educadores...
Por los profesionales de los medios de comunicación...

Ahora todos responden:................................Te damos gracias Señor

En acción de gracias por los niños salvados del aborto...
En acción de gracias por las Madres salvadas y sanadas del aborto...
En acción de gracias por los que antes apoyaban el aborto y ahora defienden la vida...
En acción de gracias por todos los que se oponen al aborto...
En acción de gracias por el llamado a ser parte del movimiento pro vida...

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo...Sálvanos, Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo...Óyenos, Señor
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo...Ten piedad y Misericordia de nosotros

Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios, no desprecies las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todos los peligros, ¡Oh Virgen Gloriosa y Bendita! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo. Amén.

Oremos: Dios todopoderoso, Tú has creado todo por medio de Tu Hijo Jesucristo. Él venció el poder de la muerte por medio de Su Misterio Pascual. Que todos los que se confiesan ser cristianos, promuevan la Santidad de la Vida y que te sirvan fielmente, por El mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

Finalizamos haciendo la Señal de la Cruz:

En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.



DEVOCION A LOS SIETE DOLORES DE MARIA

PROMESAS DE LA VIRGEN A LOS DEVOTOS DE LOS SIETE DOLORES

Siete gracias que la Santísima Virgen concede a las almas que la honran diariamente (considerando sus lágrimas y dolores) con siete Avemarías. Santa Brígida.

1º. Pondré paz en sus familias.

2º. Serán iluminados en los Divinos Misterios.

3º. Los consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.

4º. Les daré cuanto me pidan con tal que no se oponga a la voluntad de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.

5º. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y los protegeré en todos los instantes de sus vidas.

6º. Los asistiré visiblemente en el momento de su muerte: verán el rostro de su Madre.

7º. He conseguido de mi Divino Hijo que los que propaguen esta devoción (a mis lágrimas y dolores) sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus pecados, y mi Hijo y Yo seremos “su eterna consolación y alegría”.




Practicamos esta devoción rezando, todos los días, siete veces el Avemaría mientras meditamos los siete dolores de María (un Avemaría en cada dolor).

María quiere que meditemos en sus dolores. Por eso al rezar cada Avemaría es muy importante que cerrando nuestros ojos y poniéndonos a su lado, tratemos de vivir con nuestro corazón lo que experimentó su Corazón de Madre tierna y pura en cada uno de esos momentos tan dolorosos de su vida. Si lo hacemos vamos a ir descubriendo los frutos buenos de esta devoción: empezaremos a vivir nuestros dolores de una manera distinta y le iremos respondiendo al Señor como Ella lo hizo.

Comprenderemos que el dolor tiene un sentido, pues ni a la misma Virgen María, la Madre “tres veces admirable”, por ser Hija de Dios Padre, Madre de Dios Hijo y Esposa de Dios Espíritu Santo, Dios la libró del mismo.

Si María, que no tenía culpa alguna, experimentó el dolor, ¿por qué no nosotros?



LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN

1º. La profecía de Simeón (Lc. 2, 22-35) ¡Dulce Madre mía! Al presentar a Jesús en el templo, la profecía del anciano Simeón te sumergió en profundo dolor al oírle decir: “Este Niño está puesto para ruina y resurrección de muchos de Israel, y una espada traspasará tu alma”. De este modo quiso el Señor mezclar tu gozo con tan triste recuerdo. Rezar Avemaría.

2º. La persecución de Herodes y la huída a Egipto (Mt. 2, 13-15) ¡Oh Virgen querida!, quiero acompañarte en las fatigas, trabajos y sobresaltos que sufriste al huir a Egipto en compañía de San José para poner a salvo la vida del Niño Dios. Rezar Avemaría.

3º. Jesús perdido en el Templo, por tres días (Lc. 2, 41-50) ¡Virgen Inmaculada! ¿Quién podrá pasar y calcular el tormento que ocasionó la pérdida de Jesús y las lágrimas derramadas en aquellos tres largos días? Déjame, Virgen mía, que yo las recoja, las guarde en mi corazón y me sirva de holocausto y agradecimiento para contigo. Rezar Avemaría.

4º. María encuentra a Jesús, cargado con la Cruz (Vía Crucis, 4ª estación) Verdaderamente, calle de la amargura fue aquella en que encontraste a Jesús tan sucio, afeado y desgarrado, cargado con la cruz que se hizo responsable de todos los pecados de los hombres, cometidos y por cometer. ¡Pobre Madre! Quiero consolarte enjugando tus lágrimas con mi amor. Rezar Avemaría.

5º. La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor (Jn. 19, 17-30) María, Reina de los mártires, el dolor y el amor son la fuerza que los lleva tras Jesús, ¡qué horrible tormento al contemplar la crueldad de aquellos esbirros del infierno traspasando con duros clavos los pies y manos del salvador! Todo lo sufriste por mi amor. Gracias, Madre mía, gracias. Rezar Avemaría.

6º. María recibe a Jesús bajado de la Cruz (Mc. 15, 42-46) Jesús muerto en brazos de María. ¿Qué sentías Madre? ¿Recordabas cuando Él era pequeño y lo acurrucabas en tus brazos?. Por este dolor te pido, Madre mía, morir entre tus brazos. Rezar Avemaría.

7º. La sepultura de Jesús (Jn. 19, 38-42) Acompañas a tu Hijo al sepulcro y debes dejarlo allí, solo. Ahora tu dolor aumenta, tienes que volver entre los hombres, los que te hemos matado al Hijo, porque Él murió por todos nuestros pecados. Y Tú nos perdonas y nos amas. Madre mía perdón, misericordia. Rezar Avemaría.



ROSARIO SOBRE LA CUARESMA

Indicaciones: Seleccionar los coros y los cantos antes del inicio del rosario.

Todos: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos libranos Señor, Dios nuestro.

Se inicia con la oraciones tradicionales.

Cuaresma es un tiempo de especial gracia, es tiempo favorable para convertirnos. Nosotros como Iglesia nos preparamos para vivir y celebrar el Misterio de la Reconciliación, cada vez con un corazón más convertido. Este es el sentido: convertir nuestro corazón al Señor.

Meditemos en este rosario en algunos medios que la Iglesia nos propone para poder prepararnos adecuadamente para la celebración de los misterios centrales de nuestra fe.


PRIMERA MEDITACIÓN: La iniciativa siempre es de Dios

Hay dos medios que nos propone la Iglesia para este tiempo litúrgico de la Cuaresma, que nos manifiestan claramente que la iniciativa parte de Dios-Amor. Por un lado, se nos propone tener una escucha atenta y reverente a la Palabra de Dios. Debemos tener durante esta Cuaresma un constante contacto con la Palabra Divina. Dios mismo sale a nuestro encuentro y nos invita a prepararnos nutriéndonos de su propia Palabra. Esta lectura de la Palabra de Dios, nos lleva a una oración más intensa, y éste es el segundo medio. Debemos nutrirnos de la oración durante esta Cuaresma, para no sucumbir y salir fortalecidos ante las tentaciones de Satanás. Esta oración debe mostrar nuestra reconciliación con Dios que nos invita al amor.

Padre nuestro...

SEGUNDA MEDITACIÓN: Cooperar con la gracia de Dios

Otro de los medios que se nos propone durante la Cuaresma es acudir a los sacramentos de la reconciliación y de la Eucaristía. Es necesario acudir a la misericordia del Señor. Para convertirnos debemos dejar todo pecado. Pero solos no podemos. Confiemos en el perdón que nos ofrece el Señor. No hay pecado que Él no pueda perdonarnos. Y acudamos también al encuentro con el Hijo de Santa María, realmente presente en la Eucaristís. Él mismo se ofrece por nosotros y se entrega en el altar de la reconciliación.

Padre nuestro...

TERCERA MEDITACIÓN: El ayuno y la abstinencia

Dos medios que nos ayudan a ir preparando mejor nuestro corazón. Debemos tomar conciencia de la bendición que nos da el Señor. Muchos no se percatan de la importancia de esto. Cuántos de nosotros sabemos del ayuno y abstinencia de todos los viernes de Cuaresma, como preparación. ¿Y cuántos de nosotros realmente lo vivimos?

Muy importante es también la mortificación y la renuncia en algunas circunstancias ordinarias de nuestra vida, ocasiones para acercarnos a la luz del Señor y conformarnos con Él, purificando nuestros corazones.

En esta meditación vamos a cantar el primer Ave María.

Padre nuestro...

CUARTA MEDITACION: Llamado a la conversión
El Señor nos invita a convertirnos a Él. Debemos llegar hasta el fondo de nosotros mismos, pues se trata de morir a todo lo que es muerte para resucitar a una vida nueva en el Señor.

Confiemos en la misericordia de Dios. Escuchemos lo que Él mismo nos dice en la Escritura: (hacer una pausa)

«Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne»

Padre nuestro...

QUINTA MEDITACION: En compañía de María

Y todo este camino que hemos emprendido, lo hacemos en la compañía tierna y amorosa de nuestra Santa Madre. Ella es guía segura en nuestro peregrinar hacia la plena configuración con su Hijo, el Señor Jesús. Es Ella quien con su intercesión nos ayuda a cambiar nuestro corazón de piedra en un corazón de carne.

Acojámonos a su intercesión y confiémosle nuestros esfuerzos para vivir intensamente este tiempo de conversión.

Padre nuestro...

Convirtamos nuestro corazón, trabajemos por nuestra propia reconciliación personal, siempre guiados de la mano amorosa de nuestra Madre.

Terminemos nuestra oración cantando LA SALVE.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Estas son las oraciones incluidas en el Rosario Ecuménico:

1) Credo de Nicea

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,

y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre

y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado,

y resucitó al tercer día, según las Escrituras,

y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;

y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo-en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.

2) El Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria por siempre.
Amén.
3) El Mandamiento más Importante

Dulce Jesús, te amo con toda el alma y el corazón. Ayúdame a servir a mi familia y a todos los demás que vea en el día de hoy.

En esta oración se intenta reflejar lo que aparece en las Sagradas Escrituras con respecto al mandamiento más importante de Jesús. Puede verse en Mateo 22:34-40.

4) La Gran Misión

Oh, Señor, sé que siempre estás conmigo; ayúdame a obedecer tus mandamientos y condúceme a compartir mi fe con los demás para que ellos te conozcan y te amen.

En esta oración se intenta reflejar lo que aparece en las Sagradas Escrituras con respecto a la gran misión. Puede verse en Mateo 28:16-20.

5) La Oración de Jesús

Señor Jesucristo, Hijo de Dios: apiádate de mí, que soy pecador.

"Milagros"

A continuación aparecen los milagros sobre los que se medita al rezar las oraciones del Rosario Ecuménico de los Milagros. Cada uno de ellos corresponde a distintos días o a distintos momentos del año:

A. Curaciones milagrosas (para los lunes, jueves y domingos desde el primer domingo de Adviento hasta el domingo anterior al Miércoles de Ceniza)

1. Jesús cura al criado del centurión (Lucas 7:1-10 y Mateo 8:5-13)

2. Una mujer toca el manto de Jesús (Lucas 8: 43-48, Marcos 5:25-34 y Mateo 9:20-22)

3. Jesús cura al ciego con barro (Marcos 8:22-26)

4. Jesús resucita a Lázaro de entre los muertos (Juan 11:17-44)

5. Jesús cura a diez leprosos (Lucas 17:11-21)

B. Hechos milagrosos (para los martes, viernes y domingos entre el Miércoles de Ceniza y el Domingo de Ramos)

1. Jesús convierte el agua en vino (Juan 2:1-11)

2. Jesús calma la tempestad (Mateo 8:18, 23-27, Marcos 4:35-41 y Lucas 8:22-25)

3. Jesús alimenta a los cinco mil (Mateo 14:15-21, Lucas 9:12-17, Juan 6:4-13 y Marcos 6:35-44)

4. Jesús camina sobre el agua (Marcos 6:47-52, Mateo 14:24-33 y Juan 6:16-21)

5. La higuera seca (Marcos 11:19-25, Mateo 21:19-22)

C. Apariciones milagrosas (para los miércoles, sábados y domingos desde la Pascua de Resurrección hasta el primer domingo de Adviento)

1. El Espíritu Santo encarna a Jesús en el seno de la Virgen María (Lucas 1:26-56)

2. La transfiguración (Mateo 17:1-8, Lucas 9:28-36 y Marcos 9:2-8)

3. Jesús aparece ante María Magdalena (Juan 20:11-18 y Marcos 16:9-11)

4. Jesús aparece ante el incrédulo Tomás (Juan 20:26-31)

5. Jesús aparece ante Pablo (Hechos 9:1-19)


SAN JOSÉ


INTRODUCCIÓN

San José es el patrono Universal de la Iglesia, patrono de la buena muerte y patrono de los seminarios. Fue escogido por Dios como fidelísimo guardián de los tesoros celestiales, que eran Jesús y María. Con fe acogió al Niño que había comenzado a vivir en el seno de María, y a ellos, a Jesús y María, les entregó su vida sin escatimar sacrificios. San José no llegó a ver a Jesús en su vida pública (predicación, milagros, etc.). No ha habido en el mundo santo más feliz ni padre más afortunado. ¡Qué felicidad la suya al ver a su lado al Hijo de Dios!

ORACIÓN A SAN JOSÉ DEL PAPA LEÓN XIII

Suele rezarse esta oración en los meses de Marzo y Octubre, al final del Santo Rosario.
A Vos, bienaventurado San José, acudimos en nuestra tribulación; y, después de invocar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido, y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos volváis benigno los ojos a la herencia que con su Sangre adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.
Proteged, oh providentísimo Custodio de la Sagrada Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y corrupción; asistidnos propicio, desde el Cielo, fortísimo libertador nuestro en esta lucha con el poder de las tinieblas; y, como en otro tiempo librásteis al Niño Jesús del inminente peligro de su vida, así, ahora, defended la Iglesia Santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir y piadosamente morir y alcanzar en el Cielo la eterna felicidad. Amén

ORACIÓN A SAN JOSÉ
¡Oh San José, custodio y padre de vírgenes, a cuya guarda fue encomendada la misma inocencia Cristo Jesús y María, Virgen de las Vírgenes: os suplico y ruego, por estas dos riquísimas prendas Jesús y María, que, preservándome de toda inmundicia, hagáis que siempre sirva a Jesús y María con puro corazón, con cuerpo casto y con el alma libre de toda mancha de pecado. Amén.

ORACIÓN PARA PEDIRLE UNA BUENA MUERTE
Poderoso patrón del linaje humano, amparo de pecadores, seguro refugio de las almas, eficaz auxilio de los afligidos, agradable consuelo de los desamparados, glorioso San José, el último instante de mi vida ha de llegar sin remedio; mi alma quizás agonizará terriblemente acongojada con la representación de mi mala vida y de mis muchas culpas; el paso a la eternidad será sumamente duro; el demonio, mi enemigo, intentará combatirme terriblemente con todo el poder del infierno, a fin de que pierda a Dios eternamente; mis fuerzas en lo natural han de ser nulas: yo no tendré en lo humano quien me ayude; desde ahora, para entonces, te invoco, padre mío; a tu patrocinio me acojo; asísteme en aquel trance para que no falte en la fe, la esperanza y en la caridad; cuando tú moriste, tu Hijo y mi Dios, tu esposa y mi Señora, ahuyentaron a los demonios para que no se atreviesen a combatir tu espíritu. Por estos favores y por los que en vida te hicieron, te pido ahuyentes a estos enemigos, para que yo acabe la vida en paz, amando a Jesús, a María y a ti, San José. Así sea.
Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistidme en la útima agonía.
Jesús, José y María, recibid cuando muera, el alma mía.

EJERCICIO DE LOS SIETE DOMINGOS EN HONOR DE LOS DOLORES Y GOZOS DE SAN JOSÉ
INTRODUCCIÓN:
Toda la vida de S. José fue un acto continuo de fe y obediencia en las circunstancias más difíciles y oscuras en que le puso Dios. Él es al pie de la letra "el administrador fiel y solícito a quien el Señor ha puesto al frente de su familia" (Lc 12, 42). Desde tiempo inmemorial, la Iglesia lo ha venido venerando e invocando como continuador en ella de la misión que un día tuviera para con su Fundador y Madre. En los momentos de noche oscura, el ejemplo de José es un estímulo inquebrantable para la aceptacíón sin reservas de la voluntad de Dios. Para propiciar ese veneración e imitación y para solicitar su ayuda, ponemos a continuación el siempre actual Ejercicio de los siete Dolores y Gozos.
Por la señal, etc -Acto de contrición.
Ofrecimiento
Glorioso Patriarca San José, eficaz consuelo de los afligidos y seguro refugio de los moribundos; dignaos aceptar el obsequio de este Ejercicio que voy a rezar en memoria de vuestros siete dolores y gozos. Y así como en vuestra feliz muerte, Jesucristo y su madre María os asistieron y consolaron tan amorosamente, así también Vos, asistidme en aquel trance, para que, no faltando yo a la fe, a la esperanza y a la caridad, me haga digno, por los méritos de la sangre de Nuestro Señor Jesucristo y vuestro patrocinio, de la consecución de la vida eterna, y por tanto de vuestra compañía en el Cielo,
Amén.

Primer dolor y gozo

Esposo de María, glorioso San José, ¡qué aflicción y angustia la de vuestro corazón en la perplejidad en que estábais sin saber si debíais abandonar o no a vuestra esposa! ¡Pero cuál no fue también vuestra alegría cuando el ángel os reveló el gran misterio de la Encarnación!
Por este dolor y este gozo os pedimos consoléis nuestro corazón ahora y en nuestros últimos dolores, con la alegría de una vida justa y de una santa muerte, semejante a la vuestra asistidos de Jesús y de María.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Segundo dolor y gozo

Bienaventurado patriarca glorioso S. José, escogido para ser padre adoptivo del Hijo de Dios hecho hombre, el dolor que sentisteis viendo nacer al Niño Jesús en tan gran pobreza, se cambió de pronto en alegría celestial al oír el armonioso concierto de los ángeles y al contemplar las maravillas de aquella noche tan resplandeciente.
Por este dolor y gozo alcanzadnos que después del camino de esta vida vayamos a escuchar las alabanzas de los ángeles y a gozar de la gloria celestial.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Tercer dolor y gozo

Ejecutor obediente de las leyes divinas, glorioso San José, la sangre preciosísima que el Redentor Niño derramó en su circuncisión os traspasó el corazón, pero el nombre de Jesús que entonces se le impuso, os confortó llenándoos de alegría,
Por este dolor y por este gozo alcalzadnos el vivir alejados de todo pecado, a fin de expirar gozosos con el nombre de Jesús en el corazón y en los labios,
Padrenuestro, Avemaría y Gloria,

Cuarto dolor y gozo

Santo fiel, que tuvísteis parte en los misterios de nuestra redención, glorioso San José, aunque la profecía de Simeón acerca de los sufrimientos que debían pasar Jesús y María, os causó dolor, sin embargo os llenó también de alegría, anunciándoos al mismo tiempo la salvación y resurrección gloriosa que de ahí se seguiría para un gran número de almas.
Por este dolor y por este gozo, conseguidnos ser del número de los que por los méritos de Jesús y por la intercesión de la Virgen María han de resucitar gloriosamente.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria,

Quinto dolor y gozo

Custodio vigilante del Hijo de Dios hecho hombre, glorioso San José, ¡cuánto sufrísteis teniendo que alimentar y servir al Hijo de Dios, particularmente a vuestra huida a Egipto!, ¡pero cuán grande fue vuestra alegría teniendo siempre con vos al mismo Dos y viendo derribados los ídolos de Egipto.
Por este dolor y por este gozo, alcanzadnos alejar para siempre de nosotrosal demonio, sobre todo huyendo de las ocasiones peligrosas, y derribar de nuestro corazón todo ídolo de afecto terreno, para que ocupados en servir a Jesús y María, vivamos tan sólo para ellos y murarnos gozosos en su amor.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria,

Sexto dolor Y gozo

Ángel de la tierra, glorioso San José, que pudísteis admirar al Rey de los cielos, sometido a vuestros más mínimos mandatos, aunque la alegría al traerle de Egipto se turbó por temor a Arquelao, sin embargo, tranquilizado luego por el Ángel vivísteis dichoso en Nazaret con Jesús y María.
Por este dolor y gozo, alcanzadnos la gracia de desterrar de nuestro corazon todo temor nocivo, de poseer la paz de la conciencia, de vivir seguros con Jesús y María y de morir también asistidos de ellos.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria,

Séptimo dolor y gozo

Modelo de toda santidad, glorioso San José, que habiendo perdido sin culpa vuestra al Niño Jesús, le buscasteis durante tres días con profundo dolor, hasta que lleno de gozo, le encontrasteis en el templo, en medio de los doctores.
Por este dolor y este gozo, os suplicamos con palabras salidas del corazón, intercedáis en nuestro favor para que no nos suceda jamás perder a Jesús por algún pecado grave. Mas si por desgracia le perdemos, haced que le busquemos con tal dolor que no nos deje reposar hasta encontrarle favorable, sobre todo en nuestra muerte, a fin de ir a gozarle en el cielo y a cantar eternamente con Vos sus divinas misericordias.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Antífona

Jesús mismo era tenido por hijo de José, cuando empezaba a tener como unos treinta años. Rogad por nosotros, San José, para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Oración Final

Oh Dios, que con inefable providencia, os dignásteis elegir al bienaventurado José por esposo de vuestra Santísima Madre, os rogamos nos concedáis tener como intercesor en los cielos al que en la tierra veneramos como protector. Vos que vivís y reináis por los siglos de los siglos. Amén.

LETANÍA A SAN JOSÉ
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos,
Cristo escúchanos,
Dios Padre Celestia.
Ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo.
Dios Espíritu Santo. Santa Trinidad, un solo Dios. Santa María.
Ruega por nosotros.
San José. Ínclito descendiente de David, Lumbrera de los Patriarcas. Esposo de la Madre de Dios, Custodio casto de la Virgen. Padre nutricio del Hijo de Dios, Solícito defensor de Cristo. Jefe de la Sagrada Familia. José justísimo, José castísimo. José prudentísimo. José fortísimo, José obedientísimo, José fidelísimo. Espejo de paciencia. Amador de la pobreza. Modelo de los obreros. Honra de la vida doméstica. Custodio de Vírgenes. Amparo de las familias. Consuelo de los desgraciados.
Esperanza de los enfermos. Abogado de los moribundos. Terror de los demonios. Protector de la Santa Iglesia.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Ten misericordia de nosotros.
Le constituyó señor de su casa, Y jefe de todo cuanto poseía.
OREMOS: Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir a San José para esposo de tu Madre Santísima: te rogamos nos concedas que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle por intercesor en el Cielo. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
INVOCACIÓN: San José, haz que vivamos una vida inocente, asegurada siempre bajo tu patrocinio.


la Corona de los Corazones Unidos:
Persignarse: Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

+ Invocación al Espíritu Santo:
Ven, Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Doloroso e Inmaculado Corazón de María, Tu amadísima esposa. (Repetir tres veces)

+ Rezar la Corona de los Corazones Unidos: Son cinco meditaciones; una persona las lee y después de cada una todos dicen un Padre Nuestro y tres Aves Marías. Al terminar las cinco meditaciones, todos dicen la Oración a los Corazones Unidos.
>subir
Corona de los Corazones Unidos:
-Meditación en Honor al Sagrado Corazón de Jesús.
Yo invito a Mis hijos a comprender la inmensa profundidad y perfección contenida en el Corazón de Mi Hijo Querido. Permítanse ser atraídos a este Vaso de perfecto Amor, Misericordia y Verdad. Dejen que la Llama de Su Corazón les consuma y les lleve a la más alta unión con la Santísima Trinidad. ¡A Él todo el honor y la gloria!
Jesús, otorga a Mis hijos hambre de salvación a través de la devoción a Tu Sacratísimo Corazón.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

-Meditación en Honor al Inmaculado Corazón de María.
Inmaculado Corazón de María, eres el vaso más puro de la gracia, la definición misma de la santidad, y una señal del Apocalipsis. María, Tu Corazón es el Refugio del Amor Santo, una señal de contradicción en esta era de maldad.
Querido Corazón de María, ha sido ordenado que la conversión y la paz del mundo sean confiadas a Ti. Sólo a través del Amor Santo se podrá ganar la batalla. Como Tú, Corazón de María, fuiste traspasado por muchas espadas, atraviesa nuestros corazones con la flecha encendida del Amor Santo. Inmaculado Corazón de María, ruega por nosotros.
Un Padrenuestro y tres Avemarías

-Meditación sobre la Pasión de Nuestro Señor.
Jesús estuvo dispuesto a morir por los pecados de la humanidad. Él murió por todos y cada uno de nosotros. De Su costado, aún hoy, fluye una fuente inagotable de Amor y Misericordia. No sean renuentes, como lo fue Simón en abrazar las cruces que les son dadas. Muchos sufren las llamas eternas del infierno porque no hubo alguien dispuesto a sufrir por ellos.
Víctima Eterna, verdaderamente presente en los sagrarios del mundo, ruega por nosotros.
Un Padrenuestro y tres Avemarías

-Meditación sobre los Dolores de María.
Así como Mi Hijo sufrió por ustedes, Yo sufrí también, en Mi entendimiento, en Mi corazón y en Mi cuerpo. Mi cruz física quedó escondida. Mis cruces emocionales e intelectuales sólo pudieron suponerse, con intensidad ardían dentro de Mí. Igualmente, su sufrimiento debe permanecer oculto, siempre que sea posible para ganar méritos para las almas y gracias para el mundo.
Un Padrenuestro y tres Avemarías.

-En Expiación a los Corazones de Jesús y de María.
Yo les invito a comprender que su “sí en el momento presente al Amor Santo es expiación para Nuestros Corazones Unidos. Les digo esto, pequeños, porque vivir en el Amor Santo en cada momento requiere una autodisciplina heroica y un rendirse a la Divina Voluntad de Dios a través del Amor Santo. Se pueden sacrificar muchas y grandes cosas; las posesiones, los acontecimientos y más, pero ninguna tan grande como la voluntad propia. Ésta es la mayor expiación.
Un Padrenuestro y tres Avemarías

Oración a los Corazones Unidos de Jesús y María:
¡Oh Corazones Unidos de Jesús y María!, son toda gracia, toda misericordia, todo amor. Permitan que mi corazón esté unido a los Suyos, para que cada necesidad mía, esté presente en Sus Corazones Unidos. Sobre todo, viertan sus gracias sobre esta necesidad en particular (mencione su necesidad). Ayúdenme a reconocer y a aceptar Su amorosa Voluntad en mi vida. Santas y Sagradas Heridas de los Corazones Unidos de Jesús y María, atiendan mi oración.
>subir
+Un Rosario:

+Oraciones para antes del Rosario:

Tal como lo pidió la Madre Bendita; levantamos al Cielo nuestros rosarios y decimos:
Reina Celestial, con este rosario enlazamos a todos los pecadores y a todas las naciones a Tu Inmaculado Corazón.

Padre Celestial, durante este tiempo de crisis mundial, permite que todas las almas encuentren su paz y seguridad en Tu Divina Voluntad. Otorga a cada alma la gracia para entender que Tu Voluntad es el Amor Santo en el momento presente.
Padre Benévolo, ilumina cada conciencia para que vea las formas en que no está viviendo en Tu Voluntad. Concede al mundo la gracia para cambiar y el tiempo para hacerlo. Amén.

Divino Niño Jesús, al rezar este rosario, te pedimos que quites del corazón del mundo el deseo de cometer el pecado del aborto. Quita el velo del engaño que Satanás ha puesto en los corazones, el cual presenta a la promiscuidad como una libertad; y revela lo que en realidad es: una esclavitud al pecado.
Coloca en el corazón del mundo un renovado respeto por la vida desde el momento de la concepción. Amén.

Credo de los Apóstoles
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.



DEVOCIÓN A LA PRECIOSA SANGRE DE JESÚS

"Yo soy tu Jesús, nacido Encarnado, resucitado de entre los muertos. ¡Aleluya! Ofrezco al mundo, a través tuyo, esta devoción al sacrificio de Mi Preciosísima Sangre. La devoción es corta, pero poderosa, son cinco veces el Avemaría." (11 de Abril del 2004.)

• El sacrificio del derramamiento de Mi Sangre por los latigazos y las espinas perpetrados por Mis
perseguidores.
Avemaría…

• El sacrificio del derramamiento de Mi Sangre al ser clavado en la Cruz.
Avemaría…

• El sacrificio del derramamiento de Mi Sangre cuando Mi Corazón fue traspasado por la espada.
Avemaría…

• El sacrificio del derramamiento de Mi Sangre en cada Misa.
Avemaría…

• El sacrificio del derramamiento de Mi Sangre mientras permanezco en Cuerpo, Sangre, Alma y
Divinidad en los sagrarios del mundo.
Avemaría…

"Estoy preparado para comunicarte Mis promesas para aquellos que reciten cinco veces el Avemaría venerando el derramamiento de Mi Preciosísima Sangre.

• Primero y sobre todo, esto es una protección pronta y segura contra los ataques de Satanás.

• En segundo lugar, esta veneración descubrirá los ataques de Satanás que se encuentren ocultos.

• En tercer lugar, ésta es una herramienta en el camino de las almas hacia la perfección, llevándolas a profundizar en los Aposentos de Nuestros Corazones Unidos.” (Jesús, 12 de Abril del 2004.)

"Niña, me has estado solicitando alguna forma en que las almas puedan ser iluminadas para ver sus propios corazones. Yo te la he dado en esta devoción rezando el Avemaría cinco veces ofrecidas por Mi Preciosa Sangre derramada. Yo invito a los incrédulos a que pongan a prueba lo que te estoy diciendo. Recen cinco veces el Avemaría. Dejen que su corazón se involucre en la oración. Entonces, sólo a través de su propio orgullo es que podrían negar el valor de esta devoción. Se te ha dado en un tiempo en que los corazones están atados por las mentiras de Satanás como nunca antes. Se ha dado para liberar el corazón de la humanidad de las garras de Satanás.”


****** EL DÍA QUE SE INICIA LA NOVENA, SE REZA LO SIGUIENTE:
Santísima Virgen María, “La que desata los nudos", te ofrezco esta Novena para pedirte por las siguientes intenciones: (Aquí se dice y recuerda los favores que se quiere alcanzar).

ORACIÓN INICIAL DE CONSAGRACIÓN A MARÍA LA VIRGEN QUE DESATA LOS NUDOS:
Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: Mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protégeme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la Gracia Divina; ayúdame a que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que él pensó para mí.
Amén.
___________________________________________________________________
NOVENA A MARÍA LA VIRGEN QUE DESATA LOS NUDOS.
Cada día: La Señal de la Cruz y el Acto de Contrición para que Dios purifique nuestro corazón:
Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como vos; antes querría haber muerto que haberte ofendido. Propongo firmemente, ayudado por tu Divina Gracia, no pecar más y alejarme de las ocasiones próximas de pecado.
Amén.

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Primer Día: “Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su pueblo de todos los pecados”. (Mateo 1, 21).

Reflexión: Jesús es el gran desatador de nuestros pecados (nudos); pero también la Virgen María, ya que le dio su carne y su sangre para que hecho hombre pudiera salvarnos del pecado y de la muerte. Dios se valió de una mujer para salvarnos; también Él se quiere valer de nosotros, como sus instrumentos para que su Hijo Jesús nos siga salvando. (Breve meditación). Luego se reza una decena del Santo Rosario: Un Padre Nuestro, diez Ave María, Gloria y la Oración a Nuestra Señora “La que desata los nudos".

ORACION A NUESTRA SRA.
LA VIRGEN QUE DESATA LOS NUDOS:
(Repetirla cada uno de los días)

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre; el maligno nunca fue capaz de enredarte con su confusión. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos enseñaste a desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusión con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que le hallemos en todas las cosas, tengamos en El puestos nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos.
Amén.
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Segundo Día: “El ángel le respondió; El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios." (Lucas 1, 21)

Reflexión: Es Dios, Espíritu Santo, el que fecundó el vientre purísimo de María para que su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, naciera como hombre. Debido al pecado original es que no tenemos la posibilidad de nacer santos; pero desde el mismo momento en el que somos bautizados, acto por el cual se nos libra del pecado original, nuestro objetivo debe y tiene que ser el alcanzar la santidad, es decir, estar junto a Jesús en la vida eterna. (Breve meditación). Luego se reza una decena del Santo Rosario: Un Padre Nuestro, diez Ave María, Gloria y la Oración a Nuestra Señora “La que desata los nudos".

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Tercer Día: “María dijo entonces: Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho. Y el ángel se alejo". (Lucas 1, 38)

Reflexión: Debemos tratar de imitar la actitud de servicio de María. Es necesario que estemos con aquellas personas que tienen la necesidad de la Palabra de Dios, la que puede ser transmitida también con los pequeños actos buenos que realizamos cotidianamente. (Breve meditación). Luego se reza una decena del Santo Rosario: Un Padre Nuestro, diez Ave María, Gloria y la Oración a Nuestra Señora “La que desata los nudos".
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Cuarto Día:
“Vayamos a Belén y veamos lo que ha sucedido... fueron rápidamente y encontraron a María y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo contaron lo que había oído decir de este niño... mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón." (Lucas 2, 15-19)

Reflexión: Es nuestra misión como cristianos y como miembros de una misma Iglesia, el difundir a todo el mundo la Buena Noticia del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Para esto debemos alimentarnos permanentemente de su palabra en la Santa Misa y, al igual que María, guardarla y meditarla en nuestro corazón. (Breve meditación). Luego se reza una decena del Santo Rosario: Un Padre Nuestro, diez Ave María, Gloria y la Oración a Nuestra Señora “La que desata los nudos".
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Quinto Día:
”Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de Jesús. El anciano Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: “”Este niño será causa de caída y elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti mismo una espada te atravesará el corazón."

Reflexión: Desde niño, Jesús cumplió con la misión encomendada por su Padre celestial, que fue la de transmitir su palabra. Sin embargo, no siempre fue entendido y aceptado dicho mensaje, lo cual derivo en su muerte. Pidámosle a Cristo, por intercesión de María, que nos llene de valor para cambiar aquellas cosas que es posible cambiar y serenidad para soportar las que no podemos cambiar. (Breve meditación). Luego se reza una decena del Santo Rosario: Un Padre Nuestro, diez Ave María, Gloria y la Oración a Nuestra Señora “La que desata los nudos".
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Sexto Día:
”Jesús le respondió: Mujer, que tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía. Pero su Madre dijo a los sirvientes: Hagan todo lo que Él les diga." (Juan 2, 4-5)
Reflexión: María, siendo Madre de Cristo, siempre hizo lo que Él le dijo. Imitemos permanentemente su obediencia a la voluntad de Dios y escuchémoslo día a día desde el Evangelio donde Jesús nos dice qué quiere que hagamos. (Breve meditación). Luego se reza una decena del Santo Rosario: Un Padre Nuestro, diez Ave María, Gloria y la Oración a Nuestra Señora “La que desata los nudos".
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Séptimo Día:
“Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra; y al que llame se le abrirá." (Mateo 7, 7-8).

Reflexión: La única manera de entablar un diálogo con Cristo o con María es a través de la oración. La oración hecha con fe es el arma más poderosa para luchar contra la confusión con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. No olvidemos que Dios nos escucha siempre, pero a veces no nos da lo que pedimos sino lo que verdaderamente necesitamos. (Breve meditación). Luego se reza una decena del Santo Rosario: Un Padre Nuestro, diez Ave María, Gloria y la Oración a Nuestra Señora “La que desata los nudos".
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Octavo Día:
“Al ver a su Madre y cerca de Ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: Mujer aquí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Aquí tienes a tu madre, Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa." (Juan 19, 26-27).

Reflexión: Tanto es el amor que nos tiene Jesús, que antes de morir nos dejó a María, su propia madre, para que nos cuidara y nos guiara por el camino que Dios preparó para cada uno de nosotros. (Breve meditación). Luego se reza una decena del Santo Rosario: Un Padre Nuestro, diez Ave María, Gloria y la Oración a Nuestra Señora “La que desata los nudos".
_________________________________________________________________________________
Noveno Día:
“Los apóstoles, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la Madre de Jesús.... “” y “” al llegar el día de Pentecostés, todos quedaron llenos del Espíritu Santo". (Hechos 1, 14 y 2, 1.4)

Reflexión: El Padre nos envía en la fiesta de Pentecostés al Espíritu Santo para que obtengamos la fuerza necesaria para poder transmitir su mensaje. Esa fuerza nos es dada especialmente en el sacramento de la Confirmación junto con sus siete dones y también cada vez que lo pedimos humilde y confiadamente en la oración. (Breve meditación). Luego se reza una decena del Santo Rosario: Un Padre Nuestro, diez Ave María, Gloria y la Oración a Nuestra Señora “La que desata los nudos".

novenas de las 3 ave maria

Oh Madre de Dios y Madre de todas las gracias: por las muchísimas que te concedió la Santísima Trinidad, y particularmente por tu poder, sabiduría y ardiente caridad, te suplico nos concedas a nosotros participar de estas gracias, como participan los hijos de los bienes de sus padres, y especialmente nos concedas la gracia que te pedimos en esta novena honrando en ti al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén.

(Hacer aquí la petición).

REZAR ASÍ:

1

Oh Virgen poderosísima: así como Dios Padre, en su munificencia omnipotente, levantó tu alma sobre un trono de gloria sin igual, hasta el punto de que, después de él, eres la más poderosa en el cielo y en la tierra, así también te suplico que me asistas en la hora de la muerte, para fortificarme y rechazar de mí toda potestad enemiga.

Avemaría.

Antigua estampa religiosa de
N. S. de las Tres Avemarías

2

Oh Virgen sapientísima: así como el Hijo de Dios, conforme a los tesoros de su sabiduría, te adornó y llenó maravillosamente de ciencia y entendimiento, de tal modo que gozas del conocimiento de la Santísima Trinidad más que todos los santos juntos, y como sol brillante, con la claridad de que te ha embellecido, adornas todo el cielo, así también te ruego me asistas en la hora de la muerte, para llenar mi alma de las luces de la fe y de la verdadera sabiduría, para que no la oscurezcan las tinieblas de la ignorancia y del error.

Avemaría.



3

Oh Virgen amantísima: así como el Espíritu Santo te llenó por completo de las dulzuras de su amor y te hizo tan amable y tan amante que, después de Dios, eres la más dulce y la más misericordiosa, así también te ruego me asistas en la hora de la muerte, llenando mi alma de tal suavidad de amor divino, que toda pena y amargura de muerte se cambie para mí en delicias.

Avemaría.



PROTECTOR DE LOS ENFERMOS DE CANCER

SAN EZEQUIEL MORENO

Festividad : su día: 19 de agosto
Protector
de los enfermos, especialmente de lo que padecen cáncer.

ORACIÓN PREPARATORIA
(para todos los días)
Padre, perdona todas mis culpas; dame fuerza de voluntad para enmendarme

y perseverar en tu amistad. Por la intersección de san Ezequiel,

haz que te sirva mejor en el cumplimiento fiel de mis obligaciones;

concédeme también la gracia especial de...

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Invocación final. San Ezequiel, ruega por nosotros.
DÍA PRIMERO
"Dios nos llama a la perfección a todas horas y desde niños"
San Ezequiel nació y creció en un hogar sencillo, pero cristiano.

Allí desarrolló un carácter cuajado de virtudes cristianas que lo llevó a la perfección.

Señor, siembra en tu iglesia hogares como el suyo; ayúdanos a

formar cristianamente a nuestros jóvenes. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

__________
DÍA SEGUNDO
"Hagámonos con nuestras virtudes instrumentos aptos de Dios"
San Ezequiel respondió con generosidad a la vocación recibida.

Supo ser, siempre y en todo lugar, instrumento obediente en las manos de Dios.

Señor, concédenos cumplir fielmente, a imitación suya, los deberes del estado a que Tú nos has llamado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

__________
DÍA TERCERO
"Dios me dio un don inapreciable al llamarme a la vida religiosa"
Aun siendo obispo, san Ezequiel vivió siempre como fraile.

Fue pobre, casto y obediente, entregado sin reservas al servicio de la Iglesia.

Señor, que nuestros religiosos sean siempre abundantes y estén,

como san Ezequiel, dedicados a tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

__________
DÍA CUARTO
"Hay que estar desprendido de todo para llevar vida de misionero"
San Ezequiel tenía de los misioneros una idea elevadísima;

a gusto se habría cambiado por ellos.

Señor, asiste a nuestros misioneros. Multiplícalos. Que sean como san Ezequiel.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

__________
DÍA QUINTO
"Sólo en la voluntad divina se puede encontrar el verdadero gozo"
La perfección consiste en cumplir siempre la voluntad de Dios.

Fray Ezequiel llegó a ser santo porque en todo momento intentó seguirla.

Señor, haznos aceptar tus planes sin condiciones.

Que, igual que san Ezequiel, seamos así felices. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

__________
DÍA SEXTO
"Buscad gente que pida mucho al Señor y le fuerce con sus oraciones"
Todos los días, san Ezequiel pasaba varias horas ante el sagrario;

de allí brotaba su ardiente caridad, su celo incansable, su fortaleza y austeridad.

Señor, enséñanos a rezar como él lo hacía.

Danos una oración perseverante que fecunde la vida de la Iglesia.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

__________
DÍA SÉPTIMO
"Amar a María es amar la cosa más bella que todo lo que no es Dios"
San Ezequiel profesó a la Virgen un entrañable amor,

como lo demuestran sus escritos y los recuerdos que nos dejó.

Señor, como hiciste con san Ezequiel,

aumenta nuestra devoción a la Madre de tu Hijo y Madre nuestra.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

__________
DÍA OCTAVO
"La renta del prelado era el pan, el vestido, y el contento de los pobres"
San Ezequiel consagró toda su vida a servir a los demás.

Su caridad con los pobres, enfermos y necesitados, no tuvo límites.

Señor, que su ejemplo nos estimule a prodigarnos en favor de los necesitados.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

__________
DÍA NOVENO
"Si no hubiera sufrimientos, pocos se acordarían de que hay Dios"
Unido a Cristo, san Ezequiel sufrió con dulzura admirable

el cáncer de nariz que lo llevó a la tumba.

Que aprendamos a imitar su ejemplo, Señor.

Que el sufrimiento nos purifique y nos acerque a Ti.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.


Rezo de la Novena a REINA DE LA PAZ

Primer día
Oramos por los Videntes
1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación
Jesús dijo a Sus discípulos: "Lo que ha sucedido es aquello de que Yo les hablaba cuando aún estaba con ustedes; que tenía que cumplirse todo lo que estaba escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos". Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que padecer y habría de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se habría de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios y el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto. Ahora yo les voy a enviar al que mi Padre les prometió. Permanezcan, pues, en la ciudad, hasta que reciban la fuerza de lo alto" (Lucas 24,44-49)

"Queridos hijos, hoy les doy gracias porque viven mis mensajes y con sus vidas dan testimonio de ellos. Sean fuertes, hijitos, y oren para que la oración les dé fuerzas y alegría. Sólo así cada uno de ustedes será mío y yo los guiaré por el camino de la salvación. Hijitos, oren y con sus vidas testimonien mi presencia aquí. Que cada día sea para ustedes un testimonio gozoso del amor de Dios. Gracias por haber respondido a mi llamado" (Mensaje del 25 de Junio de 1999)

«La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes» (San Juan Damasceno, f.o. 3,24). ¿Desde dónde hablamos cuando oramos? ¿Desde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde «lo más profundo» (Sal 130,14) de un corazón humilde y contrito? El que se humilla es ensalzado (cf. Lc 18,9-14). La humildad es la base de la oración. «Nosotros no sabemos pedir como conviene» (Rm 8,26). La humildad es una disposición necesaria para recibir gratuitamente el don de la oración; el hombre es un mendigo de Dios (cf. San Agustín, serm. 56, 6,9) (CIC: 2559)

4. Letanías de la Santísima Virgen

Oración conclusiva: Señor, Tú llamas a todos los cristianos a ser verdaderos testigos de Tu vida y de Tu amor. Hoy, Te damos gracias de manera especial por los videntes y por su misión de dar testimonio de los mensajes de la Reina de la Paz. Te presentamos todas sus necesidades. Rogamos por cada uno de ellos en lo personal para que Tú estés cerca de ellos, a fin de que puedan crecer incesantemente en la experiencia de Tu poder. Te pedimos que los conduzcas a una oración cada vez más profunda y humilde, mientras siguen dando testimonio de la presencia de Nuestra Señora en Medjugorje. Amén.

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Rezo de la Novena

Segundo Día
Oremos por todos los Sacerdotes que sirven en el Santuario
1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación
Jesús dijo a Sus discípulos: "Yo les aseguro: el que crea en mí, hará las obras que hago yo y las hará aún mayores, porque yo me voy al Padre; y cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre" (Juan 14,12-14)

"Queridos hijos, hoy estoy con ustedes de un modo especial y les traigo mi bendición maternal de paz. Oro por ustedes e intercedo por ustedes ante Dios para que comprendan que cada uno de ustedes es portador de paz. No pueden tener paz si sus corazones no están en paz con Dios. Por ello, hijitos, oren, oren, oren, porque la oración es el fundamento de su paz. Abran sus corazones y denle tiempo a Dios de modo tal que Él será su amigo. Cuando se tiene verdadera amistad con Dios ninguna tempestad puede destruirla. Gracias por haber respondido a mi llamado" (Mensaje del 25 de Junio de 1997)

"Si conocieras el don de Dios" (Jn 4,10). La maravilla de la oración se revela precisamente allí, junto al pozo donde vamos a buscar nuestra agua: allí Cristo va al encuentro de todo ser humano, es el primero en buscarnos y el que nos pide de beber. Jesús tiene sed, su petición llega desde las profundidades de Dios que nos desea. La oración, sepámoslo o no, es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Él (cf. San Agustín, quaest.64, 4). "Tú le habrías rogado a él, y él te habría dado agua viva" (Jn 4,10). Nuestra oración de petición es paradójicamente una respuesta. Respuesta a la queja del Dios vivo: "A mí me dejaron, Manantial de aguas vivas, para hacerse cisternas, cisternas agrietadas" (Jr 2,13), respuesta de fe a la promesa gratuita de salvación (cf. Jn 7,37-39; Is 12,3; 51,1), respuesta de amor a la sed del Hijo único (cf. Jn 19,28; Za 12,10; 13,1) (CIC: 2560, 2561)

4. Letanías de la Santísima Virgen

Oración conclusiva: Señor, Tú eres la única fuente de vida, el Único que puede saciar nuestra sed de amor y amistad. Te damos gracias por Tu humildad al actuar por medio de un hombre sencillo, un sacerdote, entregándote así al pueblo en la Santa Misa, en los Sacramentos, en las bendiciones. Hoy, invocamos de manera especial Tu bendición sobre todos los sacerdotes que sirven en el Santuario de la Reina de la Paz. Haz que puedan descubrir aún más el poder de la fe por la cual Tú les concedes cualquier cosa que ellos Te pidan. Que lleguen a ser igualmente portadores auténticos de la paz, fruto de su profunda y sentida amistad Contigo. Amén.

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Rezo de la Novena

Tercer Día
Oremos por todos los fieles de la Parroquia de Medjugorje
1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación
Jesús dijo a sus discípulos: "Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como el sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos" (Juan 15,5-8)

"Queridos hijos, hoy quiero agradecerles todos los sacrificios que me han ofrecido en estos días. Hijitos, los invito a que se abran a mí y se decidan por la conversión. Sus corazones, hijos queridos, aún no están completamente abiertos a mí y por eso, nuevamente los invito a que se abran a la oración, a fin de que en la oración el Espíritu Santo los ayude para que sus corazones se vuelvan de carne y no de piedra. ¡Hijitos, gracias por haber respondido a mi llamado y por haber decidido caminar conmigo hacia la santidad!" (Mensaje del 25 de Junio de 1996)

¿De dónde viene la oración del hombre? Cualquiera que sea el lenguaje de la oración (gestos y palabras), el que ora es todo el hombre. Sin embargo, para designar el lugar de donde brota la oración, las Sagradas Escrituras hablan a veces del alma o del espíritu, y con más frecuencia del corazón (más de mil veces). Es el corazón el que ora. Si éste está alejado de Dios, la expresión de la oración es vana (CIC: 2562)

4. Letanías de la Santísima Virgen

Oración conclusiva: Gracias, Señor, por Tu amor, gracias por el llamado a permanecer con el corazón en Tu amor y dar así mucho fruto. Gracias por haber elegido esta parroquia de manera especial, entregándosela a Tu Madre, la Reina de la Paz, con la misión de llamar al mundo a la paz y la reconciliación, a la conversión por medio de la renovación del ayuno y la oración. Gracias por la apertura de cada corazón que supo cómo recibirla y le permitió hacer de cada uno un signo visible para aquellos que vienen aquí. Hoy Te rogamos, Señor, que hagas de esta parroquia un signo aún mayor del Reino de Dios y que ayudes a los parroquianos a convertirse en frutos gozosos y santos de la presencia de Nuestra Señora. Amén.

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Rezo de la Novena

Cuarto día
Oramos por todos los que conducen la Iglesia
1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación
Jesús dijo a Sus discípulos: "Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no caminará en la oscuridad y tendrá la luz de la vida" (Juan 8,12)

"Queridos hijos, hoy estoy feliz por verlos que, en tal cantidad, hayan respondido y venido a vivir mis mensajes. Los invito, hijitos, a ser mis gozosos portadores de paz en este mundo sin paz. Oren por la paz, a fin de que, tan pronto como sea posible, pueda reinar un tiempo de paz, el cual espera impacientemente mi Corazón. Yo estoy cerca de ustedes, hijitos, e intercedo por cada uno ante el Altísimo. Los bendigo con mi bendición maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado" (Mensaje del 25 de Junio de 1995)

El corazón es la morada donde yo estoy, o donde yo habito (según la expresión semítica o bíblica: donde yo "me adentro"). Es nuestro centro escondido, inaprensible ni por nuestra razón ni por la de nadie; sólo el Espíritu de Dios puede sondearlo y conocerlo. Es el lugar de la decisión, en lo más profundo de nuestras tendencias psíquicas. Es el lugar de la verdad, allí donde elegimos entre la vida y la muerte. Es el lugar del encuentro, ya que, a imagen de Dios, vivimos en relación: es el lugar de la Alianza (CIC: 2563)

4. Letanías de la Santísima Virgen

Oración conclusiva: Gracias, oh Señor, por darnos a la Iglesia como Madre y Esposa, para guiarnos en nuestra vida terrena por un camino de luz hacia Ti. Gracias, porque en la Iglesia todos somos hermanos y hermanas, y miembros de Tu Cuerpo Místico. Hoy oramos por quienes conducen a Tu Iglesia para que incesantemente renueven en sí mismos su alianza Contigo, que eres la única y verdadera Cabeza de la Iglesia, a fin de convertirse en portadores fieles y gozosos de la paz y la verdad en este mundo atribulado. Amén.

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Rezo de la Novena

Quinto Día
Oramos por todos los Peregrinos que ya han venido a Medjugorje
1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación
Jesús dijo a Sus discípulos: "El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida?" (Marcos 8,34-36)

"Queridos hijos, hoy estoy feliz aún cuando en mi corazón haya un poco de tristeza por los que han iniciado este camino y luego lo han abandonado. Mi presencia aquí es, pues, para guiarlos en el nuevo camino, el Camino de Salvación. Por ello los invito día tras día a la conversión. Pero si no oran no pueden decir que se están convirtiendo. Rezo por ustedes e intercedo ante Dios para que haya paz, primero en sus corazones y después alrededor de ustedes. Que Dios sea su paz. Gracias por haber respondido a mi llamado" (Mensaje del 25 de Junio de 1992)

La oración cristiana es una relación de Alianza entre Dios y el hombre en Cristo. Es acción de Dios y del hombre; brota del Espíritu Santo y de nosotros, dirigida por completo al Padre, en unión con la voluntad humana del Hijo de Dios hecho hombre (CIC 2564)

4. Letanías de la Santísima Virgen

Oración conclusiva: Nuestras vidas, oh Señor, están en Tus manos. Sólo Tú sabes lo que necesitamos para ser salvados. Gracias por enseñárnoslo aquí en Medjugorje durante 20 años por medio de Tu Madre, quien vino a guiarnos por el camino de la salvación. Bendice y fortalece a todos aquellos que comenzaron a recorrer el camino de la conversión y la oración aquí en Medjugorje. Fortalece su fe, su esperanza y su caridad, y no permitas nunca que traicionen su alianza Contigo. Amén.

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Rezo de la Novena

Sexto Día
Oramos por todos los Peregrinos que vendrán a Medjugorje
1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación
"En aquel tiempo exclamó Jesús: «¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar»." (Mateo 11,25-30)

"Queridos hijos, hoy también me alegro por su presencia aquí. Los bendigo con bendición maternal e intercedo ante Dios por cada uno de ustedes. Nuevamente los invito a que vivan mis mensajes y a ponerlos en práctica en sus vidas. Estoy con ustedes y los bendigo a todos día tras día. Queridos hijos, éstos son tiempos especiales, y por ello estoy con ustedes para amarlos y protegerlos, para proteger sus corazones de satanás y acercarlos a todos, siempre más, a mi Hijo Jesús. Gracias por haber respondido a mi llamado" (Mensaje del 25 de Junio de 1993)

En la Nueva Alianza, la oración es la relación viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo. La gracia del Reino es "la unión de la Santísima Trinidad toda entera con el espíritu todo entero" (San Gregorio Nac., or. 16,9). Así, la vida de oración es estar habitualmente en presencia de Dios, tres veces Santo, y en comunión con Él. Esta comunión de vida es posible siempre porque, mediante el bautismo, nos hemos convertido en un mismo ser con Cristo (cf. Rm 6,5). La oración es cristiana en tanto en cuanto es comunión con Cristo y se extiende por la Iglesia que es su Cuerpo. Sus dimensiones son las del Amor de Cristo (cf. Ef 3,18-21) (CIC: 2565)

4. Letanías de la Santísima Virgen

Oración conclusiva: Nosotros no Te hemos escogido a Ti, oh Señor, sino que Tú nos has escogido a nosotros. Sólo Tú conoces a todos los pequeños que recibirán la gracia de la revelación de Tu amor por medio de Tu Madre, aquí en Medjugorje. Oramos por todos los peregrinos que vendrán a Medjugorje: protege sus corazones de todo ataque satánico y ábrelos a todas las inspiraciones que vienen de Tu Corazón y del Corazón de María. Amén.

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Rezo de la Novena

Séptimo Día
Oramos por los Grupos de Oración de todo el Mundo
1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación
Jesús dijo a sus discípulos: "Traten a los demás como ustedes quieren que ellos lo traten. En esto se resumen la ley y los profetas. Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él. Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!" (Mateo 7,12-14)

"Queridos hijos, hoy los invito al amor que es agradable y caro a Dios. Hijitos, el amor acepta todo, todo lo que es duro y amargo, por amor a Jesús que es Amor. Por eso, queridos hijos, oren a Dios para que venga en ayuda de ustedes; pero no según sus deseos sino según Su Amor. Abandónense a Dios para que Él pueda sanarlos, consolarlos y perdonarlos por todo aquello que hay en ustedes y que les impide avanzar en el camino del amor. Así Dios podrá plasmar sus vidas y ustedes crecer en el amor. Glorifiquen a Dios, hijitos, con el Himno a la Caridad (1 Cor. 13) para que el amor de Dios pueda día a día crecer en ustedes hasta alcanzar su plenitud. Gracias por haber respondido a mi llamado" (Mensaje del 25 de Junio de 1988).

En la oración, el Espíritu Santo nos une a la Persona del Hijo Único, en Su humanidad glorificada. Por medio de ella y en ella, nuestra oración filial comulga en la Iglesia con la Madre de Jesús (cf. Hch 1,14). Desde el sí dado por la fe en la anunciación y mantenido sin vacilar al pie de la cruz, la maternidad de María se extiende desde entonces a los hermanos y a las hermanas de su Hijo, "que son peregrinos todavía y que están ante los peligros y las miserias" (LG 62). Jesús, el único Mediador, es el Camino de nuestra oración; María, su Madre y nuestra Madre, es para transparencia de Él: María "muestra el Camino" [Hodoghitria], ella es su "signo", según la iconografía tradicional de Oriente y Occidente (CIC: 2673, 2674)

4. Letanías de la Santísima Virgen

Oración conclusiva: El amor es signo de reconocimiento a Tus discípulos, oh Señor. Te damos gracias por cada respuesta de amor dada a través del servicio y los dones a los demás. Oramos por todos los miembros de los Grupos de Oración de todo el mundo. Haz que, unidos a Tu Madre, puedan siempre mostrar con valor y decisión, dentro de sus familias y dondequiera que vivan, el camino estrecho, el único camino que lleva a Ti. Ayúdalos a crecer día a día en la plenitud de Tu Amor. Amén.

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Rezo de la Novena

Octavo Día
Oremos por la realización de todos los frutos y Mensajes de Medjugorje
1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación
Jesús dijo a sus discípulos: "Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que crea en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios. La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio el que obra el bien conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios" (Juan 3,26-21)

"Queridos hijos, hoy, en este gran día que me han regalado, deseo bendecirlos a todos y decirles que estos días, mientras estoy con ustedes, son días de gracia. Deseo enseñarles y ayudarles a caminar en el camino de la santidad. Son muchos los que no quieren escuchar mis mensajes ni aceptar con seriedad lo que digo, por eso es que los invito y ruego para que con sus vidas y en la vida de todos los días den testimonio de mi presencia. Oren, Dios los ayudará a descubrir cuál es la verdadera razón de mi venida. Por tanto, hijitos, oren y lean en la Sagrada Escritura el mensaje para ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado" (Mensaje del 25 de Junio de 1991)

María es la orante perfecta, figura de la Iglesia. Cuando le rezamos, nos adherimos con Ella al designio del Padre, que envía a su Hijo para salvar a todos los hombres. Como el discípulo amado, acogemos (cf. Jn 19,27) a la Madre de Jesús, hecha madre de todos los vivientes. Podemos orar con Ella y a Ella. La oración de la Iglesia está sostenida por la oración de María. La Iglesia se une a María en la esperanza (cf. LG 68-69) (CIC: 2679)

4. Letanías de la Santísima Virgen

Oración conclusiva: Te damos gracias, oh Padre, por habernos dado a Tu Hijo y a Su Madre, a fin de que nadie de quienes crean en Ellos y los escuchen se pierdan. Gracias por cuidar de cada persona y, en Tu misericordia, por no condenar a nadie. Hoy Te pedimos que se realice todo aquello por lo que Nuestra Señora ha rogado aquí en Medjugorje y para que cada gracia que ha sido derramada aquí se difunda en el mundo. Que esto traiga frutos de santidad y Te sirva en Tu plan de salvación. Amén.

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Rezo de la Novena

Noveno Día
Oremos por las intenciones de la Reina de la Paz
1. Oración a la Reina de la Paz
2. Veni Creator Spiritus
3. Misterios Gloriosos del Rosario

Textos para la Meditación
En ese tiempo, Jesús dijo: "Padre, quiero que donde yo esté, estén también conmigo los que me has dado, para que contemplen mi gloria, la que me diste, porque me has amado desde antes de la creación del mundo. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo sí te conozco y éstos han conocido que Tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre y se los seguiré dando a conocer, para que el amor con que me amas esté en ellos y yo también en ellos" (Juan 17,24-26)

"Queridos hijos, hoy les agradezco y deseo invitar a todos a la paz del Señor. Deseo que cada uno experimente en su propio corazón la paz que Dios da. Hoy quiero bendecirlos a todos; los bendigo con la bendición del Señor. Les suplico, hijos queridos, que sigan y vivan mi camino. Los amo, hijos queridos, y es por ello que quizás tantas veces los invito y les doy gracias por todo lo que están haciendo por mis intenciones. Les ruego, ayúdenme para que pueda ofrecerlos al Señor y para que los salve y los guíe por el camino de salvación. Gracias por haber respondido a mi llamado" (Mensaje del 25 de Junio de 1987)

La oración de María se nos revela en la aurora de la plenitud de los tiempos. Antes de la encarnación del Hijo de Dios y antes de la efusión del Espíritu Santo, su oración coopera de manera única con el designio amoroso del Padre: en la anunciación, para la concepción de Cristo (cf. Lc 1,38); en Pentecostés para la formación de la Iglesia, Cuerpo de Cristo (cf. Hch 1,14). En la fe de su humilde esclava, el don de Dios encuentra la acogida que esperaba desde el comienzo de los tiempos. La que el Omnipotente ha hecho "llena de gracia" responde con la ofrenda de todo su ser: "He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra". Fiat ésta es la oración cristiana: ser todo de Él, ya que Él es todo nuestro (CIC: 2617)

4. Letanías de la Santísima Virgen

Oración conclusiva: Te damos gracias, oh Padre, por el don de oración que nos permite tocar Tu corazón; oración en la que Tú te entregas enteramente a nosotros y con la cual nos enseñas a entregarnos enteramente a Ti. Hoy oramos por todas las intenciones de la Reina de la Paz y por todo lo que es necesario para que el mundo entero, por medio de María, pueda entrar en Tu gloria, la gloria de la Santísima Trinidad. Amén.

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Oraciones

Oración a la Reina de la Paz
¡María, Madre de Dios y Madre nuestra, Reina de la Paz! Tú viniste a nosotros para llevarnos a Dios. Alcánzanos la gracia de no sólo decir: "¡Hágase en mí según Tu voluntad!", sino vivirla tal como tú lo hiciste. Ponemos en tus manos nuestras manos, a fin de que puedas conducirnos a Jesús en medio de todas las aflicciones y pesares. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.
Rezar el Credo, 7 Padrenuestros, 7 Avemarías y 7 Glorias

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Veni Creator Spiritus - Ven Espíritu Santo
Ven, Creador, Espíritu amoroso,
ven y visita el alma que a ti clama
y con tu soberana gracia inflama
los pechos que creaste poderoso.

Tú que abogado fiel eres llamado
del Altísimo don, perenne fuente
de vida eterna, caridad ferviente,
espiritual unción, fuego sagrado.

Tú te infundes al alma en siete dones,
fiel promesa del Padre soberano;
tú eres el dedo de su diestra mano,
tú nos dictas palabras y razones.

Ilustra con tu luz nuestros sentidos,
del corazón ahuyenta la tibieza,
haznos vencer la corporal flaqueza,
con tu eterna virtud fortalecidos.

Por Ti, nuestro enemigo desterrado,
gocemos de paz santa duradera,
y, siendo nuestro guía en la carrera,
todo daño evitemos y pecado.

Por Ti al eterno Padre conozcamos,
y al Hijo, soberano omnipotente,
y a Ti, Espíritu, de ambos procedente,
con viva fe y amor siempre creamos. Amén.

Ven Espíritu Santo, llena los corazones de Tus fieles y enciende en ellos el fuego de Tu amor.
Envía, Señor, Tu Espíritu y todo será creado.
Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos: Oh Dios, que con la luz del Espíritu Santo enseñas a Tus fieles a conocer la verdad, concédenos conocerla en el mismo Espíritu y gozar siempre de sus consuelos. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

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Misterios Gloriosos del Santo Rosario
1. La Resurrección de Jesús de entre los muertos
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
2. La Ascensión de Jesús al Cielo
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
3. La Venida del Espíritu Santo
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
4. La Asunción de María al Cielo
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.
5. La Coronación de la Santísima Virgen
Padrenuestro, 10 Avemarías, Gloria, Oh Jesús mío.

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Letanías de la Santísima Virgen
Señor, ten misericordia de nosotros
Cristo, ten misericordia de nosotros
Señor, ten misericordia de nosotros
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos
Dios, Padre Celestial, ten misericordia de nosotros
Dios, Hijo Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros
Dios, Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros
Trinidad Santísima, un solo Dios, ten misericordia de nosotros
Santa María, ruega por nosotros
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros
Madre de Jesucristo, ruega por nosotros
Madre de la Divina Gracia, ruega por nosotros
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros
Madre purísima, ruega por nosotros
Madre castísima, ruega por nosotros
Madre virginal, ruega por nosotros
Madre inmaculada, ruega por nosotros
Madre incorrupta, ruega por nosotros
Madre amable, ruega por nosotros
Madre admirable, ruega por nosotros
Madre del buen consejo, ruega por nosotros
Madre del Creador, ruega por nosotros
Madre del Salvador, ruega por nosotros
Virgen prudentísima, ruega por nosotros
Virgen digna de veneración, ruega por nosotros
Virgen digna de alabanza, ruega por nosotros
Virgen poderosa, ruega por nosotros
Virgen clemente, ruega por nosotros
Virgen fiel, ruega por nosotros
Espejo de justicia, ruega por nosotros
Trono de la eterna sabiduría, ruega por nosotros
Causa de nuestra alegría, ruega por nosotros
Vaso espiritual de elección, ruega por nosotros
Vaso precioso de la gracia, ruega por nosotros
Vaso insigne de devoción, ruega por nosotros
Rosa mística, ruega por nosotros
Torre de David, ruega por nosotros
Torre de marfil, ruega por nosotros
Casa de oro, ruega por nosotros
Arca de la Alianza, ruega por nosotros
Puerta del cielo, ruega por nosotros
Estrella de la mañana, ruega por nosotros
Salud de los enfermos, ruega por nosotros
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros
Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros
Reina de los Ángeles, ruega por nosotros
Reina de los Patriarcas, ruega por nosotros
Reina de los Profetas, ruega por nosotros
Reina de los Apóstoles, ruega por nosotros
Reina de los Mártires, ruega por nosotros
Reina de los Confesores, ruega por nosotros
Reina de las Vírgenes, ruega por nosotros
Reina de todos los Santos, ruega por nosotros
Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros
Reina elevada al cielo, ruega por nosotros
Reina del Santísimo Rosario, ruega por nosotros
Reina de la Familia, ruega por nosotros
Reina de la Paz, ruega por nosotros
C. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Perdónanos, Señor.
C. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Escúchanos, Señor.
C. Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
R. Ten misericordia de nosotros.

Bajo Tu amparo nos acogemos,
Santa Madre de Dios:
no desprecies las súplicas
que te dirigimos en nuestra necesidad,
antes bien, líbranos siempre de todos los peligros,
oh Virgen gloriosa y bendita.
C. Ruega por nosotros y por nuestro Santísimo Padre, el Papa ... El Señor lo bendiga y lo conserve, lo haga feliz en esta tierra y no lo entregue en manos de sus enemigos.
R. Amén.

Oremos: Te suplicamos, Señor, que derrames Tu gracia en nuestras almas para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de Tu Hijo Jesucristo, por Su Pasión y Cruz, seamos llevados a la gloria de Su Resurrección.
Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor.
R. Amén.

¡Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra! ¡Dios te salve! A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suplicamos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora Abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
C. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

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El Himno de Medjugorje
(Traducción del P. Tiberio Munari)

Hoy venimos, buena Madre
de lugares diferentes,
a traerte nuestras penas
y plegarias muy fervientes.

Dulce Reina de la Paz,
tu sonrisa nos consuela,
tu mensaje, oh María,
el amor de Dios revela.

"Sepan todos, hijos míos,
que los amo inmensamente,
y por eso con ustedes
tanto quiero estar presente".

Dulce Reina...

Gracias Madre y Reina nuestra
escogida creatura;
oh María, de Dios eres
sacramento de ternura.

Dulce Reina...

Virgen digna de alabanza,
Tú me ayudas, Tú me guías,
en Ti tengo mi esperanza,
Tú me guardas noche y día.

Dulce Reina...

Tu insistencia con nosotros
de que hagamos oración,
razón tiene que alcancemos la gran paz del corazón.

Dulce Reina...

Poderosa, victoriosa,
sin mancilla, Virgen Santa,
de Dios Hija, Madre, Esposa,
satanás de ti se espanta.

Dulce Reina...

Dulce Madre, Virgen pura,
serás siempre mi ilusión;
y por eso te consagro,
alma, cuerpo y corazón.

Dulce Reina...



SAN ANTONIO DE PADUA

esta formado por 39 cuentas distribuidas en 13 grupos de 3 cuentas. Cada grupo de 3 cuentas se inicia con una invocación y a continuación se reza un padrenuestro en la primera cuenta, un avemaría en la segunda y un gloria en la tercera. Concluidos los 13 grupos de cuentas, se finaliza el rosario con el rezo del Responsorio.

ORACIÓN PREPARATORIA.

Por la señal de la Santa Cruz… Señor mío Jesucristo...

Abrid, Señor mis labios para bendecir vuestro Santo nombre y el de vuestra Santísima Madre, la Bienaventurada Virgen María al rezar los Trece Padrenuestros, Avemarías y Glorias en honor de vuestro siervo Antonio, cuyas virtudes deseo, con vuestra gracia, copiar en la tierra, para después gozar de vuestra gloria en el cielo. Amen.



INVOCACIONES.

1ª. San Antonio de Padua, apóstol por la Fe, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
2ª. San Antonio de Padua, Patriarca por la Esperanza, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
3ª. San Antonio de Padua, serafín por la Caridad, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
4ª. San Antonio de Padua, que practicasteis la Mansedumbre y la Humildad de Jesús, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
5ª. San Antonio de Padua, ángel por la Castidad, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
6ª. San Antonio de Padua, prodigio de Penitencia, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
7ª. San Antonio de Padua Espejo de Obediencia, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
8ª. San Antonio de Padua, mártir por la Paciencia, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
9ª. San Antonio de Padua, querubín por la Oración, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
10ª. San Antonio de Padua, celador de la Justicia, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
11ª. San Antonio de Padua, dechado de Templanza, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
12ª. San Antonio de Padua, perla de Pobreza, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.
13ª. San Antonio de Padua modelo de Constancia, ruega por nosotros. Padrenuestro, avemaría y gloria.




LAS TRES AVEMARÍAS.

1ª. Virgen purísima antes del parto, ruega por nosotros. Avemaría.
2ª Virgen purísima en el parto, ruega por nosotros. Avemaría.
3ª. Virgen purísima después del parto, ruega por nosotros. Avemaría.





RESPONSORIO DE SAN ANTONIO.

Tomando la medalla del Santo en la mano se concluye el rosario rezando el Responsorio y Oración de San Antonio.

Si buscas milagros, mira:
Muerte y error desterrados,
Miseria y demonio huidos,
Leprosos y enfermos sanos.

El mar sosiega su ira,
Redímense encarcelados,
Miembros y bienes perdidos
Recobran mozos y ancianos.

El peligro se retira,
Los pobres van remediados;
Cuéntenlo los socorridos,
Díganlo los paduanos.

El mar sosiega su ira,
Redímense encarcelados,
Miembros y bienes perdidos
Recobran mozos y ancianos.

Gloria al Padre, Gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo.
Ruega a Cristo por nosotros, Antonio divino y santo, para que dignos así de sus promesas seamos.


Oración final. Haced, oh Señor, que la intercesión de vuestro Confesor San Antonio, llene de alegría a vuestra Iglesia, para que siempre sea protegida con los auxilios espirituales y merezca alcanzar los eternos gozos. Por Cristo, nuestro Señor. Amen.


PADRE NUESTRO POR LAS BENDITAS ALMAS DEL PURGATORIO


Padre Nuestro que estás en los Cielos…
Yo te suplico, oh Padre Celestial, perdona a las pobres almas del purgatorio porque ellas no te han amado como su Señor y Padre que por Tu amor y generosidad habías acogido como hijas, y no Te han rendido ese amor que Te correspondía, sino que con el pecado Te han echado de su corazón, donde Tu querías habitar para siempre. En reparación de esas culpas yo te ofrezco ese amor y ese honor, que Tu Unigénito Hijo Te ha tributado durante su vida terrenal, y todas las obras y las penitencias y las reparaciones con las que Él ha lavado y expiado todas las culpas de los hombres. Amén.

Santificado sea tu nombre…
Yo te suplico incesantemente, Clementísimo Padre, perdona a las pobres almas, porque ellas no siempre han sabido respetar y honrar Tu Santo Nombre, sino que a menudo lo han tenido irreflexiva y superficialmente en los labios y con una vida pecaminosa se han hecho indignas del nombre de cristianas. En satisfacción de estos pecados yo Te ofrezco el honor que Tu amado Hijo Te ha dado en la tierra con su Palabra y acciones y ha glorificado Tu nombre. Amén.

Venga a tu reino…

Yo te ruego oh, Clementísimo Padre, perdona a las pobres almas porque ellas no siempre han deseado ardientemente Tu Reino, donde solo está la verdadera paz, el verdadero descanso. En reparación de la superficialidad en realizar el bien, yo Te ofrezco los santos anhelos de Tu Hijo, con los cuales El busca, desea y quiere que ellas también sean coherederas de Tu Reino. Amén.

Hágase Tu voluntad en el Cielo como en la tierra…
Yo Te ruego, Clementísimo Padre, perdona a las pobres almas, porque ellas no han sometido su voluntad a la Tuya y no siempre han tratado de realizarla en todas las cosas, sino que a menudo han vivido según sus gustos, a su manera, han obrado y se han comportado contra tu Querer. Por su desobediencia yo Te ofrezco una perfecta unión del corazón muy querido de Tu Hijo con tu Santísima Voluntad y su profunda sumisión, habiendo sido El obediente hasta la muerte. Amén.

Danos hoy nuestro pan de cada día…
Yo Te ruego, Padre Bueno, perdona a las pobres almas porque ellas han recibido muchas veces el Santísimo Sacramento del Altar sin un vivo deseo, sin atención, sin ardiente amor y hasta indignamente, y con gran descuido al recibirlo. Por todos estos pecados suyos yo Te ofrezco la gran Santidad y Devoción de Jesucristo, Hijo Tuyo, como también su ardiente Amor, con el cual nos ha entregado este bien tan adorable. Amén.

Perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores…
Yo Te ruego, amadísimo Padre, perdona a las pobres almas del Purgatorio todos los pecados de los cuales están cargadas, de los siete pecados capitales, y sobre todo, porque ellas no han amado a sus enemigos y no los han querido perdonar. Por estos pecados yo Te ofrezco, la amorosa plegaria, que Tu Hijo Te ha dirigido desde la Santa Cruz por todos sus enemigos. Amén

Y no nos dejes caer en la tentación…
Yo Te ruego, clementísimo Padre, perdona a las pobres almas porque ellas muchas veces no han opuesto ninguna resistencia a las tentaciones y a sus pasiones sino que han seguido al enemigo maligno y han satisfecho los deseos de la carne. Por toda esta variedad de faltas y pecados yo Te ofrezco su Santísima Vida, sus fatigas, su trabajo y su amarguísima Pasión y Muerte. Amén

MODO DE HACER ESTA NOVENA a SANTA LUCIA
Se empezará el día 5 de diciembre y se concluirá en el 13, día especialmente dedicado por la Iglesia para celebrar las glorias de la Santa. Puede hacerse también en cualquier otro tiempo del año, en que se pretenda alcanzar del Señor alguna especial gracia, por medio de la intercesión de la Santa Lucía: en cuya inteligencia, puestos de rodillas delante de algún altar o imagen suya, persignándose y hecho un acto de contrición se dirá las dos oraciones preparatorias a Dios y a la Santa, que servirán para dar principio a la Novena, diciendo al fin de ella tres Padrenuestros y tres Avemarías; se continuará con las dos oraciones propias del día. Y hecha la súplica después, se concluirá con la oración especial de nuestro Señor Jesucristo. Los que hicieren esta novena se confesarán y comulgarán el primer día de ella, o al menos en alguno de los nueve.

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ORACIÓN AL ETERNO PADRE PARA TODOS LOS DÍAS

Dios mío y amorosísimo Padre mío, que por sola vuestra bondad infinita, criasteis en el principio del mundo los cielos y la tierra, haciéndolo todo de la nada; Vos, Señor, que con suma sabiduría lo gobernáis todo, y con admirable providencia lo ordenáis del modo más conducente a vuestra honra y gloria: suplícoos, Señor, penetréis mi corazón con un rayo de vocación verdadera para hacer esta novena, y que me enseñéis, corno sapientísirno Maestro, a pedir aquello que más me convenga para la salud espiritual de mi alma, disponiéndolo todo a mayor servicio vuestro, que así lo espero alcanzar de vuestra bondad y misericordia infinita. Amén.



ORACIÓN A SANTA LUCÍA PARA TODOS LOS DÍAS

Gloriosa Virgen y Mártir Santa Lucía, a quien previno el Señor desde la tierna infancia con las bendiciones de su gracia, eligiéndoos el Eterno Padre por digna hija suya, el Hijo soberano por esposa amada, y el Espíritu divino por su agradable habitación, suplícoos Santa mía me alcancéis de la beatísima Trinidad un fervor devoto, para celebrar esta novena en honor vuestro, y que así como vuestra dichosa alma empezó a servir a Dios, inflamada de los ardores de su amor, no desistiendo de tan noble empeño, hasta llegar a poseerle laureada de las dos coronas de virgen y mártir, así consiga yo, mediante vuestra intercesión poderosa, un verdadero amor suyo para que amándole y sirviéndole en esta vida, logre después verle y gozarle en la eterna bienaventuranza. Amén.

Ahora para alcanzar la gracia que se pide, se dicen tres Padrenuestros y tres Avemarías y se continúa con las oraciones correspondientes al día de la novena. Después se concluye con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo.

DÍAS
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9

ORACIÓN FINAL A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO PARA TODOS LOS DÍAS.

Señor mío Jesucristo, verdadero Dios y hombre, que por solo vuestro infinito amor descendisteis del cielo a la tierra, y os vestisteis el saco de la naturaleza humana en el purísimo vientre de María Santísima, Madre y Señora nuestra, y compadecido de que el enemigo común, como lobo carnicero, hubiese hecho presa en mi pobre alma, padecisteis cruelísimos tormentos, hasta morir afrentosamente clavado en un madero, resucitando glorioso al tercer día triunfando de la muerte y del demonio. No permitáis, Señor que por mi fragilidad vuelva yo a ser esclavo de tan fiero enemigo, antes bien dadme auxilios de vuestra gracia para formar un acto de verdadera contrición, con que me pese de haberos ofendido, sólo por ser Vos quien sois, con propósito firme de no volver más a ofenderos: y concededme la petición que hago en esta novena, y el perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida, para que mi alma logre después veros y gozaros por eternidades en la gloria, donde vives y reinas en unidad del Padre y del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.




DÍA PRIMERO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Misericordiosisimo Padre Eterno, fuente perenne de donde bajan infinitos arroyos de piedades, con que se riega la tierra estéril de los humanos corazones, y de cuya liberal mano desciende a este valle de lágrimas todo lo bueno, acordaos, Señor, de que por el grande amor que nos tenéis, permitís que os invoquemos con el dulce nombre de Padre; y que así, mirándonos como hijos, olvidado de nuestras ingratitudes, se mueve vuestra piedad a socorrernos; y pasando adelante vuestro amor, nos mandáis, por boca de vuestro preciosísimo Hijo y Señor nuestro Jesucristo, que llamemos a las puertas de la misericordia, empeñando al mismo tiempo vuestra divina palabra de abrirlas, y concedernos cuanto os pidamos dignamente. Así os suplico, Dios mío, me otorguéis la gracia que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh piadosa Virgen y Mártir Santa Lucía, cuya vida inocentísima fue toda una vida hostia, ofrecida en holocausto al verdadero Dios, padeciendo por su amor divino los más crueles tormentos que inventó la rabia de los tiranos, hasta dar el último aliento a los filos de una espada; alcanzadme, Santa mía que imitando vuestra piedad, sepa ofrecer al Señor en recompensa de mis culpas cualquier trabajo, contratiempo y persecución que padezca. Asimismo espero conseguir me alcanzaréis la gracia que pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien espiritual de mi alma. Amén.

Ahora levantando el corazón a Jesús se le pide con humildad y confianza, mediante los méritos de la Santa, la gracia que se desea alcanzar.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA SEGUNDO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Eterno Dios, que para dar a los hombres un espejo de humildad, enviasteis al mundo a vuestro unigénito Hijo, vestido con el ropaje de esclavo, siendo Rey de los reyes y Señor de los señores, concededme, Dios mío, me vea con los ojos de la meditación en el terso cristal de sus virtudes, donde en cada una hallaré muchos ejemplos de humildad que imitar, y a cuya vista conoceré mi pequeñez. Polvo soy, Señor, de polvo es mi principio y en polvo me he de volver; no permitáis que este vil polvo se levante, movido del viento de la vanidad y amor propio para cegarme los ojos del entendimiento, persuadiéndome que soy algo, cuando nada soy en la realidad. Concededme: además, la gracia que os suplico en esta novena, y el que llegue a conocerme, para que me anonade y humille. Amén.

ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh cándida Virgen y Mártir, Santa Lucía, encendida rosa de caridad, cuya perfecta virtud mostrasteis, cuando habiendo ido a la ciudad de Catania, a pedir en el sepulcro de la bien aventurada Santa Agueda, la salud de vuestra enferma madre, se os apareció la gloriosa virgen, y os dio amorosa queja, de que por su intercesión pedíais la gracia que vos misma podíais alcanzar. La humildad, oh Santa mía, no os dejaba vieseis vuestro poder para con el Autor de la salud, y minoraba vuestros méritos en su presencia. Alcanzadme, pues tan poderoso sois con el Señor, un verdadero conocimiento de mi pequeñez, con el que vea humildemente lo frágil de mi ser, lo dudoso de mi vida y lo cierto de mi muerte, para que no apetezca las vanas estimaciones del mundo, antes bien solicite sus desprecios; y asimismo facilitadme la gracia que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien de mi alma. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA TERCERO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Generoso Padre mío, de cuya liberalidad son testigos infalibles los cielos y la tierra, y cuanto en ellos resplandece, pues todo nos lo dais del tesoro de vuestras riquezas; concededme Señor, que imitando esta generosidad, reparta con mis prójimos los bienes que tengo, y apartad de mi corazón el desordenado apetito de las temporales riquezas, que insensiblemente arrastran los sentidos con su mentida hermosura. No permitáis, Dios mío, reine en mi alma la abominable peste de la avaricia: antes bien que, despreciando todos los bienes caducos y perecederos, sólo apetezca los eternos de vuestra gloria. Concededme también la gracia que os pido en esta novena, y la pobreza de espíritu, con que no solicite cosa de esta vida. Amén.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh humilde Virgen y Mártir Santa Lucía, paraíso ameno de las delicias del Señor, que despreciando generosamente las riquezas de esta vida, con liberal desasimiento suplicasteis a vuestra madre que, en recompensa de la salud que le habías alcanzado del Altísimo, diese a los pobres cuanto os pudiese pertenecer por razón de dote; quedando vuestra alma rica, habiendo logrado la preciosa gala de la liberalidad, para celebrar desposorios castísimos con Jesucristo, Señor nuestro. Alcanzadme, Santa mía, un corazón desasido de los bienes perecederos, y que arranque de él todo amor y deseo, como espinas y abrojos que impiden que mi alma produzca sazonados frutos de virtudes. Asimismo conseguidme la gracia que os pido en esta novena a mayor honra y gloria de Dios. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA CUARTO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA Al SEÑOR
Omnipotente Dios, que criasteis al hombre para sentarlo a vuestra mesa, ofreciéndole los sabrosos manjares de la gloria, y convidándole con las dulzuras de las espirituales delicias; Vos, Señor, que con sabiduría infinita nos hicisteis un medio entre los ángeles y los brutos, formándonos de cuerpo terreno y de espiritual alma; concededme, Dios mío, la virtud de la templanza, para que contentándome con el preciso alimento, no apetezca lo superfluo, llegando por este vicio a poder asimilarme con los mas estólidos irracionales, habiéndome dado un alma tan noble, que es capaz de espirituales operaciones, y de lograr los regalos de la vida eterna. En el ínterin os suplico me otorguéis la gracia que os pido en esta novena, si es para mayor honra y gloria vuestra. Amén.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh penitente Virgen y Mártir, Santa Lucía, ameno campo, no de frutos terrestres y perecederos sino de celestiales flores, que produjo en tu alma la virtud de la templanza, como se vio claramente en tus continuos ayunos, abstinencias y vigilias. Oh fragante rosa, que conservasteis la más singular hermosura, no por el jugo que recibíais de la tierra, sino por el rocío de la gracia que en vos destilaba el Cielo; alcanzadme, Santa mía, hambre y sed de los manjares de la gloria, un espiritual apetito de las celestiales viandas, y un eficaz deseo de sustentarme en aquella celestial mesa, para que a su vista me cause hastío la bajeza de los deleites de la gula, y abominándolos los desprecie como principio de nuestra perdición, pues por ellos, fuimos justamente desterrados del Paraíso. También os suplico me impetréis la gracia que pido en esta novena, a mayor honra y gloria de vuestro querido y amado esposo Jesús. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA QUINTO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Divino Señor y criador mío, tan amante de la castidad, que a sus amadores concedéis plaza en las escuadras angélicas, haciendo coro con estos celestiales espíritus; dadme, Dios mío, a conocer la nobleza y hermosura de esta virtud, para que enamorados mis sentidos y potencias de su belleza, no pierdan la modestia y recato necesarios para conservarla, antes bien cerrados con la llave de vuestro santo temor, preserven mi alma pura y limpia de todo apetito sensual, cuyo fiero huracán ha derribado los más alto cedros de santidad. Otorgadme además Señor, la gracia que os pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh casta Virgen y Mártir, Santa Lucía, blanca y cándida azucena, cuyos armiños no pudo manchar toda la malicia del demonio, induciendo al juez Pascasio os llevaran al lugar público pecaminoso, donde fuese amancillada vuestra pureza; lo que no consintió vuestro Esposo, haciendo milagrosamente que ni las fuerzas de los verdugos, ni la violencia de forzudos bueyes, pudiesen moveros de la tierra que pisabais. Alcanzadme, oh Santa mía, persevere yo inmóvil en la virtud de castidad, y que no prevalezcan contra mi, ni las asechanzas del enemigo común, ni las tentaciones sino que resistiendo animosamente salga victorioso de todas ellas. También os suplico me alcancéis la gracia que os pido en esta novena, a mayor honra y gloria del Señor. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA SEXTO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Pacientísimo Dios mío, ¡cuántas veces mis pecados han irritado vuestra infinita justicia! pero vuestra infinita misericordia os ha quitado siempre de las manos la espada, que yo mismo había puesto en ellas. Suplícoos, Señor, adornéis mi alma con la preciosa joya de la paciencia; y si se alborotare contra mí el dilatado y soberbio mar del mundo, acometiéndome con las olas de sus persecuciones, conjurándose en perversas voluntades mis enemigos, dadme paciencia, Señor, pues no tengo de qué quejarme si me ofenden, acordándome de lo mucho que os he ofendido. Concededme, os ruego, la gracia que pido en esta novena a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh paciente Virgen y Mártir, Santa Lucía, finísimo diamante de la tolerancia como se vio en los crueles tormentos con que el juez Pascasio intentó quebrantar vuestra fortaleza, logrando sólo que se descubriesen los preciosos quilates de vuestra paciencia. Alcanzadme, oh Santa mía, de vuestro querido Esposo, una perfecta tranquilidad, paz y sosiego, para que no se levante en mi alma la furiosa borrasca de odios, iras y deseos de venganza contra los que me ofenden, antes bien les ofrezca gustoso la otra mejilla, como el Señor nos lo dejó encomendado. Asimismo suplicadle me conceda la gracia que os pido en esta novena a mayor honra y gloria suya. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA SÉPTIMO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Sempiterno Dios y amantísimo Padre mío, cuyo amor con el hombre es tan grande que os obligó a enviarnos a vuestro unigénito Hijo y Señor nuestro para que nos redimiese de la potestad del infierno, y nos enseñase el camino de la gloria; haced Señor, se imprima en nuestros corazones una ardiente y fervorosa caridad, para que amándonos unos a otros, seamos reputados por verdaderos discípulos de Jesucristo; y apartad de mi corazón todo género de envidias del bien de mis prójimos, no permitiendo que me entristezca por sus felicidades. Llenadlos, Dios mío, a todos de bienes espirituales y temporales, y concededme a mí la gracia que os pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh amante Virgen y Mártir, Santa Lucía, encendido clavel de caridad, cuya perfecta virtud os unió tan estrechamente con Jesús, vuestro amado Esposo, que anhelabais padecer por su amor los mayores tormentos; y así, cuando vuestro cuerpo fue cercado de encendida leña, pez y resina ardiente, no permitió el Señor que las llamas consumiesen vuestra vida, y en medio de la hoguera le rogabais dulcemente por la salud espiritual de los mismos verdugos. Alcanzadme, Santa mía, que imitándoos en la caridad, aunque me vea rodeado de trabajos, contratiempos y persecuciones, no desfallezca en amar y servir a mi Dios, antes en medio de las tribulaciones sepa pedirle por los mismos que me ofenden. Conseguidme de su piedad infinita la gracia que solícito en esta novena, mayor honra y gloria suya. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA OCTAVO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Increado Padre mío, que habéis adornado al hombre de un entendimiento para conoceros, de una voluntad para amaros y de una memoria para acordarse de los beneficios que le hacéis, concediéndole piadoso el tiempo de esta vida, para que lo emplease en vuestro santo servicio: por lo que le ofrecéis en recompensa de sus trabajos abundantes riquezas en la gloria: apartad, Señor, de mi corazón la pereza que ha tantos años que lo posee, malogrando por mi flojedad y tibieza uno y otro día, sin saber sí llegaré al de mañana. Dadme, Dios mío, un espíritu pronto y fervoroso, con que no deje pasar un instante que no lo emplee en agrado vuestro, ayudado de los fervores y auxilios de vuestra gracia; y concededme lo que os pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh laboriosa Virgen y Mártir Santa Lucía que como oficiosa abeja, volando día y noche en las ramas del Líbano de la Iglesia, hicisteis en vuestra alma un panal sabrosísimo de heroicas virtudes, con que regalar a vuestro divino Esposo; y como fiel gusanillo, con continuado trabajo, tejisteis en vuestro corazón la preciosa tela de tan realzadas obras, que enamorado el mismo Dios, os concedió la aureola del martirio, para que con los rubíes y corales que vertió vuestra garganta a los filos de la espada, se aumentase el valor de la vestidura de actos de amor, con que os adornabais. Alcanzadme, Santa mía, sepa yo también ejercitarme toda mí vida en servir y amar al Señor, y que por mi ociosidad y desidia no me parezca a aquella viña sin fruto o higuera estéril que, como árboles inútiles, fueron condenados al fuego eterno. Pedid también a Dios que me conceda la gracia que solicito en esta novena, a mayor honra y gloria suya. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA NOVENO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Dios inmenso, principio y fin de todas las cosas, que por ser tan perfectas, publican ser obras dignas de vuestro poder, resplandeciendo en ellas como en cristiano espejo vuestros soberanos atributos de poderoso, por haberlo hecho todo de la nada; de sapientísimo, por el orden admirable con que lo dispusisteis, y de inmenso, por haberos comunicado a tanta criatura. Bendígante, Señor, todas las obras de vuestras manos: alábente y glorifíquente por tantos beneficios como de Vos reciben, y principalmente yo os doy infinitas gracias, porque me habéis concedido empezar y concluir esta novena, en que os he pedido las principales virtudes, para que adornada de ellas mi alma, sea digna morada vuestra. Finalmente os ruego me otorguéis la merced que solicito y el especialísimo don de la perseverancia en el bien obrar, con que logre la corona que tenéis ofrecida a los que perseveran en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amen.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh feliz Virgen Mártir Santa Lucía, girasol amante del Sol de justicia que olvidada de la tierra que habitabais, corristeis dichosamente a beber los rayos celestiales, sin desviaros un paso de la perfección, por más estorbos que el enemigo común solicitó poneros, peleando tan varonilmente que merecisteis las dos aureolas de virgen y mártir; gózome, Santa mía, de que el coro de los ángeles os recibiese, admirado de ver en una criatura vestida de cuerpo y alma, aquella pureza propia de su espiritual naturaleza, de que los mártires os diesen mil enhorabuenas por ver en su jerarquía vuestro valor y constancia; de que las vírgenes cantasen a Dios nuevos cánticos de alabanza, por veros en su compañía; y finalmente, de que Jesús, vuestro amado dueño, os recibiese como a esposa. Y pues tan poderosa sois con el Señor, espero de vuestro patrocinio me alcancéis lo que pido en esta novena, con auxilios de gracia, para enmendarme y perseverar hasta el fin de mi vida en servir y amar a Dios, y conseguir después acompañaros en la gloria. Amén.

MODO DE HACER ESTA NOVENA a SANTA LUCIA
Se empezará el día 5 de diciembre y se concluirá en el 13, día especialmente dedicado por la Iglesia para celebrar las glorias de la Santa. Puede hacerse también en cualquier otro tiempo del año, en que se pretenda alcanzar del Señor alguna especial gracia, por medio de la intercesión de la Santa Lucía: en cuya inteligencia, puestos de rodillas delante de algún altar o imagen suya, persignándose y hecho un acto de contrición se dirá las dos oraciones preparatorias a Dios y a la Santa, que servirán para dar principio a la Novena, diciendo al fin de ella tres Padrenuestros y tres Avemarías; se continuará con las dos oraciones propias del día. Y hecha la súplica después, se concluirá con la oración especial de nuestro Señor Jesucristo. Los que hicieren esta novena se confesarán y comulgarán el primer día de ella, o al menos en alguno de los nueve.

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ORACIÓN AL ETERNO PADRE PARA TODOS LOS DÍAS

Dios mío y amorosísimo Padre mío, que por sola vuestra bondad infinita, criasteis en el principio del mundo los cielos y la tierra, haciéndolo todo de la nada; Vos, Señor, que con suma sabiduría lo gobernáis todo, y con admirable providencia lo ordenáis del modo más conducente a vuestra honra y gloria: suplícoos, Señor, penetréis mi corazón con un rayo de vocación verdadera para hacer esta novena, y que me enseñéis, corno sapientísirno Maestro, a pedir aquello que más me convenga para la salud espiritual de mi alma, disponiéndolo todo a mayor servicio vuestro, que así lo espero alcanzar de vuestra bondad y misericordia infinita. Amén.



ORACIÓN A SANTA LUCÍA PARA TODOS LOS DÍAS

Gloriosa Virgen y Mártir Santa Lucía, a quien previno el Señor desde la tierna infancia con las bendiciones de su gracia, eligiéndoos el Eterno Padre por digna hija suya, el Hijo soberano por esposa amada, y el Espíritu divino por su agradable habitación, suplícoos Santa mía me alcancéis de la beatísima Trinidad un fervor devoto, para celebrar esta novena en honor vuestro, y que así como vuestra dichosa alma empezó a servir a Dios, inflamada de los ardores de su amor, no desistiendo de tan noble empeño, hasta llegar a poseerle laureada de las dos coronas de virgen y mártir, así consiga yo, mediante vuestra intercesión poderosa, un verdadero amor suyo para que amándole y sirviéndole en esta vida, logre después verle y gozarle en la eterna bienaventuranza. Amén.

Ahora para alcanzar la gracia que se pide, se dicen tres Padrenuestros y tres Avemarías y se continúa con las oraciones correspondientes al día de la novena. Después se concluye con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo.

DÍAS
1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9

ORACIÓN FINAL A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO PARA TODOS LOS DÍAS.

Señor mío Jesucristo, verdadero Dios y hombre, que por solo vuestro infinito amor descendisteis del cielo a la tierra, y os vestisteis el saco de la naturaleza humana en el purísimo vientre de María Santísima, Madre y Señora nuestra, y compadecido de que el enemigo común, como lobo carnicero, hubiese hecho presa en mi pobre alma, padecisteis cruelísimos tormentos, hasta morir afrentosamente clavado en un madero, resucitando glorioso al tercer día triunfando de la muerte y del demonio. No permitáis, Señor que por mi fragilidad vuelva yo a ser esclavo de tan fiero enemigo, antes bien dadme auxilios de vuestra gracia para formar un acto de verdadera contrición, con que me pese de haberos ofendido, sólo por ser Vos quien sois, con propósito firme de no volver más a ofenderos: y concededme la petición que hago en esta novena, y el perseverar en vuestro santo servicio hasta el fin de mi vida, para que mi alma logre después veros y gozaros por eternidades en la gloria, donde vives y reinas en unidad del Padre y del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.




DÍA PRIMERO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Misericordiosisimo Padre Eterno, fuente perenne de donde bajan infinitos arroyos de piedades, con que se riega la tierra estéril de los humanos corazones, y de cuya liberal mano desciende a este valle de lágrimas todo lo bueno, acordaos, Señor, de que por el grande amor que nos tenéis, permitís que os invoquemos con el dulce nombre de Padre; y que así, mirándonos como hijos, olvidado de nuestras ingratitudes, se mueve vuestra piedad a socorrernos; y pasando adelante vuestro amor, nos mandáis, por boca de vuestro preciosísimo Hijo y Señor nuestro Jesucristo, que llamemos a las puertas de la misericordia, empeñando al mismo tiempo vuestra divina palabra de abrirlas, y concedernos cuanto os pidamos dignamente. Así os suplico, Dios mío, me otorguéis la gracia que pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh piadosa Virgen y Mártir Santa Lucía, cuya vida inocentísima fue toda una vida hostia, ofrecida en holocausto al verdadero Dios, padeciendo por su amor divino los más crueles tormentos que inventó la rabia de los tiranos, hasta dar el último aliento a los filos de una espada; alcanzadme, Santa mía que imitando vuestra piedad, sepa ofrecer al Señor en recompensa de mis culpas cualquier trabajo, contratiempo y persecución que padezca. Asimismo espero conseguir me alcanzaréis la gracia que pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien espiritual de mi alma. Amén.

Ahora levantando el corazón a Jesús se le pide con humildad y confianza, mediante los méritos de la Santa, la gracia que se desea alcanzar.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA SEGUNDO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Eterno Dios, que para dar a los hombres un espejo de humildad, enviasteis al mundo a vuestro unigénito Hijo, vestido con el ropaje de esclavo, siendo Rey de los reyes y Señor de los señores, concededme, Dios mío, me vea con los ojos de la meditación en el terso cristal de sus virtudes, donde en cada una hallaré muchos ejemplos de humildad que imitar, y a cuya vista conoceré mi pequeñez. Polvo soy, Señor, de polvo es mi principio y en polvo me he de volver; no permitáis que este vil polvo se levante, movido del viento de la vanidad y amor propio para cegarme los ojos del entendimiento, persuadiéndome que soy algo, cuando nada soy en la realidad. Concededme: además, la gracia que os suplico en esta novena, y el que llegue a conocerme, para que me anonade y humille. Amén.

ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh cándida Virgen y Mártir, Santa Lucía, encendida rosa de caridad, cuya perfecta virtud mostrasteis, cuando habiendo ido a la ciudad de Catania, a pedir en el sepulcro de la bien aventurada Santa Agueda, la salud de vuestra enferma madre, se os apareció la gloriosa virgen, y os dio amorosa queja, de que por su intercesión pedíais la gracia que vos misma podíais alcanzar. La humildad, oh Santa mía, no os dejaba vieseis vuestro poder para con el Autor de la salud, y minoraba vuestros méritos en su presencia. Alcanzadme, pues tan poderoso sois con el Señor, un verdadero conocimiento de mi pequeñez, con el que vea humildemente lo frágil de mi ser, lo dudoso de mi vida y lo cierto de mi muerte, para que no apetezca las vanas estimaciones del mundo, antes bien solicite sus desprecios; y asimismo facilitadme la gracia que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien de mi alma. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA TERCERO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Generoso Padre mío, de cuya liberalidad son testigos infalibles los cielos y la tierra, y cuanto en ellos resplandece, pues todo nos lo dais del tesoro de vuestras riquezas; concededme Señor, que imitando esta generosidad, reparta con mis prójimos los bienes que tengo, y apartad de mi corazón el desordenado apetito de las temporales riquezas, que insensiblemente arrastran los sentidos con su mentida hermosura. No permitáis, Dios mío, reine en mi alma la abominable peste de la avaricia: antes bien que, despreciando todos los bienes caducos y perecederos, sólo apetezca los eternos de vuestra gloria. Concededme también la gracia que os pido en esta novena, y la pobreza de espíritu, con que no solicite cosa de esta vida. Amén.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh humilde Virgen y Mártir Santa Lucía, paraíso ameno de las delicias del Señor, que despreciando generosamente las riquezas de esta vida, con liberal desasimiento suplicasteis a vuestra madre que, en recompensa de la salud que le habías alcanzado del Altísimo, diese a los pobres cuanto os pudiese pertenecer por razón de dote; quedando vuestra alma rica, habiendo logrado la preciosa gala de la liberalidad, para celebrar desposorios castísimos con Jesucristo, Señor nuestro. Alcanzadme, Santa mía, un corazón desasido de los bienes perecederos, y que arranque de él todo amor y deseo, como espinas y abrojos que impiden que mi alma produzca sazonados frutos de virtudes. Asimismo conseguidme la gracia que os pido en esta novena a mayor honra y gloria de Dios. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA CUARTO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA Al SEÑOR
Omnipotente Dios, que criasteis al hombre para sentarlo a vuestra mesa, ofreciéndole los sabrosos manjares de la gloria, y convidándole con las dulzuras de las espirituales delicias; Vos, Señor, que con sabiduría infinita nos hicisteis un medio entre los ángeles y los brutos, formándonos de cuerpo terreno y de espiritual alma; concededme, Dios mío, la virtud de la templanza, para que contentándome con el preciso alimento, no apetezca lo superfluo, llegando por este vicio a poder asimilarme con los mas estólidos irracionales, habiéndome dado un alma tan noble, que es capaz de espirituales operaciones, y de lograr los regalos de la vida eterna. En el ínterin os suplico me otorguéis la gracia que os pido en esta novena, si es para mayor honra y gloria vuestra. Amén.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh penitente Virgen y Mártir, Santa Lucía, ameno campo, no de frutos terrestres y perecederos sino de celestiales flores, que produjo en tu alma la virtud de la templanza, como se vio claramente en tus continuos ayunos, abstinencias y vigilias. Oh fragante rosa, que conservasteis la más singular hermosura, no por el jugo que recibíais de la tierra, sino por el rocío de la gracia que en vos destilaba el Cielo; alcanzadme, Santa mía, hambre y sed de los manjares de la gloria, un espiritual apetito de las celestiales viandas, y un eficaz deseo de sustentarme en aquella celestial mesa, para que a su vista me cause hastío la bajeza de los deleites de la gula, y abominándolos los desprecie como principio de nuestra perdición, pues por ellos, fuimos justamente desterrados del Paraíso. También os suplico me impetréis la gracia que pido en esta novena, a mayor honra y gloria de vuestro querido y amado esposo Jesús. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA QUINTO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Divino Señor y criador mío, tan amante de la castidad, que a sus amadores concedéis plaza en las escuadras angélicas, haciendo coro con estos celestiales espíritus; dadme, Dios mío, a conocer la nobleza y hermosura de esta virtud, para que enamorados mis sentidos y potencias de su belleza, no pierdan la modestia y recato necesarios para conservarla, antes bien cerrados con la llave de vuestro santo temor, preserven mi alma pura y limpia de todo apetito sensual, cuyo fiero huracán ha derribado los más alto cedros de santidad. Otorgadme además Señor, la gracia que os pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh casta Virgen y Mártir, Santa Lucía, blanca y cándida azucena, cuyos armiños no pudo manchar toda la malicia del demonio, induciendo al juez Pascasio os llevaran al lugar público pecaminoso, donde fuese amancillada vuestra pureza; lo que no consintió vuestro Esposo, haciendo milagrosamente que ni las fuerzas de los verdugos, ni la violencia de forzudos bueyes, pudiesen moveros de la tierra que pisabais. Alcanzadme, oh Santa mía, persevere yo inmóvil en la virtud de castidad, y que no prevalezcan contra mi, ni las asechanzas del enemigo común, ni las tentaciones sino que resistiendo animosamente salga victorioso de todas ellas. También os suplico me alcancéis la gracia que os pido en esta novena, a mayor honra y gloria del Señor. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA SEXTO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Pacientísimo Dios mío, ¡cuántas veces mis pecados han irritado vuestra infinita justicia! pero vuestra infinita misericordia os ha quitado siempre de las manos la espada, que yo mismo había puesto en ellas. Suplícoos, Señor, adornéis mi alma con la preciosa joya de la paciencia; y si se alborotare contra mí el dilatado y soberbio mar del mundo, acometiéndome con las olas de sus persecuciones, conjurándose en perversas voluntades mis enemigos, dadme paciencia, Señor, pues no tengo de qué quejarme si me ofenden, acordándome de lo mucho que os he ofendido. Concededme, os ruego, la gracia que pido en esta novena a mayor honra y gloria vuestra. Amén.

ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh paciente Virgen y Mártir, Santa Lucía, finísimo diamante de la tolerancia como se vio en los crueles tormentos con que el juez Pascasio intentó quebrantar vuestra fortaleza, logrando sólo que se descubriesen los preciosos quilates de vuestra paciencia. Alcanzadme, oh Santa mía, de vuestro querido Esposo, una perfecta tranquilidad, paz y sosiego, para que no se levante en mi alma la furiosa borrasca de odios, iras y deseos de venganza contra los que me ofenden, antes bien les ofrezca gustoso la otra mejilla, como el Señor nos lo dejó encomendado. Asimismo suplicadle me conceda la gracia que os pido en esta novena a mayor honra y gloria suya. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA SÉPTIMO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Sempiterno Dios y amantísimo Padre mío, cuyo amor con el hombre es tan grande que os obligó a enviarnos a vuestro unigénito Hijo y Señor nuestro para que nos redimiese de la potestad del infierno, y nos enseñase el camino de la gloria; haced Señor, se imprima en nuestros corazones una ardiente y fervorosa caridad, para que amándonos unos a otros, seamos reputados por verdaderos discípulos de Jesucristo; y apartad de mi corazón todo género de envidias del bien de mis prójimos, no permitiendo que me entristezca por sus felicidades. Llenadlos, Dios mío, a todos de bienes espirituales y temporales, y concededme a mí la gracia que os pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh amante Virgen y Mártir, Santa Lucía, encendido clavel de caridad, cuya perfecta virtud os unió tan estrechamente con Jesús, vuestro amado Esposo, que anhelabais padecer por su amor los mayores tormentos; y así, cuando vuestro cuerpo fue cercado de encendida leña, pez y resina ardiente, no permitió el Señor que las llamas consumiesen vuestra vida, y en medio de la hoguera le rogabais dulcemente por la salud espiritual de los mismos verdugos. Alcanzadme, Santa mía, que imitándoos en la caridad, aunque me vea rodeado de trabajos, contratiempos y persecuciones, no desfallezca en amar y servir a mi Dios, antes en medio de las tribulaciones sepa pedirle por los mismos que me ofenden. Conseguidme de su piedad infinita la gracia que solícito en esta novena, mayor honra y gloria suya. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA OCTAVO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA AL SEÑOR
Increado Padre mío, que habéis adornado al hombre de un entendimiento para conoceros, de una voluntad para amaros y de una memoria para acordarse de los beneficios que le hacéis, concediéndole piadoso el tiempo de esta vida, para que lo emplease en vuestro santo servicio: por lo que le ofrecéis en recompensa de sus trabajos abundantes riquezas en la gloria: apartad, Señor, de mi corazón la pereza que ha tantos años que lo posee, malogrando por mi flojedad y tibieza uno y otro día, sin saber sí llegaré al de mañana. Dadme, Dios mío, un espíritu pronto y fervoroso, con que no deje pasar un instante que no lo emplee en agrado vuestro, ayudado de los fervores y auxilios de vuestra gracia; y concededme lo que os pido en esta novena, a mayor honra y gloria vuestra. Amén.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh laboriosa Virgen y Mártir Santa Lucía que como oficiosa abeja, volando día y noche en las ramas del Líbano de la Iglesia, hicisteis en vuestra alma un panal sabrosísimo de heroicas virtudes, con que regalar a vuestro divino Esposo; y como fiel gusanillo, con continuado trabajo, tejisteis en vuestro corazón la preciosa tela de tan realzadas obras, que enamorado el mismo Dios, os concedió la aureola del martirio, para que con los rubíes y corales que vertió vuestra garganta a los filos de la espada, se aumentase el valor de la vestidura de actos de amor, con que os adornabais. Alcanzadme, Santa mía, sepa yo también ejercitarme toda mí vida en servir y amar al Señor, y que por mi ociosidad y desidia no me parezca a aquella viña sin fruto o higuera estéril que, como árboles inútiles, fueron condenados al fuego eterno. Pedid también a Dios que me conceda la gracia que solicito en esta novena, a mayor honra y gloria suya. Amén.

Se concluye con la súplica y con la oración final a Nuestro Señor Jesucristo de todos los días.

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DÍA NOVENO

Se empezará diciendo el Acto de contrición y las dos oraciones preparatorias, con los tres Padrenuestros y tres Avemarías, y luego se dirán las siguientes deprecaciones de este día:

ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Dios inmenso, principio y fin de todas las cosas, que por ser tan perfectas, publican ser obras dignas de vuestro poder, resplandeciendo en ellas como en cristiano espejo vuestros soberanos atributos de poderoso, por haberlo hecho todo de la nada; de sapientísimo, por el orden admirable con que lo dispusisteis, y de inmenso, por haberos comunicado a tanta criatura. Bendígante, Señor, todas las obras de vuestras manos: alábente y glorifíquente por tantos beneficios como de Vos reciben, y principalmente yo os doy infinitas gracias, porque me habéis concedido empezar y concluir esta novena, en que os he pedido las principales virtudes, para que adornada de ellas mi alma, sea digna morada vuestra. Finalmente os ruego me otorguéis la merced que solicito y el especialísimo don de la perseverancia en el bien obrar, con que logre la corona que tenéis ofrecida a los que perseveran en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amen.



ORACIÓN DEPRECATORIA A LA SANTA
Oh feliz Virgen Mártir Santa Lucía, girasol amante del Sol de justicia que olvidada de la tierra que habitabais, corristeis dichosamente a beber los rayos celestiales, sin desviaros un paso de la perfección, por más estorbos que el enemigo común solicitó poneros, peleando tan varonilmente que merecisteis las dos aureolas de virgen y mártir; gózome, Santa mía, de que el coro de los ángeles os recibiese, admirado de ver en una criatura vestida de cuerpo y alma, aquella pureza propia de su espiritual naturaleza, de que los mártires os diesen mil enhorabuenas por ver en su jerarquía vuestro valor y constancia; de que las vírgenes cantasen a Dios nuevos cánticos de alabanza, por veros en su compañía; y finalmente, de que Jesús, vuestro amado dueño, os recibiese como a esposa. Y pues tan poderosa sois con el Señor, espero de vuestro patrocinio me alcancéis lo que pido en esta novena, con auxilios de gracia, para enmendarme y perseverar hasta el fin de mi vida en servir y amar a Dios, y conseguir después acompañaros en la gloria. Amén.

NOVENA DE LA GRACIA
(En honor de San Francisco Javier)
ORIGEN DE ESTA DEVOCIÓN

Con ocasión de adornar un altar en Nápoles para una fiesta de la Inmaculada Concepción en 1633, cayó desde los andamios un martillo de dos libras de peso que hirió mortalmente al Padre Marcelo Mastrilli, de la Compañía de Jesús, destrozándole la sien derecha. De día en día llegó a agravarse tanto su enfermedad, que iban a darle ya la Extremaunción, pues era imposible administrarle el Viático, por no poder el enfermo ni tomar una gota de agua. Pero cuando estaban pensando en esto, he aquí que el P. Mastrilli, se levanta sano y bueno... La herida había desaparecido, la cicatriz no se notaba, el Padre se sentía restablecido de repente. Bien temprano celebró su misa y dio la comunión a muchas personas que concurrieron a ver este prodigio.

Subió en seguida al púlpito, y por su propia voz explicó al pueblo de Nápoles el secreto. Viéndose herido y sin esperanza de vida, había hecho voto en honor de San Francisco Javier de ir a las Misiones de Indias, si le concedía la salud. La noche última se le había aparecido el santo animándolo a cumplir su voto y recibir el martirio en el Japón (como así sucedió). El P. Mastrilli prometió la especial ayuda del santo a cuantos le invoquen y también recomendó hacerle una novena.

Más tarde, el P. Alejandro Filipucci, también curado por el santo en 1658, compuso la novena y fijó como fecha para su realización del 4 al 12 de marzo (aniversario de su canonización), aunque puede hacerse en cualquier época del año. Desde entonces esta devoción se ha divulgado rápidamente por todas partes. Se la conoce con el nombre de Novena de la Gracia "por su grande y comprobada eficacia en las necesidades de la vida presente" (S. Pío X).

Los Romanos Pontífices han concedido 300 días de indulgencia por cada día de la novena, y una indulgencia plenaria al fin, si en alguno de estos días se ha confesado y comulgado y rogado por las intenciones de Su Santidad

HE AQUÍ LA NOVENA:

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Dios nuestro. En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. - Acto de contrición.

ORACIÓN

Amabilísimo y amantísimo Santo: adoro con vos humildemente a la Divina Majestad y le doy gracias por los singulares dones de gracia que os concedió en vida y por la gloria de que ya gozáis. Os suplico con todo el afecto de mi alma, me consigáis, por vuestra poderosa intercesión, la gracia importantísima de vivir y morir santamente. Os pido también me alcancéis la gracia especial que pido en esta novena. Y si lo que pido no conviene a mayor gloria de Dios y bien de mi alma, quiero alcanzar lo que para eso fuere más conveniente. Amén.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

ORACIÓN ATRIBUIDA A FRANCISCO JAVIER

Eterno Dios, Criador de todas las cosas : acordaos qué Vos criasteis las almas de los infieles haciéndolas a vuestra imagen y semejanza.

Mirad, Señor, como en oprobio vuestro se llenan de ellas los infiernos. Acordaos, Padre celestial, de vuestro Hijo Jesucristo, que derramando tan liberalmente su sangre, padeció por ellas. No permitáis que sea vuestro Hijo por mas tiempo menospreciado de los infieles, antes aplacado con los ruegos y oraciones de vuestros escogidos los Santos y de la Iglesia, Esposa benditísima de vuestro mismo Hijo, acordaos de vuestra misericordia, y olvidando su idolatría e infidelidad, haced que ellos conozcan también al que enviasteis, Jesucristo, Hijo vuestro, que es salud, y vida y resurrección nuestra, por el cual somos libres y nos salvamos; a quien sea dada la gloria por infinitos siglos de los siglos. Amen.

Oremos. Oh Dios, que quisiste agregar a tu Iglesia las naciones de las Indias por la predicación y por los milagros de San Francisco Javier: concédenos que, pues veneramos la gloria de sus insignes merecimientos, imitemos, también los ejemplos de sus heroicas virtudes. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Amén.


ROSARIO DE ADVIENTO

Es un Rosario de cinco misterios, un Padrenuestro, diez Avemarías y un Gloria, que se reza preferentemente en una Capilla, con una “corona de adviento” en la cual los 4 cirios deberán ser prendidos al inicio de cada una de las primeras cuatro meditaciones y en la quinta meditación se encenderá el cirio de la Virgen. La corona se coloca a los pies de la imagen de la Virgen.

MONICION INICIAL

En comunión con toda la Iglesia celebramos el tiempo litúrgico de Adviento. En este tiempo nos prepararnos para celebrar la Navidad, como conmemoración de la primera venida del Hijo de Dios entre los hombres y, a la vez, mediante esta celebración, nuestra fe se dirige a la segunda venida, ya gloriosa y definitiva al final de los tiempos, del Señor Jesús.

Es un tiempo mariano por excelencia ya que nuestra Madre aparece cooperando activamente en el misterio de la Reconciliación preparando el nacimiento del Mesías. Es por ello que, en su presencia y compañía, vivimos este tiempo de espera y de conversión.

Iniciemos este Santo Rosario cantando...

PRIMERA MEDITACION: TIEMPO DE ESPERA Y CONVERSION

El tiempo de Adviento es un tiempo de espera activa en búsqueda del encuentro definitivo con el Señor Jesús. Espera activa que implica tener deseos de cambiar, de prepararse; es por eso que en este tiempo estamos llamados a la exigencia radical, a la conversión, al cambio de vida, a volver nuestros pasos al camino de Dios; llamados a la conversión que debe abarcar todo nuestro ser y que debe llevarnos a cambiar nuestros pensamientos, sentimientos y acciones; poniéndolas en concordancia con la manera de pensar, sentir y actuar de Jesús.
1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria, Jaculatorias a elección

SEGUNDA MEDITACION: LA ORACIÓN

El Adviento es tiempo de acercamiento sincero al Señor, quien está por venir y que a la vez ya está entre nosotros. Pero no podemos acercarnos a Él sino lo buscamos, sino estamos en constante tensión por ponernos en su presencia. La oración, personal y comunitaria, constituye un medio eficaz de búsqueda hacia un encuentro real con el Señor Jesús; mediante la escucha atenta, la meditación y la interiorización de su Palabra, lo que debe constituirse en una exigencia y necesidad en este tiempo de espera.
1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria, Jaculatorias a elección

TERCERA MEDITACION: LA PENITENCIA

Dios nos envía un Salvador, su propio Hijo. ¿Pero estamos realmente preparados para acogerlo y recibirlo en toda su dimensión? Pongamos todo de nuestra parte, por asumir, sin contemplaciones, durante este tiempo de espera todos los sufrimientos, problemas y dolores que encontramos en nuestro camino de santidad buscando ponernos en forma concreta, en la Cruz del Señor, viviendo estas dificultades en sentido oblativo, de sacrificio y entrega; mediante la penitencia, medio necesario de preparación y espera hacia un encuentro definitivo con el Señor Jesús.
1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria, Jaculatorias a elección

CUARTA MEDITACION: LA CARIDAD

La caridad, se nos presenta como un excelente medio de espera y conversión en el tiempo de Adviento; ya que sólo a través de nuestra comunión de amor con el Señor, estaremos en condiciones de amar realmente a nuestros hermanos y de practicar la verdadera caridad con ellos. La caridad debe llevarnos durante este tiempo expresarla concretamente a través de la atención de los más pobres y necesitados, buscando su promoción integral y radicalizando nuestra obligación de ser “guardianes del hermano” preocupándonos de colaborar con él para aliviar sus necesidades y problemas. ( Se sugiere cantar el primer Ave María).
1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria, Jaculatorias a elección

QUINTA MEDITACION: MARÍA NOS EDUCA EN LA ESPERA

María, con su “Fiat”, acepta ser la Madre de Dios y al hacerlo dirige todo su esfuerzo por cumplir a cabalidad tal misión y espera ansiosa aquel momento de máxima felicidad, como es el nacimiento del Señor Jesús; pero esta espera de la Madre no es una espera pasiva, sino por el contrario es una espera activa, demostrada en las acciones de Santa María durante la visita a su prima Isabel.
Reflexionemos sobre nuestra actitud de espera de la llegada de Jesús y dejémonos educar por María en la espera paciente y activa. Cantamos MADRE NUESTRA.(Se sugiere encender el cirio de la Virgen).
1 Padrenuestro, 10 Avemarías, 1 Gloria, Jaculatorias a elección

MONICION FINAL
En este tiempo de Adviento como cristianos comprometidos estamos llamados a vivir en actitud de tensión y búsqueda de la presencia del Señor Jesús y en espera de su retorno definitivo. Pidámosle a Santa María que nos enseñe a esperar con su misma fe.
Terminemos rezando La Salve.

TODO MOMENTO ES UN BUEN
MOMENTO PARA ORARLE AL
DIVINO NIÑO JESÚS.

RECEMOS EL ROSARIO AL DIVINO NIÑO JESUS

1.- Hacer la señal de la Santa Cruz y recitar la oración Señor Mío Jesucristo.

2.- Anunciar los Misterios Gozosos

Primer Misterio - LA ENCARNACIÓN DEL NIÑO JESÚS
El Ángel del Señor anuncio a María que ella seria la Madre de Jesús.

Segundo Misterio - LA VISITA DE MARIA A SU PRIMA ISABEL
Por los caminos de Judea va la Virgen Maria a visitar a su prima Isabel quien se pone feliz y su hijo Juan en su vientre saltó de gozo.

Tercer Misterio - NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS
En Belem ha nacido el Niño Jesús. Maria y José lo cuidan con amor; Gloria a Dios, Gloria a Dios, Gloria a Dios.

Cuarto Misterio - PRESENTACIÓN DEL DIVINO NIÑO JESÚS
José y Maria llevan al niño a presentarlo a su Señor, entran al templo, Jesús sonríe, le sonríe al anciano Simeón.

Quinto Misterio - PERDIDA Y HALLAZGO DEL NIÑO JESÚS
El niño Jesús se pierde en medio de tanta gente. María y José lo buscan durante tres días y lo encuentran con los Doctores del templo.

3.- Pedir las gracias que uno necesite, recitar un Padre Nuestro, 10 Ave Marías y un Gloria.

4.- Decir la jaculatoria "DIVINO NIÑO JESÚS EN TI CONFIO"

5. Enunciar el Segundo Misterio y recitar un Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria y la jaculatoria. Proseguir igual con todos los demás Misterios.

Al terminar los cinco Misterios se reza un Padre Nuestro, tres Aves Marías, Gloria y una Salve María. Al finalizar se rezan las siguientes Letanías.

LETANIAS

Divino Niño Jesús
Verbo del Padre Eterno, conviérteme.
Hijo de María, tómame como hijo tuyo.
Maestro mío, enséñame.
Príncipe de la Paz, dame la paz.
Refugio mío, recíbeme.
Pastor mío, alimenta mi Alma.
Modelo de paciencia, consuélame.
Manso y Humilde de corazón, ayúdame a ser como tu.
Redentor mío, sálvame.
Mi Dios y mi todo, dirígeme.
Verdad eterna, instrúyeme.
Apoyo mío, dame fuerzas.
Mi justicia, justifícame.
Mediador mío con el Padre, reconcíliame.
Medico de mi Alma, cúrame.
Juez mío, perdóname.
Rey mío, gobiérname.
Santificación mía, santifícame.
Pozo de bondad, perdóname.
Pan vivo del cielo, nútreme.
Padre del prodigo, recíbeme.
Jubilo de mi Alma, sé mi única felicidad.
Ayuda mía, asísteme.
Imán de amor, atráeme.
Protector mío, defiéndeme.
Esperanza mía, sostenme.
Objeto de mi amor, úneme a ti.
Fuente de mi vida, refréscame.
Mi Divina Victima, redímeme.
Mi ultimo fin, déjame poseerte.
Mi Gloria, glorifícame.
Divino Niño Jesús, en ti confío.

Rosario a Jesús Nazareno


Devoción de los viernes:

Se hace la señal de la Cruz en los labios y se dice: Abre Señor mis labios para poder ofrecerte, con todo mi corazón, esta oración a Ti y a la Santísima Virgen. Se reza: Señor mío Jesucristo, etc. (Acto de contrición)

Se rezan los Misterios Dolorosos que son:

1.- La oración del huerto.

2.- Los azotes que sufrió Jesucristo.

3.- La coronación de espinas.

4.- Jesús con la cruz a cuestas.

5.- La crucifixión y muerte del redentor.


Se reza en lugar del Padre Nuestro:

Redentor Divino que a la tinieblas das luz.
R: Consuela mi alma triste por las tres caídas que diste con el Santo Madero de la Cruz.

Se reza en lugar del Ave María:

Jesús Nazareno, Rey poderoso a pedirte vengo como generoso.
R: Que las penas mías conviertas en gozo.

Después de las peticiones... al final de cada Misterio se reza:

Gloria al Padre, etc.

María, Madre de Gracia, Madre de Misericordia.
R: En la vida y en la muerte, ampáranos gran Señora.

(Para las ánimas benditas) Oh Jesús Nuestro, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, socorre especialmente a las más necesitadas de Tu Misericordia. Amén.

Al final, en vez de las tres Salves..

Se repite la Jaculatoria:

Redentor Divino que a las tinieblas das luz.
R: Consuela mi alma triste por las tres caídas que diste con el Santo Madero de la Cruz.



ORACIÓN A JESÚS NAZARENO

Bendito sea el Nombre de Jesús - R: Bendito sea, etc.
Bendito sea el nombre de María - R: Bendito sea etc.

Jesús Nazareno, remedia nuestras necesidades, que tus ojos vean mis penas, que tus oídos escuchen mis súplicas. Redentor Divino que a las tinieblas das luz. R: Consuela mi alma triste por las tres caídas que diste con el Santo Madero de la Cruz.

Lleno de amor vengo a Ti a postrarme a tus divinas plantas, acercarme a tus llagas divinas, a sentir el rocío de tu Sangre Bendita y a pedirte lo que solamente Tú puedes concederme, entra Jesús, entra a este hogar y bendice uno por uno a los seres que me son tan queridos (aquí pueden incluir a alguien en especial) y a todos los aquí presentes, haz que disfrutemos de la paz redentora, aléjanos con tu santa mirada de todo lo que pueda perjudicarnos y quitarnos la tranquilidad que tanto ansiamos.

Infunde tus fluidos divinos sobre las almas para que podamos comer el Pan que tú nos das, sin amargura, sálvanos Señor con tu grandísimo poder, éstas son las súplicas adorado Nazareno, de un pobre pecador que te pide piedad y misericordia, y a la vez te doy las gracias por este día que me has dado de vida, ojalá que mis obras, mis trabajos y mis pensamientos, todos vayan dirigidos a Ti, para esperar tu misericordia divina y servirte con amor.

Gracias, adorado Nazareno. Amén.


ORACIÓN A JESÚS SACRAMENTADO

¡Oh, divino Jesús! Solitario por las noches en tantos Tabernáculos sin que nadie te visite, ni te adore, .. yo te ofrezco mi solitario corazón y deseo que cada una de las pulsaciones sean otros tantos actos de amor para Ti solo, vela, Sacramentado Centinela, vela por el mundo dormido, por las almas extraviadas y por tu pobre y solitario (a), hijo (a), yo comprendo que los sufrimientos presentes, no pueden ser comparados, con la gloria venidera.

Paciencia por hoy, alma mía, el día de mañana, será como Dios quiera, entre tanto hagamos tu santa voluntad, el día de hoy pasó, y todo lo que he sufrido pasó también, nada quedó sino el mérito ganado, si he llevado mis sufrimientos y las fatigas de un corto día, después de todo, los días son muy cortos, ojalá mi Divino Maestro, que lo que tenga yo que padecer, sea por Tu Amor. Amén.

Un Ave María por las almas benditas del Purgatorio.
Una Salve, en Acción de Gracias a la Santísima Virgen.
Un Padre Nuestro.

Amén.

No olvidéis decir antes de dormir, tres veces: Jesús Nazareno, Rey de los Judíos, para impedir una muerte repentina durante el sueño de la noche.


ROSARIO DE LA PAZ

OFRECIMIENTO
DIVINO Jesús, Os ofrecemos este Rosario que vamos a rezar, meditando en los Misterios de nuestra Redención. Ofrecemos también en desagravio de los pecados cometidos contra el Santísimo Corazón de Jesús, y el Inmaculado Corazón de María, por la Paz del mundo, por la conversión de los pecadores y de nuestra familia. Ofrecemos particularmente, suplicando a la Divina Misericordia por nosotros, en los tiempos de purificación. Concédenos, por intersección de la Virgen María, Madre de DIOS y Madre Nuestra, las Virtudes que nos son necesarias para bien rezarlo, y la Gracia de ganar las Indulgencias de esta Santa Devoción.


MISTERIOS
(Se medita los Misterios del Rosario: Gozosos, Dolorosos, Gloriosos y Luminosos)
Repetir 3 veces en las 3 primeras cuentas
"Ven Espíritu Santo, por la Puerta del Corazón Inmaculado de María."

En las cuentas grandes
"Reina y Mensajera de la Paz, interceded por la Paz al mundo entero."

En las cuentas pequeñas
"Reina y Mensajera de la Paz, rogad a DIOS por nosotros."

Al final de cada Misterio
"Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén."
"OH María, sin pecado concebida; rogad por nosotros que recurrimos a Vos y por todos aquellos que aún no recorren a Vos!"
"OH Jesús mío, perdónanos nuestros pecados. Líbranos de las llamas del infierno. Lleva a todas las almas al Cielo, especialmente las más necesitadas de Tu misericordia." Líbranos de las guerras, de la violencia, de las maldades y dadnos la paz."
"Jesús, María y Espíritu Santo, yo os amo! Salvadnos del mal del infierno. Amén"

En las 3 últimas cuentas
"Por Vuestras Lagrimas de Dolor, OH Madre, liberad al mundo de las guerras y de las fuerzas infernales."



ORACIÓN FINAL

"OH María, Reina y Mensajera de la Paz, nosotros Os suplicamos, traed la Paz al mundo entero, paz en la Iglesia, Paz en las familias, Paz en los corazones, Paz en el mundo entero! Que todos nosotros seamos como Vos, mensajeros e instrumentos de la Paz. Que el Espíritu Santo, el Santificador, venga con el Don de la Paz, por la puerta de Vuestro Corazón Inmaculado. Que la Paz de Vuestro Corazón Inmaculado, OH María, destruya las fuerzas del infierno. Oh! Jesús, Príncipe y Señor de la Paz, tened piedad de nosotros y del mundo entero. Amén.


ROSARIO LIBERADOR DE LA FAMILIA

Se dicen los misterios correspondientes al día y se hace el Rosario como se acostumbra, Antes de cada misterio, se dice lo que está escrito aquí, para cada misterio. (Antes de las Alabanzas para el perdón, se dice la oración del perdón, esto es lo ideal, se entrega en esta página).




PRIMER MISTERIO


(Colocar el nombre de las personas por las cuales vamos a interceder)
Padre Celestial, te pedimos en el Nombre de tu Amadísimo hijo Jesús que envíes tu Espíritu Santo sobre cada uno de nosotros y con la intercesión de la Santísima Virgen María, por el poder que tiene tu Nombre, tu Pasión, tus Llagas de la cabeza, hombros, costado, manos y pies; por tu Sangre Preciosa, tu Santa Cruz, tu Muerte y Resurrección y ya que has vencido, en la Cruz, el pecado y nos has hecho libres, en tu Nombre Jesús, atamos, amarramos, encadenamos y enmudecemos todo demonio de: lujuria, adulterio, alcoholismo, drogadicción, engaño, traición, envidia, egoísmo, orgullo, maltrato verbal y físico, manipulación, pereza, rebeldía, posesión, obsesión, compulsión que estén afectando a nuestras familias.
Les ordenamos a estos espíritus del mal que nos dejen libres y que se postren ante el Sagrario mas cercano, para que Jesús les de la destinación que les corresponda. Amén




SEGUNDO MISTERIO
Te suplicamos Inmaculada y siempre Virgen María, visites con tu amor maternal nuestras familias nos cubra con tu Santo Manto Protector, y te pedimos que nos guardes del enemigo que vive rondándonos. Enséñanos a vivir en unidad, a dialogar y a sanar toda herida de rechazo, desamor, resentimiento, odios, miedos, temores, indiferencia, fracasos, depresiones,
desasosiego, ansiedades, estados de pánico etc.
Te entregamos y consagramos nuestros cuerpos y almas, bienes materiales y espirituales nuestras buenas acciones pasadas, presentes y futuras para que las guardes en Tu Inmaculado Corazón. Amén.




TERCER MISTERIO
San José, guía nuestras familias para que en éstas haya siempre amor, unidad, paz y alegría. Aleja de ellas, todo lo que pueda causarles daño y guárdame a mi y a todos los míos en el Divino Corazón de Jesús para que cada día transcurra como en la casa de Nazaret. Amén.


CUARTO MISTERIO

Nos unimos a la Iglesia Militante, Purgante y Triunfante, a las Eucaristías que en este momento se están celebrando en el mundo entero y a la Comunión de los Santos, especialmente a San Benito, San Padre Pío, San Juan Bosco, al Santo Cura de Ars, San Francisco de Asís, San Francisco Javier, San Ignacio de Loyola, Santo Domingo de Guzmán, San Gerardo, Santa Teresa de Jesús, Santa Teresa de Ávila, Santa Filomena, San José María Escribá, San Chárbel Makluf, a la Beata Teresa de Calcuta, para establecer el Señorío de Jesús en cada uno de nuestros hogares.
Envía Señor sobre nuestras familias a todos los Santos coros de Ángeles Celestiales a los Arcángeles San Gabriel, San Miguel y San Rafael para que batallen contra los espíritus del mal que conllevan a la desobediencia, rebeldía, falta de fe, inconstancia, abortos, despilfarros, desempleo, pornografía, robos, mentiras, y someternos a tu Soberanía todo lo espiritual y material. Que el amor sanador, liberador y salvador de Jesús tomen posesión de todos los miembros de mi familia. amén.



QUINTO MISTERIO

María, Reina de la Paz y consoladora de los afligidos, aquí estamos a tus pies con el corazón lleno de alegría; sé siempre nuestra constante compañera y protégenos de los peligros que nos rodean. Bendice nuestras familias y protege nuestro país que también te pertenece
Danos tu paz, y ayúdanos a vivir el Evangelio de tu Hijo y a ser mansos y humildes de corazón.
Virgen María, nuestras familias se están desintegrando, con tu ayuda y gracia queremos llevarlas a la salvación en Jesucristo nuestro Señor.
Enséñanos a tener más fervor en la oración, en la participación en la Santa Misa y ser fieles a la Iglesia de tu Hijo y al sucesor de Pedro, el Papa Benedicto XVI. Amén.
(En este momento, se dice la oración del perdón).

Oración del perdón
Padre bueno y misericordioso digno de
alabanza y adoración; hoy te doy gracias
por tu amor tierno y compasivo porque
perdonas mis faltas y las apartas de tu vista
sin que ellas disminuyan tu amor por mí.

Hoy quiero suplicarte una gracia especial,
concédele a mi corazón el poder comprender
la debilidad de mis hermanos, el entender
que aquellos que me han herido tal vez
también estaban heridos que no podían
dar lo que no tenían, por inmadurez o ignorancia.

Dame, mi Dios, un corazón tolerante,
comprensivo y misericordioso como el tuyo.

Señor, dame la gracia de amar con tu corazón.

Amén



ALABANZAS PARA EL PERDÓN

Padre Celestial, desde el corazón de ....te alabo y te bendigo porque tu lo has creado. Padre Celestial desde el corazón de ... te alabo y te bendigo porque Tú lo conoces toda su vida. Padre Celestial desde el corazón de... te alabo y te bendigo porque Tú estás cambiando su corazón. Padre Celestial desde el corazón de... te alabo y te bendigo porque tú estás llenándolo (a) de amor. Padre Celestial desde el corazón de... te alabo y te bendigo porque tu has mandado a Jesús para rescatarlo (a).
JESÚS MÍO, te alabo y te bendigo desde el corazón de... Porque Tú lo (a) salvas, porque Tú lo (a) sanas, porque Tú lo (a) liberas, porque tu le das vida nueva, porque Tú le enseñes a orar, porque Tú lo (a) vas a madurar en la fe, porque Tú eres su liberador, porque tu Sangre tiene todo poder para liberarlo (a) de la esclavitud, por tus Llagas de Jesús que tienen Todo Poder Sanador, porque Tú vas a hacer que esta persona quede completamente libre para TI.


A TI ESPÍRITU SANTO

Desde el corazón de... te Alabo y Bendigo, porque lo (a) unges, porque lo (a) transformas, porque lo (a) llenas de tu luz, porque le enseñas a perdonar, porque lo (a) fortaleces, porque le das todo ese amor que viene del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo..

Te suplicamos a Ti MARÍA SANTÍSIMA que cubras con tu Precioso Manto a... y lo (a) coloques ante las Llagas de tu Hijo Jesús, para que esta persona... reciba la sanación que necesita.

Paz o dulce Paz. Sé siempre nuestra esperanza. Reina de la Paz, acepta nuestra Alabanza, de todos los peligros protégenos!; En nuestras luchas, quédate con nosotros, para glorificar al Padre Eterno. Danos todo tu amor.
Oh! Santísima Trinidad, en unión con nuestra Madre la Virgen María, proclamamos Tu Misericordia y el Poder de tu Amor Eterno, Reina de la Paz, escucha la oración, de tus hijos de la Tierra, que te suplican les des la paz. Amén.

Rosario del Amor


La hermana Consolata Betrone [1903-1946] religiosa capuchina, fue escogida por Dios para confirmar al mundo la doctrina del camino de infancia espiritual, ya enseñado por Santa Teresita del Niño Jesús, dándole ahora una forma concreta y fácil de ser practicada por todos.

Jesús promete que cada vez que se pronuncie este acto de Amor: "Jesús, María , yo les amo! Salven las almas", un alma se salvará. Esto es una señal de caridad perfecta por la súplica constante en favor de las almas, de todas las almas, las de la Iglesia militante que somos nosotros camino de la Casa del Padre, y las de la Iglesia paciente, las almas del Purgatorio. Repetido a todo momento, en cualquier lugar, atrae una lluvia de gracias particulares, y sobre todo, prepara el triunfo de la misericordia divina en los corazones humanos, como un Nuevo Pentecostés a escala mundial.

El Rosario del Amor es la continuación del Acto de Amor,, que debe repetirse el día entero, (dentro de lo posible) y puede rezarse en las cuentas del Rosario, individualmente o en grupo.

Al principio: Padre Nuestro, Ave María y Credo.

En las cuenta grandes: Dulce Corazón de Jesús, sé tú mi amor! Dulce Corazón de María, sé la salvación mía!

En las cuentas pequeñas: Jesús, María, yo les amo! Salven las almas!

Al Fina: Sagrado Corazón de Jesús, haz que yo te ame cada vez más! (tres veces).


Coronita Gozosa a La Virgen María
(de Cinco Cuentas)
(Para niños)



Salve! Llena de Gracia!
Visítame Tú a mi.


Salve! Llena de Gracia!
Bendíceme Tú a mi.


Salve! Llena de Gracia!
Guíame Tú a mi.


Salve! Llena de Gracia!
Acompáñame Tú a mi.


Salve! Llena de Gracia!
Protégeme Tú a mi.


Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en un principio ahora y siempre
por los siglos de los siglos, amén.

Decenario de la pasión
en sufragio de las almas del purgatorio

Oración inicial

Abre Señor, nuestros labios; alienta nuestros corazones y límpialos de vanos, impuros e impertinentes pensamientos; ilustra nuestro entendimiento, inflama nuestra voluntad, para que, con todo nuestro corazón, meditemos los pasos de tu Sagrada Pasión y Muerte, con los acerbísimos dolores de tu Madre Santísima e Inmaculada, y merezcamos ser oídos ante el acatamiento de tu Divina Majestad, que vives y reinas en todos los siglos. Amén.



Cuentas grandes

En lugar del Padrenuestro se dirá la siguiente oración:

Piadosísimo Jesús mío, mira con benignos ojos las almas de los fieles difuntos por las cuales has muerto y recibido tormento de Cruz. Amén.



Cuentas pequeñas

En la primera cuenta, se reza la primera decena, en la segunda, la segunda decena y así sucesivamente. Se terminan las diez cuentas pequeñas y se reza la oración correspondiente a la cuenta grande y nuevamente las 10 decenas. Se hace 5 veces para completar el rosario.


Primera decena

Jesús mío, por aquel sudor copioso de Sangre que sudaste en el huerto, ten misericordia de las benditas almas del Purgatorio (o del alma de la persona fallecida).

Segunda decena

Jesús mío, por la bofetada que recibió tu Rostro venerable, ten misericordia de las benditas almas del Purgatorio (o del alma de la persona fallecida).


Tercera decena

Jesús mío, por los crueles Azotes que sufriste, ten misericordia de las benditas almas del Purgatorio (o del alma de la persona fallecida).



Cuarta decena

Jesús mío, por la Corona de agudas espinas que traspasaron tu Santísima Cabeza, ten misericordia de las benditas almas del Purgatorio (o del alma de la persona fallecida).



Quinta decena

Jesús mío, por los pasos que diste en la calle de la Amargura con la Santa Cruz a cuestas, ten misericordia de las benditas almas del Purgatorio (o del alma de la persona fallecida).


Sexta decena

Jesús mío, por tu Santísimo Rostro lleno de sangre, que dejaste impreso en el velo de la Verónica, ten misericordia de las benditas almas del Purgatorio (o del alma de la persona fallecida).


Séptima decena

Jesús mío, por la Vestidura sangrienta que con violencia te desnudaron los verdugos, ten misericordia de las benditas almas del Purgatorio (o del alma de la persona fallecida).


Octava decena

Jesús mío, por tu Santísimo Cuerpo clavado en la Cruz, ten misericordia de las benditas almas del Purgatorio (o del alma de la persona fallecida).


Novena decena

Jesús mío, por tus Santísimos Pies y Manos clavados con duros clavos, ten misericordia de las benditas almas del Purgatorio (o del alma de la persona fallecida).



Décima decena

Jesús mío, por tu Costado abierto al borde de una lanzada, de donde manó Sangre y Agua, ten misericordia de las benditas almas del Purgatorio (o del alma de la persona fallecida).



Cuenta Grande nuevamente y luego las 10 decenas. Todo esto cinco veces para formar el rosario.


Rosario Eucarístico.

En el nombre Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oh Dios ven en mi ayuda, apresúrate Señor a socorrerme. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio ahora y siempre por los siglos de los siglos amén.



Primer misterio

Contemplamos como Jesucristo ha instituido el santísimo sacramento para recordarnos su
pasión y muerte.
Padre Nuestro 10 veces.
Alabemos y demos gracias en cada instante y momento al Santísimo y divinísimo Sacramento.



Segundo misterio

Contemplamos como Jesucristo ha instituido el santísimo sacramento para permanecer con
todos nosotros en todo el tiempo de nuestra vida.
Padre Nuestro 10 veces.
Alabemos y demos gracias en cada instante y momento al Santísimo y divinísimo Sacramento.



Tercer misterio

Contemplamos como Jesucristo ha instituido el santísimo sacramento para perpetuar su
sacrificio sobre los altares por nosotros hasta el fin el mundo.
Padre Nuestro 10 veces.
Alabemos y demos gracias en cada instante y momento al Santísimo y divinísimo Sacramento.



Cuarto misterio

Contemplamos como Jesucristo ha instituido el santísimo sacramento para hacerse comida y bebida de nuestra alma.
Padre Nuestro 10 veces.
Alabemos y demos gracias en cada instante y momento al Santísimo y divinísimo Sacramento.



Quinto misterio

Contemplamos como Jesucristo ha instituido el santísimo sacramento para visitarnos en
el momento de nuestra muerte y llevarnos al paraíso.
Padre Nuestro 10 veces.
Alabemos y demos gracias en cada instante y momento al Santísimo y divinísimo Sacramento.



En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo amén


ROSARIO A SAN JOSÉ

Primer misterio:
Contemplamos a San José, EL HOMBRE JUSTO a los ojos de Dios.- (Mt. 1,18-21.24).

El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba comprometida con José y cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ELLA proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo a quien pondrás el nombre de Jesús, porque ÉL salvará a su pueblo de todos sus pecados".

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: " La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que significa: 'Dios con nosotros'".

Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado y recibió en su casa a su esposa. Y sin que tuvieran relaciones dio a luz un hijo al que José puso el nombre de JESÚS.
Reflexión: San José se adhirió, con total confianza, al proyecto de Dios sobre él. ¿Y nosotros nos dejamos guiar en nuestras opciones por la Palabra de Dios y por la Palabra de la Iglesia?.-

( Padrenuestro, 10 Ave María, Gloria ...)


Segundo misterio:
contemplamos a San José, EL ESPOSO VIRGINAL, de María Santísima. (Lc. 1,34-38).

María entonces dijo al Ángel: "¿cómo podré ser madre, si yo no convivo con ningún hombre?". "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el Niño será Santo y se lo llamará Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril ya se encuentra en su sexto mes de embarazo, porque no hay nada imposible para Dios".
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor; que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.
Reflexión: El matrimonio, entre bautizados, es sacramento, signo del amor entre Cristo y la Iglesia. Es un camino hacia la santidad cristiana. El matrimonio se vive cristianamente cuando el diálogo, el mutuo amor, la misma procreación y la educación de los hijos corresponden plenamente al proyecto de Dios expresado en la Palabra revelada y en la enseñanza de la Iglesia. La Sagrada Familia de Nazareth sea para todas las familias modelo de unión, virtudes domésticas y santidad.


(Padrenuestro,10 Ave María, Gloria...)
Tercer misterio
contemplamos a San José, EL EMIGRANTE LLENO DE CONFIANZA ,en la huída a Egipto. (Mt. 2, 13-15).
Después de la partida de los Magos el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo". José se levantó de noche, tomó al niño y a su madre, y se fue a Egipto.
Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta:" Desde Egipto llamé a mi hijo".
Reflexión: Los padres cristianos tienen que poner su mayor cuidado para defender a sus propios hijos en la vida física, moral y espiritual. Hay muchos "Herodes" en el mundo de hoy, que causan un inmenso peligro especialmente para los pequeños.
(
Padrenuestro, 10 Ave María, Gloria...)

Cuarto misterio:
contemplamos a San José, EL SABIO JEFE de la Sagrada familia. (Lc.2,51-52; Mt.13,54-55a).
Y Jesús regresó con sus padres a Nazareth y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba cuidadosamente todas estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.

Jesús, volviendo a su Patria, enseñaba en la Sinagoga, de tal manera que se decían maravillados:"¿ No es este el hijo del carpintero?".
Reflexión: Una familia se rige también por la presencia sabia, atenta y cariñosa del padre. El diálogo entre padres e hijos y la oración en común ayudará a la familia a descubrir y realizar el proyecto de Dios.
(Padrenuestro,10 Ave María, Gloria ...)


Quinto misterio:
contemplamos a San José, EL FIEL OBSERVANTE de las fiestas religiosas. (Lc. 2, 41-43).
"Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre y acababa la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta".
Reflexión: La religión debe vivirse también "juntos" en familia. Los padres no deben decir a sus hijos: "¡Vayan a misa..., vayan a la iglesia..., vayan a confesarse..., recen las oraciones!". Los padres deben decir en cambio: "¡Vamos a misa, a confesarnos, etc..."!. La vida familiar es una vida de comunión, debe sentirse y vivirse comunitariamente, con mucha fuerza.

( Padrenuestro, 10 Ave María, Gloria ...)


ROSARIO EN HONOR AL SAGRADO ROSTRO

Santísimo Rostro, Te invocamos, hasta que escuches nuestras oraciones Tú puedes ayudarnos maravillosamente, Santo Dios, Santo Dios Omnipotente, Santo Dios Inmortal Ten misericordia de nosotros y del mundo entero. Vuelve Tu Rostro hacia nosotros y seremos salvados.


En las cuentas grandes rezamos:
Padre Celestial, humilde y fervorosamente Te ofrecemos los infinitos méritos y sufrimientos del Sagrado Rostro, Su preciosa Sangre, todas las heridas y lágrimas de Jesús, para mayor Gloria Tuya, para que nos ayudes en nuestra gran necesidad.


En las cuentas pequeñas rezamos en lugar del Ave María:


1ra. Década:
Oh Sagrado Rostro; cubierto de heridas, ten misericordia de nosotros que recurrimos a Ti.


2da. Década:
Oh Sagrado Rostro; cubierto con sangre, ten misericordia de nosotros que recurrimos a Ti.


3ra. Década:
Oh Sagrado Rostro; derramas lágrimas con infinito amor, ten misericordia de nosotros que recurrimos a Ti.


4ta. Década:
Oh Sagrado Rostro; despreciado e insultado; ten misericordia de nosotros que recurrimos a Ti.


5ta. Década:
Oh Sagrado Rostro, silenciosamente soportando el más duro dolor, ten misericordia de nosotros que recurrimos a Ti.


Adoremos el Sagrado Rostro de Nuestro Señor Jesucristo, nuestro Salvador, cuyos méritos son infinitos y cuya misericordia es insondable. Que Él nos conceda la remisión de nuestros pecados y la verdadera conversión. Consolemos su Sagrado Rostro con la pureza de nuestras vidas, al ser valientes testigos de nuestra fe y por la profundidad de nuestro amor. Amén.

Rosario de Fe

Se comienza con la señal de la Cruz, en la cuenta grande del Rosario se reza un Credo y en las pequeñas se repite diez veces:


"Jesús y María os amo, salvad almas. Salvad a los Consagrados."

Al terminar cada misterio se dice:


El Gloria, y al finalizar el Rosario, se dice un Salve.


ROSARIO DE LOS NO NACIDOS


El Santo Rosario
(Elija un voluntario por cada decena del Rosario)
El Credo de los Apóstoles


Los Misterios Gozosos

El primer misterio gozoso:
La encarnación del Señor
Fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando le dijo a ella, "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se conturbó profundamente por estas palabras, y discurría que significaría aquel saludo. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has ganado gracia delante de Dios; vas a dar luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre".
Pidamos por el Apostolado del Nonato Jesús para que Dios lo siga bendiciendo y que por medio de sus oraciones se promueve la devoción al Nonato Jesús y que obtenga muchas gracias para el movimiento Pro-vida.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto

El Segundo Misterio Gozoso:
La visitación
Por entonces María tomó su decisión y se fue, sin más demora, a una ciudad ubicada en los cerros de Judá. Entró en la casa de Sacarías y saludó a Isabel. Al oír Isabel su saludo, el niño dio saltos en su vientre. Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó en alta voz: «¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la madre de mi Señor? Apenas llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de alegría en mis entrañas. ¡Dichosa tú por haber creído que se cumplirían las promesas del Señor!»
Pidamos que Dios no permita al enemigo maligno tentar a las personas en las clínicas de aborto y así sea más fácil obtener conversiones.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto

El Tercer Misterio Gozoso:
El nacimiento del Hijo de Dios
Por aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, por el que se debía proceder a un censo en todo el imperio. Este fue el primer censo, siendo Quirino gobernador de Siria. Todos, pues, empezaron a moverse para ser registrados cada uno en su ciudad natal. José también, que estaba en Galilea, en la ciudad de Nazaret,
subió a Judea, a la ciudad de David, llamada Belén, porque era descendiente de David; allí se inscribió con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras estaban en Belén, llegó para María el momento del parto, y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, pues no había lugar para ellos en la sala principal de la casa.
Pidamos por los abortistas locales para que se conviertan y se unan a la cultura
de la vida.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Cuarto Misterio Gozoso:
La presentación del Señor
Asimismo, cuando llegó el día en que, de acuerdo a la Ley de Moisés, debían cumplir el rito de la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, tal como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También ofrecieron el sacrificio que ordena la Ley del Señor: una pareja de tórtolas o dos pichones.
Pidamos por los gobernantes de nuestra nación para que revoquen las leyes a favor del aborto.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Quinto Misterio Gozoso:
El niño perdido y hallado en el templo.
Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús cumplió los doce años, subió también con ellos a la fiesta, pues así había de ser. Al terminar los días de la fiesta regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran. Seguros de que estaba con la caravana de vuelta, caminaron todo un día. Después se pusieron a buscarlo entre sus parientes y conocidos. Como no lo encontraran, volvieron a Jerusalén en su búsqueda. Al tercer día lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas.
Pidamos por los consejeros que tratan de salvar a las mujeres y sus hijos nonatos de las garras del aborto. Que les sea permitido orar pacíficamente enfrente de las clínicas de aborto y que sus consejos cambien muchos corazones.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto

Los Misterios Luminosos

El Primer Misterio Luminoso:
El bautismo en el Jordán.
Un día fue bautizado también Jesús entre el pueblo que venía a recibir el bautismo. Y mientras estaba en oración, se abrieron los cielos: el Espíritu Santo bajó sobre él y se manifestó exteriormente en forma de paloma, y del cielo vino una voz: «Tú eres mi Hijo, hoy te he dado a la vida.»
Pidamos por las almas de todos los niños abortados.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Segundo Misterio Luminoso:
El primer milagro en Canán.
Tres días más tarde se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos. Sucedió que se terminó el vino preparado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Mujer, ¿por qué te metes en mis asuntos? Aún no ha llegado mi hora.» Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.»
Pidamos que muy pronto, el aborto y la eutanasia sean prohibidos en todo el mundo.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Tercer Misterio Luminoso:
La proclamación del reino de Dios.
Después de que tomaron preso a Juan, Jesús fue a Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios. Decía: «El tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca. Cambien sus caminos y crean en la Buena Nueva.» Mientras Jesús pasaba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo: «Síganme y yo los haré pescadores de hombres.» Y de inmediato dejaron sus redes y le siguieron. Un poco más allá Jesús vio a Santiago, hijo de Zebedeo, con su hermano Juan, que estaban en su barca arreglando las redes. Jesús también los llamó, y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los ayudantes, lo siguieron.
Pidamos por la conversión de los que promueven la cultura de la muerte, especialmente los que se benefician de ella.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Cuarto Misterio Luminoso:
La transfiguración en el monte Tabor.
Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte alto. A la vista de ellos su aspecto cambió completamente: su cara brillaba como el sol y su ropa se volvió blanca como la luz. En seguida vieron a Moisés y Elías hablando con Jesús. Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, levantaré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Estaba Pedro todavía hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz que salía de la nube dijo: «¡Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido, escúchenlo!»
Pidamos por los centros prenatales. Que Dios les de la sabiduría que necesitan para seguir asistiendo a las mujeres embarazada.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Quinto Misterio Luminoso:
La institución de la Eucaristía.
Mientras comían, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen y coman; esto es mi cuerpo.» Después tomó una copa, dio gracias y se la pasó diciendo: «Beban todos de ella: esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que es derramada por una muchedumbre, para el perdón de sus pecados. Y les digo que desde ahora no volveré a beber del zumo de cepas, hasta el día en que lo beba nuevo con ustedes en el Reino de mi Padre.»
Pidamos que los educadores de jóvenes promuevan los valores morales y la vida casta.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto

Los Misterios Dolorosos

El Primer Misterio Doloroso:
La agonía en el huerto.
Llegó Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní y dijo a sus discípulos:«Siéntense aquí, mientras yo voy más allá a orar.» Tomó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y comenzó a sentir tristeza y angustia. Y les dijo: «Siento una tristeza de muerte. Quédense aquí conmigo y permanezcan despiertos.»
Pidamos por los grupos Pro-vida que se han enlistado en la cruzada que busca promover la cultura de la vida.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Segundo Misterio Doloroso:
Los azotes que recibió el Hijo de Dios atado a la columna.
Al darse cuenta Pilatos de que no conseguía nada, sino que más bien aumentaba el alboroto, pidió agua y se lavó las manos delante del pueblo. Y les dijo: «Ustedes responderán por su sangre, yo no tengo la culpa.» Y todo el pueblo contestó: «¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!» Entonces Pilatos les soltó a Barrabás. Mandó azotar a Jesús y lo entregó a los que debían crucificarlo.
Pidamos por las ciencias como la biología y genética para que sean desarrolladas para proteger y preservar la vida humana y no destruirla. Y que los científicos no experimenten en los cuerpos de niños nonatos para desarrollar medicinas.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Tercer Misterio Doloroso:
La corona de espinas
Los soldados romanos llevaron a Jesús al patio del palacio y reunieron a toda la tropa en torno a él. Le quitaron sus vestidos y le pusieron una capa de soldado de color rojo. Después le colocaron en la cabeza una corona que habían trenzado con espinos y en la mano derecha le pusieron una caña.
Pidamos por las organizaciones comerciales, médicas y farmacéuticas para que no promuevan el aborto y los anticonceptivos.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Cuarto Misterio Doloroso:
La cruz a cuestas

Así fue como se llevaron a Jesús. Cargando con su propia cruz, salió de la ciudad hacia el lugar llamado Calvario (o de la Calavera), que en hebreo se dice Gólgota. Allí lo crucificaron y con él a otros dos, uno a cada lado y en el medio a Jesús.
Pidamos por las madres que están pensando en abortar a sus bebés para que se arrepientan y les permitan nacer. Que cualquiera que sea el problema que las motive a abortar sea resuelto y que encuentren de quien les ayude durante su embarazo y a dar luz.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Quinto Misterio Doloroso:
La crucifixión del Señor.
Desde el mediodía hasta las tres de la tarde todo el país se cubrió de tinieblas. A eso de las tres, Jesús gritó con fuerza: Elí, Elí, lamá sabactani, que quiere decir: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Al oírlo, algunos de los presentes decían: «Está llamando a Elías.» Uno de ellos corrió, tomó una esponja, la empapó en vinagre y la puso en la punta de una caña para darle de beber. Los otros le decían: «Déjalo, veamos si viene Elías a salvarlo.» Pero nuevamente Jesús dio un fuerte grito y entregó su espíritu.
Pidamos por la media, las escuelas y toda institución que promueven valores a los jóvenes. Para que su influencia en la juventud sea productiva y no destructiva.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


Los Misterios Gloriosos

El Primer Misterio Glorioso:
La resurrección del Señor.
El Ángel dijo a las mujeres: «Ustedes no tienen por qué temer. Yo sé que buscan a Jesús, que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, tal como lo había anunciado. Vengan a ver el lugar donde lo habían puesto, pero vuelvan en seguida y digan a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos y ya se les adelanta camino a Galilea. Allí lo verán ustedes. Con esto ya se lo dije todo.»
Pidamos por la anulación de instituciones que promueven la cultura de la muerte como lo es Planificación Familiar.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Segundo Misterio Glorioso:
La Ascensión del Señor al Cielo

Por último se apareció a los once discípulos mientras comían y los reprendió por su falta de fe y por su dureza para creer a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará; el que se niegue a creer se condenará. Estas señales acompañarán a los que crean: en mi Nombre echarán demonios y hablarán nuevas lenguas; tomarán con sus manos serpientes y, si beben algún veneno, no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y quedarán sanos.» Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos, por su parte, salieron a predicar en todos los lugares. El Señor actuaba con ellos y confirmaba el mensaje con los milagros que lo acompañaban.
Pidamos por los gobiernos poderosos del mundo para que abracen y promuevan buenos valores morales y que dejen de promover el aborto y la anticoncepción a los países subdesarrollados. Y por los países pobres para que sus gobiernos opten por buenas soluciones a la pobreza y que se dediquen a proteger a las familias y no reducir su numero.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Tercer Misterio Glorioso:
La venida del Espíritu Santo
Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban, y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran.
Pidamos por los buenos doctores y personal médico que ayudan a las mujeres embarazadas y por los que ayudan a preservar la vida. Pidamos por la conversión de aquellos que no valoran la vida. Y pidamos que todo personal médico se adhiera al Juramento Hipocrático que prohíbe el aborto y la eutanasia.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Cuarto Misterio Glorioso:
La Asunción de María.

Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, porque se fijó en su humilde esclava, y desde ahora todas las generaciones me dirán feliz. El Poderoso ha hecho grandes cosas por mí: ¡Santo es su Nombre!
Pidamos por los economistas que aconsejan a los gobiernos. Que el reducir el número de la población por medio del aborto y la eutanasia no sea un factor en sus ecuaciones para aumentar el presupuesto de las naciones.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto


El Quinto Misterio Glorioso:
La coronación de María.
Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Está embarazada y grita de dolor, porque le ha llegado la hora de dar a luz. ... Y la mujer dio a luz un hijo varón, el que ha de gobernar a todas las naciones con vara de hierro; pero su hijo fue arrebatado y llevado ante Dios y su trono,...
Pidamos para que nuestra Madre, la santísima Virgen María, triunfe pronto en la batalla en contra del espíritu maligno que promueve el aborto. Que el aborto sea prohibido en todo el mundo. Y pidamos que su hijo en el seno, el Niño Nonato Jesús, reine en todos nuestros corazones.
-Un Padre Nuestro y 10 Aves Marías
-El Gloria y la oración de Fátima
-Canto

El Salve
Todos: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia. Vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve a ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra; vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente!, ¡Oh piadosa!, ¡Oh dulce, siempre Virgen María!


Rosario o Corona de los Agradecimientos a la Santísima Trinidad


Este Rosario es el mismo de la Virgen María. El único cambio es que no se hacen peticiones, más bien se agradece.

Se inicia con el Credo, se menciona el misterio correspondiente al día, luego el Padre Nuestro. En seguida, antes de cada Ave María, se dirá la jaculatoria, dependiendo del misterio que se esté rezando ese día, ejemplo: si estoy en el primer misterio Doloroso, [martes y viernes] antes de cada Ave María diré " Gracias, Santísima Trinidad, por la Oración en el Huerto de Getsemaní, para salvarnos".
De esta manera se continúa hasta terminar la decena, finalizando con el Gloria y alguna jaculatoria de su preferencia.
Para el Segundo misterio doloroso, diré "Gracias Santísima Trinidad, por la flagelación de Nuestro Señor Jesucristo, para salvarnos", antes de cada Ave María.
Y así sucesivamente con los demás misterios.

Igualmente se hará lo mismo con los misterios, Gozosos, Gloriosos y Luminosos. [Las últimas 3 Ave Marías del Rosario se hacen como de costumbre].

Oración final:
Gracias, Virgen Pura María! Por tu "sí" que siempre diste a Dios Padre, para salvarnos, pues eres corredentora. Gracias, por quedarte para ser nuestra madre, a pesar de nuestras culpas. Gracias, por ser nuestra mediadora ante la Santísima Trinidad, Reina de las gracias! Amén.

Rezarlo por lo menos una vez a la semana, son muchas las bendiciones que recibimos de la Santísima Trinidad, y de la intervención de la VirgenMar
Eliminar comentariCoronilla de las Siete Últimas Palabras de Cristo en la Cruz

PRIMERA PALABRA

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lc. 23,34)


Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz, a fin de pagar con vuestras penas la deuda de mis pecados, y abristeis vuestra divina boca para obtenerme el perdón de la justicia eterna: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre derramada por nuestra salvación, concedednos un dolor tan vivo de nuestras culpas que nos haga morir en el seno de vuestra infinita misericordia.

Tres Gloria.

Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.

Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.


SEGUNDA PALABRA

En verdad, en verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso. (Lc. 23,43)


Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y que con tanta prontitud y liberalidad correspondisteis a la fe del buen ladrón que os reconoció por Hijo de Dios en medio de vuestras humillaciones, y le asegurasteis el Paraíso: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mi en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, haced que revive en nuestro espíritu una fe tan firme y constante que no se incline a sugestión alguna del demonio, para que también nosotros alcancemos el premio del santo Paraíso.

Tres Gloria.

Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.

Dios mío, creo en Vos, espero en Vos os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.


TERCERA PALABRA

Mujer, he ahí a tu hijo; hijo he ahí a tu madre. (Jn. 19, 26-27)


Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y olvidando vuestros sufrimientos nos dejasteis en prenda de vuestro amor vuestra misma Madre Santísima para que por su medio podamos recurrir confiadamente a Vos en nuestras mayores necesidades: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mi en aquella hora postrera; y por el interior martirio de una tan amada Madre, reavivad en nuestro corazón la firme esperanza en los infinitos méritos de vuestra preciosísima Sangre, a fin de que podamos evitar la eterna condenación que tenemos merecida por nuestros pecados.

Tres Gloria.

Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.

Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.



CUARTA PALABRA

¡Dios mío, Dios mío!, ¿por qué me has abandonado? (Mc. 15, 34; Mt. 27, 46)


Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y que, añadiendo sufrimiento a sufrimiento, además de tantos dolores en el cuerpo, sufristeis con infinita paciencia la mas penosa aflicción de espíritu a causa del abandono de vuestro eterno Padre: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mi en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, concedednos la gracia de sufrir con verdadera paciencia todos los dolores y congojas de nuestra agonía, a fin de que, unidas a las vuestras nuestras penas, podamos después participar de vuestra gloria en el Paraíso.

Tres Gloria.

Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.

Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.


QUINTA PALABRA


Tengo sed. (Jn. 19,28)


Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y que, no saciado aún con tantos vituperios y sufrimientos, quisierais sufrirlos todavía mayores para la salvación de todos los hombres, demostrando así que todo el torrente de Vuestra Pasión no es bastante para apagar la sed de vuestro amoroso Corazón: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, encended tan vivo fuego de caridad en nuestro corazón que lo haga desfallecer con el deseo de unirse a Vos por toda la eternidad.

Tres Gloria.

Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.

Dios mío, creo en Vos, espero en Vos os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.


SEXTA PALABRA


Todo está cumplido. (Jn. 19, 39)


Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz y desde esta cátedra de verdad anunciasteis el cumplimiento de la obra de nuestra Redención, por la que, de hijos de ira y perdición, fuimos hechos hijos de Dios y herederos del cielo; tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, desprendednos por completo así del mundo como de nosotros mismos; y en el momento de nuestra agonía, dadnos gracia para ofreceros de corazón el sacrificio de la vida en expiación de nuestros pecados.

Tres Gloria.

Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.

Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.


SÉPTIMA PALABRA


Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.(Lc. 23, 46)


Jesús amado, que por amor mío agonizasteis en la cruz, y que en cumplimiento de tan grande sacrificio aceptasteis la voluntad del Eterno Padre al encomendar en sus manos vuestro espíritu para enseguida inclinar la cabeza y morir: tened piedad de todos los fieles agonizantes y de mí en aquella hora postrera; y por los méritos de vuestra preciosísima Sangre, otorgadnos en nuestra agonía una perfecta conformidad a vuestra divina voluntad, a fin de que estemos dispuestos a vivir o a morir según sea a Vos más agradable; y que no suspiremos para nada más que por el perfecto cumplimiento en nosotros de vuestra adorable voluntad.

Tres Gloria.

Tened piedad de nosotros, Señor, tened piedad de nosotros.

Dios mío, creo en Vos, espero en Vos, os amo y me arrepiento de haberos ofendido con mis pecados.




ORACIÓN A LA VIRGEN DOLOROSA


Madre Santísima de los Dolores, por el intenso martirio que sufristeis al pie de la Cruz durante las tres horas de agonía de Jesús, dignaos en nuestra agonía asistirnos a todos los que somos hijos de vuestros dolores, a fin de que con vuestra intercesión, podamos pasar del lecho de muerte a ser vuestra corona en el santo Paraíso. Amén.

V. De muerte súbita e imprevista.
R. Líbranos, Señor.
V. De las insidias del diablo.
R. Líbranos, Señor.
V. De la muerte eterna.
R. Líbranos, Señor.



Oración Final.

Oh Dios, que en la muerte dolorosísima de vuestro Hijo habéis constituido un ejemplo y un auxilio para la salvación del linaje humano: concedednos, os rogamos, que en el peligro último de nuestra muerte merezcamos alcanzar el efecto de tan grande caridad y entrar en la gloria del Redentor. Por el mismo Jesucristo Señor nuestro. Amén.




Las siete palabras de Cristo en la cruz fueron recopiladas y analizadas en detalle por vez primera por el monje cisterciense Arnaud de Bonneval (+1156) en el siglo XII. A partir de ese momento las consideraciones teológicas o piadosas de esas palabras se multiplican. Pero fue san Roberto Berlarmino (Doctor de la Iglesia, 1542-1621) quién más impulsó su difusión y práctica al escribir el tratado Sobre las siete palabras pronunciadas por Cristo en la cruz. Desde entonces se propagó la costumbre de predicar el tradicional "sermón de las siete palabras" en la mañana o mediodía del Viernes SantoCoronilla de Nuestra Señora de Coromoto
señora de coremoto

Dedicada a la difusión de esta maravillosa aparición de la Santa Madre de Dios en Venezuela (la segunda en el continente americano) ocurrida en 1652, a su historia gloriosa, sus milagros portentosos y su mensaje catequizante y reconciliador, así como a su Templo Votivo y Santuario Nacional consagrado por S. S. el papa Juan Pablo II en 1996, nombrado Basilica Menor por S. S. el papa Benedicto XVI en 2007, en tierras de Guanare, Estado Portuguesa, el Corazón Espiritual de Venezuela.



La estructura de la Coronilla a la Virgen de Coromoto consta de una medalla con su imagen, en la que se reza un Credo, para afianzar la fe en las verdades de Dios, seguida de tres cuentas, en los que se rezan un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria, para afianzar nuestra devoción en estas joyas que son la oración que Jesús nos legó, el saludo del ángel Gabriel a María y la doxología, es decir la plena verdad de Dios en sus tres aspectos y en su Unicidad con nosotros. A su vez, esta medalla y las tres cuentas están unidas a ocho misterios de siete cuentas cada uno, simbolizando las ocho puntas de la corona de la Virgen María y de Su Hijo Jesús, y las siete cuentas de cada misterio son las siete virtudes que la Virgen nos inspira al meditar en Dios: FE, ESPERANZA, CARIDAD, HUMILDAD, PACIENCIA, PERSEVERANCIA y DESAPEGO.

En cada Misterio se reza un Padre Nuestro, y en cada cuenta se repite siete veces: Virgen de Coromoto, sálvanos y protégenos.



Oracion Inicial:

María, Madre y Virgen de Coromoto, que apareciste con Tu Hijo Salvador en brazos para sembrar ilusión y fe en nuestro pueblo, ayúdanos a encontrar el camino de la verdad. Vuelve tus ojos hacia nosotros, oye la voz del niño con hambre, de la madre con el alma entristecida, del hombre inconsciente de Tu Amor. Sometidos y humillados caminan muchos hijos de este pueblo, con los pies descalzos y cansados por cualquier camino sin destino. Dale el valor a la promesa bautismal, libéranos del calvario, bájalo de la cruz, a la Luz de la Resurrección. Que tengamos el valor y la dignidad para construir, con trabajo y esfuerzo, un mejor pais y el Templo vivo de Tu Amor. Muéstranos de nuevo Tu Rostro y a Tu Hijo Jesús. Amen


Misterios:


1. Aparición de la Madre de Dios en Venezuela
2. La Bella Mujer flota sobre las aguas
3. La Virgen pide al cacique Coromoto que se bautice
4. El cacique Coromoto anuncia la visión a Juan Sánchez
5. Aparición de la Virgen en la choza del cacique Coromoto
6.La Virgen deja Su Milagrosa Reliquia en las manos del cacique Coromoto
7.Bautismo del cacique Coromoto
8.La Virgen de Coromoto, evangelizadora de Venezuela y América.



Oracion Final:


Gloriosa Madre de Dios, Reina y Señora de nuestras almas, aquí estamos postrados a tus pies. Venimos a honrar con el recuerdo de tu aparición a los indios Coromotos en tierras de Guanare y a implorar tu celestial intercesión en favor de tantos necesitados, entre los cuales estamos nosotros. No desoigas, Madre querida de Coromoto, la plegaria que hoy te dirigimos, a fin de que nos llegue desde el Cielo el rocío de Tu Gracia para que nos atiendas en nuestras penas y dolencias. Te lo pedimos por Jesucristo, Nuestro Señor. Amen
Rosario Para Obtener Elevado Grado de Santidad


Padre Nuestro, Ave María y Credo.

En las cuentas grandes:
El Padre Nuestro.

En las 10 cuentas restantes:

"¡Hágase en mí oh Dios!, no según lo que yo quiera, sino según Tu divina voluntad".





Palabras de Nuestro Señor Jesucristo a Sor Faustina en el diálogo de Jesús al alma sufriente.

– Jesús: Niña mía, has el propósito de no contar nunca con los hombres. Harás muchas cosas si te abandonas totalmente a Mi voluntad y dices: Hágase en mí, oh Dios, no según lo que yo quiera sino según tu voluntad. Has de saber que estas palabras pronunciadas del fondo del corazón, en un solo instante elevan al alma a las cumbres de la santidad. Me complazco especialmente en tal alma, tal alma Me rinde una gran gloria, tal alma llena el cielo con la fragancia de sus virtudes; pero has de saber que la fuerza que tienes dentro de ti para soportar los sufrimientos la debes a la frecuente Santa Comunión; pues ven a menudo a esta fuente de la misericordia y con el recipiente de la confianza recoge cualquier cosa que necesites.



"Velad y Orad para no caer en tentación, porque el espíritu está pronto pero, la carne es debil" .



Te lo dice Jesús desde el Getsemaní
Coronilla a la Madre de Dios de la Misericordia
[Compuesta por tres decenas]


Se inicia con un Salve.

Al comienzo de cada decena:
María, Madre de la Gracia y Madre de la Misericordia, protégenos de los enemigos y acógenos en la hora de la muerte.

En cada cuenta de la decena:
María, Madre de la Misericordia, alcánzanos la Misericordia de Tu Hijo.

Al Final:

Madre de Dios de la Misericordia, nos abres tus brazos y tiendes las manos llenas de toda clase de gracias y dones. Tu corazón de Madre desea colmarnos de todo lo que necesitamos y, ante todo, haz con tu poderosa intercesión que guardemos la pureza y la inocencia, que cuidemos con fidelidad y perseverancia el amor de niños hacia Ti, y que llevemos en nuestros corazones la imagen del Corazón de Tu Hijo. Que este corazón nos proteja, guíe y lleve a la luz eterna. Amén.

Oremos:
Señor Dios nuestro, permite a tus siervos gozar de la duradera salud del alma y del cuerpo, y por la intercesión de Nuestra Señora siempre Virgen, líbranos de las aflicciones temporales y concédenos la bienaventuranza eterna. Por Cristo nuestro Señor. Amén

Bajo tu Protección:
Bajo Tu Protección nos acogemos Santa Madre de Dios. No deseches las súplicas que te dirigimos, antes bien, líbranos de todo peligro, oh! Virgen Gloriosa y bendita. Oh! Señora abogada, Mediadora nuestra, Socorro nuestro.

Reconcílianos con Tu Hijo, encomiéndanos a Tu Hijo, confíanos a Tu Hijo. Amén
Coronilla de Maximiliano Kolbe
(Oración por la familia)

Esta coronilla, constituida por 15 cuentas y por una medalla de San Maximiliano, quiere pedir la poderosa intercesión del Mártir de la caridad, que dio la vida para restituir un papá a su familia.







¿Por qué es eficaz esta devoción para orar por la familia?

En el campo de concentración de Aushwitz, un prisionero trató de escapar y en represalia los Nazis eligieron 10 hombres al azar para matarlos de inanición. Uno de ellos cayó de rodillas y pidió clemencia, pues era padre de familia y deseaba un día volver a verlos. De inmediato Maximiliano Kolbe ofreció su vida a cambio, con tal de salvar a esta familia.

El heroico sacrificio de San Maximiliano Kolbe nos enseña que por la familia es válido darlo todo, incluso la vida. Es por ello que mediante esta coronilla Maximiliano Kolbe y la Inmaculada interceden por nuestra familia, para que permanezca unida y para que sus miembros comprendamos que por nuestra unidad, vale la pena que lo demos todo.



¿Por qué la Medalla Milagrosa?

San Maximiliano Kolbe siempre estuvo convencido de que la promesa de innumerables gracias hecha por la Virgen a Santa Catalina Labouré cuando le encomendó que se acuñara esta medalla de la Inmaculada Concepción, es una realidad que suscita conversiones a veces casi imposibles. Maximiliano Kolbe hizo de la Medalla Milagrosa el símbolo de la Milicia de la Inmaculada, no como amuleto, sino como testimonio palpable de nuestra fe en la poderosa intercesión de la Inmaculada.



La Coronilla se reza de la siguiente forma:

1. Consagración a la Santísima Virgen María
2. 14 veces la oración a la Medalla Milagrosa e Invocación a San Maximiliano Kolbe
3. Oración a San Maximiliano Kolbe por las familias


Se comienza rezando, en la primera cuenta después de la medalla, la Oración de Consagración a la Virgen.



Virgen Inmaculada,
Madre de Jesús
y Madre nuestra,
te entrego todo lo que tengo,
todo lo que amo,
todo lo que soy:
mi cuerpo, mi corazón, mi mente;
para ser en tus manos
testigo del Evangelio,
como San Maximiliano Kolbe.
Acompáñame cada día,
para que pueda vivir
y transmitir la bondad
y el amor de Dios.

Amén.



Las otras 14 cuentas recuerdan la muerte del Padre Kolbe el 14 de agosto de 1941. En cada una de estas cuentas se dice la Oración de la Medalla Milagrosa, adaptada por él, seguida por una invocación a San Maximiliano:


Oración de la Medalla Milagrosa



Oh María, concebida sin pecado,
ruega por nosotros que recurrimos a ti
y por cuantos a ti no recurren,
en especial por los enemigos de la Iglesia
y por aquellos que te son encomendados.

Invocación

San Maximiliano Kolbe,
¡ruega por nosotros!



Al finalizar, se reza la oración a San Maximiliano por las familias, dado que él entregó su vida a cambio de salvar una familia, salvándole la vida justamente al padre de una familia para que pudiera volver a ella.


Oración de San Maximiliano por las familias


San Maximiliano, tú que después de haber gastado tu vida por el anuncio del Evangelio a todos los hombres, ofreciste tu vida en el campo de concentración, para que una familia no fuera privada del esposo y del padre, haznos comprender que la familia es un don precioso, por el cual vale la pena luchar y sacrificarnos. Tú que te dejaste guiar por la Virgen Inmaculada y en Ella encontraste la fuente de todas las gracias, haz que experimentemos la fuerza de Su intercesión, y lleguemos a ser fieles discípulos de Jesús. Mira con bondad a nuestra familia y a todas las familias del mundo, e intercede para que obtengamos las gracias que más necesitamos, en particular la unidad y el amor recíproco.

Acompáñanos siempre en nuestro camino. Amén

                                                  Corona de San Benito


San Benito (480-547), quien es el patrono de Europa, fue un poderoso exorcista y su medalla, la "Medalla de San Benito", es poderosa contra de los ataques del Maligno, y del mal en todas sus formas...




Oh! Padre Eterno, te suplico que destruyas el poder de tus más grandes enemigos: los espíritus malignos... arrójalos a lo más profundo del infierno y déjalos ahí para siempre...

La Corona es muy fácil de rezar... se comienza rezando el Credo... seguido por tres cortas jaculatorias tomadas de la Medalla de San Benito, cada jaculatoria se dice tres veces y al final se acompaña de un Padrenuestro, Avemaría y Gloria...


Iniciar:
Creo en Dios Padre, Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen; padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.


¡Que la Santa Cruz sea mi Luz,
y que el demonio no sea mi guía! [Tres veces]
Padre Nuestro..., Dios te salve, María..., Gloria al Padre...


Retrocede Satanás,
no me persuadirás de cosas vanas! [Tres veces]
Padre Nuestro..., Dios te salve, María..., Gloria al Padre...


Lo que me presentes, será inútil...
bebe tú mismo, de tu propio veneno! [Tres veces]
Padre Nuestro..., Dios te salve, María..., Gloria al Padre...


Oración
Padre Eterno, en unión con tu Divino Hijo y el Espíritu Santo, y a través del Inmaculado Corazón de María, yo te suplico que destruyas el poder de tus más grandes enemigos: los espíritus malignos. Arrójalos a lo más profundo del infierno y déjalos ahí por toda la eternidad.
Oh! Padre Eterno, concédenos el Reino del Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María. Yo repetiré esta oración por puro amor, con cada latido de mi corazón y en cada uno de mis suspiros. Amén.

Rezar una Salve.

Letanías de San Benito:
Señor Ten piedad......Señor Ten piedad.
Cristo Ten piedad......Cristo Ten piedad.
Señor Ten piedad......Señor Ten piedad.
Cristo, Ten piedad......Cristo Ten piedad.
Cristo escúchanos......Cristo escúchanos.
Padre del Cielo Dios......Ten piedad de nosotros
Hijo Redentor del mundo......Ten piedad de nosotros.
Espíritu Santo Dios......Ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad Unico Dios......Ten piedad de nosotros.
Santa María ......Ruega por nosotros.
Santo Padre Benito......Ruega por nosotros.
Gloria de los Patriarcas......Ruega por nosotros.
Cumplidor de su santa regla......Ruega por nosotros.
Retrato de todas las virtudes......Ruega por nosotros.
Ejemplo de perfección......Ruega por nosotros.
Perla de santidad......Ruega por nosotros.
Santo Padre Benito......Ruega por nosotros.
Sal que reluce en la Iglesia de Cristo......Ruega por nosotros.
Estrella que reluce en la Casa de Dios......Ruega por nosotros.
Inspirador de muchos santos......Ruega por nosotros.
Serafín de fuego......Ruega por nosotros.
Querubín transformado......Ruega por nosotros.
Autor de cosas maravillosas......Ruega por nosotros.
Santo Padre Benito......Ruega por nosotros.
Dominador de los demonios......Ruega por nosotros.
Modelo de monjes......Ruega por nosotros.
Erradicador de ídolos......Ruega por nosotros.
Honor de los confesores de la fe......Ruega por nosotros.
Consolador de las almas......Ruega por nosotros.
Ayuda en las tribulaciones......Ruega por nosotros.
Santo Padre Benito......Ruega por nosotros.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos Oh! Señor!.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, Satisfácenos Oh! Señor!.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, Ten piedad de nosotros Oh! Señor!

Oración de petición:
Te saludamos con filial afecto, Oh! glorioso Padre San Benito, obrador de maravillas, cooperador de Cristo en la obra de salvación de las almas. ¡OH Patriarca de los monjes! Mira desde el cielo la viña que plantó tu mano. Multiplica el número de tus hijos, y santifícalos. Protege de un modo especial a cuantos nos ponemos con filial cariño bajo tu amparo y filial protección. Ruega por los enfermos, por los tentados, por los afligidos, por los pobres, y por nosotros que te somos devotos. Alcánzanos a todos una muerte tranquila y santa como la tuya. Aparta de nosotros en aquella hora suprema las asechanzas del demonio, y aliéntanos con tu dulce presencia. Ahora consíguenos la gracia especial que te pedimos.......
Amén.
                     Coronilla de los siete Padrenuestros, Avemarías y Glorias


Rosario de la Paz
El rezo de la coronilla de los siete Padrenuestros, Avemarías y Glorias, es una devoción conocida de nuestra Iglesia; ya se rezaba en Medjugorje antes del inicio de las apariciones de la Santísima Virgen María.

En los comienzos de las apariciones, Nuestra Madre Reina de la Paz invitó a rezar esta coronilla por la Paz en el mundo, en nuestros corazones, en nuestras familias, de ahí que se lo ha conocido como el "Rosario de la Paz" , si bien no es propiamente el Rezo del Santo Rosario. Luego vendrán sus invitaciones a rezar el tercio del Santo Rosario ( 5 misterios) y más tarde el Rosario completo (15 misterios).

De hecho, hasta el día de hoy en San Santiago Apóstol, Parroquia de Medjugorje, al terminar cada Santa Misa, los celebrantes y los todos fieles puestos de rodillas, continúan rezando todos los días la coronilla de los siete Padrenuestros, Avemarías y Glorias.

Este rezo consiste en la recitación, ¡con el corazón como pide Nuestra Madre! de un Credo (la "cuenta" que está sola) y luego se reza un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria por cada grupito de tres cuentas (los siete grupos).


Esta coronilla también suele rezarse con la intención de:

Recitación Diaria en Honor de las Santas Llagas

A cada invocación:

Padre Nuestro + Ave María + Gloria

+ 1. Por la santa llaga de la mano derecha.

+ 2. Por la santa llaga de la mano izquierda.

+ 3. Por la santa llaga del pie derecho.

+ 4. Por la santa llaga del pie izquierdo.

+ 5. Por la santa llaga del sagrado costado.

+ 6. Por la Efusión del Espíritu Santo.

+ 7. Por el Santo Padre.

(La coronilla consta de una cuenta separada y tres cuentas juntas, otra separada y tres juntas hasta completar siete).
                                        ROSARIO AL DIVINO NIÑO JESÚS


1.- Hacer la señal de la Santa Cruz y recitar la oración Señor Mío Jesucristo.

2.- Anunciar los Misterios Gozosos
Primer Misterio - LA ENCARNACIÓN DEL NIÑO JESÚS.
El Ángel del Señor anunció a María que ella sería la Madre de Jesús.


Segundo Misterio - LA VISITA DE MARÍA A SU PRIMA ISABEL.
Por los caminos de Judea va la Virgen María a visitar a su prima Isabel quien se pone feliz y su hijo Juan en su vientre saltó de gozo.


Tercer Misterio - NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS.
En Belén ha nacido el Niño Jesús. María y José lo cuidan con amor; Gloria a Dios, Gloria a Dios, Gloria a Dios.


Cuarto Misterio - PRESENTACIÓN DEL DIVINO NIÑO JESÚS.
José y María llevan al niño a presentarlo a su Señor, entran al templo, Jesús sonríe, le sonríe al anciano Simeón.


Quinto Misterio - PERDIDA Y HALLAZGO DEL NIÑO JESÚS.
El niño Jesús se pierde en medio de tanta gente. María y José lo buscan durante tres días y lo encuentran con los Doctores del templo.


3.- Pedir las gracias que uno necesite, recitar un Padre Nuestro, 10 Ave Marías y un Gloria.


4.- Decir la jaculatoria "DIVINO NIÑO JESÚS EN TI CONFÍO" .


5. Enunciar el Segundo Misterio y recitar un Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria y la jaculatoria. Proseguir igual con todos los demás Misterios.


Al terminar los cinco Misterios se reza un Padre Nuestro, tres Aves Marías, Gloria y una Salve María. Al finalizar se rezan las siguientes Letanías.


LETANÍAS

Divino Niño Jesús,
Verbo del Padre Eterno, conviérteme.
Hijo de María, tómame como hijo tuyo.
Maestro mío, enséñame.
Príncipe de la Paz, dame la paz.
Refugio mío, recíbeme.
Pastor mío, alimenta mi Alma.
Modelo de paciencia, consuélame.
Manso y Humilde de corazón, ayúdame a ser como tu.
Redentor mío, sálvame.
Mi Dios y mi todo, dirígeme.
Verdad eterna, instrúyeme.
Apoyo mío, dame fuerzas.
Mi justicia, justifícame.
Mediador mío con el Padre, reconcíliame.
Medico de mi Alma, cúrame.
Juez mío, perdóname.
Rey mío, gobiérname.
Santificación mía, santifícame.
Pozo de bondad, perdóname.
Pan vivo del cielo, nútreme.
Padre del prodigo, recíbeme.
Jubilo de mi Alma, sé mi única felicidad.
Ayuda mía, asísteme.
Imán de amor, atráeme.
Protector mío, defiéndeme.
Esperanza mía, sostenme.
Objeto de mi amor, úneme a ti.
Fuente de mi vida, refréscame.
Mi Divina Victima, redímeme.
Mi ultimo fin, déjame poseerte.
Mi Gloria, glorifícame.
Divino Niño Jesús, en ti confío!.

Todo momento es un buen momento para orarle al Divino Niño Jesús
                                      Rosario al Sagrado Corazón de Jesús


Se comienza con la señal de la Cruz, cada oración se repite diez veces, se reza un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.

1. Señor que habéis dicho: "Buscad y hallaréis llamad y se os abrirá, pedid y recibiréis." Yo busco, yo llamo y pido esta gracia.


2. Señor que habéis dicho: "Todo lo que pudiereis a mi Padre en mi nombre se os concederá." A vuestro Padre y en vuestro nombre os pido esta gracia.


3. Señor que habéis dicho: "Los cielos y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán." Dulce Jesús mío, concédeme esta gracia.


4. Señor que habéis dicho: "Yo soy el amor, la luz y la paz." Dame la paz, la salud y la tranquilidad en el hogar.


5. Señor que habéis dicho: "Todo el que creyere en Mí se salvará." En Ti creo y de Ti espero la salvación de mi alma.


Se finaliza con el Credo.


Rosario o Corona al Sagrado Corazón de Jesús y letanías 2



Se puede rezar a honor del Sagrado Corazón de Jesús una corona compuesta de cinco cuentas mayores y treinta y tres menores: éstas, en reverencia de los treinta y tres años que el Señor vivió en el mundo; aquéllas, en honra de las cinco llagas: y toda esta corona de piadosos afectos, en correspondencia de aquella de espinas penetrantes, con que vio coronado al Corazón Santísimo la Venerable Madre Margarita. Inicia con la siguiente oración:



Alma de Cristo, santifícame!.Corazón de Cristo, enciéndeme!, Cuerpo de Cristo, sálvame!,



Sangre de Cristo, embriágame! Agua del Costado de Cristo, lávame! Pasión de Cristo, confórtame! Oh! buen Jesús, óyeme! Dentro tus Llagas, escóndeme! No permitas que me separe de Ti! Del enemigo maligno, defiéndeme! En la hora de mi muerte, llámame! Y mándame que venga a Ti, para alabarte con tus Santos, por los siglos de los siglos. Amén.



Antes de cada cuenta mayor se dirá el afecto siguiente:

Dulcísimo Jesús! Haced mi corazón según el vuestro.



A cada cuenta de las mayores se dice:

Te adoramos Cristo afligido en el Huerto, despreciado todavía de los hombres ingratos en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía. Tu sólo Santo; tu sólo Señor, tu sólo Altísimo Jesús.



A las cuentas menores se dice:

Te adoramos Corazón sacratísimo de Jesús: enciende mi corazón con el divino fuego en que te abrasas. :



Al final :

Se reza el Padre nuestro y Ave María, con la oración siguiente:



ORACIÓN

Oh! Jesús, que con inefable milagro del amor de tu Corazón te dignaste darte todo en manjar a nosotros en el Sacramento del Altar, concede que todos los que detestamos y lloramos de todo corazón las injurias y sacrilegios cometidos por los mortales ingratos contra Ti en este sagrado misterio, seamos encendidos con los afectos del mismo sacrosanto Corazón, y ensalcemos la misericordia del mismo Divino Corazón con dignas alabanzas por toda la eternidad. Amén.



Otras oraciones y afectos piadosos al Corazón de Jesús



Corazón de Jesús, Templo dignísimo del Padre Eterno, Inflama mi corazón con el amor divino en que te abrasas.



Corazón de Jesús, asiento del Verbo Divino, Inflama, etc.

Corazón de Jesús, morada del Espíritu Santo, Inflama, etc.

Corazón de Jesús, Sagrario de la Santísima Trinidad, Inflama, etc.

Corazón de Jesús, en quien habita toda la plenitud de la Divinidad, Inflama, etc.

Corazón de Jesús, en quien están depositados los tesoros de la Sabiduría eterna, Inflama, etc.

Corazón de Jesús, en quien se encierran las riquezas del amor increado, Inflama, etc.

Corazón de Jesús, afligido por nosotros, Inflama, etc.

Corazón de Jesús, injuriado con nuestras ingratitudes, Inflama, etc.

Corazón de Jesús, herido con la lanza por nuestros pecados, Inflama, etc.

Corazón de Jesús, fuente de toda consolación, Inflama, etc.

Corazón de Jesús, refugio de los atribulados, Inflama, etc.

Corazón de Jesús, amparo y defensa de los que te adoran, Inflama, etc.

Corazón de Jesús, delicia de todos los Santos, Inflama, etc.

Jesús manso y humilde de Corazón, haced mi corazón según el vuestro



ORACIÓN

Señor Jesucristo, que te dignaste descubrir las inefables riquezas de tu Corazón con nuevo beneficio de tu Iglesia; concede que podamos corresponder al amor de este Corazón sacratísimo, y compensar con dignos obsequios las injurias hechas por los hombres ingratos al mismo afligidísimo Corazón. Amén.



Estas son las fórmulas que pueden servir de ejemplar a los muchos y piadosos afectos en que pueden ejercitar las almas espirituales su devoción amante al divino Corazón, según él mismo las inspirare.



AFECTOS PARA EJERCITARSE EN EL SUAVÍSIMO CULTO DEL DIVINO CORAZÓN DE JESÚS.

Después de haber explicado en general los ejercicios, de que se compone este celestial culto y confirmándolos con las prácticas, que enseñaron personas tan ilustres en santidad y en la mística; para que mejor se comprendan, ha parecido poner aquí algunos afectos y oraciones al Corazón Sagrado y amabilísimo de Jesús, que sirvan de ejemplar a las que a cada uno inspirare su devoción.



Alabanza y adoración al Corazón de Jesús:

Oh! Corazón Divino de Jesús, digno de la adoración de los hombres y de los ángeles! Oh! Corazón inefable y verdaderamente incomprensible, digno de ser adorado con infinitas alabanzas por ser fuente de todos los bienes, por ser origen de todas las virtudes, por ser el objeto en quien más se agrada toda la Santísima Trinidad entre todas las criaturas! Oh! Corazón dulcísimo de Jesús! Yo profundamente te adoro con todos los sentidos de mi pobre corazón, yo te alabo, yo te ofrezco las alabanzas todas de los más amantes serafines, de toda tu corte celestial y todas las que te puede dar el Corazón de vuestra Madre Santísima.



Ejercicio de amor al Corazón de Jesús:

Oh! Corazón amantísimo de Jesús! Corazón nobilísimo, generosísimo, liberalísimo, mansísimo, humildísimo, ardentísimo en el amor de los hombres! Oh! Corazón de mi Redentor, de mi Padre, de mi Esposo! Oh! Corazón, refugio de mi alma, víctima por mis pecados, descanso de las almas castas! Oh! Corazón amabilísimo, herido con la lanza por mi amor! Yo os amo con todo mi corazón, con toda mi alma, con todas mis fuerzas; y deseo continuar este amor todos los instantes de mi vida y que os amen con igual amor todos los hombres.



Invocación al Corazón de Jesús.

Oh! Corazón poderosísimo, Señor de todos los corazones! Sujetad nuestros corazones a vuestro imperio; ejercitadle en las almas justas y obligad con vuestro poder a que os sirvan los corazones ingratos y rebeldes. Oh! Corazón, ejemplar perfectísimo de todos los corazones! Haced los nuestros semejantes a vos mismo en la humildad y en la mansedumbre, que quisísteis aprendiésemos de vos.



Dolor por las injurias cometidas contra el Corazón de Jesús.

Oh! Corazón de Jesús amantísimo de los hombres, y al mismo tiempo sumamente ultrajado por el olvido de vuestro amor! Yo ingrato pecador, conmovido vehementemente con las injurias y ofensas que padecéis de nuestra ingratitud, especialmente en el Santísimo Sacramento de Amor, llego a vos, reconociéndome reo, y pidiendo perdón por mí y por todos los hombres. ¡Oh! Corazón dulcísimo, si yo pudiera borrar con mis lágrimas y sangre todos los sacrilegios y ofensas cometidas contra Vos!



Ofrecimiento de sí mismo y de todas sus cosas al Corazón de Jesús, del venerable Padre Colombière

"Oh! Corazón de mi amantísimo Jesús! Corazón dignísimo de toda mi adoración y amor! Yo [N..] inflamado en el deseo de compensar y borrar tantas y tan graves injurias cometidas contra vos, y para huir cuanto está de mi parte el vicio de ingrato, os entrego y consagro del todo mi corazón con todos sus afectos, y a mí mismo con todo cuanto soy enteramente. Protesto que es mi deseo puro y sincero de olvidarme del todo desde esta hora y momento, de mí mismo y de todas mis cosas, para que, quitados todos los impedimentos, pueda entrar en vuestro Sacrosanto Corazón, que con singular misericordia me habéis abierto, y habitar en él vivo y muerto con vuestros fieles siervos.

Encendido, pues, todo en vuestro amor, ofrezco gustoso a este Divinísimo Corazón todo el mérito y satisfacción que puedo tener en los santos sacrificios de la Misa, oraciones, obras de penitencia, humildad, obediencia y de todas las demás virtudes que ejercitare por todo el tiempo de mi vida hasta el último aliento de ella. No sólo quiero hacer todo esto en alabanza y honra del Corazón de Jesús, sino que también le pido humilde e instantemente, se digne de admitir esta perfecta donación de todas mis cosas, que hago a este Santísimo Corazón: de suerte que pueda disponer de todas ellas a su arbitrio, aplicándolas a quien fuere servido, o destinándolas al fin que más le agradare. Y porque ya tengo cedida a las ánimas del Purgatorio toda la satisfacción que pueda tener en mis obras, deseo se les aplique, según el beneplácito del Corazón de Jesús.

Pero no debiendo impedir esta mi donación que yo pueda ofrecer las Misas y oraciones según lo pidieren algunas veces la obediencia y caridad, habiendo de valerme entonces de los bienes ajenos y que ya pertenecen al Corazón de Jesús, es mi intención que todas las obras de virtud que ejercitare entonces, queden dedicadas y consagradas al Corazón de Jesús, como bienes propios suyos.

¡Oh! Corazón Santísimo! Enseñadme, os ruego, el camino que debo tomar para que, olvidado enteramente de mí mismo, llegue a conseguir la pureza de vuestro amor, cuyo deseo me habéis infundido. Abrásome en vehementes deseos de agradaros; pero siento que de ningún modo podré llegar a conseguir lo que deseo sin aquel grande auxilio, que Vos solamente podéis darme.

Perfeccionad, pues, en mí, Oh! Corazón santísimo, todo lo que os es agradable y conforme a vuestra voluntad. Conozco ciertamente que yo repugno y resisto; pero, si no me engaño, no quisiera resistir: a Vos os toca dar y perfeccionarlo todo. A vos sólo, Oh! Corazón santísimo, se deberá toda la gloria de mi santidad, si mereciere finalmente el conseguirla: ni yo quiero aspirar en adelante a la misma santidad con otro fin, sino el de vuestra gloria y alabanza. Amén.



Este es el devotísimo ofrecimiento del Venerable Padre Colombière, digno de su elevado espíritu y propísimo para formar y encender amantes serafines al Sacratísimo Corazón de Jesús. Acaso le aprendió de su hija espiritual la Venerable Margarita, quien, a petición del mismo Jesús, hizo semejante entrega de sí misma y de sus cosas al Corazón Sagrado; mereciendo en recompensa, al entregársela escrita, que el mismo Señor la hiciese igual donación con auténtica escritura, firmada o rubricada con el sello real de su Sacrosanto Nombre, del tesoro inmenso de su sacratísimo Corazón y de las inestimables riquezas que en él se encierran.

Si alguna persona que aspirare a la perfección, quisiere hacer este feliz contrato con el Corazón deífico de Jesús, en virtud del cual el alma, renunciando la legítima de sus buenas obras en Jesús, queda mejorada en los bienes y riquezas de su divino Corazón, podrá para mayor muestra de la voluntad con que se ofrece, autenticarle con su firma, añadiendo también el año, mes y día, en que le hiciere; y esto sería bien fuese el día después de la Octava del Corpus o algún otro de los Viernes consagrados al Corazón Sagrado de Jesús, después de haberle recibido en la Sagrada Comunión; y, para mayor firmeza de su afecto, podrá renovarle todos los años el día de la fiesta principal del Corazón y en las mayores solemnidades de Cristo, Dios y Señor nuestro. Pero, para precaver escrúpulos, se advierte, que este piadoso ofrecimiento, de suyo ni es voto ni trae consigo obligación alguna de pecado mortal o venial, sino una noble y generosa demostración de la fineza de jesus
                                           SANTO ROSARIO DE JACULATORIAS
                                              A LA MEDALLA MILAGROSA

Por la señal de la Santa Cruz...
Felicitemos a la Santísima Virgen por el singular Privilegio de su Concepción Inmaculada.


Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea.
Pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza.
A ti celestial Princesa, Virgen Sagrada María
Yo te ofrezco, en este día, alma, vida y corazón.
Mírame con compasión, no me dejes,
Madre mía, morir sin Tu bendición.

Atendiendo el deseo de la Virgen Santísima Milagrosa: recemos con confianza y fervor las siguientes...


INVOCACIONES AL DULCÍSIMO NOMBRE DE MARÍA




PRIMERA INVOCACIÓN
Madre mía amantísima, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, en todos los instantes de mi vida acordaos de mí, miserable pecador(a).
Padre nuestro que estás en el cielo... Diez jaculatorias. ¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

SEGUNDA INVOCACIÓN
Fuente de las divinas gracias, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, concededme abundancia de lágrimas para llorar mis pecados. (como la 1era invocación de las 10 jaculatorias..)

TERCERA INVOCACIÓN
Reina de cielos y tierra, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, sed mi amparo y defensa en las tentaciones de mis enemigos. (como la 1era invocación...)

CUARTA INVOCACIÓN
Inmaculada, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, alcanzadme de vuestro Santísimo Hijo las gracias que necesito para mi salvación. (como la 1era invocación....)

QUINTA INVOCACIÓN
Abogada y refugio de nosotros pobres pecadores, Santísima Virgen de la Medalla Milagrosa, asistidme en el trance de la muerte y abridme las puertas del cielo. (como la 1era invocación...)
Pídase la gracia que por intercesión de la Santísima Virgen se desee alcanzar...

Y denle gracias por las ya obtenidas.
Ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.


ORACIÓN

Señor nuestro Jesucristo, que quisisteis honrar con innumerables milagros a vuestra Madre la Santísima Virgen María, Inmaculada desde el primer instante de su Concepción, concédenos que, implorando siempre su patrocinio, consigamos los goces eternos. Por Jesucristo nuestro Señor. Así sea.

Acudamos a la maternal protección y amparo de la Santísima Virgen con la siguiente súplica (de San Bernardo):

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro socorro, hayan sido abandonados de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, ¡oh Virgen Madre de las vírgenes!, y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, ¡oh Purísima Madre de Dios!, mis humildes súplicas, antes bien escuchadlas y atendedlas favorablemente.

(REZADA 0 CANTADA)

Salve Regina Mater misericordie...



LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA, UNA MADRE PARA TODOS


Niños, jóvenes, adultos (solteros o solteras, casados, viudos o viudas, ancianos o ancianas, sacerdotes, religiosos o religiosas).

Cualquiera que sea tu estado actual, ten presente que has nacido para salvarte. Y que para ello, lo mismo que en lo natural necesitas el cuidado solícito de una madre desde que naces, continuando en la infancia, juventud, pubertad, madurez y más especialmente en la ancianidad, necesitas también una madre en lo espiritual.

Esta madre la tenemos por expreso deseo de Jesucristo Redentor, que nos la legó en firme testamento firmado y sellado con su Sangre desde la Cruz Redentora.

El parto fue dolorosísimo, pero la humilde esclava del Señor, que aceptó ser Madre del Salvador en Nazareth, acepta ahora la maternidad corredentora que se le encomienda en favor de toda la humanidad.

El día 27 de noviembre de 1830 la bondadosa, solícita y buena Madre del Cielo, le mostró a santa Catalina Labouré, con una visión, grabada con letras de oro, la jaculatoria ¡OH MARÍA SIN PECADO CONCEBIDA, ROGAD POR NOSOTROS QUE RECURRIMOS A VOS!, que tú terminas de rezar cincuenta veces. Esta jaculatoria, junto con llevar colgada al cuello la Medalla Milagrosa que también se le mostró , te garantiza es promesa de la Virgen vivir bien, morir en paz con Dios y salvarte.

Las gracias y favores que la Santísima Virgen concede a los que practican esta devoción son incontables.

                                          ROSARIO A MARÍA ROSA MÍSTICA


El significado de las rosas.
La rosa blanca simboliza el espíritu de oración
La rosa roja, el espíritu de sacrificio (para reparar).
La rosa dorada o amarilla, el espíritu de penitencia.



ROSARIO A MARIA ROSA MÍSTICA


- En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo, Amén.

Oración Inicial:
- Jesús crucificado, postrados a tus pies te ofrecemos las "Lágrimas y Sangre" de aquella que te acompañó con tierno amor y compasión en tu via-crucis. Concédenos la gracia, Oh buen Maestro de tomar a pecho las enseñanzas contenidas en las "Lágrimas y Sangre" de tu Santísima Madre, para cumplir tu voluntad de tal manera que un día seamos dignos de alabarte y glorificarte por toda la eternidad, Amén.

Se rezan siete misterios así:

En lugar del Padre Nuestro se dice:

- Oh Jesús mío, mira las Lágrimas y Sangre de aquella que te tenía el amor más grande en la tierra y te ama con el amor más fervoroso en el cielo.

En vez del las Aves Marías se dice:

- Oh Jesús escucha nuestros ruegos por las Lágrimas y Sangre de tu Santísima Madre.

(No hay Gloria)

Al finalizar el Rosario se dice tres veces: " Oh Jesús mío, mira las Lágrimas y Sangre de aquella que te tenía el amor más grande en la tierra y te ama con el amor más fervoroso en el cielo."

Oración Final:

Oh! María, Madre al Amor, de los Dolores y de Misericordia, te suplicamos reúne tus ruegos con los nuestros para que Jesús, a quien nos dirigimos en el nombre tus "Lágrimas Y Sangre" maternas, escuche nuestras súplicas concediéndonos con las gracias que te pedimos la corona de la vida eterna, Amén.
Tus Lágrimas y Sangre Oh! Madre Dolorosa, destruya el reino del infierno.
Por tu Divina mansedumbre, Oh encadenado Jesús, guarda al mundo de los horrores amenazantes.




Misterios del Rosario a María Rosa Mística

Misterios del Rosario:

(Las siete alegrías se rezan lunes, miércoles, jueves, sábados y domingos)

1° misterio: La preferencia que la Santísima Trinidad le concede sobre todas criaturas.

2° misterio: La virginidad que la elevó por encima de los Ángeles y los Santos.

3° misterio: El esplendor con el cual brilla en los cielos con su gloria.

4° misterio: El culto que todos los elegidos le rinden como Madre de Dios.

5° misterio: La prontitud con la cual su Divino Hijo atiende a todos sus pedidos.

6° misterio: Las gracias que sus servidores reciben de Jesús en este mundo, y la gloria que le tienen preparada en el cielo.

7° misterio: Poseer las virtudes con la mayor perfección.


Misterios del Rosario:

(Los siete dolores se rezan martes y viernes)

1° misterio: Cuando al presentar a su Hijo frente al Templo, oyó una profecía del viejo "Simeón: "Una espada de dolor atravesará tu alma".

2° misterio: Cuando se vio obligada a huir a Egipto, escapando de la persecución de Herodes que quería matar a su Hijo Amado.

3° misterio: Cuando buscó por tres días a su hijo que se había quedado en el Templo de Jerusalén, luego de la visita en tiempo de Pascua.

4° misterio: Cuando encontró a su Divino Hijo cargando en hombros la pesada
cruz rumbo al Calvario para ser crucificado en ella por nuestra
salvación.

5° misterio: Cuando vio a su Hijo ensangrentado y agonizante durante tres horas y
luego exhalar su último suspiro.

6° misterio: Cuando su Amado Hijo, traspasado el pecho por la lanza, es bajado de la cruz y depositado en sus brazos.

7° misterio: Cuando contempló el cuerpo de su Divino Hijo acostado en el Sepulcro.




Oración a la Madre de Dios por el Ofrecimiento de la Preciosísima Sangre de Jesús


Rosa Mística, Madre de la Iglesia, Virgen Santa e Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra, yo te ruego, ofrezcas Tú a tu Hijo Divino desfigurado de llagas y sangre, su Preciosísima Sangre al Eterno Padre para mayor honor y adoración de la Majestad Divina, para acción de gracias por todas las gracias y beneficios recibidos, para la expiación de mis pecados y los de todo el mundo, para la conversión de los pecadores, para la conversión mía y enmienda, para alejar todos los pecados graves en este día, para la conservación de la fe en nuestros países, para el retorno y conservación de la juventud en la fe y moral, para salvar a los moribundos, por el Padre Santo, obispos y sacerdotes, por las necesidades de la Iglesia, por los perseguidos por la fe, por mí mismo: para aumentar la fe, esperanza y caridad, para aumentar la gracia y los siete dones del Espíritu Santo, para aumentar la humildad, paciencia, resignación a la voluntad de Dios, para conseguir una muerte santa, para ayuda y consuelo de los afligidos, enfermos e inocentemente atormentados en la tierra, para el consuelo y por la liberación de los oprimidos por el demonio, y por la liberación de las almas del purgatorio, para mayor gozo de los ángeles y santos.


Bendita sea la Preciosísima Sangre de Jesús ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.


Reina Rosa Mística del mundo, Reina del Universo, nuestra Madre, en Ti y por Ti bendecimos el misterio admirable de la Sangre de Jesús, el potencial más grande de Reconciliación.


Aureolada por el misterio de la Inmaculada Concepción has colaborado con la victoria brillante de la Sangre de Jesús en nuestra redención, y estando al lado de Jesús, el Redentor, te ha hecho Corredentora y Madre de todos los hombres. Por el triunfo de tu Corazón Inmaculado, Dios te ha elegido como Mediadora de todas las gracias.


Oh Santísima Virgen María, Madre, exaltada a un puesto tan alto, te saludamos como Señora y Reina de la preciosísima Sangre de Jesús: rocía nuestras almas con la Preciosísima Sangre de Jesucristo, que da de beber a las almas, para vencer las asechanzas del demonio y andar siempre con celo santo el camino de la virtud. Escribe con la Sangre del Cordero nuestros nombres en el libro de la vida, para que un día después de haber sido devotos de la Preciosísima Sangre de Jesucristo podamos glorificaría en la gloria eterna. Amén.

CORONA DE LOS SIETE DOLORES DE LA VIRGEN MARIA

Los sufrimientos de la Madre de Dios no pueden ser comprendidos, son inconcebibles. Toda su vida fue, como la de su Divino Hijo, una continua serie de sufrimientos y tribulaciones.
El objeto de la devoción a Nuestra Señora de los Dolores consiste en una compasión sincera desde el fondo de nuestro corazón por los Dolores que la Santísima Virgen soportó a lo largo de toda su vida.
La Devoción a los dolores de María debe de ser practicada especialmente por aquellas almas que deseen deshacerse de hábitos pecaminosos.
Esta devoción alimenta el espíritu de compunción, nos da gran consuelo, fortalece la confianza en la misericordia de Dios, nos da la especial protección de Nuestra Santísima Madre a la hora de la tentación y preserva al pecador convertido de volver a caer.
La Madre de Dios le dijo en una ocasión a Santa Brígida: "No importa que tan numerosos sean los pecados de una persona. Si se vuelve a mi con un sincero propósito de enmienda, Estoy preparada para recibirle con mis gracias, porque Yo no tomo en cuenta el numero de pecados que ha cometido, sino que me fijo únicamente en la disposición con que viene a mi; Yo ya no siento aversión en curar sus heridas, porque Yo soy llamada y soy en realidad la Madre de la Misericordia".
En recompensa a su fidelidad en permanecer cerca de Jesús cuando murió en la Cruz, Nuestra Señora de los Dolores ha recibido de Él un poder especial para asistir a las almas en su última agonía y sin duda ella ejercitará este poder especialmente por aquellos que han llorado con ella y que le han tenido compasión.
La Iglesia honra con dos fiestas los Siete Dolores de María; una de ellas es el Viernes anterior al Viernes Santo, y la otra es el 15 de Septiembre.
La Santísima Virgen concede siete gracias a las almas que la honren diariamente rezando siete Aves Marías y que mediten en sus lágrimas y dolores. Esta devoción fue dictada a Santa Brígida por Nuestra Señora.

LAS SIETE GRACIAS
Les concederé paz a sus familias.
Serán iluminados sobre los Divinos Misterios.
Los consolaré en sus dolores y los acompañaré en su trabajo.
Les concederé todo lo que me pidan siempre y cuando esto no se oponga a la adorable voluntad de Mi Divino Hijo o a la santificación de sus almas.
Los defenderé en sus batallas espirituales con el enemigo infernal y los protegeré en cada instante de su vida.
Los ayudaré visiblemente en la hora de su muerte; verán la cara de Su Madre.
He obtenido de mi Divino Hijo, que todos aquellos que propagan esta devoción a mis lágrimas y dolores, serán llevados directamente de esta vida terrenal a la eterna felicidad ya que todos sus pecados serán perdonados y mi Hijo y Yo seremos su eterno consuelo y alegría.

Los Siete Dolores y su meditación

1er. Dolor: La Profecía de Simeón, en la presentación del Niño Jesús.

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo corredentora sería a base de dolor, te acompañamos en este dolor ... Y, por los méritos del mismo, has que seamos dignos hijos tuyos y sepamos imitar tus virtudes
Dios te Salve, María .................

2º. Dolor: La huída a Egipto con Jesús y José.

Virgen María: por el dolor que sentiste cuando tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre todo al ser tu hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este dolor .... Y, por los méritos del mismo, has que sepamos huir siempre de las tentaciones del demonio.
Dios te Salve, Maria ...............

3er. Dolor: La pérdida de Jesús.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor .... Y, por los méritos del mismo, has que los jóvenes no se pierdan por los malos caminos.
Dios te Salve, María ...................

4º. Dolor: El encuentro de Jesús con la cruz a cuestas camino al Calvario.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver a tu hijo cargando la cruz, como cargando con nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; ¨ Él que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes, coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros del pecado; te acompañamos en este dolor ... Y, por los méritos del mismo, has que seamos dignos vasallos de tan gran Rey t sepamos ser humildes como Él lo fue.
Dios te Salve, María ................

5º. Dolor: La crucifixión y la agonía de Jesús.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz para darnos vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te acompañamos en este dolor .... Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás muramos por el pecado y has que podamos recibir los frutos de la redención.
Dios te Salve, María .................

6º. Dolor: La lanzada y el recibir en brazos a Jesús muerto.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo; sentirás como si la hubiera dado en tu propio corazón; el Corazón Divino, símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto, víctima de nuestros pecados; te acompañamos en este dolor ... Y, por los méritos del mismo, has que sepamos amar a Jesús como Él nos amó.
Dios te Salve, María ..................

7º. Dolor: El entierro de Jesús y la Soledad de María.

Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; Él, que era creador, dueño y señor de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el último momento: y aunque tú supieras que al tercer día resucitaría , el trance de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más ignominiosa; tan caro pago nuestro rescate por nuestros pecados; y tú, Madre nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor ... Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia particular que te pedimos ( .......)
Dios te Salve, María ..... Gloria al Padre .
                                           ROSARIO DE LAS SANTAS LLAGAS

Origen
Fue Nuestro Señor mismo quien enseñó estas dos invocaciones a una religiosa de la congregación de las Salesas del Monasterio de la Visitación de Santa María de Chambery, la Hermana María Marta Chambon, muerta en olor de santidad el 21 de Marzo de 1907.
Nuestro Señor se dignó hacerle, en favor de las almas que rezaren dichas invocaciones, promesas consoladoras y regaladísimas.


Escuchemos al Divino Maestro:
"Concederé todo cuanto se me pida con la invocación de mis Santas Llagas."
"Es necesario propagar esta devoción." "Debéis repetir con frecuencia cerca de los enfermos esta aspiración:

Jesús mío, perdón y misericordia por los méritos de Vuestras Santas Llagas. Esta oración aliviará a su alma y a su cuerpo. Muchas personas experimentarán la eficacia de esta aspiración."


"El pecador que dijese la oración siguiente:

'Padre eterno, yo os ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para curar las de nuestras almas' obtendrá su conversión."
"No habrá muerte para el alma que expire en mis Llagas. Ellas dan la verdadera vida."


"Un alma que durante su vida ha honrado y aplicado las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, ofreciéndolas al Padre Eterno por las almas del Purgatorio, será acompañada en el momento de su muerte por la Santísima Virgen María y los Ángeles, y Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz, resplandeciente de gloria, la recibirá y la coronará."

FORMA DE REZAR ESTE ROSARIO:
I. Oh Jesús, Redentor Divino, sed misericordioso con nosotros y con el mundo entero.
- Amén
II. Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, tened piedad de nosotros y del mundo entero.
- Amén
III. ¡Perdón! ¡Misericordia, Jesús mío!; durante los presentes peligros cubridnos con vuestra preciosa sangre.
- Amén
IV. Padre Eterno, tened piedad y misericordia por la Sangre de Jesucristo vuestro Hijo único; tened piedad y misericordia de nosotros, os lo suplicamos.
- Amén, Amén, Amén


En las cuentas grandes del Rosario:
En lugar del Padrenuestro, se reza la jaculatoria Padre Eterno, yo os ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para curar las de nuestras almas.
En las cuentas pequeñas del Rosario:
En lugar de las 10 Avemarías, se repite 10 veces la jaculatoria Jesús mío, perdón y misericordia por los méritos de Vuestras Santas Llagas.
Al terminar el Rosario se repite tres veces: Padre Eterno, yo os ofrezco las Llagas de Nuestro Señor Jesucristo para curar las de nuestras almas.

DEVOTOS
Este rosario, además de rezarse en los Monasterios de la Visitación (Salesas) de todo el mundo, lo rezaba la famosa religiosa española Sor Eusebia Palomino.
ROSARIO MISIONERO GUADALUPANO

Le llamamos Rosario Misionero Guadalupano, porque en cada continente pone de relieve algún elemento del acontecimiento y del mensaje que la Madre de Dios transmitió a los pueblos de nuestro continente americano por medio de sus apariciones al Santo Juan Diego en el Tepeyac, cerrito que actualmente ha quedado enclavado en el corazón de la capital mexicana.
Ese acontecimiento marcó el alcance de la evangelización en nuestro continente. Pero no debe ser un acontecimiento y un mensaje de "ayer", pasado para siempre a la historia. Quiere y debe ser un acontecimiento siempre vivo y su mensaje debe ser siempre vigente entre los pueblos americanos.
Santa María de Guadalupe estuvo presente en los comienzos de nuestra evangelización . Estuvo presente en el desarrollo de la misma: Sigue presente y cuida de sus hijos en nuestros tiempos. A esta presencia suya se atribuye la conservación de la fe, sobre todo en América Latina.
Vale la pena, pues, aprovechar el rezo del Santo Rosario para hacer memoria y meditar su mensaje maternal. Esto nos ayudará a conocerlo más a fondo, a escucharlo con el corazón, a vivirlo concretamente y experimentar esa presencia protectora y de intercesión de la Santísima Madre de Dios y Madre nuestra, Santa María de Guadalupe.
La Santísima Virgen María fue la mujer preparada por Dios para dar existencia humana al propio Hijo de Dios, hecho hombre por la salvación de la entera humanidad.
En la constitución Lumen gentium del Concilio Vaticano II se afirma que "María, aceptando la palabra divina, fue hecha Madre de Jesús, y abrazando la voluntad salvífica de Dios con generoso corazón, se consagró totalmente a sí misma, cual esclava del Señor, a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo el misterio de la redención con Él y bajo Él" (No. 56).
Esto significa que ella es la "Nueva Eva" que cooperó con el "Nuevo Adán" para que naciera la humanidad nueva.
Es así como María concibió y dio a luz a Jesús en Belén, estuvo con Él en las bodas de Caná e intercedió de Él, el primer milagro, estuvo firme a los pies de la cruz, oró con los Apóstoles en el cenáculo. Y ahora, elevada a la gloria del cielo, sigue intercediendo por el mundo, por la Iglesia, y por cada uno de nosotros.


Con el rezo del Rosario en su honor celebramos esa cooperación suya, confiamos en su asistencia maternal, pedimos su intercesión delante de su Hijo Jesús.


Después de hacer la Señal de la Cruz se reza el Acto de Contrición.


MISTERIOS GOZOSOS
Lunes y Sábado
PRIMER MISTERIO GOZOSO ÁFRICA
En el primer misterio gozoso contemplamos la anunciación del ángel a María y la encarnación del Hijo de Dios.
Ha llegado el momento tan esperado por la humanidad: "Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer" (Ga 4,4).
María de Nazareth, la mujer preparada por Dios y anunciada por los profetas, conoce por medio del ángel los designios de Dios y los acepta con un "sí" generoso y total. Ella representa a toda la humanidad que recibe al Salvador tan esperado.
Al llegar la plenitud de los tiempos para nuestro continente americano, Cristo envió a su propia Madre al Tepeyac de México. Leemos en el "Nican Mopohua" (narración original del acontecimiento Guadalupano escrita en idioma náhuatl): "Diez años después de tomada la ciudad de México, se suspendió la guerra y hubo paz entre los pueblos. Así empezó a brotar la fe y el conocimiento del verdadero Dios por quien se vive".
El evento de Guadalupe y su mensaje, tal como los encontramos en la narración original, aparecen inculturados, encarnados en la cultura y en la realidad de los mexicanos de aquel tiempo. Desde entonces, como el Papa lo afirma: "América Latina, en Santa María de Guadalupe, ofrece un gran ejemplo de evangelización perfectamente inculturada. En efecto en la figura de María, desde el principio de la cristianización del Nuevo Mundo y a la luz del evangelio de Jesús, se encarnaron auténticos valores culturales indígenas. En el rostro mestizo de la Virgen del Tepeyac se resume el gran principio de la inculturación" (Juan Pablo II).
En este misterio pidamos para que la Santísima Virgen siga acompañando la labor de todos los misioneros en África, para que el mensaje del Evangelio siga inculturándose en tierras africanas y para que surjan grandes evangelizadores entre los mismos africanos.


SEGUNDO MISTERIO GOZOSO - AMÉRICA
En el segundo misterio gozoso contemplamos la visita de María a su prima Isabel y la santificación del precursor Juan Bautista en el seno de su madre.
En la anunciación el ángel había dicho a Maria: "Isabel, tu pariente, ha concebido a un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril" (Lc, 36).
María deja de prisa el recogimiento de Nazareth y va a visitar a su pariente, llevando la generosa ayuda de su caridad, pero sobre todo llevando a Jesús y comunicando a Isabel, al esposo Zacarías y al niño Juan, aún antes de nacer, las gracias de la salvación.
Al iniciar la historia de la salvación en nuestro continente americano, María nos visitó. Su visita trajo a nuestros pueblos su presencia maternal llena de ternura. La Virgen de Guadalupe se presenta a Juan Diego, en primer lugar como la Madre de Dios, y lo hace sirviéndose de los conceptos de la teología náhuatl: es la madre de Ometeotl, el único y verdadero Dios. En segundo lugar se presenta como nuestra madre y le dice: "Deseo vivamente que se me erija aquí un templo para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa, pues yo soy vuestra piadosa madre" (1 a. aparición).
Pero, lo más importante es que su visita nos trajo a Jesús: en efecto la imagen que ella dejó grabada en la tilma de Juan Diego muestra a una mujer encinta: es la Virgen de la visitación, la misma que, estando encinta llegó a la casa de Isabel y comunicó el primer anuncio de la redención.
En este misterio queremos pedir para que Santa María de Guadalupe siga visitando nuestros pueblos de América para socorrer nuestras necesidades; pero sobre todo para traemos a su hijo Jesús que es camino, verdad y vida.


TERCER MISTERIO GOZOSO-EUROPA
En el tercer misterio gozoso contemplamos el nacimiento de Jesús en Belén y el anuncio de la salvación a los pastores y a los reyes magos.
"Tanto amó Dios al mundo que mandó a su hijo único" (Jn 3,16).
"Se le cumplieron a María los días del alumbramiento y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvieron en pañales y le acostó en un pesebre porque no tenían sitio en el alojamiento" (Lc 2,6-7).
"El ángel les dijo a los pastores: Os anuncio una gran alegría... os ha nacido hoy un salvador" (Lc 2, 10-11).
Jesús, el hijo de Dios, nace en la pobreza de un pesebre y se manifiesta a los pastores.
María de Guadalupe, la Madre de Dios, elige el Tepeyac, que forma parte de la periferia donde habitaban los desplazados por la conquista, para manifestarse a Juan Diego, un indio recién bautizado. Desde allí envía a su mensajero hacia el centro del poder civil y religioso para hacer conocer su mensaje al obispo de México.
Convierte así al "evangelizado" Juan Diego en "evangelizador", de quien era oficialmente portador del Evangelio. La Virgen le había dicho: "Oye, hijo mío, y ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros, a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad; pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y ayudes y con tu mediación se cumpla mí voluntad" (2a. aparición).
Fue de esta manera que el obispo Zumárraga y los demás misioneros tuvieron que conocer la voluntad de la Madre de Dios por medio de aquel hombre que ellos mismos habían evangelizado y bautizado.
En este misterio pidamos para que la Iglesia europea, que tradicionalmente ha sido evangelizadora, recupere su vitalidad y para que se mantenga abierta a la generación y al intercambio con las iglesias jóvenes.
Pidamos también para que de América Latina surja una gran muchedumbre de misioneros y misioneras quienes, como Juan Diego, sepan llegar hasta los antiguos evangelizadores para darles un renovado anuncio del evangelio de Jesús.


CUARTO MISTERIO GOZOSO-OCEANÍA
En el cuarto misterio gozoso recordamos cuando María y José, al cumplir los cuarenta días del nacimiento del niño Jesús, le llevaron al templo para presentarle al Padre celestial.
Allí se encontraba Simeón a quien "le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor". Cuando vio al niño, movido por el Espíritu de Dios, reconoció en él al Mesías esperado por la humanidad y enviado por Dios como "luz para alumbrar las naciones" (Lc 2, 26.32).
La profetisa Ana "como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén" (Lc 2,38).
Simeón esperaba ver al Cristo para poder morir en paz.
El día 12 de diciembre de 1531, Juan Bernardino, tío de Juan Diego, que era muy anciano, se encontraba en su casa muy enfermo y esperando la llegada del ministro de Dios. Quería recibir consolación y los auxilios santos para reconciliarse con Dios y poder morir en paz. Pero su hora no había llegado todavía ya que cuando Juan Diego iba rumbo a la ciudad a toda prisa a buscar a un sacerdote, la Santísima Virgen se le hizo la encontradiza y le animó diciendo: "No te aflija la enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella: está seguro de que ya sanó". Y entonces sanó su tío según después se supo. También le dijo la Señora que, cuando fuera a ver al obispo, le revelara lo que vio y de qué manera milagrosa lo había sanado (4a. aparición).
En este misterio gozoso del rosario pediremos por todos los ancianos y ancianas de Oceanía y del mundo, para que haya quien, como Juan Diego con su tío, esté cerca de ellos y los ayude en sus necesidades. Pero sobre todo le pedimos a la Santísima Virgen que ella misma los alivie en los achaques y molestias de la edad y les consiga de Dios poder llegar a conocer a su Hijo Jesús, para su completa y eterna salvación.


QUINTO MISTERIO GOZOSO - ASIA
En el quinto misterio gozoso contemplamos a Jesús adolescente de 12 años que subió al templo con sus padres.
"Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo 12 años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres". Al no encontrarlo en la caravana, María y José se volvieron a Jerusalén en su busca. "Y sucedió que al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas" (Lc 2,41-43.46-47).
Juan Diego fue a la casa del obispo Zumárraga para contarle todo lo que había "visto, admirado y oído" cumpliendo de esta manera la voluntad de la Virgen.
Como los maestros del templo de Jerusalén, al oír las preguntas y respuestas de ese muchachillo de 12 años, "estaban estupefactos por su inteligencia" así le pasa al obispo, el cual, ante la insistencia de Juan Diego, llevado en parte por la incredulidad y en parte por la prudencia, le pidió que le trajera una señal para poder creer que era realmente la Madre de Dios la que se le aparecía. La Santísima Virgen le dijo a Juan Diego que subiera a la parte alta de la montaña y que recogiera las rosas que encontraría para llevarlas como señal. Así lo hizo y cuando abrió su tilma delante del obispo, cayeron las rosas y apareció la imagen de la Madre de Dios pintada sobre el rústico tejido de la tilma.
Los grandes pueblos de Asia en su prudencia y sabiduría humanos quieren señales extraordinarias que acrediten el mensaje evangélico proclamado por los misioneros. Por otra parte ellos son muy respetuosos y amantes de la naturaleza. Pidamos para que la Madre del verdadero Dios conceda mucha sabiduría a los mensajeros de su Evangelio en Asia. Y encuentren caminos que los lleven a Aquel que Dios nos envió como único salvador.


MISTERIOS DOLOROSOS
Martes y Viernes
PRIMER MISTERIO DOLOROSO
En el primer misterio doloroso contemplamos a Jesús que ora y suda sangre en el huerto de los Olivos.
"Entonces Jesús salió y se fue, como era su costumbre, al cerro de los Olivos; y lo siguieron también sus discípulos. Cuando llegaron al lugar, les dijo: "Orad para no caer en tentación".
Después se alejó de ellos como a la distancia a la que uno tira una piedra, y doblando las rodillas, oraba diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este calizo Sin embargo, que no se haga mi voluntad sino la tuya".
Entonces se le apareció un ángel del cielo que venía a animarlo, y empezó a luchar contra la muerte. Oraba con más insistencia y su sudor se convirtió en grandes gotas de sangre, que caían hasta el suelo" (Lc 22,39-44).
En el silencio y la oscuridad de esa noche en el huerto de los Olivos Jesús presintió los tormentos que caerían sobre El y pidió al Padre que alejara de El la prueba.
Juan Diego y los de su raza fueron humillados por el conquistador, y vivían una situación de opresión; eran los más pobres entre los pobres. El mensajero de Guadalupe era consciente de todo esto y cuando se dio cuenta de que el obispo no le había creído, pidió a la Virgen que no lo enviara nuevamente. Le dice: "Señora mía... mucho te suplico que le des tu encargo a uno de los nobles más valiosos, los conocidos, estimados y respetados". Y María le responde: "Aunque muchos son los mensajeros a quienes puedo dar el encargo... es de todo punto preciso que con tu mediación se cumpla mi voluntad" (2a. aparición). Después le animó para que fuera y cumpliera la misión que le había dado.
Hoy nos toca a nosotros acercamos a Jesús que ora y suda sangre en el huerto; nos toca a nosotros prolongar la oración de Jesús, y recoger las gotas de su sangre ofreciéndolas a Dios-Padre por el continente Africano. Y nuestra oración y ofrenda tendrán más eficacia si sabemos unir nuestros sacrificios, nuestras penas y sufrimientos al sudor de sangre de Jesús para la evangelización de África.


SEGUNDO MISTERIO DOLOROSO
En el segundo misterio doloroso contemplamos la flagelación de Jesús. "Cada fiesta, el procurador solía conceder al pueblo la libertad de un preso, el que quisieran. Tenían a la sazón un preso famoso, llamado Barrabás. Y cuando ellos estaban reunidos, les dijo Pilato: "¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?", pues sabía que le habían entregado por envidia... Respondieron: ¡A Barrabás! Díseles Pilato: "¿y qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?". y todos a una: ¡Crucifícalo!"... Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado" (Mt27,1 5-18.21-22.26).
Jesús afrontó la humillación y el sufrimiento de la flagelación para reparar los tantos y graves delitos que se cometen contra la dignidad de las personas.
La Virgen María vino a nosotros, con sus apariciones en el Tepeyac, cuando la mano pesada de los conquistadores azotaba y humillaba la dignidad de nuestros antepasados. Los trataban como esclavos, los maltrataban con azotes, los asustaban y mataban con sus armas, y se servían de ellos únicamente para sus intereses ya sea en los trabajos pesados de las minas, ya sea para labrar los campos de sus inmensas posesiones.
La "Madre del verdadero Dios por quien se vive" quiso que se le erigiera un templo en medio de nosotros para "en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa... Para oír allí sus lamentos, y remediar todas sus miserias, penas y dolores" (la aparición). El mensaje de María de Guadalupe es una "buena noticia" de amor y consolación, pero también de rehabilitación y redignificación de un pueblo humillado, oprimido y marginado.

En este misterio pidamos que Santa María de Guadalupe nos alcance de su Hijo la gracia de ser solidarios con nuestros hermanos indígenas que, marginados en las sierras o en las ciudades, luchan todavía hoy, como Juan Diego por la vida, por la tierra, por su dignidad y por la justicia.


TERCER MISTERIO DOLOROSO
En el tercer misterio doloroso contemplamos a Jesús tratado como rey de burlas y humillado con una corona de espinas y una caña por cetro.
"Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de El a toda la cohorte. Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; y trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre la cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de El, le hacían burla diciendo: "¡Salve, rey de los judíos!" . y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza" (Mt 27,27-30).
Jesús sufre y aguanta ese dolor físico y esa humillación moral para reparar todas las ambiciones y delitos de aquellos que aprovechan el poder para dominar a los pueblos y ejercer su gobierno no sólo olvidándose de Dios, sino incluso pisoteando la ley de Dios y destruyendo el sentido religioso y la fe cristiana entre los ciudadanos.
Dios envió al mundo a su Hijo único para redimimos y nos dio a María como mediadora entre El y nosotros. El Nican Mopohua aclara esto desde el principio. En varias de sus expresiones, la Santa Virgen de Guadalupe utiliza grupos de tres palabras: quiere un templo para «oír, remediar, y curar» sus «miserias, penas y dolores». El número tres, en la teología indígena náhuatl, era símbolo de mediación entre el cielo y la tierra.
Para muchos latinoamericanos Santa María de Guadalupe ha sido desde siempre la mediación más extraordinaria que Dios ha escogido para manifestar el amor que tiene a sus hijos. Ha sido la escuela en donde muchas generaciones han aprendido que Dios es padre y madre, que nunca se olvida de sus criaturas y que no esta de acuerdo al ver a tantos de sus hijos pisoteados y condenados a sobrevivir en condiciones que de humano no tiene ni el nombre.
En el rezo de este misterio pidamos a Cristo Rey del universo y redentor nuestro, que por la intercesión de la Santísima Virgen de Guadalupe, reavive la Fe de los pueblos europeos, para que Europa y en el mundo entero se extienda el reino de Jesús, reino de justicia, de amor y de paz.


CUARTO MISTERIO DOLOROSO
En el cuarto misterio doloroso contemplamos a Jesús condenado a muerte por Pilato y su camino al Calvario llevando en sus hombros el madero de la cruz.
"Tomaron pues a Jesús y El, cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Gólgota..." (Jn 19, 16-17).
"Cuando le llevaban echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevara detrás de Jesús. Le seguía una gran multitud del pueblo y mujeres que se dolían y se lamentaban por Él" (Lc 23,26-27).
A lo largo del camino doloroso probablemente Jesús encontró a su Santísima Madre que le acompaño hasta la cumbre, al lugar llamado Gólgota, que quiere decir «Calvario».
Simón de Cirene se ve forzado a cargar con la cruz de Jesús y, de este modo, aún contra su gusto, realizó un gesto de solidaridad.
El «cirineo» no ayudó por iniciativa suya, así como Juan Diego no se convirtió en mensajero de la Virgen por propia iniciativa. Fue la Madre de Dios que le pidió que fuera su colaborador, su mensajero. Sabía que la tarea que le encomendaba no era fácil y lo animaba a ser su «buen cirineo» diciéndole: "Ten por seguro que te lo agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás mucho que yo te recompense del trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo" (1a aparición). Y en otra ocasión le decía: "Sábete, hijito mío, que yo te pagaré tu cuidado y el trabajo y cansancio que por mí has emprendido" (3ª. Aparición).
Juan Diego asume su papel de buen cirineo>> de Santa María de Guadalupe y realiza con entusiasmo y fidelidad todo lo que ella le pide sabe que cuenta con la confianza y protección de su madre del cielo.
En este misterio pidamos a la Virgen de Guadalupe que nos ayude a convertirnos en "cirineos" de los misioneros, especialmente de los que trabajan en Oceanía, sosteniéndoles con nuestra oración y con nuestros sacrificios.


QUINTO MISTERIO DOLOROSO
En el quinto misterio doloroso contemplamos la crucifixión y muerte de Jesús.
"Tomaron a Jesús, y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario... y allí le crucificaron" (Jn 19,17-18).
"Así mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de DIOS" (1 Co 1,22-24).
Poquísimas palabras para describir el crimen más grave y la muerte más injusta acaecida en el mundo, y al mismo tiempo el acto de amor más grande con que Dios ha amado a la humanidad: "El (Dios-Padre) no perdonó a su propio Hijo, antes bien le entregó por todos nosotros" (Rm 8,32).
Cuando llegaron los primeros misioneros a México y empezaron a predicar el gran misterio del Hijo de Dios hecho hombre y muerto en una cruz, los habitantes de esas tierras quienes tenían un gran concepto de la trascendencia del ser divino se quedaban no sólo indiferentes, sino incluso escandalizados. Resultaba incomprensible para su mentalidad y cultura admitir ese misterio de acercamiento de Dios al hombre y esa humillación de la divinidad hasta la muerte del Hijo de Dios en la cruz. Eran, pues, muy pocos los que aceptaban ser cristianos.
Cuando llegó Santa María de Guadalupe se acercó al indio Juan Diego, hablando su idioma y tratándolo con sencillez y cariño. De esta manera, aún revelándose como "la madre del verdadero Dios, del creador, del señor del cielo y la tierra", le hizo comprender que el "Dios grande y lejano", en realidad se había hecho tan pequeño que entró en su seno; y que estaba tan cerca de su pueblo que les había enviado a su propia madre para quedarse con ellos. La llegada de María en el Tepeyac, abrió los corazones del pueblo indígena a la aceptación del Cristo crucificado y allanó el camino a la obra evangelizadora de los misioneros.
Pidamos a la Santísima Virgen María que repita esas maravillas entre los pueblos de Asia, para que ellos también se abran a la gracia de la salvación que brota de la cruz donde está clavado el Hijo de Dios, único y verdadero redentor de la humanidad.


MISTERIOS GLORIOSOS
Miércoles y Domingo
PRIMER MISTERIO GLORIOSO
En el primer misterio glorioso contemplamos la resurrección de Jesús.
"El Ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. Y ahora id enseguida a decir a sus discípulos: ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros a Galilea; allí lo veréis" (Mt 28,5-7).
La vida de Jesús y su obra redentora no se acaban con la tragedia del Calvario ni en la oscuridad y el silencio del sepulcro. Al tercer día Jesús resucita, como lo había anunciado. Con su resurrección empieza para la humanidad redimida una historia nueva. La Virgen de Guadalupe vino a dar nueva vida y esperanza a un pueblo que quería morir
y hasta olvidar que había existido.
Si alguna palabra puede resumir al mensaje de Guadalupe, es precisamente
ésta: nueva vida .
A un pueblo caído, dominado, esclavizado, María le entrega un mensaje de libertad, de dignidad, y una razón de existir. María de Guadalupe pone su confianza en quienes no confían ni siquiera las autoridades religiosas. Transforma a Juan Diego, lo recrea, de un «pobre indio» en otro hombre, le da una nueva personalidad; ahora es su hijo y el mensajero de su confianza.
No basta, sin embargo, la experiencia religiosa íntima. La reconstitución del nuevo sujeto indio es tarea que el mismo indio tiene que llevar a cabo en su propio drama y en su propia historia. Su rehabilitación no termina en el diálogo amoroso con María, sino ante el obispo, a quien entrega las rosas «para que aparezca la verdad de mi palabra».
En este misterio pidamos para que la Santísima Virgen María, quien transforma en mensajero suyo al indio Juan Diego, transforme también a los africanos en mensajeros del Evangelio, para la venida del Reino de Jesús en todo el mundo.


SEGUNDO MISTERIO GLORIOSO
En el segundo misterio glorioso contemplamos el mandato misionero de Jesús a los Apóstoles y la ascensión al cielo del Señor:
"Estando sus discípulos reunidos, Jesús les dijo: Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará... Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios.
Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que le acompañaban" (Mc 16,15.19-20).
Jesús ha terminado su misión sobre la tierra. Ahora les toca a sus discípulos continuar y completar la obra de la salvación. Y es obedeciendo a este mandato del Señor que los misioneros llegaron a nuestro continente a traernos la riqueza de la fe cristiana.
La Santísima Virgen de Guadalupe con cariño maternal muestra a Juan Diego sus posibilidades, sus cualidades, le hace recuperar su dignidad y su valor, y le hace aceptar como propio un papel que ha de cumplir con esmero, ser su embajador: «Ve allá al palacio del obispo de México, y le dirás que yo te envío como mi mensajero».
El vidente del Tepeyac no se contentó con llevar el mensaje de la Madre de Dios al señor obispo, sino que se transformó en un verdadero apóstol. Una vez construida e inaugurada la ermita en el lugar de las apariciones, Juan Diego se quedó encargado de la casa de oración. Allí él daba a conocer a los visitantes y peregrinos que venían los acontecimientos del mes de diciembre de 1531. Además enseñaba a todos las verdades de la fe cristiana y los mandamientos de la ley de Dios, con su palabra, con sus oraciones y sobre todo con su testimonio de vida. Él fue el primer catequista indígena de América Latina.
En este misterio pidamos por la intercesión de María de Guadalupe, y de su mensajero, el santo Juan Diego, que el señor llame a muchos jóvenes de nuestro continente americano y los envíe por el mundo entero a anunciar la Buena Nueva.


TERCER MISTERIO GLORIOSO
En el tercer misterio glorioso contemplamos la venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles en el cenáculo.
"Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar... Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos, quedaron todos llenos del Espíritu Santo..." (Hch 2,1.3-4).
"Después de haber escuchado a Pedro y a los demás apóstoles, los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas tres mil almas" (Hch 2,41).
Pedro fue el primero quien abrió las puertas del cenáculo para anunciar con valentía a Cristo muerto y resucitado. Más tarde la fuerza del Espíritu Santo cambió la vida de «Saulo el perseguidor» en la de «Pablo el evangelizador». Y Pedro y Pablo llegaron a Europa para anunciar el Evangelio. Sobre los cimientos de la predicación apostólica y el testimonio de su martirio, la fe cristiana se afianzó y se extendió por todo el continente europeo. Y Europa, antes centro del gran imperio romano, se transformó en centro de irradiación del cristianismo.
Cuando la Santísima Virgen María se le apareció a Juan Diego en el Tepeyac, los habitantes de México estaban divididos. Existían innumerables tribus, con costumbres, creencias, ritos e idiomas muy diferentes entre ellos. Pero la llegada de la Madre de Dios, su manera de acercarse al indio, de hablar su idioma, de asumir su lenguaje y su cultura, de quedarse entre ellos con su sagrada imagen grabada en una tilma, fueron más eficaces que las catequesis y los sermones de los misioneros. Poco a poco, en el nombre de Santa María de Guadalupe, México se hizo cristiano, y las varias tribus se encontraron reunidas en la misma fe.
Hasta hoy en día, el santuario de "La Villa" y la veneración y devoción a la "Morenita del Tepeyac" constituyen el elemento que más une en un solo pueblo y una sola fe a los habitantes de todo México.
En este misterio pidamos por la intercesión de la Virgen de Guadalupe, una nueva efusión del Espíritu sobre el Papa, los obispos y toda la Iglesia de ese continente para que surja "una nueva primavera de vida cristiana", el viejo continente rejuvenezca bajo ese soplo del Espíritu de Pentecostés.


CUARTO MISTERIO GLORIOSO
En el cuarto misterio glorioso contemplamos la asunción de la Santísima Virgen a los cielos.
El Concilio Vaticano II afirma: "La Virgen Inmaculada, terminado el curso de su vida terrena, fue asunta a la gloria celestial en cuerpo y alma".
La Virgen María ha sido la "Nueva Eva" que se puso a lado de su Hijo Redentor, el "Nuevo Adán", para dar inicio a una nueva humanidad. Era, pues, muy lógico que Jesús se la llevara al cielo en alma y cuerpo para que disfrutara plena y definitivamente de los beneficios de la redención.
La asunción de María al cielo no fue una "despedida" de sus hijos peregrinos en este mundo. Al contrario: Jesús la quiso en el cielo para que desde allí pudiese darse cuenta de las necesidades de todos sus hijos en la tierra y, estando junto a su Hijo-Dios, pudiese interceder por nosotros, como lo hiciera un día en las bodas de Caná.
Prueba de ello son las numerosísimas apariciones de María en todos los rincones de nuestro planeta. Con el pasar de los años se han multiplicado los santuarios, las capillas, los altares y los nichos que sus hijos le han dedicado para recordar su presencia materna entre nosotros y para agradecerle las gracias y los favores recibidos por su intercesión.
Ella está siempre junto a sus hijos, como lo dijo a Juan Diego en la cuarta aparición: "No se turbe tu corazón... ¿No estoy aquí yo que soy tu madre? ¿No estás tú bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás tú, por ventura, en mi regazo?". Son palabras muy hermosas y alentadoras que ponen de manifiesto cuánto y cómo esta madre celestial se preocupa por nosotros sus hijos.
Los misioneros que trabajan en Oceanía, como los que trabajaron y trabajan en otros continentes, saben con certeza que María, la Madre de Jesús y de los cristianos, subió al cielo para poder acompañarlos y socorrerlos mejor en su labor evangelizadora. Pidamos, pues, a ella que afiance el corazón de los misioneros y misioneras con esa confianza total en su maternal protección. Y pidámosle también para que nuestros hermanos de Oceanía, incluso los que habitan en las islas más pequeñas y remotas, puedan experimentar el poder de su intercesión delante de Jesús, para que llegue para todos ellos el día de la redención.


QUINTO MISTERIO GLORIOSO
En el quinto misterio glorioso contemplamos la coronación de la Santísima Virgen como reina de cielo y tierra.
"Apareció en el cielo una señal grandiosa: una mujer, vestida del sol, con la luna bajo los pies y en su cabeza una corona de doce estrellas" (Ap 12,1).
El Vaticano II afirma: "La Virgen inmaculada... fue asunta a la gloria celestial y enaltecida por el Señor como reina del universo, para que se asemejara más plenamente a su Hijo, vencedor del pecado y de la muerte".
Es hermoso para Jesús contemplar la belleza y la gloria de su madre. Pero es extasiante también para nosotros contemplar la belleza y la gloria de María reina de cielo y tierra, y saber que es también nuestra madre celestial.
En la narración de la primera aparición de la Madre de Dios a Juan Diego (9 de diciembre de 1531) Leemos lo siguiente: "Al llegar Juan Diego junto al cerrillo llamado Tepeyac amanecía, y oyó cantar arriba del cerrillo: semejaba canto de varios pájaros preciosos, y parecía que el monte respondía... Estaba viendo hacia el oriente, arriba del cerrillo, y así que cesó repentinamente y se hizo el silencio, oyó que le llamaban y le decían: "Juanito, Juan Dieguito..." Cuando llegó a la cumbre, vio a una señora que estaba allí de pie y que le dijo que se acercara. Su vestidura era radiante como el sol; el risco en que posaba su planta flechado por los resplandores, semejaba una ajorca de piedras preciosas, y relumbraba la tierra como el arco iris. Los mezquites, nopales y otras diferentes hierbecillas parecían de esmeralda" (1a. aparición)
La armonía, la luz y la belleza de la creación anunciaban y celebraban la presencia de la Reina, la Madre del verdadero Dios.
La Santísima Virgen María, reina del cielo y de la tierra, consiga con su intercesión que también para nuestros hermanos de Asia llegue el Reino de Dios y que todos ellos formen un día con nosotros el pueblo de la nueva y eterna alianza, sellada por nuestro redentor en la sangre del Cordero, Cristo nuestro redentor.


Letanía
Señor, ten piedad...
Cristo, ten piedad...
Señor, ten piedad...
Santa María de Guadalupe, mamá de nuestras naciones Ruega por nosotros
Mamá que nos vienes a revelar y a entregar al único Dios y Señor Ruega por nosotros
Mamá del Verdaderísimo Dios por Quien se vive Ruega por nosotros
Mamá de Quien está siempre cercano a todos Ruega por nosotros
Mamá del Creador de rostros y corazones Ruega por nosotros
Mamá del Dueño de los cielos y la Tierra Ruega por nosotros
Mamá que vienes a manifestar el Plan de Dios para que se haga Ruega por nosotros
Mamá de ternura inigualable para cada una de las gentes Ruega por nosotros
Mamá de trato tan cariñoso que cautivas a las personas Ruega por nosotros
Mamá de mirada compasiva y misericordiosa Ruega por nosotros
Mamá que respondes sin descanso a las llamadas Ruega por nosotros
Mamá que recibes a quienes te buscamos Ruega por nosotros
Mamá que despiertas infinita confianza Ruega por nosotros
Mamá que levantas al indígena de su postración Ruega por nosotros
Mamá que enseñas al jerarca a servir al Pueblo de Dios Ruega por nosotros
Mamá que engendras vida nueva en los Pueblos de Abya-Yala Ruega por nosotros
Tú, la perfecta y siempre Virgen, Santa María Enséñanos a amar
Tú, la que nos quieres a todos y a cada uno Enséñanos a amar
Tú, que nos das tu defensa y auxilio, amor y compasión Enséñanos a amar
Tú, que escuchas nuestros llantos y remedias las tristezas Enséñanos a amar
Tú, que curas nuestras penas, miserias y dolores Enséñanos a amar
Tú, que nos envías a vivir el amor a Dios y a nuestra gente Enséñanos a amar
Tú, que depositas en nosotros tu confianza Enséñanos a amar
Tú, que agradeces a tus fieles lo que hacemos por Tí Enséñanos a amar
Tú, que pides pongamos nuestra parte para hacer nuestra misión Enséñanos a amar
Oremos
Te pedimos Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y por intercesión de Santa María de Guadalupe líbranos de las tristezas de este mundo y concédenos las alegrías del cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Oración
Señor, Tú has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los hombres, a fin de que la obra redentora de Cristo persevere hasta el final de los tiempos; mueve ahora los corazones de tus fieles y concédenos la gracia de sentir que nos llamas con urgencia a trabajar por la salvación del mundo, para que, de todas las naciones, se forme y desarrolle un solo pueblo, una sola familia, consagrada a tu nombre. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
                                            CORONA DE LAS 12 ESTRELLAS

ompuesta por el fundador de las Escuelas Pías, San José de Calasanz (1557-1648), hacia 1628, se trata de una de las devociones más agradables a la Virgen Santísima. El mismo santo decía que nunca había pedido gracia alguna por medio de esta devoción que no la hubiese alcanzado.





LA CORONA

"Una gran señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza". (Ap. 12, 1)

"La corona de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen alude a aquella misteriosa corona de doce estrellas con la cual vio ya san Juan Evangelista coronada la cabeza de aquella Reina, que los santos Padres tienen comúnmente por la Virgen María. Contiene doce Avemarías en honor de las doce gracias que la Santísima Trinidad le concedió, es decir cuatro el Padre Eterno, cuatro el Hijo y cuatro el Espíritu Santo, y tres Padrenuestros". (San José de Calasanz)



DEVOCIÓN A MARÍA

CORONA DE LAS 12 ESTRELLAS


Ave María Purísima. Sin pecado concebida.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Alabemos y demos gracias a la Santísima Trinidad que nos manifestó a la Virgen María vestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona misteriosa de doce estrellas sobre su cabeza. Por todos los siglos de los siglos. Amén.
Alabemos y demos gracias al Padre Eterno, que escogió a la Virgen María por su Hija. Amén. Padrenuestro...
Alabado sea el Padre Eterno, que predestinó a la Virgen María por Madre de su divino Hijo. Amén. Dios te salve...
Alabado sea el Padre Eterno, que preservó a la Virgen María de toda culpa en su Concepción. Amén. Dios te salve…
Alabado sea el Padre Eterno, que adornó a la Virgen María con todas las virtudes en su Nacimiento Amén. Dios te salve...
Alabado sea el Padre Eterno, que dio a la Virgen María por compañero y Esposo purísimo a San José. Amén. Dios te salve... Gloria...
Alabemos y demos gracias al Hijo de Dios, que escogió a la Virgen María por su Madre. Amén. Padrenuestro...
Alabado sea el Hijo de Dios, que se encarnó en las entrañas de la Virgen María y en ellas habitó nueve meses. Amén. Dios te salve...
Alabado sea el Hijo de Dios, que quiso nacer de la Virgen María y la proveyó de leche para alimentarle. Amén. Dios te salve...
Alabado sea el Hijo de Dios, que quiso ser educado por la Virgen María en su infancia. Amén. Dios te salve...
Alabado sea el Hijo de Dios, que reveló a la Virgen María los misterios de la redención del mundo. Amén. Dios te salve... Gloria...
Alabemos y demos gracias al Espíritu Santo, que recibió a la Virgen María por su Esposa. Amén. Padrenuestro....
Alabado sea el Espíritu Santo, que reveló a la Virgen María, antes que a otro, el nombre suyo de Espíritu Santo. Amén. Dios te salva... Gloria.
Alabado sea el Espíritu Santo, por cuya obra fue la Virgen María, a un mismo tiempo Virgen y Madre. Amén. Dios te salve...
Alabado sea el Espíritu Santo por cuya virtud fue la Virgen María templo vivo de la Santísima Trinidad. Amén. Dios te salve...
Alabado sea el Espíritu Santo, por el cual fue la Virgen María ensalzada en el cielo sobre todas las criaturas. Amén. Dios te salve... Gloria.
Terminar con una Salve por las intenciones del Romano Pontífice.
                               ESPÍRITU SANTO CORONA EN SU HONOR

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, Amén
Acto de Contricción . Por ser Vos tan bueno me arrepiento, Dios mío, de haber pecado contra Vos, y prometo con vuestra gracia no ofenderos más en adelante.

HIMNO
Venid, Espíritu Creador, / visitad las almas de vuestros siervos, / y llenad de celestiales gracias / los corazones que habéis creado.

Sois llamado paráclito o Consolador, / Don del Altísimo Dios, / fuente viva, fuego, caridad, / y unción espiritual.

Vos, que dais vuestros siete dones, / sois el dedo o la fortaleza del Padre; / sois el Prometido del Padre mismo, / y nos inspiráis lo que hemos de decir.

Encended con vuestra luz nuestros sentidos, / infundid vuestro amor en nuestros corazones, / y fortaleced con perpetuo auxilio, / la debilidad de nuestra carne.

Alejad de nosotros al enemigo de nuestras almas, / dadnos pronto la paz del corazón, / y puestos bajo vuestra dirección, / evitaremos todo lo nocivo.

Por Vos conozcamos al Padre, / y también al Hijo, y por Vos, que procedéis de /entrambos, creamos en todo tiempo.

V. Enviad vuestro Espíritu y las cosas serán creadas.
R. Y renovaréis la faz de la tierra.

ORACIÓN
Oh Dios, que habéis instruido los corazones de los fieles por la luz del Espíritu Santo, concedednos por este mismo Espíritu el gustar lo que es bueno y gozar sin cesar del consuelo del que El es la fuente. Por Cristo nuestro Señor. Amén.



PRIMER
MISTERIO

Jesús fue concebido de la Virgen María por virtud del Espíritu Santo

MEDITACIÓN. "El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por cuya causa, el fruto santo que de ti nacerá, será llamado Hijo de Dios." (Luc. 1, 35.)

AFECTOS. Pedir insistentemente el socorro del divino Espíritu y la intercesión de María, para imitar las virtudes de Jesucristo que es el modelo de las mismas, para que os hagáis conformes a la imagen del Hijo de Dios.

Padrenuestro, Avemaría y siete glorias...



SEGUNDO
MISTERIO

El Espíritu del Señor se posó sobre Jesús

MEDITACIÓN. "Bautizado, pues, Jesús, al instante que salió del agua, se le abrieron los cielos, y vio bajar el Espíritu Santo a manera de paloma, y posar sobre El." (Mat. 3, 16.)

AFECTOS. Estimad soberanamente la inapreciable gracia santificante, que ha sido derramada en vuestro corazón por el Espíritu Santo en el bautismo. Guardad lo que habéis prometido y ejercitaos en continuos actos de fe, esperanza y caridad. Vivid siempre como conviene a los hijos de Dios y a los miembros de la verdadera Iglesia de Dios, a fin de que recibáis después de esta vida la herencia del cielo.

Padrenuestro, Avemaría y siete Glorias...



TERCER
MISTERIO

Jesús fue conducido por el Espíritu Santo al desierto

MEDITACIÓN. "Jesús, pues, lleno del Espíritu Santo, partió del Jordán, y fue conducido por el Espíritu al desierto; y allí estuvo cuarenta días
y fue tentado del diablo." (Luc. 4, 1-2.)

AFECTOS. Estad siempre agradecidos por los siete dones del Espíritu Santo, que habéis recibido en la confirmación: por el Espíritu de sabiduría y de inteligencia, de consejo y de fortaleza, de ciencia y de piedad y de temor de Dios. Obedeced fielmente al Guía divino, a fin de obrar varonilmente en todos los peligros de esta vida y en todas las tentaciones, como conviene a un perfecto cristiano y a un esforzado atleta de Jesucristo.

Padrenuestro, Avemaría y siete Glorias...



CUARTO
MISTERIO

EL Espíritu Santo en la Iglesia.

MEDITACIÓN. "De repente sobrevino del cielo un ruido, como de viento impetuoso y llenó toda la casa donde estaban; y fueron llenos todos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar las maravillas de Dios." (Hech. II, 2, 4, 11.)

AFECTOS. Dad gracias a Dios porque os ha hecho hijos de su Iglesia, a la cual el Espíritu Santo enviado al mundo el día de Pentecostés, vivifica y gobierna siempre. Escuchad y seguid al Soberano Pontífice que por el Espíritu Santo enseña infaliblemente, y a la Iglesia, que es la columna y el sostén de la verdad. Guardad sus dogmas, propugnad su causa, defended sus derechos.

Padrenuestro, Avemaría y siete Glorias...



QUINTO
MISTERIO

El espíritu Santo en el alma del justo.

MEDITACIÓN. "No sabéis que vuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo, que habita en vosotros?" (1 Cor. 6, 19.) "No extingáis el Espíritu." (Tes. 5, 19.) "Y no queráis contristar el Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención." (Efes. 4, 30.)

AFECTOS. Acudid siempre al Espíritu Santo, que está en vosotros; vigilad cuidadosamente por la pureza de vuestra alma y de vuestro cuerpo. Obedeced fielmente a las divinas inspiraciones para obrar los frutos del Espíritu: caridad, gozo espiritual, paz, paciencia, bondad, benignidad, longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia y castidad.

Padrenuestro, Avemaría y siete Glorias...

Terminar la corona rezando un Credo
                  CORONA DE AMOR AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

Para que haya Amor en el Mundo



Esta Corona se compone de 7 Alegrías

Las cinco primeras Alegrías se recogen de los 5 Misterios Gozosos y las 2 últimas cuarto y quinto de los Misterios Gloriosos.
Por cada Alegría, se hace una "PETICIÓN"[según la necesidad de cada persona], a la Santísima Virgen y se reza:



Una Salve y 10 jaculatorias como la siguiente:

Corazón Inflamado del Amor de Jesús,

(Coro) Inflama nuestros corazones.

Al finalizar las 10 jaculatorias:

Gloria al Padre,

al Hijo

y al Espíritu Santo.

(Coro)

Como era en el Principio,

ahora y siempre

por los siglos de los siglos. Amén

(TODOS)

Dulcísimos Corazones de Jesús y María,

Misericordia tened,

y salvad el alma mía. Amén


ALEGRÍAS DE LA CORONA DE AMOR:



1ª Alegría

La Encarnación del Hijo de Dios


2ª Alegría

La visita de María a su prima Isabel


3ª Alegría

El Nacimiento del Niño Jesús en el Portal de Belén


4ª Alegría

La Purificación de Nuestra Señora y Presentación de Jesús en el Templo


5ª Alegría

El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo


6ª Alegría

La Asunción de la Santísima Virgen en Cuerpo y Alma a los Cielos


7ª Alegría

La Coronación de María Santísima como Reina y Señora de todo lo creado.

¿Se entiende? Para cada Alegría una petición, La Salve, 10 jaculatorias y las oraciones correspondientes al finalizar las jaculatorias.
                          ROSARIO O CORONILLA A LA SANGRE DE CRISTO

ORACIÓN INICIAL

Sangre de Cristo Redentora! Única fuente de Vida, te deseamos ardientemente como nuestra salvación. Báñanos, sánanos, libéranos. Una gota de Tu Sangre Divina sobre nosotros, basta para quedar limpios. Sangre Divina del Redentor del mundo, lávanos y séllanos en Ti.



En las cuentas que corresponden al Padre Nuestro, se dirá:

"SANGRE DE CRISTO REDENTORA DEL MUNDO!
ANHELO DE LA HUMANIDAD, CALMA NUESTRA SED".


En las cuentas que corresponden a las Ave Marías, se dirá:

"JESÚS, CÚBRENOS CON TU PRECIOSA SANGRE".

[Gloria al terminar cada decena.]



LOS MISTERIOS:

Primer misterio:

Sangre de Cristo Jesús, vertida en el Huerto de los Olivos sobre Tu Precioso Rostro, al meditar Tu Dolorosa Pasión por amor a todos nosotros.

Te Alabamos, Te Bendecimos y te Glorificamos! [inclinamos levemente nuestra cabeza en este momento].



Segundo misterio:

Sangre de Cristo Jesús, vertida por los azotes en la columna, Sangre derramada por nosotros pecadores! Tanta Sangre Jesús! Tu Cuerpo como llaga abierta.

Te Alabamos, Te bendecimos y Te Glorificamos! [Se inclina la cabeza].



Tercer misterio:

Sangre de Cristo Jesús, vertida en Tu Divina Cabeza, con la Coronación de Espinas, Oh! Tú, el Rey de Reyes!

Te Alabamos, Te bendecimos y Te Glorificamos! [Se inclina la cabeza].



Cuarto misterio:

Sangre de Cristo Jesús, vertida por la calle de la Amargura, Tú Señor, el Hijo de Dios Vivo, cargando la Cruz, desgarrándote Tu Hombro Santo, y con tus tres caídas dolorosas desangrándote poco a poco.

Te Alabamos, Te bendecimos y Te Glorificamos! [Se inclina la cabeza].



Quinto misterio:

Sangre de Cristo Jesús, vertida en el madero de la Cruz, Sangre Bendita que brotó de Tus Manos y pies al clavarte en él. Sangre Divina que al morir, brotó con la lanza que traspasó Tu Corazón Amoroso y Tierno.

Te bendecimos, Te Alabamos y Te Glorificamos! [Se inclina la cabeza].



ORACIÓN FINAL

Divina Sangre de Jesús! Cada día de nuestra vida Te Amamos más, cúbrenos a nosotros y a toda la humanidad, eres nuestra esperanza, no mires nuestros pecados y rocíanos con Tu Sangre, para la Eternidad.



Bendito y Alabado Mi Jesús Sacramentado, en el Cielo y en la Tierra Vuestro Nombre sea Alabado. [Tres veces.]












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