(Traducción de la nota "10 Steps For Healing Well With Chronic Illness" publicada en el portal “Healing Well” de apoyo a afectados por enfermedades crónicas. Autor: Peter Waite, fundador de Healing Well. Esposo, padre, blogger, afectado por Fibromialgia, Síndrome de Colon Irritable y Neuralgia occipital. Traducción: Alejandra Guasp, Red EDA, 29/07/2014)
Vivir y lidiar con una enfermedad crónica puede ser difícil. A menudo requiere de cambios estresantes en tu vida y en las vidas de los miembros más cercanos de tu familia.
Afortunadamente, hay algunos pasos, probados y reales, para sanar bien viviendo con tu enfermedad crónica, que pueden hacer que afrontarla sea más fácil y que tu vida sea más plena. Espero que estos consejos de aceptación te ayuden tanto como me ayudaron a mí.
Un error frecuente que cometen muchas personas cuando les diagnostican una enfermedad crónica es permitir que defina quiénes son.
Para sanar bien, vas a tener que verte como quien sos en realidad. Vos seguís siendo vos; no sos tu enfermedad.
A veces la vida no resulta de la manera en que querías y una enfermedad crónica puede alterar incluso los planes cuidadosamente trazados, pero eso no debería entorpecer tu futuro.
El filósofo Joseph Campbell dijo: “Debemos ser capaces de abandonar la vida que planeamos, para aceptar la vida que nos está esperando”.
Abandonándola, abrís un nuevo capítulo en tu vida y enfrentás el futuro con esperanza y optimismo.
La adversidad puede ser tu peor enemigo, o tu mejor maestro.
Podés aprender de ella, ser moldeado por ella y crecer a través de la experiencia.
O podés dejar que tome lo mejor de vos y te mantenga deprimido.
En el libro The Anguish and Adventure of Adversity, la autora Cheryl Carson escribió: “Permitir que nuestras aflicciones nos afecten, darnos por vencidos o superarlas, resentirnos o ser compasivos, es nuestra elección”.
Las enfermedades crónicas pueden enseñarte que tenés más capacidad para superar y vencer los desafíos de la que habías imaginado.
También pueden enseñarte a tener empatía con los demás.
Podés resurgir como una persona más comprensiva, más amable, eligiendo el amor por sobre el odio, la compasión por sobre el remordimiento, la curación por sobre la autocompasión.
Ser consciente se trata de enfocarte en el presente, prestando atención especial en vos y en el mundo que te rodea, para contrarrestar el inevitable estrés que vas a enfrentar.
Ser consciente significa tener calma, ser intuitivo, tener esperanza y perspicacia.
Cuando sos consciente, te tratás a vos mismo con amabilidad y compasión.
Reconocés tus desafíos, pero no dejás que ellos te detengan.
Podés practicar la concientización a través de la meditación diaria, o simplemente tomándote un rato cada día para “detenerte a oler las rosas”.
Conscientemente, tomá hoy la decisión de vivir el hoy y el ahora, y dale la bienvenida a cada día con un mayor sentimiento de paz.
El inventor Frederick Keonig dijo: “Tendemos a olvidar que la felicidad no viene como resultado de obtener algo que no tenemos, sino de reconocer y apreciar lo que sí tenemos”.
La gratitud es la base de la felicidad. Puede parecer opuesto a lo que dicta la intuición, pero incluso podés encontrar razones para estar agradecido al tener una enfermedad crónica. No podés cambiar esto, pero sí podés encontrar maneras en las que ha cambiado tu vida para mejor.
Una enfermedad crónica te ayuda a centrarte en lo que realmente importa, como tus relaciones con tu familia y tus amigos. Te ayuda a apreciar las pequeñas cosas, como un abrazo de un ser amado o la tibieza del sol en tu piel.
Practicando esto en forma regular, podés estar agradecido por tu vida y por las posibilidades que te brinda.
Cuando recién te diagnostican, es fácil pensar que estás completamente solo. Las enfermedades crónicas pueden aislarte socialmente.
Pero probablemente hay cientos de personas como vos cerca tuyo, y miles más en otros lugares, que han pasado o pasan por lo mismo.
Ellos conocen el camino que estás recorriendo y entienden tus desafíos como nadie más puede hacerlo.
Está en tus manos crear lazos con ellos.
Los grupos de apoyo locales pueden ser invaluables en tu proceso de sanación. Incluso las comunidades online o los foros pueden brindarte una mano amiga que puede hacer que afrontes tu enfermedad más fácilmente.
Hay ángeles caídos del Cielo esperando ayudarte; solo tenés que acercarte a ellos.
El trabajo altruista produce dos cosas en vos. Primero, disminuye tu carga al centrarse en las necesidades de otros. Tus problemas o desafíos no se sienten tan abrumadores y desalentadores. El trabajo altruista también puede reforzar tus relaciones de manera duradera y más significativa.
Buscá maneras de ayudar a los demás en tu familia, en tu iglesia, en tu comunidad, e incluso online.
Produciendo un cambio en las vidas de los demás vas a lograr un cambio en la tuya.
Rodeate de familiares o amigos que sean comprensivos, empáticos y que estén dispuestos a brindarte apoyo en los momento de crisis.
Si tenés a alguien así en tu vida, eso es fantástico.
Si no lo tenés, es momento de comenzar a hacer un esfuerzo para construir relaciones de confianza con seres queridos. Buscá personas que estén dispuestas a escucharte y con quienes puedas ser honesto. Comunicate regularmente con ellas.
Es importante reconocer que la confianza es mutua. La gente especial en tu vida está allí con amor y compasión, y vos deberías hacer lo mismo.
A medida que compartas tus dificultades, tus penas y tu amor con ellos, aparecerá la sanación.
La sanación es mucho más que algo físico. A veces incluso la mejor medicina del mundo no puede ofrecernos la recuperación de nuestros cuerpos hacia la salud perfecta. Esta es la naturaleza de las enfermedades crónicas: que son CRÓNICAS.
Pero eso no significa que no puedas vivir una vida plena y que valga la pena.
Aprendé a reconocer a diario tus fuentes de sanación.
Trabajá en tus conexiones con la naturaleza, con Dios, con la gente que te rodea para curar tu espíritu y aumentar tu resiliencia.
Buscá la sanación alrededor tuyo, y la vas a encontrar.
La vida puede desbalancearse con bastante rapidez. Cuando tenés una enfermedad crónica, ese balance puede ser todavía más difícil de mantener.
La vida es en realidad solo una forma controlada del caos. Está desorganizada y nunca es perfecta. Preocuparte no resuelve nada. Recordá que la armonía y el balance no son estados; son procesos de reajuste continuos. No busques la perfección. Encontrá el balance y el disfrute en cada momento.
Cuando te diagnostican una enfermedad crónica, es fácil pensar que sos una víctima. Después de todo, vos no elegiste estar enfermo, ¿verdad?
Sin embargo, como dijo Helen Keller: “La autocompasión es nuestro peor enemigo y si nos entregamos a ella, no podremos hacer nada sensato en este mundo”.
La autocompasión no te hará bien. De hecho, puede hacer que estés peor.
Reconocé que solo vos podés tomar el control de tu salud.
Si no estás obteniendo el diagnóstico o el tratamiento que necesitás, seguí buscándolo hasta que lo consigas.
Aumentá tu fortaleza.
Es tu cuerpo; es TU VIDA.
Tomá las riendas, y obtendrás felicidad y sanación...