MEDIR LA VELOCIDAD LECTORA

Mida la velocidad lectora

 La velocidad lectora se puede definir como el número de palabras leídas correctamente durante un minuto; pero como las palabras se pueden leer en silencio o en voz alta, las velocidades serán totalmente distintas según el tipo de lectura que se realice así como las formas de medirlas.

 La lectura en silencio siempre será más rápida que la oral ya que los procesos involucran texto-ojo-cerebro y la forma de medirla es más compleja y sus resultados se basan más en la comprensión del texto que en el acto decodificador. Una buena velocidad para textos narrativos (novelas, cuentos, leyendas, mitos) oscila entre 250 y 400 p.p.m, y se puede leer a mayores velocidades, comprendiéndolo todo, en la medida que el lector realice un entrenamiento visual que le permitirá  hacer fijaciones que abarquen más de una palabra al mismo tiempo.  Esto permite que en vez de percibir palabras aisladas  (cuyos significados siempre están contextualizados), puedan percibir en una sola fijación uno  o más  sintagmas (mínimas unidades que trasmiten ideas) por lo que el acceso al significado y la construcción  se realiza asociando estas ideas o sintagmas, mientras que si la lectura es palabra por palabra el acceso al significado se desarticula con mucha facilidad y de allí que al final de la lectura se haya comprendido poco o nada.

La lectura oral o en voz alta es, en relación a la lectura silenciosa, menos rápida porque los procesos involucrados en la lectura aumentan: texto-ojo-cerebro-articulación-audición-cerebro, y para medir la velocidad de lectura se toma en cuenta el número de palabras leídas correctamente durante un minuto. Si el alumno leyó 50 palabras durante un minuto  y en el transcurso se equivocó en 12 palabras (aumentó sílabas, las cambió, las suprimió, etc.) su velocidad lectora sería el resultado de las 50 palabras menos las 12 que leyó incorrectamente. El resultado sería 38 palabras por minuto, lo cual sería su velocidad lectora. Como se observa en esta medición se le da mayor importancia a la decodificación que a la comprensión en sí misma, sin embargo, se sabe que los lectores fluidos (además de pronunciar bien, hacen las entonaciones y pausas adecuadas) tienen un mejor nivel de comprensión.

 Lograr que los niños de primer grado lean 50 p.p.m es un buen promedio; en segundo,  60 p.p.m; en tercero,  70 p.p.m;  de cuarto a sexto, 80 p.p.m. Ya en la secundaria una buena velocidad de lectura oscilará entre 90 p.p.m a 120 p.p.m. Estas cantidades se pueden modificar en la medida que se realicen programas de entrenamiento que abarquen ejercicios de respiración, de articulación y lectura modelada (en el siguiente post publicaremos una guía de entrenamiento para mejorar la velocidad lectora en la lectura oral).

 Calcular la velocidad de lectura es algo complejo, sin embargo, hoy existen alternativas que nos facilitan realizar una prueba que mida la velocidad lectora.

 Alternativas:

 1. ¿Cómo podemos saber la cantidad exacta de palabras que tiene un texto?

Es muy fácil, coloque el texto que va ha ser leído en WORD (Microsoft), déle un clic a ARCHIVO  y busque la opción PROPIEDADES, luego ESTADÍSTICAS y encontrará el número exacto de palabras que tiene la       lectura.

 2. ¿Cómo saber la cantidad de palabras que ha leído durante un minuto?

     Hay dos formas: la primera es realizar una serie de operaciones matemáticas (es complejo y lo diremos después) y la segunda, que es  más práctica y muy eficaz para evaluar la velocidad lectora cuando la lectura es en voz alta. Consiste en escribir menos palabras en una línea y  en la parte derecha colocar el número de palabras que van sumando. Observe:

En un inmenso lago de África,                     6

llamado Victoria, vivía Pompeyo               10

el hipopótamo. Él era un excelente          16

nadador y desde pequeño había                21

participado en varias competencias,         25

en las que siempre quedaba en los            32

 primeros puestos. En el lago se                38

 estaba organizando un nuevo torneo       43

 y por supuesto Pompeyo se inscribió,      49

 al igual que otros hipopótamos que          55

 también vivían en el lago.                         60

 (El texto continuará hasta que termine)

 De esta manera,  cuando el alumno lea el texto, usted hace el seguimiento y puede marcar las palabras donde se cometan los errores de pronunciación y,  al cabo de un minuto,  podrá saber en qué línea se quedó y tendrá a la derecha la cantidad referencial. Finalmente, a esa cantidad le restará el número de errores cometidos y esa será la velocidad lectora de su alumno.

 Recuerde que, realizar esta prueba solo nos da la velocidad lectora del alumno y que el objetivo es que el alumno, a través de su programa de entrenamiento  cada vez aumente su velocidad lectora con lo cual se estaría generando una variable que va a garantizar que el alumno comprende lo que lee.

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