La antigua Septimania

Aportaciones históricas relativas a su identidad en el mundo medieval*

 

Prof. Acad. Arnaldo Ignacio Adolfo Miranda Tumbarello**

 

 

El presente opúsculo tiene por objeto arrojar un poco más de luz, compilando algunos datos de fuentes que ilustran acerca de la geopolítica mundial en la Edad Media, al conocimiento de aquellos lectores interesados en el tema.

 

 

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Septimania, en el contexto medieval,

Fuente;“ Universidad de Texas en Austin".


La antigua región de Septimania constituyó la parte occidental de la provincia romana de Galia Narbonense, constituida hacia el año 27 A.C., por el Emperador Romano Augusto. Dicha región estuvo bajo el control de los visigodos en el año 462, cuando era titular de dicho Reino Teodorico II. Según se documenta en distintos trabajos este territorio se correspondía grosso modo con la región francesa moderna de Languedoc-Rosellón.

Cabe acotar aquí el pacto suscripto por las autoridades del Imperio Romano de Occidente en el año 418 de la era cristiana con los visigodos, el cual determinaría que éstos quedasen acantonados en la Galia con el fin de penetrar en Hispania. Este pueblo dejó una estampa indisoluble en toda la región occitana en la época de la estrepitosa caída del Imperio Romano Occidental, a lo cual coayuvaron otras etnias como los burgundios, instalados en el valle del Ródano y los francos en el norte de la Galia.

De tal forma, la Septimania se extendía hacia el noroeste hasta una línea a medio camino entre el mar Mediterráneo y el río Garona; en el este, el Ródano la separaba de Provenza, mientras que al sur su límite lo formaban los Pirineos.

Según lo asevera el historiador británico Edward A. Thompson y otros acreditados tratadistas, el término “Septimania” deriva del antiguo nombre romano de Béziers, Colonia Iulia Septimanorum Bacterrae, en la que Septimanorum hace referencia a los soldados veteranos de la Séptima Legión que Octaviano había instalado allí tres siglos antes. La provincia incluía los ocho obispados católicos de Narbone, Nîmes, Agde, Béziers, Elne, Lodève, Maguelonne y Carcasonne, así como el valle del Tet".

Desandando los años, luego[] de la derrota de los visigodos, en el año 507, ante el rey franco Clodoveo I en la batalla de Vouillé, Aquitania pasó a manos de los francos y la Septimania, con otros territorios visigodos de la Galia, fue gobernada por el rey ostrogodo Teodorico el Grande, que creó la provincia de Septimania en el año 509, conservando su capital tradicional en Narbona y designando como su regente a un noble ostrogodo llamado Teudis. Hacia el año 522, el joven Amalarico, nieto del aludido Teodorico fue proclamado rey y cuatro años más tarde, a la muerte de su abuelo, asumió todos los poderes reales en los territorios de Hispania, incluida la provincia de Septimania, cediendo la Provenza a su primo Atalarico. Se casó con Clotilda, hija de Clodoveo, pero al profesar la confesión arriana se encontró, como otros maridos reales de princesas merovingias, con que el enlace le trajo el castigo de una invasión franca en la cual perdió su vida, en tanto que la arriana Septimania visigoda, la última parte de la Galia que quedaba en manos visigodas, fue convertida oficialmente al catolicismo, al correr de no pocos avatares que no constituyen materia de este opúsculo.

Durante los tumultuosos años que precedieron a la caída del reino visigodo, la región no escapó a las luchas nobiliarias. Durante el reinado de Wamba, el duque de la Septimania, Paulo, se levantó contra el rey. Llegó a dominar toda la zona y a proclamarse rey, aunque fue finalmente derrotado por Wamba.

Tras la invasión musulmana de Hispania, el último rey visigodo al norte de los Pirineos, Ardón, resistió en la Septimania durante algunos años. Sin embargo, los musulmanes tomaron la antigua provincia en el año 719, instalando su capital en Narbona, a la que denominaron Arbuna. Dos años más tarde pusieron sitio a Tolosa, una posesión que les abriría las puertas de Aquitania en los mismos términos que Septimania. Pero sus planes fueron echados a perder en la batalla de Tolosa (721), en la que sufrieron pérdidas inmensas ante el duque Odón de Aquitania. Como corolario de toda esta situación en el año 732, la batalla de Poitiers cortó el avance musulmán por Europa occidental. A raíz de esta acción bélica el Imperio Carolingio recuperó el territorio hasta los Pirineos, favoreciendo la creación de la marca hispánica. Diecinueve años más tarde Pipino es ungido “rey de todos los francos”, recibiendo del papa el título de Patricius romanorum (protector de los romanos), iniciando hacia el año 759 acción contra los arrianos y otros unitarios de Narbona.

En 767, después de la lucha contra Wifredo de Aquitania, fueron conquistadas por los francos Albi, Rouergue, Gevaudan y Tolosa. Cuando Carlomagno invadió la marca superior en el año 778, Husayn rehusó someterse y las tropas francas tuvieron que retirarse. El rey franco encontró Septimania y las tierras fronterizas tan asoladas y desguarnecidas por la beligerancia, con los escasos habitantes ocultos en las montañas, que hizo concesiones de las tierras que se convertirían en algunos de los feudos más tempranamente identificables a visigodos y otros refugiados. Carlomagno también fundó varios monasterios en Septimania, alrededor de los cuales los pobladores se agruparon para su protección. El territorio pasó a Luis, rey en Aquitania, pero fue gobernado por margraves francos y por los duques de Septimania, a partir del año 817.

El noble franco Bernardo de Septimania, conocido también como Bernardo de Gothia, fue el soberano de estas tierras entre los años 826 y 832. Su elección como conde de Barcelona en 826 ocasionó una sublevación general de los señores de los condados catalanes, que consideraron esta designación como una intrusión del poder franco. Para suprimir a Berenguer de Tolosa y a los condes catalanes, Luis el Piadoso recompensó a Bernardo con una serie de condados, que delimitan en líneas generales la Septimania del siglo IX: Narbona, Béziers, Agde, Magalona, Nimes y Uzès. Sin embargo, Bernardo se sublevó sin éxito contra Carlos el Calvo, siendo decapitado en el año 843.

Septimania fue conocida como Gothia tras el reinado de Carlomagno. Conservó estos dos nombres mientras fue gobernada por los condes de Tolosa durante la Alta Edad Media, pero la parte meridional llegó a ser más conocida como Rosellón, en tanto que su parte occidental fue llamada Foix, y el nombre de Gothia (junto con el más antiguo de Septimania) dejó de usarse durante el siglo X, excepto como designación tradicional a medida que la región se fracturaba en entidades feudales más pequeñas, que conservaron a veces los títulos carolingios, pero perdiendo su carácter de tal, pues la cultura de Septimania se convirtió en la cultura de Languedoc. El último mandatario en utilizar este término fue el conde de Barcelona Borrell II, quien tomó el título de duque de Gothia para identificar el espacio de su soberanía.[]

El nombre de Gothia se usó porque el área tenía una concentración de godos (más exactamente visigodos) más alta que las regiones circundantes, dado que esta zona había sido parte del reino visigodo desde el siglo V y que muchos nobles visigodos se habían refugiado en la zona tras la conquista musulmana de Hispania. Los soberanos de esta área, cuando estaba compuesta por varios condados, recibieron algunas veces el título de marqueses de Gothia y otras el de duques de Septimania. El nombre de los godos perdura asimismo en la vecina Cataluña, cuyo nombre, según una de las etimologías propuestas, procedería de Gotalania, tierra de godos y alanos.

Es pertinente a esta altura destacar que el territorio descripto en unión con otros, estuvo bajo la égida de gobierno de los Condes Soberanos de Gevaudan, quienes como los Capeto, los Borbón y muchas otras Casas Reales Europeas de acrisolada importancia son descendientes del Rey David, es decir parientes colaterales de Cristo Jesús. Lo cual está demostrado por copiosa documentación y publicaciones relativas al tema.

PRINCIPALES FUENTES DE INFORMACIÓN:

  • GAUTIER y PORTUONDO, Rodolfo: Septimania y los Condes de Gavaldá. En http://condedegavalda.es.tl/Septimania-y-la-Casa-de-Gevaudan.

  • GAVALDÁ Y CASTRO, Rubén Alberto de: Real y Condal Soberana Casa de Gaveudan, breve historia. Colegio de Historia, Heráldica, genealogía y Armorial, Corrientes, 2010.-

  • PÁGINA de internet: http://es.wikipedia.org/wiki/Septimania.-

  • SEIGNOBOS, Charles: Historia Universal. Amauta, Buenos Aires, 1963, tomo III.-

  • THOMPSON, Eduard Albert: Los Godos en España[]. Alianza editorial, Madrid, 2011.-

     

    *Trabajo realizado por el autor en razón de su incorporación a la Real Academia e Instituto de Estudios Occitanos, en la Cátedra Académica de Occitania. Febrero de 2014.-

** Educador, historiador e investigador. Presidente fundador de la Confederación Nacional de Juntas de Historia de las Provincias Argentinas, Presidente de la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires y directivo, numerario, honorario y correspondiente de otras entidades dedicadas al estudio de la historia radicadas en el país y en el extranjero, autor de numerosos libros y ensayos acerca del pasado regional y nacional. Conferencista, columnista especializado en Derecho Nobiliario. Académico de diversos estamentos americanos y europeos. Galardonado a nivel mundial por su actividad cultural”.

 

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