Tradiciones de Cedillo



 

Fiestas en Cedillo del Condado

San Antonio de Padua, día 13 de junio, fiesta mayor de Cedillo donde se ofrecen los niños recién nacidos al Santo en la procesión que se hace de noche,  en la plaza, bajo el arco de romero donde se cuelgan rosquillas y limones. Otra tradición popular desde siempre es: cuando el Santo entra en la iglesia al final de la procesión, desde la misma puerta de entrada hasta el altar, va muy despacio dando un paso hacia delante y dos más pequeños hacia atrás, mientras ininterrumpidamente durante 20 minutos que dura la entrada se escucha el Himno Nacional, donde a todos los Sanantoñistas se nos pone el vello de punta.
 

Para ver la película de San Antonio de Padua, pinchar el enlace.

Pelicula de San Antonio de Padua (versión original en italiano)

Vino al mundo en el año 1195 y se llamó Fernando de Bulloes y Taveira de Azevedo, nombre que cambió por el de Antonio al ingresar en la orden de Frailes Menores, por la devoción al gran patriarca de los monjes y patrones titulares de la capilla en que recibió el hábito franciscano. Sus padres, jóvenes miembros de la nobleza de Portugal, dejaron que los clérigos de la Catedral de Lisboa se encargaran de impartir los primeros conocimientos al niño, pero cuando éste llegó a la edad de quince años, fue puesto al cuidado de los canónigos regulares de San Agustín, que tenían su casa cerca de la ciudad. Dos años después, obtuvo permiso para ser trasladado al priorato de Coimbra, por entonces capital de Portugal, a fin de evitar las distracciones que le causaban las constantes visitas de sus amistades.  

No le faltaron las pruebas. En la juventud fue atacado duramente por las pasiones sensuales. Pero no se dejó vencer y con la ayuda de Dios las dominó. El se fortalecía visitando al Stmo. Sacramento. Además desde niño se había consagrado a la Stma. Virgen y a Ella encomendaba su pureza. 

Una vez en Coimbra, se dedicó por entero a la plegaria y el estudio; gracias a su extraordinaria memoria retentiva, llegó a adquirir, en poco tiempo, los más amplios conocimientos sobre la Biblia. En el año de 1220, el rey Don Pedro de Portugal regresó de una expedición a Marruecos y trajo consigo las reliquias de los santos frailes-franciscanos que, poco tiempo antes habían obtenido allá un glorioso martirio. Fernando que por entonces había pasado ocho años en Coímbra, se sintió profundamente conmovido a la vista de aquellas reliquias y nació en lo íntimo de su corazón el anhelo de dar la vida por Cristo.

Poco después, algunos frailes franciscanos llegaron a hospedarse en el convento de la Santa Cruz, donde estaba Fernando; éste les abrió su corazón y fue tan empeñosa su insistencia, que a principio de 1221, se le admitió en la orden. Casi inmediatamente después, se le autorizó para embarcar hacia Marruecos a fin de predicar el Evangelio a los moros. Pero no bien llegó a aquellas tierras donde pensaba conquistar la gloria, cuando fue atacado por una grave enfermedad (hidropesía), que le dejó postrado e incapacitado durante varios meses y, a fin de cuentas, fue necesario devolverlo a Europa. La nave en que se embarcó, empujada por fuertes vientos, se desvió y fue a parar en Messina, la capital de Sicilia.  Con grandes penalidades, viajó desde la isla a la ciudad de Asís donde, según le habían informado sus hermanos en Sicilia, iba a llevarse a cabo un capítulo general. Aquella fue la gran asamblea de 1221, el último de los capítulos que admitió la participación de todos los miembros de la orden; estuvo presidido por el hermano Elías como vicario general y San Francisco, sentado a sus pies, estaba presente.  Indudablemente que aquella reunión impresionó hondamente al joven fraile portugués. Tras la clausura, los hermanos regresaron a los puestos que se les habían señalado, y Antonio fue a hacerse cargo de la solitaria ermita de San Paolo, cerca de Forli.  Hasta ahora se discute el punto de si, por aquel entonces, Antonio era o no sacerdote; pero lo cierto es que nadie ha puesto en tela de juicio los extraordinarios dones intelectuales y espirituales del joven y enfermizo fraile que nunca hablaba de sí mismo. Cuando no se le veía entregado a la oración en la capilla o en la cueva donde vivía, estaba al servicio de los otros frailes, ocupado sobre todo en la limpieza de los platos y cacharros, después del almuerzo comunal.

Mas no estaban destinadas a permanecer ocultas las claras luces de su intelecto. Sucedió que al celebrarse una ordenación en Forli, los candidatos franciscanos y dominicos se reunieron en el convento de los Frailes Menores de aquella ciudad. Seguramente a causa de algún malentendido, ninguno de los dominicos había acudido ya preparado a pronunciar la acostumbrada alocución durante la ceremonia y, como ninguno de los franciscanos se sentía capaz de llenar la brecha, se ordenó a San Antonio, ahí presente, que fuese a hablar y que dijese lo que el Espíritu Santo le inspirara. El joven obedeció sin chistar y, desde que abrió la boca hasta que terminó su improvisado discurso, todos los presentes le escucharon como arrobados, embargados por la emoción y por el asombro, a causa de la elocuencia, el fervor y la sabiduría de que hizo gala el orador. En cuanto el ministro provincial tuvo noticias sobre los talentos desplegados por el joven fraile portugués, lo mandó llamar a su solitaria ermita y lo envió a predicar a varias partes de la Romagna, una región que, por entonces, abarcaba toda la Lombardía.  En un momento, Antonio pasó de la oscuridad a la luz de la fama y obtuvo, sobre todo, resonantes éxitos en la conversión de los herejes, que abundaban en el norte de Italia, y que, en muchos casos, eran hombres de cierta posición y educación, a los que se podía llegar con argumentos razonables y ejemplos tomados de las Sagradas Escrituras.

En una ocasión, cuando los herejes de Rímini le impedían al pueblo acudir a sus sermones, San Antonio se fue a la orilla del mar y empezó a gritar: “Oigan la palabra de Dios, Uds. los pececillos del mar, ya que los pecadores de la tierra no la quieren escuchar".  A su llamado acudieron miles y miles de peces que sacudían la cabeza en señal de aprobación.  Aquel milagro se conoció y conmovió a la ciudad, por lo que los herejes tuvieron que ceder.

A pesar de estar muy enfermo de hidropesía, San Antonio predicaba los 40 días de cuaresma. La gente presionaba para tocarlo y le arrancaban pedazos del hábito, hasta el punto que hacía falta designar un grupo de hombres para protegerlo después de los sermones.  

Además de la misión de predicador, se le dio el cargo de lector en teología entre sus hermanos.  Aquella fue la primera vez que un miembro de la Orden Franciscana cumplía con aquella función.  En una carta que, por lo general, se considera como perteneciente a San Francisco, se confirma este nombramiento con las siguientes palabras: "Al muy amado hermano Antonio, el hermano Francisco le saluda en Jesucristo. Me complace en extremo que seas tú el que lea la sagrada teología a los frailes, siempre que esos estudios no afecten al santo espíritu de plegaria y devoción que está de acuerdo con nuestra regla". Sin embargo, se advirtió cada vez con mayor claridad que, la verdadera misión del hermano Antonio estaba en el púlpito. Por cierto que poseía todas las cualidades del predicador: ciencia, elocuencia, un gran poder de persuasión, un ardiente celo por el bien de las almas y una voz sonora y bien timbrada que llegaba muy lejos.  Por otra parte, se afirmaba que estaba dotado con el poder de obrar milagros y, a pesar de que era de corta estatura y con cierta inclinación a la corpulencia, poseía una personalidad extraordinariamente atractiva, casi magnética. A veces, bastaba su presencia para que los pecadores cayesen de rodillas a sus pies; parecía que de su persona irradiaba la santidad. A donde quiera que iba, las gentes le seguían en tropel para escucharle, y con eso había para que los criminales empedernidos, los indiferentes y los herejes, pidiesen confesión. Las gentes cerraban sus tiendas, oficinas y talleres para asistir a sus sermones; muchas veces sucedió que algunas mujeres salieron antes del alba o permanecieron toda la noche en la iglesia, para conseguir un lugar cerca del púlpito. Con frecuencia, las iglesias eran insuficiente para contener a los enormes auditorios y, para que nadie dejara de oírle, a menudo predicaba en las plazas públicas y en los mercados. Poco después de la muerte de San Francisco, el hermano Antonio fue llamado, probablemente con la intención de nombrarle ministro provincial de la Emilia o la Romagna. En relación con la actitud que asumió el santo en las disensiones que surgieron en el seno de la orden, los historiadores modernos no dan crédito a la leyenda de que fue Antonio quien encabezó el movimiento de oposición al hermano Elías y a cualquier desviación de la regla original; esos historiadores señalan que el propio puesto de lector en teología, creado para él, era ya una innovación. Más bien parece que, en aquella ocasión, el santo actuó como un enviado del capítulo general de 1226 ante el Papa, Gregorio IX, para exponerle las cuestiones que hubiesen surgido, a fin de que el Pontífice manifestara su decisión. En aquella oportunidad, Antonio obtuvo del Papa la autorización para dejar su puesto de lector y dedicarse exclusivamente a la predicación. El Pontífice tenía una elevada opinión sobre el hermano Antonio, a quien cierta vez llamó "el Arca de los Testamentos", por los extraordinarios conocimientos que tenía de las Sagradas Escrituras.

 Desde aquel momento, el lugar de residencia de San Antonio fue Padua, una ciudad donde anteriormente había trabajado, donde todos le amaban y veneraban y donde, en mayor grado que en cualquier otra parte, tuvo el privilegio de ver los abundantísimos frutos de su ministerio.  Porque no solamente escuchaban sus sermones multitudes enormes, sino que éstos obtuvieron una muy amplia y general reforma de conducta. Las ancestrales disputas familiares se arreglaron definitivamente, los prisioneros quedaron en libertad y muchos de los que habían obtenido ganancias ilícitas las restituyeron, a veces en público, dejando títulos y dineros a los pies de San Antonio, para que éste los devolviera a sus legítimos dueños. Para beneficio de los pobres, denunció y combatió el muy ampliamente practicado vicio de la usura y luchó para que las autoridades aprobasen la ley que eximía de la pena de prisión a los deudores que se manifestasen dispuestos a desprenderse de sus posesiones para pagar a sus acreedores.  Se dice que también se enfrentó abiertamente con el violento duque Eccelino para exigirle que dejase en libertad a ciertos ciudadanos de Verona que el duque había encarcelado. A pesar de que no consiguió realizar sus propósitos en favor de los presos, su actitud nos demuestra el respeto y la veneración de que gozaba, ya que se afirma que el duque le escuchó con paciencia y se le permitió partir, sin que nadie le molestara.

Después de predicar una serie de sermones durante la primavera de 1231, la salud de San Antonio comenzó a ceder y se retiró a descansar, con otros dos frailes, a los bosques de Camposampiero.  Bien pronto se dio cuenta de que sus días estaban contados y entonces pidió que le llevasen a Padua. No llegó vivo más que a los aledaños de la ciudad.  El 13 de junio de 1231, en la habitación particular del capellán de las Clarisas Pobres de Arcella recibió los últimos sacramentos. Entonó un canto a la Stma. Virgen y sonriendo dijo: “Veo venir a Nuestro Señor" y murió.  Era el 13 de junio de 1231.  La gente recorría las calles diciendo: "¡Ha muerto un santo! ¡Ha muerto un santo!.Al morir tenía tan sólo treinta y cinco años de edad.  Durante sus funerales se produjeron extraordinarias demostraciones de la honda veneración que se le tenía.  Los paduanos han considerado siempre sus reliquias como el tesoro más preciado.

San Antonio fue canonizado antes de que hubiese transcurrido un año de su muerte; en esa ocasión, el Papa Gregorio IX pronunció la antífona "O doctor optime" en su honor y, de esta manera, se anticipó en siete siglos a la fecha del año 1946, cuando el Papa Pío XII declaró a San Antonio "Doctor de la Iglesia".

Se le llama el "Milagroso San Antonio" por ser interminable lista de favores y beneficios que ha obtenido del cielo para sus devotos, desde el momento de su muerte.  Uno de los milagros más famosos de su vida es el de la mula: Quiso uno retarle a San Antonio a que probase con un milagro que Jesús está en la Santa Hostia. El hombre dejó a su mula tres días sin comer, y luego cuando la trajo a la puerta del templo le presentó un bulto de pasto fresco y al otro lado a San Antonio con una Santa Hostia.  La mula dejó el pasto y se fue ante la Santa Hostia y se arrodilló.

Iconografía: Por regla general, a partir del siglo XVII, se ha representado a San Antonio con el Niño Jesús en los brazos; ello se debe a un suceso que tuvo mucha difusión y que ocurrió cuando San Antonio estaba de visita en la casa de un amigo. En un momento dado, éste se asomó por la ventana y vio al santo que contemplaba, arrobado, a un niño hermosísimo y resplandeciente que sostenía en sus brazos.  En las representaciones anteriores al siglo XVII aparece San Antonio sin otro distintivo que un libro, símbolo de su sabiduría respecto a las Sagradas Escrituras.  En ocasiones se le representó con un lirio en las manos y también junto a una mula que, según la leyenda, se arrodilló ante el Santísimo Sacramento que mostraba el santo; la actitud de la mula fue el motivo para que su dueño, un campesino escéptico, creyese en la presencia real.

San Antonio es el patrón de los pobres y, ciertas limosnas especiales que se dan para obtener su intercesión, se llama "pan de San Antonio"; esta tradición comenzó a practicarse en 1890.  No hay ninguna explicación satisfactoria sobre el motivo por el que se le invoca para encontrar los objetos perdidos, pero es muy posible que esa devoción esté relacionada con un suceso que se relata entre los milagros, en la "Chronica XXIV Generalium" (No. 21):  un novicio huyó del convento y se llevó un valioso salterio que utilizaba San Antonio; el santo oró para que fuese recuperado su libro y, al instante, el novicio fugitivo se vio ante una aparición terrible y amenazante que lo obligó a regresar al convento y devolver el libro.

 

 Los pajaritos de San Antonio

Padre mío San Antonio

suplicad al Dios inmenso,

que con su gracia divina

alumbre mi entendimiento.

   Para que mi lengua

refiera el milagro,

que el huerto obrasteis

de edad de ocho años.

 Desde niño fue criado

con mucho temor de Dios,

de sus padres estimado

y del mundo admiración.

Fue caritativo

y perseguido

de todo enemigo

con mucho rigor.

Su padre era un caballero

cristiano, honrado y prudente,

que mantenía su casa

con el sudor de su frente.

 Y tenía un huerto

donde recogía

cosechas y frutos

que el tiempo traía,

Por la mañana un domingo

como siempre acostumbraba,

se marchó su padre a misa

cosa que nunca olvidaba.

Y le dijo: “Antonio,

ven acá, hijo amado,

escucha que tengo

que darte un recado.

Mientras yo estoy en misa

gran cuidado has de tener

mira que los pajaritos

todo lo echan a perder.

Entran en el huerto

pisan el sembrado,

por eso te advierto

que tengas cuidado”.

Cuando se ausentó su padre

y a la Iglesia se marchó

Antonio quedó cuidando

y a los pájaros llamó:

“Venid pajaritos,

dejad el sembrado,

que mi padre ha dicho

que tenga cuidado.

 Para que mejor yo pueda cumplir

con mi obligación

voy a encerraros a todos

dentro de esta habitación”.

Y a los pajaritos

entrar les mandaba

y ellos muy humildes

en el cuarto entraban.

Por aquellas cercanías

ningún pájaro quedó,

porque todos acudieron

cuando Antonio les llamó.

Lleno de alegría

San Antonio estaba,

y los pajaritos

alegres cantaban.

Cuando se acercó su padre

luego les mandó callar,

llegó su padre a la puerta

y comenzó a preguntar:

“Ven acá Antoñito,

dime hijito amado,

¿de los pajaritos

qué tal has cuidado?”

El niño le contestó:

“Padre, no tenga cuidado

que, para que no hagan mal

todos los tengo encerrados”.

El padre que vio

milagro tan grande

al señor Obispo

trató de avisarle.

 Acudió el señor Obispo

con gran acompañamiento

quedando todos confusos

al ver tan grande portento.

 Abrieron ventanas

puertas a la par

por ver si las aves

se quieren marchar.

 Antonio les dijo entonces:

“señores nadie se agravie

los pájaros no se marchan

hasta que yo no los mande”.

 Se puso en la puerta

y les dijo así:

“Ea, pajaritos

ya podéis salir.

 Salgan cigüeñas con orden,

águilas, grullas y garzas,

avutardas, gavilanes,

lechuzas, mochuelos, grajas.

Salgan las urracas,

tórtolas, perdices,

palomas, gorriones

y las codornices.

 Salga el cuco y el milano,

zorzal, patos, y andarríos,

canarios y ruiseñores,

tordos, jilgueros y mirlos.

Salgan verderones

y las cardelinas,

también conjugadas

y las golondrinas”.

Al instante que salieron

todos juntitos se ponen,

escuchando a San Antonio

para ver lo que dispone.

Antonio les dice:

“No entréis en sembrados,

marchad por los montes,

por riscos y prados”.

Al tiempo de alzar el vuelo

cantan con dulce alegría,

despidiéndose de Antonio

y su ilustre compañía.

 El señor Obispo

al ver tal milagro,

por diversas partes

mandó publicarlo.

 Árbol de grandiosidades

fuente de la caridad

depósito de bondades

padre de inmensa piedad.

Antonio divino,

por tu intercesión

todos merezcamos

la eterna mansión.

 

*******************************************************************************

Nuestra Señora del Carmen

 día16 de julio (se celebra el fin de semana más próximo a su día)

Nuestra Señora del Carmen

 

Virgen del Carmen Madre querida

tuya es mi vida, vela por mí y

cuando logre dejar este suelo

llévame al cielo muy cerca de ti.

 

Subió una nubecilla del fondo de la mar

vertió sobre el Carmelo, la lluvia torrencial,

Tú Escapulario santo emblema de tu amor,

que libra del infierno al pobre pecador.

 

Sé nuestra protectora

te pedimos con fervor

y danos oh Señora tu maternal favor.

 

Tú eres nuestra esperanza consuelo del mortal

pedimos que nos lleves al puerto celestial.

 

Danos Madre querida tu gracia eficaz

Y al fin de nuestra vida recíbanos en paz.

 

Tantas cosas en la vida

nos ofrece en plenitud

y no son más que mentiras

que desgastan la inquietud

Tú has llenado mi existencia

al quererme de verdad,

yo quisiera, Madre buena

amarte más.

 

Desde que yo era muy niño

has estado junto a mí

y guiado de tu mano

aprendí a decir sí.

 

Muchas cosas en nosotros

son el fruto de tu amor,

y en la noche más oscura fuiste luz.

 

No me dejes Madre mía

ven conmigo al caminar,

quiero compartir mi vida

y crear fraternidad.

 

Salve Marinera a la Virgen

 

¡Salve!
Estrella de los mares, de los mares
Iris de eterna ventura.

¡Salve!
Fénix de hermosura,
Madre del Divino Amor.
De tu pueblo a los pesares
Tu clemencia de consuelo
Fervoroso llegue al Cielo

Hasta Ti
hasta Ti nuestro clamor

¡Salve! ¡Salve!
Estrella de los mares

¡Salve!
Estrella de los mares
Sí, fervoroso llegue al Cielo
Hasta Ti
hasta Ti nuestro clamor

¡Salve! ¡Salve!
Estrella de los mares
Estrella de los mares
¡Salve! ¡Salve! ¡Salve! ¡Salve!


----------------------------------------------------------------------------- 

 

Nuestra señora de la Natividad
 patrona de Cedillo del Condado
día 8 de septiembre 
(corrida de toros para esta fiesta, por eso a esta Virgen se la conoce en Cedillo, por la Virgen de los toros).

 


Foto del año 1970, la imagen de Nuestra Señora, no es la que actualmente veneramos.La imagen de la fotografía, actualmente está expuesta junto a la pila bautismal de nuestra iglesia, esta imagen se utiliza en la actualidad en la procesión del domingo de resurrección para el encuentro que se hace en la plaza del Ayuntamiento, junto al resucitado.


------------------------------------------------------------------------------------
Fiestas en Cedillo del Condado que dejaron de celebrarse
 

San Antón

día 17 de enero 

(día de los animales, se iba con ellos al cerro de la iglesia donde el cura los bendecía)

 

San Antonio Abad (San Antón)

 

El demonio teme al ayuno, la oración, la humildad y las buenas obras;
y queda reducido a la impotencia, ante la Señal de la Cruz.

 

Conocemos la vida del abad Antonio, cuyo nombre significa "floreciente" y al que la tradición llama el Grande, principalmente a través de la biografía redactada por su discípulo y admirador, san Atanasio, a fines del siglo IV.

 

A edad muy joven con apenas 20 años quedo huérfano de padre y madre, y le dejan la tutela de una hermana mucho más pequeña que él.

San Antonio Abad es por excelencia el patrón de los animales, en las iglesias que veneran a este santo, encontramos su imagen al lado de un cerdito.

Pasó toda su vida solitaria en el desierto donde tuvo que convivir con todo tipo de reptiles e insectos. Cuenta la tradición que le fue fácil familiarizarse con ellos y que no tuvo ningún tipo de problema. Cuando veía que un animal estaba herido lo curaba y se cuenta que llegó incluso a sacarle a un león la espina que tenía en una de sus garras.

La vida de San Antonio Abad nos es dada a conocer gracias a su amigo San Atanasio. Detalla cómo fue internándose cada vez más en el desierto, hasta quedar cerca del Mar Rojo. Ahí en plena soledad, a veces ayudando a muchos anacoretas a vencer sus miedos y llegar a Dios, fue tentado por el diablo en muchas ocasiones en aquel tortuoso camino solo apto para personas fuertes en espíritu.

San Atanasio menciona que Antonio recibió la visita del diablo, en forma de mujer voluptuosa vestida de negro, con el objetivo de hacerle caer en la tentación. El Santo le rechazó, lo que hizo enfurecer mucho al diablo. Días después, este regresó con gran fuerza, en donde San Antonio recibió una durísima paliza del demonio, cuando fue encontrado, este estaba completamente herido y muy lastimado, pero su fe en Dios era muy fuerte por lo que pronto se recuperó.

San Antonio muere completamente aislado en el monte Colzim cerca del mar rojo, a la edad presumiblemente de 104 o 107 años, el 17 de enero del 356 d.C.

Su herencia es solamente una túnica hecha de piel de cordero.

Los restos del santo descansan en VIENNE, Francia.

 

No siendo hombre de estudios, no obstante, demostró con su vida lo esencial de la vida monástica, que intenta ser precisamente una esencialización de la práctica cristiana: una vida bautismal despojada de cualquier aditamento.

Para nosotros, Antonio encierra un mensaje aún válido y actualísimo: el monacato del desierto continúa siendo un desafío: el del seguimiento extremo de Cristo, el de la confianza irrestricta en el poder del Espíritu de Dios.

--------------------------------------------------------------------------

Virgen de la  Candelaria
día 2 de febrero 
(en las columnas de al final de la iglesia, se forraban con ramón de olivas, se colgaban naranjas y se ponia un canastillo con dos pichones).
La iconografía de la Virgen de la Candelaria se basa en el episodio bíblico de la Presentación del niño Jesús en el Templo de Jerusalén. La virgen sostiene la candela o vela de la que toma nombre y lleva una canasta con un par de tórtolas. 
El niño Jesús fue llevado al Templo de Jerusalén, según Ley de Moisés, para ser presentado al Señor, y además para cumplir con el rito de la purificación de la Virgen María. 


 -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

San Isidro Labrador 

día 15 de mayo 

(había baile en la plaza y se repartían tostones y limonada en el ayuntamiento).


 Nace en Madrid en 1082. Casado con María Toribia (quien luego sería Santa María de la Cabeza), desarrolló sus labores como agricultor y pastor para su patrón Iván de Vargas. Según la iglesia, son más de cuatrocientos los milagros atribuibles a San Isidro, destacando de todos ellos el del pozo. Se dice que un día en la casa-palacio donde vivían los Vargas (y también los criados, San Isidro y esposa), cayó al pozo el hijo de San Isidro. Las plegarias del santo tuvieron efecto inmediatamente y el nivel de las aguas subió, elevando consigo al niño (el cual sería conocido más tarde como San Illán). Las tierras de cultivo de los Vargas se encontraban entre la Casa de Campo y el pueblo de Carabanchel. Tenían en esos terrenos una casa de labores donde residían el agricultor con su familia.  Según se dice, en una época de sequía, San Isidro clavó su azada en el campo y surgió un manantial cuyo caudal abasteció dichas tierras e incluso a toda la ciudad. Es en este lugar donde se produce otro de los milagros: los bueyes aran solos mientras el santo reza. Este hecho unido al de la fuente adquirió tal fama que se creó una pequeña ermita en el terreno. Será la emperatriz Isabel (esposa de Felipe II) quien, al comprobar que el emperador y su hijo Felipe se curan de unas fiebres tras beber agua de esta fuente, ordene en 1528 la construcción de una ermita más suntuosa sobre la ya existente.  La ermita actual data de 1725 y está construida sobre la anterior. Es el lugar de peregrinación en la romería en honor al santo, todos los 15 de mayo. San Isidro muere el 30 de noviembre de 1172, siendo enterrado en el cementerio de San Andrés. Su cuerpo, tras varios traslados a lo largo de la historia, descansa definitivamente en la Real Colegiata de San isidro. Será Paulo V quien beatificará al santo el 14 de junio de 1679, fijándose la fecha de su santoral el 15 de mayo. Patrón de la ciudad de Madrid, también lo es de los campesinos, viticultores e ingenieros agrícolas.
-----------------------------------------------------------

San Roque

día 16 de agosto, patrón de Cedillo del Condado 

(solo se le hacía misa y luego la gente se bajaba a Palomeque a la procesión, ya que allí es la fiesta grande).

 

San Roque nació en Montpellier, de una familia sumamente rica. Muertos sus padres, él vendió todas sus posesiones, repartió el dinero entre los pobres y se fue como un pobre peregrino hacia Roma a visitar santuarios.

Y en ese tiempo estalló la peste de tifo y las gentes se morían por montones por todas partes. Roque se dedicó entonces a atender a los más abandonados. A muchos logró conseguirles la curación con sólo hacerles la señal de la Santa Cruz sobre su frente. A muchísimos ayudó a bien morir, y él mismo les hacía la sepultura, porque nadie se atrevía a acercárseles por temor al contagio.

Con todos practicaba la más exquisita caridad. Así llegó hasta Roma, y en esa ciudad se dedicó a atender a los más peligrosos de los apestados. La gente decía al verlo: "Ahí va el santo".

Y un día mientras atendía a un enfermo grave, se sintió también él contagiado de la enfermedad. Su cuerpo se llenó de manchas negras y de úlceras. Para no ser molesto a nadie, se retiró a un bosque solitario, y en el sitio donde él se refugió, ahí nació un aljibe de agua cristalina, con la cual se refrescaba.

Y sucedió que un perro de una casa importante de la ciudad empezó a tomar cada día un pan de la mesa de su amo e irse al bosque a llevárselo a Roque. Después de varios días de repetirse el hecho, al dueño le entró curiosidad, y siguió los pasos del perro, hasta que encontró al pobre llaguiento, en el bosque. Entonces se llevó a Roque a su casa y lo curó de sus llagas y enfermedades.

Apenas se sintió curado dispuso el santo volver a su ciudad de Montpellier. Pero al llegar a la ciudad, que estaba en guerra, los militares lo confundieron con un espía y lo encarcelaron. Y así estuvo 5 años en la prisión, consolando a los demás prisioneros y ofreciendo sus penas y humillaciones por la salvación de las almas.

Y un 15 de agosto, del año 1378, fiesta de la Asunción de la Virgen Santísima, murió como un santo. Al prepararlo para echarlo al ataúd descubrieron en su pecho una señal de la cruz que su padre le había trazado de pequeñito y se dieron cuenta de que era hijo del que había sido gobernador de la ciudad.

Toda la gente de Montpellier acudió a sus funerales, y desde entonces empezó a conseguir de Dios admirables milagros y no ha dejado de conseguirlos por montones en tantos siglos.
Lo pintan con su bastón y sombrero de peregrino, señalando con la mano una de sus llagas y con su perro al lado, ofreciéndole el pan.

-------------------------------------------------------------------------------------
 

Santa Cecilia

Patrona de los músicos 

Festividad de Santa Cecilia, 22 noviembre,

Es muy conocida en la actualidad por ser la patrona de los músicos. Sus "actas" cuentan que, al día de su matrimonio, en tanto que los músicos tocaban, Cecilia cantaba a Dios en su corazón. Al fin de la Edad Media, empezó a representarse a la santa tocando el órgano y cantando.

Tomado del libro: Vida de los Santos de Butler

Las "actas" de la santa afirman que pertenecía a una familia patricia de Roma y que fue educada en el, cristianismo. Solía llevar un vestido de tela muy áspera bajo la túnica propia de su dignidad, ayunaba varios días por semana y había consagrado a Dios su virginidad. Pero su padre, que veía las cosas de un modo diferente, la casó con un joven patricio llamado Valeriano. El día de la celebración del matrimonio, en tanto que los músicos tocaban y los invitados se divertían, Cecilia se sentó en un rincón a cantar a Dios en su corazón y a pedirle que la ayudase. Cuando los jóvenes esposos se retiraron a sus habitaciones, Cecilia, armada de todo su valor, dijo dulcemente a su esposo: "Tengo que comunicarte un secreto. Has de saber que un ángel del Señor vela por mí. Si me tocas como si fuera yo tu esposa, el ángel se enfurecerá y tú sufrirás las consecuencias; en cambio si me respetas, el ángel te amará como me ama a mí." Valeriano replicó: "Muéstramelo. Si es realmente un ángel de Dios, haré lo que me pides." Cecilia le dijo: "Si crees en el Dios vivo y verdadero y recibes el agua del bautismo verás al ángel." Valeriano accedió y fue a buscar al obispo Urbano, quien se hallaba entre los pobres, cerca de la tercera mojonera de la Vía Apia. Urbano le acogió con gran gozo. Entonces se acercó un anciano que llevaba un documento en el que estaban escritas las siguientes palabras: "Un solo Señor, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está por encima de todo y en nuestros corazones." Urbano preguntó a Valeriano: "¿Crees esto?" Valeriano respondió que sí y Urbano le confirió el bautismo. Cuando Valeriano regresó a donde estaba Cecilia, vio a un ángel de pie junto a ella. El ángel colocó sobre la cabeza de ambos una guirnalda de rosas y lirios. Poco después llegó Tiburcio, el hermano de Valeriano y los jóvenes esposos le ofrecieron una corona inmortal si renunciaba a los falsos dioses. Tiburcio se mostró incrédulo al principio y preguntó: " ¿Quién ha vuelto de más allá de la tumba a hablarnos de esa otra vida?" Cecilia le habló largamente de Jesús. Tiburcio recibió el bautismo, y al punto vio muchas maravillas.

Desde entonces, los dos hermanos se consagraron a la práctica de las buenas obras. Ambos fueron arrestados por haber sepultado los cuerpos de los mártires. Almaquio, el prefecto ante el cual comparecieron, empezó a interrogarlos. Las respuestas de Tiburcio le parecieron, desvaríos de loco. Entonces, volviéndose hacia Valeriano, le dijo que esperaba que le respondería en forma más sensata. Valeriano replicó que tanto él como su hermano estaban bajo cuidado del mismo médico, Jesucristo, el Hijo de Dios, quien les dictaba sus respuesta. En seguida comparó, con cierto detenimiento, los gozos del cielo con los de la tierra; pero Almaquio le ordenó que cesase de disparatar y dijese a la corte si estaba dispuesto a sacrificar a los dioses para obtener la libertad. Tiburcio y Valeriano replicaron juntos: "No, no sacrificaremos a los dioses sino al único Dios, al que diariamente ofrecemos sacrificio." El prefecto les preguntó si su Dios se llamaba Júpiter. Valeriano respondió: "Ciertamente no. Júpiter era un libertino infame, un criminal y un asesino, según lo confiesan vuestros propios escritores."

Valeriano se regocijó al ver que el prefecto los mandaba azotar y hablaron en voz alta a los cristianos presentes: "¡Cristianos romanos, no permitáis que mis sufrimientos os aparten de la verdad! ¡Permaneced fieles al Dios único, y pisotead los ídolos de madera y de piedra que Almaquio adora!" A pesar de aquella perorata, el prefecto tenía aún la intención de concederles un respiro para que reflexionasen; pero uno de sus consejeros le dijo que emplearían el tiempo en distribuir sus posesiones entre los pobres, con lo cual impedirían que el Estado las confiscase. Así pues, fueron condenados a muerte. La ejecución se llevó a cabo en un sitio llamado Pagus Triopius, a seis kilómetros de Roma. Con ellos murió un cortesano llamado Máximo, el cual, viendo la fortaleza de los mártires, se declaró cristiano.

Cecilia sepultó los tres cadáveres. Después fue llamada para que abjurase de la fe. En vez de abjurar, convirtió a los que la inducían a ofrecer sacrificios. El Papa Urbano fue a visitarla en su casa y bautizó ahí a 400 personas, entre las cuales se contaba a Gordiano, un patricio, quien estableció en casa de Cecilia una iglesia que Urbano consagró más tarde a la santa. Durante el juicio, el prefecto Almaquio discutió detenidamente con Cecilia. La actitud de la santa le enfureció, pues ésta se reía de él en su cara y le atrapó con sus propios argumentos. Finalmente, Almaquio la condenó a morir sofocada en el baño de su casa. Pero, por más que los guardias pusieron en el horno una cantidad mayor de leña, Cecilia pasó en el baño un día y una noche sin recibir daño alguno. Entonces, el prefecto envió a un soldado a decapitarla. El verdugo descargó tres veces la espada sobre su cuello y la dejó tirada en el suelo. Cecilia pasó tres días entre la vida y la muerte. En ese tiempo los cristianos acudieron a visitarla en gran número. La santa legó su casa a Urbano y le confió el cuidado de sus servidores. Fue sepultada junto a la cripta pontificia, en la catacumba de San Calixto.
Comments